Archivo para la categoría ‘ciencia de garaje’

amateur y tecnocidanos

Si los amateur son una consecuencia de la cultura de la Ilustracion, los tecnocidanos han surgido para ayudar a corregir sus excesos.

La existencia de los amateur en cienciaes la mejor prueba de que la curiosidad, el goce por aprender, elespíritu altruista son un gesto quecuenta con cierto prestigio social. Los historiadores lo interpretancomo signo inequívoco de la expansión cultural de la ciencia y unsíntoma de la buena salud que goza la imagen pública de la llamadamoral de la ciencia, un concepto que da amparo al encuentro entre laculturas del rigor y la cultura nacional o, dicho de otra manera, dela convergencia entre las dios repúblicas: la República del Saberque hace de la ciencia un bien común, y de la República civil quehace del bien común una política.

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culturas del procomún

MadiaLab Prado hará próximamente una convocatoria abierta de proyectos de investigación.  Culturas del procomún es el que presentaré y que sólo se llevará a cabo si logra suficientes co-laborantes.

No es fácil promover la cultura del promocún. La experiencia nos dice que se trata de un concepto difícil de atrapar entre palabras y/o imágenes. Baste con recordar que se trata de un término que describe bienes en ámbitos tan distintos y distantes como lo son el genoma humano, el agua potable, las plazas de nuestras ciudades, los órganos extirpados del cuerpo, los fondos marinos, el conocimiento primitivo, el lenguaje que hablan las máquinas, el folclore popular, el aire que respiramos, la biodiversidad, la estabilidad del sistema financiero internacional, la red de alerta contra las enfermedades contagiosas o las recetas de la cocina tradicional.

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laboratorio sin muros

Llevamos varios meses intercambiando ideas sobre cómo hacer visible el procomún, pero lo que llamábamos Laboratorio del Procomún no ha pasado de ser un seminario. El assunto entonces es cómo transformar el típico seminario de siempre en un laboratorio de ideas.

Proyecto_Banco_Común_del_Conocimiento_del_colectivo_PlatoniqDurante varios meses hemos estado reuniéndonos enMediaLab-Prado (Madrid) un grupo de académicos y activistaspara estudiar las distintas maneras de hacer visible el procomún. Tras muchas horas de discusión queremos aprovechar laexperiencia para, junto con el colectivo barcelonés Platoniq, explorar nuevas formas de trabajo colaborativo queemulen las prácticas que llamamos de laboratorio.

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mashups sobre epidemias

La liberación de datos ofreceinimaginables oportunidades de producir coloaborativamenteconocimiento nuevo.

La información relativa a crisisepidémicas es un asunto muy delicado que se mueve en lafrontera de dos requerimientos básicos: la urgencia y elrigor. Y es que la ciencia es lenta, mientras que la políticaes imperiosa. El problema es antiguo y , tal vez, las nuevastecnologías de participación (las llamadas socialtechnologies) permitan una solución satisfactoria.

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origen mundano de la ciencia moderna

Avanza el consenso sobre los orígenes artesanales de la ciencia moderna (garage science), en contra de una historiografía ortodoxa que busca los antecedentes en la filosofía, las matemáticas y los laboratorios.

Dos libros recientes de historia de la ciencia, comentados con agudeza e intención por Chris Carlsson en Attitude Adjustor, han apostado por desplazar el centro de gravedad de sus intereses desde las prácticas experimentales y teóricas a las actividades artesanas, amateurs y productivas. Es decir, desde las ideas a los objetos, una ruta compartida con la que va desde va desde los instrumentos a las máquinas.
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Categorias: ciencia de garaje

medicina de garaje, feminismo y open access

Tras la prohibición del aborto en el estado de Dakota, aparece en un blog una guía para practicar el aborto que recuerda el movimiento Jane en el Chicago de los años 60 y 70. [Antonio Lafuente]

Día Internacional de la MujerEl 6 de marzo el estado de Dakota ha prohibido la práctica del aborto. Hubo mucho debate y, en fin, los médicos han intervenido muy activamente a favor de la ley promulgada. Pero vivimos un mundo en el que las cosas cambian rápidamente. Tanto que, lo sabemos vía WorldChanging, en el blog Molly Saves the Day se ha publicado un guía para que las mujeres que lo deseen puedan resolver este problema sin la intervención de ningún doctor.
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ciencia de garaje: posthumanos, biohacker y biopunk

El desarrollo del sotfware libre enseña que no siempre la ciencia demanda grandes inversiones, una experiencia (la de los hackers y la garage science) que hoy se está extendiendo en el movimiento de los biohackers. [Antonio Lafuente]

La imagen de unos muchachos, con aspecto de hippie, inventando el PC y el software libre es poderosa. Seguramente hay en ella algo de exageración, pero también es cierto que en entre aquellos jóvenes y, sobre todo, en los valores que defendían, germinó una parte sustantiva de la revolución que han provocado las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC). Desde entonces han pasado muchas cosas, pero sigue siendo impactante que la recordemos como garage science (ciencia de cobertizo garaje).

La excelencia intelectual, entonces, no implica necesariamente instituciones académicas. Al contrario, muchas veces la creatividad está reñida con los excesos formales, ya sean jurídicos o policiales, ya sean políticos a administrativos. Aquí, en nuestro caso, estamos hablando de una actividad del mayor rigor científico que se hizo al margen de las instituciones académicas. Hablamos, sin embargo, de un fenómeno que no es tan reciente como podíamos imaginar. La garage science es la forma que adoptó el trabajo que hicieron gentes tan reputadas como John Dee, Robert Boyle, Anton van Leeuwenhoek, Antoine Lavoisier, James Watt, Michael Faraday, Thomas Edison, Steve Jobs y Bill Gates. (más…)

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tecnocidanos

tecnocidanos es un neologismo que se forma de la hibridación entre tecnociencia y ciudadanos. Los tecnocidanos son todos esos ciudadanos expertos que proliferan en esta era tecnocientífica.

No es sencillo conceptualizarlos, aunque sea muy fácil visualizarlos. Son tecnocidanos, entre otros, los miles de hackers que dominan las TIC, como también todos los ciudadanos cuyas preocupaciones medioambientalistas o sanitarias les han conducido hasta la lectura y discusión competente de temas especializados y hasta muy recientemente reservados al mundo académico.

Siempre hubo gentes con una enorme afición por la astronomía, la ornitología o la arqueología, por sólo citar algunos ejemplos muy conocidos. Sabemos que estos colectivos son muy diversos, además de celosos defensores de su identidad amateurs, lo que no impide que podamos decir que su contribución a la expansión de la ciencia ha sido más decisiva de lo que los historiadores les han reconocido.

Durante las primeras fases del desarrollo de la radio, la electricidad o el teléfono, aparecieron numerosos grupos de ciudadanos que lucharon para impedir que el desarrollo de estas tecnologías derivase hacia su monopolización financiera, centralización administrativa y privatización tecnológica. Sus luchas de entonces nos recuerdan las batallas más recientes a favor del software libre, el copyleft y el wireless.

También tenemos otras lecciones que aprender de los movimientos antinucleares de la década de los 60 o de los afectados por el SIDA en los 80. En ambos casos, surgieron ciudadanos que no aceptaron dejar en manos de los expertos asuntos de tanta trascendencia política y social. Aparecieron colectivos que lograron apropiarse del lenguaje técnico y expresar sus inquietudes en unos términos que no pudieran ser ignorados por los propios ingenieros o médicos. Y así es como algunos ciudadanos trataron de compatibilizar la necesidad del rigor con la voluntad de ser solidarios.

Pero hay más. Todos los días brota en la red una nueva página que vertebra a familias afectadas por una enfermedad calificada de incurable. El origen de estos grupos de afectados es muy parecido. Siempre hay una primera persona que no acepta el ultimátum de un diagnóstico fatal y que acude a Internet buscando información para alimentar su esperanza. Nunca falta tampoco quien, emulando la deriva emprendida en la década de los ochenta por los enfermos del SIDA, pierde el miedo al lenguaje y decide profundizar en las bases de datos médicas. Y como el interés agudiza el ingenio y espolea la voluntad, el amateur se convierte en experto y así comienza a discutir con científicos sus propias hipótesis sobre la enfermedad.

¿De qué hablamos? De la citizen science, de las sciences citoyennes, de un cataclismo que está socavando las estructuras del saber y que, en definitiva, anuncia un mundo en el que ya no tendrá cobijo la vieja imagen de la ciencia que creaba barreras infranqueables entre los sabios y los legos o entre la academia y la urbe.

De todos los nuevos mecanismos de participación ciudadana en ciencia, ninguno es más espectacular, ni cuestiona con mayor fuerza el dominio sobre el saber de las corporaciones, académicas o empresariales -si es que todavía pueden hacerse estas discriminaciones tan características del siglo pasado-, que el movimiento vinculado al open source, el open content y al Open Access.

Mucho se discute acerca de si estas iniciativas son el germen de un nuevo contrato social, basado en ideales comunitaristas, filantrópicos, descentralizados, horizontales, abiertos, como los únicos valores capaces de restaurar en toda su amplitud las nociones de bien común, libre acceso al conocimiento, y gestión coparticipativa en los proyectos.

En fin, tecnocidanos nace para darle importancia a estos procesos y con la clara voluntad de convertirse en una referencia en lengua castellana para quienes estén interesados en los distintos movimientos que reclaman mayor participación ciudadana en ciencia. (más…)

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