Archivo de mayo, 2005

grandes amateurs en ciencia

La búsqueda de amateurs expresa quizás una nostalgia por el pasado gentleman de la ciencia [Antonio Lafuente]

En la web hay algunas páginas que rinden homenaje a los amateurs más ilustres. John Malone resume en Great amateurs in science el contenido de su propio libro It Doesn’t Take a Rocket Scientist: Great Amateurs of Science, (John Wiley, 2002), incluyendo breves biografías de Georg J. Mandel, cuya biografía la ofrece completa, David H. Levy, Henrietta Swan Leavitt, Joseph Priestley, Michael Faraday, Grote Rober, Thomas Jefferson, Felix d’Herelle, Susan Hendrickson y Arthur C. Clark.

No es el único libro dedicado a describir las contribuciones de los amateurs, como lo prueba entre otros el de Julian Lowell Coolidge, The Mathematics of Great Amateurs (Oxford University Press, 1990), donde se trata la biografía de 16 personalidades de la historia de las matemáticas, cuya fama les llegó de otro ámbito de actividad. Entre ellos merecen ser destacados Durero, Pascal, de Witt, l’Hospital y Buffon.

En fin, este tipo de libros, a medio camino entre la nostalgia del pasado gentleman de la ciencia y el rechazo a la superespecializacion característica de la Big Science, están trufados de referencia históricas que nos recuerdan que la ciencia siempre fue una empresa de amateurs con muy bajos (cuando no inexistentes) niveles de profesionalización. Esta al menos es la tesis que sostuvo Dorothy Stimson en su todavía vigente Scientists and Amateurs: A History of the Royal Society (1949) y que con ciertos matices ha refrendado recientemente Mordechai Feingold.



 

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astrofísica en el patio trasero

Las cifras de actividad de algunas astrónomos amateurs son admirables [Antonio Lafuente]

Tonny Vanmunster, un astrónomo amateur del CBA Belgium Observatory (integrado en la red internacional especializada en la observación de estrellas variables Center for Backyard Astrophysics  (CBA), realizó el pasado 25 de mayo su observación con el sensor CCD número 250.000.

Vanmunster, miembro activo de otros organismos amateurs como Transitsearh.org, dice que comenzó sus observaciones fotométricas en mayo de 1996, después de una larga carrera como astrónomo visual. Desde entonces ha colectado fotones procedentes de estrellas variables durante unas 4775 horas, lo que equivale a unos 200 dias ininterrumpidos de observación.

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los amateurs y el SIDA: adiós al pasado

Las agrupaciones de afectados por el SIDA alumbraron un nuevo paradigma en la relación entre los científicos y los amateurs  [Antonio Lafuente]

En el campo de la biomedicina, los movimientos activistas que trataban de ejercer alguna influencia sobre las institutciones gubernamentales adquirieron cierta relevancia pública en los 70, vinculados a grupos de defensa de los consumidores y de protección de especies amenazadas. En términos generales, puede decirse que hablamos de movimientos que surgen en oposición a la tecnología y que siembran de sospechas el papel benefactor de la ciencia. Muy pronto, sin embargo, cambiaron su gesto tecnófobo y buscaron en la ciencia una aliada insustituible. 

El paso decisivo lo dieron las asociaciones de enfermos del SIDA que lograron ser muy influyentes en la evolución de los tratamientos, así como en la emergencia, cuenta Steven Epstein (Impure science: AIDS, actividsm, and the politics of Knowlewdge, 1996) de nuevas relaciones entre investigadores, clínicos, gestores y enfermos. Hoy muchos estudiosos piensan que estos cambios fueron paradimáticos y de ahí que sigan siendo emulados por muchas y variadas agrupaciones de afectados.

Según Epstein la influencia se debió a que 1) supieron apropiarse del lenguaje y la cultura de las ciencias biomédicas; 2) fueron portavoces de sus propias vivencias clínicas; 3) propusieron pautas metodológicas de investigación sensibles a otros (sus) valores de carácter ético o político.  Tanta fue su implicación y tan fácil llegó a resultarles el tránsito desde el activismo social a la discusión académica que, con frecuencia, los enfermos les acusaron de haber cambiado de bando y tomado el de los estamentos profesionales y oficiales.

En fin, su implicación en todas las fases del problema, desde las estrictamente bioquímicas a las puramente asistenciales, dio nuevo aliento al amateur, una figura intermediaria capaz de forzar a las instituciones a producir la información que necesitaban, y a los afectados a protocolizar sus experiencias. Más aún, el movimiento transformó a las victimas en expertos y a los enfermos en vectores de un transformación social cuyos efectos siguen vigentes.

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un capítulo olvidado de la economía política: utopismo comunitarista y tecnofilia amateur

La acción cooperativa y amateur ha sido vehículo, y muchas veces el motor, para la difusión, experimentación, innovación y popularización de nuevas tecnologías y servicios   [Antonio Lafuente]

La reivindicación de los hackers no es tan reciente como podríamos suponer. Hay mucha literatura que ha explorado el papel de los otrora llamados entrepreneurs (Shumpeter) en el desarrollo de la innovación tecnológica. Una tesis que es cómplice del sentido común, pues es poco probable encontrar profesionales en un ámbito en donde se está realizando una verdadera innovación.

Estos estudios confirman el papel decisivo de los amateurs en esas etapas tempranas de la introducción de la electricidad (T. P. Hugues, Networks of power: Electrification in Western society, 1880-1930. Baltimore: Johns Hopkins University Press, 1983), la radio (T. Streeter, Selling the air: A critique of the policy of commercial broadcasting in the United States. Chicago: University of Chicago Press, 1996), el teléfono (C.S. Fischer, America calling: A social history of the telephone to 1940, Berkeley: University of California Press, 1992).

El wifi o wireless es una tecnología en su etapa inicial que, como las ya mencionadas, estaría en una situación parecida, pues a) es promovida por colectivos altamente tecnificados y, sin embargo, poco o nada institucionalizados; b) se conforma alrededor de grupos tecnofílicos que ven en las nuevas tecnologías, especialmente las vinculadas a las comunicaciones, posibilidades de crear comunidades autosuficientes; c) vertebra a colectivos dispersos, más o menos radicales, que comparten renovados ideales igualitarios y comunitaristas. Este es el argumento general del artículo de Christian Sandvig, “A initial assessment of cooperative action in Wi-Fi networkimg”, Telecomunications Policy, 28: 579-602, 2004

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la revolución amateur

La cultura amateur se ha convertido en un activo social de primer orden, tanto por la cantidad de gente involucrada, como por los recursos que moviliza [Antonio Lafuente]

Los proyectos colaborativos, altruistas, solidarios y horizontales dejaron de ser iniciativas marginales y, como explican Charles Ledbeater y Paul Miller en The Pro-Am Revolution. How enthusiasts are changing our economy and society, han pasado a tener una relevancia social, cultural y económica que merece el calificativo de revolucionaria. Los amateurs dejaron de ser el lado cutre del conocimiento o de los negocios. No es sólo que globalmente movilicen a millones de personas en todos los ámbitos de la actividad social, desde la política y la cooperación, a la tecnología, la música o el medioambiente, sino que además logran captar sumas astronómicas de recursos públicos y privados. Algunos datos ayudarán a entender lo que decimos.

Actualmente hay más de 20 millones de personas que usan Linux como sistema operativo. SETI, proyecto que busca indicios de vida extraterrestre mediante el análisis de señales de radio provenientes del espacio, necesita procesar gigantescas cantidades de información que obtiene porque hay más de 5 millones de voluntarios que ceden a SETI el tiempo que no usan de su PC. En el Reino Unido se calcula que hay alrededor de 6 millones de militantes en organizaciones medioambientalistas. Los 23 millones de voluntarios que prestan algún tipo de servicio social aportan unas 90 millones de horas de trabajo gratuito a la semana, cuyo coste a precio de mercado se eleva hasta los 45 mil millones de euros al año. En 2002 el European Social Survey concluyó que más del 20% de la población pertenecía a alguna ONG.

Como estamos hablando de tecnocidanos, viene a cuento particularizar algunos datos relacionados con los amateurs en ciencia y que,por estar extractados del libro antes citado, se refieren al Reino Unido. Por ejemplo, hay unos 4500 arqueólogos independientes y que el Natural History Museum tiene a 100.000 personas involucradas en proyectos conservacionistas. Hay mas de 2 millones de jardineros activos y la Royal Horticultural Society cuenta con más de 350.000 miembros, incluyendo 2.773 sociedades. (más…)

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El cielo para todos

Los astrónomos amateurs combinan ejemplarmente el amor a los cielos y la pasión por la tecnología [Antonio Lafuente]

La astronomía amateur es un mundo entrañable y lleno de hermosas sorpresas. Muchas veces se ha dicho que los astrónomos amateurs nunca fueron meros comparsas, sino que han hecho y están haciendo muchas e importantes aportaciones a la ciencia. Una muestra representativa, aunque incompleta, de lo que se espera de ellos puede encontrarse en la página Pro-Am Collaboration que difunde Sky and Telescope.

Es cierto que con la llegada de la Big Science y las grandes instalaciones, su papel había decaído, pues los instrumentos a los que tenían acceso no permitían la observación de las profundidades del universo. Pero las cosas, tal como lo cuenta Timothy Ferris (Seeing in the dark: how backyard stargazers are probing deep space and guarding earth from interplanetary peril, 2002) cambiaron radicalmente debido a la convergencia de varias tecnologías:

  • La llegada de los telescopios Dobson, una innovación descubierta por John Dobson que nunca patentó para que fuera de libre acceso a todos los amateurs. Los telescopios Dobson no sólo permitían invadir las profundidades del cielo, sino que podía fabricarlo cualquier aficionado al bricoleur y ser un aparato de bajo coste.

  • El CCC (charged coupled device o dispositivo de acoplo de carga) un dispositivo electrónico (hoy presente en todos los escaner, videos y cámaras de fotos) capaz de captar señales luminosas y digitalizarlas. Su instalación en un telescopio requiere cierta habilidad, pero quienes logran acoplarlo a un Dobson pueden competir con los telescopios profesionales de 200 pulgadas que se usaban hace 20 años. El sensor CCD revolucionó la espectrometría amateur y ha convertido el cielo en un objeto al alcance de decenas de miles de nuevos observadores.

  • Internet y el software para controlar los telescopios y los sensores digitales han permitido la colaboración internacional a gran escala. Y así, esa multitud de ojos se conectaron, adquirieron un cerebro.

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Tecnomagia (tan lejos, tan cerca)

Vivimos rodeados de tecnología. Aunque no es seguro que cada vez sepamos más sobre ella. Sus operaciones, ¿las contemplamos como mágicas o naturales? [Juan Pimentel]

Cada vez utilizamos más aparatos, ¿cada vez sabemos menos de ellos? Hay algo paradójico en esta relación inversamente proporcional. Empleamos a cada minuto tecnología sofisticada, pero sólo nos preocupamos de saber algo de ella cuando no funciona (como de Santa Bárbara cuando truena, o de la anatomía del pié hasta que no nos torcemos un tobillo). Yo jamás habría aprendido a hacer un ‘ping’ si mi Router no hubiera fallado. Ni tampoco sabría configurar un IP si no se me hubiera desconfigurado.

Cuando las cosas funcionan, nos conformamos con observar sus resultados. ¿Son éstos prodigiosos o naturales? (que son artificiales no necesita demostración).  Decía Arthur C. Clarke que cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia. Es el argumento que desarrolló Umberto Eco en un conocido artículo (15/12/02, El País), donde desplegaba la analogía entre la magia y la tecnología, a saber, que en ambas se producen fenómenos cuya cadena causal desconocemos, admiramos y tememos.

El cuaderno de bitácora de Victor R. Ruiz recoge y discute el asunto. También lo hace el blog Posdatas, apuntes virtuales sobre el mundo real. El tema es ancho: ¿cómo contemplamos nuestras máquinas y sus efectos? ¿Detentan cualidades que permiten hablar de la persistencia del pensamiento mágico? ¿O por el contrario están tan incorporadas a nuestra vida, a nuestro propio organismo, que las miramos como quien se mira las uñas? ¿Son sus operaciones vistas como naturales o paranaturales?

Quizás no esté de más recoger lo que advierten Harry Collins y Trevor Pinch en la introducción de The Golem at Large. What everybody should know about Technology (1998): “Los reflejos autoritarios llegan con la tendencia a ver la ciencia y la tecnología como misterios -lo que preserva a una casta semi sacerdotal con acceso directo al conocimiento fuera del alcance del razonamiento ordinario-. Sólo entendiendo la ciencia y la tecnología a la manera del Golem -una serie de destrezas propensas al error que encuentran nuevas áreas de aplicación- llegaremos a entender cómo manejar la ciencia y la tecnología en una sociedad democrática y resistir la tentación de dar bandazos entre la tecnocracia y el populismo”.

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