Archivo de septiembre, 2005

katrina y la tragedia de los bienes centralizados

La tragedia que trajo el huracán katrina pone al descubiero la tragedia de los bienes centralizados. [Antonio Lafuente]

Antes de que hubiera otros medios de transporte, la proximidad al agua garantizaba a una ciudad mayores posibilidades de desarrollo. Así pues, la decisión de instalar New Orleans en la cercanía de tres grandes nudos acuáticos (el lago, el río y el mar) responde al intento más que razonable de convertir la geografía en su principal fuente de riqueza.

Tras los años, y dado que con el tráfico de mercancías también se movilizan valores, la expansión de la ciudad aparea la emergencia de una cultura, un estilo de vida y, a la postre, una tradición y un patrimonio. Mantenerlo, en consecuencia, puede convertirse en una decisión menos económica que política, más humanitaria que estratégica.

El desarrollo tecnológico, por otra parte, puede acabar convirtiendo la inicial ventaja comparativa (el agua) en un problema cuya magnitud no ha dejado de crecer desde el siglo XVIII. En efecto, la ciudad fue expandiéndose por zonas que estaban más expuestas a la agitación de las aguas que la rodeaban. Para prevenir los males se levantaron diques, cuya construcción fue encomendada a los ingenieros del ejército. Es decir, que la decisión de levantarlos, como también la de financiar las obras, correría por cuenta del gobierno de la nación. Y así quedaron las cosas, pues el mantenimiento de las infraestructuras que protegían la ciudad contra las crecidas y huracanes pasó a ser una responsabilidad del la administración central. Los acontecimientos de los últimos días invitan a un reflexión que hemos aprendido de Lynne Kiesling a través de Knowledge Problem y que nos han dejado claro que hubo dejación de responsabilidades.

Muchas veces en la historia, en la remota y en la más reciente, se planteó la necesidad de retomar el tema de la seguridad de New Orleans, pero los proyectos quedaron aparcados porque siempre había otras prioridades. Pero, en fin, si aquí hablamos del Katrina, no es para cuestionar las políticas de la administración Busch, sino para plantear otro problema más antiguo y que tiene más que ver con los objetivos de este blog. De lo que queremos hablar, como ya hicimos al tratar los incendios de este verano el Portugal, es de la tragedia de la centralización.

Los estados modernos se han formado en gran medida por su habilidad para transformar los bienes comunes en bienes públicos. El desmantelamiento sistemático de los comunales se ha legitimado por la necesidad de crear una propiedad estatal a partir de la cual abordar las grandes inversiones necesarias en ámbitos como la educación, la sanidad, el transporte o la defensa.

No hay que negar la habilidad histórica del estado para vertebrar un país, en términos económicos, culturales y territoriales, para, al mismo tiempo (y sin menoscabo de lo ya dicho), reconocer su incapacidad para solucionar un sin fin de problemas, cuya gestión debiera regresar de nuevo al procomún. Casi seguro que New Orleans habría priorizado de otra manera sus riesgos, si el estado no hubiese gestionado a distancia los impuestos que recauda en la ciudad, acostumbrando, por otra parte, a los ciudadanos amenazados a pensar que la solución siempre es una subvención.

Los diques de New Orleans, como los bosques de Portugal o las aguas en España, debieran ser gestionados directamente por sus usuarios dado que la intervención del estado, lejos de resolver los problemas, parecería que contribuyó a empeorarlos.

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farmachifles

Hay muchos médicos, que más que doctores son farmachifles, pues recetan los medicamentos que les dictan las grandes compañías farmacéuticas a cambio de algunos regalitos, como plumas, viajes, comilonas y sobresueldos. [Antonio Lafuente]

Las consultas hospitalarias se llenan cada día de representantes de las compañías farmacéuticas que intentan colocar su mercancía entre las terapias recomendadas por los doctores. Sus métodos son conocidos: una pluma por aquí, un viajecito a congresos por allá, libros caros, estenoscopios, suscripciones a revistas, entradas para el teatro y, en fín, sobres con dinero. Lo que los médicos dan a cambio son recetas, prescripciones de medicinas. Y, entre las muchas posibilidades donde elegir, algunas son más caras o más modernas o más populares. Da igual: la decisión tiene que ver con el tráfico de comisiones.

Muchos médicos están involucrados en este juego macabro. Tienen un título oficial, pero sólo son farmachifles, mercadean con bagatelas, cosas cuya calidad terapéutica no se contrastó en el laboratorio, como tampoco viene refrendada por la práctica clínica, su valor creció en el restaurante, la institución preferida en la mesocracia. Y para eso se ha creado una base de datos, Drug Promotion Databse, que mantiene viva la memoria de quienes se olvidaron de su obligación de defender el bien común.

Tienen mucha razón los promotores de no free lunch, una web cuyo objetivo es denunciar estas prácticas y reconstruir la decencia pública en los centros sanitarios. Los adherentes al movimiento no free lunch, en español diríamos “no por el morro”, invitan a los médicos a rechazarlos regalos de estos buhoneros que corrompen el sistema. Funcionan como Alcohólicos Anónimos y ya son muchos los sobreadictos que han confesado su adicción, su condición de farmachifles.

Catherine Bonomo, una de las animadoras del proyecto, parece estar gafada en la red; aunque Google es capaz de encotrar 377 web que contienen su nombre, no se puede abrir casi ninguna, pues todas están redireccionadas hacia una página que nada tiene que ver con el contenido buscado. Una circunstancia que resulta cuanto menos sospechosa y que apunta una mano negra que no quiere que sepamos lo que Catherine Bonomo piensa sobre estos asuntos.

Los datos son espeluznantes y, según los más pesimistas, sólo nos muestran la punta de un iceberg. Más de 4.500 médicos, boticarios y gestores sanitarios, además de muchas empleados de la multinacional GlaxoSmithKline (GSK), fueron formalmente acusados en Italia, según nos cuenta el British Medical Journal de prácticas fraudulentas en una operación que se extendió por todo el país y que puso de manifiesto no sólo la profundidad y arraigo del mal, sino también los altos niveles de sofisticación que alcanza. En el año 2003, las compañías farmacéuticas se gastaron en EEUU unos 22 mil millones de dólares en publicidad, de los cuales las muestras regaladas supusieron 16 mil millones y 5,7 mil millones fue el coste de los regalos directos a los médicos.

La importancia de estas cifras se refuerza cuando se sabe que hay menos investigación de la que alegan las farmacéuticas para justificar el elevado coste de los medicamentos. De las 78 fármacos aprobados por la FDA en 2003, sólo 17 incorporaban algún nuevo principio activo, lo que explica porqué el 30% de las ganancias que logran las farmacéuticas va a marketing, un porcentaje que contrasta con el del 12% que emplean en investigación. O sea que los medicamentos son caros por lo que cuesta venderlos, más que por lo que vale producirlos (ver Tendencias 21). En un informe de 2002 realizado por el Journal of the American Medical Association quedó probado que al menos el 60% de los médicos que defendian algún medicamento tenían relacionas con la empresa que los fabricaba.

En fín, los datos son abrumadores y dejan poco espacio para la duda. Hay una conspiración de silencio, pues siendo tan inmensas las sumas de dinero invertidas en comprar voluntades, son muy escasas las denuncias. Muchos médicos piensan que estas prácticas son normales: aceptar un libro, por ejemplo, no es problemático para el 93% de los médicos, como tampoco una pluma (98%), un martillo reflex (41%), un estenoscopio (95%). También es abrumadora la cifra de quienes aceptan viajes para asistir a congresos, aún cuando la inmensa mayoría del tiempo -denunciaba Gonzalo Herranz en nombre de la Comisión Central de Deontología de la Organización Médica Colegial- se dedique a lujosos festejos.

A nadie parece importarle, aún cuando se trata de prácticas corruptas tipificadas en el código penal. Cada quien que saque sus propias conclusiones, pero antes de precipitarlas, y mientras recordamos los médicos que no tiene ningún pudor en mostrar algún bolígrafo corporativo en su solapa o publicidad en sus despachos, conviene recordar que la mencionada publicidad, como los regalos y los congresistos, se hacen para influir en los criterios médicos y nunca pensando en el bien común. La consecuencia es que los lápices, comilonas y entradas a espectáculos, repercuten en el precio de las medicinas y que al final las pagamos entre todos. 

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linux day

Hay muchos motivos para dedicar un día a celebrar Linux y, siendo importantes los meramente tecnológicos, los que emocionan (al menos a los legos), son de carácter ético y cultural. [Antonio Lafuente]

Logo_de_LinuxPara quien está atento, siempre hay muchas cosas que celebrar: linux es una.de las que acumula mayores méritos. Porque, no lo olvidemos, Linux es una tecnología, pero también una cultura. Lo más interesante es que ambas se codeterminan o, en otros términos, que ninguna sobreviviría sin la otra. Así, el Linux Day (10 de septiembre) es una iniciativa a la que nos sumamos y explicamos su porqué.

Yo me acuso de ser linuxero, no tanto porque, como reconocen muchos expertos, sea una tecnología más eficiente, flexible, estable y barata, sino, sobre todo, por los valores que han vertebrado su producción y que ahora contribuye a sostener. Y, según creo, eso es lo que nos anima a la mayor parte de los 29 millones de usuarios que hay en el mundo. Es español, Barrapunto es la referencia obligada. Hoy, por ejemplo, nos informa de que ya hay en España más de 400 empresas que dan soporte a Linux.

Logo_de_UbuntuNo se una palabra de programación y mi cultura informática es prácticamente nula, pero la distribución Ubuntu me ha permitido dar el salto a un sistema operativo que, aunque sólo sea, por la filosofía que lo sostiene merecería contar con el aplauso común. Pero es que además, el sueño de quienes hicieron linux (liberar las tecnologías que garantizan la comunicación con y entre las máquinas), se ha extendido a otros proyectos en los ámbitos de la programación, internet, bases de datos, programas de escritorio, plataformas web y el llamado social software.

Un sistema operativo es un logro, pero valdría de poco si no viniera integrado con un sin fin de paquetes de software que sirvan para manejar periféricos (impresoras, vídeo…), navegar por la red, resolver problemas de oficina (textos, presentaciones), elaborar bases de datos, gestionar imágenes o recibir correo. El ensamblaje de todas estos programas y su posterior puesta a disposición de quien se los quiera bajar es lo que se llama una distribución. Hay varias, ya hemos mencionado Ubuntu, y seguro que comienzan a ser algo más conocidas los nombre de otras, como Red Hat, Susse, Mandrake,… aunque la más importante, la que suscita mayor adhesión entre los hackers es Debian, la roca sobre la que construir, como se la denomina en Ubuntu y que ofrece más de 15.000 paquetes integrados.

Logo_de_DebianDebian (ver su historia) es la mayor colección de software integrado y distribuido existente. Y está siendo usada por importantes instituciones y empresas. Ha involucrado a unos mil desarrolladores procedentes de 47 países. En su versión actual contiene más de 230 millones de líneas de código, está traducido a 195 lenguas, cuenta con 14.000 personas probando los paquetes para detectar errores, siendo 14.000 los ya identificados y corregidos. La comunidad que sostiene este inmenso proyecto ha regalado al dominio público, el procomún, el fruto de un trabajo, cuyo coste total si se hubieran pagado las distintas contribuciones a precios de mercado, superaría los 200 mil millones de dólares. Mapa_distribución_desarrolladores_DebianAdemás de los programadores hay que mencionar a los Grupos de Usuarios, actores decisivos de la comunidad y que, sólo en España, según el Libro Blanco del Software Libre en España, son unos 162. Quienes quieran saber algo más sobre estos colectivos en el mundo hispano parlante no tiene más remedio que estar atentos a esdebian e Hispalinux (7.000 socios registrados).

Hay muchos motivos para homenajear a quienes crearon y mantienen vivo Linux. Y el énfasis hay que ponerlo en la condición de open source (códigpo abierto), o, mejor aún, software libre, lo que no significa simplemente gratuito. El código es abierto y, por tanto, copiable y modificable al gusto del consumidor, sin otra restricción que la de originar nuevos productos que también sean OS. La licencia que garantiza el dominio público, llamada GPL (General Public Licence), está incorporada en el programa mismo y es, entonces, una innovación jurídica, pero también tecnológica.

Para trabajar miles de personas desde diferentes lugares del mundo hubo que desarrollar un enjambre de tecnologías que permitieran la modularización de los objetivos, la estadarización de formatos, el trabajo en red, la memoria de todos los registros y modificaciones introducidas o el intercambio tipo Napster de archivos vía P2P, innovaciones que están en el origen del espectacular desarrollo de Internet. Pero es que, además, las mencionadas tecnologías fueron implementadas para mantener un modelo de comunidad de carácter horizontal, colaborativo y cosmopolita, que se regulaba por las reglas de la meritocracia y la economía del don. 

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las guerras de la ciencia

Los sectores más conservadores norteamericanos ven en la evolución y el cambio climático dos teorías izquierdistas que amanezan la integridad moral y la salud económica del país. [Antonio Lafuente]

Todos los días vemos cómo la ciencia se está situando en el centro de los grandes debates políticos de nuestro tiempo. En efecto, muchos de los debates que nos ocupan (alimentarios, sanitarios, energéticos o medioambientales), incluyendo nuestra capacidad para prevenir y gestionar los riesgos (naturales, tecnológicos o terroristas), están demandando la presencia creciente de expertos de toda calaña. Los medios se están llenando de gentes cuya opinión, se nos dice, está avalada por prestigiosas instituciones académicas.

En estos días estamos asistiendo a dos debates que han convertido en científica una discrepancia que sólo es ideológica. El primero tiene que ver con la polémica evolucionismo-diseño inteligente. El segundo se relaciona con el cambio climático.

Chris Mooney y Matthew C. Nibert nos cuentan en Columbia Journalism Review cómo los partidarios del creacionismo, siempre tan cercanos al púlpito como alejados del laboratorio, ahora lo llaman diseño inteligente, están logrando que una mera ocurrencia, sin base científica alguna, sea presentada en los media como una alternativa a la teoría de Darwin. Así, lo que hasta ahora era un polémica entre gentes de ciencia y gentes de religión, se está trasladando a la opinión pública como una querella entre científicos.

El mismo New York Times aceptó que Michael Behe, un conocido creacionista, publicara un texto para explicar los fundamentos empíricos. Un ejemplo lamentable que luego imitaría USA Today. Algo difícil de entender si tenemos en cuenta que la National Academy os Sciences y la American Association for the Advancement of Science, las dos principales organizaciones científicas del país, se habian manifestado en términos muy enfáticos a favor de la evolución, tanto por la abrumadora cantidad de pruebas a su favor, como por la carencia absoluta de evidencias que pudieran sostener la llamada teoría del Diseño Inteligente.

Las estadísticas son muy inquietantes porque, según una encuesta de Gallup la desinformación avanza al galope, pues en noviembre de 2004 sólo 35% de los norteamericanos creían que la evolución es una teoría científica confirmada, mientras que hay otro 35% que opina que se trata de una más entre las varias teorías en disputa.

El otro asunto tiene que ver con las duras batallas que se están librando en Estados Unidos para que los partidarios del cambio climático puedan expresar libremente sus ideas. Los autodenominados escépticos, hablan del cambio climático como de una teoría catastrofista, sin suficiente base experimental, y que está amenazando la economía del país, así como su imagen exterior. Así, los partidarios del software libre, del evolucionismo y del cambio climático serían, como ya acusó Bill Gates a los hackers, los nuevos comunistas, gentes que buscan la destrucción de Estados Unidos.Antes de la reciente cumbre de Escocia, las Academias de Ciencias del G8 se pronunciaron en términos inequívocos, recordando a los líderes políticos del mundo que el cambio climático no era una hipótesis de moda, ni un artefacto mediático de mucho gancho, sino una teoría que cuenta con un masivo consenso científico. Pero la derecha norteamericana no se resigna y está sosteniendo fundaciones, revistas científicas o columnistas que jalean las posiciones escépticas. Hay otra historia que no tiene desperdicio.

Vía Bouphonia, no enteramos por Environmental Science and Technology cómo se fabricó un experto en el clima a partir de un canadiense desconocido. La historia es chusca, pues cuenta que los escépticos van de víctimas y afirman estar perseguidos por los partidarios de la teoría dominante, viéndose obligados a publicar en revistas de segunda fila y a pulular por las periferias del saber y sus instituciones.
 
Los hechos se cuenta rápido. Una revista desconocida, Energy & Environment, publica un artículo de Stephen McIntyre, quien a continuación lo usa como un aval ante los los sectores políticos más reaccionarios de Washington. El senador James Inhofe, presidente del Comité de Obras Públicas y Mediomabiente, le abre las puertas a la gran política, siendo conferenciante en el Marshall Instiute, una ONG cuyo jefe es un alto empleado de la petrolera ExxonMobil, o mencionado como una autoridad en Financial Times. No seguimos con todos los detalles, pero hay más y todos jugosos.

Sólo contaremos uno más. El congresista republicano Joe Barton, presidente del comité de Energía y Comercio, basándose en algunas publicaciones de tan escaso crédito como la de McIntyre, se dirigió por carta a uno de los científicos más prestigiosos del mundo en el área, Michael Mann exigiéndole que diera explicaciones de todo tipo sobre el contenido y conclusiones de sus trabajos. En defensa de Mann han salido Nature, EGU, AAAS, NAS, además de  algunos parlamentarios norteamericanos.

Real Climate está informando puntualmente de un debate que, como el evolucionista, es falsamente científico, pues no se discute sobre el alcance experimental y teórico de los hechos obtenidos en el laboratorio, sino que se establece entre gentes de la academia y gentes de la política (o quizás deberíamos decir, si es que todavía tiene sentido la diferencia, del politiqueo).  En todo caso, los sectores conservadores, que ya han perdido el debate en las Universidades, están logrando trasladarlo a la calle y esperan sustituir el actual consenso científico por otro nuevo consenso  mediático. (más…)

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arXiv, o la física una ciencia abierta

Hace 15 años que los físicos dejaron de conversar sobre las ventajas del Open Access y crearon ArXiv, una empresa que crece incorando trackback y RSS. [Antonio Lafuente]

ArXiv es un repositorio open access para artículos de física sostenido por Cornell University que cumple ya 15 años. Desde su fundación en 1991 han sido depositados más de 333.000 textos y cada día sostiene más de 200.000 conexiones (hoy hubo 231.204).

En estos días está siendo noticia porque ha incorporado una herramienta propia de los blogs, el trackback, que permite conocer los enlaces que apuntan hacia un determinado texto. La utilidad entonces se usa para saber que blogs están interactuando entre sí y cuál es el tema que los conecta, una información a la que uno se puede subscribir mediante RSS.

El tiempo transcurrido permite ya hacer algún balance. Y, en efecto, Open Acces Archivangelism, blog mantenido por  Stevan Hanard, no deja dudas sobre las bondades de esta iniciativa. Quienes predecían un escenario catastrófico se han equivocado de plano. Ni hubo descenso dramático de la calidad de los papers, ni tampoco se produjo el hundimiento de las venerables instituciones que sostenían las revistas.

Lo cierto es que no ha dejado de crecer el número de autores que decidieron poner su trabajo accesible a quien lo desee sin coste alguno. Además, los datos prueban que los textos han sido más citados y que no hubo pérdida significativa de suscripciones(más…)

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los pájaros (de europa), cosa de ong

Hace unos días terminó la Rutland BirdFair (2005), el mayor evento pajarista del mundo con 20.000 asistentes. [Antonio Lafuente]

Como todos los años, se celebró la British Birdwatchin Fair, el acontecimiento más importante del mundo para birders. La cifra de asistentes no deja de crecer cada año desde el primer encuentro de 1989. Bird Fair 2003La 17th BirdFair, celebrada este mes de agosto los días 19-21 en el Leicestershire and Rutland Trust for Nature Conservation, ha congregado a unos 20.000 amateurs de más de 70 países. Se calcula que el evento inyecta unos 900.000 ? en la economía local, una pequeña parte del monto total de los alrededor 8-10 millones de euros que genera la industria de la observación de pájaros en el Reino Unido.

Quienes se acercan a la feria de Rutland todos los años se quedan boquiabiertos. Nadie sabe explicar bien a qué se debe tanto entusiasmo, como tampoco su continuo crecimiento. Y conste que estamos hablando de un porcentaje mínimo de lo que está sucediendo por toda Europa. La Royal Society for the Protection of Birds, RSPB, la sociedad científica más grande del mundo, tiene más de un millón de afiliados y, aunque no todos son birdwatchers, sabemos que en las campaña de observaciones 2001-02 participaron 6.986 voluntarios, aportando 557.545 horas de observación.

En Suecia, el proyecto Today’s birds, ha reunido a unos 6.000 observadores que ha estado tomando registros en unos 40.000 puntos distintos de observación. En Alemania más de 3.500 voluntarios están contribuyendo en distintos proyectos. En España el programa Migres de conteo de las aves migratorias que cruzan el Estrecho de Gibraltar (300.000 se contaron en 2004) ha movilizado desde 1995 a más de 26.000 amateurs.

Nadie discute la importancia de la RSPB en el diseño de las políticas de protección de los pájaros en el ámbito europeo. De su colaboración con la internacional BirdLife, que agrupa a tres millones de afiliados, salió la Birds Directive que fue un hito en las políticas medioambientalistas. Desde su aprobación en 1979 se han promovido programas de monitorización de aves, PanEuropean Common Bird Monitoring, EBCC, que han movilizado a miles de pajaristas que han regalado 10 millones de horas de trabajo en una proporción respecto a los profesionales de 16:1. No disponemos de demasiados datos, pero sabemos que estos trabajos han funcionado mejor en los países cuyo voluntariado se articuló alrededor de ONG.

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el carpintero real, símbolo para
los pajaristas norteamaricanos

La noticia del redescubrimiento del una especie de pájaro carpintero que se creía desaparecida hace más evidente la enorme magnitud del movimiento de la ornitología amateur. [Antonio Lafuente]

Los ecos de las catástrofes recientes amenazan con ahogar el eco de una noticia que para los birders, los amantes de los pájaros, los pajaristas, se ha convertido en un símbolo que alimenta su esperanza de que algunas cosas puedan ir a mejor. El 25 de de abril último pudo grabarse un vídeo de baja resolución que en apariencia mostraba al carpintero El carpintero real o ivory woodpeckerreal (ivory-billed woodpecker o, también, campephilus principalis), un pájaro de bosque carismático, como lo son las ballenas en los océanos o los lobos en el monte, que se consideraba extinguido desde hace varias décadas.

Hoy, The New York Times se hace eco de una noticia que corre como reguero de pólvora por la red. El asunto es que no hay consenso entre los ornitólogos en que las pruebas presentadas sean concluyentes, pues tanto el vídeo de 4 segundos presentado el 24 de abril en un reciente congreso de la American Ornithologists’ Union en Santa Barbara (California), como las grabaciones de su canto y repiqueteo, son discutidas por otros académicos, ver la revista Science del 28 de abril.

Los investigadores del Cornell Lab of Ornithology que habían expresado ya su satisfacción y contribuido a fomentar el entusiasmo entre los pajaristas, no han tenido más remedio que reconocer que también ellos podrían haber sido víctimas de la propia presión mediática que habían contribuido a excitar. Las evidencias, en efecto, son indirectas: ni siquiera hay una foto de calidad. Hay una web Rediscovering Ivory-Billed Woodpecker donde estos y otros documentos están accesibles. Y, en consecuencia, los de Cornell han invitado a la prudencia y anunciado nuevas expediciones científicas.

Para quienes no somos ornitólogos, ni pajaristas, es difícil entender que un descubrimiento así pueda producir tanto tumulto.  Algunos datos nos ayudarán a entender el asunto, pues estamos hablando de un movimiento mundial, el de los aficionados a la observación de los pájaros, que sólo en Estados Unidos, según datos de Birders United basados en estimaciones de National Geographic, podría movilizar a 15 millones de votantes. También en Europa las cifras son espectaculares, como mostraremos en otro post.

Los pajaristas amateurs son multitudes. Según, un estudio de David Scott de Texas A&M University, el National Survey (1996) contabilizó 63 millones de ciudadanos muy interesados en la observación de la vida salvaje y la naturaleza silvestre. El National Survey of Recreation and the Environment (1993-94) concluía que entre 1982 y 1994 el número de americanos que decían haber ido a observar pájaros creció desde 21 hasta 54 millones. Un 12%, cerca de 6 millones, declararon haber dedicado más de 25 días al año a esta actividad. Otros estudios recientes concluyen que el número de birdwatcher, observadores de pájaros, llega a 46 millones, entre los que hay 1,3 millones que afirman ser capaces de identificar más de 40 pájaros diferentes. Entre viajes, prismáticos, guías, material fotográfico,… estamos hablando de un colectivo que gasta entre 25.000 y 32.000 millones de dólares al año y que es responsable directo de unos 6000 empleos. Sin duda, en Estados Unidos, observar pájaros es una gran industria.

Mirar pájaros es un gran negocio construido alrededor de un caudal inmenso de amor a la naturaleza y al conocimiento. Y, sobre este mundo de la ornitología amateur, el Cornell Lab Ornithology, CLO ejerce un liderazgo intelectual y moral. No en vano fue allí donde se acuñó el término citizen science y la institución que supo interpretar los deseos de tantos ciudadanos inventando proyectos de colaboración entre aficionados y académicos que diluían la ya no tan estricta (o vigilada) frontera entre ciencia y divulgación, además de garantizar el flujo de ciencia hacía la ciudadanía y el de ciudadanos hacia la ciencia. Hay mucha información acerca de lo que decimos.

FeederWatch se propone observar entre noviembre y abril de cada año la conducta de los pájaros que se acercan a los comederos situados cerca del lugar donde residen los birders. El número de registros enviados por los 16.000 pajaristas crece cada año y, tras los 99.400 correspondientes a la campaña 2003-2004, la base de datos ya logró alcanzar la cifra del millón de registros.

The Birdhouse Network, TBN es uno de los proyectos más interesantes. Desde que se puso en marcha no ha dejado de crecer, involucrando desde los 3144 participantes en 1996 y a los 6418 en 2000. Su trabajo consistió en recoger datos (nidos, huevos, alimentos, fechas,…) desde sus observatorios de patio trasero y después remitirlos on-line desde su gabinete doméstico virtual. Ya hay más de 50.000 registros que han permitido la publicación de 8 artículos en revistas de prestigio. Si se hubiera realizado este proyecto contratando al personal se habrían necesitado unas 175.960 horas de trabajo que, pagadas al modesto precio de 15 dólares por hora, habrían supuesto para la Universidad de Cornell una inversión de unos 2,6 millones de dólares. 

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