satélites y contraespionaje ciudadano

La cultura amateur se despliega por todos los rincones de la tecnología y el conocimiento, como lo prueba la existencia de varias redes ciudadanas de contraespionaje de satélites. [Antonio Lafuente]

En junio de 1983 la administración Reagan decidió no difundir las órbitas de sus satélites espía. Esperaban así ponerle las cosas más difíciles a los soviéticos. Pero la medida tuvo un efecto inesperado, pues un grupo de astrónomos amateurs se organizó para observarlos, catalogarlos y hacerlos visibles. La prohibición se convirtió en un reto. Y así ha venido siendo desde entonces.

Según Wired, Ted Molczan, un nerd tan apolítico como tecnoentusiata, coordina un grupo de rastreadores que trae de cabeza a la National Reconnaissance Office (NRO), una agencia norteamericana que gasta cada año 7 mil millones de dólares para intentar que tales máquinas voladoras sean invisibles.
La empresa no es fácil, pues cada satélite tiene de media el tamaño de un autobús y, un objeto tan grande, no es fácil ocultar en los cielos. La filosofía hacker que mantiene vivo el grupo es sencilla: “Respeto el derecho de cualquiera a no publicar los elementos orbitales de sus satélites -dice Molczan-, pero a cambio ellos tienen que respetar el mio a tratar de descubrirlos.” Así, de fácil. Peor, cuanto más los esconden, mayor el placer de encontrarlos. Ver la tabla de satélites operativos militares elaborada por Molczan y John Pikey.

Y, claro, no sólo saben mucho de satélites y telescopios, sino también de internet y las distintas tecnologías que sirven para crear y sostener una comunidad virtual y, en consecuencia, disponen de una web, Heavens-Above, y una lista de correo, SeeSat-L, muy activa. Hay otras redes, como Obsat o Space-Track. y, desde luego, un blog, Bruce’s Satellite Tracking Blog, que también se dedican (y enseñan) a determinar órbitas y a lo que haga falta. Y es que el mundo de los satélites puede ser apasionante (si quieres introducirte, aquí), como lo insinúa esta aplicación de NASA que muestra 300 en tiempo real.

Uno de los satélites, Misty, está construido con una tecnología que se resiste. Los rastreadores espaciales amateurs no saben qué hacer. Algunos miembros de esta curiosa cofradía lo han visto (o, mejor dicho, han observado algo desconocido que después desaparece que podría ser el llamado USA 53, Misty), pero no parece tener una trayectoria previsible. Y parecen estar convencidos de que el gobierno cambia la trayectoria cada vez que sospechan que los rastreadores estarían cerca de descubrirlo. Los peor pensados creen que el ejército estaría usando a los amateurs para probar la eficacia de sus métodos de ocultamiento. En todo caso arrecian las quejas de quienes quisieran la criminalización de esta red ciudadana internacional de contraespionaje.

Etiquetas:

Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.

(requerido)

(requerido)


*