Posts etiquetados con ‘Investigación’

35) La ceguera no mata, pero…

El evento “2017. Año de la Retina en España” ha sido considerado por el Gobierno de España como de “excepcional interés público”. http://www.fundacionretinaplus.es/index.php/actualidad/46-2017-ano-de-la-retina-en-espana

causa un gran sufrimiento personal, familiar y social. Y, además, tiene un gran coste económico para la sociedad.

Ahora vuelvo a ello, pero déjame primero colocar la entrada de hoy en un marco más general. En una clase de máster, hace un par de meses, pregunté a los alumnos si pensaban que, a día de hoy, son más numerosas las enfermedades tratables que las incurables. Piensa tú mismo en la respuesta antes de seguir leyendo.

La reacción de los alumnos fue clara: no era un tema en el que hubieran pensado, y eso que todos ellos eran del ámbito biomédico. Yo no estoy seguro de la respuesta. Lo he meditado, pero no me he documentado en profundidad. Tiendo a pensar que hay más enfermedades incurables, más aún cuando muchos tratamientos son paliativos y no curativos. Pero, en cualquier caso, aún hay demasiadas enfermedades incurables, por lo que la investigación en nuevas terapias debiera ser una clara prioridad social. Sin embargo, me temo que no es un asunto que aparezca entre las preocupaciones sociales. Por no aparecer, no debe incluso ni aparecer entre las preguntas de las encuestas que periódicamente se hacen.

Sin ánimo de menospreciar cualquier otra causa de sufrimiento humano, déjame que te dé algunos datos sobre las enfermedades que evolucionan hacia la ceguera. Mutaciones en más de 250 genes (se estima que pueden llegar a 400) causan pérdida progresiva de la visión en las distrofias hereditarias de la retina. Todas ellas son enfermedades raras, pero en España se calcula que aquejan a más de 15 000 personas. Mucho más prevalente es el glaucoma, que en España podría llegar a afectar a 500 000 personas, la retinopatía diabética, que es un serio riesgo para la mayoría de los más de 5 000 000 de diabéticos de nuestro país, o la degeneración macular asociada a la edad, que aumenta su prevalencia según envejecemos. No todas ellas acaban en ceguera total, pero afectan profundamente a la calidad de vida. ¿Tenías idea de estos números?

Y sigo con otros aspectos también muy preocupantes. La componente neurodegenerativa de cualquiera de las enfermedades arriba citadas no tiene cura en la actualidad. El sistema sanitario británico ha calculado que un afectado por una distrofia hereditaria de la retina ocasiona a lo largo de su vida unos costes sociosanitarios superiores al millón de euros, y que la pérdida de visión es responsable del 21,5 % de los años de vida con discapacidad de la población en general.

Por todo ello, es muy pertinente que este año haya sido declarado Año de la Retina en España. Su objetivo, “no más ceguera evitable”. Yo también pediría que sirviera para concienciar a la sociedad y los poderes públicos de que aún es necesaria mucha más investigación para poder tratar aquellas causas de ceguera incurables a día de hoy.

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34) Sudar la camiseta.

¡A sudar la camiseta por un futuro con ciencia y una ciencia con futuro! (Imagen original: Momento de la salida de la XXXIII Carrera Internacional de la Ciencia organizada por el CSIC, con un recorrido de 10 Km. EFE/Juanjo Martín).

Muchas veces utilizamos comparaciones deportivas para hablar de ciencia. Por ejemplo, hace ya algunos años, en una de esas escasas protestas públicas que organizamos los científicos, se acuñó el lema “Fútbol de primera, ciencia de tercera”. O de vez en cuando sale un artículo que constata que el presupuesto anual de varios clubes de futbol (¡de cada uno de ellos por separado!) es mayor que el asignado a los proyectos de investigación del Plan Estatal de I + D + I. Pero hoy no quiero emplear esas comparaciones para quejarme, sino de sugerir cómo ganar relevancia para la ciencia española. Voy a utilizar un símil deportivo, del baloncesto en concreto, que dice: “El ataque gana partidos, pero la defensa gana campeonatos”.

¿Qué podemos hacer para mejorar la situación de la ciencia española? Ciertamente la excelencia es deseable en la investigación, como en cualquier otro ámbito de la vida, y ocasionalmente permite una gran publicación: ¡Bienvenida sea! Pero para que la ciencia en España alcance la relevancia social y el impacto socioeconómico que tiene en otros países de nuestro entorno son necesarias otras muchas cosas. Hay que despertar en los escolares el gusto por las materias científicas. Hay que motivar a los jóvenes para que estudien y desarrollen una carrera investigadora. Hay que formar a esos jóvenes investigadores, inculcándoles espíritu crítico y rigor científico. Y hay que desarrollar la responsabilidad social del científico. Debemos explicar a la sociedad el trabajo que realizamos en los laboratorios y aumentar la cultura científica. Debemos promover la transferencia del conocimiento generado por nosotros para dar solución a problemas de las personas y de la sociedad, y para generar riqueza. Así que, si queremos una ciencia de campeonato, no queda más remedio que bajar a defender y sudar la camiseta.

Este texto está basado en la presentación que hice en la 19ª edición de la entrega de las Placas de Honor de la Asociación Española de Científicos.

 

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21) ¡Qué innoven ellos! (I)

¿Lograremos algún día conjugar en España lo mejor de los dos mundos?

He tomado prestada, en versión adaptada, la tópica frase de Unamuno para el título de las tres próximas entradas. Mi experiencia durante estos años de aventura empresarial es clara: sigue definiendo perfectamente la idiosincrasia española con respecto a la ciencia y su transferencia. Y, lo más descorazonador, es que me he encontrado una actitud acorde con dicha frase, en un rango que va del desinterés al desprecio, tanto en el mundo académico, como en el económico, como en el de gestión administrativa. Creo que ahí reside buena parte del problema de la modernización de la economía española. Y no pienses que esto es un asunto meramente teórico; afecta directamente a tu futuro laboral y profesional. La estructura de nuestra economía, basada en sectores de baja productividad, poco tecnológicos, con poca capacidad de innovación y de escaso valor añadido, ha determinado la profundidad de la actual crisis.

En julio de 2007 fundamos ProRetina Therapeutics, S.L., con la misión de desarrollar terapias para la ceguera. Y durante unos dos años, que habían empezado ya unos meses antes, tuve que cambiar con cierta frecuencia la bata de laboratorio por el traje y la corbata. Teníamos que lograr financiación para el proyecto. Las ayudas públicas eran importantes pero, en general, requerían financiación privada previa, lo que considero que es un requisito acertado. Pero no fue, ni es, tarea fácil lograr inversores. Los fondos de capital-semilla y capital-riesgo dedicados a la biotecnología son escasos en España. En nuestro país era mucho más lucrativo especular; y, puestos a invertir, buscar proyectos de menor riesgo, como puede ser la prestación de servicios o el campo de las tecnologías de la información y la computación, donde los plazos de desarrollo son mucho menores.

Aunque desde ciertos ambientes económicos se desprecie la actividad científica, y se critique, con cierta razón, que no haya ninguna Universidad española entre las mejores del mundo, la triste realidad es que tampoco hay ninguna empresa española entre las más innovadoras del mundo. Posiblemente son signos de un problema común de cultura emprendedora.

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18) ¡Es la economía…!

Jerome I. Friedman, Premio Nobel de Física1990. “La innovación es la clave del futuro, pero la investigación básica es la clave de la futura innovación”.

 

Permíteme interrumpir el hilo de la historia que te estoy contando para mirarla desde otra perspectiva. La inversión en ciencia en España ha sufrido profundos recortes, en particular la disponible para laboratorios como el nuestro (técnicamente, “política de gasto 46, excluidos gastos financieros”). Ha bajado de 4.238 millones de euros en 2008 a 2.266 millones de euros en 2013 según los datos de la FECYT: ¡Un 46% de recorte! Y eso afecta al desarrollo de la historia, porque hay una clara conexión entre un apoyo firme a la ciencia y la obtención de beneficios sociales y económicos. Me explico.

Los proyectos científicos tienen un tiempo de ejecución muy largo. El proyecto que te estoy contando se inició en el año 1992, pero hasta el año 2006 no alcanzamos un grado de conocimiento que hiciera posible vislumbrar su posible utilidad para el desarrollo de una terapia. Muchos proyectos en marcha están siendo truncados por los recortes en la inversión en I + D + i. Cuando salgamos de la crisis, tendremos que empezar de nuevo. Y eso retrasará el desarrollo de nuevas aplicaciones tecnológicas, de nuevas terapias, etc. En el año 2007 no dudé en lanzarme a la aventura empresarial. A día de hoy, no podría hacerlo. Y esto es muy preocupante.

Pero déjame presentarte la situación desde otra perspectiva, no vayas a pensar que simplemente soy un científico agobiado por la falta de financiación. Antes de la crisis, España tenía que pagar más de 2.000 millones de euros al año por el acceso a productos y procesos inventados fuera de España (técnicamente, la balanza de regalías española: regalías cobradas por patentes y otros derechos de propiedad generados en España menos regalías pagadas en un año). Y eso sin hablar del montante total de importaciones tecnológicas. En EE.UU. esa misma balanza era positiva y superior a 30.000 millones de dólares al año. Simplemente los productos originados en el mundo académico en EE.UU.  generan unas ventas anuales de 80.000 millones de dólares.

El Director General de COTEC también parece estar preocupado por la situación actual y lo explica clarísimamente: “Hemos vivido en un sueño de riqueza basado en un modelo productivo especulativo y que no generaba valor pero que nos permitía adquirir a otros países la tecnología y la innovación que necesitábamos para mantener nuestros elevados niveles de calidad de vida”.

Nuestros gobernantes han sacrificado la ciencia para salvar la economía a corto plazo (al igual que sacrifican la educación, la sanidad, etc.). Pero para tener una economía robusta y competitiva en el mundo actual, la generación de conocimiento, su transferencia y el personal altamente especializado son esenciales. Una razón muy importante para no seguir desmantelando el sistema científico español es la economía

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3) Motivaciones.

Simulación de la visión en túnel de una persona afectada de Retinosis Pigmentaria. La pérdida de la visión va reduciendo el campo visual, hasta ocasionar una ceguera total. Foto original del “National Eye Institute, EE.UU.”

 

Espero haber sido capaz de dejarte claro que el sentir un desafío científico fue esencial para lanzarme a la aventura empresarial. Necesitaba comprender en suficiente detalle una situación patológica como para ser capaz de enmendarla, de reestablecer un cierto balance fisiológico. Eso es un reto claramente mayor, y por tanto más apasionante, que el de simplemente entender cuando todo funciona bien. Sin embargo, no haría honor a la verdad si no reconociera que hubo otra motivación.

Antes de contártela, déjame hacer un inciso. Hubo un libro que me leí en cuanto empecé a considerar seriamente la posibilidad de crear una empresa: “El libro negro del emprendedor”, de Fernando Trías de Bes. No lo recuerdo como decisivo, pero sí como muy importante para ordenar mis ideas. Por ejemplo, sobre motivos y motivaciones. Según el autor, “el motivo [para crear una empresa] es irrelevante mientras haya motivación”. Esta opinión me facilitó el decidirme, porque no tenía una motivación, sino dos.

Una de ellas, el reto científico. Ya te la he contado, aunque lo seguiré explicando en futuras entradas. La otra surge del contacto con los afectados por diversas formas de ceguera hereditaria que, a día de hoy, son incurables. En el verano del año 2000, siete años antes de fundar la empresa, participé como ponente en un curso de verano de la Fundación Duques de Soria. El tema, “Degeneraciones retinianas: de los genes a la terapéutica”. Mi charla fue la primera del curso, posiblemente porque nuestra investigación era de las más básicas entre las realizadas por los distintos ponentes. Hablé de nuestros estudios sobre muerte celular programada durante el desarrollo de la retina. Y en el turno de preguntas, un asistente me sorprendió (“¡me acorraló!” describe mejor lo que sentí) con una que nunca antes me habían hecho. Era una persona afectada por una degeneración de la retina. Se levantó de su asiento y, tras alabar nuestros trabajos, me preguntó si alguna vez, a lo largo de mis investigaciones, había pensado en los afectados.

Mi respuesta fue larga. Hablé de la necesidad y del valor de las investigaciones básicas. Le expliqué que muchas veces es a partir de investigaciones sin aparente aplicación de donde surgen las mejores ideas para desarrollar una posible terapia. Dije muchas cosas. No sé si le convencí. Lo que sí sé, es que él me convenció a mí. Acabé reconociendo que no, no había pensado en los afectados, y le prometí que empezaría a hacerlo. ¡No he dejado de hacerlo! También por eso fundé una empresa.

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