Los Horizontes del Suelo (2)

Hola nuevamente, seguimos con los horizontes, esto parece un sainete por entregas, aunque me temo sin el valor dramático y el carácter popular que acompaña a tan digno genero literario. Pues bien, centrándonos en nuestro argumento, trataremos en la segunda parte, fieles al canon clásico de presentación, nudo y desenlace, la trama donde se entremezcla el concepto de horizonte y la génesis del suelo.

Decíamos el último día que el análisis de los horizontes es la base de las clasificaciones de suelos, ya que las distintas capas (horizontes) se forman como producto de la evolución o génesis que los suelos siguen a lo largo del tiempo. Consecuencia de ello, se habla de horizontes genéticos y se clasifican como: principales, de transición y discontinuidades litológicas.

 

Entendemos por horizontes principales cada una de las capas, que con entidad propia, se forma al evolucionar los procesos edafogenéticos. Se designan por medio de letras mayúsculas, A,E,B,C, que identifican niveles diferentes a lo largo del suelo.

 

En superficie se encuentra el horizonte A, debajo el horizonte E, el siguiente horizonte al profundizar es el horizonte B, y junto a la roca, el horizonte C. Esta secuencia puede tener variaciones debido a procesos geomorfológicos y de alteración (erosión, decapitación, arrastre, colmatación) que modifican el desarrollo normal del suelo.

 

El horizonte A, es el superficial y en él se presenta una acumulación de materia orgánica más o menos humificada, que está íntimamente asociada con la fracción mineral. El horizonte E, puede existir o no, y representa un empobrecimiento de componentes del suelo, materia orgánica, óxidos de hierro y/o aluminio, etc. Se le denomina también horizonte eluvial. El horizonte B se caracteriza por presentar una  acumulación de elementos minerales, con distintos grados de transformación en función del desarrollo que tenga el suelo. El horizonte C es el inferior, generalmente no esta consolidado y es una acumulación de elementos minerales sin transformación, procedentes de la alteración física del material original.

 

La letra mayúscula que designa el horizonte principal puede llevar como subíndice otra letra minúscula que designa el proceso que ha tenido lugar para originarse el horizonte. Por ejemplo Bt, representa acumulación de arcilla por movilización dentro del perfil (translocación), o Bw, representa síntesis de arcilla por neoformación. Además de estos subíndices, también pueden llevar otros numéricos que marcan una secuencia en la posición del horizonte dentro del suelo, (Bt1, Bt2,..).

 

Los horizontes de transición se designan por la combinación de las letras mayúsculas, sin subíndices. Representan capas que tienen propiedades intermedias. Delante figura la letra del horizonte más característico. Por ejemplo AB, indica mayor acumulación de materia orgánica que alteración o acumulación mineral. Es decir, hay un cierto predominio de las características de A sobre las de B. Si los horizontes estuvieran claramente identificados, pero no se pudieran separar por estar como inclusiones uno en el otro, se designan entonces con dos letras mayúsculas separadas por una barra, como: A/B, B/C, A/C.

 

Las discontinuidades litológicas se expresan anteponiendo a la letra del horizonte un número arábigo de forma secuencial. Por ejemplo A, 2C, 3C, y representan cambios bruscos en la litología del material original que forma el suelo.

 

Con la base de los horizontes genéticos, y debido a las dificultades que presenta su aplicación por su carácter cualitativo, se desarrolló por el Soil Survey Staff, ya conocido, lo que se conoce como horizontes de diagnostico. Con estos, lo que se persigue es definir los horizontes morfométricamente, en base a datos de campo y de laboratorio. La medición de muchos parámetros que pueden cuantificarse, asegura la comparación entre los distintos componentes del suelo, y permite diferenciar las unidades con mayor precisión.

 

Se distinguen dos grandes grupos de horizontes: superficiales, que se denominan  Epipediones, y subsuperficiales que se denominan Endopediones. Los primeros se caracterizan por presentar un color oscuro consecuencia de la acumulación de materia orgánica, o tener condiciones de eluviación superficial, Móllico, Úmbrico, Antrópico, Ócrico, Hístico, son algunos ejemplos. Los denominados Endopediones, cuyo origen está en la alteración del material original, en la trasformación de compuestos originados en los horizontes superficiales (Epipedones), o en la acumulación y/o traslocación de sustancias móviles, identifican los procesos de alteración que han tenido lugar para la formación del suelo, Cámbico, Cálcico, Argílico, Nítrico, Sálico, Óxico, son algunos ejemplos.

 

Hasta aquí hemos llegado, el próximo día continuará, aunque solo sea con un párrafo que sirva como desenlace.

 

Antonio López Lafuente

Etiquetas:

Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.

(requerido)

(requerido)


*