El Sellado (artificial) del Suelo por Juan Antonio Pascual (Soil Sealing)

La dimensión del sellado del suelo se hace evidente al primer golpe de vista por el impacto visual que produce en la mayoría de las personas. Su grado de artificialización del medio produce, o puede producir, en el observador una relativa sorpresa y rechazo de lo que se ve, al atentar, en mayor o menor medida, contra lo que entendemos como entornos equilibrados. No hay que olvidar que, dentro de la dinámica de cambios de usos y transformaciones de las cubiertas del suelo hay otros fenómenos que son también agresivos con el medio que los sustenta pero que pueden ser percibidos de manera distinta, como son las intensificaciones agrícolas o, incluso, la extracción de rocas con interés industrial, las canteras.

Por lo tanto, en el fenómeno del sellado del suelo intervienen varios factores que lo hacen físicamente y perceptualmente grave: sus propias características estéticas, el que sea un proceso acumulativo y extensivo, que su dinámica sea prácticamente irreversible, que estéticamente pueda constituir un elemento trasgresor a lo que percibimos como entorno agradable y que constituya en la cadena depredadora del hombre el grado máximo de intervención y consumo de recursos naturales.

 

Desde el punto de vista ambiental, entendiendo el suelo como recurso finito con valores de vida propios, el sellado es particularmente grave (no por ser el principal factor de degradación en Europa, y el más grave y serio de la desertificación en España y otros países del Mediterráneo, incluso constituya una preocupación a nivel planetario) sino por, como se ha dicho, la irreversibilidad del proceso y por la magnitud del fenómeno tanto en superficie en recurso suelo consumido como por las derivaciones asociadas del mismo: al no existir edafosfera desaparece la posibilidad de continuación del resto de sistemas bióticos.

La dimensión territorial, o de planificación, del sellado artificial también es considerable. No se trata de que hoy por hoy no se haya consumido, proporcionalmente, una cantidad de territorio suficientemente significativa, aunque estemos en zonas de amplio y constante desarrollo urbanístico, como es el caso de todo el borde Mediterráneo de España, incluyendo algunos lugares de Galicia. En realidad el sellado del suelo tan masivo que hemos tenido en los últimos años indica un modelo socioeconómico basado en un sector productivo (la construcción) frágil que puede entrar en regresión rápidamente y que valora más la dinámica especulativa de la vivienda que una economía equilibrada y sostenible. Una segunda dimensión es la concentración territorial que, además, al menos en el borde mediterráneo, se asienta sobre todo en la franja litoral, por debajo fundamentalmente de los cien metros de altitud.

 

Sin embargo, aunque cada vez más seamos conscientes de que el proceso de artificialización es preocupante, sobre todo cuando se nos hace día a día más difícil el poder alcanzar los precios de las viviendas, y que debería ponerse un cierto freno al mismo -al menos para llevar a cabo un modelo de desarrollo no tan exigente y especializado- el fenómeno por aparente que sea no está muy bien cuantificado y, posiblemente adolezca de incertidumbres a la hora de llevarse a cabo la tarea. De principio, el inventario, su cuantificación, exige niveles de precisión importantes, pues, por poner un ejemplo, no todo lo urbanizables está urbanizado, y no todo lo urbanizado es construcción o está sellado. Falta también, a partir de esa aproximación, saber el tipo (en cantidad y calidad) de recurso estamos perdiendo; saber el grado y en que manera degrada la artificialización del suelo; con qué otros entornos, más próximos y lejanos se relaciona…

 

En suma si, hoy por hoy, debemos considerar el sellado artificial del suelo como una característica del modelo socioeconómico imperante en nuestro país, el conocimiento de su verdadera magnitud no sólo se basa en su cuantificación y cómo se hace, sino también en las consecuencias que el mismo tiene en el suelo, y el medioambiente.

 

Juan Antonio Pascual

Centro de Investigaciones sobre Desertificación

CIDE (CSIC-UV)

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