El Dilema de la Medida de la Superficie de Un Suelo y el Concepto de Capacidad de Carga

Como vimos en la contribución precedente, cuando hablamos de un metro cuadrado del suelo, a penas decimos nada. Un metro cuadrado de superficie, visto desde el exterior, pueda albergar cientos de metros cuadrados para explorar por las raíces, en los que acaecen reacciones químicas, con vistas a la retención de contaminantes, etc. Textura y estructura son las claves para entender tal dilema. Ahora bien, ¿como afecta este dilema a la biología de un suelo? Modificando lo que podríamos determinar capacidad de carga. Veamos porqué.  

El concepto  de capacidad de carga ha mostrado ser útil en muchos contextos. Así, por ejemplo, se hace uso de él en ecología agro-silvo-pastoral con vistas a indicar cual es la carga ganadera que puede mantener sustentablemente un territorio por unidad de superficie.  Pues bien, Por las consideraciones que mentamos en la contribución anterior sobre el tema, un edafotaxa arenoso (por ejemplo) un Arenosol, posee mucha menos superficie que un suelo muy rico en arcillas, como lo es un Vertisol. Veamos que le puede ocurrir a un ecólogo inexperto, con escasos conocimientos en edafología, cuando analiza la vegetación.

 

Hace unos años, en una revista ecológica de alto impacto leí que un experto en vegetación comentaba que, en un determinado lugar de Turquía, los suelos arenosos retenían más agua que los arcillosos y como consecuencia de este hecho los segundos soportaban biocenosis menos exuberantes que los primeros. Atónito por tal disparate, busqué un mapa de suelos de la región y observé que los pedotaxa arcillosos parecían ser Cambisoles, mientras los arenosos Alfisoles. Los Alfisoles, suelos más evolucionados que los Cambisoles, suelen tener un horizonte superficial arenoso (A) y uno subsuperficial arcilloso (denominados argílicos o Bt), como consecuencia (entre otras razones) de que las arcillas son arrastradas por las aguas pluviales hacia los horizontes profundos, en donde se acumulan. Estos últimos horizontes poseen pues mucha más arcilla, superficie porosa y retienen mejor el agua capilarmente. En verano, esta última se evapora de la superficie y asciende desde abajo por el mecanismo mentado (“succión”). Si la transición entre el A y el Bt es abrupta, la succión capilar es interrumpida y se retiene más tiempo el agua en el Bt, evitándose su rápida evaporación. Lo que hacía la vegetación era penetrar con sus raíces hasta esa capa, y recoger de allí el los recursos hídricos almacenados. Como nuestro ecólogo no tenía ni idea de suelos, sus conclusiones resultaron ser un mero disparate.

 

Resulta muy frecuente leer que un sustenta menos biomasa aérea que otro, o retiene peor los nutrientes, dándose las interpretaciones más variopintas al fenómeno mentado. De hecho, frecuentemente puede leerse que el primero sufre un determinado proceso de degradación (y pérdida de calidad )que los datos aportados no corroboran.  Lo mismo es válido en lo que concierne a la retención de pesticidas, fertilizantes, o de la propia biomasa de un suelo que albergan sus microorganismos y microfauna (recordemos que la primera y gran parte de la segunda viven en las películas de agua que rodean e impregnan los agregados y partículas del suelo, ya que se trata de organismos genuinamente acuáticos). Es aquí en donde el concepto de capacidad de carga resulta ser de gran relevancia.  No podemos comparar ciertos procesos en un suelo si no tenemos en cuenta su superficie expuesta a los agentes atmosféricos-hidrosféricos. Si se pretenden cotejar datos como los comentados, debe tenerse en cuenta la capacidad de carga pertinente respecto al fenómeno estudiado.  Como no suele hacerse, no es inusual que las conclusiones sean meros disparates. Veamos lo que le ocurre a nuestro avezado ecólogo del ejemplo anterior.

 

Este ecólogo va a un enclave en donde observa y analiza un Alfisol que ha perdido su horizonte A por erosión, y lo compara con otro colindante en donde persiste. Observa la vegetación y nos dice ufano que el segundo posee peores propiedades (o calidad) que el primero, tras analizar unas pocas variables del horizonte superficial. Disparate total. Es muy probable que el Alfisol truncado, tenga mayor biomasa microbiana y biodiversidad edáfica que el no decapitado en los cm. superficiales, pero no cuando se analizan ambos perfiles en su totalidad (toda su extensión).

 

Señalar que un suelo tiene más calidad que otro sin tener en cuenta su capacidad de carga biótica es una aberración. Lo malo del asunto es que tal tipo de valoraciones son moneda de uso corriente, a pesar de no tener en cuenta el susodicho dilema de la medida.  

 

El reduccionismo temático y la superespecialización son muy peligrosas en ciencias ambientales, mi querido ecólogo. Si la ecología que dices defender no hubiera denostado y soslayado la edafología, te habrían hecho un gran favor, a ti, a la ciencia, así como a los  lectores potenciales de tu trabajo. ¡Qué lástima! “Once againtopamos con la irracionalidad de la racionalidad científica.  

 

 

Juan José Ibáñez

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Comentarios

la verdad yo esperaba algo mas centrado a como definir o mas bien dicho como se define capacidad de carga de un suelo. el cual es el punto central. de lo que aparece en la pagina web.

Anny lo que se dice aquí es una novedad. Hacen falta análisis y muchos datos para dar una aproximación formal al tema. No se ha investigado en esta materia. Tal como se propone es un concepto nuevo que de ser escuchado por la comunidad científica antes de dar paso a una linea nueva de investigación. Roma no se contruyo en un día. En cualquier caso ya iremos aportando más información.

Juanjo Ibáñez

en si no das un concepto claro de lo que es capacidad de carga del suelo

Aixa,

Nadie ha estimado aun la capacidad de carga. Es una propuesta nueva. La idea es clara y el concepto también: cada suelo tiene una capacidad de carga máxima distinta y esta es función de la superficie de él contacto con la atmósfera. Esta superfiecie reactiva depende del contenido y tipos de arcilla, de la materia orgánica y de su grado de humificación, de la compactación que ha sufrido. ¿Como se estimaría?. Mediante una análisis digital de imágenes de secciones finas o láminas delgada del suelo o mejor aun usando tomografía con vistas a obtener diagramas en 3-D del suelo. Cuando se comparen diferentes tipos de suelos y degradaciones que les afecta, se podrá obtener un concepto operacional. Se trata pues de vuna propuesta para futuras investigaciones.

Saludos

Juanjo Ibáñez

quisiera SABER ORITA ¿CUAL DE LOS SUELOS CONTIENE MEJOR EL AGUA? Y ¿CUAL ES EL MAS APTO PARA LA AGRICULTURA? PORFABOR LO NESECITO PARA ORITA….

Este artículo data del 2006, así que me gustaría saber si este concepto lo has desarrollado un poco más, pues al parecer aún en la ecología no logra terminar de completarse. Si bien es cierto que el suelo juega un papel fundamental para este concepto, también la biota y el clima son necesarios al momento de hacer una evaluación de la capacidad de carga de un ecosistema; de manera que su cálculo es un conjunto de mediciones en cada uno de estos aspectos. Actualmente estoy trabajando en el diseño de un programa de asignatura en Ecología de Agroecosistemas para un pregrado en Agroecología, y el foco central de éste serán los conceptos capacidad de carga y resiliencia. Sabría agradecer su orientación sobre alguna bibliografía al respecto si está a su alcance. Gracias!

[...] su esencial papel de reciclado ecosistémico. Por lo tanto, cada tipo de suelo atesorará una capacidad de carga potencial con vistas a llevar a cabo los cuatro ítems mentados en el párrafo precedente [...]

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