El Secuestro de Carbono en el Suelo y el Cambio Climático

¿Por qué solo se estima en los cm. superficiales de este Sumidero?

 

Llevaba tiempo intentando escribir esta contribución, pero iba a llevar su tiempo. Gracias a la “Maldición de esta Weblog”, también yo he caído yo por los suelos con problemas musculares (ya no quedamos ningún varón sano; obviamente las mujeres son más saludables). Así pues, llegó el momento. Necesariamente seré breve (por los dolores). Muchos de vosotros sabéis que en el suelo hay más C02 almacenado que el que circula en la atmósfera. No es por tanto extraño que actualmente se investiguen las potencialidades de los suelos y la vegetación para almacenar este gas de invernadero, con vistas a frenar el ya irreversible (según los expertos) cambio climático. En cualquier caso, existen otros sumideros poco estudiados que iremos mostrando en su momento.  Ahora bien, ¿son los muestreos correctos con vistas a obtener estimas que se acerquen a la realidad? Pues va a ser que no.

 

Hace ya tiempo que comencé a discutir con los colegas que se embarcaron en esta aventura por sus técnicas de muestreo. Parece institucionalizado que, por decreto ley, que la inmensa mayoría del carbono se encuentra depositado en el horizonte superficial. Muchos, van más lejos (o mejor dicho menos) y tan solo estiman su cantidad en los 20 o 10 cm. superficiales.  Todos los edafólogos s.s. sabemos que hay horizontes A, ricos en materia orgánica, denominados “cumúlicos”. Todos sabemos que ciertos suelos enterrados bajo otros o por sedimentos, como consecuencia de la erosión-deposición, que albergan horizontes con materia orgánica (MOS). Todos sabemos que suelos como las turberas (“puritito” MOS) pueden alcanzar algunos metros de profundidad. También se han encontrado gruesas capas de materia orgánica en sedientos de lagos e incluso en pisos oceánicos. Ahora bien, como en la contribución precedente sobre los SLiMEs, cuando no se quiere reflexionar, o por comodidad o por pereza, se cometen errores impropios de un colectivo denominado comunidad científica. Vamos a describir un nuevo caso de asunciones erróneas y disparatadas.

 

Mi problema, para aportar más pruebas consistía en la carencia de buenas bases de datos a escalas territoriales adecuadas (amplias). Sin embargo, hace unos pocos meses encontré un artículo con la información idónea. Se trataba de un estudio realizado con bases de datos de inventarios de suelos “tradicionales” de Japón, que cubría todo el territorio del país. En total se habían analizado 3391 perfiles. Y extrapolado los resultados a toda la superficie mediante SIG. No está mal. Lo que personalmente encontré en la Web fue un informe. Pocas semanas después había desaparecido (o no lo encontré). Pero si descubrí un artículo, escrito por los mismos autores, y en el que más o menos se decía lo mismo (Organic carbon stock in forest soils in Japan: Geoderma, Volume: 119, Issue: 1-2, March, 2004). La profundidad de muestreo en muchos casos llegaba al metro de profundidad, por lo que pudieron hacer estimas precisas. Como vamos a ver los resultados que obtuvieron me otorgaban toda la razón.

 

De la materia orgánica distribuida a lo largo del metro de suelo analizado (no llagaban más abajo), tan solo del 41 al 51% se encontraba en los 30 cm. superficiales (mayor espesor del que he leído analizar en los protocolos de muchos proyectos de investigación) y en los papers que había hojeado hasta la fecha. Hasta los 70 cm. de profundidad se acumulaba el 80% de la materia orgánica y se alcanzaba el 100% del metro superficial a es misma profundidad, como es lógico.  Por tanto un muestreo al uso tan solo habría estimado menos del 50% de la MOS acumulada en el primer metro. ¿Les parece un error poco significativo? Tremendo. Cuando leía las conclusiones y el resumen, que los interesados podrán encontrar en el enlace mencionado, me quedé perplejo por cuanto loa autores señalaban que casi toda la MOS se encontraba en los cm. superficiales. ¡Increíble!. Con toda seguridad fue mandato de un referee que hacía lo que los demás: raspar la superficie del suelo (sumidero).

 

¿Qué estamos haciendo pues al analizar los 10 o 20 cm. superficiales?: ¡El canelo! Malgastar el dinero de los contribuyentes, y ofrecer datos erróneos a los que deben utilizar tal información para alimentar los modelos de simulación que abordan el tema. Pero los expertos “erre que erre”. Otra prueba más de la irracionalidad de la racionalidad científica.

 

A pesar de todo, seguimos igual y sin analizar los suelos y sedimentos sumergidos. Pero hay más, por desgracia. Tan solo conozco a un investigador (que es español: mi amigo el Profesor Enrique Barahona, recientemente jubilado) que había construido un modelo para simular la acumulación de carbono en forma de carbonatos. Pedimos un proyecto hace varios años que, por supuesto, fue rechazado (¡como invertir dinero en temas tan estrafalarios). Bajo muchos ambientes (principalmente en los áridos, semiáridos y mediterráneos; es decir en los que el horizonte A suele adolecer de escasa MOS), el lavado de carbonatos de los horizontes superficiales de lugar a gruesos horizontes cálcicos, algunos de ellos endurecidos (petrocálcicos o calicretas). Sabemos que el tiempo necesario para generarse es mucho más dilatado que el que se requiere con vistas a la génesis de un horizonte “A” rico en MOS. Cierto. ¿Pero cuanto? Varía con el clima y otras condiciones ambientales. A hía de hoy carecemos de los datos precisos para dar respuesta a este interrogante.

 

Más aún, los procesos de alteración biogeoquímica de las rocas suelen secuestrar carbono ¿Cuánto y a que tasas? Del mismo modo todo los animales con caparazones de carbonato secuestran, obviamente CO2 de la atmósfera ¿pero cuanto?

 

El tema es pues complicado Ahora bien, si se invirtieran más fondos en generar bases de datos de nuestros recursos naturales en lugar de tirar el dinero en proyectos de moda, muchos de los cuales son pura basura, actualmente estaríamos más cerca de obtener estimaciones precisas. Empero esta actividad no da lugar a papers a corto plazo. Una vez más todo esto es tristemente lamentable. Se trata actitudes impropias de un científico.

 

Seguiremos abundando en el tema poco a poco.       

 

Juan José Ibáñez

 

PD. Si no podéis acceder al enlace de susodicho trabajo, teclear Geoderma (o incluir el título entero en vuestro motor be búsqueda), revista de la Editorial Elsevier, y una vez dentro, encontrareis el resumen, que sí que es de libre acceso, tras pinchar en “summary”. Yo, personalmente, tengo problemas con el hipervínculo. Seguramente las editoriales multinacionales hacen todo lo posible por entorpecer el acceso, si no se pasa antes por sus páginas Web.

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