Tipos de Hojarasca y Residuos Vegetales: Relación con la Descomposición de la Materia Orgánica del Suelo

En una nota anterior, comentamos las principales características de los residuos vegetales y su relación con la descomposición (humificación y mineralización de la materia orgánica del suelo. -SOM). En esta nota, presentamos los tres tipos de hojarasca (en ciertos sentidos también aplicables a otros tipos de residuos vegetales) y sus repercusiones sobre la “calidad” de la materia orgánica del suelo, de acuerdo a la escuela francesa (Duchaufour). Se trata de una nota que, como la anterior, ha sido redactada pensando principalmente en los numerosos estudiantes que vistan nuestra bitácora.

Afortunadamente, Salvador González Caicedo, está de regreso y continuará aportándonos una rica información sobre la bioquímica del suelo en su “Curso avanzado”. En cualquier caso, no está demás tener en cuenta como en uno de sus últimos mensajes, nos recuerda que no toda la SOM en el suelo está constituida por residuos vegetales sin descomponer (necromasa) o el humus. Salvador pondría varios “peros” a esta contribución, y con razón. Ahora bien insistimos que es una recapitulación muy sencilla para principiantes.

 

De acuerdo a Duchaufour, podemos distinguir tres tipos genéricos de hojarasca en el suelo.

 

  • Hojarasca mejorante: Esta constituida por hojas poco lignificadas y ricas en nitrógeno, con una razón C/N (carbono/nitrógeno) inferior a 25: Alisos, fresnos, olmos, carpes, tilos, gramíneas, leguminosas (matorrales como retamas, tojos y genistas, o árboles como las acacias, a demás de numerosas herbáceas), serían ejemplos representativos. Estas especies, poseen pocos lípidos y una gran abundancia en compuestos hidrosolubles de fácil fermentación (sacáridos), así como también en taninos hidrosolubles. Las formaciones de herbáceas (estepas, pampas, praderas, pastos), debido a que atesoran sistemas radiculares muy densos, y a menudo que penetran en profundidad varios metros en el suelo, ejercen una acción muy concreta sobre los procesos de humificación, al incorporar materia orgánica a lo largo de una considerable extensión vertical en los perfiles. La materia orgánica (hojarasca en sentido muy amplio) de estos ecosistemas herbáceos da lugar a compuestos húmicos muy ricos en polisacáridos y proteínas procedentes de la descomposición de su biomasa rizosférica. Sus suelos, bien conservados, dan lugar pues a espesos horizontes orgánicos, que en presencia de calcio generan los denominados horizontes mólicos, y en suelos ácidos los de tipo úmbrico.  Los primeros, cuando el edafoclima no sufre acusados stress hídricos durante el periodo fenológico, son extremadamente productivos para la agricultura. Recordemos aquí que muchos estudios sobre secuestro de carbono solo consideran los 20 cm. superficiales, dando lugar a estimas erróneas (infravaloradas) de la verdadera capacidad del suelo para almacenas carbono atmosférico.
  • Hojarasca acidificante o desmejorante. Abunda especialmente en los bosques de coníferas, los matorrales de ericáceas y cistáceas, etc. La razón C/N de sus residuos sobrepasa el umbral de 50, adoleciendo también de elevados contenidos en ligninas y lípidos (frecuentemente superiores al 10%), así como de taninos condensados que forman complejos polifenol-proteínas (difícilmente biodegradables) ,como vimos con anterioridad. La actividad biológica del suelo en su presencia, es muy escasa. Recordemos que muchas especies pirofíticas utilizan esta estrategia para fomentar la propagación del fuego.
  •   Hojarasca indiferente. Posee características intermedias entre las dos categorías previamente mencionadas. La relación C/N de sus residuos vegetales no lignificados fluctúa entre 30 y 50. Especies naturales características serían muchas de las forestales autóctonas pertenecientes al grupo de las fagáceas (robles, encinas, quejigos, hayas, etc.). En consecuencia el tipo de humus a que dan lugar, dependerá de otros factores del medio, tales como el edafoclima, la textura y la disponibilidad de nutrientes y sales (como los carbonatos). En función de estos últimos, pueden dar lugar a las tres clases de humus no hidromórficos: mull, moder y mor. Sin embargo, existen notables diferencias entre unas y otras. Así por ejemplo, las hayas son especies más cercanas a la categoría de las “acidificantes”, mientras que encina y robles lo son a las de las “mejorantes”.

 

Y con esto y un bizcocho, hasta mañana a las 8.

 

Juan José Ibáñez

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