Megaedafología: Definición y Objetivos

Los estudios de cambio global, así como la creciente cantidad y disponibilidad de la imaginería satelital, en una sociedad en donde la globalización económica esta cambiando la manera de percibir el mundo, ha tenido como resultado que muchas disciplinas tornen la vista a un análisis global de su objeto de estudio. Las ciencias que conciernen a los recursos naturales no han sido una excepción. De esta forma los vocablos “mega” y “macro”, agregados al término con el que se conoce una disciplina, han comenzado a proliferar. Así emergen subdisciplinas como la megageomorfología, la macroecología, etc. En este contexto, podemos comenzar también ha hablar de Megaedafología. Pero, ¿En que consistiría esta disciplina? ¿Cómo podríamos definirla? ¿Cual es su interés?

 

He utilizado mi motor de búsqueda, pero no he encontrado en Internet ningún documento con los vocablos megaedafología o macroedafología. En un post posterior ya os hablaré de como la “acrónimofilia” es una manera de alcanzar fama y gloria. Intenté incluir este vocablo, por primera vez, en un paper publicado recientemente en una revista indexada, pero uno de los referees me lo echó abajo. Ya sabemos, rechaza y luego sácalo tú a la venta, como si fuera de tu propia cosecha. Pero parece ser que no ha tenido tiempo, no ha querido, o no ha sabido.  Pero como aparecerá tarde o temprano pues: novedad en esta weblog. Ja, Ja, Ja. ¿En busca de fama y gloría? Ya os comentare que para ello hay que ganarse primero al establishment, ya que si no poco se puede lograr. Eso sí, cuando alguien lo utilice (si no lo cuelo yo antes) me divertiré dando caña. ¡La ciencia en acción! Chicos, como ya os comentaré en el post sobre “acronimofilia”.

 

En ecología, todavía no se ha popularizado el concepto de megaecología (cuatro ítems, buscando en Google, y tres de ellos rusos; el imperio no ha dado el visto bueno aun). Por el contrario, en geomorfología, ya existen unos cuatrocientos. Personalmente he visto usar el vocablo megageomorphology en revistas indexadas. En la primera disciplina mentada, ya desde hace tiempo, se ha popularizado el vocablo macroecología (casi 80.000 ítems en Google). De hecho, ya tengo un paper indexado que concierne a esta subdisciplina. Bueno, no hagáis caso de estas cosas, pero recordar la  acrónimofilia”, al menos para todos aquellos que deseáis fama y gloria científica sin despeinarse.  Conviene ver primero como se utiliza esta corriente de moda en disciplinas afines. L. Mayer, de la Universidad de Miami, define así la megaedafología.

 

Megageomorphology is the study of regional topographic features and their relations to independent geomorphic variables that operate at the regional scale. These independent variables can be classified as either tectonic or climatic in nature. Quantitative megageomorphology stresses the causal relations between plate tectonic factors and landscape features or correlations between climatic factors and geomorphic processes. In addition, the cumulative effects of tectonics and climate on landscape evolution that simultaneously operate in a complex system of energy transfer is of interst. Regional topographic differentiation, say between continents and ocean floors, is largely the result of the different densities and density contrasts within the oceanic and continental lithosphere and their isostatic consequences. Regional tectonic processes that alter these lithospheric characteristics include rifting, collision, subduction, transpression and transtension.

 

Como veis (los que sabéis la lengua del imperio, por supuesto), cuatro aspectos aparecen claramente explícitos.

 

  • Escala global: en la que las unidades a definir, estudiar y ensamblar, son grandes regiones geográficas.
  • Cuantificación: con vistas a determinar los factores causales de los ensamblajes megageomorfológicos
  • Un cierto sabor geográfico del contenido: aunque no quede claramente explícito en la retórica empleada.
  • Omisión del vocablo “geografía”: ya que no hay que dejar rastros de antiguas y obsoletas disciplinas que pudieran estar relacionadas. Se reemplaza lo “geográfico” por otro vocablo que, de por sí es global, y da un sabor a modernidad: “la tectónica de placas”

 

Pero ¿no está la megaedafología inventada? Yo diría que sí. Lo que ocurre es que al establishment todavía n le ha dado por ponerle la etiqueta. Paton, Humphreys y Mitchell, en 1995, publicaron un libro fascinante que llevaba el título: “Soils: A New Global View”.  Pues bien, en tal monografía se aborda el tema de la megaedafología, aunque no fuera explícitamente. Del mismo modo, en 1993, preparé un manuscrito que finalmente salió dividido en dos  artículos indexados (1995 y 1998). Pues bien, el último (un discusión paper), ya analizaba, por primera vez, con métodos cuantitativos, los patrones globales de suelos. En 1997, publique un capítulo en un libro que yo editaba en el cual describía las propiedades de la edafosfera, según los segmentos de placa tectónica a los que pertenecían. No me detendré aquí en este tema, ya que ya os he redactado y mostrado una nota sobre esta materia.

 

Resumiendo, ya se dispone de un aparato modelo-teórico con vistas a comenzar a desarrollar una nueva disciplina a la que llamaremos megaedafología. Conozco bien al australiano Humphreys, afortunadamente para mi, ya que le ha tocado ser referee de varios artículos míos y siembre me pone por las nubes (esto es la valoración por pares, no nos engañemos, si te tienen inquina te machacan, si te aprecian o simpatizan con tus ideas todo es distinto).   

 

Así pues, la megaedafología es (o mejor dicho podría definirse como): el estudio de la edafosfera y sus propiedades a escala global, tomando como unidades de estudio las grandes regiones edafogeográficas y/o edafomas (este vocablo sí lo he he introducido yo tras mil rodeos en un capítulo de libro). La unidad básica con vistas a describir tales ensamblajes son los tipos de suelos o edafotaxa, mientras que los métodos de análisis lo son numéricos. Las causaciones son abordadas a posteriori, ya que si no estaríamos haciendo un análisis descriptivo, es decir, geografía de suelos clásica. 

 

Tan solo añadir que en colaboración con Freddy Nachtergaele (FAO, Roma), ya hemos realizado un análisis y dividido la edafosfera en una decena aproximada de edafomas, y éstos en más de treinta regiones de suelos. Tengo la obligación moral con Freddy de publicar este trabajo, primero en la materia. Sin embargo, esta contribución y la precedente darán lugar a una serie de post en los cuales describiré tales edafomas y regiones. Comienza pues un nuevo culebrón. Estar preparados. En cualquier caso tranquilos: faltan unas semanas para tal estúpido evento.

 

Hasta “luegito”

 

Juan José Ibáñez

(Padre de la megaedafología sin despeinarse y amanta de la acrónimofilia)

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Comentarios

Juanjo, en la megaedafología donde quedaria la fisiografía, entendida como el estudio del paisaje y que como sabes congrega la geomorfología, geología, suelos, biota (pero sobre todo la vegetación) climantología. En México tuve la fortuna de traducir y probar la metodología del Landscape o Land systems Mapping. Esto apoyado sobre todo en la fotointerpretación de pares estereoscópicos. Aunque para serte sincero nunca bordé fino sobre conceptos como land unit que yo llamé (Perdón por el Yo Yo) FACETA. Después inclusive se han hecho trabajos a nivel regional, al menos por el Colegio de Postgraduados y el Instituto Nacional de Geografia y Estadística.

Por aquí el grupo del OSTROM promueve la morfoedafología, que también es el estudio del paisaje y se diferencia de la fisiografía en que se hacen estudios detallados de suelos y sus representación de las geoformas son mas o menos reales, mientras que en el levantamiento fiiográfico como también se conoce mi propuesta, es su idealización y los llamamos sistemas terrestres.

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