Taxonomías Edafológicas y Biológicas: El “Sesgo de Muestreo” y Sus Repercusiones sobre las Estructuras Clasificatorias

En el últimos post [1,2] sobre las estructuras clasificatorias hablábamos de su naturaleza cuasi-fractal y su formalización mediante procedimientos multifractales. Básicamente, mentamos que ambos constructos poseen estructuras matemáticas prácticamente idénticas. Empero ciertos sesgos cognitivos las alejaban un poco de poder alcanzar una mayor eficiencia como sistemas de información. Terminábamos hablando del efecto de muestreo ¿Qué tiene que ver un muestreo con una clasificación?, supongo que os preguntaréis. Pues mucho, es la respuesta. Nadie habla de ello, empero está en la mente de muchos taxónomos. Veamos de qué hablo.

 

Mis dos primeros años en el CSIC lo realicé al lado de mi maestro y amigo Antonio Bello. Se trata de un prestigioso taxónomo y fitopatólogo, único español que ha recibido un galardón de la EPA norteamericana. El me enseñó que cuando se analizaba un mapa de distribución de nematodos fitoparásitos, había que tener mucho cuidado a la hora de interpretarlo. La distribución estaba sesgada por la intensidad e intereses del muestreo. Del mismo modo se encontraban más especies en aquellos países o regiones más intensivamente estudiadas por un número mayor de los mejores nematólogos. En un país pobre, con pocos expertos, es altamente improbable que se tomen muchas muestras, al contrario que en los países ricos. A menor cantidad de muestras, menos diversidad de nematodos, y más difícil intentar detectar si uno concreto se presenta en la zona de estudio. ¡Trivial!. Trivial si, pero se trata de un hecho que se suele soslayar a la hora de abordar un análisis serio y riguroso de la información.

 

Los taxónomos no dudan que el número de especies detectadas en los países ricos y tecnológicamente avanzados es proporcionalmente mayor que en el caso de los pobres y con escasos recursos. Sí sabemos que en las selvas tropicales se alberga una gran biodiversidad de plantas vasculares, por ejemplo, seguro que hay muchas más. No podemos decir lo mismo de la gran riqueza de especies ya detectada de las gramíneas de los climas templados. Algunos autores a la hora de referirse a tal hecho hablan de “sesgo eurocéntrico”, al modo que Robert May hablaba del chauvinismo de los vertebrados, para explicar el escaso numero de organismos microscópicos clasificados hasta la fecha, en relación a los taxa de mayor tamaño (no solo vertebrados).

 

Pues bien, todo ello influye en lo que llamamos tamaño de taxa: numero de subtaxa por taxa. Por ejemplo un género de gran tamaño es el que alberga muchas especies, al contrario que el pequeño que puede dar cuenta de una única o muy pocas.

 

Por ejemplo, los nematólogos no se estudian e inventarían por mero hobby. Si existen más taxónomos en el campo de la nematología que en el que da cuenta de los rotíferos o tardígrados (también abundantes en el suelo, aunque menos) es por el simple hecho y la mera razón de que causan graves plagas a cultivos de indudable interés económico. Existen decenas de expertos en taxonomía de nematodos efectivamente, pero la mayoría lo son de los más patógenos y económicamente perniciosos. Cuantas más muestras analizas, más posibilidades tienes de encontrar nuevas especies, razas, variedades, ecotipos, etc. Mutatis mutandis, no es de extrañar la gran cantidad de especies descritas de estos patógenos respecto a la mayoría de los taxa que no suponen en riesgo alguno (que se sepa) para la producción agraria. Así pues, aquellos y los taxa más cosmopolitas, deberían tener pues un mayor número de especies descritas y clasificadas. Y así es.

 

En el caso de los suelos ocurre lo mismo. Ciertos edafotaxa de a un nivel elevado de la jerarquía taxonómica (como por ejemplo, los cryoluelos) poseen escaso interés para la agricultura, por lo que no han sido estudiados tan exhaustivamente y no han proliferado tantos subtaxa como en los que pueden dar lugar (cuando el agua no es un factor limitante y las temperaturas así lo permiten) a grandes producciones agrarias. Los Mollisoles son un ejemplo de los últimos. Por tanto, no debe extrañar que a niveles inferiores de la jerarquía taxonómica, se ramifiquen mucho más los Mollisoles que los Crysosoles. ¿Significa que los Mollisoles son más diversos?. ¡No!. Rotundamente no. Tampoco debería llegarse a la conclusión de que todo es un mero artificio. ¡No!. Rotundamente no. La única conclusión que debemos extraer es que a la hora de valorar la diversidad de organismos en el Planeta (y una taxonomía da cuenta de ello), una clasificación siempre adolece de tal efecto de muestreo. Jamás debe olvidarse  este hecho a la hora de extraer conclusiones. Una vez más la economía y el utilitarismo entorpecen alcanzar un buen “conocimiento” de la diversidad de la naturaleza.

 

 

Juan José Ibáñez

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