Costras y Sellados del Suelo: La Degradación Física de la Superficie del Suelo
En el post anterior, Juan Pedro Zeballos nos introdujo a un tema de tanto interés como la degradación física de los suelos por procesos de compactación. Régulo León, en un comentario hablaba también de la compactación de los horizontes superficiales por el impacto de las gotas de lluvia en suelos desnudos o escasamente recubiertos de vegetación. Ambos son aspectos de suma importancia en lo concerniente al deterioro de las propiedades de los suelos (Funciones y calidad). Incidiré pues en los denominados sellados y costras superficiales.

El impacto de las gotas de lluvia sobre
La superficie de suelos desnuda genera
su degradación física. Nótese como este
micropaisaje se asemeja a un macropaisaje
lunar
Como ya se ha comentado en numerosas ocasiones, y en las que ha abundado Juan Pedro en el último post, la degradación física de los suelos viene propiciada por la pérdida de materia orgánica y/o el efecto del tránsito de la maquinaria pesada, y/o por eliminar la cobertura vegetal y permitir que el suelo quede desnudo frente al impacto de las gotas de lluvia. Obviamente la acción conjugada de los tres procesos genera que se refuercen unos a otros, afectando negativamente a sus propiedades hidrológicas (disminución de la infiltración del agua en el suelo y promoviendo la escorrentía superficial) y como corolario favoreciendo los procesos de erosión. Los efectos se acentúan cuando la estructura de los agregados del suelo es deficiente, por la ausencia de materia orgánica y/o por padecer de una textura descompensada (suelos muy arcillosos, pero especialmente en los que poseen sobreabundancia de limos. La estabilidad de los agregados y su resiliencia frente al impacto de las gotas de lluvia, resulta ser pues una propiedad de suma importancia.

La destrucción de los agregados, dispersa las partículas del suelo que los constituían. Las fracciones más finas taponan los poros, induciendo una disminución de porosidad, por lo que, como ya hemos mentado, se dificulta la penetración del líquido elemento y se promueve que el agua se pierda fluyendo rápidamente por su superficie hacia las redes de drenaje, o encharcándose cuando el terreno se encuentra nivelado. La microtopografía superficial supone que el agua fluya naturalmente por gravedad hacia las micro-hondonadas, comenzando a crearse surcos que, con el transcurso del tiempo se convierten en cárcavas.

Así pues el suelo pierde capacidad de almacenar agua, lo cual de paso afectará a la vegetación que debiera crecer sobre el mismo generando un déficit hídrico. Del mismo modo, la superficie efectiva del suelo (la que debe contabilizarse en los balances que acaecen en la interfase suelo-hidrosfera-atmósfera) se ve mermada, y por lo tanto también su capacidad de carga con vistas a albergar a las biocenosis microbianas (como también de la microfauna) y al propio suelo como reactor de reacciones biogeoquímicas (a menor superficie reactiva, metabolismo edáfico más lento). En otras palabras, se deterioran las mal denominadas funciones y la calidad del suelo, a la que tantos post. También podemos señalar que el medio edáfico afectado reduce su valioso esponjamiento. Conforme la capa aumenta de espesor, la germinación de muchas semillas también se ve afectada o totalmente impedida.
Tales capas superficiales, con los agregados destruidos son denominadas sellos o costras del suelo, y a los procesos que las inducen sellado y encostramiento del suelo. Aunque hay distintas opiniones, la mayor parte de los expertos disciernen costras y sellados según su espesor, siendo los primeros más finos que los segundos.

Detalle de una costra de suelo
Fuente: LEISA
(Revista de Agroecología)
Costra del suelo. Lámina fina sobre la superficie del suelo que ha perdido gran parte de su porosidad y que alcanza un espesor aproximado de unos 0.5 a 2 cm de espesor, que se puede doblar sobre si misma.
Sellado del suelo. Lámina muy fina sobre la superficie del suelo de unos 1-5 mm de espesor. Generalmente es producida por el impacto de las gotas de lluvia o de las del riego por riego por aspersión. Tal lámina reduce la porosidad y permeabilidad del suelo.
Horiontes Superficiales endurecidos. En casos extremos y ciertos tipos de suelos, el horizonte A puede llegar a endurecerse por completo, lo cual es mucho más grave aun.

Horizonte Superficial endurecido
de un Planosol
Fuente: FAO
Por tanto, la compactación de los horizontes profundos, de la que hablaba Juan Pedro en el post anterior, pude ir acompañada de otra superficial, quedando un hiato intermedio.
Debemos hacer énfasis que muchos procesos de pérdida de suelo por erosión comienzan con el impacto de las gatas de lluvia sobre una superficie desnuda o semidesnuda, como ya apuntamos en este post. Más adelante abundaremos sobre este importante tema.
En el siguiente enlace de la FAO, se explican estos procesos en detalle y con buenas fotografías.

Juan José Ibáñez
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