Biodiversidad y El Código de Barras Genético: ¿Científicos o Comerciantes?

Hace unos días, el Boletín MI+D de la CM recogía una noticia de prensa editada por País Futuro, cuyo título rezaba así.:“Código de Barras Genético”. Según los autores, en base al “primer análisis genético sistemático” de los pájaros de América del Norte, proponían elaborar un análisis de la biodiversidad mundial, para lo cual solicitan 76 millones de euros. Se trata de un caso palmario de intentar confundir a los organismos financiadotes y a la opinión pública. ¿Realmente se podría llegar a elaborar tal ansiado inventario por un precio tan módico, en virtud de tamaña tarea? Imposible. La nota de prensa está llena de ambigüedades que, en este caso, parecen proceder de boca de sus autores (frases entrecomilladas), y no a una deficiente interpretación del periodista. Pura demagogia que tan solo sirve para encubrir sus velados intereses, la fama y la “pasta”. En mi opinión se trata de una mala praxis científica, por mucho Instituto Rockefeller que la avale (se nos olvidan varios casos de fraude del pasado en los que se vio envuelta tal prestigiosa institución). Convendría que leyerais el post de Antonio La fuente sobre la ciencia basura que inunda las revistas científicas “prestigiosas”. Analicemos a fondo una buena parte del texto ya que no tiene desperdicio. Es una verdadera vergüenza y un timo colosal. Como siempre los subrayados y coloreados son de mi propia cosecha.    

 

 

 

Códigos de barras

Fuentes Aquí

Al parecer algunos biólogos moleculares quieren desplazar la dura tarea de los taxónomos clásicos acudiendo a este tipo de publicidad “científicamente maliciosa”. Todo apunta a que para muchos de estos “Indiana Jones” la pureza de la ciencia es lo que menos importa. Analicemos pues un extracto amplio de la susodicha noticia, con vistas a desentrañar tales embustes.  Con tal motivo, deberemos cambiar un poco el orden de sus declaraciones.

 

El concepto de especie “ha sido hasta ahora demasiado superficial” y consideran que se los análisis genéticos sistemáticos podrían identificar casi todas las formas de vida si se automatiza el proceso que han desarrollado para las Aves (y mamíferos voladores)  de América del Norte. ¿Verdad o mentira? Mentira y de las grandes. 

 

Los científicos encontraron 15 posibles nuevas especies entre las 643 pájaros estudiados desde el Ártico a Florida. En total se conocen 690 especies de pájaros que crían en América del Norte. “Los pájaros de Norteamérica están entre los mejor estudiados del mundo“, ha dicho Mark Stoeckle, de la Universidad Rockefeller, coautor del trabajo. “Incluso en un grupo en el que se ha trabajado con tanto cuidado hay diferentes formas genéticas que parecen ser nuevas especies

 

“Las pruebas genéticas, efectuadas, por ejemplo, sobre una muestra de pluma, dan como resultado un código de barras similar a los que llevan los productos en el supermercado. Cuando la secuencia de bases del ADN es distinta en al menos un 2,5%, se puede definir una especie a pesar de que sea idéntica en las plumas, el canto o la morfología. Una diferencia de un 1% indica que ha pasado un millón de años desde la última vez que se cruzaron ambas especies”.

 

 

En primer lugar, ya en el primer párrafo hablan de formas genéticas que “parecen ser nuevas especies”. Empero no si significa que lo sean. ¿Cuál ha sido el criterio empleado? Por estos linces del marketing? Lo podemos leer en el segundo párrafo. Por un lado sabemos que el genoma humano se diferencia del chimpancé en un 1% más o menos. Como corolario chimpancés y humanos deberíamos ser considerados una única especie, a pesar de que los híbridos no sean viables. Tal criterio invalida el aceptado y controvertido “concepto biológico de especie”, empero no proporciona una base sólida sobre la que pivotara otro nuevo. El 1% es un criterio más o menos estándar que no resulta ser más que un promedio. Y eso teniendo en cuenta nuestros escasos conocimientos sobra la variabilidad genética de las especies bien estudiadas. Hoy se sabe que algunas especies (que no hibridan) difieren en su genoma menos del 1%, mientras otras lo hacen sobrepasando con creces el 2.5%. No existen a priori medios de saber cual es el porcentaje de variabilidad genómica que impide que nazcan vástagos fértiles tras su hibridación. Por lo general, tal variabilidad “intraespecífica aumenta de los organismos complejos a los menos complejos, empero no siempre. Por ejemplo, en cautividad se han logrado obtener poyuelos fértiles cruzando especies de familias diferentes. En otras palabras, a parte de la arbitrariedad del porcentaje prescrito por los autores del trabajo, no se puede confundir variabilidad genómica con diversidad de especies. Se trata de una falacia con mayúsculas. Por lo tanto de lo dicho se sigue que también lo es el siguiente objetivo.

 

El objetivo no es sólo clasificar las especies sino también tener mecanismos simples de identificación para cualquier muestra biológica, desde un pelo a una uña”.

 

A tal sentencia habría que replicar ¿Cuáles? Sus criterios no son válidos, como puede constatarse para cualquiera que conozca la literatura sobre el tema. Seguidamente, en la noticia también se puede leer, otro párrafo en el que reconocen que:

 

“Por el contrario, el estudio también halló 14 pares de pájaros considerados especies diferentes que son casi gemelos genéticos, dos tríos de pájaros con las mismas características y ocho especies de gaviotas prácticamente idénticas genéticamente.

 

¿Pero pueden dar lugar a vástagos fértiles o no? Reiteramos, que se han publicado estudios que muestran como diferencias menores del 1% dan lugar al aislamiento genético de especies muy emparentadas ¿Qué se debe hacer ahora? ¿Decir que son la misma debida a que los autores de este trabajo han adoptado un criterio de variabilidad interna más o menos subjetivo? En ningún caso. Ya hablaremos de este punto más adelante. En otro párrafo de la nota de prensa puede leerse: 

 

“Éste es el primer paso de un proceso que llevará al registro genético de la vida en el planeta“, ha señalado Paul Hebert, del Instituto para la Biodiversidad de Ontario, coautor del informe publicado en Molecular Ecology Notes. “No se puede proteger la biodiversidad si no se conoce“.

 

La aseveración marcada en azul subrayado es completamente cierta, empero no la inmediatamente anterior del párrafo que comentamos más arriba. Nótese como aquí los “vendemotos” cambian el concepto de especie por el de “registro genético”, que no es lo mismo, se mire por donde se mire. Cabe también haceros ver que la Revista Indexada no es ni Science, ni Nature, ni nada por el estilo. De ser ciertas sus aseveraciones, serían de tal calado, como para salir en la portada de una de las prestigiosas revistas mentadas. ¿Por qué los autores no publicaron su manuscrito en un “Journal” de mayor Prestigio? O si lo hicieron, ¿fue rechazado?  Finalmente los autores nos recuerdan algo que no parecen haber tenido en cuenta:  

 

Los investigadores del estudio han recordado que no existe una clara definición de lo que es una especie, aunque se suele recurrir a la imposibilidad de que se crucen los individuos. “Eso es difícil de comprobar, porque no vemos a los murciélagos tener relaciones sexuales en las cuevas y tampoco observamos las formas diminutas de vida”

 

¿Entonces que están vendiendo? Si existen problemas para identificar un concepto de especie válido para toda la vida (lo cual es más que cierto), si la variabilidad intraespecífica no nos informa del aislamiento genético debidamente y, si además “no podemos observar las formas de vida dimuinutas, muchas de las cuales (los procariotas) pueden intercambiar “horizontalmente” más del 10% de su genoma en un solo contacto, de que sirve su propuesta? Resulta que al final de este documento retorcido y tendencioso lo expresan muy claramente:    

Los científicos esperan obtener 76 millones de euros para ampliar el código de barras genético a toda la vida sobre la Tierra, unos 10 millones de registros de ADN de unas 500.000 especies para el año 2014.

 

La pasta, solo la vil pasta: Nótese que vuelven a repetir que van a analizar el genoma de 500.000 especies (¿no serán individuos?). Con toda la seguridad, tras embolsarse la pasta y utilizarla para este u otro propósito, nos infamarán de lo que ya es conocido desde hace décadas por la mayor parte de los expertos en el tema: que un análisis geonómico, hoy por hoy, no nos puede informar de lo que es una especie, sea lo que sea esta. Más aún, con tan escaso tamaño muestral (recordemos que se calcula que existen bastante más de un millón de “especies” sobre la faz del planeta; quizás algunas decenas de millones), con toda seguridad ni llegarán a analizar la variabilidad genética intraespecifica de unas cuantas.

 

No estoy defendiendo que tal estudio carazca de valor. Empero otra cosa bien distinta consiste en mentir tan descaradamente, hecho más que reprobable, y más aun cuando todos reconocemos que no se ha identificado más que un porcentaje ínfimo de las “especies” que existen en el planeta. Más aun permanecen muchos ambientes sin explorar ¿debo recitarlos de nuevo?

 

Edafometras contra las taxonomías clásicas de suelos:  

Los argumento empleado por los edafólogos matemáticas en contra de las taxonomías clásicas de suelos son de la misma guisa. Es cierto que los edafotaxa son unidades convencionales categorizadas mediante ciertos criterios cuestionables. Siempre adolecen de un grado de subjetividad. Nadie lo duda ¿Empero que ofrecen los edafometras como alternativa? La misma bazofia o peor que la aquí analizada.  ¡Nada de nada!, al menos científicamente serio. No se puede confundir variabilidad genética con biodiversidad o edafodiversidad. Pero lo que no nos dicen es que han utilizado “parte” de un ADN mitocondrial. Técnica muy cuestionada por otros muchos expertos. Desconozco si puede aplicarse a organismos superiores, pero, por ejemplo, en nematología, han causado más confusión que orden (eso sí que lo he constatado en un Congreso Mundial sobre la especialidad?

 

Las Revistas en Open Access se me antojan cada día más imprescindibles.

 

Juan José Ibáñez

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Comentarios

Juanjo:

Intentando volver a mi "normalidad" he revisado este artículo que plantea preguntas muy serias. Cómo se hace la clasificación de las especies, Qué significado tiene el análisis del genoma extracromosómico. Quizas y es mas importante, ¿Es correcto hacer la clasificación de nuevas especies sólo por el análisis del genoma completo? Debemos de incluir la expresión fenotípica de alguna forma? (lo digo porque en los líquenes algunas especies se nominan de forma distinta según los productos metabólicos que se producen, y que visto a la inversa, caracterizan a las especies?

Verdaderamente el post expone cuestiones de gran interés

Saludos Salvador

[...] con los códigos de barra genéticos, fragmentados en tipos conforme a “algún criterio”. Ya os expresé mis dudas respecto a tales procedimientos. Si tenemos además presente que el flujo horizontal de genes es la [...]

[...] a señalar Zimmer, los toca genes no han hecho más que abundar en la confusión con sus hilarantes códigos de barra genéticos.  No se debe confundir variabilidad genética con diversidad, ya  que no se encuentran [...]

[...] en nuestros tiempos. No debemos olvidar, en ningún caso, que una secuenciación genética (códigos de barras) no cuantifica la biodiversidad de taxones sino el pool de genes distintos de una muestra. Pero [...]

[...] Y francamente no lo dudo, lo cual no quiere decir que los defensores de lo que denomino código de barras genético (en un sentido muy amplio del vocablo) cuyos procedimientos ellos utilizan, sean la panacea con [...]

[...] y como corolario, cualquier cuantificación del número de ellas que existe en la biosfera. Ningún código de barras genético puede servir con vistas a dar cuenta del inventario de la vida, es decir de la biodiversidad. Y así, entre otros constructos [...]

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