Hipótesis Audaces e Hipótesis Prudentes en la Filosofía de la Ciencia de Karl Popper

Prestar una atención excesiva a los casos de falsación o refutación de las teorías científicas, equivale a representar de manera equivoca la postura del falsacionista sofisticado. El intento independientemente comprobable de salvar una teoría mediante una hipótesis especulativa puede ser heurística si da lugar a descubrimientos que confirmen la hipótesis, en lugar de falsarla. La historia de la ciencia proporciona muchos ejemplos al respecto. Resultaría un error considerar la falsación de conjeturas audaces, sumamente falsables, como la autopista principal por donde corre el progreso científico. Este hecho queda claro cuando consideramos diversas posibilidades en los extremos de un continuo. En uno de ellos, tenemos unas teorías que surgen de conjeturas audaces y aventuradas, mientras que en el otro nos topamos con constructos modelo-teóricos que resultan ser conjeturas prudentes, cuyas afirmaciones no implican riesgos significativos. ¿Qué papel desempaña cada una en el avance científico?

 

 

 

Figura Fractal

Copo de Nueve de Koch

Fuente: aquí

Recordemos que seguimos el hilo conductor que ofrece Chalmers en su monografía: ¿Qué Es Esa Cosa Llamada Ciencia?, que vamos modificando y corrigiendo con vistas a hacerlo más inteligible a los lectores no instruidos en la jerga filosófica. Hoy no introduciremos muchas novedades, como en algunos post precedentes.

 

 Si cualquiera de los dos tipos de conjetura fracasa ante prueba experimental u observacional, resultará falsada, mientras que si la pasa con éxito se considerará confirmada. Los progresos más importantes en ciencia suelen venir avalados por la confirmación de las conjeturas audaces o por la falsación de las conjeturas prudentes. Los casos del primer tipo serán informativos y constituirán una importante aportación al conocimiento científico, porque nos informan del descubrimiento de algo considerado hasta entonces inaudito o improbable. Sin embargo, las falsaciones de conjeturas prudentes también resultan informativas al indicar que lo que se consideraba un problema verdadero resultaría ser falso. La demostración que hiciera Russell de que la teoría ingenua de conjuntos, que pivotaba en lo que parecían ser proposiciones casi evidentes, era inconsistente, es un claro ejemplo de falsación informativa de una conjetura en apariencia libre de riesgo. En contraposición, de la falsación de una conjetura audaz o de la confirmación de una conjetura prudente no se aprende mucho. Si se falsa una conjetura audaz, entonces todo lo que se puede decir es; “otra idea loca ha resultado errónea”. De modo semejante, las confirmaciones de las hipótesis prudentes no son informativas. Esas confirmaciones indican meramente que se ha aplicado una vez más con éxito una teoría que ya estaba consolidada entre la comunidad científica, por lo que no se consideraba problemática. En cualquier caso, no debemos confundir este uso del vocablo “confirmado” con otro, según el cual decir de una teoría que está confirmada es afirmar que ha sido probada o establecida como verdadera. Recordemos que el falsacionista admite la refutación de una teoría, mientras que considera que nunca se puede afirmar que tales constructos sean antológicamente verdaderos.

 

El falsacionista desea rechazarlas hipótesis “ad hoc” y estimular la propuesta de hipótesis audaces falsables como vía del progreso de la ciencia (“Conjeturas y Refutaciones”). Estas hipótesis audaces, de ser corroboradas, conducirán a predicciones nuevas y comprobables, que no se derivan de la teoría previa falsada. Sin embargo, aunque tan ejercicio conduzca a la posibilidad de obtener evidencias como para pensar que una hipótesis audaz es digna de ser analizada, no desplazará a la teoría la teoría previa hasta que haya sido corroborada mediante algunas pruebas. En otras palabras, antes de que se pueda considerar que un contracto teórico sea un sustituto pertinente de una teoría previa, a la cual pretende falsar, debe ser capaz de efectuar algunas nuevas predicciones que pueden ser corroboradas. Muchas especulaciones descabelladas no superarán tal examen y, en consecuencia, serán desterradas del conocimiento científico. La ocasional especulación descabellada e imprudente que conduzca a una nueva e improbable predicción, que fuera debidamente confirmada por la observación o la experimentación, será recordada como un momento culminante en la historia del desarrollo científico. Vemos una vez más, como las confirmaciones de nuevas predicciones resultantes de conjeturas audaces son vitales en la concepción falsacionista del desarrollo científico.

 

Resulta necesario abundar en el significado de los adjetivos “audaz” y “nuevo”, tal y como se aplican a las hipótesis y a las predicciones respectivamente. Ambas son nociones históricamente relativas. Lo que se clasifica como conjetura audaz en una etapa de la historia de la ciencia no tiene por qué serlo con posterioridad. Si analizamos el complejo de las teorías científicas generalmente aceptadas y bien establecidas en un momento histórico concreto, entonces podemos decir que una conjetura, será audaz si sus afirmaciones son improbables a la luz del conocimiento básico de la época. La astronomía de Copérnico era audaz en 1543 porque chocaba con el supuesto básico de la inmovilidad de la tierra y su posición central en el universo. Hoy en día no se la consideraría audaz. Así como las conjeturas se consideran audaces o no, en referencia al conocimiento básico que atesora una comunidad científica en un momento dado, también serán valoradas como novedosas si nos conducen a descubrimientos inesperados.

 

Anteriormente cometamos que, según el falsacionismo, las principales contribuciones al desarrollo del conocimiento científico suceden cuando se confirma una conjetura audaz o cuando se falsa una conjetura prudente. El conocimiento básico consta de hipótesis prudentes precisamente porque, como tal, está bien establecido y no se considera problemático. La confirmación de una conjetura audaz supondrá la falsación de lo supuestamente evidente con anterioridad.

 

Juan José Ibáñez

Etiquetas:

Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.

Comentarios

En particular, estimo que las hipótesis audaces son las que están en condiciones de producir conocimientos necesarios.
Si en definitiva el mundo en que vivimos está construido sobre la gran hipótesis de la ciencia, de algún modo desde esa gran hipótesis pueden plantearse salidas audaces. Aun cuando tal mundo se halla inscrito en el sistema de saberes de Luhmann las hipótesis audaces pueden aportar a la recomposición del sistema de modo que sea más coherente con la vida práctica. Creo que de no ser por las audaces estaríamos aún creyendo en que estamos solos en el universo…….

[...] Hipótesis Audaces e Hipótesis Prudentes en la Filosofía de la Ciencia de Karl Popper [...]

Según el pensamiento de Popper aquí expuesto, ¿es posible afirmar que el falsacionismo establece que todas las hipótesis son falsas?

¡No!. Según Popper no necesariamente. Hay que ver que tipos de hipótesis, su grado de falsabilidad, etc.

(requerido)

(requerido)


*