Wikipedia versus Citizendium: En defensa de la Participación Ciudadana o el Temor al Imperio de las Masas

Resulta un tanto sorprendente que en un momento en donde muchos expertos han comenzado a cuestionar los sistemas tradicionales de revisión por pares en las revistas científicas de “prestigio”, Larry Sanger, primero editor único de Nupedia y luego cofundador de  Wikipedia, lanzara hace no mucho tiempo la iniciativa Citizendium. Parece ser que a Larry le pone nervioso las gamberradas que se introducen, de vez en cuando, en algunos de los artículos de la segunda enciclopedia on-line mentada. Desea ahora que sean exclusivamente los expertos los que incluyan contenidos y que el ciudadano haga uso de ellos, “y a callar”: No se os puede dejar solos”. En mi opinión, resulta lamentable. Del mismo modo, y aunque pudiera sorprender a muchos, tengo serias reservas de que Citizendium alcance el volumen de contenidos de Wikipedia, así como de que desde “ciertos puntos de vista los mejore en calidad“. Intentaré exponer mis dudas y razones en este post. Ahora bien, toda esta controversia es tan vieja, como mínimo, como la cultura occidental. Permítanme que finalice esta introducción con un párrafo de la contraportada del libro “la Esperanza de Pandora de Bruno Latour, que justamente aborda este tema (como siempre, el coloreado y la cursiva son mías).

 

Latour señala que Platón, en el Gorgias, ya intuyó una conexión entre política y ciencia natural: en las constantes alusiones a las leyes naturales presuntamente objetivas ¿acaso no se trata de mantener al pueblo a raya con ayuda de los científicos? En la disputa entre Caliclés, quien defiende la pura voluntad de poder, y Sócrataes, quien aboga por la razón, se revela la secreta complicidad de los dos adversarios. Ambos quieren hacer callar al pueblo, el primero apelando a la superioridad del más fuerte, el segundo remitiéndose a las leyes naturales inamovibles. Latour muestra que detrás de la cuestión de la realidad también hoy se esconde la pregunta por la alianza entre ciencia y política.

 

 

Del mismo modo el propio autor, en la página 31 del libro mencionado vuelve a comentar:

 

“(…) los científicos no dejan de charlar en sus reuniones de “salvar la distancia entre las dos culturas”, pero cuando un gran número de personas provenientes de campos extra-científicos empiezan justamente a construir ese puente, retroceden horrorizados queriendo imponer la más extraña de todas las mordazas aplicadas a la libertad de expresión desde Sócrates: ¡solo los científicos deben hablar de ciencia! 

 

Este texto, tiene varios años de antigüedad. Curiosamente nos encontramos en el “Año de la Ciencia”. Tal evento pretende que el ciudadano aprenda sobre ciencia y tecnología, los “motores del progreso”, según nuestros políticos y defensores de una economía capitalista globalizadora. Eso sí, una cosa es aprender o que participéis cuando se os mande, y otra bien distinta  a que lo hagáis cuando os de la gana ¡Hasta ahí podíamos llegar!

 

 

Bruno Latour

Sociólogo de la Ciencia

 

Sobre estos temas tenéis abundante información en las bitácoras Tecnocidanos y Los futuros del Libro, por lo que no me extenderé abundando en enlaces a noticias concretas. El debate ha sido comentado en varios post de las weblogs incluidas en el sistema mi+d. Tan solo os recomendamos que leáis “las enciclopedias virtuales” de Joaquín  Rodríguez, así como “¿Cuánta ciencia falsa circulante es admisible?” y “wikipedia: la multitud crea la calidad”. Bastará este material con vistas a sustentar la desiderata que a continuación escribo con para vuestra consideración.

 

Las Masas Anónimas versus la Selecta Academia: Por un lado la Academia aplaude una iniciativa que, según Nature, atesora tanta calidad o más que la propia Enciclopedia Británica, mientras Larry Sanger lamenta el vandalismo en Wikipedia. Mutatis mutandis el último lanza  Citizendium para que sean los expertos los que controlen sus contenidos. Se trata de la misma actitud que denuncia Latour de Sócrates en “La Caja de Pandora”. ¿O no? Del mismo modo,  Antonio Lafuente, basándose en un estudio previo, nos informa en su post wikipedia: la multitud crea la calidad” que: existe una fuerte correlación entre la calidad de un artículo y el número de ediciones que recibe”. Como bien aprecia Antonio, lo mismo ocurre en el quehacer científico. ¿Qué marca pues la diferencia? Al margen de la creciente preocupación por el fraude científico, las “malas artes” en el caso de la enciclopedia on-line son públicas a los ojos del mundo, mientras que en el quehacer de la Academia estas ocurren en los laboratorios y en los trasteros de las editoriales científicas. Sinceramente, me resulta más gratificante que se detecten los ataques casi al instante que se descubran años después entre algunos de aquellos que tanto claman por “la objetividad” y la “transparencia“ (como los ¡políticos! en época electoral, claro está). La conclusión que deberíamos extraer sería otra bien distinta:

 

Por un lado, que cuantos más individuos trabajan en un tema concreto, ya sean ciudadanos corrientes o sesudos expertos, tanto mayor es la calidad de un producto, mientras que por otro más personal sin escrúpulos intenta sacar partido fraudulentamente y/o boicoteando la iniciativa. Un problema dialéctico.

 

Una experiencia personal: En esta bitácora, el número de insultos, palabras soeces, etc. es directamente proporcional a la popularidad (número de lectores) de un post. Empero estos son los divulgativos, es decir los que interesan a los adolescentes y, en general, a personas de más bajo nivel educativo. ¡No pasa nada!: No encuentran lo que quieren y se agarran una “pataleta” Obviamente, si pudieran entrar a editar el post ocurriría lo mismo que en Wikipedia. En consecuencia, barrunto que cuanto más éxito tenga Wikipedia, más ataques recibirá. Sin embargo, también es cierto que se incrementará el número de bibliotecarios y el control de los contenidos. ¿Vamos a boicotear la iniciativa de una ingente cantidad de ciudadanos por el mero hecho de que unos pocos no se comporten debidamente? ¿Cómo reaccionaría la Academia de actuar de la misma manera contra sus practicantes?, es decir que porque unos pocos hagan fraude (…) ¡Imagínenselo!: ¡Todos acientíficos “analfabestias”!, etc.

 

Mis temores por Citizendium y la Academia: En la cultura de la academia, espoleada por los las políticas científicas institucionales, priva el egocentrismo, por no decir divismo. La mala praxis ya la hemos mostrado en las páginas Web de los departamentos científicos y/o docentes (ver también post incluidos en la categoría sobre “Fraude y la Mala Praxis Científica”). Del mismo modo, existe una plétora de escuelas invisibles que intentan imponer sus criterios a las restantes, y a menudo mediante procedimientos tan reprochables como los de cualquier ciudadano mezquino (aunque sean más sofisticados).

 

Si embargo, existen dos problemas adicionales que van a poner a prueba la actitud de la Academia en lo concerniente a Citizendium.  Por un lado, resulta más que dudoso que la comunidad científica se vuelque en elaborar una enciclopedia on-line bajo la actual tiranía de publica o perece. ¿Pero como vamos a perder el tiempo en eso cuando lo que nos demandan son papers? Una de dos, o Citizendium y actividades similares comienzan a ser valoradas en los complementos de productividad de los científicos, o tan solo se dedicarán a ella los más desheredados, jubilados y algunos valientes. El resultado será un crecimiento en los contenidos más que lento y asimétrico. Pero aún así, este no es el mayor de los problemas. El peor de todos, en mi opinión, dimana de los editores procedentes de la Academia, así como de la lucha intestina que se generaría entre diferentes escuelas invisibles, si llegara el caso de que la actividad aquí abordada comenzara a ser tenida en cuenta en la promoción de los investigadores. Los mentados editores intentarían imponer su criterio sobre aquellos contribuidores que no pensaran como él. Como corolario, los contenidos de una determinada disciplina o subdisciplina no quedarían bien contemplados en la enciclopedia. En otras palabras, los capítulos publicados estarían sesgados hacia ciertas perspectivas, denostando las restantes. Y la pregunta a contestar sería entonces: ¿Quién controla a los editores? ¿Y si sucumben también a la tentación de ser sobornados, de algún modo, en los temas de más candente actualidad? En Wikipedia tales males son mucho más improbables.

 

Ríos de tinta han corrido al saberse que un famoso bibliotecario de Wikipedia no era miembro de las “Academia” Sin embargo, menos se ha hablado (o nada) sobre la calidad de los capítulos de los que era responsable tal joven e inexperto editor, que es lo que realmente importa.

 

Personalmente no albergo el menor resentimiento contra mis colegas. Ahora bien, defiendo que son tan humanos como el resto de los mortales, por lo que sufren las mismas tentaciones y  querencias. La praxis de los investigadores resulta ser un reflejo de la de la sociedad misma. ¿Acaso el poder judicial, y a menudo los religiosos, no se han corrompido durante las dictaduras? ¿O es que estamos hechos de una fibra especial resistente a todo tipo de corrupción? 

 

Resumiendo, las frases extraídas del libro de Latour son la ideología que parece defender el amigo Larry Sanger. Todo vale para acallar al pueblo a pesar de que esté dando una lección magistral de colaboración desinteresada. Todo vale para mantener a las turbas bajo control. Todo vale para someter al ciudadano al imperio de unos pocos.  

 

Hoy por hoy Wikipedia es un ejemplo (con deficiencias y debilidades como toda empresa humana). ¿Porqué tanta reticencia de la comunidad científica al Open Access y Wikipedia? ¿Por qué no luchan porque la información científica sea libre en lugar de torpedear las iniciativas del ciudadano al que dicen honrar y defender? ¿Por qué si nos quieren tanto no se incorporan a Wikipedia, en lugar de querer quedarse con todo el pastel?

 

Juan José Ibáñez

 

¡No se os puede dejar solos!: ¿Quién espetó esta celebre frase? ¿Cuántos dictadores si no la promulgaron la tenían in mente? De iluminados el ciudadano está hasta la coronilla. Ya sabemos como las gastan.

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Comentarios

Juanjo, afortunadamente cualquier competencia a wikipedia esta condenada a fenecer, porque primero tendría que tener la misma cantidad de información y después demostrar que es mejor en todos los sentidos. Los sociologos dicen que el lider termina siendo un cazique, así que abusados con la vejentud. La dificultad para aceptar los cambios es una de sus características y es independiente de la edad cronológica.

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