Las Regiones Biogeográficas de Europa: Sus Climas y Otros Factores Formadores del Suelo

Las regiones biográficas de Europa están basadas en la su idiosincrasia climática y sus relaciones con la vegetación, que en gran parte determinan, como iremos viendo en post sucesivos, una serie de ensamblajes de suelos característicos. Obviamente el paisaje vegetal también es el resultado de otros factores, como el relieve, la geología y la actividad humana y los propios suelos. Abrimos pues una serie de post para jóvenes estudiantes, por lo que los contenidos que aquí pondremos no serán de mucho interés para la mayoría de los expertos. Comenzaremos describiendo los rasgos generales de los climas del continente europeo, así como los restantes factores formadores del suelo, para continuar en otos post desgranando cada región bioclimática en función de sus respectivas vegetaciones y suelos.

 

 

 

Mapa de los Climas del Mundo

 

El clima ejerce una profunda influencia sobre los diferentes tipos de vegetación, suelos y modelado terrestre si analizamos grandes espacios geográficos, como lo es el continente Europeo. No obstante, su principal repercusión afecta a los denominados suelos zonales, y no a los azonales e intrazonales, como analizamos en un post previo.

 

 

 

Mapa Geológico de Europa

 

El clima de un lugar concreto es el resultado del conjunto de las condiciones atmosféricas dominantes, resultantes de la interacción de la temperatura, presión atmosférica, vientos, luz solar, precipitaciones, nebulosidad y humedad. Otros factores importantes determinantes resultan ser la latitud, la altitud y la distancia a las masas oceánicas. Cerca de estas las fluctuaciones de temperatura son menores y, por lo general las precipitaciones mayores que tierra adentro, en donde hablamos de tipos climáticos continentales. A escala planetaria, podría decirse que la distribución de las masas continentales (condicionada por la dinámica de la tectónica de placas) y sus repercusiones sobre la circularon general de la atmósfera y los océanos. Pero este ya es otro asunto. 

 

 

 

Relieve de Europa

 

En Europa la zonación climática es particular y distinta de la de cualquier otro continente, si bien existen ciertas regularidades, especialmente las que son el resultado de su disposición latitudinal (distancia polos-ecuador). De esta forma, a nivel global, tienden a generarse unas zonas climáticas características que van desde el ecuador hacia cada uno de los polos. Sin embargo su disposición no es igual en todos lo continentes.  Una de las principales razones (aunque desde luego no la única) estriba en la circulación de las aguas en los océanos. En este sentido, Europa disfruta del hecho de que cerca de sus costas viaja la denominada Corriente del Atlántico Norte. Esta transporta aguas relativamente cálidas a las costas noroccidentales del continente Europa. En ninguna otra parte del globo las corrientes cálidas alcanzan tal proximidad a un casquete polar (en este caso el polo norte), manteniendo sus mares sin hielo hasta latitudes muy altas.

 

 

 

Corriente del Atlántico norte

 

Por estas razones la zonación de la vegetación difiere de la de Norteamérica. Por ejemplo, España se encuentra en  una latitud próxima a las del NE de EE.UU. Pero allí el clima es templado húmedo, mientras que en la Península resulta ser mediterráneos. Por otro lado, en el hemisferio boreal los vientos dominantes provienen del oeste, transportando hacia el interior del continente aire húmedo, relativamente cálido, procedente del océano Atlántico hacia el este, mediante una serie de sucesivas depresiones. En gran parte de Europa Occidental, al no existir grandes cadenas de montañas orientadas de norte a sur, como ocurre en el oeste de Norteamérica en donde actúan de barrera al paso de las borrascas, éstas frecuentemente penetran hasta el interior de centroeuropa, mientras que en Norteamérica las Montañas Rocosas impiden que penetren a tal distancia tierra adentro, por lo que el ambiente se torna más árido a menor distancia de las costas. Se trata de un efecto orográfico sobre la distribución de las precipitaciones denominado efecto Foehn o de pantalla.

 

 

 

Efecto Foehn

 

Por lo demás,  gran parte de los biomas de Norteamérica y Europa se asemejan bastante, aunque cada uno guarde sus respectivas singularidades. En cualquier caso, debido al efecto Foehn que imponen las Montañas Rocosas, Norteamérica es más árida que Europa. En contrapartida disfruta de un clima tropical del que Europa Carece. En el siguiente enlace podréis observar mejor los climas del mundo, la humedad promedio de los suelos y la diversidad de la vegetación por biomas.

 

 

 

Mapa de Climas del Mundo

 

Como podéis observar si analizáis el mapa inferior de Kalipedia, existe una gran semejanza entre las regiones biogeográficas de Europa y los tipos climáticos del continente. Esta semblanza es mucho más pronunciada que con la vegetación natural, como también podréis observar en el mapa correspondiente, más abajo.

 

 

 

Mapa de la vegetación Natural de Europa

 

Por lo que respecta al relieve del continente europeo tan solo mencionar que sus principales regiones de alta montaña se presentan justamente en norte (cadenas montañosas escandinavos principalmente en Noruega) y en el sur (el arco mediterráneo generado por la fricción entre las placas tectónicas de Eurasia y África: cadenas Alpinas). Como para las grandes regiones climáticas, el relieve también es el resultado de procesos globales a gran escala, siendo en este caso (y en parte también en el primero) generado por la dinámica de la tectónica de placas. No debemos olvidarnos tampoco de la Cadena de Montañosa de los Urales, la sutura este entre el Continente Europeo y Euroasiático, aunque sus altitudes no son muy conspicuas.   

 

 

 

Mapa de los climas de Europa

 

Por lo que respecta a la acción humana, Europa ha estado sujeta durante mucho mayor tiempo que Norteamérica a la presión de una mayor densidad de población y civilizaciones tecnológicamente más avanzadas. En consecuencia, sus ecosistemas vegetales han sido drásticamente alterados, mientras que al otro lado del atlántico aun permanecen regiones cuyos ecosistemas podrán considerarse “en ciertos sentidos, como prístinos. 

 

Juan José Ibáñez

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