De la Edafología a la Zona Crítica Terrestre: ¿Iniciativa Institucional o Cambio de Paradigma Científico?

En Septiembre de 2007, presenté una comunicación en un congreso sobre degradación de suelos, del cual doy cuenta más abajo. Al comenzar pregunté al público quien había oído hablar de  los vocablos “Zona Crítica Terrestre” e “Hidroedafología”. Para mi sorpresa, los asistentes movieron su cabeza negativamente: ¿Nadie? Alguno habrá pero (…..). Antes de escribir este post he vuelto a realizar una búsqueda  (10 meses después) en  el ciberespacio sobre estos tópicos y sólo aparece material de esta bitácora. No sabría explicar mi sensación: ¿perplejidad, decepción? En consecuencia, he solicitado a los editores de las actas de resúmenes (2 páginas) de aquel evento permiso para editar aquí mi aportación. Se trataba de un resumen extendido, el cual he modificado ligeramente, añadiendo algunas imágenes para vosotros. En la carpeta Zona Crítica Terrestre y el Futuro de la Edafología podéis encontrar todos los post que ya hemos escrito sobre este tema, así como a cerca de la nueva sub-disciplina ligada a ella, la Hidroedafología. Al final de esta contribución os incluimos los más relevantes, así como algunos comentarios sobre la discusión que se suscitó tras mi intervención.

 

 

 

Zona Crítica Terrestre: Objeto de Estudio

 

En los siguientes documentos podéis encontrar información en suahili sobre los objetivos de la iniciativa o programa comentado, cuya dirección se lleva desde la Universidad de Delaware: Pinchar aquí, aquí y aquí. También podéis encontrar información en la Wikipedia inglesa. En cualquier caso, la página Web de la que puede bajarse la mayor parte de la información institucional publicada hasta la hecha es la siguiente: Critical Zone Exploration Network. No he conseguido encontrar en la Web de tal Universidad un documento del que extraje alguna de las fotos que os inserto, por lo que debo suponer que ha sido reemplazado por otro. Pido disculpas a la Universidad de Delaware por ello, a la par que les envío mis más cordiales saludos, por cuanto no es infrecuente que nos visiten desde allí. Vaya imagen que estamos dando los hispano parlantes.  

 

Más concretamente la reseña de aquella contribución es la siguiente.

 

Ibáñez, J. J. 2007. De la Edafología a la Zona Crítica Terrestre: ¿Iniciativa Institucional o Cambio de Paradigma Científico?, A. Rodríguez-Rodríguez y C. D. Arbelo (Editores), pp. 267-269. III. Simposio sobre el Control de la Degradación de Suelos y la Desertificación, Fuerteventura, (16-20 Septiembre de 2007). Universidad de la Laguna.   

 

Así pues comenzamos a exponer el contenido comentado:

 

A lo largo de toda su historia, la edafología ha progresado bajo el paraguas de las ciencias agronómicas. Sin embargo, también es cierto que diversos investigadores han reclamado en varias ocasiones la necesidad de ampliar sus fronteras con vistas a incluir ciertas entidades que permanecían al margen de su ámbito de competencia. Sus demandas no fueron escuchadas. Hoy en día, tanto los gestores de la política científica, practicantes de disciplinas científicas afines y numerosas demandas sociales reclaman una información que los expertos de las ciencias del suelo difícilmente pueden proporcionar bajo el paradigma actual. Estos hechos han subsumido a la disciplina mentada en una crisis de credibilidad que amenaza seriamente su futuro.

 

A la luz de tales avatares históricos, se han ido evidenciando que ciertas decisiones del pasado no fueron afortunadas. Una mirada retrospectiva nos proporciona una panorámica que nos debería obligar a reconocer que la edafología debe enfrentarse a un drástico cambio de paradigma, que pasará ineludiblemente por reconvertirla en una disciplina perteneciente a las denominadas biogeociencias por derecho propio, con vistas a no volver a recaer en la búsqueda de cobijos coyunturales en otras de mayor prestigio.

 

Se demanda actualmente a la edafología que reenfoque sus investigaciones con el propósito de resolver los graves problemas de degradación ambiental que padece el planeta. Más aún, diversas investigaciones llevadas a cabo en las últimas décadas demuestran como las fronteras espaciales de lo que se ha venido entendiendo por suelo no se encuentran plenamente justificadas. Así, por ejemplo, no hay razones científicas para circunscribir el concepto de suelo a los 1 o 2 metros superficiales de la frontera biosfera-atmósfera-geosfera-hidrosfera de las tierras emergidas, por cuanto se ha demostrado que:

 

 

Zona Crítica Terrestre: Objetos y procesos implicados

 

  • La alteración biogeoquímica de las rocas alcanza una profundidad de decenas y/o centenas de metros
  • Las comunidades biológicas telúricas suelen llegar a sobrepasar los 2000 m. de profundidad
  • Los sistemas radiculares de muchas plantas (incluyendo sus rizosferas y micorrizas asociadas) sobrepasan a menudo los 10 metros desde la superficie del suelo
  • El almacenamiento de carbono orgánico e inorgánico sigue los mismos patrones que los ya indicados en el ítem precedente
  • No se pueden resolver los gravísimos problemas de contaminación de tierras y aguas, soslayando la zona vadosa, hasta alcanzar las aguas subterráneas
  • No existen razones científicas como para no incluir como objetos de estudio de la edafología los sedimentos (¿o suelos?) de los humedales e incluso de las zonas fóticas de las plataformas continentales
  • La bioprospección en búsqueda de organismos que produzcan de forma espontánea substancias biológicas de interés humano sobrepasa con creces la arbitraria frontera de lo que hoy entendemos por suelo
  • Las investigaciones en búsqueda de vida en otros planetas reclaman una estudio riguroso de los regolitos terrestres, hecho que por lo general ha venido siendo soslayado por los edafólogos

 

Así pues, nos encontramos ante una seria situación que reclama respuestas nuevas e imaginativas. Razones de índole científica, tanto básicas como aplicadas, demandan ampliar las fronteras de lo que hoy se entiende por suelo, con vistas a incluir los regolitos, sedimentos sumergidos y nuevas entidades que con anterioridad no eran consideradas como objetos de estudio de la edafología. Nos encontramos pues ante el reto de cambiar de paradigma en el sentido estricto que de tal concepto tienen los filósofos de la ciencia.

 

Ya Raaman (1928) y Glinka (1931) propusieron la inclusión de los regolitos como entidades de estudio pertinentes para la edafología. En la década de los 90, comenzaron a proliferar los llamamientos de los expertos en la mima dirección (incluidos los de este autor), sin que el resto de sus colegas reaccionaran. Incluso se propusieron esquemas de clasificación (Buol, 1994: Saprolite-regolith taxonomy) que compatibilizaban la descripción de la USDA Soil Taxonomy de los 2 m superficiales con la del regolito subyacente.

 

De acuerdo con el Filósofo de le ciencia Thomas Khun, los cambios de paradigma pueden producirse ya sea por la iniciativa de los propios expertos, debido a los propios progresos científicos (no ha sido el caso de la edafología, a pesar de los argumentos previamente esgrimidos), ya por las demandas sociales. Bajo esta última circunstancia, la ciencia actual, sometida a un alto grado de instucionalización, puede reaccionar por iniciativas gubernamentales. Este ha sido el caso de la propuesta norteamericana denominada “Earth Critical Zone” (ECZ), promovida por organismos del calibre de la NFS, NASA, EPA, USDA y DOE y comandada actualmente por un edafólogo. Se pretende analizar de forma integrada el continuo: suelo-regolito (zona vadosa), es decir desde la superficie del suelo hasta el dominio de las aguas subterráneas, sin olvidar todos los cuerpos de agua de la superficie emergida de los continentes y el modelado del terreno. Dependiendo del documento consultado, las aguas subterráneas son explícitamente consideradas o no. Por tanto, la ECZ incumbe a las disciplinas de la edafología, geomorfología, geología, hidrología y geoquímica, sin olvidar la acción y/o interacción con la biota. En la ECZ interaccionan pues, rocas, suelos, agua, aire y organismos vivos. Los documentos oficiales reconocen el reto de crear una nueva disciplina que estudie los patrones espacio-temporales de organización de la “zona más heterogénea de la superficie terrestre”.

 

 

 

Zona Crítica Terrestre: Los Objetivos

Libreto que puede bajarse libremente de Internet

Ver enlaces en el texto

 

¿Realmente nos enfrentamos a un cambio de paradigma? La respuesta dependerá de hasta que punto se convierta en una nueva disciplina científica, o se limite a una mera aproximación transdisciplinar a los cuerpos naturales aludidos.

 

¿Cuáles han sido las razones que han motivado tal iniciativa? La respuesta es obvia. El impacto humano afecta a todas estas esferas terrestres simultáneamente. Empero el hecho de que la compartimentación del conocimiento científico impida analizar adecuadamente el ciclo hidrológico de la superficie terrestre, así como la constatación de que la contaminación de suelos y aguas es, directa o indirectamente, responsable de las mayores tasas de mortalidad y morbilidad de la humanidad (de acuerdo a la OMS), así como de la degradación ambiental del planeta, son razones suficientes para justificar el estudio integrado y transdisciplinar de la ECZ.

 

Los edafólogos norteamericanos han reaccionado creando una nueva subdisciplina de la ciencia del suelo que recibe el nombre de ”Hidropedology” (hidroedafología; vocablo que lamentablemente parece ser desconocido en castellano). Esta reconoce ubicarse en la frontera entre la edafología s.s., la física del suelo y la hidrología. Del mismo modo, denominan suelos hídricos a todas aquellos orgánicos (excepto los Folist) e inorgánicos que sufran encharcamientos lo suficientemente prolongados como para generar rasgos hidromórficos en el perfil del suelo. Finalmente, cabe señalar que la hidroedafología pretende abordar tales problemas elaborando instrumentos y metodologías que permitan analizarlos desde la escala de las nano-partículas a la global.

 

Resumiendo, todo parece apuntar que la ECZ y la hidroedafología nacen tras reconocerse la imposibilidad de seguir analizando segregadamente los problemas de degradación ambiental, y en especial los que afectan a la contaminación de suelos y aguas. Empero muchos de sus proponentes, como Richard Wilding, reclaman una edafología que por derecho propio sea considerada una disciplina biogeocientífica independiente (aunque no ajena) al ámbito de la agronomía. Ciertos aspectos de tal iniciativa aun permanecen por ser esclarecidos. No obstante, debe reconocerse la distancia abismal que separa una empresa de tal calibre, respecto a la recién aprobada Directiva Europea de Protección de Suelos.

 

El debate tras la comunicación oral 

Tras mi intervención pude constatar hasta que punto tan solo se entiende lo que se quiere entender. Y ciertamente que algunos colegas confunden la velocidad con el tocino. Ese fue el caso del Presidente de la Sociedad a la que no puedo ni quiero nombrar aquí, ya que “existe una corriente de sensibilidad” (yo diría mejor imbecilidad), que alega que al mentarla suplanto su identidad. Increíble pero cierto. Al igual que nos preocupamos de la creciente discapacidad en lo concerniente a la comprensión lectora de nuestros jóvenes estudiantes, existe otra que afecta a muchos profesores a cerca del funcionamiento del ciberespacio y más aun la ciencia 2.0 (muchos de los asistentes aquél evento tampoco conocen el significado de este último vocablo; no lo duden). Pero estos últimos resultan ser sumamente peligrosos y mal intencionados. La “personalidad mentada” se marcó un largo soliloquio, para mostrar su “erudición” y proclamar que todo lo que yo había dicho no eran más que obviedades que ellos explicaban desde hace años a sus estudiantes ¿A sí? De ser cierto los edafólogos de USA llevarían decenios de retraso frente a la potente edafología patria. Lo que me faltaba por escuchar. Una cuestión es reconocer que el problema de la contaminación de las aguas subterráneas demanda el estudio del suelo, junto al de la zona vadosa y otra bien distinta fundar una disciplina científica (si la ECZ llega a cuajar, como parece que comienza a ser el caso) como la aquí descrita. Pero dejemos que cada uno se jubile pajo el paradigma que desee.

 

En cualquier caso, insisto que tras realizarse varios simposios en Europa y América, crearse una red internacional, etc. etc., el que tan solo aparezcan en la Web las contribuciones de nuestra bitácora es un síntoma de la permeabilidad de la edafología en lengua española a los nuevos avances a nivel internacional.  Con toda honestidad me parece que se trata de un problema realmente serio.

 

Juan José Ibáñez

 

 

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