Cultivos Ecológicos, Cultivos Convencionales y Salud Humana

Con toda franqueza, no me gusta escribir post como este, por cuanto soy consciente de que causarán decepción y aun irritación en muchos lectores que piensan que la agricultura orgánica, genera productos más sanos y nutritivos que la tradicional a base de fertilizantes inorgánicos y pesticidas. Tampoco comparto los comentarios finales de la noticia que reseñaré: una alabanza a los sistemas agroindustriales de producción de alimentos. De hecho hubiera soslayado escribir esta contribución si no supiera “confidencialmente” que algo va mal, ya sean nuestros conocimientos científicos y/o un cierto fraude al consumidor por parte de algunas empresas que producen y comercializan tales productos, o incluso de ciertos agricultores que van de ecologistas cuando en realidad tan solo persiguen el vil metal.  El estudio, realizado por la Universidad de Copenhague, ha sido sintetizado por el Boletín de Noticias Terradaily entre otros, bajo el título: No Evidence To Support Organic Is Best (No Existen Evidencias que sustenten que lo orgánico es mejor). Los autores, tras analizar el contenido en nutrientes y micro-nutrientes de los productos agrícolas obtenidos bajo tres sistemas de gestión, desde uno estrictamente orgánico a otro convencional no detectan diferencia de calidad alguna. Lo mismo ocurrió cuando tales alimentos fueron ingeridos por ganado. Las carnes resultantes no mostraban diferencias significativas.

 

 

 

La Imagen idílica de la agricultura orgánica

Fuente: Business Line

 

Vaya por delante que mis dudas surgieron hace ya varios años, a partir de de varias fuentes distintas. El problema del asunto es que no puedo facilitar las mismas. Digamos que por un lado, técnicos de la UE realizaron a principios del siglo XXI (es decir cinco o seis años) análisis “sorpresa” de los productos de la agricultura ecológica procedentes de varios países de la UE. Y los resultados fueron peor que los aquí detallados. A menudo bajo la etiqueta de agricultura ecológica, (o “organic farmingen el mundo anglosajón) estaban más contaminados que los no orgánicos. Resultaba que los tres países, según el alto funcionario que me comentó el asunto, que más incumplían la legislación comunitaria de medio ambiente eran a su vez los mayores exportadores de estos “productos ecológicos”. Dato ya sospechoso de por sí. Del mismo modo, varios colegas me han comunicado que muchos compost y otros productos orgánicos utilizados en agricultura, o no cumplían con la legislación comunitaria, o bien padecían de ciertos problemas (y a veces contaminantes) no tenidos en cuenta por las normas mentadas. Como suele decir mi amigo, maestro y agroecólogo Antonio Bello, más que hablar de agriculturas alternativas versus agriculturas industriales, habría que hablar de agriculturas irracionales versus irracionales. Como decimos en España “No todo el campo es orégano”. Sorprendentemente (que yo sepa) la UE no publicó ni divulgó la noticia mentada, aunque sus dirigentes se sintieron altamente preocupados.   

 

 

 

Producción de alimentos orgánicos en Europa

Fuente: UNEP (área dedicada por países)

 

Sin embargo, existen varias posibles razones que pueden explicar estos resultados (i) que muchos compost comerciales o no, procedan de fuentes altamente peligrosas, sin pasar por el proceso de descontaminación adecuados; (ii) que algunas grandes empresas que participan en el negocio incumplan las normas de seguridad exigidas y (iii) que nuestro estado del conocimiento científico sobre el tema diste mucho de ser el adecuado) Digamos que estas alternativas no son mutuamente excluyentes.

 

 

 

Agricultura orgánica: ¿Cuál es la verdad?

Fuente: Organic Knowledge

 

Se cual sea el problema, nos enfrentamos a dos dilemas. Por un lado, estos productos “ecológicos” son más caros que los “tradicionales”. Los consumidores pagan para consumir alimentos más sanos. De no ser así, como parece desprenderse de diversas fuentes, se está generando un serio fraude al consumidor. Más aun, cuando están más contaminados, también se atenta contra su salud, no solo a su bolsillo. Por otro lado, es muy posible que tales prácticas tan solo las lleven a cabo ciertas empresas, por lo que los productores honestos sufrirían las consecuencias de la corrupción de los que delinquen. Es decir, pagarán justos por pecadores. No obstante debe frenarse el fraude que atenta contra los inocentes. Reiteramos de nuevo que la UE legisla demasiado (leyes y más leyes), mientras que muchos de los gobiernos hacen caso omiso a la hora de vigilar que las primeras se cumplan.

 

Sin embargo, no debemos olvidar que también se encuentra el medio ambiente, al que la noticia no hace referencia. Lo que quiero decir es que una cuestión es que el consumidor no reciba los beneficios directos, y otra bien distinta que estos sean indirectos. Menor contaminación ambiental y por lo tanto mejor calidad de aguas, etc. Ahora bien, cuando las enmiendas orgánicas están contaminadas esta argumentación no es aplicable.

 

Nos encontramos pues ante un caso muy serio que debe ser debidamente analizado, tanto desde el punto de vista científico como de los políticos, legislativo y penal. Eso sí los comentarios del Dr. Bailys  son más que desafortunados por no decir tendenciosos. Los males de la agricultura industrial para el consumidor y el medio ambiente han sido hartamente probados. Por tanto son más reprochables, por no utilizar palabras más duras.

 

Si un día retorna a escribir en nuestro el Profesor Salvador González Carcedo (perdido para la causa sin razones que yo atisbe a entender) os explicará más técnicamente algunos suculentos detalles que suelen omitirse (por ignorancia y/o interés) sobre muchos tipos de compost, que a mí personalmente me causaron una profunda preocupación. Lamento daros esta mala noticia, pero mi obligación es divulgarla en lugar de ocultarla, por mucho que simpatice con la agricultura orgánica. Lo siento de verdad. Yo también me siento hoy estafado.  

 

Juan José Ibáñez           

 

Noticia en Terradaily

No Evidence To Support Organic Is Best

by Staff Writers; Washington DC (SPX) Aug 08, 2008

 

After harvest, results showed that there were no differences in the levels of major and trace contents in the fruit and vegetables grown using the three different methods. Produce from the organically and conventionally grown crops were then fed to animals over a two year period and intake and excretion of various minerals and trace elements were measured. Once again, the results showed there was no difference in retention of the elements regardless of how the crops were grown.


New research in the latest issue of the Society of Chemical Industry’s (SCI) Journal of the Science of Food and Agriculture shows there is no evidence to support the argument that organic food is better than food grown with the use of pesticides and chemicals.

 

Many people pay more than a third more for organic food in the belief that it has more nutritional content than food grown with pesticides and chemicals. But the research by Dr Susanne Bugel and colleagues from the Department of Human Nutrition, University of Copenhagen, shows there is no clear evidence to back this up. In the first study ever to look at retention of minerals and trace elements, animals were fed a diet consisting of crops grown using three different cultivation methods in two seasons.

 

The study looked at the following crops – carrots, kale, mature peas, apples and potatoes – staple ingredients that can be found in most families’ shopping list. The first cultivation method consisted of growing the vegetables on soil which had a low input of nutrients using animal manure and no pesticides except for one organically approved product on kale only. The second method involved applying a low input of nutrients using animal manure, combined with use of pesticides, as much as allowed by regulation. Finally, the third method comprised a combination of a high input of nutrients through mineral fertilisers and pesticides as legally allowed. The crops were grown on the same or similar soil on adjacent fields at the same time and so experienced the same weather conditions. All were harvested and treated at the same time. In the case of the organically grown vegetables, all were grown on established organic soil.

 

After harvest, results showed that there were no differences in the levels of major and trace contents in the fruit and vegetables grown using the three different methods. Produce from the organically and conventionally grown crops were then fed to animals over a two year period and intake and excretion of various minerals and trace elements were measured. Once again, the results showed there was no difference in retention of the elements regardless of how the crops were grown. Dr Bugel says: ‘No systematic differences between cultivation systems representing organic and conventional production methods were found across the five crops so the study does not support the belief that organically grown foodstuffs generally contain more major and trace elements than conventionally grown foodstuffs.’

 

Dr Alan Baylis, honorary secretary of SCI’s Bioresources Group, adds: ‘Modern crop protection chemicals to control weeds, pests and diseases are extensively tested and stringently regulated, and once in the soil, mineral nutrients from natural or artificial fertilisers are chemically identical. Organic crops are often lower yielding and eating them is a lifestyle choice for those who can afford it.’

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