Fertilizantes y Agricultura: Una Revolución Necesaria

Casi nadie duda ya de que la revolución verde basada en la maquinaria pesada y el uso abusivo de fertilizantes, generó una mejora de la producción agropecuaria, pero también una herencia difícil de ser digerida por el medio ambiente. La polución de suelos y aguas ha causado estragos, no solo en los ecosistemas “agroindustriales, sino también en la biosfera en su conjunto, incluidos los océanos. Las enormes cantidades de fósforo y especialmente nitrógeno han sido los responsables de las floraciones algales y los desiertos (puntos muertos) marinos que siguen apareciendo por doquier. Estos, al margen de un grave deterioro ambiental, también han afectado gravemente a las pesquerías. La cuenca del Mississippi que evacua sus aguas en el Golfo de México es un testimonio de cómo el mar es también un vertedero de fertilizantes. La noticia que da lugar a este post, aparecida en Terradaily y Ssiencedaily, me ha generado una sensación ambigua. Por un lado se trata de buenas noticias, pero por otro nos narra la historia de los productos anteriores, como se si tratara de una empresa heroica lecada a cabo a los hombros de los hijos del Tío Sam.  Como veréis, el análisis lleva por título: TVA Fertilizer Technology Used Worldwide. TVA es la abreviación de “Tennessee Valley Autority, y hace referencia a la entidad americana que generó la cultura fertilizadora entre los años 50 y 70 sobre la que se basa la actual.

 

Se trata de una propuesta para elaboración de una nueva generación de fertilizantes más baratos y respetuosos con el medio ambiente, basada en las nuevas tecnologías, como lo son la biología molecular y las nanociencias, y otras más clásicas como la mejora genética vegetal. Se pretende aplicar mucho menos cantidad de modo más eficiente, a la par que sortear en su producción la cultura del petróleo sobre la que sustentó la que hoy “disfrutamos y padecemos”. Es decir se considera a su vez el ahorro energético.

 

 

 

Subida del Precio de los Fertilizantes durante el último año y medio

Fuente: International Center for Soil Fertility and Agricultural Development

 

Tras narrar la gran epopeya americana de los fertilizantes clásicos, diversos personajes señalan que la División de Desarrollo de Investigación y Mercado del Centro Internacional d Fertilidad e Investigación Agrícola  IFDC sería el organismo idóneo para desarrollar una nueva generación más eficiente, económica y  respetuosa con el medio ambiente, sustentada en la aplicación de las nuevas tecnologías (nanotecnología y biotecnología). La nota del IFDC, que no la de abajo (ver enlaces en el texto), nos informa que el precio de los fertili1zantes se ha triplicado durante el último año y medio, generando un gravísimo problema para la seguridad alimentaria de los países del tercer mundo. ¿Razones? Las ya sabidas por todos: incremento espectacular en los precios del petróleo, el incremento de consumo y cambios en los hábitos alimentarios de los dragones asiáticos emergentes (en especial China e India), la histeria por los agrocombustibles y la caída de la producción debida a los desastres naturales en algunos países, como Australia (sequías). Del mismo modo, reconoce que los fertilizantes actuales han sido parcialmente responsables del calentamiento de la atmósfera, así como de los graves problemas de contaminación y polución ambiental que sufren bastas regiones del planeta. También comentan la desesperada necesidad de fertilizantes de los agricultores subsaharianos, por ejemplo, que no pueden adquiríos a los precios actuales de mercado. El IFDC reseña que los actuales productos se basaron en la cultura del petróleo barato, lo que significa un despilfarro de energía que no puede ni debe continuar. Más aun, nos informan, como podréis leer abajo, que la mayor parte de las ingentes cantidades de fertilizantes que hoy echamos en nuestras tierras no son utilizadas por las plantas contaminando suelos y aguas.

 

 

La Crisis Alimentaria Mundial. Fuente: McClatchy

 

Hasta aquí todo debiera parecer normal. Sin embargo el IFDC demanda ayudas económicas gubernamentales y privadas con vistas a poder cumplir tales objetivos.  Del mismo modo, sus dirigentes señalan que se trata del organismo más competente y preparado que existe hoy en día para hacer frente a la basta misión humanitaria y ambiental que proponen (desde luego no tienen abuela). Pues bien, resulta que el IFDC, de cuyas buenas intenciones no tengo porqué dudar, inició su andadura hace treinta años. ¿No habían tenido tiempo para recapacitar con anterioridad? ¿Nos advirtieron de las gravísimas repercusiones colaterales de la fiebre por los agrocombustibles? Y así me surgen muchas preguntas más. Y aquí la gran duda: ¿buenas intenciones y/o oportunidades de negocio?: ¿marketing o ciencia y tecnología?. Honestamente no tengo respuestas. Tan solo puedo decir que desde el punto de vista empresarial se trata de un “momento inmejorable” para vender las bondades de lo que puede hacerse allí. Y es que el funcionamiento de los centros científicos se asemeja cada vez más al de las multinacionales. Una moda devastadora que están imponiendo los defensores de la globalización a todo bombo y platillo. ¿Pero no estamos observando y sufriendo que la tan cacareada autorregulación del mercado es una falacia de los filibusteros que se embolsan el dinero de los ciudadanos a manos llenas, empobreciendo a gran parte de la humanidad?   

 

Sea como sea, sí es cierto que debemos urgir un cambio de paradigma en la gestión de la fertilidad de nuestros suelos, si no queremos ahogarnos en nuestra propia contaminación, y aliviar el hambre del tercer mundo. Herramientas tecnológicas las hay, no lo duden. Otra cuestión bien distinta son las predisposiciones gubernamentales y los intereses empresariales. Recordemos que, como ya denunciamos en otros post, los fondos de la FAO son cada vez menores y en materia de suelos tan solo dan para la supervivencia en su staff de unos pocos funcionarios. ¿Vosotros que opináis?        

 

Juan José Ibáñez

 

 

TVA Fertilizer Technology Used Worldwide

by Staff Writers; Muscle Shoals AL (SPX) Aug 27, 2008


About 75% of fertilizers and fertilizer technology used around the world today were developed or improved during the 1950s to 1970s by scientists and engineers at the Tennessee Valley Authority (TVA) in the
United States, says John Shields, a former TVA official.

 

Shields is now Interim Director of the Research and Market Development Division of IFDC, an International Center for Soil Fertility and Agricultural Development, based in Muscle Shoals, Alabama. “An investment of $41 million in fertilizer research through 1981 returned an incredible $57 billion to U.S. agriculture,” Shields says. “That doesn’t include benefits of the technology to the rest of the world.” But inadequate public funding caused closure of the TVA fertilizer research program in the early 1990s. Today, publicly funded fertilizer research and development has essentially ceased-and so has the flow of new and more efficient fertilizers and fertilizer manufacturing technologies.

 

Dr. Amit Roy, IFDC President and CEO, says, “TVA’s fertilizer program is recognized as one of the most effective research and development programs of any U.S. agency. Its benefits to the world far outweigh the public investment that the United States made in fertilizer research and development. “It’s time to launch a radical initiative to develop a new generation of energy-efficient fertilizers to help avert hunger and famine.”

 

TVA Achievements

TVA developed high-analysis fertilizers with high nutrient content as well as more efficient manufacturing processes. The fertilizers include urea, diammonium phosphate (DAP), triple superphosphate (TSP), sulfur-coated urea, and liquid fertilizers. TVA improved the manufacturing processes for ammonium nitrate and other products that help commercial producers provide efficient fertilizers to farmers worldwide. TVA’s ammonium-granulation and bulk-blending technologies improve the efficiency of the manufacture of many mixed fertilizer grades.

 

TVA generated most of the fluid fertilizer and dry bulk-blending technology used in the United States today. “TVA technology fueled the sweeping advances of U.S. farmers in food and fiber production in the 60s to 80s,” Shields says. “Today, fertilizers are responsible for more than a third of total U.S. crop production. “The $57 billion return from a $41 million investment included about $49 billion from use of high-analysis fertilizers and $8 billion from process development and improvement. That’s a benefit:cost ratio of more than $20 to $1. “TVA followed promising new fertilizers from conception to production to national acceptance by farmers and the fertilizer industry,” Shields recalls. Its program was based on fundamental research, followed by process development and technology transfer.”

 

(….)

 

Calls for New Fertilizer Research

Dr. Norman Borlaug, 1970 Nobel Laureate, says, “I am concerned about the state of the fertilizer industry itself. With the price of energy increasing, we need to find cheaper, more effective ways to nourish food crops. The price tag for increasing productivity in Africa will be quite high. The fertilizer industry needs to do everything in its power to minimize that cost. Farmers are paying way too much for fertilizer products because we are transporting millions of tons of material that is not nutrient and because much of the nutrients in applied fertilizers are never used by the crop.

 

Nutrient losses to the environment are high with consequences for global warming and water pollution. “Work should begin now on the next generation of fertilizer products using advanced techniques such as nanotechnology and molecular biology, especially in conjunction with plant genetics research. ‘Smart’ fertilizer products that will release nutrients only at the time and in the amount needed should be developed.” Borlaug served on the IFDC Board of Directors from 1994 to 2003.

 

The world needs a major research effort to improve the effectiveness of fertilizer production and use,” says Peter McPherson, President of the National Association of State Universities and Land-Grant Colleges (NASULGC) and current Chairman of the IFDC Board. “Fertilizer is a commodity industry and it is unlikely the industry alone will undertake the research. Some public investment is probably required.” During the U.N. Food Summit in June 2008 in Rome, more than 180 world leaders addressed the food crisis and stressed the urgent need “to decisively step up investment in science and technology for food and agriculture.”

 

IFDC Facilities

“The need for increased food is escalating, but new agricultural technology is not keeping pace,” Roy says. “An effective research program to develop a new range of fertilizers should be a key element of any long-term strategy to alleviate the food crisis. “Most fertilizer products used today were developed when energy seemed abundant and cheap. But with rising prices we should develop a new generation of fertilizer products that use plant nutrients more efficiently. “Such innovations will require investments in research-but such costs would be miniscule compared to the benefits for humanity,” Roy says.

 

IFDC is in a unique position to meet this challenge. We’re the world’s only agency with the necessary facilities and expertise. We have both the physical and human resources to do the job. IFDC has a complex of six pilot plants for research and training in fertilizer development and production plus a highly qualified team of scientists and engineers. We also have the international contacts to build support for a new, vigorous fertilizer research and development program.

“We can pick up where TVA had to cease.”

 

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Comentarios

Hola Juanjo,

este post me toca de lleno en mi trabajo de tesis doctoral. Resumidamente, mi tesis va sobre compostaje de residuos agroindustriales, o lo que es lo mismo, reciclaje de los mismos. Desde hace mucho tiempo, siempre he querido tener una doble perspectiva de este trabajo, ya que por un lado está el tema del tratamiento de un residuo (perspectiva medioambiental), y por el otro su revalorización al convertirlo en fuente de abonos orgánicos (perpectiva agrícola). He visto que si el trabajo quiere tener relevancia hay que "vender el producto", es decir, tratar de obtener una fuente de abonos orgánicos rica y barata, y que pueda ser utilizada en las empresas de fertilizantes. Si eso tiene éxito, el "residuo" deja de serlo y se convierte en un "subproducto". Si fuese muy bien el proceso, se eliminaría el problema medioambiental ya que los residuos serían una amplia fuente de riqueza. "Vender" para proteger el medioambiente.

Al final vemos que hay que jugar las reglas del juego capitalista si quieres que esto funcione, aunque no siendo una víbora. En el caso que describes en el post, tengo una doble opinión, ambas contrastadas. Está claro que para que funcionen las cosas y sobre todo a esas escalas, hace falta pasta, pero también está claro que sin iniciativas de estas, no se consigue cambiar nada (aunque haya algunos que se enriquezcan…).

Por cierto, este post se lo he enviado a algunos coleguillas y seguramente lo ponga también en mi blog y en el de mi grupo de investigación.

Un saludo

Germán

[...] tipo de plaguicidas. Esos eutrofizar las aguas litorales, causando floraciones algales primero y puntos muertos (es decir desiertos oceánicos) después. Sus pesquerías menguaban tanto como crecía la [...]

Excelente aporte. Muchas gracias por la informacion!.

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