Contaminación y Fertilidad Humana: Hechos Científicos y Tópicos Impregnantes

No puedo dudar, y existen abundantes estudios que lo demuestran, que cuando una población de seres humanos se encuentra expuesta intensamente a ciertos tipos de contaminantes, puede descender la fertilidad e incluso generarse infertilidad. Al margen de nuestra especie, se ha constatado en numerosas ocasiones como la sexualidad de otras especies se ve seriamente afectada. Recuerdo un preocupante estudio sobre el águila imperial, pero hay otros muchos como este, del que se ha hecho eco el boletín de noticias Consumer Eroski. Sin embargo, el otro día apareció una nota de prensa en el rotativo el País, de la que se hizo eco mi+d, que llevaba por título La contaminación deteriora la calidad del semen de los jóvenes, que requiere una seria reflexión. La Publicación original  de tal investigación, escrita en suahili, podéis consultarla pinchando en el último enlace. Este fin de semana hablaba con  mi hermana, administradora del Blog Salud Pública y Algo Más, y decidimos elaborar dos post, cada uno en su bitácora. El suyo lleva el título “Revuelo Periodístico por un Estudio sobre la Calidad del Semen.  Allí encontraréis un análisis enfocado desde el punto de vista de la salud pública que os recomiendo que leáis. Yo voy a ser un poco más prosaico y me centraré sobre un hecho que me preocupa mucho más desde el punto de vista del método científico. De hecho, justamente ayer (4 de Octubre de 2008) edité otro post que entra en el meollo del asunto. Este llevaba por título  Sociología de la Ciencia: Verdades y Falsas verdades en Ciencia; los Tópicos Impregnantes”. Vaya por delante que no dudo de la veracidad de la noticia, como tampoco del interés de la investigación en cuestión. Lo que realmente me inquieta es como los autores parecen llegar a la conclusión (con todos mis respetos por su interesantísima aportación).

 

 

Otras posibles razones de infertilidad

Fuente: Clandestinos’Blog (ver noticia)

 

Cuando comenzaba a dar mis primeros pasos en ciencia leía (y yo mismo también incurrí en alguna ocasión en el mismo pecado) frases como la siguiente: “esto puede ser debido a (…)”. Se trataba de estudios descriptivos en los que los resultados nos inducían a pensar la causa subyacente. Sin embargo, en realidad, podían barajarse otras razones a parte de la (o las) que nosotros considerábamos más plausibles. Con el tiempo, uno madura y se da cuenta de que no se trata de “buena ciencia”, o para ser más precisos que a aquellas conclusiones se había llegado por no hacer un buen uso de la inferencia y el método científico. El problema no eran los resultados, sino las mencionadas conclusiones.

 

Conversando con mi hermana, nos acordamos como el alarmante descanso del número de espermatozoides en los jóvenes de los países desarrollados (no dispongo de datos para aquellos a los que los etiquetamos bajo el eufemismo de “en vías de desarrollo”) es un tema ya antiguo. Pero no por ello es menos preocupante, por lo que de hecho debería investigarse con toda la seriedad y medios de que dispongamos.  Ahora bien, se han barajado varias causas, sin haberse podido corroborar científicamente ninguna de ellas. Así por ejemplo, hace años se achacó tal problema al hábito de llevar calzoncillos y pantalones vaqueros muy ceñidos. Como podréis observar ahora se acusa a la contaminación. Sin embargo no hay pruebas fehacientes como para aseverar que hemos acotado el origen del problema (si no se diera el caso de que pudieran ser varios y dispares). Y este es el tema que realmente me preocupa. La literatura científica, como señalé en el post sobre “tópicos Impregnantesestá repleta de meras hipótesis, enmascaradas como teorías (es decir corroboradas debidamente cuando resulta no ser verdad). Cuando emerge un tema tan preocupante me desconcierta que la comunidad científica no se afane en determinar cual es el origen del problema, dando paso así a que ciertas conclusiones, carentes de rigor, se incrusten en la bibliografía científica como hechos incuestionables. Uno no alcanza entender como la farmaindustria, que tanto dice velar por nuestra salud, derroche enormes sumas de dinero en atajar otros males de menor magnitud y que no afectan a la fertilidad de la especie. ¿Y que decir de las políticas científicas de los entes nacionales e internacionales? Cuando uno echa mano de las publicaciones científicas, puede quedarse pasmado al encontrar muchos más artículos sobre los efectos de la contaminación en la fertilidad de otras especies que en la del propio hombre. ¿A esto se le llama planificación y priorización de los problemas científicos?

 

 

Pachamama y la Fertilidad

 

Existen otras muchas localidades del tercer mundo en donde se han producido graves problemas de contaminación (local y difusa) que afectan a la salud de sus habitantes. ¿Porqué no analizar allí las propiedades del semen? Existen numerosas vías para abordar tal problema de salud, y si llevamos años desatendiéndolo, una de dos, o somos rematadamente incompetentes o a las autoridades e industria les importan un pito.

Así por ejemplo en el siguiente enlace puede leerse:

 

Según la Organización Mundial de la Salud, más de 80 millones de personas en el mundo están afectadas por la infertilidad, entendida como la incapacidad de una pareja para conseguir una concepción o que su embarazo llegue a buen término tras un año o más de relaciones sexuales regulares y sin protección.


El aumento de la edad de las mujeres para quedarse embarazadas, el estrés, la contaminación ambiental y el consumo de sustancias tóxicas, son algunas de las causas del aumento de la infertilidad, que afecta física y psicológicamente a quienes la padecen.

 

Pero también en China andan dándole vueltas al asunto (como en otros muchos lugares; navegad por el ciberespacio y lo comprobaréis) y no solo en España como se desprende de la noticia que tratamos hoy:

 

Beijing, China. La contaminación, el estrés, el tabaco y los abortos múltiples están provocando un aumento de la esterilidad en China, lo que afectaría a más de una de cada 10 parejas, dijo el lunes la agencia de noticias Xinhua. El recuento de esperma en los hombres ha disminuido considerablemente desde la década de 1970, apuntó la agencia, citando la intervención de Wang Yifei, de la Universidad Jiaotong de Shanghai, en un simposio sobre salud reproductiva celebrado en Hangzhou. “Un cierto porcentaje de esperma donado por universitarios aparentemente sanos a nuestro banco de semen en Shanghai no es elegible en términos de cantidad de espermatozoides o movilidad”, dijo Wang. El aumento de la riqueza, derivada de la rápida explosión de la economía nacional en las últimas décadas, ha contribuido al problema, ayudando a promover estilos de vida poco saludables, señaló otro académico.

 

Resumiendo, el que los autores del estudio “opinen” que puede deberse a la contaminación debe entenderse como tal: “una simple opinión” (muy respetable por supuesto), jamás como una verdad científica. Más aun, al margen de toda esta desiderata, Consuelo Ibáñez, en el post ya mencionado, analiza otros aspectos de la noticia que también resultan un tanto sospechosos, y en especial estos dos:

 

La calidad del semen está determinada desde el mismo nacimiento, a no ser que el individuo haya pasado por alguna enfermedad”, explica Elbaile. Los autores insisten en el peso de la contaminación, ya que no ha encontrado relación entre la calidad del semen y el estilo de vida, como el tabaco, alcohol, drogas o el nivel de estrés”.

 

El hecho de que las alteraciones observadas puedan tener su origen durante la etapa embrionaria se debe a la exposición de la madre a los denominados disruptores endocrinos, sustancias químicas capaces de alterar el sistema hormonal. Según la hipótesis del estudio del Institut Marqués, la exposición a estos contaminantes afectaría a la formación de los testículos del feto, lo que alteraría la composición de los espermatozoides.

 

Vista desde una perspectiva sociológica, al margen de que se trata de viejo vino en nuevas botellas, todo este asunto resulta muy preocupante. Reitero que bien podía ser la contaminación la causante, pero tal vez no. Ya se sabía con anterioridad el fenómeno, ¿sabemos ahora más? Sinceramente creo que no. ¿Y a que esperamos? ¿Siendo más infértiles generamos mayores beneficios para aquellos que tratan tal problema de salud?. Todo esto se me antoja bastante confuso por no decir incomprensible. Finalmente, os dejo con la noticia escrita en mi+d.  Probablemente estemos mucho más contaminados de lo que sospechamos, pero desde diversos puntos de vista. Ya la crisis económica actual nos advierte del daño que han hecho a la economía mundial los “activos tóxicos”.

            

Juan José Ibáñez

 

 

La contaminación deteriora la calidad del semen de los jóvenes

Más de la mitad de los hombres españoles entre 18 y 30 años -en concreto, un 57,8%- presenta un semen de calidad inferior a lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera normal. Este indicador está directamente relacionado con la industrialización y la consecuente contaminación. Por eso Cataluña, Valencia y Euskadi son las regiones con una calidad seminal peor. Esto no significa que los jóvenes sean infértiles, pero sí que tendrán más problemas para lograr un embarazo. Así lo indica un estudio liderado por el Institut Marqués, en el que han participado 60 centros de reproducción asistida de toda España, avalado por la Asociación Española de Andrología y la Asociación Nacional de Clínicas de Reproducción Asistida.

FUENTE | El País Digital

 

La lista de sustancias que pueden interferir es larga. Entre otros, pesticidas, desinfectantes, disolventes u otros componentes empleados en la fabricación de latas, moquetas o sillones.

“Creemos que no es una coincidencia que la calidad del semen sea peor en estas tres comunidades, ya que son zonas donde la industria y los niveles de contaminación han crecido mucho en los últimos 50 años”, afirma Manel Elbaile, autor de la investigación.

En el estudio han participado 1.239 hombres de 17 comunidades autónomas. “Les preguntamos dónde había pasado su madre el embarazo. La calidad del semen está determinada desde el mismo nacimiento, a no ser que el individuo haya pasado por alguna enfermedad”, explica Elbaile. Los autores insisten en el peso de la contaminación, ya que no ha encontrado relación entre la calidad del semen y el estilo de vida, como el tabaco, alcohol, drogas o el nivel de estrés.


Para llegar a esta conclusión, los autores se han centrado en la concentración de espermatozoides. La OMS considera como normal 20 millones por mililitro. En España, un 17% de los varones está por debajo de esta cifra. Por debajo de esta media, se encuentra Valencia, con un 22%; Cataluña, con un 22,7%, y el País Vasco, con un 18,7%.


Por encima de la media y, por tanto, en mejor situación, están Madrid, con un 14%, Andalucía, con un 13,7% y Galicia, con un 8,5%. Elbaile justifica la mejor situación de Madrid por el hecho de que “a pesar de tener mucha contaminación atmosférica, su industria produce menos sustancias contaminantes que funcionen como disruptores endocrinos y la calidad del agua es mejor”.


El estudio aparece en la revista Andrología. Concluye que más de la mitad de los varones tiene problemas de fertilidad, tras sumar todos los que tienen alteraciones en concentración, movilidad y morfología, los tres parámetros que se miden. “Esto no significa que todos sean estériles, pero tardarán más en lograr un embarazo”, dice Elbaile.


En cuanto a los otros parámetros, el estudio desvela que el volumen por eyaculación del 9,8% de los varones no supera los criterios de la OMS. En lo que se refiere a la movilidad necesaria para el espermatozoide, el 49,4% no superó el mínimo.


Estudios anteriores ya habían alertado sobre la pérdida de calidad seminal desde que se inició la industrialización. En 1992 el British Medical Journal publicó un estudio de la Universidad de Copenhague que demostraba que en Europa la calidad del semen había descendido en un 40% entre 1930 y 1992. La tasa media de esperma había caído desde una media de 113 millones de espermatozoides por mililitro en 1938, hasta 66 millones.


El hecho de que las alteraciones observadas puedan tener su origen durante la etapa embrionaria se debe a la exposición de la madre a los denominados disruptores endocrinos, sustancias químicas capaces de alterar el sistema hormonal. Según la hipótesis del estudio del Institut Marqués, la exposición a estos contaminantes afectaría a la formación de los testículos del feto, lo que alteraría la composición de los espermatozoides. Otro estudio español, dirigido por Nicolás Olea, del Laboratorio de Investigaciones Médicas del hospital Clínico de Granada, y Cristóbal Avivar, del área Integrada de Biotecnología del Hospital de Poniente de Almería, que han analizado el semen de 300 voluntarios almerienses de entre 18 y 20 años, muestra que el 14,5% de los participantes no cumplía el criterio mínimo de concentración y un 32,8% no superó el de movilidad.


La investigadora Ramón y Cajal de la Universidad de Granada Marieta Fernández, que ha participado en este trabajo, destaca que, pese a las diferencias metodológicas, “algo está pasando” con el semen de los españoles. “Se ve día a día en que cada vez es más difícil reclutar gente como donante. Claro que a éstos se les exige una calidad extrema”, puntualiza. Fernández coincide en que el medio ambiente “pesa más” que los hábitos de vida en el descenso de la calidad, informa Emilio de Benito. En su trabajo apunta a los pesticidas que se usan en el campo almeriense.


Autor:   Mónica L. Ferrado

03/10/2008

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Comentarios

Completamente de acuerdo contigo. Me llamó la atención la cobertura del estudio y escuchando a sus autores establecer la relación de causalidad me preguntaba sobre qué fundamentos la habían comprobado.

Descargué el trabajo original y la respuesta está clara: no hay fundamento alguno. El trabajo es lo que es, y se me plantean cuestiones sobre el muestreo que no están explicadas en el artículo y que me hacen dudar incluso de la significación de los resultados. Pero de la relación causa-efecto, nada de nada, sólo unas vagas alusiones a la historia reciente de la industrialización (incluso estas sin cifras).

Saludos

Angel

http://golemp.blogspot.com/

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