Pasarán muchas décadas hasta que logremos tener alimentos libres de contaminantes (Antonio Bello)

Hace unos días me inscribí para recibir El Boletín de Noticias procedente de México llamado Agrointernet. Hoy, 6 de Junio de 2009, he comenzado a leer el primer correo recibido, topándome con la sorpresa de que comenzaba con una entrevista a Antonio Bello (¡que pequeño es el mundo!). Ya os hablé de él en otros post.  Me introdujo, dos semanas después de finalizar la carrera, en el CSIC. Durante unos tres años fue mi mentor y maestro. No debe pues extrañar a nadie que personalmente atesore un cierto radicalismo, o como suele decirse, que sea políticamente incorrecto. Antonio Bello, ha sido galardonado por sus investigaciones en  numerosas ocasiones, siendo el primer español premiado por la Agencia Norteamericana de Protección del Medio Ambiente  (EPA) (dicen también que fue finalista del Premio Príncipe de Asturias, aunque, sinceramente no estoy seguro de ello).  Lo que realmente importa es que se trata de un espíritu indomable, incansable estudioso en materia de fitopatología, agroecología, así como en ecología y taxonomía de nematodos (yo diría que agotador; terminé destrozado currando sábado, domingos y festivos, perdí la novia, los nervios. etc.). Como persona ajena a las modas, así como a todo tipo de presiones, no está siendo nada bien tratado en este país de boina, ni por muchos de sus colegas, ni por las propias autoridades (también me legó ese calvario para mi desgracia, dicho sea de paso; a veces los nemes pesan más que los genes). También debemos valorar su incansable contacto con los campesinos, muy alejado de las actitudes de que hacen gala la mayor parte de los “llamados investigadores de excelencia”, a pesar de ser una figura internacionalmente incuestionable. Si bien es cierto que nos queremos mucho, siempre estamos a la gresca (posiblemente por que nos parezcamos más de lo que ambos desearíamos). Creo que sus opiniones interesarán a muchos de los que no lo conozcáis. En consecuencia, reproduzco aquí la Noticia en toda su integridad. Como veréis, no tiene pelos en la lengua, ni deja títere con cabeza. Veamos que nos cuenta:    

 

 

 

Avelino García, Antonio Bello (en el centro) y este

impresentable administrador hace unos 5 años.

 

Antonio Bello: «Pasarán muchas décadas hasta que logremos tener alimentos libres de contaminantes»            

 

Noticias Agricultura: Escrito por Fernando Carrera; Miércoles, 03 de Junio de 2009

 

El pasado martes 26 de mayo tuvo lugar una charla-coloquio en la Sala San Borondón de La Laguna sobre el uso de venenos en los cultivos y sus consecuencias en la salud humana. De ello hablaron varios especialistas como el doctor Luis Domínguez-Boada (médico toxicólogo y profesor titular de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria); Carlos Juan González Gil (ingeniero técnico agrícola y experto en agricultura ecológica); Marta Pérez Negrín, trabajadora del tomate que sufre graves secuelas en su salud causadas por los productos tóxicos utilizados en los cultivos y Antonio Bello Pérez (investigador del CSIC, miembro fundador y vicepresidente de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica). A continuación, transcribimos la interesantísima intervención del prestigiosos científico e investigador Antonio Bello:

 

«Las alternativas [al uso de venenos en los cultivos] las tenemos en la mano y es responsabilidad exclusiva de cada uno de los ciudadanos a través de la soberanía alimentaria. Además, en otras ocasiones he hablado sobre los transgénicos, que es hablar de contaminación biológica, que posiblemente sea mucho más peligrosa que la contaminación química a través de los venenos.

 

Me paso los días intentando que la gente cambie de modelo y es realmente difícil. Cuando no hablamos de control biológico, hablamos de control integrado. Siempre estamos pensando en el enemigo, en la guerra, en el control, en la lucha y necesitamos, más que hablar de cambio climático, de un cambio global, de un cambio de modelo, que es lo que realmente necesitamos. Yo creo que los ciudadanos tenemos que exigirlo. El otro día estaba con el responsable de agricultura del PSOE, con Alejandro Alonso, y le transmitíamos desde la Sociedad Española de Agricultura Ecológica –con el profesor Altieri, uno de los creadores de la Agroecología, de la Universidad de Berkeley, en California– la necesidad, a nivel del Estado, de un debate sobre el modelo agrario, agroalimentario y ambiental que queremos. Si no responde el Estado, mande quien mande, pienso que tendríamos que empezarlo a hacer desde las plazas de los pueblos. No podemos seguir hablando de plagas y enfermedades. Hay que hablar de soberanía alimentaria desde el derecho de cada uno de nosotros a elegir lo que queremos o no comer. Ahí está la base de todo. Es una responsabilidad social y ambiental el preguntarnos cada vez que nos sentamos a la mesa cómo se producen los alimentos y negarnos a comer productos que utilicen venenos o bromuro de metilo, como pasaba con las papas que comíamos que venían de Israel.

 

 

Actualmente, estamos perdiendo un poco el norte con las ideas de cambio climático (que son temas sencillos, simples) y con las ideas de crisis económica. Yo creo que lo que realmente existe es una crisis de ideas. No hay crisis económica. Con una mayor gestión, con una mayor creatividad podemos resolver el problema de los plaguicidas, de los pesticidas y hasta de los parados, porque podríamos utilizar todo ese dinero que sale a través de las multinacionales de nuestro país para crear más empleo. Hay que actuar. Entonces, lo más fácil y lo que pido para que todos puedan comprobar que lo que estoy diciendo es cierto es lo siguiente: Todos, más o menos, sabemos manejar el ordenador y si no, el que más o el que menos tiene algún familiar que le puede ayudar. Debemos entrar en el ordenador y utilizar cinco palabras claves y empezar a preguntar para que todos se convenzan de que el modelo agroalimentario y ambiental actual no sirve absolutamente para nada, es un fracaso. Es decir, los responsables de nuestra política agraria han pensado en acciones puntuales que iban a resolver los problemas del campo, lo que ha llevado a todos los problemas que actualmente se tienen.

 

La primera palabra que tienen que poner en el ordenador es NEMAGÓN y verán que es un nematicida –del cual soy experto– que se aplicaba en los años cincuenta en la platanera. Por eso yo soy Nematólogo, porque mi padre lo aplicaba. También veréis lo que significa de fracaso para el medio ambiente y para la salud en todas las zonas plataneras de Centroamérica. Os podéis quedar horrorizados.

 

La siguiente palabra es TELONE. Estamos hablando de agentes que actúan sobre el suelo –yo soy especialista en enfermedades en organismos patógenos del suelo–. El telone es un fumigante del suelo que también contamina las aguas (en Florida se niegan a utilizarlo porque contamina sus aguas freáticas). Lo más triste es que el telone no sirve absolutamente para nada.

 

El tercer concepto que tienen que poner en el ordenador es el llamado BROMURO DE METILO, un destructor de la capa de ozono, la que nos protege de la luz solar, por eso nos quemamos en verano cuando nos sometemos a la luz del sol.

 

La cuarta palabra es TRANSGÉNICO. Es una falta de sentido común meter genes que producen sustancias insecticidas en productos que sirven para la alimentación humana y animal. Es decir, el fracaso de los transgénicos es una de esas cosas que contamos continuamente y que es una tecnología totalmente obsoleta. A nadie se le ocurriría introducir en los alimentos genes que tienen productos pesticidas.

 

Por último, la última sorpresa es el GLIFOSATO, que produce desequilibrios en los sistemas agrarios.

 

El modelo agroalimentario y ambiental actual es un fracaso. Hay que cambiarlo totalmente en lugar de estar discutiendo. Tenemos que creer en nosotros mismos. Aquí tenéis a un ancianito de 70 años que está dispuesto a luchar con ustedes para que cambiemos el modelo uno a uno. Los problemas son problemas de cada uno de nosotros y los podemos resolver. Hay que desmitificar la Ciencia. La Ciencia, como la Cultura, es patrimonio de todos y para eso, hay que volver a través de la ecología. La ecología no es como los decálogos de la Santa Madre Iglesia o como la Ley de Dios, que nos está continuamente diciendo que no podemos hacer casi nada. La ecología nos enseña a vivir en armonía con la naturaleza, nos enseña a establecer la capacidad de autorregulación de los sistemas agrarios, es decir, de los cultivos. No necesitamos para nada ni plaguicidas, ni pesticidas, ni fumigantes. Las plagas y las enfermedades son poco frecuentes en los sistemas agrarios cuando establecemos la capacidad de autorregulación. Los conceptos de protección vegetal están obsoletos. Es decir, a nadie se le ocurre ya poner una sección en ningún ministerio que se llame Protección Vegetal. Lo que hay que introducir son conceptos de sanidad, prevenir a través de la gestión de los agrosistemas, que se desarrollen las plagas y las enfermedades, que son organismos, a veces, que tienen una función en los agrosistemas. La prueba de ello es que uno sólo se entera que hay enfermos cuando va al hospital. El 99% de las personas están sanas. Si nosotros, en nuestro modo de pensar, admitimos que no existen plagas y enfermedades, no existen, por lo tanto, los peligros de los venenos, los transgénicos y el control biológico. Todo eso son conceptos del pasado y se ha logrado a través de la agricultura ecológica.

 

El único fallo de la agricultura ecológica es que a veces producen alimentos de élite a precios caros. Hay que buscar una agricultura ecológica para todos y para eso necesitamos, para manejar los sistemas complejos –no es tan sencillo trabajar en los tomates– ideas y creatividad. Una cosa tan sencilla como echar estiercol o el manejo del ganado no es una cosa de cuatro magos. Hace falta la cultura agraria basada en creatividad y dedicación. A través de ahí, y de crear programas de investigación participativa (agricultores, técnicos y científicos) para diseñar sistemas de investigación para el manejo de los cultivos. Y ahí está la clave del futuro, en empezar a manejar los sistemas de los cultivos sin necesidad de plaguicidas, que no hacen falta para nada porque las plagas se pueden manejar, los organismos productores se pueden manejar a través del criterio de ecología en la gestión de los sistemas agrarios. Y detrás de todo esto está la soberanía alimentaria, el crear un modo de alimentación solidario y responsable. Los problemas del campo no sólo son problemas de cuatro agricultores sino de todos los ciudadanos, si es que queremos vivir en armonía con el medio ambiente y no crear problemas de salud.

 

El concepto de biofumigación está obsoleto. Ahora mismo estamos preparando un congreso en Brasil donde hablamos de biodesinfección del suelo [...]. Si hablamos desde el punto de vista de la ecología, hay que definir cuál es el proceso clave para, en un sistema agrario, regular y que actúe exactamente igual que con esos fumigantes (algunos de ellos valen hasta 8.000 dólares por hectárea). No sé quién puede pagar eso, ni siquiera en los tomates y mucho menos en los plátanos en la situación actual. Es entonces cuando uno descubre que es el estiercol, es decir, que los gases de la descomposición de la materia orgánica pueden actuar exactamente igual que todos esos pesticidas que generan problemas ambientales y de salud y además –algo que tienen que aprender los agricultores– con coste prácticamente cero. Eso sí, hay que acostumbrarse a subvencionar, a responder desde el Estado y desde los gobiernos autonómicos por esos servicios ambientales y a la salud de los agricultores que realizan una agricultura con criterios ecológicos y que no crean problemas ni de medio ambiente, ni de salud. El que tiene mi edad sabe que cuando empezaba la Primavera, en los meses de marzo-abril, se abría la platanera y se enterraba todo lo que había, los estiércoles, y no había ni una sola finca en toda Canarias que no tuviese algún animal de complementaridad para que hubiese estiércol. Ahora, para algunos, el estiércol huele mal. Así de sencillo, con coste cero.

 

Algunos agricultores ecológicos dicen eso de que la agricultura ecológica es más cara, y eso no es cierto. Muchos se me acercan y me dice: Antonio, sólo gasto en agua y en semillas. El sistema funciona exactamente solo, por capacidad de autoregulación. Y esos son criterios ecológicos, esos son los fundamentos de la biodesinfección de suelos. La biofumigación se centra en gases y cuando hablamos de la materia orgánica con una función de desinfección, estamos hablando de una naturaleza diversa, sólida, líquida o gaseosa. Es decir, puede haber también los subproductos de la caña de azúcar, de las vinazas de vino, de los resíduos de los olivareros… Es decir, hay que empezar a buscar valor añadido y cambiar de modelo y pensar que las plagas y enfermedades son la excepción. Cuando hay excelentes agricultores y técnicos no necesitamos pesticidas. Los pesticidas no son necesarios.

 

A veces no somos conscientes de la valía de nuestro sistema agrario. El otro día apareció en El País una noticia que hablaba de la crisis de los invernaderos de Almería y que había que imitar a los Estados Unidos. Pero es que este país es el único, además de Israel, que utiliza bromuro de metilo en las fresas de California, en los tomates… Entonces, ponerlo como modelo para Almería, Hueva o Cádiz me parece que es no saber valorar lo que tenemos en nuestra tierra

 

Genio y figura hasta la sepultura (eso sí coincido en casi todo, como se nota que soy su alumno…..). El me enseño a investigar, para lo cual tuvo primero que hacerlo a pensar. Y eso es mucho más difícil. Gracias maestro. Eso sí, si alguien quiere colaborar con él, que es una persona francamente accesible, que se arme de paciencia y complejos vitamínicos, porque su vitalidad y entusiasmo son tremendas, agotadoras, a pesar que casi me saca 20 años. ¡Tremendo!. Esto es un cambio de modelo y lo demás sandeces, ¿Verdad Antonio?.

 

Juan José Ibáñez

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Comentarios

Le hablo de Peru,de la Provincia de Oxapampa,estuve leyendo sus comentarios y es preocupante lo que estamos haciendo con nuestros suelos,aqui tenemos unos suelos maravillosos con decirte que produce practicamente todo,pero con el cultivo de la granadilla,mas de 2000 ha.los llamados agricultores estan fertilizando los suelos como mejor les parece,solo por comentarios,sin analisis de suelos,todo con fertilizantes quimicos,ni hablar de productos controladores de plagas,hongos etc.No hay entes supervisores del estado,y lo que es peor se realizan fumigaciones y no se tiene el cuidado de pasar su tiempo recomendado,sino que en menos de 24 horas lo mandan al mercado con el rocoto,caiguas,zapallo,verduras,etc.Estamos a una altura de 1800 msnm.ceja de selva,pero tambien debe ser una de las zonas donde mas se esta reforestando en Peru.Soy Ing.Zootecnista,me gustaria sus comentarios y difundirlos.

saludos

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[...] por circunstancias que no voy a narrar aquí,  como al laboratorio de nuestro entrañable amigo Antonio Bello Pérez, llegó un plaguicida que  se iniciaba comercializar por una archiconocida multinacional en su [...]

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