Sobre el Concepto de Geodiversidad y Su Medida. Por Enrique Serrano Cañadas y Ramón Pellitero Ondicol.

Introducción por parte del administrador de esta bitácora. Cuando inicié la serie de post que versan sobre el concepto de geodiversidad y su medida, trataba de agitar este mundillo, aun a sabiendas de que corría el riesgo de tener que hacer frente a algunas respuestas desairadas, que en ningún caso deseaba. Tan solo pretendía, con mis 20 años de experiencia, hacer escuchar la voz de los científicos de la ciencia del suelo, expertos en edafodiversidad, por cuanto fuimos pioneros en el tema, pero raramente tenidos en cuenta en España. Afortunadamente, mis peores temores no se han cumplido (aun siendo intencionalmente provocativo), y sí los objetivos previstos. Tras una serie de intercambio de e-mails muy constructivos, Serrano Cañadas, uno de los pioneros Españoles en la materia y su colega Oriol (ambos de la Universidad de Valladolid), escriben este post para todos nosotros. No se trata de polemizar, sino, por el contrario, aclarar los retos que surgen en la cuantificación de la geodiversidad. Obviamente, responderé en otro post y ellos podrán hacerlo también. Esperemos que, entre todos, logremos mostrar al ciudadano los pros y contras de una disciplina tan novedosa e interesante. Obviamente, como no soy autor, evito en esta ocasión subrayar las partes del texto de Enrique y Oriol que me parecen más importantes, por cuanto podría sesgar lo que ellos consideran realmente relevante. Eso sí, me permito añadir una par de fotografías de mi propia cosecha, como siempre, para amenizar el texto sin mayores pretensiones. Espero que sean de su agrado. Nuestra gratitud a ambos, a la espera que algún día podamos alcanzar un intercambio de ideas más fluido y por que no, algún tipo de colaboración. Así pues, sin más preámbulos, doy paso al post de estos expertos en materia de geodiversidad. 

Enrique y Oriol: Por invitación del responsable de este blog, Juan José Ibáñez, los autores de este post pretendemos expresar nuestra opinión sobre el concepto de geodiversidad, objetivos y métodos para su estudio que estamos siguiendo actualmente. El escrito pretende ser a su vez una respuesta al post que referente a geodiversidad publicado el día 11 de mayo de 2011 en este mismo medio (…).

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Laguna en antiguo nicho glaciar. Ascendiendo al Nevado del Ruiz (Colombia)

Desde que en el S.XVIII los primeros estudiosos de las Ciencias de la Tierra comenzasen a fijarse en las rocas, relieves, climas, suelos o paisajes, estos se dieron cuenta que la variedad era uno de los atributos más evidentes del medio abiótico. Esa variedad siempre estuvo presente en los científicos que se fueron formando en el S. XX, aunque sin darle un nombre concreto. Fue después de la Convención de Río de Janeiro que algunos científicos descubrieron que estaban trabajando en un campo al que podía darse un nombre: geodiversidad.

¿Cuál es el objetivo? Al igual que la biodiversidad la geodiversidad es un elemento a tener en cuenta dentro del medio natural. El objetivo de cuantificación de la misma es crear una herramienta que contribuyan a su conservación. Nos podemos pasar meses consensuando sobre lo que es y no es geodiversidad, solamente llegaremos a un resultado aceptable el día que consigamos describir dónde se concentra, cuán importante es y qué estrategias podemos aplicar para su gestión.

Actualmente existen en España tres grupos principales que han publicado trabajos de evaluación de geodiversidad: los edafólogos Saldaña e Ibáñez, centrados en la variedad de suelos y su relación con la variedad geomorfológica, los geólogos relacionados con el IGME, entre los que destaca L. Carcavilla, que han desarrollado métodos de evaluar la diversidad geológica (que para ellos es equivalente con geodiversidad) y nosotros, que creemos que la geodiversidad ha de englobar el sustrato, las formas de relieve, suelos y variedad de elementos hidrológicos.

A pesar de que no existe un acuerdo sobre lo que es geodiversidad y lo que no, ni cómo calcularla de manera efectiva, los puntos en común son muchos. De hecho actualmente el método que propone L. Carcavilla y otros en su manual es prácticamente el mismo que el que proponemos nosotros, con solamente diferencias conceptuales.

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Paisaje por modelado de formaciones calcáreas. Picos de Urbión, España

Este método es simple hasta el extremo, consiste en identificar todos los elementos componentes de la geodiversidad siguiendo un esquema previo y, sin entrar a valorarlas ni jerarquizarlas, estimar qué cantidad de elementos hay dentro de cada región. Es decir, es un índice de riqueza. Las críticas desde este blog vienen dadas por dos debilidades inherentes a este método.

Nuestro índice de geodiversidad posee la debilidad de carecer de una jerarquía precisa, es decir, mezcla “churras con merinas”. No es algo casual, ya que la jerarquización en la clasificación de elementos bióticos, con las familias, especies, variedades…no es adecuada para la mayoría de los elementos abióticos, con la excepción quizás de los suelos. Sin embargo de no existir una jerarquía la identificación de elementos que entren dentro del cálculo de geodiversidad sería eterna: siempre se puede distinguir un elemento dentro de otro, y, como ocurre con la diversidad genética, cada uno de los elementos abióticos posee una diferenciación suficiente con cualquier otro. Nuestro grupo encuentra una solución de compromiso en la escala: ésta definirá los límites superior e inferior a la hora de identificar elementos que componen la geodiversidad. Los límites escalares son flexibles, no poseen la virtud de la rigidez de las jerarquías a la hora de aplicarlas, pero por lo menos su uso no implica el error conceptual que comete quien intenta jerarquizar formas de relieve o estructuras geológicas.

La ausencia de jerarquías trae consigo otra limitación: no es posible comparar unos lugares con otros. Esto lleva al autor de este blog a afirmar que de no poder compararse la línea de investigación entrará en un callejón sin salida. En nuestra opinión la comparación entre áreas es un asunto secundario. Hay una extensa gama de webs en las que se ensalza un territorio como poseedor de una excepcional geodiversidad, incluso en el caso de lugares que evidentemente carecen de ella, como cuencas sedimentarias con escasa variedad litológica y baja energía del relieve. Al no ser capaces de comparar áreas diferentes perdemos la posibilidad de decidir si de verdad dicho territorio es tan excepcional o solamente es cuestión de chauvinismo. Pero tampoco es que queramos hacerlo: si hay un grupo de gente que ha tomado conciencia de la variedad de los elementos geológicos, geomorfológicos y edáficos de su espacio, y desean que existan medidas para su preservación y puesta en valor, nos parece magnífico. La geodiversidad como elemento constituyente de un medio natural rico se ha de valorar y gestionar a nivel intrínseco: es dentro de un área protegida, municipio, comarca o región donde su cálculo y gestión adquiere su sentido. Es ahí donde nuestro índice proporciona una herramienta útil para la gestión de la geodiversidad: expresa dónde se concentra, qué espacios merecen una protección debido a su alta geodiversidad.

Es evidente que no tenemos ni de lejos el método óptimo de evaluación de geodiversidad, como también lo es que dicho método sólo será reproducido si se revela útil. En ese sentido el trabajo que presentamos recientemente en el congreso de Patrimonio Geológico en León, sobre evaluación de la geodiversidad en el macizo de Fuentes Carrionas (Cordillera Cantábrica) creo que cumple esa premisa: es capaz de analizar qué lugares merecen protección en función de su geodiversidad, fundamentalmente geomorfológica, y además es capaz de llegar a un nivel de detalle más que adecuado para la gestión del territorio, con evaluaciones de geodiversidad para cada hectárea cuadrada.

En definitiva, y como dice el responsable de este blog, nos queda mucho por aprender sobre la cuantificación de la geodiversidad. En ello estamos y los trabajos publicados sobre edafodiversidad nos permitirán avanzar en fórmulas más precisas, expresivas o integradoras, pero siempre teniendo en cuenta que estamos uniendo gran cantidad de elementos que no necesariamente son similares unos de otros, pero que nos dan la medida de la riqueza del mundo abiótico de un territorio.

Autores:

Enrique Serrano Cañadas. Catedrático de Geografía Física de la Universidad de Valladolid.

Ramón Pellitero Ondicol. Doctorando en Geografía. Universidad de Valladolid.

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