América Latina y sus Autopistas hacia el Progreso ¿Cuáles y sus Virtuales Destinos?

Hace unas semanas me invitaron a escribir un artículo para la Revista Facultad de Ciencias de la Universidad de Medellín. Les envié un texto que por su estructura heterodoxa no agradó al comité editorial. Francamente lo entiendo, aunque no comparta la visión que de las revistas científicas de ámbito nacional atesoramos/padecemos en Latinoamérica y España. Prometo escribir un post sobre el tema lo antes posible. Debemos adaptarnos a los nuevos tiempos. Sin embargo, muchos de nosotros ya somos lo suficientemente mayores como para desconocer los nuevos modos de diseminación y divulgación científica que las TIC nos ofrecen. En consecuencia, reproduzco íntegramente en este post el artículo/crónica personal original que envié. Esta es pues mi visión sobre los posibles futuros que esperanzan/amenazan a Latinoamérica. Espero que a algunos de vosotros os interesen.

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Viñedos bajo clima Mediterráneo en Bio bio (Chile) Foto: Juan José Ibáñez

Tan solo hace unos días que el Comité Editorial de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Colombia ha tenido la gentileza de invitarme a formar parte del Comité Científico de la Revista Facultad de Ciencias, así como de redactar unas líneas para la misma en su nueva andadura. Hace ya varios años realizó una actividad semejante para la Revista del Colegio Oficial de Biólogos de la Comunidad de Madrid (COBCM). Del mismo modo, desde septiembre de 2005 redacto post para un blog personal-institucional que se ha convertido en uno de los más populares en materia de divulgación científica en lengua española, estando a punto de alcanzar el medio millón de lecturas mensuales en los meses de mayor audiencia. Ahora bien, una cuestión es redactar textos para este lado del charco (Europa) y otra bien distinta hacerlo a la hora de dirigirme al ciudadano latinoamericano. A ambos lados del charco, vivimos realidades sociales y económicas bien distintas.

Como sabéis muy bien, muchos países denominados “desarrollados” se encuentran sufriendo una crisis atroz desde 2008. El también llamado “estado del bienestar” se derrumba incluso en potencias del calibre de Alemania (aunque intenten ocultarlo). Obviamente en España, Italia, Grecia, etc. el problema resulta ser aun más grave. Hasta la fecha Italia, por ejemplo, era considerada la séptima potencia del mundo, mientras España se encontraba entre las 10 primeras. ¿Cómo ha sido posible tal cambio de rumbo? Simplemente la codicia de los ricos, mediante sus reprochables especulaciones financieras, en coalición con la mala gestión política de ciertos Estados han detonado la mecha, por cuanto la dinamita había ido sembrándose durante años, para el beneficio de las multinacionales y la pérdida de poder adquisitivo de los ciudadanos. Hablamos de la denominada globalización económica a la que cabría añadir la coletilla de “ultraneoliberal”.

La deslocalización de las empresas europeas hacia los Estados asiáticos en el mercado mundial, así como la entrada de los denominados países emergentes (India, China, Brasil) en la escena económica ha vaciado los puestos laborales del viejo continente para conseguir una mano de obra mucho más barata que trabaja en condiciones casi esclavizantes e insalubres, incluyendo a los desdichados infantes, durante jornadas con horarios inhumanos y ambientes higiénicamente insalubres. Posiblemente, algunos ciudadanos de los estados eufemísticamente denominados “en vías de desarrollo”ganan calidad de vida, empero la inmensa mayoría seguirán subsumidos en la pobreza.  Y como dice la Ley de San Mateo” al parecer santo y seña del neoliberalismo: “a quién más tiene más se le otorgará y quien poco atesora se le quitará. Más aún, algunos empresarios de éxito, como el dueño de una cadena de supermercados española se atreve a “ofender a los ciudadanos” señalando que los españoles debemos de aprender de la “cultura del esfuerzo” de los empleados y/o dueños de los bazares chinos. Dicho de otro modo, el trabajador español debería olvidarse de las vacaciones, días festivos,  descansos de fines de semana y trabajar desde que amanece hasta altas horas de la madrugada. Francamente no creo que se trate de una actividad digna para ningún ciudadano del mundo.

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Colonización de dunas blancas en un cayo de Cuba. Foto: Juan José Ibáñez

Afortunadamente, las economías de Latinoamérica no han sido salpicadas salvajemente “aun” por los sicarios de la economía global neoliberal, por lo que sus productos interiores brutos (PIB) siguen creciendo al contrario que en los países ricos. Y así, uno pasa de ser denostado a ensalzado, de olvidado a despertar el interés de los demás. ¿Buena señal?  No nos engañemos, se trata de un mero espejismo, a no ser que su clase política aprenda de los errores ajenos en lugar de dejarse seducir por los cantos de sirena de las grandes potencias mundiales y empresas multinacionales. No se trata pues de acercarse a ellas, sino de erigir su propio destino. Nos referimos a pensar, sopesar y elaborar su propia hoja de ruta. Y con vistas ha llegar a buen puerto todos los países iberoamericanos, de una vez por todas, deben unirse, olvidando rencillas actuales y pretéritas, única forma de labrar su identidad e independencia. Cada estado, por si solo, como la competencia entre los mismos, no es aconsejable, en absoluto. Son muchas las grandes empresas que atesoran PIB superiores a la de la mayoría de los países de LA.

De no ser así, ahora que las multinacionales y grandes capitales ponen sus ojos en Latinoamérica (LA),  pronto serán presa de las mismas desventuras que el resto de los Estados, cuando aun no se han resuelto los serios problemas y herencias que les aquejan. Vender sus recursos mineros a compañías extranjeras, dejar que su agro caiga en manos de multinacionales de la agroindustria, etc., deviene en algo más de comida para hoy, pero en más hambre y pobreza para el futuro. Y aquí entra la investigación, el desarrollo tecnológico y la innovación (I+D+i).

Tras 35 años de dedicación a la indagación científica, (incluida la política de I+D+i), viajar por los laboratorios de más de 30 países del mundo y sufrir/disfrutar de una actividad que me apasiona, creo que me encuentro en condiciones de advertir que las directrices actuales de  I+D+i de los países desarrollados no debe ser un ejemplo, en muchos sentidos, para el pueblo iberoamericano. Tan solo cabe remitirse a las evidencias. No se trata de entrar tímidamente en el mercado que os propondrán desde fuera “otros” interesados en seguir abduciendo país por país, para el lucro propio. El estado del bienestar, bien entendido, consiste en que todos los ciudadanos tengan un acceso eficiente y sin segregaciones a la alimentación, educación, sanidad y un trabajo dignamente remunerado. Muchas de estas legítimas reivindicaciones aun resultan ser tareas pendientes en los países iberoamericanos. Ya podéis observar los estragos que la globalización neoliberal ha causado en economías mucho más fuertes. Confundir bienestar por consumir ¿bienes? materiales desaforadamente no conduce a ningún lado.

Reconciliarse con la propia identidad, mantener a toda costa la soberanía alimentaria, rescatar el maravilloso legado que un debe ser explorado de las culturas precolombinas, muchas de ellas con agriculturas genuinamente ecológicas y sustentables, debería ser una empresa vital y que soslayando las fronteras administrativas cohesione a los pueblos que allí moran. Y aquí el acervo indígena, más que aprender tiene mucho que enseñar. Ya iremos hablando de estos y otros temas en futuros artículos de opinión.

Como científico también debo denunciar que, en materia económica, la denominada “Escuela de Chicago”, en su defensa a ultranza de la capacidad de autoregularización de los mercados, sin injerencias gubernamentales, nos ha conducido a la situación actual. Por tanto, sus sesudas teorías y publicaciones han sido refutadas por la evidencia. ¡Mala ciencia!, se mire por donde se mire. Más aun, su connivencia con las entidades especuladoras, así como con las denominadas “agencias de calificación” ha sido constatada en numerosas ocasiones. Con independencia del constatado fracaso, tales actividades tan solo pueden ser consideradas como mala praxis científica. Eso sí, en un estado de derecho, resulta sumamente preocupante que los responsables de la crisis financiera, acosta de enriquecerse de los desasistidos ciudadanos, permanezcan libres y ricos en la más absoluta impunidad. ¿Quiénes gobiernan en el mundo?: ¿Los políticos o los grandes capitales?.

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Ganadería Extensiva en ambientes semiáridos (México). Foto: Juan José Ibáñez

Desde el otro lado del Atlántico, observo con preocupación como en Iberoamérica se desahucian pueblos indígenas de sus tierras con vistas a satisfacer de biocombustibles a los países más desarrollados, o como se generan concesiones sobre los recursos minerales a compañías foráneas et. etc. El capital no tiene patria, como tampoco ética alguna. La política ultraneoliberal ya ha mostrado  su rapiña e incapacidades. Latinoamérica no será una excepción. Urge pues iniciar una defensa de las ya aludidas identidad y soberanía propias si se desea labrarse destino mejor.

Permítanme pues que termine estas líneas modificando un texto que en su momento escribí para la  Revista biólogos del COBCM, no sin antes reiterar que no os dejéis engañar por el marketing encubierto del neoliberalismo que ofrecen en las televisiones y tabloides nacionales interesados. Ya no se trata pues de políticas de izquierdas frente a las políticas de derechas. Hablamos de futuro, equidad e independencia. Esta es una de esas realidades, ya os iré narrando, entre otras. Comencemos pues (..)

(…) Repaso la Prensa Científica de los dos últimos meses: (i) las carreteras, autopistas para las plagas agrícolas y  bacterias multiresistentes. (ii) los materiales inertes no son tan inertes, llevan veneno, (iii) la agricultura industrial propicia también la aparición de cepas bacterianas multiresistentes; (iv) Science y Nature, las revistas científicas de mayor prestigio a la cabeza del retration index (que más veces se retractan por las falsedades vertidas en sus artículos); (v) buena parte de los cosméticos anti-edad, que han dejado miles de millones a la farmaindustria, son un fraude; (vi) la telefonía móvil, a la larga, genera daños irreversibles en el cerebro; (vii) los médicos recomiendan comer pescado azul, pero los ecotoxicólogos lo desaconsejan (¡contaminación por mercurio!); (viii) numerosos medicamentos con pocos años en el mercado, inducen tantas enfermedades como las que dicen curar; (ix) un niño es un tesoro para la farmaindustria (pobres criaturas); (x) la contaminación engorda (los disrrptores endocrinos acarreados que resultan ser muchos de los llamados contaminantes emergentes) (xi) el café no nos ayuda a espabilarnos, tan solo atesora un efecto placebo (¿y el alcohol también?); (xii) los internautas usuarios de Explorer tienen un coeficiente intelectual inferior a los que usan Firefox (¡Yo utilizo ambos!); (xiii) la atmósfera urbana estival causa daños a la población (ozono troposférico), pero las autoridades no se lo comunican; (xiv) en Madrid se cambió el emplazamiento de las estacionas de medición de la calidad del aire con vistas a bajar “naturalmente” las estimas de la contaminación (¡que más da aquí que allí! ¿Verdad?) (xv) los recortes económicos afectan a los gastos sociales (sanitarios y educativos) pero los Gobiernos de las Comunidades Autónomas españolas (CC.AA) no cierran sus embajadas en el extranjero (La de España, al parecer, la consideran poca cosa; (xvi) Según el documental de TVE titulado “Una dieta de desechos”, los consumidores de productos ecológicos, nos envenenemos, por un módico “sobre precio adicional”(los Residuos sólidos urbanos RSU van cargados de tóxicos). Suma y sigue ad nauseam

Sin embargo se nos insiste que la I+D+i son la fuente del progreso. ¿Qué progreso? ¿A quien beneficia? Me levanto tomando una taza de café placebo. Seguidamente para cuidar mi imagen utilizo una cara crema insalubre, o en el mejor de los casos placebo. Suena el móvil y contesto so pena de dañarme el cerebro. Como una exquisita caldereta de atún sobre lecho de mercurio. Intento hacer deporte pero los disruptores endocrinos de los contaminantes emergentes frenan que pueda rebajar mi peso. “Da igual”,ya que por usar Explorer, y Firefox, algo tengo de subnormal, ¡según la prensa científica!.

Algunos colegas me detestan por recelar de la “ciencia y sus progresos”. La ciencia y la tecnología no son ni buenas ni malas, depende del uso que hagamos de ellas. Empero tras lo leído, mejor irse a un pueblo de la alta montaña o una selva (el agua no estará contaminada: ¿seguro?), plantaré una huerta ecológica, fertilizándola con mis detritus. Seguidamente iré al bar y me tomaré un par de copas de vino o licor “ecológico”de la comarca. Eso si, si uno fuma es un mal ciudadano. Pues enciendo un“polonio” y a vivir que son dos días. El desarrollo nos ofrece mil maneras de morir ¿O no?.

PD. En el Blog “Un Universo Invisible Bajo Nuestros Pies” pueden leer mis opiniones a diario

Juan José Ibáñez

Dr. en Ciencias Biológicas y Científico Titular del Centro de Investigaciones sobre Desertificación (Consejo Superior de Investigaciones Científicas -CSIC-Universidad de Valencia –UV-). Ha representado durante muchos años a España en el Buro Europeo de Suelos y la Agencia Europea de Medio Ambiente. También colabora asiduamente con la FAO en materia de suelos. Sus campos de especialización son la ecología del paisaje, edafodiversidad y la aplicación de ciencias de la complejidad a la edafología y geoecología. Desde 2005 aborda la divulgación científica en la prensa escrita e Internet. Actualmente trabaja como Investigador Desplazado en el Departamento de Ecología de la Universidad Complutense de Madrid, siendo también profesor de Metodología de la Investigación Científica de la Universidad Politécnica de Madrid, Socio Honorario de la Sociedad Colombiana de la Ciencia del Suelo, etc.

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Comentarios

Juanjo gracias por la valiosa reflexión, nuestra cotidianeidad como os imaginais es avasalladora. Ya cumplí mi labor de chismoso y acabo de reenviarla.
Saludos

[...] mis argumentaciones, con las de Simine, incluidas nuestras múltiples referencias a la ley o “Efecto San Mateo”.  ¿Qué hubiera ocurrido de enviar yo la carta a Nature?. Con toda seguridad rechazo rápido y [...]

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