El Biochar, Inteligencia Militar y Espionaje Masivo entre las Fuerzas del Bien y del Mal en el Seno del Suelo

La noticia de la que vamos a analizar hoy lleva el siguiente títuloEl Biochar tranquiliza a los microbios,  incluyendo algunos patógenos de las plantas”. En principio cabría pensar que: ¡vaya por Dios!, por fin han encontrado un ansiolítico con vistas a calmar a los estresados microbios del suelo en estos tiempos de incertidumbre, zozobra y desasosiego que corren. Empero el contenido de la noticia no es tranquilizante precisamente, sino más bien muy, pero que muy inquietante ¿?. En muchos sentidos me recuerda al espionaje masivo que han sufrido muchos Estados aliados por parte del gran amigo americano. Esta es la noticia que sacude a la opinión pública en el momento que escribo el post. Más aun, el experimento ha sido llevado a cabo en USA.  ¡Más madera! No obstante hay un detalle en la noticia lo suficientemente importante e interesante como para que necesitemos redactar otro post. Os dejaré de momento intrigados por una conjetura que se me antoja muy sorprendente (aquí va el primer indicio, aunque hay que rebuscar en su contenido). Pero vayamos al meollo del tema.

comunicacion-microbios-suelo

La variada comunicación de los microrganismos del Suelo. Fuente: JSMC Jena School for Microbial Communication (Microbial Communication – Talking Microbes?)

 Existen numerosas evidencias de que las especies que componen las comunidades microbianas del suelo se comunican entre sí, y con las plantas e invertebrados que allí habitan, generalmente utilizando señales químicas aunque quizás también eléctricas. Obviamente hablamos de billones de bichitos en un kilo de suelo, por lo cual aquello debe ser como el tráfico actual en la WEB. Dicho de otro modo, estos pequeños bichitos también atesorarían su Red de Redes, por desordenada que sea, aunque también lo es la nuestra. Y como a fin de cuentas el ser humano no ha inventado casi nada, en tal ingente plétora de mensajes existen unos positivos para las plantas, mientras que otros son negativos, como los que afectan a esas “fuerzas del mal” que intentan destruir los cultivos y a los que llamamos patógenos. Pues bien, los científicos que han llevado a cabo este tenebroso estudio dicen haber comprobado que un biochar (con ciertas propiedades novedosas) y la adición de nutrientes alteran tal comunicación, como si de llamaradas solares se tratara respecto a los sistemas satelitales de comunicaciones que estamos empleando lo humanos. Empero ante tal novedoso ¿? “finding”, estos paisanos han tenido la grandísima idea de que resultaría viable elaborar biochar personalizados que interrumpan/dañen/distorsionen la comunicación entre las células terroristas patógenas, sin modificar e incluso favorecer la de los “buenos aliados” (generalmente en el seno de la rizosfera) (cuando acaba de mostrarse que tal cosa no existe, como muchos dábamos por contado desde hace décadas). Y de este modo las fueras del bien ganarían a las del mal. Y en este sentido os traduzco la siguiente frase de la nota de prensa original en Suajili: “Algunos microbios ayudan a las plantas, mientras que otros son perjudiciales. Eso significa que existen comunicaciones positivas y negativas, en lo que respecta al desarrollo de las plantas simultáneamente, entre los microorganismos del suelo. Creemos que es probable que algunos biochars alteraren/modifiquen algunas conversaciones, mientras que no afecten a otras, por lo que queremos poner a prueba esa idea y, si es posible, llegar a una forma de biochar a medida para la diversidad microbiana que se desea“. Permítanme que me parta de risa. Sería algo así como un espionaje masivo de tal big data, mediante procedimientos de data mining, por parte de los científicos del suelo, con vistas a detectar los mensajes perversos entre terroristas, entre una billonada de otros totalmente inocuos o beneficiosos. ¿Estamos preparados para ello?. Jajajajajaja. Eso sí, todos sus experimentos se han llevado a cabo en placas Petri y con bacterias modificadas genéticamente. De este modo se podía detectar mediante bioluminiscencia a los bichitos que hablan (en rojo) y a los que escuchaban (en verde).

 Es decir se “infiere” que se trataría de analizar si un buen biochar pudiera interrumpir la comunicación entre los malvados (quizás con virus y troyanos) sin alterar, e incluso potenciando, el intercambio de información entre las fuerzas aliadas del bien, Deberían pues identificarse y discernir entre billones de señales distintas en una casi infinita plétora de idiomas dispares, en el seno de un suelo, que no una placa petri. Hasta aquí podíamos llegar. Hay colegas apasionados por los films de espionaje y la ciencia ficción, aunque todo tiene un límite. Y estos han pasado ya al mundo de los smart scientists.

 Continuará (…….) tachin, tachin……….

Juan José Ibáñez

Biochar quiets microbes, including some plant pathogens
by Staff Writers. Houston TX (SPX) Oct 03, 2013

In the first study of its kind, Rice University scientists have used synthetic biology to study how a popular soil amendment called “biochar” can interfere with the chemical signals that some microbes use to communicate. The class of compounds studied includes those used by some plant pathogens to coordinate their attacks.

Biochar is charcoal that is produced – typically from waste wood, manure or leaves – for use as a soil additive. Studies have found biochar can improve both the nutrient- and water-holding properties of soil, but its popularity in recent years also owes to its ability to reduce greenhouse gases by storing carbon in soil, in some cases for many centuries.

The new study, published online this month in the journal Environmental Science and Technology, is the first to examine how biochar affects the chemical signaling that’s routinely used by soil microorganisms that interact with plants.

A potted plant may look tranquil, but there are actually a lot of conversations going on in that pot,” said study co-author Joff Silberg, associate professor of biochemistry and cell biology and of bioengineering at Rice. “In fact, there are so many different conversations going on in soil that it was impractical for us to determine exactly how biochar was affecting just one of them.”

So Silberg and colleagues used the tools of synthetic biology – and a refined experimental setup that Silberg initially drafted with his son’s spare Lego bricks – to establish a situation where just one microbial conversation was taking place and where biochar’s effects on that conversation could be measured.

The study is the latest from Rice’s interdisciplinary Biochar Research Group, which formed in the wake of Hurricane Ike in 2008 when the city of Houston called for ideas about how to get rid of the estimated 5.6 million cubic yards of fallen trees, broken branches and dead greenery left behind by the storm.

The Rice Biochar Group won the $10,000 grand prize in the city’s “Recycle Ike” contest and used the money to jump-start a wide-ranging research program that has since received support from the National Science Foundation, the Department of Energy, Rice’s Faculty Initiative Fund, Rice’s Shell Center for Sustainability and Rice’s Institute of Bioscience and Bioengineering.

The cell-signaling study grew out of a previous investigation by one of the group’s founding members, Carrie Masiello, associate professor of Earth science. Masiello and another member of the group, Rice biologist Jennifer Rudgers (now at the University of New Mexico), were investigating the combined effects of adding biochar and nutrients to soils.

In all but one case, the biochar and nutrients seemed to enhance one another. In the lone exception, a soil fungus that was typically beneficial to plants began growing so rapidly that it impeded plant growth.

All of these organisms, to a much greater extent than we probably understand, are talking to each other all the time,” Silberg said.

Microbes talk to microbes. Microbes talk to plants. Plants talk to microbes. And they each make decisions about their behavior based on those conversations. When we started talking about these results, my first thought was, ‘You’re probably interfering with a conversation.’”

There was no practical way to isolate the conversation that was likely being interfered with in the previous experiment, but Silberg thought of a way to create engineered microbes to test the idea of whether biochar could interfere with such a conversation.

His lab began by working with Matt Bennett, assistant professor of biochemistry and cell biology at Rice, to make use of two tailored forms of E. coli bacteria created by Rice graduate student Chen Ye. One strain “spoke” with a type of chemical communication commonly used by soil microbes, and the other “listened.”

Unlike the fungi that use this communication method in soil, the E. coli could be grown in clear agar gels in a petri dish, which meant the researchers could more easily observe them under a microscope. The team next inserted florescence genes into each organism, which caused them to glow different colors – red for speaking and green for listening.

We needed a way to conduct two experiments in the same dish, one where biochar had a chance to interfere with a conversation and another where it didn’t,” Silberg said.

Working with his son’s Legos, Silberg constructed a pair of rectangular platforms that sat parallel in the dish, about one inch apart. Agar was added to fill all parts of the dish except for the areas blocked by the bricks. Once the agar gel had set, the rectangular platforms were removed to create two empty parallel troughs.

One of these was filled with clear agar, and the other was filled with agar containing biochar. “Speaker” organisms were added to the middle of the dish, and “listeners” were placed on the opposite side of each trough.

Graduate student Shelly Hsiao-Ying Cheng refined Silberg’s Lego design and used tools at Rice’s Oshman Engineering Design Kitchen to create a set of sturdy platforms for repeated tests. The group then ran dozens of microscopy tests with Dan Wagner, Rice associate professor of biochemistry and cell biology, to see how different formulations and amounts of biochar affected cell signaling.

Algunos comentarios adicionales extraídos de la Página Web de la Universidad de Rice.

(….) In every case, we observed significantly less green light from the opposite side of the biochar, which meant the E. coli on that side had trouble hearing the sender,” Silberg said. “That upheld our hypothesis, which was that biochar could interfere with cell signaling, most likely by binding with the fatty-acid molecules that the speakers were using to broadcast their message.”

The team found that biochar that was created with higher temperatures was as much as 10 times more effective at shutting down conversations. The researchers said this finding was significant because it jibed with the results from a 2012 study by Masiello that found that biochars created with higher-temperature processes were more effective at holding water and nutrients.

Biochar can be made in processes that range from 250 to 1,000 degrees Celsius, and there’s mounting evidence that the temperature can dramatically affect the final properties,” Masiello said. “Ultimately, we’d like to create a simple guide that people can use to tailor the properties of their biochar.”

Silberg added, “Some microbes help plants and others are harmful. That means there’s good communication and bad communication going on in the soil at the same time. We think it’s likely that some biochars will knock out some conversations and not others, so we want to test that idea and, if possible, come up with a way to tailor biochar for the microbial diversity that’s desired.”

Study co-authors include Ye Chen, Xiaodong Gao, Shirley Liu and Kyriacos Zygourakis, all of Rice.

Post Previos sobre los orígenes del biochar y sus propiedades

Biodiversidad, Culturas Prehispánicas y Suelos (¿Mito de los Bosques Primigenios en la Amazonía?)

Cultivos de Tala y Quema en el Amazonía (Chamiceras) y la Calidad del Suelo

Francisco de Orellana y la Cultura Perdida del Amazonía: Del Origen de las Terras Pretas a los Fertilizantes del Futuro

Terras Pretas del Amazonas: Distribución y Características Generales

Terras Pretas: Propiedades y Fertilidad (Biochar o Agrichar)

Biocarbón, Fertilidad de Suelos y Cambio Climático

Biochar, Cambio Climático, Secuestro de Carbono, Suelos y Marketing Empresarial

Biochar Personalizados Para todo tipo de Suelos y Cultivos

Fertilizantes Nitrogenados, Óxido Nitroso, Contaminación y Cambio Climático

Biochar, Ecología del Suelo, Cambio Climático y Reducción de las Emisiones de Óxido Nitroso.

Etiquetas: , ,

Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.

Comentarios

[...] El Biochar, Inteligencia Militar y Espionaje Masivo entre las … [...]

(requerido)

(requerido)


*