Agricultura urbana y periurbana, suelos, cultivos, contaminación y riesgos para la salud

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Existen muchos tipos de agriculturas urbanas y periurbanas. Fuente: Colaje Google Imágenes

La agricultura urbana no es buena ni mala, todo depende de cómo se lleve a cabo y con que fines.

La agricultura periurbana es una práctica que se ha puesto de moda en todo el mundo. Pero como suele ocurrir con casi todos los brotes verdes, primero surge la aventura rodeada de para bienes, para a la postre demostrarse que “no es oro todo lo que reluce”, sino que puede ser zinc, plomo, mercurio y otros metales, bastante pesados, por cierto. Pero además no podemos olvidarnos de los contaminantes orgánicos presistentes.  También debemos acordarnos de los parques y jardines de las ciudades en donde juegan nuestros infantes, sobre suelos que pueden estar o son continuamente contaminados por las deposiciones de partículas atmosféricas, cuando no se riega con aguas residuales, aumentando las amenazas de que enfermen los más pequeñines.

La agricultura periurbana puede llevarse a cabo por necesidad, pero también por afición. Son muchos los urbanitas que añoran o desean entretenerse viendo crecer los frutos que ellos crían para a la postre consumirlos. Muchos ciudadanos actúan como agricultores corrientes, añadiendo fertilizantes, plaguicidas, etc., según se informan o son informados. Otros, por el contrario, se esmeran por evitar el uso de las enmiendas y fitosanitarios industriales con vistas a obtener frutos de la tierra saludables.

Sin embargo, todos los interesados en practicar este tipo agricultura debieran ser informados imperiosamente por las autoridades acerca de los riesgos potenciales, pero serios, de los que depende su salud.

Por un lado, al encontrarse cerca de entornos urbanos, los suelos que van a cultivar pueden encontrarse ya previamente contaminados, De ser el caso, por mucho amor y esmero que atesoren sus practicantes, los frutos de la tierra dañarán su salud. A aquellos que les interesa hace negocios ilegales vendiendo las cosechas en mercadillos, saltándose los controles sanitarios, son un serio peligro para la población ya que usan la primera parcela que encuentren sin más miramientos. ¡Cuidado con los productos que allí se venden!  En otros casos los agricultores urbanitas desean los productos ecológicos para su propio consumo y bienestar,  pero ¿Quién certifica que el medio edáfico  no se encuentre cargado de contaminantes por los usos previos de la tierra o vertidos incontrolados?.

Del mismo modo, y como se indica en la nota de prensa que os ofrecemos hoy, el tipo de suelo sobre el que medran las plantas cultivadas determinarán si los contaminantes son secuestrados por las partículas y minerales del suelo, o por el contrario son fácilmente disponibles para las plantas, contaminando esta corta cadena trófica.  ¿Quién realiza los análisis de suelos que garanticen que el suelo sea apto para su cultivo?.

Cuestiones similares surgen al sopesar todo lo concerniente a la calidad del agua de riego. En muchos casos será potable, pero en otros no, especialmente para estos agricultores a tiempo parcial, que soslayan las ya frágiles legislaciones sanitarias.  ¡Cuidado por extraer ilegítimamente aguas de pozos ilegales y aguas residuales, no sea peor el remedio que la necesidad. La contaminación biológica es aquí otro riesgo de suma importancia, al margen de los polutantes orgánicos e inorgánicos  ¿Y eso es todo?. Pues va a ser que no.

Dependiendo de la ciudad, e incluso del distrito urbano en que se sitúe, las deposiciones las partículas que lleva el aíre, pueden encontrase poco o muy contaminadas por las emisiones industriales, del tráfico rodado, etc., llevándose a cabo una fertilización indeseable de sustancias muy tóxicas para la salud. Por ejemplo, en la terraza de mi casa yo puedo cultivas una gran variedad de vegetales. Sin embargo, se encuentra en el centro de Madrid capital, en donde la contaminación es enorme (en dos ocasiones durante un año se prohibió parte del tráfico rodado por cuanto se habían sobrepasado todos los límites legales). En consecuencia, las deposiciones de las denominadas PM10 u otras, que ya dañan nuestros aparatos respiratorios, pueden llegar a penetrar también en nuestros cuerpos por la ingesta alimentaria. Y podríamos seguir pero dejémoslo aquí.   

Resumiendo, no podemos ni debemos ensalzar la agricultura periurbana. Todo depende de cómo se lleve a cabo, en que suelos, con que agua, bajo qué tipo de ciudades, a qué distancia de las fuentes emisoras de los contaminantes más dañinos y teniendo en cuenta la frecuencia y dirección de los vientos dominantes. ¿Se encuentra todo esto correctamente regulado en términos legales? ¿Tienen estos agricultores urbanos los conocimientos necesarios para comprender en profundidad de los beneficios, precauciones y riesgos que conllevan tales prácticas?.

La noticia de hoy, que da cuenta de un estudio realizado en Madrid, nos informa de que los suelos suelen encontrarse contaminados, aunque no tanto como para dañar seriamente la salud. Personalmente pienso que, a falta de una legislación clara y precisa, como la intención de las autoridades para que sea cumplida, la agricultura periurbana conlleva muchos riesgos, tantos como la industrial. Sin embargo, tengamos en cuenta que esta práctica aparece en muchas urbes de mundo, con muy dispares grados de desarrollo, pudiendo ser por puro hobby o imperiosa necesidad. Tampoco es lo mismo, obviamente, llevarla a cabo en ciudades pequeñas y rurales que en otras grandes y/o industriales.

Más aún existe una cuestión que me intriga y preocupa. Cada vez que leo notas de prensa sobre el tema,  en la que se nos informa de que la agricultura periurbana no conlleva serios riesgos para la salud, pero rarísimamente se mencionan  casos ya acaecidos, dramáticos, indignantes y denunciables. En otras palabras, intuyo que en lugar de informar con seriedad, la prensa intenta calmar a los ciudadanos sobre temas que por su diversidad y complejidad  no pueden tratarse a la ligera, generalizando sus bondades y soslayando sus debilidades en unas pocas líneas. Obviamente tal aserto no tiene nada que ver con los resultados de un estudio concreto en un determinado, sitio y momento, como lo es el caso que os mostramos seguidamente, y que como corolario no aporta nada nuevo al tema.  

Juan José Ibáñez  

Cultivos urbanos y salud humana

Investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) evalúan el riesgo para la salud humana por exposición a metales en huertos urbanos analizando su bioaccesibilidad oral.

FUENTE | UPM – mi+d; 10/11/2015

 El grupo de trabajo del Laboratorio de Investigación e Ingeniería Geoquímica Ambiental (LI2GA) de la UPM ha llevado a cabo una investigación para analizar el contenido de metales de la capa cultivable del suelo de diferentes huertos urbanos para detectar los efectos potenciales de la exposición a los mismos considerando dos escenarios de exposición -uno agrícola para adultos y otro recreativo para niños- y realizando ensayos de bioaccesibilidad. Los resultados obtenidos, que señalan que el riesgo estimado es inferior al máximo admisible para la salud humana, permitirán adoptar estrategias y técnicas para la gestión y remediación de emplazamientos contaminados.

La agricultura urbana es un movimiento socioeconómico en auge en todo el mundo que fomenta un modelo de producción agrario y desarrollo urbanístico sostenible con el medioambiente, contribuyendo a la consecución de la seguridad y soberanía alimentarias. Además, diferentes estudios han demostrado que esta actividad presenta múltiples beneficios ambientales, económicos y socioculturales. Sin embargo, los suelos urbanos se encuentran frecuentemente contaminados por diversas fuentes y usos históricos, existiendo un riesgo potencial para la salud humana asociado a la realización de laborales agrícolas, al consumo de los productos cultivados y a la utilización de estos espacios con fines recreativos infantiles, siendo necesario examinar el estado del suelo para garantizar la seguridad.

En el estudio llevado a cabo por los investigadores de la ETSI Minas y Energía de la UPM se recolectaron muestras de la capa cultivable del suelo de diferentes huertos urbanos, analizándose el contenido de metales y las propiedades físico-químicas del suelo. La mayor parte de los modelos de evaluación del riesgo se basan en la concentración total de los contaminantes en el medio, sin considerar que sólo una parte será realmente absorbida por nuestro organismo. Para realizar una estimación más precisa del riesgo, en esta investigación se acometieron ensayos de bioaccesibilidad (fracción de una sustancia que es soluble en el entorno gastrointestinal y está disponible para su absorción), simulando el ambiente del sistema digestivo.

Los resultados obtenidos revelan que existen diferencias significativas en la concentración total media de los elementos entre los diferentes huertos dependiendo de su localización y los usos previos del terreno. En comparación con los niveles de fondo de la Comunidad de Madrid, los suelos se encuentran enriquecidos en cobre, plomo y zinc. Asimismo, se ha comprobado la influencia de algunas propiedades edáficas sobre la bioaccesibilidad, como el contenido en carbonato cálcico, lo que permitirá adoptar estrategias y técnicas para la gestión y remediación de emplazamientos contaminados. Considerando dos escenarios de exposición, uno agrícola para adultos y otro recreativo para niños, y aplicando la bioaccesibilidad, el riesgo estimado es inferior al máximo admisible para la salud humana, aunque algunos elementos (cromo y plomo) y rutas de exposición (ingestión de suelo y de productos agrícolas) contribuyen notablemente sobre el global experimentado por los receptores en entornos urbanos.

Este estudio ha sido posible gracias a la financiación de la Comunidad de Madrid, por medio del proyecto CARESOIL-CM (S2013/MAE-2739) y a la colaboración de la red de huertos urbanos comunitarios de la comunidad de Madrid (Rehdmad).

Izquierdo M., De Miguel E., Ortega M.F., Mingot J. (2015). Bioaccessibility of metals and human health risk assessment in community urban gardens. Chemosphere 135: 312–318. doi:10.1016/j.chemosphere.2015.04.079.

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Comentarios

[...] Agricultura urbana y periurbana, suelos, cultivos, contaminación y riesgos para la salud [...]

la nota es absolutamente tendenciosa y banal, carga en la práctica de la agricultura periurbana, las responsabilidades que notoriamente pertenecen a otros actores, si el suelo, el agua, el aire y todo se encuentra contaminado, el problema no es la agricultura peri urbana sino las degradadas condiciones en las que viven millones de personas en el planeta y no por culpa de la agricultura peri urbana sino de otros actores que la nota pretende encubrir y salvar.

Jorge PARACE SER QUE NO HAY MÁS CIEGO QUE El QUE NO QUEIERE LEER. Lástima. Yo no cargo contra la agricultura periurbana, sino como, donde, con qué. Y que decir que la agricultura periurbana “es buena” en todas las circunstancias no es cierto en urbe muy contaminadas, sobre suelos muy contaminados, etc. Ya he visto tu blog. Y se de que vas. No digas que digo lo que no digo. Dices lo que está en tu mente.
Juanjo Ibáñez

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