Sellado del Suelo, Infraestructuras, Ladrillazo, Destruir el Litoral, Empleo y Enriquecimiento de las Empresas Constructoras.

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El maravilloso paisaje natural del litoral español. Fuente: Colaje Google imágenes

El ladrillazo amenaza con atacar de nuevo…..

La crisis económica acaecida a finales de la primera década del siglo XXI puso al descubierto la fragilidad económica mundial y la del Estado Español en particular. También, en este país, puso de manifiesto la galopante corrupción subterránea en la que lamentablemente participaron políticos, bancos, empresas constructoras, etc.  Nuestra bitácora ya vaticinó, en repetidos post, antes de que se destapara tanta basura, el problema que se avecinaba. Hoy millones de familias españolas mal viven para llegar a final de mes, mientras crece el número de habitantes en el umbral de la pobreza, el empleo precario, y otras tropelías, cuyo listado podría extenderse a lo largo de varias páginas.  Ya sabemos que hay verdades, mentiras y estadísticas. Algunos políticos, a pesar de la lamentable estructura económica y el débil y descompensado tejido industrial del país, aunque también ocurre lo mismo en otros, se agarran a las cifras macroeconómicas con vistas a limpiar sus rostros mediáticos y las de los capitales financieros. Y así, el débil crecimiento de la Unión Europea en la actualidad,  ha llegado a incendiar la boca de algunos políticos timoratos que alegan que España es el motor de Europa. Mientras tanto la ciudadanía de este país mira asombrada la vertiginosa bajada en su nivel de vida ante tan glorioso subidón de estupidez, que no de bonanza. Si España fuera realmente el motor del crecimiento Europeo, podríamos alegar, sin temor a equivocarnos, que este continente se encuentra sentenciado a muerte, u obstinado en su suicidio. Si seguimos entendiendo, como se señala en los diccionarios y enciclopedias,  que la democracia es el “gobierno del pueblo”, personalmente podría alegar como ciudadano que la democracia real ha muerto. Vaya por delante que, aunque “en principio” se trata de un problema local, el tema debe preocupar de la misma forma a “América Latina”, y en especial a todos aquellos países que vuelquen “excesivamente” su desarrollo económico hacia el sector turístico.  Y allí el problema podría llegar a ser aún peor por sus idiosincrásicas situaciones ambientales y vulnerabilidad ante ciertos desastres naturales, como lo son los seísmos, erupciones volcánicas, huracanes y tsunamis. Ha sido demostrado sobradamente que la vegetación subacuática del litoral, como por ejemplo los manglares (pero también otros ecosistemas), son una primera línea de defensa contra estos denominados desastres naturales, cuyas consecuencias son también en parte producto de deficientes planificaciones territoriales que azotan muchas naciones. Las consecuencias de destrozar estos ecosistemas tampón que conectan al mar y la tierra firme las explico más adelante con detenimiento.

El tema del alocado crecimiento en la construcción de nuevas infraestructuras, no solo afecta al Estado Español, sino que aflora  en otros muchos países, ya que la dictadura financiera no ofrece casi margen de maniobra. Francamente mis conocimientos de economía son escasos, no tengo porque negarlo. Ahora bien, que ante el paro laboral galopante (o empleo precario) la generación de nuevas infraestructuras y urbanizaciones comienza a ser una práctica habitual en los países industrializados de Europa (ya repletos por no decir saturados de ellas) con vistas a general empleo barato. En consecuencia todo este desdichado asunto da lugar a pensar que o (i) no hay ideas, o  (ii) que se trata de una de las únicas alternativas de la que disponen los países mentados con vistas a generar empleo, siempre temporal, ya que las obras terminan los obreros volverán al desempleo. Y Así, poco a poco, el sellado del suelo avanza inexorablemente, sin paliar la pobreza más que temporalmente, a costa de cercenar la cobertura de suelos arables, ecosistemas naturales de gran valor ecológico, etc.

La corrupción y escasez de mecanismos con vistas a crear empleo, dio lugar en España a una enorme e injustificable construcción de infraestructuras, como aeropuertos en enclaves cuyo tráfico aéreo (en el mejor de los casos) siempre sería  mínimo, tanto en el presente como en el futuro, trenes de alta velocidad entre ciudades cuya carga potencial de viajeros diarios no daba lugar a justificar tan onerosas obras, costosas autopistas de pago (muchas de ellas ahora en quiebra que deben asumir los gobiernos regionales o Estatales), cuando ya las había de acceso público entre los mismos enclaves. Y así un largo etc. Miles y miles de millones de euros fueron invertidos en estos ruinosos faustos, muchos de los cuales ya no funcionan por su lógica falta de rentabilidad. En agosto de 2016 recibía la curiosa noticia  de que el Brexit ponía en peligro ‘boom’ de construcción en Reino Unido. Y este “puede” ser el motivo para que la primer ministro del Reino Unido Teresa May haya destinado 46 millones a impulsar el turismo tras el ‘Brexit’. Poca financiación se me antoja, pero todo parece encajar, ya que, según la prensa,  Theresa  las destina al sur de Inglaterra, cuando el verdadero problema ciudadano se localiza en el norte.

El enorme alza del turismo extranjero en España deviene de una que esperemos efímera coyuntura, debido a que en otros países mediterráneos, ya sean del norte de África (Túnez, Argelia, Libia, etc..), y del este (Egipto y Turquía), la situación turística por el miedo a los atentados terroristas ha desviado parte de sus potenciales visitantes hacia la Península Ibérica e Italia. Basta con que la situación se normalice, para que España siga recibiendo una gran cantidad de visitas, pero ostensiblemente menor que las que actualmente se registran, sobresaturadas por las tan mentadas como lamentables situaciones de esos países periféricos. Empero la situación podría ir a peor en cualquier momento, si al terrorismo islámico pone sus ojos en España, algo que en absoluto puede considerarse descabellado. En cualquier caso, paro el tema, aquí no sin antes señalar que, tan solo ocho años después de la crisis elladrillazovuelve a atacar, como si no hubiésemos aprendido nada de nada.

De seguir así, en pocos años la única naturaleza de la que podrán disfrutar los turistas será un mar sucio visto desde unas playas acosadas y rodeadas por otros mares de ladrillo. Y tal hecho inducirá a que muchos visitantes extranjeros, también amantes de viajar, recorrer y pasear por los paisajes circundantes, cambien definitivamente su desino estival. Por ejemplo, si se normaliza la situación política en el norte de África,  disfrutar allí de unas vacaciones hundiría buena parte del turismo en el sur de Europa, mucho más caro.

Las noticias que os ofrecemos abajo se me antojan pavorosas, en vista del ya dramático sellado actual de las costas de la península Ibérica. Ante la ya anunciada acometida de nuevas infraestructuras,  las escasas áreas con espacios naturales protegidos tenderán a desaparecer, como también parte de los ya diezmados sistemas agrarios por el asfalto. Y así la pérdida de biodiversidad sería aún más dramática, como también la ya precaria soberanía alimentaria, como nos muestran las notas de prensa que os ofrecemos abajo.

Seamos claros, la globalización económica y la deslocalización de las empresas hacia el SE asiático y otros espacios geográficos, en donde la mano de obra es enormemente barata, ha reducido drásticamente la capacidad de carga laboral de numerosos estados desarrollados. Si no hay más empleo, en gran medida es el resultado de que numerosas y grandes compañías lo han redirigido a esos países, generando serios problemas laborales entre los trabajadores europeos. Pero el impacto ambiental que ha inducido por la dictadura financiara global también atenta contra el medio ambiente de las más variopintas maneras.

Os dejo pues con las mentadas notas de prensa que hablan por sí solas. Si a tanto desatino se le denomina progreso o desarrollo económico, es que ya no hay esperanza en lograr acariciar un futuro más próspero, pudiendo hablar de un apolítica anti-sustentable, sin más contemplaciones. Pan para hoy, pobreza y miseria para mañana. Eso es lo que el destino nos depara si no se pone coto a la susodicha dictadura impuesta por una economía global despiadada. Comenzamos pues con la siguiente noticia: La fiebre del ladrillo arrasó el litoral español en sólo 25 años.

Continua……..

Juan José Ibáñez 

La fiebre del ladrillo arrasó el litoral español en sólo 25 años

El 47% de lo construido en una franja de dos kilómetros se elevó entre 1987 y 2011, según el Observatorio de la Sostenibilidad.

El informe incluye datos inéditos sobre el estado actual en la ocupación del suelo de nuestras costas, base de importantes actividades económicas como el turismo. En la imagen, una playa de Benidorm. / EFE

PÚBLICO

MADRID.—Los 8.000 kilómetros de costa que tiene España delimitan una franja escasa del 4,25% de la superficie del país (hasta los primeros 5 km) y concentra el 44% de la población. En las costas gravitan varios sectores económicos claves, sobre todo el turismo, que supone el 12% del PIB, pero la explotación económica de esta parte del territorio está acabando con la buena salud del litoral, según un estudio publicado por el Observatorio de la Sostenibilidad.

La actividad turística depende siempre de “las buenas calidades ecológicas”. Y no es un apunte baladí, puesto que el 80% de los 55 millones de turistas que visitan España va al litoral. Pero no es el único. También hay otros sectores que dependen de nuestras costas y que conviven bajo “múltiples presiones”. Son la pesca, la acuicultura, el uso recreativo, determinados tipos de agricultura o las energías renovables, sin olvidar los valiosos espacios protegidos a pie de mar como Doñana, el delta del Ebro o el Cabo de Gata.

Valencia ha duplicado su superficie transformada en los últimos 24 años hasta llegar al 67% y en Málaga se llega a “límites preocupantes” del 81%.

Sin embargo, estos lugares de gran valor medioambiental peligran por la ocupación masiva y en aumento de los últimos 20 años y la ”preocupante” transformación en superficie artificial sin tener en cuenta la sostenibilidad y el hecho de que la franja litoral es un recurso escaso y no renovable. “Es necesario dejar suelo y regenerar espacios artificiales en desuso para las generaciones futuras, sobre todo en ecosistemas tan valiosos y escasos como la costa”, recuerdan.

El informe, titulado ‘Cambios de la ocupación del suelo en la costa’, lo ilustra con varios ejemplos: València ha duplicado su superficie transformada en los últimos 24 años hasta llegar al 67% y en Málaga se llega a “límites preocupantes” del 81%. En los primeros 500 metros de costa malagueña se artificializan dos hectáreas diarias. Como consecuencia, los ecosistemas naturales de gran interés ecológico como humedales, dunas, arenales, zonas forestales, zonas agrícolas o zonas esteparias desaparecen o ven mermada su calidad ecológica por la proliferación de residuos, masificaciones, consumos excesivos de agua o los vertidos, a lo que se suma la “fuerte estacionalización”.

Las consecuencias son, en muchos casos, irreversibles: disminuye la calidad ecológica del medio o del agua para el baño por falta de depuración. La sobrecarga de los ecosistemas puede provocar una disminución del valor natural o llegar en algún caso el colapso. Y esto es algo que viene de lejos: el 47% de lo construido en la franja de dos kilómetros de la costa española a lo largo de la historia se elevó entre 1987 y 2011, según el Observatorio de la Sostenibilidad, que propone crear reservas en el litoral que aún no ha sido transformado.

Alternativas

El informe plantea alternativas para la sostenibilidad de la costa como un proyecto de futuro. Entre ellas, la creación de reservas de suelo que impliquen la paralización en los procesos de artificialización de las primeras franjas de costa. Para ello, proponen recompensas para ayuntamientos que dejen estos territorios sin explotar y por supuesto la restauración, creación y expansión de ecosistemas naturales como las áreas forestales, de zonas húmedas, sistemas agrarios tradicionales y cordones dunares,

Desde el Observatorio de la Sostenibilidad lanzan una propuesta de clasificación de las zonas costeras en cuatro sectores: sectores específicamente protegidos por ser Parque Nacional, Red Natura o figuras regionales de protección; sectores de mayor probabilidad de transformación urbana; sectores fuertemente artificiables y sectores de moderada probabilidad de artificialización. La idea es preservar para el futuro la creación de las zonas que todavía no han sido urbanizadas como reserva para las generaciones futuras. 

Cuatro proyectos urbanísticos que “destruirán” la costa andaluza

Greenpeace España lanza un comunicado sobre la planificación de cuatro grandes complejos con graves consecuencias medioambientales para el litoral andaluz. El boom del ladrillo sigue arrasando los pocos espacios protegidos, libres de construcciones.

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MÁLAGA.— El almacén de Gas Natural en Doñana, la construcción de una refinería iraní en las costas de Huelva o Cádiz, la construcción de viviendas en la Ribera de Algaida, último pulmón verde del litoral almeriense o la ciudad del surf en Tarifa enumeran los cuatro proyectos urbanísticos que, según el último comunicado de Greenpeace España, podrían “destrozar” el litoral andaluz. Pilar Marcos, responsable de costas de la organización, relata a Público que el planteamiento de estas construcciones son de “tiempos pasados y producen un fuerte impacto ambiental”. Señala dos principales consecuencias. La destrucción de espacios protegidos y la sobreexplotación por el “aumento considerable de turistas que albergan estas zonas de costa”.

Volver al “ladrillazo”

El informe del Observatorio de Sostenibilidad (OS), realizado por el Instituto Geográfico Nacional (IGN), advierte que entre “los años 1987 y 2011 la urbanización de la primera línea del litoral ha crecido un 33 por ciento en España y ha dejado provincias como Málaga, urbanizada al 81 por ciento en su línea de costa”. Para Marcos la situación es límite. “Volver al modelo del ladrillo y hormigón en la costa la va asfixiando poco a poco”. Además destaca que el entramado de construcciones de los años 70 en primera línea de mar no se han modernizado para “hacerlos más sostenibles y eficientes” a lo largo de las últimas décadas.

La ley reduce la protección de la costa de 100 a 20 metros en cualquier tramo del litoral, declarándolo suelo urbanizable

“Es imprescindible salvaguardar los tramos de costa que aún quedan sin urbanizar en Andalucía”, apunta Marcos con una “urgente modificación de la ley de costas” del año 2013, tal y como rebate Greenpeace al gobierno del Partido Popular. “El articulado tiene medidas muy graves, ya que permite la reducción de la protección de la costa de 100 a 20 metros en cualquier tramo del litoral, declarándolo suelo urbanizable”. Una normativa que facilita las concesiones a los proyectos citados.

El almacén de Gas Natural en Doñana

En el caso de Doñana la situación es más que alarmante. Marcos afirma que si ya “dos de los pozos de almacenamiento de gas están en la periferia del parque que está atravesado por carreteras ilegales y parcelas de cultivo de fresas, el almacenamiento de gas con las consecuentes explosiones que puede haber o vertidos, aumenta considerablemente la presión humana en esta zona”.

Greenpeace ha enviado multitud de cartas a la Junta de Andalucía para que la Consejería de Medio Ambiente retroceda en este proyecto. La filial de Gas Natural Fenosa, Petroleum Oil & Gas España, explotaría el área con “un alto riesgo de contaminación del subsuelo, acuíferos y pérdida, en muchos casos, de especies amenazadas”.

La refinería iraní en las Marismas del Odiel 

El proyecto de la refinería de petróleo iraní sigue hacia delante, siendo la primera que se instalaría en España. El proyecto no tiene aún decidida la ubicación. Permitiría la extracción de 200.000 barriles diarios con el consecuente riesgo de vertidos que puede provocar en las costas de Huelva y Cádiz. Greenpeace apunta que los “impactos del crudo en los océanos tiene un efecto de décadas con irremediables consecuencias para las especies, la calidad de las aguas y la salud humana” de los habitantes cercanos a la actividad petrolera.

8.000 viviendas que destruirán el último pulmón verde de Almería

La responsable de costas de Greenpeace España señala que el municipio de Roquetas de Mar (Almería) tiene un 25 por ciento de viviendas vacías. En la actualidad, un nuevo complejo inmobiliario en el pueblo llevaría a la construcción de 8.000 nuevas viviendas y varios hoteles en el entorno de este municipio y la Ribera de Algaida. La denuncia de Greenpeace señala que el nuevo complejo destruiría “el último tramo de salinas que queda libre de urbanizaciones”. Por ello piden que “haya respeto a los últimos espacios naturales de nuestro territorio al ser el pulmón de la zona”, con la residencia de 150 especies de aves. Entre ellas la cerceta pardilla, una especie amenazada.

La capacidad de Greenpeace está permitiendo “hacer ruido” para que el ayuntamiento de Roquetas de Mar revoque el plan. Organizaciones como Serbal y Ecologistas en Acción han recogido 20.000 firmas para evitar la “desaparición total de las antiguas salinas y un golpe mortal” a este espacio que encierra el yacimiento arqueológico de Turaniana.

Macrocomplejo de surf en Tarifa

El nuevo complejo, previsto por la empresa Metrovacesa, ocupará 162.000 metros cuadrados de suelo natural en Tarifa. Sus promotores lo anuncian como una “joya emblemática de la costa española” con 600 plazas hoteleras. La llamada ciudad del surf “no tiene el impacto ambiental en los cien primeros metros de costa”, apunta Marcos. “Sin embargo, un resort en Tarifa saturada todos los veranos de turistas, donde no hay abastecimiento para recoger las basuras, y con la presión que ejerce sobre la playa de los Lances, llevaría a un mayor impacto para la ciudadanía con la saturación del municipio”. Por ello Greenpeace aboga por la creación de un plan turístico estratégico, acorde a esta zona emblemática por su alto valor natural.

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