‘Biomas del Mundo y la Biodiversidad de Los Países’

El asombroso misterio del carbón pirogenético (un nuevo biochar detectado entre los pueblos aborígenes de África)

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Carbón pirogenético. Fuente: colaje google imágenes

El título con el que pretendía presentar este post era el siguiente: “El Carbón pirogenético: Los pueblos aborígenes de África lograban mejorar la fertilidad de suelos pobres en nutrientes, alcanzando así una agricultura plenamente sustentable.” Pero realmente, el tema, deprimente en manos de la ciencia actual, resulta asombroso a la luz de la etnoagricultura y etnoedafología. Por esta razón, abajo os he traducido buena parte de la nota de prensa original en inglés, dejando material adicional sobre lo que ahora algunos denominan “pirogenético”. Pero vayamos al meollo del contenido. Ya os hemos hablado en numerosas ocasiones del biochar. En la foto podréis observar cómo ha ido creciendo vertiginosamente el número de artículos que las revistas de prestigio han publicado sobre el tema. Sin embargo, sus propiedades no logran emular las que atesoraban las Terras Pretas (Propiedades y Fertilidad del Biochar). Reitero que abajo tenéis una relación de todo lo publicado en esta bitácora desde que Francisco de Orellana habló por primera vez de ellas, tras su descubrimiento en la desembocadura del “Gran Rio”. El biochar fue desarrollado por los pueblos aborígenes de la Amazonia. Básicamente se trata de un tipo de transformación de la materia orgánica mediante el fuego, y “algo más” (a saber qué), de tal modo que tras añadirse al suelo le otorgaba de una fertilidad enormemente superior a la de los pobres suelos naturales de la región. Y tal enmienda, al parecer, lograba persistir durante cientos y/o miles de años. De este modo, territorios infértiles adquirían una fertilidad pasmosa. La ciencia moderna intenta descubrir el secreto, con vistas a poder obtener con nuestra portentosa tecnología lo que los indígenas hacían sin prácticamente ninguna. Años después, unos investigadores japoneses mostraron al mundo el biochar natural a baja temperatura de las culturas del Nepal. Pues bien, en la noticia de hoy se nos informa que algo parecido ha sido hallado en pueblos aborígenes del oeste de África. ¡Sí1, ellos también transformaban suelos improductivos en altamente productivos sin necesidad de tecnológica, enormes insumos de agroquímicos contaminantes y otras prácticas que a la postre han resultado insustentables. Si logramos esclarecer el secreto de aquellos que han venido denominándose “salvajes” en occidente, alcanzar la sustentabilidad y la soberanía alimentaria a nivel mundial podría considerarse como un objetivo viable y próximo en el tiempo. Varios aspectos resultan asombrosos cuando hablamos de este tema.

¿Cómo es posible que tras casi quince años de intentos para desentrañar tal enigma la ciencia actual sea impotente, con todo nuestro instrumental y bagaje científico?

¿Cómo es posible que se lograra tal hazaña en tres continentes distintos (América, Asia y África) por pueblos que todo indica que jamás mantuvieron comunicación alguna?. Empero un manejo y enmienda semejante dicen que fue practicado en lo denominados Jardines Preuropeos Maoríes de Nueva Zelanda, es decir en Oceanía. De ser así, tan solo en Europa (por lo menos hasta la fecha, según los estudios realizados), sus culturas ancestrales fueron incapaces de fabricar tal piedra filosofal. ¿Quién defiende pues la supremacía aria?

Resulta complicado asumir todo este entramado de hechos y desechos carbonizados.  Aquellos amantes del misterio, siempre podrán apelar a que unos extraterrestres, al ver tanta miseria humana en el pasado, nos ofrecieron este regalito. ¿O realmente  nuestros ancestros lograron de alguna forma, aun por descifrar comunicarse globalmente? De ser cierto todo lo publicado en las revistas científicas,  ¿cómo es posible que este tema no se haya convertido en una prioridad de primer orden mundial? ¿Por qué no se nos despide a todos los agrónomos y edafólogos en vista de nuestra incompetencia?  Un misterio detrás de otro. Una de tres; ¿O somos incompetentes, o somos imbéciles, o la ciencia agronómica actual demuestra ser sumamente ineficiente?.

Os dejo pues con el material nuevo y una relación de los post previos (que no todos) relacionados con el tema……

Juan José Ibáñez 

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Los Bosques Amazónicos: ¿Paisajes Prístinos o Paisajes Culturales?

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Bosque de Lluvia amazónico. Fuente: World for Travel y Descubriendo el pasado de los paisajes y pueblos amazónicos. Fuente: Mail Online

El ser humano ha modelado prácticamente toda la biosfera. Difícilmente podemos hablar de paisajes prístinos, sino culturales, incluso en los bosques tropicales lluviosos de la cuenca amazónica.

La perturbación por la acción del hombre de los ecosistemas forestales ha sido menormente diversa, desde su total erradicación, hasta el incremento de la biodiversidad de los mismos. Así por ejemplo, en la Europa mediterránea, la denominada por Paco González Bernáldez “frutalización” del bosque viene a recordarnos que, a lo largo de la historia las culturas que habitaron en estos ambientes, eliminaron las especies arbóreas que menos les interesaban, preservando las que les ofrecían mayores beneficios, fomentando en los espacios sabanoides resultantes, la creación de pastos y/o policultivos. En consecuencia las masas forestales perdían biodiversidad de las especies leñosas, pero dando lugar a sistemas agrosilvopastorales, que no agroforestales, muy diversificados. En este post mostraremos la asombrosa historia de los paisajes amazónicos en un pasado no muy lejano.

Ya hemos explicado en numerosos post, como conforme a la geoarqueología, etnoagricultura y etnoedafología progresaban, iba poniéndose en duda el mito de la Amazonía pristina, como fue el caso, entre otros, de nuestra entrega dedicada al explorador Francisco de Orellana y la enmienda actualmente conocida como biochar

Willian Baleé (año 2000) explicaba en un interesantísimo artículo publicado en la Revista Mundo Científico, como a la hora de comprender la biodiversidad del Amazonía se ha soslayado el factor humano, es decir el papel de sus pueblos indígenas con vistas a fomentar la biodiversidad que hoy observamos, y que incluso podría ser mayor de la acaecida hace siglos tras la desaparición/desorganización de muchas de aquellas culturas. Los pueblos aborígenes amazónicos cultivaron extensas superficies de la cuenca amazónica, desde hace al menos 6.000 años, siendo la domesticación de especies, la formación de campos elevados y la creación de suelos antrópicos sobre ellos, prácticas muy comunes que terminaron por aumentar la biodiversidad. Como mínimo,  muchos de los puntos calientes o hotspots de biodiversidad de esta región aparecen sobre antiguos suelos antrópicos, sitos en campos elevados. Hablamos de lo que se ha denominado agricultura forestal, y que tiene que ver con el concepto de reservas extractivas, puesto de moda durante la última década del siglo XX. Se supone que durante los recorridos y cambios de asentamientos, aquellos pueblos indígenas llevaban consigo ciertas especies de cultivo (u otras con distintos fines, como para la obtención de ciertos medicamentos, fibras, etc.). Tales semillas debían ser sembradas tras desbrozar parte de la vegetación natural, aunque dejando intacta en su mayoría. Del mismo modo, o en combinación, los campos elevados resultaban ser nuevos hábitats originados por el hombre, con vistas a mantenerse fuera de los estragos de las inundaciones estacionales de los caudalosos ríos, típicos de la región. Ahora bien, posiblemente también tuvieran cabida algunos manejos que erradicaran toda la cubierta arbórea. Lo mismo puede decirse de las chamiceras, si bien su extensión parecía ser mucho menor que la que se produjo tras la denominada colonización.

Reiteramos que en el mentado artículo se menciona como muchos puntos calientes de biodiversidad se ubicaban en enclaves elevados (frecuentemente con obras para favorecer el drenaje) cuyos suelos se habrían formado por la progresiva acumulación intencional de materiales ricos en carbono orgánico (Antrosoles). Por tanto, las remociones de suelo para formar hábitats no inundables permitían que los asentamientos y los cultivos más importantes no terminaran por ser sumergidos o dañados. Se trata de un tema que aún sigue siendo motivo de debate, aunque, como veremos a continuación, se acumulan numerosas evidencias a favor de que la cuenca amazónica resultaría ser un paisaje cultural y no un paraíso prístino.

Más allá del Jardín del Edén    

Recientemente, nuestro colaborador Régulo León Arteta, me envió un trabajo recientemente aparecido en una revista de las denominadas de prestigio, publicado por investigadores brasileños que ponía cabeza abajo y patas arriba hasta las perspectivas más osadas sobre la naturaleza prístina/cultural de la región amazónica en su sentido más extenso (incluyendo desde el Orinoco hasta la  parte norte de la América Austral, etc.). Tal material se encuentra en acceso abierto, por lo que al final de este post os dejo el enlace con vistas a que lo podáis leer con detenimiento. Clement y colaboradores, el año de gracia/o desgracia de 2015, parecen demostrar, haciendo uso de una bibliografía extensísima, una perspectiva diametralmente opuesta a la que sostenía la naturaleza prístina del paisaje amazónico. Según estos autores, desde el Holoceno medio, los pueblos indígenas de esta maravillosa región comenzaron a desarrollar una agricultura que, a la postre, culminó en una insospechada hasta ahora revolución agraria y cultural, que dista mucho del panorama que han venido ofreciendo, tanto  la prensa científica como la divulgativa. Y así se culminó con una estructuración político-social de gran alcance que vinculaba a diversos pueblos aborígenes de etnias distintas. En consecuencia, el Amazonía debiera entenderse como un paisaje cultural y centro de domesticación de diversas plantas y animales, en cuya transformación intervinieron numerosos pueblos (pertenecientes, entre otras, a las familias lingüísticas Arahuaca, Pano, Tupi-Guaraní, Caribeñas y Tipití). De nuevo, según estos autores, aquellos paisajes culturales debían/podían alimentar a bastantes millones de personas, estando repletos de los más diversos tipos de gestión del suelo y el vuelo. La extensión de las terras pretas llegó a alcanzar el 3,2% del territorio, aunque  también crearon otros suelos antrópicos con menor contenido de materia orgánica, obras hidráulicas, canales, lagunas con fines piscícolas, extensas redes viarias que facilitaban los intercambios comerciales y un largo etc. Si bien los asentamientos más sofisticados bordeaban las grandes arterias fluviales, no es menos cierto que otros de menores dimensiones alcanzaron los interfluvios de las cuencas de drenaje. La gestión del territorio, como también acaeció y aun lo hace en otras muchas culturas y regiones del mundo, era de naturaleza centrípeta, es decir cerca de las aldeas se ubicaban los cultivos más productivos (sobre los suelos antrópicos más oscuros por su enriquecimiento en carbono), siendo la gestión más laxa (y menores las enmiendas de materia orgánica aplicadas al medio edáfico), conforme se alejaban del poblamiento.  De hecho, la Península Ibérica y otros paisajes los paisajes culturales atesoran estas mismas y lógicas características.

Continúa……..

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Tipos de suelos, biodiversidad del suelo y respuesta a las perturbaciones

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Mapas del mundo de los Arenosoles (arriba) y Vertisoles (abajo). Fuente: FAO

De corroborarse los resultados del artículo que analizamos hoy, se habría dado un gran paso hacia adelante en lo que concierne a predecir los efectos del cambio climático y otras perturbaciones ambientales sobre la diversidad de los organismos edáficos, pero también en la propia comprensión de la estructura y dinámica del suelo. Lástima que los autores pongan el carro delante de los caballos en sus indagaciones (el calentamiento de la atmósfera), si bien tal hecho no resta mérito a la investigación. Tras un análisis de distintos tipos de suelos esparcidos por varias partes del mundo, así como de la biodiversidad que conocemos de los mismos, resulta que la textura/estructura se comporta como el factor determinante de su resiliencia a la deforestación y el cambio climático (al contrario que el pH, la disponibilidad de nutrientes, humedad y temperatura, etc.). De este modo, los suelos arenosos serían los más vulnerables, mientras que los arcillosos los más estables ante las perturbaciones de la deforestación, cambio climático y presumiblemente otros impactos ambientales. La razón estriba en sus acusadas diferencias de lo que se viene denominando superficie efectiva (effective surface área). Ya os hemos comentado que el suelo es un medio poroso heterogéneo, por lo que la superficie expuesta a la hidrosfera y atmósfera depende de su textura y estructura. Y así, si nos preguntamos  ¿Cuanto mide un metro cuadrado de suelo?, por cuanto resulta que puede variar en órdenes de magnitud dependiendo de la su granulometría, la cual formando agregados por la acción de la materia orgánica, genera su enorme porosidad compuesta por cavidades de todos los tamaños. Cuanto más arcilla contenga un perfil del edáfico tanta más superficie efectiva atesorará el solum. Lo contrario ocurre si las cantidades de arena son considerables. Groso modo, los primeros son denominados Vertisoles, mientras que los segundos Arenosoles, cuya distribución en el mundo resulta ser bastante diferente, como os mostramos en la figura de arriba. Ya expuse personalmente en una conferencia internacional que llevaba por título “How long is a square meter of soil?, que tan solo resultaba ser una propuesta más rigurosa del post  ¿Cuanto mide un metro cuadrado de suelo?,” una nueva con vistas a alcanzar una definición más precisa del suelo, cuando se apela a dos conceptos previos, la superficie efectiva y el ambiente iónico. Los resultados que os vamos a exponer, de ser ciertos, confirman nuestra conjetura.

Cuando un suelo arenoso es deforestado, su menor agregación desprende rápidamente la materia orgánica, ya sea a la atmósfera, ya en forma particulada a las aguas. Mediante este tipo de degradación edáfica los horizontes orgánicos se deterioran con facilidad, modificando drásticamente la composición de sus comunidades microbianas, como confirma la investigación científica que os exponemos abajo, llevada a cabo en la Universidad de Yale. Por el contrario, los Vertisoles atesoran gran cantidad de arcillas expansivas. Estas partículas de diminutas dimensiones, al contrario que las arenas, poseen la propiedad de retener nutrientes y agua entre sus láminas, pero además proporcionan una gran superficie efectiva al medio edáfico. Pues bien, los científicos de Yale dicen haber constatado que independientemente del bioma, la deforestación de un suelo arcilloso no genera una gran pérdida de la superficie mentada, retiene bien los nutrientes, mantiene sus comunidades microbianas más estables y desprende menos carbono, ya sea a la atmósfera o al agua percolante.  Por tanto los Vertisoles deberían ser muy  resiliente a las perturbaciones, mientras que los Arenosoles enormemente frágiles. Obviamente existes otros taxa que, en menor grado, también tienen propiedades arénicas o vérticas, por lo que muchos de ellos deberían tenerse en cuenta, al, margen de los ya mentados Arenosoles y Vertisoles, a la hora de discernir entre resiliencia y fragilidad, en el sentido aludido. Los investigadores que firman el trabajo hablan de superficie efectiva, y esta depende de la textura y la estructura, ahora bien la primera variable es medida usualmente mientras que la segunda no. Por esta razón apelan exclusivamente a la granulometría, es decir a la cantidad de arena, limo y arcilla presente en los suelos. No obstante llama la atención que una sola variable parezca ser tan importante ante la plétora que podrían estimarse. Tal hecho, de ser corroborado por otros estudios, daría a los mapas edafológicos un gran poder predictivo. Debéis tener en cuenta que los suelos de los bosques atesoran, por lo general, una buena estructura, hasta que su deforestación la degrada, surgiendo así la relevancia de la textura.

Como cifras orientativas, a nivel global  los Arenosoles cubren 9 millones de Km2, es decir el 7% de la edafosfera, aunque si tenemos en cuenta las arenas cambiantes y las dunas activas, tal porcentaje alcanzaría la cifra del 10% de la  superficie terrestre emergida. Por su parte los Vertisoles se extienden por 3.350.000 km2, lo cual equivale al 3% de la superficie mundial. Dicho de otro modo, son más abundantes los Arenosoles que los Vertisoles. En cualquier caso, debemos recordar que los suelos francos, con un porcentaje equilibrado de las tres fracciones granulométricas (arena, limo y arcilla), resultan ser los más aptos para la agricultura, aunque de los Vertisoles bien gestionados pueden obtenerse muy buenas cosechas, al contrario de lo que acaece con los Arenosoles.

Reitero que este estudio se me antoja de gran importancia, “de confirmarse sus conclusiones”, ya que ofrecerían variables fáciles de estimar y que son de gran relevancia a la hora de dividir los taxones en las clasificaciones de suelos al uso. En otras palabras, sería relativamente fácil inventariar y cartografiar las áreas más resilientes y las más frágiles a partir de las cartografías y bases de datos de suelos disponibles. Debo reconocer que he sonreído al leer la nota de prensa y consultar el estudio, ya que refuerzan mis conjeturas para alcanzar una definición de suelos mejor que las actuales, basándose exclusivamente en la superficie efectiva y el ambiente iónico.  Os dejo  pues abajo la nota de prensa original.

Juan José Ibáñez

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Biodiversidad, plantas vasculares, selvas tropicales: El papel de los hongos del suelo

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Reserva Forestal de Chiquibul (Belice). Colaje Google images

Los hongos que se esconden en el suelo son esenciales para el mantenimiento de la diversidad de los bosques tropicales y sus pautas de distribución en el paisaje.  

Este post complementa, amplia y  matiza los contenidos de otra entrega previa publicada en septiembre de 2013 y que llevaba por título “El Secreto de la Biodiversidad de los Bosques Tropicales: La Ecología del Suelo“. Se trataba de corroborar la hipótesis de Janzen–Connell que pretendía postular las razones de la gran diversidad de especies vasculares que cohabitan en las selvas en espacios reducidos. Hablamos de una controvertida hipótesis,  aún bajo debate, y que los autores del estudio que analizamos hoy dicen haber corroborado. Eso sí, debemos recordar que una corroboración, a falta de más evidencias, no implica que tal propuesta teórica deba ser aceptada. Para tal fin resulta imperativo que existan numerosas evidencias a favor y muy pocas en contra, hablando en términos estadísticos.

Como ya sabéis los  bosques tropicales son enormemente diversos en plantas vasculares, mientras que la distribución espacial de las mismas resulta ser muy dispersa. En otros tipos de biomas, que atesoran ecosistemas menos heterogéneos, como regla, las especies vegetales tienden a aparecer agrupadas en manchas ajustándose al patrón denominado de  distribuciones contagiosas. Por esta razón los ecólogos, siguen intrigados, buscando ofrecer una explicación de esta dispersión que no se ajusta al último patrón aludido, que es muy “contagioso”.  Conforme a la hipótesis de Janzen–Connell una posible causa podría residir en que los patógenos y depredadores especializados en atacar a ciertos taxones, incrementa su abundancia en mayor medida que la tasa a la que lo hace la especie vegetal afectada, dejando así espacio para que germinen allí otras especies En otras palabras, serían las plagas y depredadores las fuerzas motoras de que los hábitats de los bosques tropicales sean tan diversos en especies y no emerjan los patrones de distribuciones “contagiosas” representativas de la mayor parte de los ecosistemas terrestres. Digámoslo de otro modo adicional, las plagas y depredadores podrían ser los responsables de persista una la alta diversidad por unidad de área de las selvas tropicales húmedas. Entre los candidatos a realizar este filtro de la biodiversidad se encontrarían los insectos, bacterias, virus, etc.

Según la hipótesis de Janzen–Connell, conforme la población de determinadas especies de plantas aumenta, las plagas especializadas que los atacan aumentan a un mayor ritmo. Esto hace que las plagas mantengan a las plantas dominantes controladas y así se da una oportunidad a  la germinación de otras especies. Cuanto más común es una planta más agresivamente parece ser atacada, lo que constituye un mecanismo que mantiene la diversidad.  Así pues, las plagas que atacan a plantas individuales benefician paradójicamente al bosque en su conjunto.

Los autores del estudio rociaron las semillas y plántulas en diversas parcelas de una reserva forestal de Belice, ya con fungicidas, ya con insecticidas, repetidamente a lo largo del tiempo, dejando  otras como control. Tras un plazo temporal concreto (en mi opinión demasiado breve) detectaron que en las áreas fumigadas con fungicidas la diversidad de plántulas disminuyó, mientras que las que lo fueron con insecticidas, no ocurrió lo mismo, aunque sí se produjo un cambio en la distribución de abundancia de las especies. De tal experiencia los autores infirieron que efectivamente los insectos, pero en especial los hongos del suelo parecen ser los responsables de la alta diversidad y dispersión espacial de los árboles de los bosques tropicales lluviosos.

¿Qué opino yo?. Desde luego tan solo mediante una experiencia no puede dilucidarse, es decir, corroborar o refutar una hipótesis, pero es un comienzo. Sin embargo mantengo varias dudas: ¿Por qué los hongos de los suelos tropicales controlan en tal medida la diversidad de las plantas vasculares, mientras que en la mayor parte de los restantes ecosistemas del mundo no ocurre lo mismo?.  Los investigadores que llevaron a cabo el estudio apelan a que se trata de patógenos muy especializados que tan solo infectan una o un grupo reducido de especies. Ahora bien, tal especialización patogénica aparece en otros ambientes, mientras que la composición y dispersión de las especies no parece alterarse de esta forma. Obviamente nos encontramos ante ecosistemas (quizás y solo quizás como veremos en otros post) enormemente antiguos en los que la coevolución puede haber disfrutado del suficiente tiempo como para generar tales estructuras y dinámicas.  Por el contrario, largos periodos de estabilidad no acaecen en la mayoría de los ecosistemas. Por tanto, de acuerdo con la hipótesis de Janzen-Connell, las plántulas que están más alejadas de sus “padres/madres” atesoran una ventaja competitiva, ya que no sufren el ataque de los depredadores y/o de especies patogénicas específicas que se encuentran con mayor frecuencia y densidad alrededor de “papa/mama”. Pero un momento (…) Si consultamos Wikipedia podemos leer:

Este mecanismo ha sido propuesto con vistas a dar cuenta de la diversidad de los bosques, ya que promueve la supervivencia de un número de diferentes especies de plantas dentro de una región localizada. Mientras anteriormente se postulaba tan solo a la hora de explicar la gran diversidad de los bosques tropicales, al menos investigación posterior ha demostrado que también podría extenderse (la hipótesis de Janzen-Connell) en biomas templados (…) ¡Ahhh!. ¿Quizás tal proceso sea más infrecuente en los bosques de otros biomas, como los templados, debido a que el ser humano a arrasado todo vestigio de ecosistemas pristiños?. Pero todo esto no dejan de ser más que especulaciones. El título el resumen de la noticia en ScienceDaily se puede leer:

Los hongos regulan la diversidad de las selvas húmedas tropicales  haciendo que les especies dominantes sean víctimas de su propio éxito.  ¿Especies dominantes?. ¿Entonces las hay?.

¿Y si pensamos en términos agronómicos?. No tendremos razón los que defendemos los policultivos frente a los monocultivos?. ¿Y la rotación de cultivos destinada a disminuir la carga patogénica de los suelos?. Pero ya estoy desbarrando. ¡Me callo! (…) Pues no (…) Esto es lo que se llama “morir de éxito“.

Os dejo pues con la noticia………

Juan José Ibáñez

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Diversidad de Suelos y Diversidad de las Especies

Soy de esos investigadores a los que no les gusta enviar sus papers a los gabinetes de prensa con bombo y plantillo intentando a toda costa que le den publicidad para que aparezca en la prensa de carácter general. Siento un poco de vergüenza ajena ante este tipo de actitudes, por mucho que estén de moda. Hace unas semanas, en la página Web de la “Soil Science Society of America (SSSA)” apareció en portada la reseña de un artículo de mi propia cosecha aparecida en una revista de esta sociedad. Fue la que recibió más comentarios positivos, por lo que la editorial me escribió un mail felicitándome. Hasta aquí la historia que se suele contar, ocultando los verdaderos entresijos que subyacen bajo estas pomposas propagandas. Finalmente serán, con el tiempo, los propios colegas, con sus citaciones o desdén, los que emitan un verdadero veredicto. Os contaré en otro post la historia de este y otro paper con vistas a que  valoréis la tan cacareada objetividad de la revisión por pares. ¡No os lo perdáis!. Vivimos en un mundo repleto de parafernalias en donde el contenido es fagocitado por él continente, hecho que detesto. Sin embargo, hace unas horas pensé que si hubiera procedido de otro autor, la habría comentado, por lo que finalmente he decidido escribir un post de la misma. La reseña o nota de prensa de la SSSA os la proporciono abajo.

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Mapa de los suelos del Mundo que apareció en la noticia de la SSSA acompañando, en su día, a la nota de prensa

Investigadores españoles (léase este impresentable administrador de esta bitácora) e Italianos (Enrico Feoli, sí es realmente un gran científico) han publicado un estudio en el que dicen demostrar que la diversidad de especies biológicas a escala mundial se encuentra principalmente determinada por la diversidad de los suelos a escala global. Estos científicos llevaron a cabo un análisis del número de especies de plantas vasculares, anfibios, reptiles, aves y mamíferos de todos los países del mundo, cotejándolos con el área y número de tipos de suelos (edafotaxa) de los mismos, detectando resultados sorprendentes ¿¿??. Hasta el momento, en esta clase de estudios, la comunidad científica había detectado una clara correlación entre el área y la diversidad de especies. Sin embargo, en el artículo de marras, los autores añadieron también los suelos.

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Imagen (pantallazo) de la página Web de la SSSA en donde apareció la noticia

Los resultados obtenidos por estos investigadores constaron, en primera instancia, que todas las variables se encontraban correlacionadas positivamente con un alto nivel de significación estadística. De aquí, podía haberse inferido que el área también era la principal fuerza determinante de la diversidad los países, ya fuera de especies o edafotaxa. En otras a mayor extensión de un Estado, mayor riqueza de especies. Más aún, en todos los casos, los ajustes obtenidos para cada una de estas variables, incrementaban con el área conforme a una ley de escala o distribución potencial, siendo por tanto huella de una presunta estructura fractal. Tal patrón ya ha sido corroborado en multitud de ocasiones. Sin embargo, la correlación de las especies de todos los grupos taxonómicos se correlacionaban más con los suelos que con el área, lo que sugiere que posiblemente la extensión superficial sea una mera variable subrogada de la heterogeneidad ambiental de un territorio. En otras palabras a mayor área, mayor heterogeneidad ambiental, siendo esta última la que inducirá a que se generen más nichos ecológicos, mayor número de especies y clases de suelos. En consecuencia los autores infieren que, la diversidad de suelos, obtenidos por inventarios georeferenciados y mapas, debiera ser un mejor predictor del número de especies biológicas que el área, siendo esta última la que más utilizada por muchos expertos en biodiversidad al contrario que los edafotaxa. No obstante (…)

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Paisajes Otoñales de la Montaña Mediterránea (Sierra de Guadalupe, Las Villuercas)

En nuestro post anterior sobre los paisajes otoñales mediterráneos nos adentramos en la Sierra de Gredos. Hoy lo haremos en el sistema montañoso del Macizo de las  Villuercas (Extremadura, España), con especial énfasis en la Sierra de Guadalupe, en cuya capital del municipio, que lleva el mismo nombre, se encuentra el maravilloso Real Monasterio de Santamaría de Guadalupe, con su virgen negra, muy relacionado todo ello aunque indirectamente con el descubrimiento de las Américas. Pero ese es otro tema. Continuamos pues mostrando esos maravillosos paisajes otoñales, enormemente biodiversos, gracias a la gestión tradicional de las sierras mediterráneas. Las culturas de montaña dieron lugar a una ocupación del espacio, enormemente variada y sustentable, basada en el aprovechamiento de diversos cultivos y una cabaña ganadera heterogénea  (cabras, cerdos, ovejas, vacas, y más al sur también toros de lidia). Tales mosaicos de vegetación han sido tradicionalmente muy resistentes a los incendios forestales. Por desgracia, el éxodo de la población campesina hacia las ciudades y zonas industriales, tuvieron como resultado la pérdida de biodiversidad, degradación del suelo, la extinción de muchos pastizales de montaña invadidos a la postre por matorrales y finalmente reforestados con monocultivos de coníferas (pinos). Estos últimos, generaron tanto la monotonía como la incidencia de los incendios. Afortunadamente en ciertos lugares de la Sierra de Gredos, y Guadalupe (Comarcas de La Jara, Ibores y Guadalupe) estos sistemas ancestrales no han sido “excesivamente” alterados por las desdichadas reforestaciones con pinares y eucaliptares, amantes del fuego, como todos sabemos. Viajaremos pues hoy a este enclave, dejando para un último post las áreas de menor altitud en donde surgen en todo su esplendor esos singulares sistemas Ibéricos a los que denominamos dehesas en España y montados en Portugal.  Adelantemos que allí se produce la mayor parte del corcho mundial, al margen de otras maravillas que ya narraremos. Resulta difícil en estos bucólicos paisajes discernir entre la naturaleza salvaje y el aprovechamiento agropecuario. Comparen pues estas estructuras con la monotonía de la agricultura industrial y los reiterados monocultivos de coníferas. ¡Que diferencia! ¿Verdad?. Os mostraremos 15 fotos que espero os deleiten la vista.

Entre las especies arbóreas naturales podemos destacar, sin ser exhaustivos,  encinas, alcornoques, quejigos, roble melojo, madroños, castaños (naturalizados hace miles de años),  enebros, pinos, etc (..) En las riveras de los cauces fluviales y fisiografías que dan lugar al almacenamiento de agua, se ubican otros árboles como  los nogales, olmos, chopos, sauces, alisos, loros, y un largo etc. En esta matriz seminaturalizada se instala una agricultura basada en los aludidos cultivos tradicionales, que además del castaño, incluyen olivares, frutales (principalmente perales), huertas familiares con cultivos varios, etc.. Un poco más abajo, en la reliquia geomorfológica edafológica más antigua de Europa (la Raña y sus extraños suelos a caballo entre los Acrisoles, Luvisoles y Plintosoles, es decir posiblemente inclasificables con las taxonomías actuales de suelos) se están expandiendo los viñedos, dando lugar a vinos de estimable calidad. Todo un mundo que explicar, aunque esta vez nos remitimos a mostrar visualmente tal riqueza, nostalgia de lo que hubo hasta que los urbanita, desde sus ciudades, decidieron en aras del ¿progreso? arruinarlo todo. Todo este colorido territorio aumenta por la gran abundancia de castaños (y antiguamente perales) en el dominio del robledal castellano (melojo, marojo o rebollo). Como detalle, os mostramos un ejemplo de un ejemplar de castaño en un enclave en donde llegan a alcanzar los 700 años de edad, 17 metros de altura y 8 perímetro. Prácticamente su nacimiento se remonta a los tiempos de Cristóbal Colón, que por allí creo que también anduvo. Pues lo dicho espero que disfrutéis.

Juan José Ibáñez

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Bosque mixto mediterráneo de montaña. Foto. Juan José Ibáñez

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Paisajes Otoñales en la Montaña Mediterránea (Sierra de Gredos)

Los ciudadanos en España andamos un tato tristes y taciturnos, preocupados por la actitud de nuestra clase política y la crisis económica que los poderes fácticos generaron.  Si escribo uno de los tradicionales post de opinión de los fines de semana me echan de este sistema de bitácoras. ¡Eso seguro!. En cualquier caso, existe ya demasiada indignación en Internet como para seguir abundando en el tema y aburrir a la postre a nuestros lectores latinoamericanos. En consecuencia, durante las próximas tres entregas, expondré fotos de los increíbles paisajes otoñales de la montaña mediterránea del centro y oeste de la Península Ibérica. Tras una larga sequía de dos años, durante octubre y noviembre de 2012 ha caído lluvia en abundancia. Bajo estas condiciones, los paisajes otoñales se me antojan sublimes y en consonancia con la tristeza que muchos ciudadanos padecemos en estos tiempos de crisis. Hoy mostraremos seis imágenes que ilustran tal belleza en la carretera que va desde Arenas de San Pedro a Guisando. Durante el otoño los árboles perennifolios mantienen sus hojas mientras los caducifolios las deprenden lánguidamente, dando lugar durante su marchitez a un bucólico mosaico con un variopinto juego de colores. Se trata de la Sierra de Gredos, un parque nacional, en la Provincia de Ávila. Espero y deseo que al menos alguno, disfrutéis con las imágenes y sus leyendas. Una lástima no poderlas añadir tal cual, sino degradadas para que no se cargue el sistema, ralentizándose la conexión a los ciudadanos que no disponen de banda ancha.  Todas ellas han sido fotografiadas por este impresentable administrador en noviembre de este año del señor. ¡Amen! La próxima semana nos iremos a la Sierra de Guadalupe, en las Hurdes, Extremadura. Las imágenes serán aun más espectaculares, os lo prometo.

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Ladera cubierta por pinos, huertos con arboles frutales, olivares y bosques caducifolios de rivera. Al fondo, entre las nubes comienzan a vislumbrarse pequeños bosquetes del roble castellano o melojo. Foto. Juan José Ibáñez

Por lo que respecto a los suelos de la zona, dominan los Rankers, Cambisoles sobre derrubios coluviales y afloramientos rocosos, preservándose en algunos enclaves suelos con horizontes argílicos. Todos ellos atesoran considerables cantidades de materia orgánica, pH moderadamente ácido y una relativa pobreza en nutrientes.

Al otro margen de la carretera, en donde abundaban antaño los pinares, la masa forestal fue pasto de las llamas hace más de diez años. Hoy el paisaje se recupera, debido a que la precipitación de la zona supera los 1.000 mm anuales. No obstante la talla del bosque es escasa, contratando su monotonía con las imágenes que os mostramos hoy en su estructura mosaicista típica de estos ambientes. El sempiterno problema de las repoblaciones forestales con monocultivos de coníferas.  La antigua vegetación potencial consistía del roble castellano (melojo o rebollo), hoy prácticamente devorada por los susodichos pinares.

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Agua de Lluvia atrapada en tela de araña. Foto. Juan José Ibáñez

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Bioma Mediterráneo: El Bosque y Matorral Mediterráneos (El Chaparral)

Juan Pedro Zaballos

El Bosque y Matorral Mediterráneo es un bioma que se extiende por las zonas templadas de la Tierra que presentan un clima de tipo mediterráneo, donde las precipitaciones no son muy abundantes y existe una estación seca muy marcada. La vegetación está formada por matorrales o montes, más o menos densos y altos, en los que los árboles y arbustos predominantes son de tipo perennifolio esclerófilo (con hojas siempreverdes, pequeñas y duras). Mientras en ciertas áreas la vegetación natural está formada por bosques, generalmente de baja altura, en otras zonas son los matorrales, ya sean naturales o favorecidos por la antigua intervención humana, los que caracterizan la vegetación. Por este motivo es un bioma que, dependiendo de los autores y de las clasificaciones, puede recibir distintas denominaciones: el Bosque Mediterráneo, el Bosque y Matorral Mediterráneos,  el Matorral Mediterráneo, el Chaparral…

bioma mditerraneo Mapa del Mundo

Mapa de Bioma Mediterraneo.

Fuente: About the Maditerránean Ecosystem

Se extiende por varias áreas, no muy extensas, tanto del Hemisferio Norte como del Sur, entre los 30 y los 45 º de latitud, generalmente por las costas occidentales de los continentes: gran parte de California, centro de Chile, región del Cabo en Suráfrica, suroeste de Australia y gran parte de la Península Ibérica y de Marruecos. También, y ya lejos de las costas occidentales de los continentes, se extiende por las islas y por las riberas del Mar Mediterráneo hasta alcanzar Siria y Turquía, además de por ciertas áreas del sur de Australia.

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Nuevas Tecnologías para el Estudio de la Estructura y Dinámica del Suelo

Cuando uno lee diariamente noticias sobre medio ambiente y observa los avances tecnológicos, con vistas a analizar los suelos marcianos o los fondos oceánicos, no para de llevarse frustraciones. No parece ni lógico, ni razonable ni eficiente, realizar grandes inversiones en estos temas y abandonar por completo otros relacionados con la investigación de los recursos edáficos. La producción de los cultivos, la salud pública y del medio ambiente, la dinámica de los ecosistemas terrestres (e incluso los marinos), entre otros muchos asuntos, dependen, en buena medida, de que podamos analizar los suelos con instrumentaciones mucho más avanzadas que las que generalmente se encuentran a nuestra disposición. No se trata de despreciar la búsqueda de la vida marciana y menos aun de la oceánica, pero lo que no cabe en una mente racional es soslayar lo más cercano, aun a costa de nuestros prioridades como especie. Sin embargo, hoy por hoy, la edafología aun está a la espera de una revolución tecnológica de gran calado. Y los saberes están ahí. A menudo, tan solo bastaría en partir de lo ya existente y adaptarlo al estudio de los suelos.  Este es el caso de la tomografía de Rayos X, diversas técnicas satelitales, etc. etc. Uno de los principales problemas, aunque no el único, deviene de estudiar grandes muestras inalteradas. Las fotos de abajo, extraídas de una noticia ofrecida por El períodico.com, el 22 de noviembre de 2008, nos ilustra la situación.

 

 

 

El períodico.com, 22 de noviembre de 1008. Foto de Joan Puig.

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Biomas, Regiones Biogeográficas y Ecoregiones de los Países del Mundo: Información de Libre Acceso en Internet

Una de las preguntas más frecuentes que nos hacen los jóvenes estudiantes resulta ser “cuantos biomas tiene mi país” o “cuantas regiones biogeográficas tiene mi país”. Obviamente, se trata de trabajos escolares. Ya hemos reiterado numerosas veces que: (i) existen diferentes clasificaciones basadas en criterios distintos, por los que no se puede dar una respuesta concluyente, ya que dependerá de la que usa cada cual, y (ii) existe una enorme confusión terminológica que afecta a los conceptos de bioma, región biogeográfica y ecoregión, por lo que realmente desconozco lo que preguntan, y como corolario, no puedo responder de una manera unívoca (ni yo ni nadie). Si tal problema atañe a la propia práctica científica, más aun lo es a la hora de la divulgación y docencia. ¿Qué entiende cada profesor por cada uno de estos tres conceptos? ¡A saber!. Pues bien, el otro día, localicé en el ciberespacio una página Web de la Organización ambientalista WWF Adena que ofrece instantáneamente una repuesta de las ecoregiones que alberga cada uno de los países del mundo. Hablamos de la siguiente. “WWWF en Latinoamérica y el Caribe”, aunque incluye información de tosos los países del mundo. Ahora bien, habría mucho que matizar, tanto en el caso de los conceptos utilizados, como por los propios resultados que muestra esta interesante iniciativa. Me explico.

 

 

 

Esquema del Mapa de Ecoregiones del Mundo de WWW Adena

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