‘Carpeta sobre Paisajes de Suelos y los Suelos en el Paisaje’

El Origen de las Termitas y su Fungicultura

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Paisaje salpicado de Termiteros en Angola: Fuente: Somewhere in Africa Safaris

 Mucho hemos escrito en esta bitácora sobre las hormigas pero bastante menos acerca de las termitas, si bien, tanto por el rol que desempeñan ambas en la ecología e incluso en la morfología de los suelos posee numerosos rasgos comunes.  Abajo os dejamos una relación de los post más relevantes que hemos redactado sobre ambos grupos taxonómicos y su sorprendente agricultura. En este post tan solo deseamos dejar constancia de que recientes estudios nos informan de donde y cuando surgieron las termitasy sus avanzadas fungiculturas, que han dejado constancia de su sustentabilidad a lo largo de decenas de millones de años. Del mismo modo, amplias extensiones del paisaje actual no podrían entenderse sin la presencia de estos ingenieros o arquitectos del suelo. Dado que abajo os proporciono dos notas de prensa sobre una investigación realizada recientemente a cerca de este tema, tan solo reseñar algunos de los aspectos más relevantes que atañen a la misma.  De acuerdo a los estudios de los que os informamos hoy, y alguno que otro previo, nidos de termita fosilizados han sido descubiertos  en Tanzania y más recientemente en el Valle del Rift (ambos en África), estimándose que la agricultura de estos apasionantes invertebrados se remonta hasta 25-31 millones de años, en el mentado continente. Si bien hoy pueden considerarse como paradigmáticos de las formaciones de sabana (tropical y subtropical), los datos de que se disponen denuncian que su hábitat natural antaño, posiblemente fueran los bosques tropicales húmedos. Desde su continente natal en África, se esparcieron por casi todo el mundo, no obstante la mayor parte de las especies residen alrededor de los trópicos. El ser humano desarrolló su agricultura hace unos 10.000-12.000 años, habiendo devastado gran parte de la tierra emergida en tan breve lapso de tiempo. Algo debemos aprender de estos insectos sociales a los que llamamos termitas y hormigas, con vistas a alcanzar una agricultura sustentable ¿No? Por ejemplo, mientras las sociedades de estos diminutos animalitos mejoran la fertilidad de los suelos, nosotros, con los agroquímicos y enmiendas, en el mejor de los casos, extraemos mayores rendimientos de los cultivos durante unos decenios, aunque con el tiempo terminamos contaminándolos y degradándolos.

Juan José Ibáñez

Os dejo pues con las noticias aludidas…..

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Un Paseo Virtual por el Museo Mundial de Suelos (ISRIC)

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Fuente: ISRIC

Casi todos los interesados por el mundo de los suelos conocen o han oído hablar alguna vez del ISRIC, ya que funciona oficialmente como  Centro Mundial de Datos de Suelos, manteniendo a su vez el Museo Mundial del Suelo. Personalmente disfruté de una estancia de dos semanas allá por 1988. Pues bien, esta Institución puede ahora visitarse virtualmente desde nuestras casas. Pienso que tal viaje despertará la atención de todos aquellos interesados en conocer sus instalaciones o mostrarlo en las Universidades a los alumnos. Abajo os he traducido al español la introducción que ofrece el IRSIC sobre sus actividades, así como el contenido de la alerta de la IUSS que nos ha informado de tal noticia. Dado de que se trata de un Centro de reconocida fama Mundial, debo suponer que  a muchos de vosotros os puede interesar, aunque solo sea por curiosidad,  echar un vistazo a lo que allí se muestra. No es mala noticia para, por ejemplo, todos aquellos que no hayan tenido o tengan la posibilidad de visitarlo.

También os incluyo el enlace para que disfrutéis de este tour virtual…..

Juan José Ibáñez

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Los primeros suelos y raíces de plantas terrestres: Repercusiones sobre el modelado terrestre primigenio

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Fuente: Dr Jinzhuang Xue, paleobiólogo de la Universidad de Peking en, líder del estudio y una simulación de sus paisajes

La noticia que os vemos a mostrar hoy se me antoja muy jugosa para todos aquellos interesados en el mundo de los suelos y la colonización de la tierra emergida por la vida. Se acaban de detectar en China, suelos fósiles de unos 410 millones de edad, mientras que los expertos pensaban que debieron formarse por primera vez, también en el periodo devónico, pero 20 millones de años después. Se trataría del cuerpo edáfico más antiguo detectado por la ciencia. Sin embargo, el contenido de la noticia va mucho más allá. La razón estriba en que, hasta ahora, se pensaba que las primitivas plantas terrestres que invadieron la superficie debieron esperar a que evolucionaran para desarrollar sistemas radiculares profundos. Por tanto, hasta ese “instante” de la historia geológica, los sedimentos y regolitos desnudos que antaño cubrían los continentes e islas eran arrastrados fácilmente al mar, sin que apenas pudiera hablarse de suelos en el sentido estricto del término, es decir el “ortodoxo”.  Pues bien, de lo que nos informa el estudio que abordamos hoy es que unas plantas ya extintas que evolucionaron a partir de los musgos y hepáticas, ya formaban por aquél entonces algunos tapices aéreos que lograron desarrollar sistemas de rizomas que alcanzaban “al menos” un metro de profundidad, consolidando los sedimentos cercanos a los cuerpos de agua terrestres (ríos, lagos, etc.), impidiendo así la erosión de los mismos y permitiendo el desarrollo de comunidades vegetales de alta resiliencia. En consecuencia, la historia que narramos abajo, también nos aporta una valiosa información en lo concerniente a la evolución de los sistemas radiculares de las plantas que anclan sus raíces  en los suelos, así como de los primeros ecosistemas suelo propiamente dichos, desde una perspectiva “ortodoxa”.  Sin embargo, el tema no termina aquí, ya que la estabilización de esas zonas húmedas de los continentes y archipiélagos afectó profundamente a los modelados geomorfológicos y regímenes fluviales.  Se supone que en un espacio geográfico desnudo o casi desnudos, como el de aquellos tiempos del Devónico, los sedimentos eran muy fácilmente arrastrados hasta los océanos, debido a que nada los protegía frente a los procesos erosivos. La aparición de los vegetales aludidos, favorecieron una protección contra la erosión de los márgenes fluviales, humedales, etc. Por tanto, haría unos 429 millones de años que aquellos paisajes comenzaron a retener los sedimentos que previamente eran arrastrados, formándose los primeros suelos profundos y dando lugar a una morfología y paisajes erosivos, mas o menos, semejantes a los actuales. Se trata pues de explicaos como se ha añadido un eslabón más al conocimiento que atesoramos sobre el origen de los suelos, los organismos que albergan, la evolución de las raíces y del propio paisaje. Hemos traducido dos notas de prensa sobre el resumen del propio artículo. En consecuencia, el texto de este post es más extenso de lo habitual, pero relacionado con otro, en el que también mostraremos que la concentración de oxígeno en la atmósfera surgió por la acción de los proto-suelos someros cubiertos de musgos y hepáticas (La Invasión de la tierra emergida por las plantas, los musgos y hepáticas generaron la atmósfera actual rica en oxígeno y los primeros proto-suelos). Dicho de otro modo, y no podía ser de otra forma, la historia de la Tierra emergida pasa ineludiblemente por entender la de los suelo, o la edafosfera, de las más variopintas formas y puntos de vista. Dejo ya la narración aquí, por cuanto el texto en inglés y español (pido disculpas de antemano por no pulir la traducción del último) es extensa y digna de ser leída en su totalidad). Eso si, os anticipo que algunos aspectos colaterales interesantes para aclarar los paisajes de suelos de hace 420 millones de años serán motivo de otro post. Que lo disfrutéis.

Juan José Ibáñez

Os dejo pues con todo este material…….

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La Invasión de la tierra emergida por las plantas (musgos y hepáticas) generó la atmósfera actual rica en oxígeno y los primeros suelos o protosuelos.

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Musgos y hepáticas. Fuente: History of the Universe

 Como sabéis sobradamente los lectores más asiduos  a esta bitácora, la evolución de los suelos a lo largo de la historia de la Tierra, así como la repercusión de la edafosfera sobre la biosfera a través del tiempo, son dos temas que nos apasionan. Hasta ahora, la comunidad científica ha venido sosteniendo que La gran oxidación de hace 2,400 millones de años fue la responsable del oxígeno que caracteriza a la atmósfera reciente. Sin embargo, investigaciones recientes, aparecidas en agosto de 2016, apuntan a que aquél evento fue seguido por otro más reciente, siendo este último el responsable de los altos niveles de esta molécula en la atmósfera. Conforme a los autores, tal suceso, vital en la evolución de la biosfera y edafosfera, surgió justamente cuando las plantas primitivas invadieron la Tierra, alterando las rocas, liberando nutrientes, formando los primeros suelos y a la postre liberando el susodicho oxígeno.  Os he traducido entera la nota de prensa al español. Sin embargo, debido a mi sempiterna curiosidad sobre este asunto, leí también el artículo original, rico en detalles de cómo diversos nutrientes y en especial, fósforo, calcio y magnesio, comenzaron a desprenderse de las rocas al suelo. Considero que esos contenidos podrán ser de vuestro interés, por lo que también he traducido del suajili al español castellano parte del material del artículo original, que no de la noticia ofrecida por los gabinetes de prensa. 

 Sin embargo una advertencia a los interesados. Siendo el trabajo interesantísimo, debéis tener en cuenta que el estudio fue realizado, en parte, mediante simulaciones numéricas. Venimos defendiendo que la realidad es la realidad y que las simulaciones en principio no. Es decir, que las conclusiones obtenidas haciendo uso de modelos computacionales pueden corresponder quizás, aunque no siempre, con lo realmente ocurrido. En cualquier caso, el tema es apasionante.

 Juan José Ibáñez

Os dejo pues con los contenidos originales y traducidos……

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El Microbioma del Suelo (un ejemplo de las praderas norteamericanas)

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Las extensas paraderas de Kansas. Fuente: Colaje Google imágenes

 La nota de prensa de la que vamos a hablar hoy nos informa de la enorme diversidad de especies bacterianas  en las extensas praderas de Kansas. Para ilústralo escojamos tres breves fragmentos: “el suelo es testigo de la increíble diversidad y el caos de la vida dentro de incluso el puñadito más pequeño de tierra. Sólo una cucharadita de suelo de Kansas contiene decenas de miles de especies microbianas” (…) “Jansson considera que la labor de desentrañar las comunidades microbianas del suelo resulta ser una tarea especialmente difícil ya que existe una diversidad enorme. Los científicos estiman de 50 a 100 veces más especies microbianas las que habitan una muestra de suelo típico que  en el intestino humano. Además, la mayoría de los microbios del suelo nunca han sido cultivados en un laboratorio en el que se podrían estudiar a fondo” (…).  “El suelo es uno de los ecosistemas más complejos y diversos del planeta. Es un sustrato tridimensional complejo; No hay nada que se le parezca. Ya os hemos ido informando acerca de la extraordinaria diversidad de los organismos del suelo. Empero hablar de especies bacterianas resulta ser un tema más que espinoso, yo diría que es como andar por arenas movedizas, o navegar por aguas turbulentas, como podréis por ejemplo ver aquí: genómica bacteriana”. Por lo tanto la pregunta/respuesta  del millón de euros sería pues: ¿cómo se puede cuantificar la diversidad de bacterias de un volumen dado del suelo, si no disponemos de un concepto aceptado de las mismas, como ocurre con todos o casi todos los procariotas?. Empero cuando la maquinaria de la secuenciación masiva de los “toca genes” se pone en marcha, no hay falta de conceptos que les frene. Ellos estiman la variedad genética, es decir el microbioma del suelo en su conjunto, para a la postre señalar que existen tropecientas mil especies. Punto y final.  ¿Y qué ocurre con la  de la enorme promiscuidad que implica el flujo horizontal de genes entre bacterias que no se encuentran estrechamente vinculadas desde el punto de vista filogenético?. Al parecer ¡les da igual! (La Extraordinaria Genética de los Microorganismos del Suelo).

Personalmente me interesa, como a casi todos los lectores el microbioma del suelo. Ahora bien este es un problema y la diversidad de especies otro distinto, hasta que alguien desenrede la enmarañada madeja, o acierte milagrosamente a regalarnos con un concepto de especie apto para todo al árbol de la vida.  Y hoy por hoy no se atisban respuestas en el horizonte.

 En cualquier caso, debido al perfeccionamiento de los progresos realizados para las secuenciaciones masivas del genoma de las muestras, así como de su velocidad de procesamiento, los “toca genes” se asombran de todo.  Y así conforme mejoran estas técnicas instrumentales y se exploran más hábitats y muestras, más cara de bobos se les pone y más tonterías redactan en la literatura científica (ver por ejemplo el post El Microbioma del Suelo en Central Park (Nueva York).  Por lo tanto, y por citar un caso cualquiera, si un día, a un equipo de investigadores se le “escurre” la hedionda idea de estudiar los virus que contienen  las aguas residuales, no debe extrañarnos en absoluto que nos vengan a decir algo así como: Hallado el Mayor Punto Caliente de biodiversidad Vírica del Planeta: Las Aguas Residuales”. Un paper más en una revista de campanillas, una muesca a añadir al revolver del pistolero. Entre toda esta la retórica que podréis leer en la nota de prensa original que se esconde una única novedad que resulta ser: “(…) incluyen la primera reconstrucción del genoma completo de un solo microbio en un muestra de suelo complejo. Otros grupos han reconstruido los genomas completos de los microbios de ambientes menos complejos, incluidas las minas, tapetes microbianos, y el microbioma humano”. Es decir aislaron un microrganismo, según ellos “entre miles”, para a la postre secuenciar su genoma. Punto y final. El resto de las cifras son tan poco creíbles que no merece la pena discutirlas. Mucho peor son otros papers que, a partir de datos de la misma naturaleza, intentan vendernos una cuantificación de la diversidad funcional de las comunidades microbianas. Quien conozca bien los temas relacionados con la biología edáfica sabrá, sin lugar a dudas, que esta última es enorme, aunque su cuantificación rigurosa no deje de ser más que una quimera.

 Realmente estas cifras son improcedentes e irracionales. Sin embargo, los análisis comparativos de los microbiomas del suelo, que se basen en las mismas técnicas e intensidad de muestreos, si deben aportar información valiosa. No hablemos pues de diversidad de especies sino de la variabilidad o variedad del microbioma. Empero en la ciencia actual, los investigadores priman impresionar al público en lugar de ofrecerle contenidos honestos, sinceros. Y así lo que podría ser importante y relevante, por efecto del “publica o perece”, se transforma en información irrelevante, confusa y confundente. Abajo os dejo con la nota de prensa, traducida rápidamente (por lo que padece de defectos), pero que os mostrará cuanta morralla puede leerse en la prensa científica actual.

Juan José Ibáñez

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La Inteligencia de los bosques y su comunicación bajo el Suelo

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No es de mi agrado, ni se encuentra justificado epistemológicamente, el que los científicos utilicemos antropomorfismos y metáforas que hagan pensar al ciudadano que la naturaleza es inteligente, tal  como solemos usar este vocablo para referirnos a la consciencia humana. En este blog tiendo a eludir tales argucias, aunque a veces no tengo más remedio que hacer uso de las mismas para reclamar la atención de los lectores en temas muy relevantes. El otro día, nuestro colaborador Régulo León Arteta nos envió un video bastante interesante en el que mostraba a una investigadora canadiense narrando como los árboles se comunican bajo el suelo incluso discerniendo relaciones de parentesco, pero también colaborando entre especies distintas. Francamente os aconsejo, por no utilizar el palabro “conmino” a que visionéis el video. Aunque la científica nos cuenta esta fascinante historia la narra en inglés, existe una función para leer su contenido en castellano. Se trata de una fascinante retrospectiva científica y personal. Para los menos versados con el manejo de estos artilugios electrónicos, he copiado abajo tanto los contenidos en suajili como su traducción al castellano. Merecería la pena que esos científicos que solo entienden de ortodoxia y publicaciones clamaran al cielo, para luego demostrarles en otros post, que es más sorprendente aun que al menos gran parte de este asombrosa historia ha ido demostrándose paulatinamente desde hace años en las más prestigiosas revistas del mundo, y como botón de muestra podéis entrar en el Researchgate de Suzanne Simard, justamente la conferenciante que divulga tal fascinante historia y comprobarlo. No es la única investigadora(or) que se ha topado con estos hallazgos, si bien su aportación sea innegable. Comprobaréis que ha publicado en algunas de las revistas más prestigiosas del Planeta. También Suzanne Simard muestra como la vocación puede con todo, incluso soslayar con la escasez o precariedad de recursos económicos, so pena de la persecución de “mamá Osa y su descendencia”. Adoro a este tipo de colegas, frente a los que solo piensan en los “papers”. No explicaré el tema porque su discurso es muy divulgativo y abajo podéis leerlo con todo lujo de detalles, dado que resulta tremendamente ameno. Muchas gracias Suzanne.

Ya os he comentado que, posiblemente, una de las principales propiedades del mundo orgánico deviene en que tanto la vida y su propia evolución, son reticuladas. Suzanne demuestra la red de relaciones entre los individuos, incuso de las distintas especies que componen un bosque, las cuales se llevan a cabo a través de las micorrizas que  cablean el suelo. Y así, como ya os mentamos en el post: la Vida Reticulada del Suelo, existe un asombroso entramado de cables vivos que se parece muchas veces, si es que no comparte las mismas leyes matemáticas (casi seguro), alpropio crecimiento de las redes sociales y su estructura, que a la postre también resulta ser similar al de las redes biológicas, metabólicas, ecológicas, etc.. Una de sus propiedades deviene de su enorme conectividad que se asemeja también sorprendentemente a la de nuestro cerebro.

Dicen que los árboles no nos permiten ver el bosque y en la narración de Suzanne lo comprenderéis. Tan chovinistas somos, que no entendemos que gran parte de la tecnología de la que nos vanagloriamos ya ha sido descubierta por la naturaleza hace millones y a veces eones de años. Nuestro ego anda por las nubes, pero muchas de las evidencias se ocultan en/bajo el suelo. Resulta lamentable que la mayor parte de los investigadores  no sepan preguntar debidamente a la naturaleza para que nos susurre al oído sus recónditos secretos. Se trata de un hecho curioso, como podréis comprobar, que en la charla de Susana, que presenta una fotografía indistinguible en la que aparecen la complejidad de la estructura de internet y otra de fractales, dos temas recursivos en nuestra bitácora.

Me encuentro casi en la obligación moral, ética y didáctica de recordaros que Darwin y el darvinismo dan cuenta de algunos rasgos de la vida. Empero nos muestran la cara más cruel y bestial de su estructura multifacética. Y la ciencia contemporánea ortodoxa, al divulgar la vida y la biosfera “según Darwin” han dado lugar a una sociedad súper-competitiva y cruel, repleta de guerras, destrucción, muerte, egoísmo y desigualdades. Pero existen otras perspectivas como las de Lamarck, Margulis y kropotkin, que avalan su cooperación, solidaridad y el apoyo mutuo, siendo hipótesis tan científicas como la del excesivamente venerado Darwin. Si hubiéramos construido una sociedad basada en los estudios de estos últimos, disfrutaríamos un mundo maravilloso, o como mínimo mejor que el actual. Y todo esto por culpa de un establishment miope, que no sabe ni adorar a los verdaderos héroes de la ciencia, ya que reitero que, de haberlos reconocido como tales, hubieran dado lugar a una sociedad/ecosistema en la que todos los seres humanos, la vida y la biosfera conviviríamos con mucha más paz y armonía. Una sociedad sustentable basada en el amor y la solidaridad, a diferencia del actual, en el que no unos pocos, que no se lo merecen, acaparan el reconocimiento, poder y/o riquezas, mientras la mayoría de los humanos sufre intensas penurias. De aquí, mi lucha contra la elección de la visión más salvaje y aterradora, es decir la darvinista (¡Juicio al darvinismo!), que ha tenido tan nefastas consecuencias y que nos confunde con una idea de progreso que se me antoja tan cegata como venenosa.

Pero no os sigo aburriendo, ya que la historia que seguidamente podéis leer y también visionar en el vídeo son tan deliciosas como para que no merezca la pena que me extienda en esta introducción. Esta se encuentra narrada con amor para profanos en la materia e incluso niños de corta edad, es decir público de todas las edades.

Asombrosa y embrujadora historia, que tiene poco o nada de ficción, por extraño que os perezca.

Juan José Ibáñez

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El Fuego y su Ineludible Importancia en los Ecosistemas (Incendios Forestales)

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El Fuego en el MIndo; Fuente: Managing the human component of fire regimes: lessons from Africa By Sally Archibald; http://rstb.royalsocietypublishing.org/content/371/1696/20150346

 Hoy es un lunes de verano cualquiera. El domingo anterior pase varias horas buscando una tabla que había utilizado en alguna conferencia, hace más de 20 años, con vistas a demostrar a los asistentes que los incendios son recurrentes en todos los biomas del mundo desde hace cientos de millones de años, si bien las cifras que buscaba tan solo daban cuenta de los periodos de retorno en ecosistemas representativos de los mentados biomas (tundra, taiga, bosques templados, mediterráneos, subtropicales, tropicales, etc.). Lamentablemente no la encontré, ya que era antigua y no debí digitalizar la diapositiva. ¡Lo lamento!, no obstante los contenidos que os ofrecemos hoy dan cuenta de todo ello.

La diferencia entre unos ecosistemas y otros no estriba en que unos sean eventualmente pasto de las llamas y otros no, sino en los respectivos periodos medios de recurrencia o retorno. Así, en los bosques boreales, o en los templados la frecuencia es obviamente mucho menor que en los mediterráneos. Empero cabe señalar que si la memoria no me falla,  no ningún caso superaban los cien años. En algunos ambientes, como en los bosques subtropicales secos y en los aludidos mediterráneos, los periodos de retorno no superaban más que unos pocos decenios. Por lo tanto, la existencia de grandes bosques muy longevos sería más cuestión de serendipia (acontecimientos afortunados) y/o condiciones microclimáticas muy longevas que de sus propiedades idiosincrásicas.

De hecho, el artículo que ha dado lugar a la noticia de hoy ha sido publicado en la revista Fire Ecology, con un modesto factor de impacto de 1.4. Sorprende pues que un hecho que debía ser archiconocido por los expertos, sea publicado a bombo y platillo como si fuera un descubrimiento relevante. La revista en cuestión es estadounidense, lo cual no deja de ser una paradoja. Los investigadores y técnicos forestales yanquis, han sido pioneros en el uso del fuego para el control de la biomasa de los Chaparrales americanos, parte de cuyas limpiezas eran realizados por reclusos vigilados. Obviamente, en los bosques templados de aquél país los periodos de retorno son más prolongados que en los matorrales y bosques mediterráneos de California. El objetivo de un incendio controlado resulta doble (i) mantener los ciclos naturales del fuego y (ii) evitar que una excesiva acumulación de la biomasa, excedido tal periodo de retorno, diera lugar a incendios devastadores y mucho más peligrosos que los naturales. De hecho, en el susodicho artículo se defiende que el fuego es necesario para mantener la salud de los ecosistemas forestales a largo plazo, dictamen que ya defendimos aquí hace más de diez años, ya que las evidencias ya eran palmarias en las décadas de los años 80  y 90 del siglo pasado.

Obviamente, la acción humana ha alterado los ciclos naturales del fuego en numerosos ecosistemas, generalmente incrementando su frecuencia, aunque a veces induciendo el proceso contrario, especialmente en parques naturales y espacios protegidos, que nos gustaría que no fueran pasto de las llamas, hasta que les correspondiera de promedio. En este último caso, tendemos a proteger/aislar el combustible de la mecha, por lo que a la larga el problema resulta ser más grave. El abandono de tierras, la expansión urbana hasta el límite de los bosques, la construcción de residencias y urbanizaciones rodeadas de masas arboladas, turistas sin la debida cultura, etc.,  son algunas de las razones que generan gravísimos incendios, así como la pérdida de vidas humanas e infraestructuras, que no el fuego en si mismo. Ya escribimos sobre estos temas hace varios años, como podéis constatar en esta bitácora.

 A la vista de lo expuesto, los investigadores, armados con nuevas instrumentaciones no disponles cuando se elaboró la tabla aludida, deberían ir afinando los periodos de recurrencia y actuar en consecuencia cuando llega el momento. Del mismo modo los gestores de urbanismo necesitan inexcusablemente impedir que las construcciones humanas sobrepasaran los límites a los que anteriormente nos referíamos.  Más aún, tampoco se debía dejar que ciertos propietarios o instituciones oficiales reforestaran sin elaborar planes previos acerca de la ecología del paisaje que eviten que las llamas se propaguen a lo largo y ancho de grandes extensiones. Ahora bien, el fuego ha sido compañero, que no enemigo de la naturaleza, cientos de millones de años antes de que el hombre apareciera sobre la faz del Planeta.

 Junto con la nota de prensa que ha dado lugar a este post, os mostramos el enlace a un artículo que nos informa del papel del fuego en la biosfera desde tiempos remotos, así como otros datos de interés.  Y reflexionemos, el fuego no es el problema, sino que casi como siempre los conflictos los generamos nosotros, mediante nuestras acciones e inacciones.

Juan José Ibáñez

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¿Afectará el calentamiento climático de forma similar a los suelos y la vegetación?

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Una Violeta recogiendo Violetas. Los ramitos de Violetas son un clásico de la cultura tradicional madrileña. Con diferencia el mejor contenido de este post. Febrero 2017 Madrid. Foto: Juanjo Ibáñez

 Cuando lee uno noticias como la de hoy  (Future climate change will affect plants and soil differently), en una revista de la categoría de Nature, se pregunta si  una buena parte de los investigadores implicados saben lo que realmente es un suelo, ya que parece que no. ¡Ni idea! No he leído el texto original completo, empero si alguien se ha atrevido a leerse los post de esta bitácora sobre geografía de suelos, comprenderá que los resultados son obvios, triviales, mientras que las conclusiones expuestas ponen los “pelos de punta”. Yo casi vomito, lamento decirlo, pero es así.  Trabajos hechos para engrosar los CV, ya que en lo que respecta al progreso de la ciencia ¡nada de nada!. Lo único que ha avanzado en los últimos años en la materia sobre la que versa la nota de prensa, es la gran suma dinero dispendiado con la moderna tecnología. Las Nuevas botellas cuestan más que el vino viejo que contienen. Del mismo modo, lo que ha retrocedido dramáticamente resulta ser el conocimiento de los denominados expertos en materia de cambio climático y suelos. Y cuando se es ignorante se espetan preguntas estúpidas. Todo lo dicho en “Nature Reports”, o al menos en la nota de prensa debe tirarse a la basura (que además resulta ser muy confusa y confundente: contrastar con el resumen de la publicación científica), por cuanto es tóxica pra los lectores habituales de esta humilde bitácora. Hablaremos del efecto de un calentamiento climático y/o sequia sobre la vegetación y suelos en un gradiente climático del continente europeo.

 Pero aclaremos antes de todo, que resulta imperativo que los autores de los artículos exijan a los periodistas el manuscrito previo a su publicación, como lo hago yo, pues de no hacerlo son responsables tanto unos como otros. Pero en este mundo en donde la imagen vale más que el contenido…. La auto-complacencia por salir en la foto de los medios de comunicación, deviene en uno de los peores enemigos del pensamiento crítico que a los científicos nos presupone (pura leyenda urbana, al parecer).

 En primer lugar, comparar como responderán dos recursos naturales tan dispares como suelos y vegetación, aun que unos influyan en los otros, resulta absurdo. ¿Cómo se comparan dos estructuras tan distintas?.

 Abajo he traducido el texto en inglés mediante el traductor google, sin esmerarme lo más mínimo, ya que con los dedos de una mano me tapaba la nariz, de puro asco. Como veréis abajo una de las autores del estudio, nos habla de suelos encharcados y con formación de turba. Hablamos pues, ya sea de Gleysoles, ya de Histosoles. Por el contrario en el gradiente estudiado por los firmantes del artículo nos informan de suelos “secos” (¿?). En las zonas más áridas de este continente, como en los demás, dominan los Calcisoles, Gypsisoles, Solonchaks y otros edafotaxa que podéis ver en el siguiente post: Paisajes con Suelos Desérticos en Europa. Hablamos de dos mundos distintos desde cualquier punto de vista “racional”.

 La mayoría de los microrganismos unicelulares y pluricelulares (nematodos, colémbolos, etc., etc.) que habitan en el msuelo son acuáticos (aunque la tierra nos parezca bastante seca), por lo que si no hay agua desaparecen o pasan a formas latentes con diversas estrategias hasta que les rocíe el oro azul, y su actividad renazca, como florecen las flores. Del mismo modo, la temperatura del suelo disminuye rápidamente en profundidad, amortiguándose severamente, en contraste a las fluctuaciones que padece el mundo aéreo, tanto a lo largo del día, como de un ciclo anual. Confundir sequía con aumento de temperaturas se me antoja otro dislate desde un punto de vista científico. Sin embargo, el exceso de agua (anegación, encharcamiento) es tan dañino como su carencia. En otras palabras, la aridez resulta ser tan dañina como la paludificación (encharcamiento y acumulación de carbono) en el medio edáfico. Si en condiciones de sequedad extrema el ecosistema suelo casi paraliza su actividad,  siendo la materia orgánica escasísima, debido a la también pobre  biomasa vegetal,  lo mismo ocurre en los suelos encharcados de agua, si bien allí la materia orgánica no se descompone y como corolario se acumula. Por lo tanto en los de Gleysoles, e Histosoles del norte de Europa el descenso de la capa freática, permite la existencia de un suelo aireado y con humedad, favoreciendo el metabolismo biosférico (por ejemplo, la productividad primeria de la vegetación), es decir sacando al ecosistema suelo de su letargo, y facilitando pues la descomposición de la materia orgánica allí acumulada. Por el contrario, conforme el clima se hace más seco,  la falta de agua o una sequía prolongada, frenera la producción de la biomasa aérea, dando lugar a una ralentización extrema en la actividad biológica del suelo, tanto por falta de alimento, como de agua. Así pues, ya sean sequías prolongadas o un incremento de aridez, mejorarán la producción de los ecosistemas encharcados (que no húmedos) y una drástica reducción en los “secos”. Ya os expusimos diversos mapas y proporcionado abundante información sobre todos los tipos de suelos en Europa. En nuestras categorías (i) Taxonomías y Clasificaciones; (ii) Geografía de Suelos y megageografía y (iii) Curso Básico: Tipos de Suelos del Mundo, disponéis de toda la información necesaria para llegar a las mismas conclusiones vosotros mismos. Por lo tanto, resulta ridículo ¿descubrir?, como se alega en la nota de prensa, que: “ha quedado claro cómo la presión de los factores del cambio climático puede actuar de manera diferente y a veces incluso opuesta a través de estas condiciones” (refiriéndose al gradiente climático analizado). Obvio, trivial y banal. Afortunadamente el comentario del otro autor, en este caso español, al menos no son horripilantes, tan solo banales. Veamos dos ejemplos hilarantes.

 Del mismo modo, una tal Sabina, autora del estudio defiende que:. “Soil water plays a critical role in wet soils where water logging limits decomposition processes by soil biota resulting in a build-up of soil carbon as peat”. Traducido del suajili: El agua de los suelos tiene una importancia crítica en los “suelos húmedos ¿? (quiere decir encharcados, (pero su formación no da para tanta sutiliza) en donde el encharcamiento (ahora sí) limita los procesos de descomposición de la biota edáfica, y como corolario la materia orgánica se acumula en forma de turba. Lección de parvulario. Sin embargo la superficie de suelo cubierta por de Gleysoles, e Histosoles, incluso en el norte de Europa, a no ser que nos acerquemos al círculo polar ártico es ostensiblemente menos que la de los “secos”, es decir “no anegados por el agua”. Por lo tanto este ejemplo no me vale, ya que deviene en sacar conclusiones banales de los extremos de un continuo. Empero aquí entra en juego el gran Pope, al ilústranos en que 2 + 2 = 4, al clamar: “These results emphasise how sensitive soil processes such as soil respiration are to environmental change”. Os lo traduzco por cuanto este sí es un verdadero hallazgo precolombino: “Estos resultados enfatizan hasta qué punto son sensibles procesos tales como la respiración del suelo a los cambios ambientales”. Y el sabio se quedó tan orondo y satisfecho.  Si, el gran cerebro de este ejemplar acaba de rizar el rizo de la obviedad, alcanzando lo sublime, ya casi una divinidad digna de ser esculpida en oro y adornada de diamantes.

Si deseáis una información más sencilla y clara sobre esta iluminada investigación os recomiendo que leáis tan solo estos dos post de nuestro blog: (i) Desertificación en el Sur de Europa y en el norte ¿Qué?: Polvo versus Barro; (ii) Meta-Análisis: Suelos y Cambio Climático (Un Nuevo Estudio).

 En mi opinión, y al menos en lo que se refiere a la relación entre ecología, suelos y cambio climático, Nature y Science, han caído tan bajo que resulta difícil imaginarse algo tan rastrero. ¡Triste, lamentable! Al parecer confunden el suelo con “tener la creatividad por los suelos”.

 Juan José Ibáñez (más…)

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La Importancia de los suelos en las predicciones de la productividad de los cultivos a escala global.

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Usos del Suelo/vegetación real de los suelos del mundo. Fuente: Helmholtz Community of German Research Centres.

 Hoy os ofrecemos otra información que pudo haberse publicado hace mucho más de treinta años. De hecho la podíamos haber redactado cientos de expertos en edafología hace casi un siglo. ¿Expertos?. ¡Tampoco debemos ser muy exigentes!: basta con un alumno universitario mediocre. Ahora bien, para la grandiosa revista Nature resulta ser una novedad. ¡Colosal equipo de revisores!. Dentro de poco nos informarán de que se acaba de descubrir que el Neolítico consistió en el descubrimiento de la agricultura por parte de algunos de nuestros antecesores paleolíticos. ¡Bravo, genial, colosal, idea digna de Einstein!.  ¿Qué pretenden los autores (ya que los revisores, una vez más, demuestran una supina ignorancia ¿Triásica?). Pues bien, al margen de publicar y vanagloriarse de tanta estupidez, hacer ver a la comunidad científica que no entienden nada de edafología, que se necesita prestar una mayor atención a los suelos y la recolección de su información, si queremos “correr” modelos agroclimáticos más precisos. Y eso lo sabe hasta un becario que acabe de entrar hace un par de semanas en el IIAS. Veamos si me explico, ya que también aparece el JRC de la UE. Hará unos 25 años, que me incorporé a un grupo de expertos de la Unión Europea, con vistas a mejorar el mapa de Suelos de Europa en el contexto de un macro-proyecto continental denominado MARS. ¿Qué significan tales siglas”: “Monitorización de la agricultura por sensores Remotos”, y recalquemos que haciendo uso de  modelos agroclimáticos. Y para alcanzar tal objetico se demandaba información de suelos armonizada a escala continental.  Aquello termino hará unos 20 años.   Pues bien la rabiosa, furiosa y furibunda novedad de este estudio estriba en reconocer lo mismo a escala global y, reescribiendo falazmente la historia …..escribir  haciendo pensar al lector inexperto que son pioneros por haber descubierto que la producción de los cultivos no solo depende del clima, sino también de los tipos de suelos sobre los que crecen, algo que aunque se sabía desde hace unos 10.000 años, algunos/muchos parecen ¡haberlo olvidado!. Y para rematar tan espeluznante hallazgo, nos informan que cuando se fertilizan y riegan los suelos, su tipología influye menos que si no se hace. ¡Glorioso!. Eso sí, reconocen que los suelos menos fertilizados y pobremente o nada irrigados suelen acaecer en los países más pobres. Por lo menos ¡han visionado algo de TV!.

 La verdadera cuestión a responder, sería como tras haberse gastado enormes sumas de dinero en modelizaciones de esta guisa, nadie se había percatado hasta ahora que los modelos agroclimáticos, a cualquier escala, reclaman más datos que los climáticos, y entre ellos lógicamente los de suelos. Alguna vez he dicho en broma que en Europa parecía no quedar vida inteligente, y tras leer esta noticia la hago extensiva hasta sus supuestas mentes pensantes y próceres de la ciencia continental. ¡Qué lástima!. He traducido el texto de la nota de prensa de estos sacerdotes del paleolítico al cristiano, con vistas a que podías entender, la magnitud de este descubrimiento en todas sus vertientes y que cambiarán el mundo, garantizando de paso la soberanía alimentaria.    El artículo también podéis leerlo en acceso abierto, pinchando sobre el enlace del resumen.

 Y antes de dar paso a la noticia fijaros en la siguiente frase: “En los modelos de cultivos, como en la realidad, los suelos tienen la capacidad de amortiguar o amplificar los efectos del clima”. Reiteremos: “En los modelos de cultivos, como en la realidad”. ¿Y si los resultados de los modelos de cultivo no concuerdan con la realidad?. ¿Qué debemos creernos?: ¿La realidad o las predicciones de un modelo que debiera dar cuenta de ella?. Tengan por seguro que estos modelizadores defenderán los modelos, ya que la realidad virtual es políticamente correcta pero la que vivimos/sufrimios los demás puro espejismo de nustra supina ignorancia.

Pasen pues y lean la antología del disparate publicada en verano de 2016. Lo dicho….

la fuga de cerebros se ha convertido en pandemia global”.

Pesen, lean y diviértanse de lo lindo…….

Juan José Ibáñez

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Descomposición de la materia orgánica del suelo, cadenas tróficas y megafauna

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Megafauna y ecosistemas prístinos. Fuente: Fuente Geocurrents: Pleistocene Re-Wilding: Environmental Restoration or Ecological Heresy?

 La mayor parte de los expertos en ciencias del suelo caemos en el “pecado mortal” de interpretar los procesos de descomposición de la materia orgánica en los ecosistemas naturales, soslayando la estructura de la cadena trófica que habita sobre el. Con harta frecuencia pensamos en la composición química de la vegetación y si sus propiedades resultan ser más o menos favorables como sustento de los organismos del suelo, el clima, los usos del territorio, y últimamente, para mi martirio, el soporífero cliché del cambio climático. Sin embargo, si deseamos “acercarnos” a entender que ocurría en los ecosistemas prístinos, faltan otros elementos, y en especial la estructura de las cadenas tróficas que atesoraban. Pero no es así. ¿A qué viene a cuento esta crítica? De eso versa este post, ya que el tema puede calificarse de cualquier forma menos de baladí.

 Como os hemos mentado en una serie de post, el hombre paleolítico generó la extinción masiva de la mayor parte de la megafauna de casi todos los continentes. Y al hacerlo, transformó los ecosistemas, afectando de paso al clima y a toda la biosfera. En consecuencia, los ecosistemas actuales, en su mayor parte, no corresponden a lo que cabría esperar sin la presencia humana. Hablar pues en general de ecosistemas prístinos carece de sentido en la mayoría de los casos.   Como  corolario, tampoco deberíamos usar el concepto de suelos prístinos, en lugar de naturales, salvo en contadas “excepciones”. Y reitero que todo reside en nuestra falta de atención a las cadenas tróficas. Simplificando mucho, podemos alegar que estas últimas se encuentran compuestas de depredadores (carnívoros), sus presas (mayoritariamente herbívoros), las plantas de que se alimentan los últimos, invertebrados, microrganismos, etc. En un ecosistema saludable (aunque lo mismo ocurre en la demografía de las sociedades) al razón número de individuos/unidad de biomasa desciende conforme escalamos eslabones a lo largo de la cadena trófica, por lo que también solemos referirnos a ellas como pirámides tróficas o poblacionales. Pues bien, el hombre paleolítico dio buena cuenta tanto de los carnívoros como de los herbívoros naturales de gran tamaño, colapsando  a menudo la estructura biocnóticas de los ecosistema, que dejo pues de ser prístina por definición. Debido a que los herbívoros son necesariamente más abundantes que sus depredadores, al erradicarlos, en la naturaleza dejaron de realizar una de sus principales funciones (aunque también necesidades), que a menudo, se soslaya; la digestión y transformación de gran parte de la biomasa vegetal, que finalmente era devuelta al suelo en forma de detritos, ya considerablemente descompuestos como para que los organismos del suelo terminaran de realizar su trabajo de humificación y mineralización con “normalidad”.  En términos coloquiales, uno puede entender que la dieta de los organismos del suelo, tras la desaparición de la megafauna de herbívoros, comenzó a ser mucho más indigesta y el metabolismo edáfico considerablemente lento y pesado (el atávico ardor de estómago).

 Tan solo hace falta observar los profundos y fértiles suelos de las estepas, pampas, praderas y otras formaciones pascícolas en las que abundan los herbívoros, cuando no son sobre-pastoreadas, para darnos cuenta de que, casi con total seguridad, el metabolismo del suelo y la humificación de la materia orgánica sufrió un severo impacto tras la desaparición de la megafauna. Cuando se cotejan los mapas sobre la fertilidad de los suelos del mundo, el lector observará que gran parte de ellos se encueran sobre esas formaciones herbáceas, salvo si estas medran sobre los viejos suelos de las formaciones cratónicas antiguas, pobres en nutrientes y sin apenas arcillas que colaboren en la retención de agua y nutrientes. De hecho, se necesitan muchos herbívoros con vistas a alimentar a los carnívoros, y tales bestias exigen una abundante fitomasa (biomasa vegetal) comestible, que no madera, leña y hojarasca. Tales circunstancias son más fáciles que acaezcan en espacios abiertos, semi-arbolados o no, que en bosques cerrados. De hecho, los estudios arqueológicos así lo avalan.  Pero también nuestro inconsciente. Se han realizado investigaciones acerca de los paisajes que más acogedores les parecen a los ciudadanos corrientes, habiéndose detectado  que las formaciones sabanoides o adehesadas (conceptos prácticamente sinónimos) las prefereidass. Posiblemente se trate de un vestigio escondido en nuestro subconsciente, reminiscencia de los ambientes en los que vivieron nuestros antepasados más remotos.

 Con la desaparición de la megafauna, la foresta de aquellos ecosistemas se cerraró dando lugar a hermosos y densos bosques. Sin embargo, la descomposición de la materia orgánica y su mezcla con la materia mineral con vistas a generar los agregados del suelo se vio obstaculizada/ralentizada por pura necesidad. Y todo debido a que la desaparición del eficiente microbioma rumiante de los herbívoros dejo huérfanos a los organismos del suelo, que se vieron obligados a hacerse cargo de la mayor parte del proceso de la descomposición de la biomasa y la formación de sustancias húmicas, Y ya se sabe, cuando desaparece un eslabón de la cadena trófica es como si ocurriera lo mismo que en una cadena industrial: el trabajo resulta ser más duro e ineficiente. Los edafólogos necesitaríamos reflexionar sobre este tema, en lugar de considerar que la megafauna es irrelevante en nuestros estudios, a la hora de extraer conclusiones de las pesquisas que llevamos a cabo. No se trata de cultura general, por cuanto al soslayar los contextos, no es infrecuente que nuestras perspectivas se desvíen del camino correcto.

En su momento os expuse este maravilloso ejemplo, que puede serviros para recapacitar: Fertilidad del Suelo y la Cadenas Tróficas: Un Sorprendente Cuento sobre el Mar, Placton, Krill, Salmones, Ríos, Osos y Suelos. Bajo os muestro una relativamente reciente nota de prensa sobre lo que actualmente sucede en reservas naturales de Veracruz. Lo he escogido no porque sea el mejor/peor), sino simplemente agradará a nuestro colaborador Régulo León Arteta que vive por aquellos lares. Cuando se decapita la cadena trófica, incluso en bosques…….

 Juan José Ibáñez     

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