‘Ecología y Biogeografía post posteriores a agosto de 2009’

Suelos, Incendios Forestales y Cambio Climático (¿reforestación o pastizales?)

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En los ambientes mediterráneos muchas especies de coníferas son extremadamente pirofíticas o pirófilas (amantes del fuego). Obsérvese una plantación de algarrobos intacta entre una masa arbolada de pinos quemada a su alrededor. Incendio forestal (Comarca de los Serranos, Valencia, España) Foto: Juan José Ibáñez

 Todos los veranos, en los biomas y ambientes cuya estación seca coincide con el verano, los incendios forestales son comunes. Hablamos pues de paisajes mediterráneos y semiáridos, en general. En los últimos años este fenómeno parece recrudecerse, al aumentar las temperaturas, posiblemente como resultado del calentamiento climático.  Es usual que la prensa alarme al público sobre “fuegos que se avecinan, con más virulencia y frecuencia”. Con toda sinceridad, yo no tengo tan claro que el cambio climático sea el principal responsable de lo que “actualmente” sucede, ya que ha sido demostrado hasta la saciedad que el viento por un lado, la matorralizaciíon de cultivos abandonados,  la pauperrima gestión por parte de las administraciones, así como la mala planificación urbanística deben ineludiblemente incluirse en la ecuación. Tampoco olvidemos los incendios accidentales e intencionales , ya sean debidos a especulaciones urbanísticas o a insensatos pirómanos.  La falta de limpieza del monte que tradicionalmente era llevada a cabo por los campesinos, ahora depende en muchos casos de los gobiernos, cuya dejadez en tiempos de crisis es palmaria, como se ha demostrado en el sur de Europa, pero también en los países nórdicos (incendios veraniegos de 2018). ¡Más madera a la hoguera! Tampoco se trata de mezclar ese calorcito adicional generado por la alteración del clima, con un fenómeno recurrente en la historia de la Tierra desde que el hombre descubrió el fuego. Pero hay más. Las especies de crecimiento rápido, como las coníferas y eucaliptus, junto a matorrales pirofíticos (amantes del fuego) son fácilmente presa de las llamas, al contrario que los bosques de angiospermas. En 2018, los expertos sospechan que gran parte de los incendios en Europa fueron debidos a  la falta de planificación territorial, y/o  a las “manazas” del hombre y/o a la dejadez de los gestores político-ambientales. Seguimos sin diseñar una silvicultura adaptada a este tipo de ambientes.

 Sin embargo, existe otro aspecto que suele pasarse por alto. Las reforestaciones con fines madereros deben considerarse monocultivos para el aprovechamiento humano. Desde este punto de vista, resulta materia de reflexión el incluir parte de lo que denominamos selvicultura en una genuina agricultura para la obtención de madera o materiales lignocelulósicos. No es lo mismo aprovechar el monte natural que plantar árboles para el consumo humano. A veces las especies replantadas se naturalizan generando una desorganización de los ecosistemas y agrosistemas colindantes quede, este modo, a menudo, son más inflamables y aptos para la propagación del fuego.  

 Con demasiada frecuencia, la reforestación obedece más a la necesidad de madera y celulosa que a la restauración del medio natural, ya que de otro modo, se plantarían especies de crecimiento lento más resistentes al fuego, que las plantas que medran con tal fenómeno natural.  Pero la sociedad necesita madera y más madera. Otra cuestión es que, a la postre nuestras autoridades escondan/omitan este pequeño detalle, cuando son principalmente las áreas cubiertas por especies pirofíticas (o pirófilas) las que terminan siendo pasto de las llamas. De aquí que los resultados del estudio que os presentamos hoy deban entenderse con cautela.

 Ya sabéis que en durante los últimos años los incendios forestales se encuentran causando estragos en California, que disfruta de clima mediterráneo. Y así, ha llegado a mis manos este estudio, cuyos resultados no dejan de ser triviales o, como mínimo, esperables: las áreas cubiertas por pastos pierden menos carbono que las forestales.  La razón es obvia. Gran parte de la biomasa y necromasa de los pastizales se encuentran bajo el suelo, y este las protege, en gran medida, de su combustión. No se debe confundir al ciudadano entre lo natural y lo artificial.

 En consecuencia los autores de este estudio sopesan la posibilidad de implantar pastos en lugar de reforestar, como medida para evitar las emisiones y fomentar las reservas de carbono en el suelo. No es mala cosa que lo recordemos o aprendamos. Sin embargo, mutar de hermosas áreas arboladas en yermos pastizales estivales no creo que sea del agrado de casi nadie, tanto más cuando existen otras soluciones que ya han sido esbozadas en este blog, quizás algo más costosas que mantener un bosque (perdón masa arbolada) tal como lo hacen hoy en día nuestras autoridades, pero enormemente económicas si se tienen en cuenta los efectos sobre las mentadas emisiones, procesos erosivos, económicos y humanos de los incendios forestales: paisajes mosaicistas, repoblar con especies apropiadas y limpiar los cortafuegos mediante la acción de la carga ganadera (ella trabaja por nosotros limpiando el monte, creando pastos, suministrando carne y leche y a veces productos para confeccionar tejidos), al estilo de las propuestas de mi entrañable amigo José Luis González Rebollar. Y como diría este investigador con “mayúsculas”: una cosa es crear o implantar un pasto y otra bien distinta mantenerlo, para lo cual suele ser necesaria la implantación de una carga ganadera adecuada, como también ocurre en la limpieza de los cortafuegos a los que obliga su metodología.  Por lo tanto, transformar bosques o monocultivos en áreas arboladas y/o mantener cortafuegos acarrea mucho más que una mera siembra de especies herbáceas: escoger las especies pascícolas adecuadas, sembrar las plantas comestibles pertinentes y adaptadas al ambiente, escoger el ganado adecuado, incentivar la llegada de los pastores, etc., etc. De no hacerlo, los pastos darán lugar a matorrales y bosques, que serán inflamables o no, en función que de las especies que naturalmente los colonicen sean pirofíticas (amantes del fuego muy frecuentes, como mínimo, en los ambientes mediterráneos) o no. Como veis, la ingenua o ignorante perspectiva de la investigación llevada a cabo en USA adolece de una miopía aguda. Lo que realmente se necesita es una selvicultura preventiva en la que intervenga una ganadería extensiva sustentable.  

 Y podríamos seguir y seguir……. Es moneda de uso corriente en la ecología del cambio climático este tipo de estudios que, por su ramplonería, omotiré en abundar este texto con más “calificativos descalificativos”. Os dejo pues con la nota de prensa y el significado de pirofítico o pirófilo.

 Juan José Ibáñez

 Continua………

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Nuevo Atlas Mundial de Desertificación: New World Atlas of Desertification (JRC en Acceso Abierto)

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World Atlas of Desertification (2018)

Aleluya!!!!!. ¡Por fin!, aunque aún no se disponga de la versión en español-castellano.  Ha llovido mucho, demasiado. Los contenidos del Atlas antiguo eran totalmente obsoletos. Tengo conocimiento de que se ha trabajado mucho, y durante bastante tiempo, por lo que en esta versión aparecen mapas dignos de llevar tal nombre. Obviamente los contenidos son recientes y más ricos que en las precedentes.  Estas, son algunas conclusiones que se han extraido, pero existen otras muchas, por cuanto ha transcurrido casi un año desde el anuncio oficial. 

Os dejo tan solo con la breve reseña del libro traducida al español. El Atlas puede bajarse entero. Sin embargo, si vuestro acceso a Internet es lento, resulta recomendable ir haciéndolo por partes. Abajo os dejo la información con vistas a que os apropiéis de esta monografía como más os convenga. ¡Que lo disfrutéis!.

Juanjo Ibáñez

 Continua…. ver datos y acceso al Atlas……….

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Acuerdos y Protocolos sobre Cambio Climático: Políticos Mentirosos, Prensa Descerebrada, Autismo Científico y Público Morboso

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Fuente: Colaje de Google imágenes

 El Cuento del Lobo y las Ovejas (fábula de Esopo): Moraleja: Si siempre dices mentiras, los demás no confiaran en ti.

 Cuando se leen, escuchan o visionan noticias, ya sean de la prensa en general, ya de la científica, algunas palabras “calientan mi cabeza”, machaconamente, como un martillo pilón: cambio climático, calentamiento climático, gases de efecto invernadero, Protocolo de Kioto, Acuerdo de París, mitigación, adaptación y resiliencia, Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, etc. Cuando unas noticias ya son alarmantes, otras lo son aun peor. Resulta dramático que “todos seamos unos bocazas” cuando hablamos de este gravisimo problema, por cuanto se nos va la fuerza y la razón por la boca, cámara o pluma. El calentón radioativo de la atmósfera resulta ser una verdad incuestionable, pero la mayoría del revuelo a su alrededor, no deja de ser más que una triste posverdad, cuando no meras patrañas.  Son pues de lectura obligada, una y mil veces, frases de la siguiente guisa, como la que expongo abajo extraída de Wikipedia:

   (…) reducción de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) a través de la mitigación, adaptación y resiliencia de los ecosistemas a efectos del Calentamiento Global, su aplicabilidad sería para el año 2020, cuando finaliza la vigencia del Protocolo de Kioto. El acuerdo fue negociado durante la XXI Conferencia sobre Cambio Climático (COP 21) por los 195 países miembros, adoptado el 12 de diciembre de 2015 y abierto para firma el 22 de abril de 2016 para celebrar el Día de la Tierra (….).

 Protocolos, Conferencias, Convenios Internacionales, “Días de”, y así ad nausean….. Todo para nada, al menos nada nuevo ni nada bueno. ¡Hay que aparentar ser bueno para seguir siendo malo!. Mientras destrozamos nuestro antaño hermoso planeta azul, intentamos auto-convencernos unos, aparentar que lo hacemos otros, pretender que se trata de sensibilizar a los ciudadanos, aquellos (prensa y movimientos ecologistas), enriquecerse con nuevos modelos de negocios los de más allá (las empresas), e intentar obtener votos los políticos siempre autistas ante el dolor (nuestros gobernantes). Estos últimos y el modelo económico-destructivo que nos venden, se encuentran encantados de aparentar su falsa sensibilidad ambiental, cuando son los máximos responsables. Empero todos lo somos, por acción, inacción o simplemente oportunismo: ¡la especie humana en su conjunto!.

¿Y los científicos?: publicar, publicar y publicar;  extraer fondos, aparecer en los medios de comunicación de masas, ascender en su carrera profesional, etc. Raro es el artículo de mi especialidad en donde no de cita el cambio climático, ya sea  para dramatizar más allá de la dragedia griega, ya para alegar que han descubierto un nuevo  “ungüento milagroso” que podría paliar algún aspecto indeseable entre una miríada de ellos. Y así, son cientos de miles las ideas y tecnologías que han aparecido en las revistas científicas con vistas a paliar “algo” del actual recalentón climático. ¿Cuántos son puestos en práctica? Eso sí, siempre se antepone palabros como “podría”, “debería”, “posiblemente”, “tal vez”, lo cual devalúa casi todos los contenidos. Años y años después de tanto estudio, ingenio y creatividad,  nada mejora y todo empeora. Llevamos decenios advirtiendo que si no se toman medidas ¡ya!, se llegará a un “punto de no retorno” que dejará en mansos a los corceles de los jinetes de la apocalipsis.  

Si uno echa mano de hemeroteca, no cabe duda de que nos parecemos más al pastor de la fábula que a sacerdotes honestos y objetivos que se afanan por encontrar la verdad y solucionar los problemas que acechan a la humanidad.  Terminaremos hablando de la posciencia, en lugar de ciencia (peor aun que le Tecnociencia), al igual que la posverdad sustituye a la verdad.

La prensa vende lo que desean los políticos, pero sí y solo sí, aumentan sus índices de audiencia. En consecuencia, sospecho que tanta desiderata absurda nos atrae a los ciudadanos. Nos regocijamos por lo que debiéramos estar llorando desconsoladamente: nuestra estupidez y la impotencia para enmendarla.

En el verano del hemisferio norte, la Prensa, escrita, radiofónica y televisiva, disparan sin parar dando  información de todas las catástrofes habidas y por haber, locales, comarcales, regionales, globales y hasta estelares (sí compruébenlo en los noticieros). ¿Es tal catarata de hecatombes y dolor lo que desea el ciudadano?. ¿Disfruta con ello? Se trata de maniobras de distracción o “red herrings” en anglosajón coloquial? ¿Hay que prestar atención a los desastres ajenos para olvidar los nuestros?. ¿Se trata de preparar una nueva “Doctrina del Shock” ante un nuevo cataclismo financiero que pudiera avecinarse?.  Eso sí, si engullimos este tipo de prensa simplemente porque los humanos somos así de morbosos, no tenemos remedio y nos merecemos lo que tenemos. En cualquier caso, ya analizaremos si el cambio climático, tal como lo abordamos y entendemos, por cuento cabe discutir realmente si hablamos de un problema de verdad o una lamentable posverdad.

Pues bien, este año volvemos a batir record de emisiones de gases de invernadero a la atmósfera, mientras las gobernanzas mundiales persisten en defender que es un tema que les incumbe y debe tratarse con suma urgencia. El protocolo de Kioto cumple 21 años.  En tal lapso de tiempo podía, como mínimo, haberse comenzado  una transición hacia una economía más sustentable y haber paliado “algo” el cambio climático. Pero como narramos abajo ha ocurrido todo lo contrario. Del mismo modo, desde aquél entonces los científicos siguen exclamando que de no atajar el problema ¡ya!, nos enfrentaremos inexorablemente a un punto de no retorno para la humanidad. Pero todos esos ¡ya!, ¡ya!, ¡ya! son hoy en día pasado. En mi opinión, ya hemos sobrepasado tal inflexión, pero tal hecho no debe vender ni más periódicos ni gustar a los políticos, por cuanto se ajustarían la soga al cuello, por ser los culpables. De cualquier modo lo del “punto de no retorno” se puede rastrear años antes incluso del Protocolo de Kioto (1992). ¿O es falso, o somos mentirosos, o padecemos de un agudo autismo. ¡Ya está aquí!

Abajo os ponemos unos breves fragmentos de una nota de prensa, mucho más extensa, publicada en el verano de 2018 por el rotativo El País.  Yo no sé si los ciudadanos/lectores somos tontos o simplemente lo parecemos c onplacientemente. Según tal documento, China y USA son los países que más gases de invernadero emiten a la atmósfera, mientras que en la UE se ha logrado una ínfima mejoría. Eso sí, parece que la política negacionista de Trump ha logrado estancar las emisiones de USA ¿¿??. Por otro lado, La India se está convirtiendo en un gran problema.  Todos estos mensajes pueden confundir a muchos lectores. No se puede echar la culpa, exclusivamente, a la India, China y otros países asiáticos emergentes del estado actual de las cosas. Las Industrias más contaminantes (entre otras) de los países occidentales fueron deslocalizadas al SE asiático por motivos económicos que, de hecho terminaron por dañar la calidad de vida de los ciudadanos de los países de procedencia y del medio ambiente en los de acogida.  Nosotros comenzamos y continuamos, para culpabilizar ahora a los países asiáticos y, por supuesto Trump. ¡Falso!.

La economía es global ya en menos de las multinacionales….. que poco queda de las emblemáticas grandes empresas nacionales dehace tres decenios….. De aquí que se hable de “multinacionales”. El dinero no tiene fronteras y ciertos mandatarios propiciaron en la década de los 80/90 del siglo pasado este monstruo económico generando hambre y pobreza a mansalva y riqueza para una minúscula minoría.  Nos referimos a los mismos que quedan retratados en la foto de “La Doctrina del Schock”. Políticos e intelectuales del mundo anglosajón. Resulta pues paradójico que en la actualidad los ciudadanos de USA e Inglaterra votaran en las últimas elecciones a dirigentes que pretenden desmarcarse algo de ella, mientras que los de otros Estados les achacan con la consabida frase de populistas, así como de ser un peligro para el orden mundial.  ¡El mundo al revés! ¡la posverdad por delante!.

Os dejo pues con el enlace a la noticia del país y otros relacionados con el tema.

Juan José Ibáñez

Continúa….

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¿Porque Decir Cambio Climático y no Degradación Ambiental?

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Fuente: Colaje Google imágenes

¿Sabríais vosotros responder a esta pregunta? ¿No es el cambio climático uno de los problemas derivados de la degradación ambiental que sufre el planeta por la alteración antrópica de la biosfera, hidrosfera, atmósfera, edafosfera, geosfera, criosfera, edafosfera, etc., a causa de la ineptitud de la especie humana?.  Además, diversos tipos de impactos humanos afectan a varios de tales compartimentos del planeta Tierra, que a su vez se encuentran conectados entre sí.

Y otra pregunta que me no deja de marear mis neuronas: ¿Se podría solucionar el calentamiento de la atmósfera resolviendo los restantes principales problemas que inducen esta degradación generalizada? Las aguas dulces y saladas de La Tierra se encuentran contaminadas, afectando a la salud y vidas humanas, pero también a toda la biosfera. De hecho se han encontrado contaminantes hasta en los fondos avisales más profundos de los océanos. Lo mismo ocurre de en la criosfera, tanto en el ártico, como en el antártico, que de paso modifican sus repercusiones sobre el balance radiativo del denominado sistema climático.  Buena parte de los alimentos que consumimos se encuentran, más o menos contaminados, por estarlo actualmente los suelos (fertilizantes, plaguicidas, etc.). Por lo tanto ingerimos, a menudo alimentos que tarde o temprano terminan enfermándonos.

No solo los gases con efecto de invernadero generan el calentamiento de la atmósfera. Desde que el hombre es hombre, su impacto sobre la biosfera también ha afectado el mentado balance, al albedo, y como corolario al clima. Por ejemplo, la erosión y puesta en suspensión de las partículas finas del medio edáfico alteran los fenómenos atmosféricos, incluso a largas distancias. Y de este modo condicionan la magnitud y frecuencia de los huracanes, por citar tan solo uno entre otros muchos ejemplos. ¿Y qué decir de las partículas en suspensión generadas por nuestros sistemas de transporte, industrias y ciudades?. Estas ponen también en riesgo la salud de sus habitantes y la vida que aun crece en las regiones más industrializadas?. Más aún se esparcen hasta los polos, modificando una vez más el balance radiativo.    

Cabría aclarar que los fluidos (atmósfera e hidrosfera) difunden y mezclan sus contenidos con mayor celeridad que los sólidos.  Es decir, en primera instancia, la contaminación y degradación de los primeros globalizarían sus efectos rápidamente, mientas que los terceros lo harían con menor celeridad y generalmente más bien a escalas locales o regionales. Tal razonamiento no deja de encajar en el  dilema de que “Los árboles no nos dejan ver el bosque” Cuando contaminamos, por ejemplo, los suelos, gran parte de las sustancias terminan en las aguas superficiales, subterráneas y finalmente en los océanos (hidrosfera) si bien parte son alterados biogeoquímicamente y producen gases de invernadero que son emitidos a la atmósfera. Compartimentamos gran parte de los elementos que conforman el sistema terrestre, empero lo que afecta a uno termina afectando a los restantes. ¿No padecemos actualmente de un ciclo hidrológico completamente perturbado?  Los humanos apenas conocemos los fondos marinos, empero estimaciones recientes nos informan de que tan solo el 15% de nuestros mares se encuentran vírgenes, mientras que el resto sufre “de diversos modos” nuestras tropelías, en forma de contaminación. Pongamos un ejemplo, de algo considerado casi como anecdótico hará unos 15 años y hoy valorado como una amenaza global.   

Hace ya entre 10-15 años, los expertos comenzaron a alertarnos sobre la presencia y crecimiento de gigantescas acumulaciones de plástico que flotaban en ciertos lugres de los océanos y que podían alcanzar algunas decenas de metros de profundidad.  En principio, fueron muchos científicos los que defendieron que no contaminarían las cadenas tróficas, por cuanto tales materiales no eran “biodegradables”. La realidad fue desmintiendo tales doctas aseveraciones. Hoy los diminutos trozos de microplásticos contaminan los mares y sus pesquerías, pero aparecen además en la sal de mesas que consuminos, aguas embotelladas, tapizan parte de los casquetes polares, son depositadas por la lluvia desde la “atmósfera”, etc. etc.  En Junio de 2019 se nos informaba que de que cada ciudadano ingería (de un modo y otro) una catidad de plastico equivalente al de una terjeta de crédito, eso sí ¡¡gratis!!. Es decir, hasta hace muy pocos años desconocíamos en gran medida el poder digestivo de la biosfera y hoy aparecen nuestros residuos plásticos en casi todo lo que ingerimos.  Recientemente algunos países intentan llevar a cabo políticas timoratas, como prohibir o desincentivar las bolsas de plástico que “regalan” los establecimientos a los consumidores a la hora de llevarse los productos”. ¿Qué porcentaje de la “Plasticosfera real significan?. Me temo que finalmente quien saldrá ganando serán las empresas que los regalaban y poco más. ¡Propaganda!. Empero “parece” que la concienciación en este tema en concreto aumenta a nivel mundial. 

Del mismo modo, focalizar nuestra atención sobre el cambio climático y convertir el tema en un nuevo modelo de negocio ha conducido a generar y/o agravar numerosos nuevos problemas de degradación ambiental y salud pública.  Este es el caso, por citar uno, de la expansión del aceite de palma, en parte, para la producción de biocombustibles.

Debemos compartimentar para ordenar nuestros conocimientos, no lo dudo. Ahora bien, “creernos” que tales compartimentos son absolutamente “reales” ha terminado por ser un error fatal. Todo está interconectado. Anteponer las alarmas sobre el cambio climático a otros problemas de degradación ambiental no deja de ser una solemne estupidez. Si deseamos frenar el primero, necesitamos hacerlo también con todos los demás.

Intriga pues que hasta los propios científicos caigan en tal trampa. Y todo para nada ya que, como podemos constatar, desde el protocolo de Kioto, las emisiones de gases de invernadero han seguido aumentando y estamos batiendo todos los récords. Los políticos dicen estar preocupados en paliar el creciente efecto de invernadero global, empero a la postre siguen fomentando políticas que demuestran todo lo contrario. Sufrimos una gravísima enfermedad, pero tan solo nos fijamos en algunos síntomas y recetamos fármacos de dudosa eficacia cuando no contraproducentes. Raramente así podrá curarse el enfermo.

El cambio climático no deja de ser más que un producto de una degradación global. ¿Por qué insistimos  en negarlo? La razón estriba en que necesitaríamos cambiar radicalmente el modelo socioeconómico que sufrimos para alcanzar un genuino desarrollo sostenible.  Tal iniciativa, ineludiblemente sería traumática para muchos, pero en especial para todos aquellos que nos gobiernan o engordan (ellos y/o sus bolsillos) a costa de la población mundial y este Planeta azul convertido en basuraleza.

Juan José Ibáñez Martí

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El periodismo de la posverdad: (Clamor contra la prohibición de los productos agrotóxicos que atentan contra la salud humana, la de la biosfera y la producción agraria)

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Colaje Imágenes Google, pero pinchar sobre este enlace para una exposición didáctica

Vaya por delante que, en las noticias científica que ofrece la prensa general, es difícil saber qué es lo que realmente han comentado los entrevistados. ¡Ya tengo experiencia!. Por lo tanto, en este tipo de post, asumo y reflexiono sobre el contenido escrito, que a veces no tiene nada que ver con las respuestas originales de los expertos consultados. Por tanto fijaros en la noticia, sin demonizar a nadie.

No ha pasado mucho tiempo desde que redacté este post, en el que la ONU y la FAO se promulgaban contra la agroindustria y a favor de la agricultura ecológica, cuando me veo obligado a redactar este último, tras leer como un rotativo español, El Diario el País, ensambla una larga nota sobre el tema que me ha dejado despavorido. En esta última, por ser benevolentes, digamos que, como mínimo, insinúa que la prohibición más reciente de la UE para el uso plaguicidas neonicotinoides, constituirá una debacle en la producción agraria Europea. Como comenté en aquella entrega precedente, estaba seguro que el contraataque de la agroindustria iba a ser inmediato y furioso. Ni siquiera se trata de la primera andanada, a las que sucederán otras más y más alarmistas.

¿A quién creer?: ¿a los organismos internacionales (a penas citados en el texto, en favor de los movimientos ecologistas, a los que se denomina siempre con vocablos que causan pavor al ciudadano profano en la materia) o a la agroindustria?. No se trata de un capricho, y menos aún de “histeria”, como proclaman algunos de los expertos interpelados, sino, de una larga lucha en la que finalmente somos muchos los convencidos, en base a un tumulto de pruebas directas e indirectas, de que tales venenos acabarán con todos, que no solo con las plagas.

Puedo entender el pánico de muchos agricultores, por cuanto, su producción se basa en los pilares de la agroindustria. Comprendo que se pregunten ¿Y ahora qué hacemos?. Y tal angustia también se encuentra propiciada por el aliento incesante de las empresas multinacionales y comercializadoras de sus productos. Ellos dicen temer la ruina, pero también que, de aplicarse tales medidas, el descenso de la producción generará la dependencia casi total, de los productos que importemos del exterior, lanzando la puya de que China se encuentra en vías de la monopolización casi total de tales tóxicos. Adelantemos que, contra tal desiderata, la Unión Europea, como otros Estados, pueden y deben tomar medidas. No nos olvidemos tampoco que la UE es actualmente neta importadora de alimentos, por lo que la soberanía alimentaria de tal mancomunidad de países resulta ser inexistente. Si queremos productos sanos también debemos prohibir la importación de los alimentos contaminados que proceden del exterior. No debemos tampoco olvidar que, en el caso concreto de la Unión Europea, las posibles pérdidas de los productores serían compensadas con los subsidios correspondientes. Tales soslayos, deben hacer reflexionar a los lectores sobre el significado de ese vocablo, denominado posverdad, que si no recuerdo mal, el mismo rotativo ensalzó como palabra del año en 2016.  Recordemos su significado:

Ciencia y Posverdad

Conforme a Wikipedia el vocablo que da título al apartado, puede definirse como: “Posverdad o mentira emotiva es un neologismo que describe la distorsión deliberada de una realidad, con el fin de crear y modelar la opinión pública e influir en las actitudes sociales, en la que los hechos objetivos tienen menos influencia que las apelaciones a las emociones y a las creencias personales. En cultura política, se denomina política de la posverdad (o política posfactual) a aquella en la que el debate se enmarca en apelaciones a emociones desconectándose de los detalles de la política pública y por la reiterada afirmación de puntos de discusión en los cuales las réplicas fácticas ―los hechos― son ignoradas. La posverdad difiere de la tradicional disputa y falsificación de la verdad, dándole una importancia “secundaria”. Se resume como la idea en “el que algo aparente ser verdad es más importante que la propia verdad“. Y a renglón seguido comenta que “Para algunos autores la posverdad es sencillamente mentira (falsedad) o estafa encubiertas con el término políticamente correcto de «posverdad», que ocultaría la tradicional propaganda política y el eufemismo de las relaciones públicas y la comunicación estratégica como instrumentos de manipulación y propaganda”.

La R.A.E., más brevemente define la posverdad como: “Distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales. Los demagogos son maestros de la posverdad

Personalmente yo no tengo dudas de que estamos inmersos en una era de posverdades y la ciencia no resulta ser una excepción. De hecho, a la hora de redactar este post me encuentro escribiendo un capítulo para un libro de agricultura ecológica que lleva por título, “Los Suelos y la Agricultura Ecológica en la Era de la Postverdad”. Pero retornemos a la nota de prensa. El texto se encuentra perfectamente ensamblado, apreciándose una rápida respuesta de la editorial, o del redactor de la noticia, es decir Manuel Ansede, a las decisiones tomadas un par de días antes por la Unión Europea.  Desde luego, ha sido capaz en un brevísimo plazo de tiempo (que coincidía con un fin de semana) de contactar y hablar con los expertos que aparecen en la noticia que abajo os mostramos y debiéramos felicitarlo si y solo sí….. Pero no es el caso.

(…) Sorprende, que prácticamente todos los entrevistados estén de acuerdo, cuando en realidad, existen muchos otros científicos y técnicos que defenderían la posición opuesta, es decir la tomada en resoluciones por la ONU, la FAO la EU, numerosos agricultores y efectivamente movimientos ecologistas. Estando inmiscuido de pleno en todo este entramado de disputas y controversias acerca de la agroindustria y los agrotóxicos, se me antoja como una sorprendente serendipia tal respuesta casi al unísono, aunque alguno por lo menos “razona científicamente”. Obviamente el texto padece de un agudo sesgo, ya que tan solo recoge una de las posiciones, presentándose como una respuesta unánime, lo cual es rotundamente falso. Entramos pues de lleno en el tenebroso significado de posverdad.

Una vez más, parece comprensible que los científicos y técnicos que desarrollan su actividad para progresar y medrar bajo los monótonos paisajes de la agricultura industrial, también se lleven las manos a la cabeza, ya que no entienden, o no quieren entender, que no se trata de prolongar la agonía de un planeta gravemente enfermo y el deterioro de la salud humana por los mezquinos intereses que alimentan con proclamas injustificables los lógicos temores de la población. Y todo en favor de la dictadura del mercado/financiera. Ellos temen por que se dejen de financiar sus líneas de trabajo, futuro profesional, todo lo cual afectaría a su prurito personal. Y no se lo reprocho. ¡Somos humanos! Simplemente denuncio que así no podemos seguir.

Cierto es que la monopolización china de una potente industria, es un peligro sobre el que reflexionar, a la par que tomar contramedidas que lo palíen o contrarresten. Dudo que las autoridades de la UE no lo hayan considerado y tenido muy en cuanta. Sin embargo, en el contexto de la redacción, también puede percibirse como una apelación al miedo de los lectores, profanos en la materia, al margen del de los agricultoresPermítanme ahora que analiza algunas de las frases más sabrosonas de la nota de prensa, muchas de las cuales se me antojan tan maniqueamente tóxicas como lo son los propios plaguicidas.

Los plaguicidas, en la nota de prensa, son denominados “sustancias activas, como los fármacos. Y efectivamente esa debe ser la intención, ya que a renglón seguido se puede leer: “Hay una batalla grande para recuperar la imagen de que somos medicinas de las plantas. Estamos yendo a los colegios, a clases de niños de 9 o 10 años, para explicarles la producción agrícola“. No doy crédito: una de las personas interesadas se identifica con un pesticida. Más aun, luego visitan los colegios intentando distorsionar la imagen del efecto que producen  estos tóxicos. Nos quejamos en España, bramamos al cielo y juzgando sumarísimamente que a los infantes en los colegios se les coaccione con tergiversaciones nacionalistas o de otra índole.  ¿Y esto que es?: inculcar a los niños, que los plaguicidas son medicinas y quien no defiende su posición unos radicales. ¿La ONU, FAO; UE, y otros grupos terroristas deberían ser fusilados?. ¡No me lo puedo creer!. Posverdad de lo más peligrosa para la salud física y mental de todos los habitantes de este Planeta Enfermo, pero en parte por el uso de esas agrotóxicos convertidos por arte de magia en “medicinas indispensables.   Pero sigamos con esta otra: “La directiva europea de uso sostenible de los plaguicidas, de 2009, ya nos obliga a utilizar los plaguicidas como última opción“. ¿Serán miserables en la Unión Europea?. Por culpa de ellos enferman las plantas y nos moriremos de hambre. “genocidio de lesa humanidad”. Y sino lean ustedes  esta otra frase: La UE, claramente, no podría vivir sin usar pesticidas. Tendría que importar todos los alimentos. Para empezar todos los alimentos no. En segundo lugar la agricultura ecológica comienza a ser muy rentable para muchos agricultores, y tras la toma de las medidas oportunas aún lo serán más. Se les olvida a los consultados, que una buena parte los productos agrarios europeos no serían competitivos si no fueran subvencionados por la propia UE. Se trata pues de, con sosiego e inteligencia, de ir implementando medidas para dejar de subvencionar venenos o alimentos contaminados por otros más saludables para el hombre y el medio ambiente. Serán estos últimos pues los que capten tales subvenciones, que no las empresas multinacionales que venden los tóxicos como medicinas. Hablamos de crear una nueva agricultura, no de morirnos nosotros y la biosfera. Esto sí que es intoxicar a los lectores. Sin embargo, seguidamente puede leerse “Los pesticidas, como los medicamentos, cuanto menos se usen, mejor. La situación ideal es que tuviéramos medicamentos que curasen todas las enfermedades, pero que nuestra salud fuera tan buena que nunca tuviéramos que utilizarlos. Con los pesticidas es lo mismo“. Y será esa la razón por la que los tóxicos han terminado de contaminar gravemente suelos, aguas, salud de la biosfera, etc., ya que de haberse aplicado con “precaución” no habríamos llegado a una situación límite y casi dramática. ¡Angelitos ellos!,

También se lamentan de “la importación de alimentos de países terceros a los que no se les exigen los mismos requisitos“. Pues bien, aquí si hay que darles toda la razón si tal hecho ucede o sucediera. Una de dos o se prohíbe con la legislación pertinente que comamos con productos contaminados o se obliga a que en sus etiquetas se explicite con mayúsculas que no son buenos para la salud, como el tabaco o el alcohol.  Sigamos……

la agricultura ecológica también utiliza pesticidas tóxicos, como el cobre, el azufre y el spinosad, un insecticida de origen natural y dañino para las abejas”. Pues si, en casos excepcionales se médica a los enfermos, pero no en pro del negocio o en búsqueda de una surrealista “precaución” (de la que luego se lamentan como veréis), como se desprende de la nota de prensa, sino en casos extremos. Una cuestión es poder evitarlo y otra muy distinta hacer uso de los mismos masivamente, contaminando el ambiente y enfermando a la población. Se trata de hechos archiconocidos. Los hechos, racionalmente, no pueden rebatirse con posverdades. Veamos ahora una sentencia seriamente maniquea.

Yo no me imagino una Europa en la que no tengamos un buen jamón de bellota o un buen chorizo, en la que todo sean hamburguesas de vacas americanas”. Tampoco la mayoría de los ciudadanos que intentamos cuidar nuestra salud y paladar.. Retorcer el lenguaje y el discurso tan solo nos conduce, una vez más, a la posverdad. Y ahora…..

Desde el punto de vista de los pesticidas, es más seguro comer en Europa que en cualquier otro sitio del mundo“. Posiblemente, pero también importamos productos y alimentos contaminados. ¿No se lamentaba algún experto de ello?. Ahora bien, nuestro ambiente contaminado con tales pesticidas enferma a casi todos los organismos vivos y entre ellos los insectos polinizadores, de los cuales depende también “la agricultura europea y mundial”.

El siguiente párrafo, por el contrario, ya delata parte del  problema de fondo. Resulta difícil demostrar nada de nada, si nos movemos en los terrenos pantanosos de la posverdad. En el ámbito de la farmaindustria y la agroindustria, cada denuncia de un estudio, es contraatacado con “los que haga falta”, por los sicarios de los mentados lobbies, terminando por ensuciar y enturbiarlo todo. Finalmente el lector ya duda acerca de lo que es verdad o es mentira. Un caso enormemente doloso, que tardó en solucionarse fue propiciado por los cárteles de las tabacaleras, al negarse a reconocer durante decenios, utilizando a los científicos que contrataban, de que fumar no perjudicaba en absoluto a la salud de los consumidores (ruego visionar ese fantástica película que llevaba por título El dilema (The Insider) – Película 1999”, en el que se narra tal escandalosa historia). Parece ser que volvemos a las andadas.    Y es que la noticia evita comentar que los científicos, cuando trabajan para empresas, suelen ser obligados a firmar una cláusula de confidencialidad que les prohíbe tajantemente hablar sobre sus actividades. La propaganda corre a cargo de “otros”. Llegados a este punto, se vislumbra un razonamiento infiormado y serio, para variar:

“(…) resulta sumamente difícil demostrar la existencia de un vínculo definitivo entre la exposición a los plaguicidas y la aparición de enfermedades o de daños en los ecosistemas”. “Esta dificultad se ha visto exacerbada por una negación sistemática (alimentada por la agroindustria y la industria de los plaguicidas) de la magnitud de los daños provocados por estas sustancias químicas, y las tácticas agresivas y poco éticas empleadas en el ámbito de la mercadotecnia se siguen sin cuestionar”, denuncia la relatora ”, Pero sigamos:

Los productos europeos tienen total garantía. Es una pena esta histeria, esta deriva histérica, de prohibir cualquier cosa con el principio de precaución. El riesgo cero no existe“.

Quien viva en Europa sabe sobradamente que aparecen casos en la prensa y otros que se nos ocultan. Suele ser un tema tan controvertido, como todos los que afectan a la salud pública, como para evitar alarmar a los ciudadanos, que escuchamos diariamente hablar de fraudes de toda clase, tipo y condición.  Resulta que si exigimos que se nos indique que alimentos son sanos,  y se prohíban los contaminados somos unos “histéricos” o “radicales” o “populistas” (al parecer la ONU, FAO, y UE también son incluidos en esta categoría). Por favor lean la penúltima frase reproducida arriba y enmarcada en negrita. ¡Sin comentarios!, ya que somos brutalmente histéricos con esos bienhechores que nos ofrecen consumir   alimentos inmaculadamente sanos. En una sociedad en la que el “principio de precaución” apenas se utiliza, mientras nos lanzamos a vender y consumir productos de todo tipo, sin conocer sus repercusiones, ahora resulta que también es enormemente molesto. ¿¿??. Continuamos con la nota de prensa, siempre en cursiva.

En la UE se están eliminando sustancias en las que se ha hecho una inversión tremenda en I+D. Lo mismo podrían alegar en su defensa los presidentes de las tabacaleras, como muestra el film previamente mentado. ¿Cuántas ingentes inversiones que han terminado por atentar contra la salud pública y medioambiental se han producido hasta la fecha, siendo finalmente reconocidas como tales? ¡Cientos!. ¿Quién invertía? Ya vamos terminando, pero sigamos.

Hay que buscar un equilibrio entre un riesgo aceptable y los beneficios de los fitosanitarios”. Miren ustedes, si vamos sumando riesgos aceptables, de los alimentos, fármacos, contaminaciones industriales, etc., seguimos sumando y sumando “ad nausean”. Al final resulta que en su conjunto, para que el capital prospere, debemos sufrir lo inaceptable. Pero para abundar más aun en la ceremonia de la confusión se espeta la siguiente frasecita: “identificar lo natural con bueno y lo sintético con malo es un error muy grave”. Habría mucho que comentar al respecto, pero, aun omitiendo el dilema naturalia/artificialia, ¿A qué viene tal afirmación?. Se nos trata como idiotas o retrasados mentales. En fin me callo. Sigamos: “Yo puedo estar en contra del mal uso de los antibióticos en las personas, pero no a favor de su prohibición. Hay determinadas enfermedades a las que es imposible enfrentarse con la agricultura ecológica”. Efectivamente y con los plaguicidas muchas tampoco. Y hablado de fármacos, lean ustedes la siguiente noticia extraída de internet que no tiene desperdicio: “”La industria farmacéutica es muy rica y ha corrompido los sistemas de salud” (…) y el entrevistado fue editor de una afamada revista de medicina (British Medical Journal). ¿Tanto hablar de fármacos verdad?. ¿Es esta la medicina que se propone la agroindustria? . Veamos tan solo una de las frases del citado artículo ya que farmaindustria y agroindustria resultan ser primas hermanas (cuan do no son la misma multinacional): “Es verdad que muchos de los medicamentos que la gente toma causan más daños que beneficios. Sabemos muy poco sobre la utilidad real de los medicamentos, ya que la práctica totalidad de los ensayos controlados con placebo son desarrollados por la industria farmacéutica, que tiene un tremendo conflicto de intereses. La industria exagera los beneficios y oculta los daños de los medicamentos en la publicación de los ensayos clínicos. Muchos de los fármacos que tomamos ni siquiera tienen efectos; simplemente parece que han tenido un efecto en los ensayos avalados por la industria, pero esto sucede normalmente porque los ensayos no se han ‘cegado’ de forma efectiva, y en ese caso tanto los pacientes como los médicos tienden a exagerar los efectos subjetivos de los medicamentos de forma substancial”. Sin comentarios. Los pesticidas son dañinos por naturaleza, por lo que la opinión expresada en el párrafo precedente es aún más válida en el caso de los que fans/beneficiarios de la agroindustria.

Hablemos ahora tan solo un poco de los daños que generados por los agroquímicos en la naturaleza, ya que la misma nota también menta que: “(….) la desaparición de un tercio de las aves agrarias en los últimos 17 años y señalaron al abuso de pesticidas en la agricultura intensiva (…)”. Empero siendo tremenda la noticia, se soslaya que lo mismo ocurre con los insectos polinizadores, incluso en espacios naturales protegidos de Europa. Si los insectos polinizadores mantienen la inmensa mayoría de la producción mundial de alimentos, los pájaros ayudan a controlar las plagas, etc. lo que defienden estos expertos es que finalmente colapsen todos los ecosistemas. Según ellos no debéis preocuparos, ya que nos venderán” mmicrorobots,  que sustituyan e la naturaleza y así pronto  casi toda la vida será artificial, que no natural”.  Puede leerse también en internet esta otra noticia, que es independiente: “Abejas robot de Monsanto – una amenaza a la vida”. Eso sí, cada vez que abráis la boca tener cuidado de no tragaros uno o varios de esos bichitos sintéticos, que no creo que sean muy beneficiosos para la salud y menos aun nutritivos.

Y no seguimos porque podríamos eternizando poniendo ejemplo, tras ejemplo. Se trata de una noticia “ejemplar” del periodismo de la posverdad. ¿Qué Dios nos pille confesados”.

Os dejo por tanto con esta aparentemente inocua pero perversa noticia, tal como es narrada. Una guerra entre mil plagas .

Juan José Ibáñez

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Un Avatar en La Tierra (Los Waiapi de la Amazonía)

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Fuente: Colaje Google Imágenes

Tras visionarla, quizás a muchos humanos nos hubiera gustado habitar en un planeta del tipo que se describe en Avatar, la película. Lo que muchos desconocerán es que “aún existen” lugares y pueblos en la Tierra cuyos habitantes disfrutaban de un mundo mágico y placentero semejante, hasta que llegó el Homo tecnológicus subespecie depredator para acabar con tal intolerable felicidad. Hablamos del pueblo Wajãpi, escondido en pequeños y recónditos pedazos de selva amazónica. En un post anterior  (¿El Progreso trae felicidad?. Viajando al jardín del Edén en el Amazonas), ya os comentamos diversos aspectos de su dramática situación, costumbres, agricultura, manejo del suelo, etc. Os recomendamos también la lectura de la siguiente entrega: El Expolio a los Pueblos Indígenas en Aras del Progreso: Los Dongria Kondh, Avatar y James Cameron.

 Lo que cabe preguntarse es si tanto progreso tecnológico nos ha ido separando del verdadero bienestar, en lugar de abrirnos nuevos caminos de paz, harmonía, conocimiento genuino y confort. Francamente, comienzo a sopesarlo muy seriamente. Cuando uno entra en la saga de los sexagenarios y ha vivido/sufrido multitud de experiencias, comienza a valorar que lo mejor que le puede ocurrir a un ser humano, resulta ser simplemente disfrutar de su vida en paz, divertirse a raudales tras cumplir con sus necesidades más básicas, encontrarse rodeado de familia y amigos, sin beligerancia alguna contra otros, contemplar con respeto y amor el universo que le ha ofrecido tanto disfrute, para finalmente despegarse para siempre de nuestro cuerpo material, rodeado de todo lo que quiere. Y todo ello tiene que ver tanto con los bienes que le ofrece su ambiente, como por haber nacido en una cultura tan especial como humilde. El hombre moderno siempre desea más, y confunde lo material con lo espiritual. La vida se nos escurre entre los dedos deseando más dinero, éxitos, un hogar repleto de artefactos, estresados casi siempre a la hora de dar la mejor educación a sus hijos, en competencia/lucha cotidiana con nuestros congéneres. A la postre, el estrés, la depresión y la infelicidad enferman esos mismos cuerpos y almas. La noticia central de hoy lleva el título: “Para la Tribu amazónica el bosque pluvial es el universo entero”.… ya que tienen todo lo que demandan y desean a su alrededor. Como veréis abajo, he traducido rápidamente la noticia científica del suajili publicada en TerradDaily al español castellano usando el ingenio Google, por lo que no esperéis delicatesen lingüísticas.

 Reitero que, por lo que a día de hoy saben los expertos, muchas de las tribus amazónicas fueron más sofisticadas que las que actualmente resisten. Algo ocurrió, según se piensa en 2019, un par de siglos antes de la llegada de los europeos, que arrasaron con todo lo que encontraron a su paso, (¿qué sucedió?). Se desconoce la causa y las fechas precisas, pero gran parte de la cuenca amazónica era un paisaje semi-agrario, rebosante de prácticas agronómicas y manejos de suelos ingeniosos, diversos y sofisticados. ¿Qué paso pues?; ¿Por qué se perdió (ver post: “Los Bosques Amazónicos: ¿Paisajes Prístinos o Paisajes Culturales?”). Posiblemente, muchas de las etnias y pueblos no culturizados ¿?¿? que aún restan en aquellos lares, son el fruto de un retroceso tecnológico, típico de la falta de intercambios culturales, necesidad de huir constantemente del hombre blanco (perdiendo parte de su sedentarismo), pérdida de diversidad de recursos naturales en espacios pequeños, así como también de unas organizaciones sociales dispersas en diminutos poblados, etc. Empero tal hecho no hizo mella en su modo de vida, aunque necesariamente debió cambiar.

 En la película Avatar, se hablaba de una inteligencia natural distribuida por todo el bosque en donde los seres del suelo y las raíces de las plantas, funcionaban como una ciudad, muy inteligente, pero además genuinamente sustentable. En nuestro post: “La Inteligencia de los bosques y su comunicación bajo el Suelo” os explicamos que una nueva corriente de pensamiento, así como evidencias empíricas, parecen constatar que lo narrado en Avatar no resulta ser descabellado, en absoluto, aunque seguramente idealizado.

 Quizás los Wajãpi se encontraban y aun lo hacen (aunque mermados) en su Avatar, y nosotros pensando que es un producto de nuestra calenturienta imaginación. ¡Qué lástima!. Todo lo que podríamos seguir aprendiendo de un pueblo tan respetuoso, afable, feliz y sustentable. Empero preferimos exterminarlos porque somos cultos y sofisticados ¿? ¿?. ¡No tenemos perdón!.  Y por ello los Wajãpi, hartos, nos han declarado la guerra al mundo entero, al menos si se pisan sus dominios. Ya les han engañado demasiadas veces: han dicho ¡basta!.

 Hoy os dejamos pues nuestro más entrañable recuerdo y solidaridad con los Wajãpi, y otras tribus latinoamericanas que sufren los mismos padecimientos y exterminios ante nuestro hipócrita y cómplice desinterés. ¿Un Avatar en la Tierra?. Al parecer antaño así puedo ser, actualmente una quimera.

PD. Observar en la narración como entienden y utilizan el concepto de “cansancio/fatiga del suelo”. 

 Juan José Ibáñez

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Microbioma del suelo, ecosistema y cambio climático

microbioma-suelo 

En los últimos años se ha ido describiendo que el Microbioma de las especies, es decir de los individuos que habitan en el seno de nuestro cuerpo y el de otros animales, que no en su superficie, resulta ser vital para la supervivencia del huésped, ya que sin él moriríamos.  Ya aventuramos tal hecho hace once años, es decir antes de que la ciencia actual reparara en su importancia. Más concretamente el primer post de 2006 llevaba por título “Individuos y Ecosistemas o Individuos-Ecosistemas: la Ambigüedad de la Vida y la Importancia del Suelo”. Según noticias recientes, la alteración del mentado microbioma conlleva una multitud de enfermedades en el ser humano. ¿Por qué iba a ser diferente en otros organismos?. De ahí que defendiéramos que todos los individuos, somos en alguna forma ecosistemas. Por todo ello no nos extraña el contenido de la nota de presa que os vamos a ofrecer hoy, el cual defiende que los organismos del suelo ayudarán a las especies sobre este “cuerpo natural” a adaptarse al cambio climático que la actividad humana se encuentra induciendo.  

 Pues bien, ha hecho falta que transcurrieran 11 años para que en la prestigiosa revista Nature, se ratificara una conjetura (la nuestra) que dimanaba del sentido común. Os traduzco la mayor parte del texto con vistas a que comprobéis como el susodicho sentido común tarda en reconocerse incluso por los que se consideran los sabios de la ciencia.  

 (…) muestra cómo estas comunidades bióticas invisibles crean “carreteras de suelo” para los árboles jóvenes, lo que significa que pueden determinar la rapidez con que las especies marchan hacia arriba, si es que lo hacen. El nuevo papel del microbioma del suelo -la recolección de bacterias microscópicas, hongos y arqueas que interactúan con las raíces de las plantas- representa un punto de inflexión para las investigaciones destinadas a comprender y predecir dónde residirán especies arbóreas importantes en el futuro.

 Así como la investigación sobre microbiomas humanos está cambiando rápidamente nuestras perspectivas sobre la salud y el comportamiento humano, las interacciones entre los árboles y sus microbiomas del suelo pueden cambiar drásticamente nuestra forma de pensar sobre la salud y el comportamiento de los bosques. El estudio fue publicado recientemente en la revista Nature Ecology and Evolution. El objetivo de los investigadores era comprender mejor cómo las plantas responderán a medida que aumenten las temperaturas.

 Van Nuland señaló que los árboles se ven afectados por algo más que la temperatura. Al igual que los seres humanos, los árboles dependen de las interacciones que tienen con otros seres vivos, y especialmente con su microbioma. Pero, ¿cómo reaccionarán los árboles que debieran migrar (altitudinal o latitudinalmente)a los microbiomas del suelo que se encuentran en altas altitudes?

 Los resultados mostraron que los árboles cercanos a la base de la montaña crecieron mejor en su suelo actual que en el suelo de la cima de la montaña. Pero lo contrario era cierto para los árboles en las elevaciones más altas; Prosperaron en el suelo de elevaciones mucho más altas. “Esto indica que (…)”. La investigación podría ayudar a los científicos a diseñar/escoger grupos específicos de bacterias y hongos para fomentar la migración de árboles amenazados por climas cálidos (….)

 De tales párrafos es posible extraer un razonamiento que, tarde o temprano, será corroborado tras denudados esfuerzos por entender lo evidente: cualquier intento de analizar como responderán los ecosistemas estudiando grupos concretos de individuos, pero no la biodiversidad de la vida y sus complejas interacciones, se encuentra destinada al fracaso. No lo duden, se publicarán miles de artículos antes de que la comunidad científica comprenda esta sencilla aseveración que es igual de cierta en todo lo concerniente a la salud humana. Por mucho que los científicos afirmen que tal o cual gen, proteína, etc., puede ayudarnos a curar una determinada enfermedad, un cambio necesario con vistas a avanzar en la lucha contra las enfermedades, envejecimiento etc., solo será posible cuando logremos entender las complejas interacciones entre genoma y microbioma humano.  Hablamos de una aproximación holística imperativa para comprender la biosfera, el cambio climático, los ecosistemas, la salud humada y los sistemas financieros. Hace ya casi un siglo que en la teoría de sistemas se reconoció que “el todo es más que la suma de las partes”. Empero la ciencia actual, parece hacer caso omiso, en la práctica, de un hecho archiconocido. Y así seguiremos despilfarrando miles y miles de millones de dólares o euros, dando palos de ciego.  Falta progresar en materias teóricas, mientras sobra un exceso de empirismo y experimentación que insisten en avanzar a ciegas, sin un corpus doctrinal coherentemente sensato que respalde las indagaciones. Un atentado contra las enseñanzas de la filosofía de la ciencia 

 Juan José Ibáñez (más…)

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Política Agraria Común Europea (PAC): Más errores que aciertos, al menos en los países mediterráneos.

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Fuente: Imágenes Google

Llevo casi quince años denunciando las incoherencias de la Política Agraria Común (PAC), en nuestra bitácora, es decir poco menos que los investigadores de mi Institución y autores de la nota de prensa que os mostramos hoy, con vistas a constatarlo por enésima vez. Abajo veréis una relación de post al respecto. No me refiero exclusivamente a sus repercusiones agropecuaria, sino como veréis también a las ambientales. En consecuencia, no me extraña en absoluto que otros colegas denuncien en la noticia: “Las políticas agrarias de la UE hacen fracasar los objetivos de conservación de la Red Natura 2000”. La Junta de Andalucía calculó en la década de los 90 del siglo XX que. en menos de 20 años, esta región había cambiado el uso del suelo al menos en el 20% de su territorio, en gran parte por seguir las directrices de la PAC. ¿Y desde entonces?. No tengo datos pero me temo lo peor.

La Política Agraria Común (PAC) es, como señala Wikipedia: “una de las políticas más importantes y uno de los elementos esenciales del sistema institucional de la Unión Europea (UE). La PAC gestiona las subvenciones que se otorgan a los agricultores y ganaderos de la Unión Europea (UE).

Como me comentó un compañero hace muchos años, quizás lo mejor de la PAC para España sea el “cultivo de subvenciones”, es decir sembrar lo que dictan, y a la postre abrir la mano para que suelten el dinero prometido si se acatan sus arbitrarios y a menudo absurdos criterios. Y digo arbitrarios por cuanto sus directrices dejan tanto que desear como para pensar que sus sabios arquitectos se caracterizan más por fracasar que de tener éxito. En sí misma, se trata de una iniciativa(a) magnifica en muchos aspectos, tanto en lo que concierne a la agricultura Europea, como para los propios agricultores que allí viven.  Realmente desconozco si desde el punto de vista agropecuario y ambiental, acertarán más en otros Estados de la UE, pero aquí en el sur (…).

Tengo la impresión de que el problema ha estribado en que se ofuscan preferentemente en el reparto subyacente de beneficios económicos y sociales por países y sectores, en función de sus decisiones, que en respetar el medio ambiente y la sustentabilidad agropecuaria de los estados miembros.  En estos foros, los representantes de cada país intentan obtener el mayor provecho económico y social posible para sí mismos, sin pensar realmente en las consecuencias ecológicas que acarrean sus rapaces cabezas. Y no me extraña, ya que eso es lo que  desean sus gobernantes y los sectores económicos afectados de cada Estado. Del mismo modo, la prensa mediática, en su inmensa mayoría timorata, alerta de que tal o cual decisión en ciernes pueden afectar muy negativamente el tamaño de nuestro trozo de tarta en favor del  de otros, predisponiendo (como si no fuera suficiente para la feroz clase política) a guerrear para conseguir un pedazo mayor. ¿Y el medio ambiente?. Simplemente ha sido tradicionalmente ser secundario (por mucho que digan lo contrario), por cuanto de otra forma, tan solo cabría concluir que se trata de un grupo de inexpertos tiburones, en contra de la composición gráfica que encabeza este post. Resumiendo una parte considerable de sus “doctas decisiones”, no merecerían más que ser echadas en un vertedero, pero “la pasta es la pasta” y hay que traer dinerito a casa…….

Os dejo pues con la noticia.

Juan José Ibáñez

Continúa…….

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Suelos, rocas, sequías y resiliencia de la vegetación

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Fuente del Grafico del Perfil. Gobierno de  Aragón. Fotos Google imágenes

La Humedad de la Roca oculta podría ser clave para entender la respuesta de los bosques a la sequía. Así más o menos comienza la nota de prensa que os mostramos abajo, traducida al español y que analizamos hoy. Pero sigamos: “Investigaciones realizadas por la Universidad de Austin en Tejas y la Universidad Berkeley en California descubrieron que una capa de roca subterránea poco estudiada puede contener cantidades importantes de agua que puede considerarse como un reservorio vital para los árboles, especialmente en tiempos de sequía. El estudio, publicado en la revista PNAS, analizó el agua almacenada dentro de la capa de roca alterada que comúnmente se encuentra debajo de los suelos en ambientes montañosos”.

La noticia me pareció muy interesante y de hecho lo es. ¿Pueden almacenar las rocas que subyacen a los suelos mucha agua? ¿Puede este líquido ser utilizado por la vegetación y ayudar a paliar los efectos del estrés hídrico ocasionados por sequías persistentes?.  De ser así, se trata de un hallazgo muy interesante. Ahora bien maticemos. En primer lugar, al seguir leyendo la noticia que os he traducido abajo,  la novedad se esfuma y en su lugar surge la lógica. No se trata de la roca en sí misma, sino, del material de la misma que se va alterando hasta formar el regolito que subyace al suelo en la zona vadosa y más allá. Las capacidades de almacenamiento dependerán pues de la razón entre la cantidad de granos/partículas ya dispersados, del grado de alteración de los bloques, y piedras, así como de la textura de la tierra fina resultante. Muchas de estas propiedades dependerán, de la naturaleza del material litológico, clima, fisiografía, así como de las repercusiones de las raíces y vida subterránea, etc. Es decir no resulta posible extrapolar los resultados obtenidos a otros ambientes de los  aquí analizados.

Y así, lo que llaman rocas, son en realidad los materiales que conforman el regolito del que tanto os hemos hablado en nuestra categoríaZona Crítica Terrestre: el Futuro de la edafología”.  Al final del presente post os muestro muchas de las entregas previas en las que podréis comprobar, por ejemplo que: (i) hemos defendidos que los regolitos deben ser considerados como parte del suelo; (ii) que debiera clasificarse el conjunto del sistema suelo regolito y el porqué; (iii) que este administrador realizó tales proposiciones años antes de que surgiera la iniciativa de la zona crítica terrestre, etc.

Debe tenerse encuentra que durante más de un siglo, no se disponía de medios logísticos para sondear hasta varios metros de profundidad en el continuum suelo-regolito. Tampoco habían sido ideadas las instrumentaciones pertinentes para conseguir tal fin. De hecho la denominada zona vadosa y la hidropedología abordan el tema desde hace bastantes décadas, sin llegar a tenerla ambición de la zona critica terrestre.

Cuando se viaja por carretera y se observan cortes/trincheras, etc., en donde afloran los regolitos y las rocas sin alterar, podréis observar en muchos casos, depósitos deleznables de sedimentos (a veces alternando con otros impermeables) que también almacenan agua, no siendo estrictamente regolitos, sino litologías sedimentarias o litologías duras sometidas antaño, por ejemplo, a alteraciones hidrotermales.

En consecuencia, cuando una sequía prolongada afecta a un espacio geográfico, no es extraño observar islas en donde los ecosistemas vegetales permanecen vigorosamente verdes en una matriz repleta de árboles muertos o seriamente afectados por el estrés hídrico. En la mayor parte de los casos se debe a las razones aludidas, empero a cortas distancias, también se constata que las profundidades a las que afloran regolitos y sedimentos son enormemente variables, tomando como línea basa la superficie.

Resumiendo, no se trata de ninguna sorpresa, excepto para mentes cortas de vista. El trabajo resulta interesante, justamente porque por fin se reconoce y constata experimentalmente lo que cabía inferir conforme a nuestros conocimientos actuales.

Os dejo con la noticia y la relación de post previos un donde se da fe, de que en esta bitácora se defienden perspectivas racionales. El tiempo da y quita razones. Ahora bien, en muchas de estas entregas nos adelantamos a lo que actualmente se consideran novedades en la literatura científica. Fue justamente al inicio de la andadura de este blog, en donde aclaramos nuestros puntos de vista, hará ya casi quince años.

Juan José Ibáñez

Continua………  

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Bosques tropicales y sequía (¿Reforestación Inteligente?)

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Colaje de imágenes de Google sobre bosques tropicales panameños.

 ¡Se hunde el barco, bajen las lanchas!: ¡Por favor atiendan: ¡niños, ancianos y enfermos que se suban los primeros!. Esta frase, o alguna parecida, la habréis oído con harta frecuencia en las películas de cine!.  Pues bien, la noticia que vamos a analizar hoy nos viene a decir lo mismo!. Todos saben que las criaturas animales más débiles, por término general son las más jóvenes, aún en fase de crecimiento, mientras que las más vetustas, cuyos cuerpos han ido deteriorándose con el devenir del tiempo también resultan ser frágiles. Quien tiene un jardín, bien podría decir lo mismo de sus plantas adaptadas al entorno.

 Tropical forest response to drought depends on age (La respuesta de los bosques tropicales a la sequía depende de su edad) acaba de descubrir lo obvio, aunque debemos reconocer que también aporta algún detalle de interés. Que cada especie vegetal responde de diferentes formas a los periodos de sequía es una obviedad en la que no merece desperdiciar palabras. Que los individuos de una misma especie reaccionan de forma dispar a los impactos ambientales y enfermedades no merece más calificativo que ¡sin comentarios!. Y quien tenga unos mínimos conocimientos de geobotánica estará harto/a de observar ejemplos en la naturaleza.  Veamos algo ahora de la sustancia, ya que se encuentra en los suelos.

 Conforme la sequía se prolonga, la transpiración del medio edáfico y la evaporación de las plantas van haciendo descender el depósito de agua almacenada en el medio edáfico, succionando finalmente la que permanece a mayor profundidad. Los árboles pueden ser, según la especie, de enraizamiento somero o profundo, por lo que (…) ya sabéis la respuesta. También es trivial, una enseñanza de parvulario que, conforme un árbol crece, lo hace hacia arriba, en el medio aéreo y hacia abajo en el suelo, el consabido geotropismo (gravitropismo), por poner una nota de color académica.  Como corolario, las plantas maduras, y en especial los árboles maduros pueden succionar el agua hasta varios metros en el seno del suelo/regolito mientras que un vástago joven no o con dificultades.  Si volvemos a recordar que unas especies atesoran sistemas radiculares que penetran a mayores profundidades: ya tenéis los relevantes resultados de esta investigación. Añadamos que los individuos viejos y las especies arbóreas de enraizamiento somero son las primeros(as) en caer tras arreciar los vientos (huracanes, tormentas tropicales). Como corolario, resulta palmario que un ecosistema forestal maduro adquiera un aspecto mosaicista, aunque también intervienen otras causas que sería largo de describir en un post.  Por lo tanto, se me antoja insustancial el alegato de los autores de este trabajo cuando escriben en la nota de prensa:

 “Los árboles tropicales responden a la sequía de manera diferente dependiendo de su edad, de acuerdo con una nueva investigación dirigida por un científico postdoctoral en la Universidad de Wyoming”.

“Descubrimos que la edad del bosque importa”.

“Nuestros resultados indican que los factores más importantes para la regulación de la transpiración en los bosques jóvenes tienen que ver con su capacidad para acceder al agua en el suelo, mientras que los bosques más antiguos se vieron más afectados por las condiciones atmosféricas”.

Estamos trabajando en técnicas de diseño que llamamos ‘reforestación inteligente’, tomando decisiones sobre qué especies de árboles plantar para lograr diferentes objetivos de uso de la tierra”,

¿Reforestación inteligente?: al parecer, antes de este sensacional descubrimiento, se sembraba al azar. Me resulta difícil entender el valor del estudio. Al parecer los científicos pensamos que la naturaleza es tonta. Y por eso intervenimos, pero con la desventurada ¡sorpresa! añadida de que a menudo lo hacemos mucho peor, ya que la degradación de la biosfera sigue su curso al no disponer de tanto talento, nuestra Smart Inteligentia. ¡Amén!

Os dejo con la noticia traducida, aunque si no lo hubiera hecho, tampoco os secuestraria prácticamente ninguna conclusión de sustancia.

Juan José Ibáñez

Continúa………

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