‘Geografía de Suelos y Megaedafología’

Los Suelos de los Lechos Fluviales: Las Ramblas y los Uadi y su Biodiversidad de Plantas Vasculares

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En algunos post precedentes hablamos de los paisajes de suelos de Almería, mostrando que son representativos de ambientes áridos y también, en algunos casos, desérticos. Nos referimos más concretamente a los siguientes: (i) Impacto Humano sobre Ecosistemas Frágiles: Desiertos, Desertificación y Algo Más (Un Ejemplo del SE Español) y (ii) Paisajes con Suelos Desérticos en Europa (El Sureste Español). Recientemente hemos publicado un artículo científico en el que se constatan empíricamente tales aseveraciones (Are there Arid Land Soilscapes in Southwestern Europe?). Sin embargo, la investigación que realizamos va mucho más allá, ya que comparamos las cartografías digitalizadas de suelos y vegetación, cuyas bases de datos pertenecen a la Junta de Andalucía, encontrándose la segunda en acceso abierto, al contrario que la primera, por desgracia. Al analizar los datos de ambos recursos naturales, inicialmente quedamos un poco desconcertados. Los mapas de vegetación de esta Comunidad Autónoma fueron llevados a cabo mediante el método sinfitosociológico a escala 1:10.000, mientras que para la cartografía de suelos  se hizo uso de la WRB de 1998 a  la escala 1.100.000, lo que motivó que requiriéramos sofisticados análisis matemáticos con vistas a detectar los patrones espaciales de ambos recursos. Pero a lo que vamos….

Con independencia de las diferencias de escala, nos sorprendió que entre el 50% y el 60% de las vegetaciones potenciales de esta región árida (Incluyendo el genuino desierto de Tabernas) son, lo que los geobotánicos que se adhieren a esta escuela,  denominan comunidades edafófilas. La Página Web Biogeografía las define así, con alguna modificación:    

Las series edafófilas: que se desarrollan en suelos o medios excepcionales, normalmente azonales, es decir en los que las características del medio edáfico determina su ausencia o presencia. Suelen estar determinados por el exceso (series edafohigrófilas) o el defecto (series edafoxerófilas) de agua en el suelo, aunque también pueden intervenir otros factores, como la salinidad, acidez, etc., a la hora de dar cuenta de su nomenclatura y clasificación. Las series edafoxerófilas o xeroseries: son series propias de medios funcionalmente secos, aun estando situadas en climas húmedos. Es el ejemplo de la vegetación de laderas abruptas, cantiles, crestas, arenales. Por el contrario, las series edafohigrófilas demandan exceso de agua en el medio edáfico, respecto a la “normal” en la cobertura de suelos típica del territorio.

Pues bien, para nuestra sorpresa la gran mayoría de los tipos de vegetación edafófilas de la Provincia de Almería resultaban ser edafohigrófilas, que no edafoxerófilas, a pesar de la aridez  del ambiente de estos territorios. Al cotejar el mapa de suelos, encontramos escasísimas correspondencias lógicas entre los tipos de suelos y esta vegetación amante del agua. Por tal motivo Juan Pedro Zaballos  (Real Jardín Botánico Juan Carlos I de la Universidad de Alcalá de Henares) y yo mismo viajamos a Almería para visitar la zona con la inestimable colaboración de algunos amigos y expertos de aquellos territorios: Cecilio Oyonarte (edafólogo y coautor del mentado mapa de suelos), Javier Cabello (geobotánico fitosociólogo) y José Luís González Rebollar (geobotánico y bioclimatólogo). Los dos primeros pertenecen a la Universidad de Almería, mientras que el segundo resulta ser investigador de la EEZ-CSIC en Granada. Fue justamente el tercer día de viaje en donde al atravesar unas ramblas en el desierto de Tabernas nos llevamos la gran sorpresa. Se trata de cauces, que permanecen secos la mayor parte del año e incluso durante muchos, muchos, años enteros, por lo que pueden catalogarse como los Uadi, típicos de los desiertos africanos. Para nuestra fortuna, en diciembre de 2014, cuando realizamos el viaje, había llovido  algo más de lo normal (nada o casi nada) por lo que las bien adaptadas comunidades vegetales a la mentada aridez, se encontraban bastante exuberantes, como puede verse en la foto de cabecera. Y en esta misma imagen se revela el misterio….

Como podréis observar, la vegetación variaba rápidamente con tramos secos, húmedos, hilillos de agua que desaparecían súbitamente y algunas charcas dispersas. Generalmente estos cauces y sus lechos suelen aparecer “aparentemente secos”. Empero, a menudo, bajo ellos, las capas freáticas suben y bajan a lo largo de varios metros de profundidad, aunque frecuentemente alcancen las raíces de las plantas.  

Quizás con la salvedad de la clasificación WRB en su versión de 2006/2007, en la cual hasta los sedimentos de calzadas y aceras de las ciudades son considerados como edafotaxa, los lechos fluviales, a menudo pedregosos y repletos de cantos rodados no son considerados suelos en la mayoría de las clasificaciones edafológicas, lo cual daba cuenta de la aludida falta de correspondencia entre tipos de suelos y tipos de vegetación. Por esta razón, estos enclaves no son muestreados en los reconocimientos de suelos.  En otras palabras, no podíamos testar, con nuestros datos, la relación entre edafotaxa  y las numerosas series de vegetación edafohigrófila presentes en el área de estudio.

Por lo tanto, una buena parte de la biodiversidad de Almería y más aun de sus comunidades vegetales dependen de la estructura y dinámica de esos cauces, casi-permanentemente secos, a los que se denominan Ramblas o Uadis. Como corolario, el impacto ambiental e incluso las obras de corrección hidráulica con vistas a evitar sus impredecibles avenidas/inundaciones, podrían poner en riesgo una buena parte de la excepcional biodiversidad (rica en endemismos iberoafricanos) de estos enclaves.

Y de aquí nace la pregunta que insinúa el título del post. ¿Deben considerarse suelos estos lechos fluviales, en los cuales el agua tan solo corre muy de vez en cuando?.  Es decir, las aguas corrientes resultan ser, en estos casos, muy poco corrientes, al contrario que los procesos de edificación. ¿Cuál es nuestra opinión?: ¡Sí!. Obviamente, si apelamos al concepto de la zona critica terrestre la afirmación sería incontestablemente rotunda: ¡Si!. Pero hay más….

Como veremos a continuación, otros investigadores han detectado abundantes especies de organismos del suelo, entre otros, bajo tales lechos, proponiendo a la comunidad científica  que “Descubren un nuevo hábitat subterráneo para fauna terrestre”. Ahora bien este artículo dio lugar a una dura polémica por la paternidad de tal descubrimiento, en los comentarios al video que aparece en el siguiente enlace: mi+dtv: Hábitat subterráneo para fauna terrestre. Preferimos soslayar aquí nuestra opinión al respecto, ya que tan agria discusión se nos antoja más como un problema de terminología que de fondo. Sin embargo os recomiendo que leáis todo este material (pinchando en el enlace), con vistas a que entendamos como, en las fronteras disciplinarias, a menudo discernir lo que es un suelo, de lo que no lo es resulta confuso y confundente para muchos investigadores, aunque a unos más que a otros.  Quizás algún día intentemos aclarar tal polémica.

Resumiendo, en los ambientes muy áridos y desérticos buena parte de la diversidad de comunidades vegetales pueden esconderse en estos oasis o islas de bio-geo-diversidad.  Sin embargo el tema no acaba aquí, ya que tras las raras pero intensas inundaciones, la localización e los lechos, en principio, podrían cambiar de disposición espacial, dando “posiblemente lugar” a habitats en parte móviles. ¿Cambian los suelos de emplazamiento?. Pues desde varios puntos de vista sí, como ya comentamos al hablar de esos suelos flotantes (o ecosistemas flotantes) presentes en parte de Latinoamérica y a los que se denominan embalsados.

No obstante, posiblemente, tal “movilidad”, debido a la erosión, arrastre y deposición de los sedimentos en el cauce, conforme a la intensidad y caudal de las avenidas no se produzca. La razón estriba en que las aguas subterráneas que recargan los acuíferos se producen fundamentalmente dentro de las cuencas durante fenómenos meteorológicos extremos, denominados “gota fría”. Una vez allí la capa freática subirá para posteriormente ir descendiendo hasta la llegada de otro evento. Ahora bien, la urgencia del agua en los lechos fluviales obedece a puntos en donde la estratigrafía subyacente (con sedimentos que atesoran una gran variabilidad en lo que respecta a su permeabilidad/impermeabilidad y que además debido a la elevada actividad tectónica no parecen ser muy continuos espacialmente) permite que tales aguas profundas afloren. Y las circunstancias mentadas solo pueden generarse en sitios estratigráficamente concretos, sin que seguramente los avatares de las aguas superficiales y su carga de sedimentos no los afecten en demasía.  

Abajo os dejo unas líneas de Wikipedia para todos aquellos que no estéis familiarizados con la geomorfología, hidrología, etc. de los Uadi y Ramblas. También os proporcionamos el enlace y el resumen del artículo que versa sobre el mentado nuevo tipo de hábitat, no sin antes recomendaros, una vez más que leáis la polémica que suscitó.

Juan José Ibáñez

Pero sigamos…….

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Investigación participativa y mapeo de suelos

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Investigación participativa en la Ciencia del Suelo: Fuente: CGIAR

En la  IUSS Alert 30 de agosto de 2015 se comentaba como, en una breve reseña de Nature, un edafólogo defendía en un artículo de Geoderma el valor de la denominada investigación participativa (léase aquella que se elabora con la participación ciudadana) en materia de cartografía de suelos. Y nadie lo duda. Lo que extraña en este caso es que se mencione como una idea novedosa, cuando ya se ha demostrado desde hace décadas, tanto por expertos de la FAO (por ejemplos, algunas disertaciones que escuche personalmente a Seppe Deckers), como por los estudiosos de la etnoedafología de los que ya he hablado en diferentes ocasiones. Ya os lo hemos informado en numerosas ocasiones, por lo que no incidiremos en el tema. Lamentablemente, los amigos del establishment logran publicar lo obvio y consabido como novedad, ya que los editores así se lo permiten, por cuanto un documento así  a la mayoría de nosotros nos los rechazarían, alegando “cualquier argumento que esgriman los adláteres que hacen de revisores”. Y este es el caso que os mostramos hoy. Nature cita un estudio publicado en Geoderma  por Rossiter, (ITC, Holanda), que no es precisamente un experto en el tema, ni mucho menos. Ya tuvimos una agria controversia con este colega en algunos post hace años, cuyos enlaces os dejo al final de este. Se ha demostrado que, con la ayuda de los campesinos, los expertos logran mejorar, no algo, sino mucho, la calidad de los mapas de suelos que actualmente realizamos los expertos. También vimos como la clasificación Maya de los suelos en zonas de Karst era considerada más apropiada y precisa que las taxonomías modernas de la FAO. Por lo tanto, Rossiter no dijo nada nuevo (de hecho aquí hemos defendido la participación ciudadana en la materia antes que él, como otros colegas), nada digno de resaltar que no fuera archiconocido. En ciencias del suelo la investigación participativa se lleva realizando décadas antes de que se acuñara el término. Un ejemplo paradigmático nos lo ofreció Antonio Bello en sus estudios agroecológicos. La novedad en este caso deviene que una revista como Nature, escoja un tema tan poco valorado por esa editorial como lo es el de la cartografía de suelos con vistas a ensalzar el valor de este tipo de ciencia con la participación de los usuarios/ciudadanos/aficionados. Quizás la razón resida en que durante ese años nos encontrábamos en el Año Internacional de los Suelos. Sea como sea, se trata de una referencia bienvenida, aunque me temo que se olvide fugazmente, o que despierte alguna atención. En cualquier caso avala la tesis ampliamente defendida en este blog y por otros colegas que con toda seguridad abundaron en este asunto mucho antes de que al Dr. Rossiter se le pasara por la cabeza. No utilizo la figura del investigador mentado para atizarle personalmente, ya que este tipo de papers, en la actualidad, son de moneda común en todos los ámbitos de la ciencia. Simplemente es lo que hay. Cuando alguien lanza un vocablo con gancho mediático,  la prensa y muchos investigadores parecen tomarlo como el punto cero de una nueva disciplina o línea de investigación. Empero la realidad es muy distinta (el oportunismo mediático distorsiona pues la historia de la ciencia). Sin embargo, si sirve de algo para concienciar a la ciudadanía sobre la vital importancia del recurso suelo. Mirémoslo pues por su lado positivo, ya que el negativo ahí queda. Os dejo abajo el material para que podéis abundar en esta noticia.

Juan José Ibáñez  

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Tipos de suelos, biodiversidad del suelo y respuesta a las perturbaciones

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Mapas del mundo de los Arenosoles (arriba) y Vertisoles (abajo). Fuente: FAO

De corroborarse los resultados del artículo que analizamos hoy, se habría dado un gran paso hacia adelante en lo que concierne a predecir los efectos del cambio climático y otras perturbaciones ambientales sobre la diversidad de los organismos edáficos, pero también en la propia comprensión de la estructura y dinámica del suelo. Lástima que los autores pongan el carro delante de los caballos en sus indagaciones (el calentamiento de la atmósfera), si bien tal hecho no resta mérito a la investigación. Tras un análisis de distintos tipos de suelos esparcidos por varias partes del mundo, así como de la biodiversidad que conocemos de los mismos, resulta que la textura/estructura se comporta como el factor determinante de su resiliencia a la deforestación y el cambio climático (al contrario que el pH, la disponibilidad de nutrientes, humedad y temperatura, etc.). De este modo, los suelos arenosos serían los más vulnerables, mientras que los arcillosos los más estables ante las perturbaciones de la deforestación, cambio climático y presumiblemente otros impactos ambientales. La razón estriba en sus acusadas diferencias de lo que se viene denominando superficie efectiva (effective surface área). Ya os hemos comentado que el suelo es un medio poroso heterogéneo, por lo que la superficie expuesta a la hidrosfera y atmósfera depende de su textura y estructura. Y así, si nos preguntamos  ¿Cuanto mide un metro cuadrado de suelo?, por cuanto resulta que puede variar en órdenes de magnitud dependiendo de la su granulometría, la cual formando agregados por la acción de la materia orgánica, genera su enorme porosidad compuesta por cavidades de todos los tamaños. Cuanto más arcilla contenga un perfil del edáfico tanta más superficie efectiva atesorará el solum. Lo contrario ocurre si las cantidades de arena son considerables. Groso modo, los primeros son denominados Vertisoles, mientras que los segundos Arenosoles, cuya distribución en el mundo resulta ser bastante diferente, como os mostramos en la figura de arriba. Ya expuse personalmente en una conferencia internacional que llevaba por título “How long is a square meter of soil?, que tan solo resultaba ser una propuesta más rigurosa del post  ¿Cuanto mide un metro cuadrado de suelo?,” una nueva con vistas a alcanzar una definición más precisa del suelo, cuando se apela a dos conceptos previos, la superficie efectiva y el ambiente iónico. Los resultados que os vamos a exponer, de ser ciertos, confirman nuestra conjetura.

Cuando un suelo arenoso es deforestado, su menor agregación desprende rápidamente la materia orgánica, ya sea a la atmósfera, ya en forma particulada a las aguas. Mediante este tipo de degradación edáfica los horizontes orgánicos se deterioran con facilidad, modificando drásticamente la composición de sus comunidades microbianas, como confirma la investigación científica que os exponemos abajo, llevada a cabo en la Universidad de Yale. Por el contrario, los Vertisoles atesoran gran cantidad de arcillas expansivas. Estas partículas de diminutas dimensiones, al contrario que las arenas, poseen la propiedad de retener nutrientes y agua entre sus láminas, pero además proporcionan una gran superficie efectiva al medio edáfico. Pues bien, los científicos de Yale dicen haber constatado que independientemente del bioma, la deforestación de un suelo arcilloso no genera una gran pérdida de la superficie mentada, retiene bien los nutrientes, mantiene sus comunidades microbianas más estables y desprende menos carbono, ya sea a la atmósfera o al agua percolante.  Por tanto los Vertisoles deberían ser muy  resiliente a las perturbaciones, mientras que los Arenosoles enormemente frágiles. Obviamente existes otros taxa que, en menor grado, también tienen propiedades arénicas o vérticas, por lo que muchos de ellos deberían tenerse en cuenta, al, margen de los ya mentados Arenosoles y Vertisoles, a la hora de discernir entre resiliencia y fragilidad, en el sentido aludido. Los investigadores que firman el trabajo hablan de superficie efectiva, y esta depende de la textura y la estructura, ahora bien la primera variable es medida usualmente mientras que la segunda no. Por esta razón apelan exclusivamente a la granulometría, es decir a la cantidad de arena, limo y arcilla presente en los suelos. No obstante llama la atención que una sola variable parezca ser tan importante ante la plétora que podrían estimarse. Tal hecho, de ser corroborado por otros estudios, daría a los mapas edafológicos un gran poder predictivo. Debéis tener en cuenta que los suelos de los bosques atesoran, por lo general, una buena estructura, hasta que su deforestación la degrada, surgiendo así la relevancia de la textura.

Como cifras orientativas, a nivel global  los Arenosoles cubren 9 millones de Km2, es decir el 7% de la edafosfera, aunque si tenemos en cuenta las arenas cambiantes y las dunas activas, tal porcentaje alcanzaría la cifra del 10% de la  superficie terrestre emergida. Por su parte los Vertisoles se extienden por 3.350.000 km2, lo cual equivale al 3% de la superficie mundial. Dicho de otro modo, son más abundantes los Arenosoles que los Vertisoles. En cualquier caso, debemos recordar que los suelos francos, con un porcentaje equilibrado de las tres fracciones granulométricas (arena, limo y arcilla), resultan ser los más aptos para la agricultura, aunque de los Vertisoles bien gestionados pueden obtenerse muy buenas cosechas, al contrario de lo que acaece con los Arenosoles.

Reitero que este estudio se me antoja de gran importancia, “de confirmarse sus conclusiones”, ya que ofrecerían variables fáciles de estimar y que son de gran relevancia a la hora de dividir los taxones en las clasificaciones de suelos al uso. En otras palabras, sería relativamente fácil inventariar y cartografiar las áreas más resilientes y las más frágiles a partir de las cartografías y bases de datos de suelos disponibles. Debo reconocer que he sonreído al leer la nota de prensa y consultar el estudio, ya que refuerzan mis conjeturas para alcanzar una definición de suelos mejor que las actuales, basándose exclusivamente en la superficie efectiva y el ambiente iónico.  Os dejo  pues abajo la nota de prensa original.

Juan José Ibáñez

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El Secuestro de carbono por los suelos del mundo. Últimas estimaciones en 2014

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Carbono de los suelos en forma orgánica e inorgánicaN.H. Batjes EJSS, ISRIC

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Carbono de los suelos en forma orgánica e inorgánica N.H. Batjes EJSS, ISRIC

N.H. Batjes ha publicado recientemente en el European Journal of Soil Science el último inventario sobre el secuestro de carbono de los suelos del mundo, en el cual se incluye por primera vez no sólo su contenido en materia orgánica, sino también el que se almacena en forma de carbonatos. Como veréis, este estudio también se encuentra en acceso abierto en la página Web del ISRIC, por lo que podéis obtenerlo gratuitamente en formato digital. En este post incidiremos principalmente, en que la inclusión “parcial” de esta última forma de almacenamiento, es decir sales, aumentando considerablemente las valoraciones previas. Y digo parcial, ya que si bien se contempla las cantidades del primer metro a partir de la superficie, aun no se disponen cifras del que alberga el medio edáfico a mayores profundidades. Abajo os he traducido al español-castellano el resumen de este interesante artículo.  

Cabría recordar que en los biomas mediterráneos, semiáridos y áridos (incluyendo desiertos), la extensión de la edafotaxa (tipos de suelos) con la presencia de horizontes profundos ricos en carbonatos es enorme. Del mismo modo también es necesario apreciar que 2/3 de la superficie terrestre del mundo resulta ser semiárida y árida. En consecuencia, las cifras ofrecidas deben adolecer necesariamente de considerables subestimaciones. Con toda seguridad, cuando se dispongan  de datos más allá del metro superficial, las cifras ofrecidas alcancen o superen las del almacenamiento de carbono orgánico, como ya os anticipamos en este post, ¡hace ya más de siete años!. Volvemos a dar en la diana, no por ser más listos que nadie, sino por el mero sentido común. Eso sí, aún deben estudiarse la tasas anuales de secuestro de estas formas de carbono, ya que de ser altas, podrían cambiar el panorama ofrecido hasta la fecha, lo cual también tendría efecto en el mercado mundial de emisiones, que actualmente favorece a aquellos países en los que las reservas de carbono son principalmente orgánicas (ambientes más húmedos). Os recordamos que en esta bitácora hemos aportado abundante información sobre el tema en varios post previos incluidos en nuestra categoría  Biomasa y Necromasa en los Suelos: Raíces y Materia Orgánica”.

Como ya me imagino que sabéis, la mayor parte de las estimaciones actuales se basan tan solo en calcular el secuestro de carbono en los veinte centímetros superficiales, o en el mejor de los casos en los cuarenta, como propone la Unión Europea.  Si os fijáis en el gráfico y tabla adjuntas (la figura la he elaborado personalmente partiendo de otra previa del citado artículo; no es muy buena, por lo que os pido disculpas) tales cifras ofrecen una idea muy pobre, y porque no decirlo errónea, del potencial del suelo para secuestrar carbono de la atmósfera. Debemos pues agradecer a N.H. Batjes, una vez más, que se interese por la realidad y no por captar fondos económicos aun a sabiendas de que las cifras que proporcionen no sirvan a la hora de valorar este proceso. En el artículo recientemente publicado por Batjes se os muestra muchísima más información, que no os podemos ofrecer, por tratarse de un artículo al que hay que acceder previo pago. Eso sí, por encontrarse simultáneamente en acceso abierto, os recomiendo la lectura de esta publicación, con vistas a que desmitifiquéis los datos oficiales que suelen publicarse en artículos y sitios WEB de la mayoría de las instituciones. 

Por último, tan solo comentar que el carbono que se encuentra almacenado en los horizontes superficiales resulta ser generalmente mucho más lábil que el que se encuentra a mayor profundidad, por lo que retorna (es emitido) antes a la atmósfera (a no ser que se trata de formas carbonosas), hecho de gran trascendencia para una valoración más rigurosa del significado de los datos.  A mayor estabilidad (menor labilidad) almacenamiento más prolongado.

Juan José Ibáñez

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Suelos Urbanos: Estudio, Inventario y Cartografía

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Mapa y Leyenda de los Suelos Urbanos de Berlín Fuente Gobierno de Berlín 2013.

Hasta la aparición del Grupo de Suelos de Referencia de la WRB (2006/2007) denominado Tecnosuelos, las taxonomías edafológicas soslayaban el estudio de los suelos urbanos. Sin embargo, ya antes de la fecha aludida, la creciente e insalubre contaminación de las ciudades obligaron a políticos y técnicos de algunos de los países más industrializados a inventariar, cartografiar y monitorizar los suelos urbanos usando diversas aproximaciones. Eso sí, en el mundo hispanoparlante, tales iniciativas no han arrancado más que con algunas tibias iniciativas. Y así, si uno pone “suelos urbanos” en su motor de búsqueda, podrá encontrar todo tipo de documentos en los que se encuentra nuestra idiosincrásicas clasificaciones, al menos en España, del tipo “protegido”, “urbanizable”, “urbano”, ”rústico”, por no añadir como pasar de esta última categoría a otra del tipo “corruptamente urbanizable” (para el deleite y espolio de nuestras empresas constructoras y el regocijo de banqueros y políticos que se aprovechan de unas taxonomías tan escabrosas indignantes. Pero vayamos al asunto.

Diversas ciudades del mundo han llevado a cabo iniciativas que tenían como propósito tal inventario y cartografía, con vistas a avaluar la contaminación de los suelos  en jardines y zonas de recreo en donde uno ya no puede garantizar con rotundidad que nuestras criaturas y animales domésticos no corran riesgos de salud pública (incluso soslayando la posible existencia de microorganismos patógenos). Del mismo modo, los polutantes (como los metales pesados) pueden alcanzar los acuíferos subyacentes, convirtiendo laguas potables en nocivas o sumamente tóxicas, incluso con sustancias radioactivas.  Más aún, también se ha abordado el estudio de las desdichadas funciones del suelo en estos ambientes. Para terminar, sin ser exhaustivos, debemos señalar que se han implementado planes para la protección de los susodichos suelos urbanos  

Este post no tiene otro propósito de mostraros varios sitios Web y documentos que versan sobre estos asuntos, tomando como referencias los llevados a cabo por la NRCS (USA), Nueva York, Berlín y Hamburgo, si bien existen otros documentos y sus correspondientes cartografías. Estoy completamente convencido que muchos de los suelos de los espacios de recreo se encuentran contaminados aunque tan solo fuera por el resultado de las deposiciones de partículas suspendidas en el aire que desprenden nuestras portentosas tecnologías y vehículos (sin olvidar que abundantemente se usan aguas residuales en el riego de jardines). Conforme se conozca mejor el rol de los “urbisuelos” en las ciudades, lamentablemente nos depararán desagradables sorpresas.  Os dejo pues, a continuación, una relación de tales sitios y documentos albergados en la Web, como por ejemplo, una relación más detallada de los estudios que se llevan a cabo en la Ciudad de Berlín. Considero que se trata de un material de base suficiente como para que los interesados puedan comenzar a aprender sobre el tema.

Juan José Ibáñez

Veamos pues donde obtener estos documentos y mapas……..

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Suelos Someros y Conservación de la Naturaleza (Crítica a las Taxonomías Actuales de Suelos)

Terminado nuestro “curso básico sobre los tipos de suelos del mundo”, conforme a las directrices dimanantes de la WRB (FAO, 1998) vamos a ofreceros algunas reflexiones sobre las taxonomías actuales de suelos en relación a la conservación de la naturaleza. El suelo es un recurso natural, nadie lo duda. Sin embargo, la edafología continúa, y lo seguirá haciendo teniendo como institución nucleadora, la Alianza Mundial por el Recurso Suelo. Sin tener en cuenta otras connotaciones, tal iniciativa de la FAO hará gala, por su naturaleza, de una perspectiva utilitarista que a la postre da lugar a una disciplina que se desmarca, en buena medida, de las restantes que versan sobre el inventario, clasificación y monitorización de los recursos naturales. Ya comentamos que si los suelos tienen funciones y cualidades, ¿cuales son las de las rocas, relieve, clima, agua, o la biota, por citar tan solo unos ejemplos?. Francamente en las ciencias que dan cuenta de estos últimos ni se lo plantean, y menos aún en sus definiciones. Tales sesgos son a la postre reflejados en nuestras clasificaciones y/o taxonomías.  A la larga, pagaremos nuestra obsesión, por no hablar de obcecación, de concebir a la ciencia del suelo como una rama del conocimiento excesivamente aplicada. Hoy simplemente expondremos un ejemplo, el que concierne a los suelos someros, a los que la WRB incluye mayoritariamente en categorías como Leptosoles y Regosoles.

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Jarales y brezales sobre cuarcitas y pizarras en e Sistema Central (España); Plantas Acidificantes. Fuente: Blog Entre Plantas y Bichos

La clasificación de Leptosoles y Regosoles resulta enormemente deficiente a la hora de dar cuenta del soporte de vida que suponen para numerosos ecosistemas y especies, muchas de las cuales son endémicas y consideradas por su valor intrínseco como objetos de conservación prioritaria. En el presente post defendemos las razones que nos impelen a proponer que una mejor clasificación de estos edafotaxa estribaría en considerar como un criterio diagnóstico (o calificador en términos de la WRB) los materiales parentales sobre los que se desarrollan estos suelos.

En muchos biomas y ambientes, aunque especialmente en los que sufren déficits hídricos más o menos prolongados, abundan los paisajes erosionados. Bajo estas circunstancias climáticas, la perdida de suelo induce a que afloren las rocas que alternan en el paisaje con los mentados suelos someros en asociaciones indisociables. En estos casos ya hablemos de edafotaxa poco evolucionados, ya de los propios materiales parentales, unos y otros imprimen carácter a las comunidades que se desarrollan sobre ellos. Nadie discute casos como los de las rocas madre salinas, yesíferas, o las idiosincrásicas serpentinas. Sobre todas ellas aparecerán especies adaptadas a ambientes edáficos tan singulares y reiteremos que a menudo, por abundar los endemismos, han sido reconocidas como de especial protección en muchas legislaciones nacionales y/o internacionales.

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Matorrales de fabáceas fijadoras de nitrógeno sobre granitos y gneis en el Sistema Central; plantas mejorantes Fuente: Blog Apuntes de Campo   

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Suelos modificados por el Hombre y Suelos Antropogénicos (Crítica a Los Antrosoles y Tecnosoles de la WRB)

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Terrazas en el Cañon del Colca Perú. Fuente: Education Portal

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Construcción de terrazas con suelos artificiales en el Cañón Del Colca: Perú. Fuente ClimateTechWiki

Finalizamos nuestro “curso básico sobre los tipos de suelos del mundo”, conforme a las directrices dimanantes de la WRB (FAO, 1998) vamos a ofreceros algunas reflexiones sobre las numerosas deficiencias que detectamos en los Grupos de Suelos de Referencia (GSR) denominados Antrosoles y Tecnosolesde acuerdo al mentado sistema clasificatorio. No pretendo repasar ni ofrecer mi opinión sobre cada GSR, ni mucho menos, por cuanto toda taxonomía adolece inevitablemente de problemas conceptuales. Sin embargo se trata de un caso especial, al menos para mí, aunque sospecho que también para la mayoría de los edafólogos que ignoran estas cuestiones, a no ser que estén versados sobre las modificaciones que el ser humano ha ido generando en la edafosfera a lo largo de su historia. Bastaría con leer los post incluidos en nuestra categoría Etnoedafología y Conocimiento Campesino, para percatarse de mis tesis. En mi opinión, se trata de deficiencias, por no hablar de errores, de gran calado. El problema obedece a que al menos en la elaboración de la WRB, al parecer no se consideró oportuno incluir a personas con un moderado conocimiento etnoedafológico. Vimos por ejemplo que la WRB discernía entre tipos de suelos de la siguiente guisa: Antrosoles Plágicos, Térricos, Irrágricos Hórticos. Del mismo modo, en la monografía Lecture notes on the major soils of the world, los autores describen estos taxa, abundando sobremanera en los detalles que caracterizan a los Antrosoles Plágicos,  soslayando otros muchos, cuando en realidad este edafotaxa resulta ser de los menos sofisticados entre todos los que han creado las sociedades humanas a través de su historia. Podemos entender que gran parte de los expertos que contribuyeron a esta obra eran europeos, Sin embargo, contemplarlos como la quintaesencia de los Antrosoles del pasado deviene en un lamentable chauvinismo del viejo continente que no tiene justificación alguna. Incluir a las amazónicas terras pretas do indio como Antrosoles Hórticos no deja de ser una barbaridad, ya que el dominado biochar, del que tanto hemos hablado, no es un  mero residuo, sino un tipo de materia orgánica sometido a un proceso sofisticado de transformación que ni tan siquiera la tecnología moderna ha sido capaz de descifrar a día de hoy.  Se trataría pues de puros Tecnosoles, por mucho que el absurdo criterio de clasificación de los “artefactos” para el diagnóstico de los Tecnosuelos lo impida. Otro caso más reciente concerniría al que describimos en nuestro post sobre “agricultura extrema”. Pero existen muchos más. Del mismo modo, la WRB incluye a los suelos urbanos como Tecnosoles, empero soslaya casos como el de los sustratos artificiales que se utilizan en jardinería e invernaderos.

En otros post os hemos hablado de como ciertas culturas precolombinas al parecer recogieron suelo/tierra, la tamizaron con vistas a eliminar los materiales más inertes (cantos y gravas) acarreándolos luego a otros lugares, construir terrazas, irrigarlas tras la construcción de presas y acueductos con vistas a obtener cultivos muy productivos con varias cosechas al año. ¿A dónde incluir este tipo de suelos y gestión de los mismos elaborados también por la cultura denominada Zapoteca? ¿No son dignos también de ser calificarlos como Tecnosoles?. ¿Cuál es la razón?. Posiblemente ocurriera lo mismo en el Cañón del Colca  y sus increíbles sistemas Aterrazados e irrigados que forman una catena de casi tres mil metros de altitud y de los que se sospecha un proceso similar al acaecido en Oaxaca por los Zapotecas.  

Cierto es que han sido bien considerados y caracterizados los suelos de arrozal o paddy soils como Antrosoles Hidrágricos. Sin embargo, el SE asiático atesora muchos más. Permítanme contarles una historia.

Cuando me encontraba trabajando en el libro “Pedodiversity” (“edafodiversidad”), tras leer el artículo elaborado por un contribuidor chino, observe que hablaba de suelos en riesgo de extinción y la aparición de otros nuevos de origen antropogénico. Sin embargo me llamó la atención que casi todos o todos los edafotaxa en peligro de desaparecer resultaban ser también antrópicos. Al interpelarle curioso por el tema el edafólogo chino me respondió que en las áreas de China que él había estudiado “todos los edafotaxa” eran, de un modo u otro, milenariamente Antrosoles. Quizás algún día podamos conocer en profundidad los secretos etnoedafológicos que esconde esta civilización/imperio, densamente poblada desde hace más de 5.000 años.    

También cabe reseñar que algunos suelos antrópicos no fueron creados intencionalmente para la agricultura, como en el caso de los concheros. Estos restos no dejan de ser más que un vertedero alimentario. A este respecto, os narramos el increíble caso de Los inicios de la protoagricultura paleolítica del Pueblo Kawésqar en la Patagonia Chilena, es decir de Antrosoles Paleolíticos. ¿Y qué decir como esos invertebrados a los que denominamos los ingenieros del suelo terminaron, con el empujón de la cultura arahuaca, a su modesta geo-biotecnología, por crear suelos que no hubieran aparecido naturalmente en los territorios que habitaban?.  Sin ser exhaustivos, también cabe recordar que no pueden considerarse como Antrosoles hórticos a las sabanas inundables amazónicas (que también parecen existir en la propia selva ecuatorial), al considerar que elevar el suelo de sus cultivos y construir sistemas de drenaje para evitar sus inundaciones estacionales, va mucho más allá de la adicción de enmiendas orgánicas. ¿Cómo debiéramos clasificarlos entonces?. Lo mismo puede alegarse de las chinampas. Incluir unos suelos elaborados artificialmente en medio de una laguna como Antrosoles térricos se me antoja una simplificación injustificable. Tengan o no tengan la cantidad de artefactos que obliga la WRB para su adscripción a los Tecnosoles, deberían ser considerados como tales.

Eso sí, seguro que de saberlo habrían incluido lo que nosotros denominamos suelos inteligentes o smart soils. Sin embargo, a pesar de que en un principio la WRB evaluó considerar, los campos minados “anthro-belic” como un calificador, no fueron finalmente incluidos en ningún edafotaxa de tal esquema clasificatorio, a pesar de que en algunos países ya estaban cartografiados. No ocurrió lo mismo con los derrames de petróleo ¿?. Al parecer estos artefactos mortíferos no cumplían el contenido del 20% de artefactos (en volumen) en su seno (no era necesario con vistas a cumplir su propósito) como para que debiera prohibirse el tránsito por ellos en numerosos enclaves, por desgracia. En este último caso concreto no podía hablarse de Tecnosoles, estoy de acuerdo. No obstante un calificador más genérico si hubiera sido oportuno.

Y podríamos citar numerosos ejemplos más incluidos en nuestra categoría Etnoedafología y Conocimiento Campesino. Sin embargo allí están para el lector que desee abundar en el tema.   

Resumiendo: Ni los GSR que conciernen a los Antrosoles ,como tampoco el de los Tecnosoles se encuentran debidamente definidos y clasificados, siendo caricaturas paupérrimas de la enorme diversidad de los suelos creados por el ingenio humano o intensamente modificados para su provecho. Cuando se desea elaborar una taxonomía se debe incluir a los expertos que sean necesarios so pena de terminar proponiendo chapuzas. Por esta razón me entristece que en el Grupo de trabajo al que he pertenecido de la Alianza Mundial por el suelo, entre fotos, risas y celebraciones soslayase a las primeras de cambio mi propuesta de elaborar un Libro Rojo de los suelos y Prácticas Tradicionales Sustentables por cuanto se trata de una patrinomio Natural y cultural de la humanidad, que dicho de paso, debiera haber sido más que bien venido por los  que dicen ser expertos en Antrosoles y Tecnosoles.

Juan José Ibáñez

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Tecnosoles, Tecnosuelos y Suelos Urbanos (WRB, 2006/2007)

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Hyperskeleti-Spolic Technosol Fuente ITC

Los Tecnosoles comprenden un nuevo Grupo de Suelos de Referencia (GSR) creado en 2006/2007 y que aglutina los suelos cuyas propiedades se encuentran originadas por un origen técnico. En consecuencia en este último post de nuestro Curso Básico Sobre Tipos de Suelos del Mundo, nos remitiremos exclusivamente a la traducción oficial traducida al español-castellano por Mabel Susana Pazos. Estos suelos contienen una cantidad significativa de artefactos (objetos reconocibles en el perfil edáfico elaborados o extraídos de la tierra por el hombre), o están sellados por material duro de naturaleza más o menos tecnológica (creados o confeccionados por los seres humanos, con propiedades diferentes a las rocas naturales). Los Tecnosoles incluyen suelos de desechos (rellenos, lodos, escorias, escombros o residuos de minería y cenizas), pavimentos con sus materiales subyacentes no consolidados, suelos con geomembranas y aquellos construidos en/sobre materiales hechos por el hombre. Los Tecnosoles son frecuentemente denominados “suelos urbanos” o de minas. Se reconocen en el nuevo sistema ruso de clasificación de suelos como Formaciones Tecnogénicas Superficiales.

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Techni-Ekranic Technosol. Fuente ITC

Connotación: Suelos dominados o fuertemente influenciados por materiales elaborados por el hombre; del griego technikos, hábilmente hecho. Material parental: Todo tipo de materiales hechos “de alguna forma” por actividad humana, que de otro modo no aparecerían sobre la superficie de la tierra. La edafogénesis o pedogénesis en estos suelos se encuentra fuertemente afectada por los mentados materiales y su organización. Ambiente: Principalmente en áreas urbanas e industriales, en territorios de dimensiones pequeñas o moderadas, aunque distribuidos con un patrón complejo, en asociación con otros grupos. Desarrollo del perfil: Generalmente ninguno, aunque en vertederos/vaciaderos antiguos (e.g. escombros romanos) puede observarse evidencia de una pedogénesis natural, tal como translocación de arcilla. Los depósitos de lignito y hollín con el tiempo pueden exhibir propiedades vítricas o ándicas. El desarrollo original del perfil puede todavía encontrarse presente en suelos naturales contaminados.

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Antrosoles (WRB, 1998)

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Antrosol Plágico. Fuente: umweltbundesamt.de/en/topics/soil-agriculture/soil-science/soil-of-the-year

El Grupo de Suelos de Referencia denominado Antrosoles comprende suelos formados o profundamente modificados por actividades las  humanas, tales como, la adición de materiales orgánicos, desechos de construcciones, remociones profundas de los perfiles edáficos, ciertos tipos de irrigación a cultivos, etc. Este grupo incluye suelos anteriormente conocidos como “suelos plágicos”, “suelos paddy” (suelos de arrozales), “suelos oasis” y “terra preta do indio”. Connotación: Suelos con características relevantes debidas a actividades humanas; (del griego. “antrhopos” – hombre. Material parental: virtualmente cualquier material de suelo, modificado por cultivo o adición de material. Ambiente: los Antrosoles Plágicos son los más comunes en el noroeste de Europa; los Antrosoles Hidrágricos en el sureste y este de Asia y los Antrosoles Irrágricos en  Mesopotamia, cerca de oasis en regiones de desierto y en partes de la India. Desarrollo del perfil: la influencia del hombre suele restringirse (aunque no siempre) al (los) horizonte(s) superficial (es); el horizonte natural que caracteriza al suelo precedente no perturbado puede encontrase sepultado y estar intacto a determinada profundidad. Uso: en Antrosoles europeos donde tradicionalmente en invierno se siembra centeno, avena, cebada, actualmente también se establecen cultivos forrajeros, patatas y hortalizas; en algunos lugares, los Antrosoles Irrágricos se localizan en áreas de irrigación, estando sujetos a la rotación de cultivos forrajeros y/o para alimentación humana. Los Antrosoles Hidrágricos están asociados con cultivos anegados, como por ejemplo el  arroz, mientras que los Antrosoles Hórticos se ubican principalmente en localidades en las que se siembran vegetales para el consumo doméstico.

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Antrosol Térrico. Fuente: Treposol

 Definición de Antrosoles:

Son suelos que tienen: Un horizonte Hórtico, Irrágrico, Plágico o Térrico de 50 cm o más de espesor, o un horizonte Antrácuico y un Hidrágrico subyacente con un espesor combinado de 50 cm o más. 

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Tipos de Phaeozems y sus Mapas de Distribución en Europa

Con este post terminamos la serie dedicada a los  Phaeozems o Feozems. Ya os hablamos en un post precedente  (Cartografía de los Suelos de Europa en Imágenes) a cerca de la racionalidad de esta serie de post, por lo que entraremos a abundar en más detalles. Eso sí ya os avisamos que con este post finalizamos la mentada serie. Seguidamente, os mostramos el mapa de los seis edafotaxa que hasta ahora aparece en la base de datos de Europa (unidades al segundo nivel, incluidas en el Grupo de Referencia de los Suelos de la WRB, 1998, FAO) denominado Phaeozems. Se trata de edafotaxa representativos de las praderas de las estepas húmedas del mundo, cubriendo aproximadamente 1.9 millones de Km2.  Su formación se realizaría preferentemente sobre sedimentos de tipo loes, derrubios glaciares y otros materiales líticos no consolidados, formándose especialmente en relieves llanos u ondulados. Los Phaeozems son suelos muy fértiles y productivos. En la Unión Europea, los Phaeozem se extienden aproximadamente por unos 70.000 km2 lo que equivale aproximadamente al 1.7% de la cobertura de suelos en esta mancomunidad de países. Sin embargo su extensión es aún bastante mayor para el conjunto del continente. Ya comentamos otros aspectos de la geografía de este Grupo de Suelos de Referencia de la WRB para el continente Europeo

en un post precedente.

Los mapas que presentamos han sido llevados a cabo por Eduardo Nieto y Elsa María Benayas, bajo la dirección de Rufino Pérez Gómez (Departamento de Ingeniaría Topografía y Cartografía de la Universidad Politécnica de Madrid), a partir de la base de datos del ESB, por lo que no los encontraréis en el European Soil Portal, al menos hasta que ellos lleven a cabo una iniciativa similar. Debéis agradecer a Elsa, Eduardo y Rufino el enorme trabajo realizado para su elaboración. Yo me limito a redactar y editar esta serie de post. Digamos finalmente, que de los seis tipos de Phaeozems (segundo nivel de la WEB 2006/2007), cinco se encuentran en la UE y otro al SE del Continente, al explotar mediante herramientas SIG la mencionada base de datos. Ya os aportamos más información al respecto en un post previo

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Phaeozem calcáricos (PHca) 15383 km2

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