‘Historia de la Tierra y de los Suelos.’

¿Cuáles Fueron Los Primeros Tipos de Suelos y Paisajes de Suelos de la Superficie Emergida de los Continentes?

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¿Paisaje parecido al que albergó los paisajes Primigenios? Curso de Agua en el Desierto de Atacama. Fuente: BlogCritics

Respuesta inmediata: ¡A saber!. La respuesta científica a la luz de los datos recopilados hasta 2016 es el motivo de este post. ¿Y en el futuro, conforme se descubran nuevas evidencias? ¡A saber!. Desde que en la década de los noventa del siglo pasado leí el primer libro de paleosuelos bien documentado, lógicamente se ha progresado bastante en los detalles, aunque no tanto en la sustancia. Es obvio que abordamos un tema de investigación muy complejo, como todos los relacionados con periodos paleozoicos o anteriores, con independencia del objeto de estudio. Abajo os hemos añadido algunos de los post editados hasta el día de hoy . Sin embargo ruego al lector que lea las dos últimas entregas, por cuanto se trata de publicaciones de 2016.  Sobre ellos se basará este post.

El primer problema surge al considerar que entendemos como suelos. Empero si soslayamos este asunto y sacamos de la ecuación los suelos hídricos y/o sumergidos, recientemente incluidos en la Clasificación Norteamericana de suelos (USDA- Soil Taxonomy), así como la de la FAO (WRB), entre otras, podemos comenzar a especular sobre argumentos científicos. Es decir, hablamos de conjeturas.  Los dos últimos post relacionados dan cuenta de hechos interesantes, como por ejemplo que, según algunos autores, fue la colonización de la tierra emergida por las plantas la que conformó la composición de la atmósfera actual, al liberar sus suelos/proto-suelos ingentes cantidades de oxígeno. Sin embargo se puede alegar que aquellas primeras plantas, relacionadas con los actuales musgos y hepáticas, no poseían sistemas radiculares propiamente dichos, por lo que los materiales “¿más o menos edafizados?” eran fácil presa de los procesos erosivos. No obstante, el último de los post editados, nos informa que aquellos primeros vegetales, ya extintos desde hace cientos de millones de años, finalmente evolucionaron hasta desarrollar sistemas pseudo-radiculares que, por lo que se sabe, anclaban la vegetación hasta un metro de profundidad, o quizás más.  Todo aquello ocurrió en el paleozoico y antes de que sobre la faz de la tierra surgieran las gimnospermas.  Pero a lo que vamos.

El patrón espacial de aquella invasión de la superficie terrestre por la vida acuática sigue siendo el mismo que yo publiqué en 1990, en base a estudios previos de finales de la década de los 80, por edafólogos que, a la postre, terminaron siendo buenos amigos personales. Casi todos los científicos del suelo y disciplinas afines presuponen (y no voy a discutirlo aquí), que la vida penetró en los continentes y archipiélagos por sus rutas más húmedas, es decir los corredores fluviales, tardando tiempo en independizarse se ellos.  Por tanto, se trataría de cuerpos edáficos asociados a los sedimentos que arrastran los ríos y depositan en sus márgenes, como las llanuras de inundación. Pues bien, de ser cierto, todo induce a pensar que los primeros edafotaxa sobre la tierra fueron denominados  Fluvisoles, conforme a la WRB. Ahora bien, si y solo si, aquellos ecosistemas del pasado atesoraban ya nada despreciale cantidad de materia orgánica, bajo encharcamientos prologados podían ralentizar su descomposición, por lo que no cabe descartar la presencia de Histosoles (es decir, suelos turbosos), estando los Gleysoles quizás  “provisionalmente” descartados, por cuanto no reciben aportes periódicos de los sedimentos arrastrados por las aguas corrientes. Es decir, si la vida avanzo en tierra firme por estos corredores, el agua o los sedimentos que acarrean condicionarían la formación de los primeros tipos de suelos conforme a las clasificaciones actuales y soslayando los posibles suelos subacuáticos a menos de 2m de profundidad, que denominados dentro de varios grupos de edafotaxa de la WRB con el calificador límnico.

No obstante, todo este escenario general, avalado a fecha de 2016 por la literatura científica, soslayan la presencia de zonas húmedas no relacionadas con los ríos, en las que la planitud del relieve, y en el caso de recibir abundantes lluvias, podían dar lugar a cuerpos de agua. En este sentido puede replicarse que al no estar asociados a los corredores…….  probablemente se encontrarían carentes de vida, por lo que no podríamos hablar de suelos en sentido estricto. Sin embargo el modelado terrestre evoluciona, por lo que ciertas zonas previamente conectadas pueden con el tiempo dejar de estarlo.  En consecuencia, personalmente no descartaría la formación de Gleysoles.

Pero dejémoslo aquí. No conviene nunca especular sobre especulaciones que proceden de considerar como válidas otras especulaciones precedentes, algo que no deja de ser habitual en las ciencias naturales-históricas. Y como la ciencia asevera que fuera de estos corredores no había vida, cabe cavilar como serían aquellos paisajes de suelos. Si partimos de que, al alegarse de los ríos el mundo vivo se esfumaba, y como corolario tampoco la materia orgánica generada por su descomposición, los suelos se limitaban a la orilla de los ríos, estando el resto de los continentes cubiertos por mantos de sedimentos y rocas desnudos. Hablamos pues de paisajes yermos carentes de cualquier atisbo de organismos vivientes.  Por lo tanto, si hacemos uso de la útil y sencilla clasificación de los paisajes en parches corredores y matrices, conforme a ciertas escuelas de la denominada ecología del paisaje, cabría argumentar que los paisajes de suelos consistirían en corredores lineales en el seno de una matriz no edáfica. Por lo tanto, puedo preguntaros, ¿existe “algo parecido” actualmente, al menos a nivel visual, es decir a vista de pájaro?. Pues francamente todo esto me recuerda a la fisonomía de los paisajes (muy) desérticos, en los que la vida suele limitarse a ciertos tramos de los corredores fluviales con aguas más o menos permanentes, ya que otros son efímeros y suelen permanecer secos durante muchos años, como los uadi y ramblas. Pues bien, ya vislumbramos una primera impresión  de aquellos extensos territorios en donde los suelos comenzaron a invadir y “colonizar”la tierra.

¿Y eso es todo?. No necesariamente. La denominada Glaciación global, que convirtió  a la Tierra en una casi interminable masa de hielo, antecedió al Paleozoico. Sin embargo, a parte de la glaciación Pleistocena, los expertos alegan que existieron dos previas. Conforme la actualmente reconocida  cronología de las glaciaciones, existieron dos más durante el Paleozoico, es decir “más o menos por aquellos tiempos en los que la vida tierra firme fue colonizada por la vida: (i) Karoo  (360 – 260 millones de años) en el Carbonífero y Pérmico y (ii) Andina-Sahariana (450 – 420 millones de años) durante el Ordovícico y Silúrico. Así pues, no debemos descartar la formación de cursos de hielo, nichos y otros modelados glaciares por los que la vida pudo ascender desde los océanos en sus presuntas épocas interglaciares. Y por tanto, también podrían haber aparecido los primeros Criosoles. ¿Y por fin se acabó todo?. Ha terminado juego de conjeturar. Pues sí, porque intencionalmente paro aquí. Sin embargo, conforme se añaden detalles a la sencilla conjetura inicial, sostenida en muchos libros de texto, el paisaje mental se complica, y como resultado también la posible existencia de otros potencialmente reales que pudieron acaecer.

El problema no reside en  proponer modelos sencillos, sino creérselos a ciegas, ya que en ciencia, como en otros ámbitos del saber, el diablo se oculta en los detalles Y cuanto más se cabila y se documenta uno personalmente……

Juan José Ibáñez

Algunos post previos relacionados con el tema……

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Los biocarbones o carbones pirogenéticos en los suelos del mundo. Una sorpresa inesperada

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Biocarbones  como práctica campesina: Fuente: Mother Earth News

La noticia que os vamos a comentar hoy (Taking stock of charcoal in the world’s soil) me ha causado una gran sorpresa, aunque tras meditar los contenidos parece lógica. En mi modesta opinión, esta es la mayor virtud del estudio. Los autores nos informan que, conforme a sus cálculos (aun con grandes incertidumbres), el 16% del carbono de los suelos del mundo posee origen pirogenético (PyC), lo cual resulta ser una cantidad ingente. Este tipo de materia orgánica del suelo (MOS) se puede generar por incendios naturales, la quema de rastrojos o la producción del ya mentado biochar (en sus diversas modalidades para mejorar las propiedades del suelo, o secuestrar carbono de la atmósfera), de los cuales hemos hablado con profusión en numerosos post de la bitácora. Por tanto, una mirada retrospectiva al papel de la MOS en los suelos y la biosfera adquiere una nueva dimensión, en la cual el fuego se alza como un protagonista de primer orden.

 Los incendios naturales se han producido siempre y ellos dan lugar al carbono pirogenético, como también la quema de residuos agrícolas desde tiempos inmemoriales. Ya hemos comentado estos carbones pirogenéticos se descomponen muy lentamente, actuando como secuestradores de carbono atmosférico.  Más aun, en algunas regiones “el PyC representa hasta el 60% de la materia orgánica edáfica”. ¡Tremendo!. Su mayor abundancia acaece en las regiones tropicales y decrece hacia los Polos. Lo mismo ocurre en los paisajes agrarios respecto a los que atesoran vida salvaje, lo que denuncia el importantísimo papel del ser humano en el secuestro de carbono que atesoran los suelos desde hace miles de años. Eso sí, los autores no nos informan, de lo que ya conocemos sobradamente, es decir que existen PyC capaces de retener agua y nutrientes mientras otros no. Esperemos que su iniciativa nos aclare en los próximos años que porcentaje almacenan los suelos de cada una de restas formas.

 Los investigadores que han publicado el artículo también comentan que: “Los pH elevados, y los suelos ricos en arcilla parecían retener el carbono orgánico pirógeno mejor que cualquier otro tipo de suelo”. Este resultado era de esperar, para todos aquellos que hayan trabajado mínimamente sobre el tema.  De aquí que debamos inferir que la actividad humana ya ha secuestrado de la atmósfera ingentes cantidades de CO2, miles de años antes de que este tema se pusiera de moda, algo así como si estuviéramos descubriendo la dinamita. Como siempre, nos creemos innovadores, cuando en realidad imitamos a nuestros ancestros y su conocimiento campesino (ver los numerosos post al respecto que alberga nuestra categoría: etnoedafología y conocimiento campesino), y con mucha dificultad.

 El estudio ha sido llevado a cabo haciendo uso de minería de datos de investigaciones precedentes publicadas en la literatura, lo cual conlleva ineludiblemente incertidumbres. Ahora bien, como veréis en la noticia original que os muestro abajo (como también en el artículo científico que se encuentra en acceso abierto), se ha liberado una base de datos en acceso abierto que permite obtener tal información, pero también enriquecerla con nuevas contribuciones. Es decir hablamos de una investigación participativa de gran interés. He traducido todo el texto del suajili al español-castellano,  por lo que os dejo sin más con sus contenidos. Buen trabajo. ¡si señor!.

Juan José Ibáñez

veamos pues la noticia……..

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El Origen de las Termitas y su Fungicultura

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Paisaje salpicado de Termiteros en Angola: Fuente: Somewhere in Africa Safaris

 Mucho hemos escrito en esta bitácora sobre las hormigas pero bastante menos acerca de las termitas, si bien, tanto por el rol que desempeñan ambas en la ecología e incluso en la morfología de los suelos posee numerosos rasgos comunes.  Abajo os dejamos una relación de los post más relevantes que hemos redactado sobre ambos grupos taxonómicos y su sorprendente agricultura. En este post tan solo deseamos dejar constancia de que recientes estudios nos informan de donde y cuando surgieron las termitasy sus avanzadas fungiculturas, que han dejado constancia de su sustentabilidad a lo largo de decenas de millones de años. Del mismo modo, amplias extensiones del paisaje actual no podrían entenderse sin la presencia de estos ingenieros o arquitectos del suelo. Dado que abajo os proporciono dos notas de prensa sobre una investigación realizada recientemente a cerca de este tema, tan solo reseñar algunos de los aspectos más relevantes que atañen a la misma.  De acuerdo a los estudios de los que os informamos hoy, y alguno que otro previo, nidos de termita fosilizados han sido descubiertos  en Tanzania y más recientemente en el Valle del Rift (ambos en África), estimándose que la agricultura de estos apasionantes invertebrados se remonta hasta 25-31 millones de años, en el mentado continente. Si bien hoy pueden considerarse como paradigmáticos de las formaciones de sabana (tropical y subtropical), los datos de que se disponen denuncian que su hábitat natural antaño, posiblemente fueran los bosques tropicales húmedos. Desde su continente natal en África, se esparcieron por casi todo el mundo, no obstante la mayor parte de las especies residen alrededor de los trópicos. El ser humano desarrolló su agricultura hace unos 10.000-12.000 años, habiendo devastado gran parte de la tierra emergida en tan breve lapso de tiempo. Algo debemos aprender de estos insectos sociales a los que llamamos termitas y hormigas, con vistas a alcanzar una agricultura sustentable ¿No? Por ejemplo, mientras las sociedades de estos diminutos animalitos mejoran la fertilidad de los suelos, nosotros, con los agroquímicos y enmiendas, en el mejor de los casos, extraemos mayores rendimientos de los cultivos durante unos decenios, aunque con el tiempo terminamos contaminándolos y degradándolos.

Juan José Ibáñez

Os dejo pues con las noticias aludidas…..

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Los primeros suelos y raíces de plantas terrestres: Repercusiones sobre el modelado terrestre primigenio

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Fuente: Dr Jinzhuang Xue, paleobiólogo de la Universidad de Peking en, líder del estudio y una simulación de sus paisajes

La noticia que os vemos a mostrar hoy se me antoja muy jugosa para todos aquellos interesados en el mundo de los suelos y la colonización de la tierra emergida por la vida. Se acaban de detectar en China, suelos fósiles de unos 410 millones de edad, mientras que los expertos pensaban que debieron formarse por primera vez, también en el periodo devónico, pero 20 millones de años después. Se trataría del cuerpo edáfico más antiguo detectado por la ciencia. Sin embargo, el contenido de la noticia va mucho más allá. La razón estriba en que, hasta ahora, se pensaba que las primitivas plantas terrestres que invadieron la superficie debieron esperar a que evolucionaran para desarrollar sistemas radiculares profundos. Por tanto, hasta ese “instante” de la historia geológica, los sedimentos y regolitos desnudos que antaño cubrían los continentes e islas eran arrastrados fácilmente al mar, sin que apenas pudiera hablarse de suelos en el sentido estricto del término, es decir el “ortodoxo”.  Pues bien, de lo que nos informa el estudio que abordamos hoy es que unas plantas ya extintas que evolucionaron a partir de los musgos y hepáticas, ya formaban por aquél entonces algunos tapices aéreos que lograron desarrollar sistemas de rizomas que alcanzaban “al menos” un metro de profundidad, consolidando los sedimentos cercanos a los cuerpos de agua terrestres (ríos, lagos, etc.), impidiendo así la erosión de los mismos y permitiendo el desarrollo de comunidades vegetales de alta resiliencia. En consecuencia, la historia que narramos abajo, también nos aporta una valiosa información en lo concerniente a la evolución de los sistemas radiculares de las plantas que anclan sus raíces  en los suelos, así como de los primeros ecosistemas suelo propiamente dichos, desde una perspectiva “ortodoxa”.  Sin embargo, el tema no termina aquí, ya que la estabilización de esas zonas húmedas de los continentes y archipiélagos afectó profundamente a los modelados geomorfológicos y regímenes fluviales.  Se supone que en un espacio geográfico desnudo o casi desnudos, como el de aquellos tiempos del Devónico, los sedimentos eran muy fácilmente arrastrados hasta los océanos, debido a que nada los protegía frente a los procesos erosivos. La aparición de los vegetales aludidos, favorecieron una protección contra la erosión de los márgenes fluviales, humedales, etc. Por tanto, haría unos 429 millones de años que aquellos paisajes comenzaron a retener los sedimentos que previamente eran arrastrados, formándose los primeros suelos profundos y dando lugar a una morfología y paisajes erosivos, mas o menos, semejantes a los actuales. Se trata pues de explicaos como se ha añadido un eslabón más al conocimiento que atesoramos sobre el origen de los suelos, los organismos que albergan, la evolución de las raíces y del propio paisaje. Hemos traducido dos notas de prensa sobre el resumen del propio artículo. En consecuencia, el texto de este post es más extenso de lo habitual, pero relacionado con otro, en el que también mostraremos que la concentración de oxígeno en la atmósfera surgió por la acción de los proto-suelos someros cubiertos de musgos y hepáticas (La Invasión de la tierra emergida por las plantas, los musgos y hepáticas generaron la atmósfera actual rica en oxígeno y los primeros proto-suelos). Dicho de otro modo, y no podía ser de otra forma, la historia de la Tierra emergida pasa ineludiblemente por entender la de los suelo, o la edafosfera, de las más variopintas formas y puntos de vista. Dejo ya la narración aquí, por cuanto el texto en inglés y español (pido disculpas de antemano por no pulir la traducción del último) es extensa y digna de ser leída en su totalidad). Eso si, os anticipo que algunos aspectos colaterales interesantes para aclarar los paisajes de suelos de hace 420 millones de años serán motivo de otro post. Que lo disfrutéis.

Juan José Ibáñez

Os dejo pues con todo este material…….

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La Predicción Del Cambio Climático a Nivel Regional (y su más que dudosa precisión)

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Global climate models do not easily downscale for regional predictions Fuente. Terradaily

 Allá por la década de los años 90 del siglo XX, el CSIC decidió que este impresentable administrador participara en el Primer Programa Nacional del Clima de España, y seguidamente que fuera Miembro de la Primera Comisión Nacional del Clima, que dicho sea de paso tan solo se reunió una vez.  En el grupo de trabajo en el que participaba, conocí a un famoso experto español que formó parte del IPCC durante más de un decenio, entablando una gran amistad que aun perdura. Hace pocos días cenábamos juntos, comentándome que los modelos de circulación general (para hablar en términos sencillos) no iban ya a aportar mucho más de lo publicado hasta la fecha. Si retrocedemos a aquellos años 90, cabe mencionar que el tamaño de los píxeles de tales modelos eran enormes, de unos 200 o 300 km de lado (si no recuerdo mal), por lo que las predicciones a escala regional, debían hacerse, por ejemplo, anidando los denominados “downscaling” estadísticos, que de hecho ya arrastraban las incertidumbres de los globales, añadiéndose pues otras nuevas, por lo que eran escasamente fiables, menor en el caso de las temperaturas y mucho más acusado a la hora de predecir las precipitaciones.

 Pues bien, en este sentido, los mentados constructos numéricos, no parecen haber mejorado mucho, como veremos a continuación, siendo un hecho que ha acabado  por reconocerse por los expertos en la materia, aunque no por sus usuarios, ya sean científicos o políticos.

  Ya os he comentado en post previos, mis serias dudas acerca de las proyecciones de estos modelos predictivos, lo cual no significa que niegue que “nos estemos calentando”.  Sin embargo, los modelos de circulación general a escala regional no soy útiles con vistas a predecir los futuros climas de un país o territorio, por lo que la creencia popular de que van a aumentar la temperatura y disminuir las precipitaciones por doquier no deja de ser más que una leyenda urbana, si nos referimos a espacios geográficos concretos aunque sean considerablemente extensos. Os expongo tan solo un ejemplo escrito en nuestra bitácora: “Cambio Climático: Hacía una Península Más Cálida o Más Fría. La Teoría del Recalentón”. Pero leer literalmente los siguientes fragmentos  lo redactado por los autores en agosto de 2016, es decir en la noticia que os mostramos completa al final de este post:

 “(…) Encontraron que las proyecciones de los cambios de temperatura con los modelos climáticos globales se hicieron cada vez más inciertos a escalas por debajo de aproximadamente 600 millas horizontales, una distancia equivalente a las anchuras combinadas de Pennsylvania, Ohio e Indiana. Mientras que los modelos climáticos podrían proporcionar información útil sobre el calentamiento global previsto para, por ejemplo, el Medio Oeste, la predicción de la diferencia entre el calentamiento de Indianápolis y Pittsburgh podría resultar inútil. Los cambios regionales en las precipitaciones resultan aún más difíciles de predecir, con estimaciones altamente inciertas a escalas inferiores a aproximadamente 1.200 millas, lo que equivale a la anchura combinada de todos los estados del océano Atlántico desde Nueva Jersey hasta Nebraska. La diferencia entre los cambios totales de lluvia en Filadelfia y Omaha debido al calentamiento global, por ejemplo, serían difíciles de evaluar. Los investigadores informan de los resultados de su estudio en la edición de agosto de “Advances in Atmospheric Sciences (…)”Los responsables políticos y partes interesadas usan la información de estos modelos para informar de sus decisiones”, dijo Mann. “Es crucial que entiendan la limitación de la información de las proyecciones de los modelos que pueden proporcionar a escala local.”.

  Si tiene dudas, mire en Internet un Mapa de los Estados de EE.UU. y calcule a ojo de pájaro las enormes distancias a las que se refieren los autores.

 Sorprende pues que en reuniones y convenciones internacionales, se siga soslayando gravísimamente este hecho. También resulta asombroso que una buena parte de los estudios científicos publicados acerca de los efectos del calentamiento climático en muchas regiones y países se soslaye también tal problema, dando por cierta, le mentada leyenda urbana. ¿No saben los investigadores la precisión de los ingenios sobre os que basan sus estudios y conclusiones?. Desgraciadamente parece ser que no, ya que de otro modo estarían incurriendo en un soberano fraude científico. Ahora bien, cuando más alarmistas sean los resultados de sus estudios antes se publicarán y en revistas de mayor impacto. Seamos claros, si en promedio el clima global del Planeta se calienta, bien pudiera suceder que en la región en la que usted vive, centro de unos años arrecie el frío o las precipitaciones, todo lo contrario de lo que la mayoría de los ciudadanos creen cierto, al leer la prensa.

 Ahora les ruego que relean el primer párrafo de este post, fruto de mi paupérrima experiencia, hará más de veinte años, y reflexionen en qué mundo vivimos, así como la cacareada objetividad de que hacen gala muchos de los que se autodenominan expertos sobre cambio climático. ¿Sin comentarios!.

 Juan José Ibáñez

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La Invasión de la tierra emergida por las plantas (musgos y hepáticas) generó la atmósfera actual rica en oxígeno y los primeros suelos o protosuelos.

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Musgos y hepáticas. Fuente: History of the Universe

 Como sabéis sobradamente los lectores más asiduos  a esta bitácora, la evolución de los suelos a lo largo de la historia de la Tierra, así como la repercusión de la edafosfera sobre la biosfera a través del tiempo, son dos temas que nos apasionan. Hasta ahora, la comunidad científica ha venido sosteniendo que La gran oxidación de hace 2,400 millones de años fue la responsable del oxígeno que caracteriza a la atmósfera reciente. Sin embargo, investigaciones recientes, aparecidas en agosto de 2016, apuntan a que aquél evento fue seguido por otro más reciente, siendo este último el responsable de los altos niveles de esta molécula en la atmósfera. Conforme a los autores, tal suceso, vital en la evolución de la biosfera y edafosfera, surgió justamente cuando las plantas primitivas invadieron la Tierra, alterando las rocas, liberando nutrientes, formando los primeros suelos y a la postre liberando el susodicho oxígeno.  Os he traducido entera la nota de prensa al español. Sin embargo, debido a mi sempiterna curiosidad sobre este asunto, leí también el artículo original, rico en detalles de cómo diversos nutrientes y en especial, fósforo, calcio y magnesio, comenzaron a desprenderse de las rocas al suelo. Considero que esos contenidos podrán ser de vuestro interés, por lo que también he traducido del suajili al español castellano parte del material del artículo original, que no de la noticia ofrecida por los gabinetes de prensa. 

 Sin embargo una advertencia a los interesados. Siendo el trabajo interesantísimo, debéis tener en cuenta que el estudio fue realizado, en parte, mediante simulaciones numéricas. Venimos defendiendo que la realidad es la realidad y que las simulaciones en principio no. Es decir, que las conclusiones obtenidas haciendo uso de modelos computacionales pueden corresponder quizás, aunque no siempre, con lo realmente ocurrido. En cualquier caso, el tema es apasionante.

 Juan José Ibáñez

Os dejo pues con los contenidos originales y traducidos……

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Sobre las Plantas insectívoras y la pobreza en nutrientes de los suelos El caso de Venus atrapamoscas y…)

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Dionaea muscipula: Fuente ebay

 No suelo encabezar los títulos de los post utilizando palabras como “sobre” o “acerca de”. Sin embargo considero que en este caso resulta bastante apropiado, por cuanto lo que vamos a comentar hoy, usando una noticia reciente (Científicos europeos descubren cómo la venus atrapamoscas se convirtió en una planta depredadora) debe corroborarse. Y si finalmente se llegara a esta conclusión, se trataría de una noticia interesante y que concierne a los edafólogos y biólogos de suelos. Nos referimos a un estudio realizado sobre una especie concreta entre las relativamente numerosas plantas insectívoras (como por ejemplo las pertenecientes al género Drosophyllum, que en la  Península Ibérica y norte de áfrica, atesora al menos una especie endémica:  Drosophyllum lusitanicum). No obstante la noticia aparecida concierne a otra especie: Dionaea muscipula, conocida popularmente como Venus atrapamoscas. Seré muy breve ya que hace décadas que deje de estudiar anatomía y fisiología vegetal.  Lo que propone el estudio que abordamos hoy es que “posiblemente” muchas o algunas de las plantas actualmente insectívoras, pudieron evolucionar hasta tal tipo de alimentación al adaptarse a suelos pobres en nutrientes, extrayendo de los insectos, los nutrimentos que no puede obtener del medio edáfico. Parte del sistema, es decir la trampa, provendría de antiguas hojas, mientras que, las glándulas que descomponen su  cuerpo lo harían de antiguas raíces que, de este modo, cambiarán sus hábitos desde la absorción de nutrientes en el medio abiótico a ser depredadoras en el aéreo. Obviamente, no he encontrado más información ya que se trata del primer estudio de esta línea de investigación. No obstante he revisado en Internet dos géneros que personalmente conocía, y en ambos se mentaba que su hábitat incumbía a suelos con pobreza de nutrientes y a menudo encharcados. Desconozco si existe una convergencia adaptativa que afecta a diferentes taxones separados filogenéticamente, o no. Sea como sea, todo sugiere que el mundo vegetal encuentra soluciones como para adaptarse a cualquier tipo de suelos, en término de tiempos evolutivos. Abajo os dejo la noticia original y parte del material que he visitado en Internet.   

 Continua……..

Juan José Ibáñez

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El Fuego y su Ineludible Importancia en los Ecosistemas (Incendios Forestales)

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El Fuego en el MIndo; Fuente: Managing the human component of fire regimes: lessons from Africa By Sally Archibald; http://rstb.royalsocietypublishing.org/content/371/1696/20150346

 Hoy es un lunes de verano cualquiera. El domingo anterior pase varias horas buscando una tabla que había utilizado en alguna conferencia, hace más de 20 años, con vistas a demostrar a los asistentes que los incendios son recurrentes en todos los biomas del mundo desde hace cientos de millones de años, si bien las cifras que buscaba tan solo daban cuenta de los periodos de retorno en ecosistemas representativos de los mentados biomas (tundra, taiga, bosques templados, mediterráneos, subtropicales, tropicales, etc.). Lamentablemente no la encontré, ya que era antigua y no debí digitalizar la diapositiva. ¡Lo lamento!, no obstante los contenidos que os ofrecemos hoy dan cuenta de todo ello.

La diferencia entre unos ecosistemas y otros no estriba en que unos sean eventualmente pasto de las llamas y otros no, sino en los respectivos periodos medios de recurrencia o retorno. Así, en los bosques boreales, o en los templados la frecuencia es obviamente mucho menor que en los mediterráneos. Empero cabe señalar que si la memoria no me falla,  no ningún caso superaban los cien años. En algunos ambientes, como en los bosques subtropicales secos y en los aludidos mediterráneos, los periodos de retorno no superaban más que unos pocos decenios. Por lo tanto, la existencia de grandes bosques muy longevos sería más cuestión de serendipia (acontecimientos afortunados) y/o condiciones microclimáticas muy longevas que de sus propiedades idiosincrásicas.

De hecho, el artículo que ha dado lugar a la noticia de hoy ha sido publicado en la revista Fire Ecology, con un modesto factor de impacto de 1.4. Sorprende pues que un hecho que debía ser archiconocido por los expertos, sea publicado a bombo y platillo como si fuera un descubrimiento relevante. La revista en cuestión es estadounidense, lo cual no deja de ser una paradoja. Los investigadores y técnicos forestales yanquis, han sido pioneros en el uso del fuego para el control de la biomasa de los Chaparrales americanos, parte de cuyas limpiezas eran realizados por reclusos vigilados. Obviamente, en los bosques templados de aquél país los periodos de retorno son más prolongados que en los matorrales y bosques mediterráneos de California. El objetivo de un incendio controlado resulta doble (i) mantener los ciclos naturales del fuego y (ii) evitar que una excesiva acumulación de la biomasa, excedido tal periodo de retorno, diera lugar a incendios devastadores y mucho más peligrosos que los naturales. De hecho, en el susodicho artículo se defiende que el fuego es necesario para mantener la salud de los ecosistemas forestales a largo plazo, dictamen que ya defendimos aquí hace más de diez años, ya que las evidencias ya eran palmarias en las décadas de los años 80  y 90 del siglo pasado.

Obviamente, la acción humana ha alterado los ciclos naturales del fuego en numerosos ecosistemas, generalmente incrementando su frecuencia, aunque a veces induciendo el proceso contrario, especialmente en parques naturales y espacios protegidos, que nos gustaría que no fueran pasto de las llamas, hasta que les correspondiera de promedio. En este último caso, tendemos a proteger/aislar el combustible de la mecha, por lo que a la larga el problema resulta ser más grave. El abandono de tierras, la expansión urbana hasta el límite de los bosques, la construcción de residencias y urbanizaciones rodeadas de masas arboladas, turistas sin la debida cultura, etc.,  son algunas de las razones que generan gravísimos incendios, así como la pérdida de vidas humanas e infraestructuras, que no el fuego en si mismo. Ya escribimos sobre estos temas hace varios años, como podéis constatar en esta bitácora.

 A la vista de lo expuesto, los investigadores, armados con nuevas instrumentaciones no disponles cuando se elaboró la tabla aludida, deberían ir afinando los periodos de recurrencia y actuar en consecuencia cuando llega el momento. Del mismo modo los gestores de urbanismo necesitan inexcusablemente impedir que las construcciones humanas sobrepasaran los límites a los que anteriormente nos referíamos.  Más aún, tampoco se debía dejar que ciertos propietarios o instituciones oficiales reforestaran sin elaborar planes previos acerca de la ecología del paisaje que eviten que las llamas se propaguen a lo largo y ancho de grandes extensiones. Ahora bien, el fuego ha sido compañero, que no enemigo de la naturaleza, cientos de millones de años antes de que el hombre apareciera sobre la faz del Planeta.

 Junto con la nota de prensa que ha dado lugar a este post, os mostramos el enlace a un artículo que nos informa del papel del fuego en la biosfera desde tiempos remotos, así como otros datos de interés.  Y reflexionemos, el fuego no es el problema, sino que casi como siempre los conflictos los generamos nosotros, mediante nuestras acciones e inacciones.

Juan José Ibáñez

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Diversidad de los minerales de La Tierra y sus relaciones con la vida

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Diversidad Mineral. Fuente Alami

Ya sabéis que uno de los temas más tratados en esta bitácora es el las diversidades, ya sea de la vida, ecosistemas, tipos de suelo, etc. La noticia que os vamos a ofrecer hoy nos informa de la gran diversidad de los minerales encontrados hasta la fecha en La Tierra. Los expertos además esperan encontrar miles más. Eso sí, por mucho que en algunas noticias relacionadas se afirme que debe ser mayor que la que pudiera acaecer en otros planetas, personalmente considero que se trata de una sentencia carente de fundamentos y menos aún de pruebas empíricas. Cuando visitemos otros mundos ya veremos.  Hasta la fecha ha sido confirmado que en nuestro planeta se han encontrado 5.090 minarles distintos. Sin embargo, recojo unas frases de la noticia que me han sorprendido, si bien relativamente: “(…) De ellas menos de un centenar forman el 99% de la corteza terrestre, y unas 2.550 de las demás son consideradas raras (…) Y, según el artículo, más de dos tercios de las especies minerales conocidas “, incluyendo la gran mayoría de las especies raras, se han atribuido a cambios biológicos (….)”. Posiblemente la intervención de la vida en la formación de nuevos minerales es la razón esgrimida por algunos para afirmar que nuestra variedad de minerales es extraordinaria frente a la de otros planetas”. Se trata de vender la piel delo oso antes de cazarlo. Pero soslayando este asunto, lo que si parece palmario es que la diversidad de Gaia, fomenta le diversidad de Gea y viceversa. ¿Existe una teoría universal de las diversidades?

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Cuerva de Willis de la diversidad de Minerales, Fuente:Pagona Web de Rober H. Hazen

 Ahora bien, existe otro asunto sumamente intrigante. Tras leer varios artículos de Robert M. Hazen, he topado con que los patrones de la diversidad mineral coinciden en muchos aspectos con los de la biodiversidad de especies biológicas y la de los propios tipos de suelos. Ya os hemos explicado en diversos post precedentes (ver categoría de post denominada: “Diversidad, Complejidad y Fractales”) que los estudios de esta naturaleza sobrepasan con creces el mero recuento de elementos distintos, por cuanto tal enumeración/catálogo lo pueden realizar un niño de parvulario que supiera mineralogía o tuviera el inventario en sus manos. Las investigaciones sobre diversidad resultan ser mucho más complejas, por cuanto pretenden conocer las razones, tanto como los patrones espaciales y temporales de la variedad de la vida, los suelos , minerales, rocas, pero también de lenguas, razas humanas, etc. De hecho lo que he leído de Hazen nos retorna a los patrones que mencionamos en nuestro antiguo post: “Edafodiversidad y Biodiversidad 6: La extraña ubiquidad de las Curvas de Willis y las CC. de la Complejidad”. Pues bien, al parecer la variedad de minerales no se escapa a esta “ley”, ya propuesta por Willis en 1920 y que, como también os hemos explicado, se encuentra relacionada con las estructuras fractales y las ciencias que abordan el análisis de los sistemas no lineales. Más aun, nuestros propios constructos mentales, como lo son la clasificación de los objetos de la naturaleza, ya sean minerales, especies biológicas, suelos, rocas, etc. posee propiedades asombrosamente similares a las del mundo exterior. Todo apunta a que parecen existir leyes universales sobre la distribución de la abundancia de los tipos o clases de objetos presentes en el universo (como las propias galaxias), la Tierra y nuestra propia mente. Algunos autores sostienen que el cosmos, en si mismo, atesora una estructura fractal. Desde los minerales, pasando por la vida, la mente,….. hasta el conjunto del universo. Espero que algún día alguien logre explicarlo. Y como ya hemos abundado mucho sobre el tema en la mantada categoría, no os castigaré más por hoy.

 Os dejo abajo material diverso, en buen parte sobre la misma noticia, ya que cada gabinete de prensa y rotativo la entiende de diferente manera.

 Juan José Ibáñez

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La Otra Cara de la Moneda en los Estudios de Geodiversidad (Geodiversidad como Hipótesis Nula de los Estudios de Biodiversidad)

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Una imagen de la geodiversidad y sus componentes: Fuente: Juan José Ibáñez

Como ya hemos comentado en los post previos de esta “miniserie” (ver ítems relacionados abajo), intentamos relatar el estado del arte en lo concerniente al análisis de la geodiversidad y la preservación del patrimonio geológico. Ya mostramos que las investigaciones sobre la diversidad biológica surgieron con dos propósitos totalmente diferentes, aunque íntimamente relacionados: (i) detectar los patrones espacio-temporales de los ecosistemas y en especial como se ensamblan las especies en su seno y (ii) elaborar y aplicar aquellos criterios y bagajes de conocimientos con vistas a la preservación del patrimonio biológico. De hecho, las indagaciones sobre el primer ítem fueron en gran medida el punto de partida del segundo.   Muy por el contrario, en materia de geodiversidad, la mayoría de los expertos se han volcado sobre el segundo soslayando palmariamente el primero. Y al hacerlo se ha perdido (al menos hasta la fecha) una gran oportunidad de penetrar y divulgar sus hallazgos en otras disciplinas afines, así como consolidar los criterios científicamente más rigurosos en los esfuerzo de preservación del patrimonio geológico. También os explicamos como un compomponente de la geodiversidad, la edafodiversidad, inició su andadura con anterioridad a todos los restantes, partiendo de la filosofía alternativa, es decir la señalada en el ítem (i), e incluso en algunos artículos se estudiaban cuantitativamente, al margen de la diversidad de tipos de suelos, los de litología y geomorfología. Sin embargo, la mayor parte de los estudiosos soslayaron tales aportaciones por razones difíciles de entender, ya que una disciplina escasamente formalizada tan solo puede progresar si se transforma en otra de carácter más riguroso, en la que las matemáticas deben atesorar un papel capital. En nuestra categoría “diversidad, complejidad y fractales” os hemos mostrado numerosas evidencias de que, al menos en gran medida, los patrones espaciales de los suelos en el paisaje se asemejan asombrosamente a los detectados durante décadas en las investigaciones sobre biodiversidad, por asombroso que parezca. Dado que los ecólogos aplicados al análisis de la biodiversidad atribuyen las estructuras matemáticas observadas a causas biológicas, se encuentran con la refutación empírica de que si ocurre lo mismo cuando estudiamos los tipos de suelos, tendrán que demostrar, de alguna forma, porqué sus descubrimientos dan cuenta de lo que ocurre en el mundo vivo, pero no son válidos para el abiótico o inerte, es decir refutar las evidencias que los investigadores que trabajan en edafodiversidad han constatado en numerosas ocasiones. Y dudo que puedan. No se encuentran preparados para ello.  Pero antes de continuar, volvamos a hacernos una pregunta trivial: ¿A qué patrones se ajusta la distribución espacial en el paisaje de geología, geomorfología y suelos?. No existen respuestas claras debido a que casi ningún investigador del ámbito de la geodiversidad se ha hecho la pregunta, con las salvedades aludidas.

Vuelvo a reiterar que los edafológos, en varios artículos, han detectado indicios de que las formas del terreno y la litología parecen seguir leyes semejantes a las halladas en los análisis de biodiversidad y edafodiversidad, pero son escasos; aún faltan evidencias más numerosas con vistas a retar a los ecólogos con el arsenal empírico adecuado. Este tipo de debates en ciencia suelen ser sumamente fructíferos, ya que obligan a los investigadores de otras disciplinas a tener siempre presente los estudios de aquellos que cuestionan sus ideas e hipótesis (a menudo equívocamente denominadas teorías). Así por ejemplo, si los ecosistemas, suelos, modelados geomorfológicos y litologías fueran conformes a las mismas (o una gran parte)  regularidades matemáticas, cabría pensar en la existencia de una teoría unificada de las diversidades cuya razón de ser sería necesario investigar y comprender. A la hora de detectar un patrón espacial y/o temporal en los estudios de biodiversidad, los ecólogos suelen asumir que la hipótesis nula  deviene en la ausencia de patrón alguno, es decir que no existe ninguna regularidad matemática semejante en otros recursos naturales, conjetura sobradamente refutada en el ámbito de la edafodiversidad y posiblemente también en geodiversidad, aunque permanece por demostrarse.   Por lo tanto, de acuerdo a los cánones de la ciencia, deberían estar obligados a abandonar su hipótesis nula y constatar que existen patrones de la biodiversidad que no pueden hallarse en el estudio, “con las mismas herramientas”, de los ítems que aborda la geodiversidad. ¿Por qué ocurren este tipo de actitudes en ciencia?.

Veámoslo……..

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