Archivo para la categoría ‘Historia de la Tierra y de los Suelos.’

El Fuego y su Ineludible Importancia en los Ecosistemas (Incendios Forestales)

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El Fuego en el MIndo; Fuente: Managing the human component of fire regimes: lessons from Africa By Sally Archibald; http://rstb.royalsocietypublishing.org/content/371/1696/20150346

 Hoy es un lunes de verano cualquiera. El domingo anterior pase varias horas buscando una tabla que había utilizado en alguna conferencia, hace más de 20 años, con vistas a demostrar a los asistentes que los incendios son recurrentes en todos los biomas del mundo desde hace cientos de millones de años, si bien las cifras que buscaba tan solo daban cuenta de los periodos de retorno en ecosistemas representativos de los mentados biomas (tundra, taiga, bosques templados, mediterráneos, subtropicales, tropicales, etc.). Lamentablemente no la encontré, ya que era antigua y no debí digitalizar la diapositiva. ¡Lo lamento!, no obstante los contenidos que os ofrecemos hoy dan cuenta de todo ello.

La diferencia entre unos ecosistemas y otros no estriba en que unos sean eventualmente pasto de las llamas y otros no, sino en los respectivos periodos medios de recurrencia o retorno. Así, en los bosques boreales, o en los templados la frecuencia es obviamente mucho menor que en los mediterráneos. Empero cabe señalar que si la memoria no me falla,  no ningún caso superaban los cien años. En algunos ambientes, como en los bosques subtropicales secos y en los aludidos mediterráneos, los periodos de retorno no superaban más que unos pocos decenios. Por lo tanto, la existencia de grandes bosques muy longevos sería más cuestión de serendipia (acontecimientos afortunados) y/o condiciones microclimáticas muy longevas que de sus propiedades idiosincrásicas.

De hecho, el artículo que ha dado lugar a la noticia de hoy ha sido publicado en la revista Fire Ecology, con un modesto factor de impacto de 1.4. Sorprende pues que un hecho que debía ser archiconocido por los expertos, sea publicado a bombo y platillo como si fuera un descubrimiento relevante. La revista en cuestión es estadounidense, lo cual no deja de ser una paradoja. Los investigadores y técnicos forestales yanquis, han sido pioneros en el uso del fuego para el control de la biomasa de los Chaparrales americanos, parte de cuyas limpiezas eran realizados por reclusos vigilados. Obviamente, en los bosques templados de aquél país los periodos de retorno son más prolongados que en los matorrales y bosques mediterráneos de California. El objetivo de un incendio controlado resulta doble (i) mantener los ciclos naturales del fuego y (ii) evitar que una excesiva acumulación de la biomasa, excedido tal periodo de retorno, diera lugar a incendios devastadores y mucho más peligrosos que los naturales. De hecho, en el susodicho artículo se defiende que el fuego es necesario para mantener la salud de los ecosistemas forestales a largo plazo, dictamen que ya defendimos aquí hace más de diez años, ya que las evidencias ya eran palmarias en las décadas de los años 80  y 90 del siglo pasado.

Obviamente, la acción humana ha alterado los ciclos naturales del fuego en numerosos ecosistemas, generalmente incrementando su frecuencia, aunque a veces induciendo el proceso contrario, especialmente en parques naturales y espacios protegidos, que nos gustaría que no fueran pasto de las llamas, hasta que les correspondiera de promedio. En este último caso, tendemos a proteger/aislar el combustible de la mecha, por lo que a la larga el problema resulta ser más grave. El abandono de tierras, la expansión urbana hasta el límite de los bosques, la construcción de residencias y urbanizaciones rodeadas de masas arboladas, turistas sin la debida cultura, etc.,  son algunas de las razones que generan gravísimos incendios, así como la pérdida de vidas humanas e infraestructuras, que no el fuego en si mismo. Ya escribimos sobre estos temas hace varios años, como podéis constatar en esta bitácora.

 A la vista de lo expuesto, los investigadores, armados con nuevas instrumentaciones no disponles cuando se elaboró la tabla aludida, deberían ir afinando los periodos de recurrencia y actuar en consecuencia cuando llega el momento. Del mismo modo los gestores de urbanismo necesitan inexcusablemente impedir que las construcciones humanas sobrepasaran los límites a los que anteriormente nos referíamos.  Más aún, tampoco se debía dejar que ciertos propietarios o instituciones oficiales reforestaran sin elaborar planes previos acerca de la ecología del paisaje que eviten que las llamas se propaguen a lo largo y ancho de grandes extensiones. Ahora bien, el fuego ha sido compañero, que no enemigo de la naturaleza, cientos de millones de años antes de que el hombre apareciera sobre la faz del Planeta.

 Junto con la nota de prensa que ha dado lugar a este post, os mostramos el enlace a un artículo que nos informa del papel del fuego en la biosfera desde tiempos remotos, así como otros datos de interés.  Y reflexionemos, el fuego no es el problema, sino que casi como siempre los conflictos los generamos nosotros, mediante nuestras acciones e inacciones.

Juan José Ibáñez

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Diversidad de los minerales de La Tierra y sus relaciones con la vida

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Diversidad Mineral. Fuente Alami

Ya sabéis que uno de los temas más tratados en esta bitácora es el las diversidades, ya sea de la vida, ecosistemas, tipos de suelo, etc. La noticia que os vamos a ofrecer hoy nos informa de la gran diversidad de los minerales encontrados hasta la fecha en La Tierra. Los expertos además esperan encontrar miles más. Eso sí, por mucho que en algunas noticias relacionadas se afirme que debe ser mayor que la que pudiera acaecer en otros planetas, personalmente considero que se trata de una sentencia carente de fundamentos y menos aún de pruebas empíricas. Cuando visitemos otros mundos ya veremos.  Hasta la fecha ha sido confirmado que en nuestro planeta se han encontrado 5.090 minarles distintos. Sin embargo, recojo unas frases de la noticia que me han sorprendido, si bien relativamente: “(…) De ellas menos de un centenar forman el 99% de la corteza terrestre, y unas 2.550 de las demás son consideradas raras (…) Y, según el artículo, más de dos tercios de las especies minerales conocidas “, incluyendo la gran mayoría de las especies raras, se han atribuido a cambios biológicos (….)”. Posiblemente la intervención de la vida en la formación de nuevos minerales es la razón esgrimida por algunos para afirmar que nuestra variedad de minerales es extraordinaria frente a la de otros planetas”. Se trata de vender la piel delo oso antes de cazarlo. Pero soslayando este asunto, lo que si parece palmario es que la diversidad de Gaia, fomenta le diversidad de Gea y viceversa. ¿Existe una teoría universal de las diversidades?

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Cuerva de Willis de la diversidad de Minerales, Fuente:Pagona Web de Rober H. Hazen

 Ahora bien, existe otro asunto sumamente intrigante. Tras leer varios artículos de Robert M. Hazen, he topado con que los patrones de la diversidad mineral coinciden en muchos aspectos con los de la biodiversidad de especies biológicas y la de los propios tipos de suelos. Ya os hemos explicado en diversos post precedentes (ver categoría de post denominada: “Diversidad, Complejidad y Fractales”) que los estudios de esta naturaleza sobrepasan con creces el mero recuento de elementos distintos, por cuanto tal enumeración/catálogo lo pueden realizar un niño de parvulario que supiera mineralogía o tuviera el inventario en sus manos. Las investigaciones sobre diversidad resultan ser mucho más complejas, por cuanto pretenden conocer las razones, tanto como los patrones espaciales y temporales de la variedad de la vida, los suelos , minerales, rocas, pero también de lenguas, razas humanas, etc. De hecho lo que he leído de Hazen nos retorna a los patrones que mencionamos en nuestro antiguo post: “Edafodiversidad y Biodiversidad 6: La extraña ubiquidad de las Curvas de Willis y las CC. de la Complejidad”. Pues bien, al parecer la variedad de minerales no se escapa a esta “ley”, ya propuesta por Willis en 1920 y que, como también os hemos explicado, se encuentra relacionada con las estructuras fractales y las ciencias que abordan el análisis de los sistemas no lineales. Más aun, nuestros propios constructos mentales, como lo son la clasificación de los objetos de la naturaleza, ya sean minerales, especies biológicas, suelos, rocas, etc. posee propiedades asombrosamente similares a las del mundo exterior. Todo apunta a que parecen existir leyes universales sobre la distribución de la abundancia de los tipos o clases de objetos presentes en el universo (como las propias galaxias), la Tierra y nuestra propia mente. Algunos autores sostienen que el cosmos, en si mismo, atesora una estructura fractal. Desde los minerales, pasando por la vida, la mente,….. hasta el conjunto del universo. Espero que algún día alguien logre explicarlo. Y como ya hemos abundado mucho sobre el tema en la mantada categoría, no os castigaré más por hoy.

 Os dejo abajo material diverso, en buen parte sobre la misma noticia, ya que cada gabinete de prensa y rotativo la entiende de diferente manera.

 Juan José Ibáñez

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La Otra Cara de la Moneda en los Estudios de Geodiversidad (Geodiversidad como Hipótesis Nula de los Estudios de Biodiversidad)

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Una imagen de la geodiversidad y sus componentes: Fuente: Juan José Ibáñez

Como ya hemos comentado en los post previos de esta “miniserie” (ver ítems relacionados abajo), intentamos relatar el estado del arte en lo concerniente al análisis de la geodiversidad y la preservación del patrimonio geológico. Ya mostramos que las investigaciones sobre la diversidad biológica surgieron con dos propósitos totalmente diferentes, aunque íntimamente relacionados: (i) detectar los patrones espacio-temporales de los ecosistemas y en especial como se ensamblan las especies en su seno y (ii) elaborar y aplicar aquellos criterios y bagajes de conocimientos con vistas a la preservación del patrimonio biológico. De hecho, las indagaciones sobre el primer ítem fueron en gran medida el punto de partida del segundo.   Muy por el contrario, en materia de geodiversidad, la mayoría de los expertos se han volcado sobre el segundo soslayando palmariamente el primero. Y al hacerlo se ha perdido (al menos hasta la fecha) una gran oportunidad de penetrar y divulgar sus hallazgos en otras disciplinas afines, así como consolidar los criterios científicamente más rigurosos en los esfuerzo de preservación del patrimonio geológico. También os explicamos como un compomponente de la geodiversidad, la edafodiversidad, inició su andadura con anterioridad a todos los restantes, partiendo de la filosofía alternativa, es decir la señalada en el ítem (i), e incluso en algunos artículos se estudiaban cuantitativamente, al margen de la diversidad de tipos de suelos, los de litología y geomorfología. Sin embargo, la mayor parte de los estudiosos soslayaron tales aportaciones por razones difíciles de entender, ya que una disciplina escasamente formalizada tan solo puede progresar si se transforma en otra de carácter más riguroso, en la que las matemáticas deben atesorar un papel capital. En nuestra categoría “diversidad, complejidad y fractales” os hemos mostrado numerosas evidencias de que, al menos en gran medida, los patrones espaciales de los suelos en el paisaje se asemejan asombrosamente a los detectados durante décadas en las investigaciones sobre biodiversidad, por asombroso que parezca. Dado que los ecólogos aplicados al análisis de la biodiversidad atribuyen las estructuras matemáticas observadas a causas biológicas, se encuentran con la refutación empírica de que si ocurre lo mismo cuando estudiamos los tipos de suelos, tendrán que demostrar, de alguna forma, porqué sus descubrimientos dan cuenta de lo que ocurre en el mundo vivo, pero no son válidos para el abiótico o inerte, es decir refutar las evidencias que los investigadores que trabajan en edafodiversidad han constatado en numerosas ocasiones. Y dudo que puedan. No se encuentran preparados para ello.  Pero antes de continuar, volvamos a hacernos una pregunta trivial: ¿A qué patrones se ajusta la distribución espacial en el paisaje de geología, geomorfología y suelos?. No existen respuestas claras debido a que casi ningún investigador del ámbito de la geodiversidad se ha hecho la pregunta, con las salvedades aludidas.

Vuelvo a reiterar que los edafológos, en varios artículos, han detectado indicios de que las formas del terreno y la litología parecen seguir leyes semejantes a las halladas en los análisis de biodiversidad y edafodiversidad, pero son escasos; aún faltan evidencias más numerosas con vistas a retar a los ecólogos con el arsenal empírico adecuado. Este tipo de debates en ciencia suelen ser sumamente fructíferos, ya que obligan a los investigadores de otras disciplinas a tener siempre presente los estudios de aquellos que cuestionan sus ideas e hipótesis (a menudo equívocamente denominadas teorías). Así por ejemplo, si los ecosistemas, suelos, modelados geomorfológicos y litologías fueran conformes a las mismas (o una gran parte)  regularidades matemáticas, cabría pensar en la existencia de una teoría unificada de las diversidades cuya razón de ser sería necesario investigar y comprender. A la hora de detectar un patrón espacial y/o temporal en los estudios de biodiversidad, los ecólogos suelen asumir que la hipótesis nula  deviene en la ausencia de patrón alguno, es decir que no existe ninguna regularidad matemática semejante en otros recursos naturales, conjetura sobradamente refutada en el ámbito de la edafodiversidad y posiblemente también en geodiversidad, aunque permanece por demostrarse.   Por lo tanto, de acuerdo a los cánones de la ciencia, deberían estar obligados a abandonar su hipótesis nula y constatar que existen patrones de la biodiversidad que no pueden hallarse en el estudio, “con las mismas herramientas”, de los ítems que aborda la geodiversidad. ¿Por qué ocurren este tipo de actitudes en ciencia?.

Veámoslo……..

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Patrimonio Geológico: El diseño Formal de Espacios Protegidos

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Los inigualables paisajes de los tepuyes del escudo guayanés: Colaje Google imágenes

Ya hablamos en post anteriores del concepto de geodiversidad, así como de las posibles estrategias y problemas para su cuantificación. Hoy explicaremos las posibles estrategias formales con vistas a su preservación. Son muchas las perspectivas desde las que se puede analizar el patrimonio geológico, mientras que cada una de ellas ofrecerá objetivos distintos y resultados disparesA falta de criterios formales consensuados, ciertas administraciones parecen haber optado por ir seleccionando enclaves mediante el juicio de los expertos. De este modo, algunos geo-sitios son elegidos por su valor geomorfológico, otros por sus tesoros paleontológicos, y así un largo etc.  Tal planteamiento carece de rigor científico, estando sujeto a subjetivismos, en función de las preferencias de quien toman las decisiones. Como ya comentamos en los post precedentes, los ecólogos han trabajado sobre estos temas durante décadas, si bien tampoco ha llegado a un consenso universal. Sin embargo, varias propuestas han dado lugar a formalizaciones dignas de ser consideradas por los estudiosos de la geodiversidad, las cuales exponemos a continuación.

Básicamente, a la hora de diseñar redes de reservas que den cuenta de la diversidad de un territorio, pueden agruparse las propuestas en tres familias o categorías: (i) “puntos calientes de riqueza”, (ii) “red de endemismos” y (iii) “diseños de complementariedad”.  Si cabe añadir que, en un mundo superpoblado y repleto de conflictos respecto al uso y tenencia de las tierras, siempre se intenta preservar el mayor número de estructuras de interés en el menor espacio posible, es decir ,maximizar la eficiencia con el mínimo espacio. Personalmente la UE me contrató a finales de los 90 del siglo XX, para elaborar un informe respecto al posible diseño a escala europea de una red de reservas de suelos. Yo entregué el informe pero la iniciativa no tuvo éxito, por cuanto la propuesta Directiva Europea de Protección de Suelos no fue aceptada. Pero vayamos al meollo del asunto.

  Los “puntos calientes de riqueza” tienen como objeto seleccionar las áreas en función de la variedad que alberguen de los objetos a preservar, de tal modo que los espacios geográficos más diversos serán finalmente los elegidos. La principal crítica que ha recibido esta aproximación estriba en que tal procedimiento no garantiza la preservación de taxones/especies de gran valor, como por ejemplo especies endémicas u objetos singulares, en pro de la inclusión de otras muy banales.

La “red de endemismos”, por el contrario, prioriza la preservación de los objetos más singulares e idiosincráticos. Esta aproximación ha sido criticada por soslayar  a menudo objetos representativos de la región geográfica estudiada,  incluyendo otros cuya idiosincrasia soslaya la conservación de aquellos que generan la “personalidad” de la zona a preservar.

Finalmente, “diseños de complementariedad” se basan en algoritmos que buscan maximizar el número de objetos a preservar en el mínimo espacio, de tal manera que se priorizan matemáticamente un número de alternativas. De este modo, los expertos supervisarán las más idóneas, “a su criterio”. Si la elegida resulta ser inviable en la práctica o soslaya elementos que son considerados indispensables, se elimina y se pasa a la siguiente alternativa, hasta dar finalmente  con la más diversa y que menos conflictos genere.   

A título personal, yo soy partidario de la tercera alternativa, por cuanto preservar la singularidad en detrimento de la representatividad o viceversa, merman uno u otro lado del espectro de intereses.  Los objetos singulares, obviamente llaman la atención y muchos de ellos deben ser motivo de conservación. Ahora bien, conservar los mejores paisajes que caracterizan a un determinado espacio geográfico, resulta esencial. Por ejemplo, estos últimos permiten la elección de georutas en donde se puede enseñar al ciudadano y educar a los alumnos a cerca de los aspectos esenciales que representan la estructura y procesos del territorio. Del mismo modo, lo que es singular en un espacio geográfico, puede ser casi banal en otros, más o menos cercanos.

No obstante, existe algún escollo que añadimos los seres humanos a la hora de tomar decisiones a cerca de que debemos preservar y que no, recayendo en las propias administraciones. Con el fin de intentar explicarme mejor, permitirme que utilice un ejemplo fácilmente extrapolable a la mayoría de los casos. Supongamos que deseamos preservar el patrimonio geográfico de un Continente, en el cual  los gobernantes de los Estados que lo conforman han llegado a un acuerdo previo e implementado un programa con tal fin. Un panel de expertos cualificados deberá seleccionar los enclaves. Resulta fácil de entender que deben seleccionarse los objetos de mayor calidad, singularidad y representatividad. A la hora de elegir por ejemplo estructuras volcánicas por si variedad de rocas, tipos de vulcanismo etc.,  lo deseable es fijarse en las regiones en donde el “entramado volcánico ocupe mayores extensiones y alberge más variedad de formas y procesos, ya que, seguramente, nos topemos con menos conflictos por el uso de las tierra.  Sin embargo, en los Estados en donde tal variedad de modelado, rocas, minerales etc. sean muy raros, sus gobiernos desearían preservar formas que por ser menores son allí muy singulares. ¿Qué hacer?. Simplemente apelar al principio de subsidiariedad. A nivel continental no puede atenderse ciertos tipos de solicitudes/deseos. Se escoge los mejor posible y punto, siendo el consorcio de países (por ejemplo la Unión Europea –UE- en este continente) quien sufragará el proyecto. Ahora bien, tan hecho no impide que cada Estado, tenga un plan propio que debe ser conforme con el continental, aunque añadiendo otros geositios que no han tenido cabida en la red de la mancomunidad de países.

Por ejemplo…….

 Por ejemplo, en la España Peninsular, Portugal o Grecia, los modelados glaciares son escasos, de pequeñas dimensiones, no bien desarrollados y en general poco vistosos. Es lógico y razonable que la UE seleccione los ejemplos monumentales que acaecen en los Alpes y otras grandes cadenas montañosas, soslayando lo mediterráneo. Empero algunos de los gobiernos mentados desearían preservar algunos de los mejores ejemplos glaciares que atesoran, generalmente vestigios de épocas más frías.   Por lo tanto, también resulta razonable, que con su propio plan y fondos nacionales implemente enclaves adicionales patrios. Ahora bien, puede darse el caso de que algunos países en los que las administraciones regionales (llamémosle “federales” en el sentido más amplio del término) atesoran un gran poder de decisión decidan que sus conciudadanos disfruten de geoparques variados, de gran interés científico y paisajísticamente vistosos. Pues bien, si la ley les otorga las potestades necesarias y disponen de fondos, pueden actuar de igual forma que los Estados frente al continente. Y así el continente atesoraría diversos planes unos anidados en el seno de otros al modo de las muñecas rusas en el cual la de mayor disensión resulta ser el continente. En cualquier caso, lo deseable sería que los procedimientos de selección fueran idénticos o como mínimo compatibles, de tal modo, que a la hora de hablar y valorar sobre estos temas, lo hagamos con un “lenguaje en común”.  De no ser así al final siempre surgen conflictos y no se optimiza el esfuerzo.

Eso sí, siempre tendremos que tener en cuenta los problemas derivados de la ambigüedad del concepto de geodiversidad y la dificultad de su cuantificación, como ya expusimos en los dos post precedentes de los que a continuación ofrecemos los enlaces.  

Para finalizar señalémonos el casi siempre ineludible e indeseable  problema del factor humano/experto. Cuando elaboré el informe sobre el diseño paneuropeo de reservas naturales de suelos, se abordó un único recurso y usando clasificaciones universales. Empero en este caso, mucho más sencillo, que el más variado y ambiguo de la geodiversidad también surgían problemas colaterales, como el de los paleosuelos y más aun de los enterrados o incluidos en el seno de secuencias estratigráficas. Obviamente, si se lograra algún día implementar una iniciativa de este calibre a nivel continental para el conjunto de la geodiversidad, surgirían muchos más conflictos y uno de ellos deviene en que cada experto en una materia tiende a pensar que sus objetos de estudio tienden a tener más interés que los que analizan otros, entrando ineludiblemente en disputas.

Del mismo modo, por la propia falta de recursos y los aludidos conflictos por el uso de la tierra, nunca se logrará preservar todo lo deseable y menos aun que satisfaga a todos. El  principio de subsidiariedad puede ayudar a resolver este tipo de situaciones. No onstante, como somos egoístas por naturaleza, muchos expertos desearán que se hagan diseños e implementen programas Paneuropeos (o Panamericanos) independientes para cada uno de los objetos de estudio considerados (por ejemplo: modelados, suelos, minerales, fósiles etc.),  lo cual será inviable tanto por la falta de fondos para financiarlos, como por el hecho de que en los territorios muy poblados tal actuación conllevaría a que habría que preservar enormes extensiones de terreno que se secuestrarían de otros usos, algo que las administraciones, lógicamente, rechazarían. Lo actitud más razonable,  en estos casos, estribaría en partir de los espacios que ya son conservados por otras figuras de conservación (como por ejemplo la Red Natura bajo la directiva Hábitat de la UE que conciernen a la naturaleza viva), examinar minuciosamente lo que contienen respecto a los nuevos objetos a preservar, para a la postre añadir los mínimos imprescindibles, que de hecho podrían ser ya demasiados. La realidad siempre trunca nuestras expectativas, pero también la unión hace la fuerza

Juan José Ibáñez

 Post Previos relacionados con el tema

 Continuará…………. 

 Geodiversidad Según Wikipedia

La geodiversidad expresa la variedad geológica de una región, teniendo en cuenta elementos tales como estructuras sedimentarias o tectónicas, materiales, como rocasfósiles o suelos, e incluyendo los rasgos geomorfológicos del relieve y los recursos naturales energéticos e hídricos. Su magnitud depende de la frecuencia y distribución de estos elementos y del registro de la historia geológica regional.1 2

La escuela anglosajona sigue la definición de geodiversidad de Gray, que separa la geomorfología y la edafología de la geología,1 y que la define como «el rango natural (diversidad) de características geológicas (rocas, minerales y fósiles), geomorfológicas (formas del terreno y procesos) y suelos. Incluye sus asociaciones, relaciones, propiedades, interpretaciones y sistemas». La definición de geodiversidad no incluye el paisajismo, las construcciones en cemento u otras influencias humanas significativas.3

La geodiversidad de una zona es el reflejo de su historia geológica, el resultado de millones de años de procesos y acontecimientos geológicos,2 tales como sedimentación,deformación,tectónica, plutonismo,metamorfismovulcanismotransgresiones y regresiones marinas, diagénesiserosión, etc. que quedan registrados físicamente en las rocas.

La geodiversidad puede ser cuantificada, pues está compuesta de elementos geológicos, que se muestran en afloramientos o formas del relieve con límites finitos, medibles, permitiendo estimar su frecuencia, distribución y hacer comparaciones entre regiones diferentes.1 4

Un tema asociado y que ha sido motivo de estudio es la característica variable de la geografía en un abanico de elementos diversos. Diversos geógrafos tales como Friedich Ratzel y Vidal de la Blache han hecho notar, como las acciones del hombre alteran el paisaje

Ver también: Patrimonio natural

Referencias

Saltar a:a b c Carcavilla, L.; Durán, J. J. y López-Martínez, J. (2008). «Geodiversidad: concepto y relación con el patrimonio geológico». Geo-Temas10: 1299-1303

Saltar a:a b «Geodiversidad». Instituto Geológico y Minero. Consultado el 2 de julio de 2015.

Volver arriba Gray, M. (2004) Geodiversity: valuing and conserving abiotic nature. John Wiley & Sons Ltd, Chichester

Volver arriba Benito-Calvo, A.; Pérez-González, A.; Magri, O. y Meza, P. (2009) «Assessing regional geodiversity: the Iberian Peninsula». Earth Surface Processes and Landforms34: 1433–1445.

Geodiversity segun la Wikipedi Inglesa

Geodiversity is the variety of earth materials, forms and processes that constitute and shape the Earth, either the whole or a specific part of it. Relevant materials include mineralsrockssedimentsfossils,soils and water. Forms may  comprise foldsfaultslandforms and other expressions of morphology or relations between units of earth material. Any natural process that continues to act upon, maintain or modify either material or form (for example tectonicssediment transportpedogenesis) represents another aspect of geodiversity. However geodiversity is not normally defined to include the likes of landscaping, concrete or other significant human influence

Gray, M. 2004, 2nd edition 2013:. Geodiversity: Valuing and Conserving Abiotic Nature. John Wiley & Sons Ltd, Chichester

Jump up^ Peppoloni S. and Di Capua G. (2012), “Geoethics and geological culture: awareness, responsibility and challenges“. Annals of Geophysics, 55, 3, 335-341. doi: 10.4401/ag-6099.

Overview

Geodiversity is neither homogeneously distributed nor studied across the planet. The identification of geodiversity hotspots (e.g. the islands of Great Britain and Tasmania) may be indicative not simply of the distribution of geodiversity but also of the status of geoconservation initiatives. In this regard it is worth noting that the biodiversity of an ecosystem stems at least in part from its underlying geology.[1] With the majority of biological species remaining undescribed the classification and quantification of geodiversity is not an abstract exercise in geotaxonomy but a necessary part of mature nature conservation efforts, which also requires a geoethical approach.[2]

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La misteriosa supervivencia de los corales en la historia de la Tierra (y el cambio climático)

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Corales y arrecifes coralinos (Fuente: Google imágenes)

La naturaleza de la Tierra se encuentra repleta de maravillas. Sin embargo por su belleza y diversidad los corales sobresalen como pocas. Si en el futuro los fondos marinos son considerados suelos, tengan toda la seguridad que los arrecifes de coral serán clasificados como tales “de algún modo”, siguiendo una lógica parecida a la de las turberas terrestres o Histosoles. De hecho los archipiélagos de origen volcánico, cuya vida se puede considerarse breve en términos geológicos, terminan siendo sumergidos tras colapsase los edificios que dejaron sus juveniles erupciones, dando paso en su senectud, es decir antes de que las islas desaparezca (como es el conocido caso de los atolones) a unos suelos aéreos sobre la escasa y menguante superficie de coral  que coronaba las antaño imponentes montañas de basalto, etc. emergidas que finalmente serán enterradas bajo el mar. ¡Amén!. Como ya reiteramos en post precedentes, en los denominados estudios acerca del calentamiento climático,  se han publicado demasiadas cosas, ¡demasiadas!, que a mi modo de ver carecen de mucho sentido, o simplemente no atesoran ninguno. Sin embargo, ¡en primera instancia!, la degradación y pérdida de las masas coralinas resulta ser uno de esos casos que pudiera encontrarse justificado, siendo motivo de una honda preocupación. La degradación de los corales y los arrecifes coralinos (como por ejemplo el denominado blanqueamiento de los corales) puede ser debida a diversas causas, como el cambio de la temperatura de las aguas, su composición química, la contaminación de los vertidos generados por los humanos en la tierra emergida, enfermedades, el incremento de la carga sedimentaria de los cauces fluviales, debido al aumento de la erosión de la superficie terrestre que emerge sobre las aguas, materiales tóxicos que vertemos los humanos,  etc.   Obviamente, en lo que respecta a la temperatura y química de las aguas el mentado calentamiento climático puede afectarlos negativamente y en gran medida. ¡No lo dudo!. Sin embargo, llevaba tiempo pensando en explicar en un post que a mi ¡algo no me cuadraba!.

Estas estructuras han vivido en el Planeta durante cientos de millones de años, habiéndose detectado fósiles con la venerable edad de 548 cientos de millones de años en el desierto de Namibia. Algunas estructuras actuales comenzaron de hecho a formarse hace decenios de millones. Como se trata de un tema que vende mucho, por combinarse la gravedad del problema con su productividad económica y la aludida hermosura, los estudios y notas de prensa han proliferado, como la miríada de pólipos y las micro-algas que conforman estas formas de vida simbióticas. Y de este modo, se ha ido embutiendo en la mente de los ciudadanos que se encontraban bajo un serio peligro de extinción. Debo suponer que diversos colegas también serán de la misma opinión porque si no…… Empero reitero que algo no me cuadraba. Veamos el porqué.

 A lo largo de cientos de millones de años la Tierra ha sufrido algunas glaciaciones globales, inmensos y prolongados periodos de erupciones volcánicas, el impacto de ciertos cuerpos extraterrestres que, como algunos meteoritos, cambiaron el clima abruptamente, condicionando la posterior evolución de la vida, provocando la acidificación de los océanos, periodos mucho más cálidos que los actuales, y un largo etc. Y todo este tipo de avatares fueron superados por las masas coralinas.  ¿Por qué ahora si la temperatura media del Planeta asciende uno o dos grados no iban a sobrellevar y resistir, tal menudencia? Francamente no lograba entenderlo.

Hace ya muchos meses o quizás algún año, leí una noticia en la que ya decía los autores decían haber comprobado lo que la nota de prensa que os muestro hoy dice “haber descubierto”:Promiscuity may help some corals survive bleaching events” En esta nota, y como ya pueden entender los que tengan algún conocimiento de esa endiablada lengua a la que denominamos suajili, los arrecifes lograron sortear tanto ajetreo debido a su “promiscuidad” ¿¿??. ¡hasta bajo del agua la naturaleza parece ser sexualmente incorrecta!: ¡cochinas ellas!, o mejor sería decir. “cuánto titular calenturiento.

Básicamente la denominada “promiscuidad” de estas criaturas, da cuenta que cuando la asociación entre el pólipo y el alga se ve seriamente perturbada por un cambio en las condiciones ambientales, como la temperatura o la química del agua, en la colonia, el alga que contenía es sustituida por otra especie, que mejora la respuesta del cuerpo simbiótico, adaptando toda la estructura a las nuevas condiciones ambientales. Este tipo de procesos, no es  ni mucho menos singular, existiendo ejemplos, que ya hemos descrito, en el suelo, como por ejemplo entre una especie arbórea y sus micorrizas, entre otros. ¿Y eso es todo?. Francamente no lo sé, pero el mecanismo, por pura lógica, parece ser lo suficientemente razonable como para explicar, que tanta preocupación seguramente no se encuentra justificada. Obviamente el mundo de los corales es lo suficientemente complejo como para que existan algunas excepciones, por lo que podrían extinguirse algunos tipos y afectarse temporalmente amplias regiones. Por lo tanto, posiblemente en algunos lugares, la polución, exceso de sedimentos erosionados tierra adentro que acarrean los ríos al mar y algunas, así como otras actividades humanas, puedan dañar o arrasar algunas formaciones coralinas, sin embargo, esos maravillosos corales permanecerán entre nosotros y seguramente después de que nos extingamos.

Os reitero que, por mucho que la nota de prensa diga lo contrario, yo ya había leído este proceso con anterioridad. Punto y final al misterio de los corales. Abajo os dejo la nota de prensa, así como otra relacionada con el zooplancton, que da cuenta de lo poco que sabemos sobre la vida en el mar, por mucho que los científicos pretendamos aparentar lo contrario. También os dejo unas notas preliminares extraídas de Wikipedia, “National Geographic”, y algún que otro sitio Web más, con vistas a que no tengáis que buscar material básico acerca de la naturaleza de los corales. Espero haber eliminado algo de estrés ambiental de vuestras mentes. Pero………

Sin embargo, como algunos  hoy terminaré otro post con una noticia casi coetánea que nos advierte que el ascenso de medio grado de temperatura en el planeta es decir 2 en lugar de 1.5 ºC  pondría en amenaza a los corales. En fin que parece ser que no leemos y cada científico dispara por donde le peta.

Juan José Ibáñez

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La República del Ecuador Alcanza la Cima de la Tierra: El volcán Chimborazo

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Nosolosig: Información Geográfica por Nosolosig. Representación de Jorge Juan, Bourget, La Condamine y Alexander von Humboldt Humboldt a principios del s. XIX (entre 1802 y 1830) el famoso volcán ecuatoriano. El «monte Chimborazo» con sus 6.268 metros de altura ejerce una enorme fascinación ya desde antiguo y está rodeado de mitología y leyendas maravillosas, que se quedan cortas cuando te encuentras a sus pies.

La República del Ecuador ha crecido, o mejor dicho, alcanza alturas que hasta ahora la ciencia le negaba.  ¡En hora buena compañeros ecuatorianos!. Y todo gracias a que el Volcán Chimborazo ha dado un estirón de más de 2000 metros al alcanzar su edad madura ¿?. Hablando en serio, todo apunta a que la ciencia contemporánea se encuentra lastrada, en diversos aspectos relacionados con una precisa estimación de la superficie de la tierra emergida en nuestro planeta. En nuestro post ¿Cuánto mide un metro cuadrado de suelo? , ya os comentamos que ni siquiera sabemos con exactitud como debemos cuantificar rigurosamente aspectos “aparentemente” tan triviales, pero que de hecho no lo son. Y más concretamente, en esta otra entrega titulada: el relieve terrestre y su evolución,  comentábamos la barbaridad que consiste en comparar la altitud del punto más álgido de los planetas  Tierra y Marte. En las fotografías y gráficos de Internet, el Everest se muestra diminuto respecto al gigantesco y marciano Monte Olimpo, cuando no es así. Pero repasemos este ¿pequeño? error de apreciación. Y todo ello, porque solemos leer apresuradamente y no caemos en la cuenta de que esa coletilla que suele ponerse detrás de las alturas del relieve terrestre “metros sobre el nivel del mar” no es inocua, sino una trampa mortal para aquellos que andan con prisas, o peor aún, parecen no atesorar una adecuada comprensión lectora. Pero antes de abordar el notición, aparecido hace ya meses en la prensa, hoy hagamos un poco de memoria.

Hasta ahora se creía que el monte Everest era la montaña más alta de La Tierra con una altura de 8 848 metros sobre el nivel del mar”. Por su parte, su competidor, el  Monter Olimpo de ese Planeta rojo al que llamamos Marte, dicen que se eleva más de tres veces sobre la altura del monte Everest, y alcanzaría  21 287 msobre el nivel medio de la superficie marciana”. Empero la altura el ahora empequeñecido Everest suele estimarse, como es tradición terraquea, “sobre el nivel del mar”, mientras que Olimpo gana por goleada las “olimpiadas”, por el mero hecho de que en ese otro Planeta no hay mares ni océanos (es decir no existe el nivel del mar hoy en día). Dicho de otro modo, en Marte se mide sobre la superficie litosfeérica, mientras que en la Tierra, soslayamos que su equivalente estaría bajo la hidrosfera, que no sobre ella. Cuando se tiene en cuenta que la Fosa de las Marianas, el enclave más profundo de la corteza terrestre, cuyo “abismo Challenger” se encuentra a 13 034 m bajo el nivel del mar, las diferencias se acortan en demasía. Habría pues que  sumar 8 848 + 13 034 para no hacer trampas, aunque sean involuntariamente estúpidas. Y así el gigantón ya no lo es tanto.

En realidad las cosas son aún más complejas, cuando se tienen en cuenta geofísica, geodesia, etc. por las que las comparaciones se complican, y es aquí donde surge la mítica y legendaria figura del Volcán Chimborazo, ecuatoriano. De aquí que la noticia de hoy lleve el sorprendente título de” El volcán Chimborazo es el punto más elevado de la Tierra, no el Everest”. ¡Campeones, campeones, olé, olé, olé!. ¿Y por cuanto ganamos?. ¡Pues casi más de 2 000 metros!: ¡una barbaridad!.

Del mismo modo, hemos extraído esta joya histórica, es decir el gráfico que encabeza el post del sitio Web amigo denominado, Nosolosig: Información Geográfica, con cuyo autor he intercambiado varios correos electrónicos personales comentando los contenidos de nuestra bitácora (os recomiendo que lo visitéis) y su página. Abajo me he permitido añadiros la información que acompañaba a la foto.  ¿Es que aún no sabéis quien fue el naturalista Alexander von Humboldt?. Pues ir conociendo a este figura legendaria, uno de los mejores naturalista del pasado. Si hubiera sido anglosajón, os abráis cansado de leer su nombre y apellidos hasta en la “sopa de letras”.

 Pues bien, este descubrimiento, con un buen marketing institucional, puede incrementar ostensiblemente los ingresos turísticos del Ecuador en detrimento quizás de los del Nepal, etc. Y es aquí donde también siento lástima, vista la debacle y drama humanitario que sufrió hace pocos años por un enorme seísmo que ha devastado el país. Me encanta el montañismo, pero soy un ignorante en materia de alpinismo, por lo que ahora no sé qué ocurrirá con todos aquellos amantes de los ”güines” que intenten ascender o al menos visionar la montaña más alta de la Tierra. ¿Por qué?. ¿Qué harán ahora:ir al Nepal o al Ecuador? La nota de prensa que os dejo abajo lo relata este descubrimiento.

Quede pues patente la importancia de medir bien y tener primero en cuenta el punto de referencia adecuado, ya que no logro alcanzar a entender como se le olvida a muchos colegas.

 Juan José Ibáñez

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¿Qué es la Geodiversidad?: El Concepto, Definición

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Geodiversidad. Colaje de Google imágenes buscando por Geodiversidad

Tras la cumbre de Río de Janeiro en 1992, durante la que se popularizó el vocablo biodiversidad, los “celosillos” de ramas afines comenzaron/comenzamos a acuñar neologismos como geodiversidad y edafodiversidad, aspecto que dice muy poco en materia de creatividad y originalidad. Acuñar un nuevo neologismo científico no aporta nada sino existe un corpus doctrinal sólido detrás que respalde contenidos rigurosamente científicos.

Resulta sorprendente e ilustrativo analizar lo acaecido tras acuñar los vocablos de marras y más aún cuando “en teoría y solo en teoría”, la definición de geodiversidad aceptada incluye también la edafodiversidad. La realidad ha sido muy distinta, como veremos, aunque hoy tan solo hablaremos del concepto y us ramificaciones, dejando los métodos de cuantificación y otros asuntos para algunos post que seguirán a este. Por hoy nos bastará exponer la definición y llevar a cabo un análisis crítico e histórico de la misma.

Se dice que el vocablo geodiversidad fue acuñado en un reporte interno por un tal Sharples, en el cual exclusivamente hablaba de lo que debía abarcar y la importancia de su conservación como patrimonio natural del que debiera gozar la humanidad. Abajo exponemos  los contenidos de la Wikipedia Española e Inglesa, que nos veremos obligados a incluir en otros post sobre el tema, por cuanto son muy informativos, más por sus omisiones y ambigüedades que por su valor intrínseco. No creo que nadie de los lectores con dos dedos de frente considere que la preservación de la geodiversidad carezca de relevancia ¿verdad?.

Veamos pues como se define en la enciclopedia libre en versión española acerca del concepto de Geodiversidad.

La geodiversidad expresa la variedad geológica de una región, teniendo en cuenta elementos tales como estructuras sedimentarias o tectónicas, materiales, como rocasfósiles o suelos, e incluyendo los rasgos geomorfológicos del relieve y los recursos naturales energéticos e hídricos. Su magnitud depende de la frecuencia y distribución de estos elementos y del registro de la historia geológica regional.

Pues bien sobre el papel parece razonable ¿verdad?. Y así es, pero un concepto, cuando se aplica debe hacerse con toda su plenitud, lo cual en este caso resulta imposible dada la enorme variedad de materias que contempla.

Reiteremos que el problema deviene de la cantidad de aspectos que incluye, ya que a la postre generará dificultades ¿insalvables? A la hora de llevar a cabo  la operacionalización y cuantificación del concepto, cuantos más objetos/procesos se incluyan, el número de obstáculos crecerá exponencialmente. Generalmente la mayoría de los expertos en el tema aceptan la definición de Gray (ver más abajo los contenidos de Wikipedia) que incluye exclusivamente geología, geomorfología y suelos. Sin embargo en la práctica los suelos son mentados pero raramente abordados en sus estudios. No me pregunten el porqué, ya que para mí sigue siendo un misterio insondable. El segundo obstáculo deviene en que la geología abarca muchos, demasiados términos, como para apelar a la misma sin caer en el caos, como ya puede verse en la propia definición que, de hecho, aún deja otros tópicos geológicos al margen.

Por su parte, los estudios de edafodiversidad anteceden a los de geodiversidad en al menos tres años, en un artículo que publiqué en 1990 en la revista CATENA. Personalmente partía de mis conocimientos, como ecólogo, de décadas (al menos cinco) de investigaciones en el ámbito de la denominada diversidad biológica o diversidad ecológica, como se denominaban antes de 1992, año en que se popularizó  el vocablo de biodiversidad, que al parecer surgió en 1988.  Tal línea de investigación que adquirió un gran prestigio, por lo que en ella se volcaron centenares/miles de investigadores. Sin embargo hay que tener en cuenta que  la diversidad biológica abarcaba, o era considerada (i) una herramienta, de primer orden y naturaleza matemática, con vistas a analizar la estructura de los ecosistemas y en especial el ensamblaje de especies biológicas en los mismos;  (ii) pariendo de lo dicho en el ítem anterior, se preparaba otro arsenal cargado de matemáticas con vistas a preservar la diversidad de especies, ecosistemas etc., en espacios/reservas naturales. En otras palabras, la biología de la conservación (ítem ii) parte en gran medida del ítem I como también actualmente la disciplina a la que denominamos biogeografía. De este modo, surgieron abundantes y acalorados debates sobre cuantificación y conservación, si bien la mayor parte de los esfuerzos se centraron en el estudio de las especies biológicas, más que en el de los ecosistemas, hábitats, etc. Hablamos de un torrente literario enorme con miles y miles de publicaciones de todo tipo, lo cual no significa que ciertas cuestiones aun estén lejos de haber sido resultas.

Nutriéndome de estos antecedentes, en 1990 publiqué ese primer estudio centrándome en el ítem (i) y dando la primera cuantificación de la diversidad de los tipos de suelos o edafotaxa en una zona concreta de estudio. Cabe recordar aquí que esta rama de la ecología y después de le edafología no se constriñe a catalogar el número de especies que se pueden encontrar en un espacio geográfico concreto (a lo que de¡nominamos “riqueza”), sino que aborda otras muchas aristas, bastantes de las cuales las hemos explicado y almacenado en la categoría  “Diversidad, complejidad y fractales” de nuestra bitácora, por lo que no abundaré más en el tema. Algunos otros edafólogos se interesaron por tal línea de investigación siguiendo el mismo camino. Se tardaron más de 10 años en comenzar a abordarse seriamente los procedimientos para la preservación (que no conservación, ya que no son términos/conceptos sinónimos) de los suelos, diseño de redes de reservas naturales, cuantificación de edafotaxa en riesgos de extinción, etc. Los importantísimos conocimientos previos sobre biodiversidad me ayudaron a mí, y de paso a otros colegas. Más aun señalemos que en un una contribución a un congreso ,con la ayuda de otros colegas de mi Centro de Investigación (CCMA), cuantificamos la diversidad litológica, geomorfológica y edafológica de otra área de estudio. Nótese que se trata de los tres aspectos que recoge el concepto de geodiversidad más aceptado, con la importante salvedad que dentro de le geología nosotros nos circunscribimos al de litología. Eso sí, mientras otros atribuyen a Sharples el neologismo, nosotros operacionalizamos el concepto, independientemente y al mismo tiempo.

Muy por el contrario, tras surgir el vocablo Geodiversidad en 1993, fueron centeneras de geólogos y geógrafos los que se abalanzaron y abrazaron la nueva línea de investigación en ciernes, aunque como veremos de una forma un tanto acrítica, y que a la postre les pasó factura. Pues bien a pesar de aquellos antecedentes ya hablemos principalmente de biodiversidad, pero también de edafodiversidad (aún escasos pero suficientes para muchos propósitos), la inmensa mayoría de los noveles expertos en geodiversidad soslayaron ambas literaturas centrando prácticamente toda su atención en la preservación del patrimonio geológico. Y así pronto se acuñaron vocablos como georutas, geoparques, geoturismo, geoherencia, etc.  Es decir, al menos hasta la fecha casi toda la literatura sobre geodiversidad ha soslayado las investigaciones sobre los patrones espacio-temporales de los recursos que el propio concepto contempla.

Si hablamos de geodiversidad el primer obstáculo al que uno debe enfrentarse estriba en comparar diversos territorios con vistas a cuantificar que espacio geográfico es más diverso que otro. Al contrario que ocurre en edafología, no existen clasificaciones universales en geomorfología y litología. Tampoco existen pues inventarios georreferenciados de amplios espacios geográficos que sean cotejables. Por lo tanto, cualquier cuantificación realizada en un área concreta no puede compararse con las llevadas a cabo en otros países e incluso regiones, como ocurre en España. Como corolario es lógico preguntarse ¿Podemos saber/precisar si un sitio es más geodiverso que otro?. La respuesta necesariamente debe ser: “tan solo en aquellas unidades territoriales que dispongan de la misma información y realizada a las mismas escalas.  Se trata de un bagaje francamente limitado, especialmente si se desea realizar un diseño de reservas/espacios a ser preservados, incluso en el seno de un mismo país. Cualquier iniciativa a escala internacional sería imposible de ponerse en práctica mediante criterios cuantitativos rigurosos. A día de hoy es totalmente inviable.

Muchas y variadas cuestiones permanecen pendientes de resolver, incluso a la hora de hacer frente a los propios retos de preservar el patrimonio geológico. Cuando los legisladores tengan que aceptar o rechazar los enclaves que proponen los expertos, deberían tener a su disposición una información realizada con estándares adecuados. Al parecer “dicen” que sí que existen, pero cuando los lea con detenimiento (ya llevaré a cabo una valoración de los mismos) dudo mucho que puedan abordarse con criterios cuantitativos científicamente rigurosos.

Imaginémonos por ejemplo que la Unión Europea desea realizar en el futuro una red de espacios protegidos de interés geológico conforme a unos estándares rigurosamente científicos, que además posean valor didáctico para estudiantes y ciudadanos. ¿Cómo podrán comparar y seleccionar geoparques, georutas, geoturismos, geoherencias, etc., si en cada país (y aun en el seno de uno mismo) se han utilizado criterios distintos?.

Sin embargo, aún quedan otros obstáculos que debieran salvarse. La geología es una ciencia lo suficientemente amplia como para que el vocablo “patrimonio geológico” se constriña a litología, geomorfología y suelos. Existe, por citar tan solo un ejemplo, el valor incalculable de todo tipo de especies fósiles. ¿Cómo priorizar su interés si aún desconocemos gran parte de los enclaves que en el futuro, nos revelarán parte de la historia de la Tierra que aun ignoramos?.

Más aun, como veréis más abajo, en la propia descripción de geodiversidad, Wikipedia nos informa del interés de inventariar/preservar, etc.: “procesos y acontecimientos geológicos, tales como sedimentación, deformación, tectónica, plutonismo, metamorfismo, vulcanismo, transgresiones y regresiones marinas, diagénesis, erosión, etc. que quedan registrados físicamente en las rocas “.

Empero como la mejor forma de analizar el estado del arte es acudir a la literatura, hemos llevado a cabo un meta-análisis de la revista indexada denominada Geoheritage, con unos 200 artículos publicados hasta la fecha.

Pero continuemos……

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Descomposición de la materia orgánica del suelo, cadenas tróficas y megafauna

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Megafauna y ecosistemas prístinos. Fuente: Fuente Geocurrents: Pleistocene Re-Wilding: Environmental Restoration or Ecological Heresy?

 La mayor parte de los expertos en ciencias del suelo caemos en el “pecado mortal” de interpretar los procesos de descomposición de la materia orgánica en los ecosistemas naturales, soslayando la estructura de la cadena trófica que habita sobre el. Con harta frecuencia pensamos en la composición química de la vegetación y si sus propiedades resultan ser más o menos favorables como sustento de los organismos del suelo, el clima, los usos del territorio, y últimamente, para mi martirio, el soporífero cliché del cambio climático. Sin embargo, si deseamos “acercarnos” a entender que ocurría en los ecosistemas prístinos, faltan otros elementos, y en especial la estructura de las cadenas tróficas que atesoraban. Pero no es así. ¿A qué viene a cuento esta crítica? De eso versa este post, ya que el tema puede calificarse de cualquier forma menos de baladí.

 Como os hemos mentado en una serie de post, el hombre paleolítico generó la extinción masiva de la mayor parte de la megafauna de casi todos los continentes. Y al hacerlo, transformó los ecosistemas, afectando de paso al clima y a toda la biosfera. En consecuencia, los ecosistemas actuales, en su mayor parte, no corresponden a lo que cabría esperar sin la presencia humana. Hablar pues en general de ecosistemas prístinos carece de sentido en la mayoría de los casos.   Como  corolario, tampoco deberíamos usar el concepto de suelos prístinos, en lugar de naturales, salvo en contadas “excepciones”. Y reitero que todo reside en nuestra falta de atención a las cadenas tróficas. Simplificando mucho, podemos alegar que estas últimas se encuentran compuestas de depredadores (carnívoros), sus presas (mayoritariamente herbívoros), las plantas de que se alimentan los últimos, invertebrados, microrganismos, etc. En un ecosistema saludable (aunque lo mismo ocurre en la demografía de las sociedades) al razón número de individuos/unidad de biomasa desciende conforme escalamos eslabones a lo largo de la cadena trófica, por lo que también solemos referirnos a ellas como pirámides tróficas o poblacionales. Pues bien, el hombre paleolítico dio buena cuenta tanto de los carnívoros como de los herbívoros naturales de gran tamaño, colapsando  a menudo la estructura biocnóticas de los ecosistema, que dejo pues de ser prístina por definición. Debido a que los herbívoros son necesariamente más abundantes que sus depredadores, al erradicarlos, en la naturaleza dejaron de realizar una de sus principales funciones (aunque también necesidades), que a menudo, se soslaya; la digestión y transformación de gran parte de la biomasa vegetal, que finalmente era devuelta al suelo en forma de detritos, ya considerablemente descompuestos como para que los organismos del suelo terminaran de realizar su trabajo de humificación y mineralización con “normalidad”.  En términos coloquiales, uno puede entender que la dieta de los organismos del suelo, tras la desaparición de la megafauna de herbívoros, comenzó a ser mucho más indigesta y el metabolismo edáfico considerablemente lento y pesado (el atávico ardor de estómago).

 Tan solo hace falta observar los profundos y fértiles suelos de las estepas, pampas, praderas y otras formaciones pascícolas en las que abundan los herbívoros, cuando no son sobre-pastoreadas, para darnos cuenta de que, casi con total seguridad, el metabolismo del suelo y la humificación de la materia orgánica sufrió un severo impacto tras la desaparición de la megafauna. Cuando se cotejan los mapas sobre la fertilidad de los suelos del mundo, el lector observará que gran parte de ellos se encueran sobre esas formaciones herbáceas, salvo si estas medran sobre los viejos suelos de las formaciones cratónicas antiguas, pobres en nutrientes y sin apenas arcillas que colaboren en la retención de agua y nutrientes. De hecho, se necesitan muchos herbívoros con vistas a alimentar a los carnívoros, y tales bestias exigen una abundante fitomasa (biomasa vegetal) comestible, que no madera, leña y hojarasca. Tales circunstancias son más fáciles que acaezcan en espacios abiertos, semi-arbolados o no, que en bosques cerrados. De hecho, los estudios arqueológicos así lo avalan.  Pero también nuestro inconsciente. Se han realizado investigaciones acerca de los paisajes que más acogedores les parecen a los ciudadanos corrientes, habiéndose detectado  que las formaciones sabanoides o adehesadas (conceptos prácticamente sinónimos) las prefereidass. Posiblemente se trate de un vestigio escondido en nuestro subconsciente, reminiscencia de los ambientes en los que vivieron nuestros antepasados más remotos.

 Con la desaparición de la megafauna, la foresta de aquellos ecosistemas se cerraró dando lugar a hermosos y densos bosques. Sin embargo, la descomposición de la materia orgánica y su mezcla con la materia mineral con vistas a generar los agregados del suelo se vio obstaculizada/ralentizada por pura necesidad. Y todo debido a que la desaparición del eficiente microbioma rumiante de los herbívoros dejo huérfanos a los organismos del suelo, que se vieron obligados a hacerse cargo de la mayor parte del proceso de la descomposición de la biomasa y la formación de sustancias húmicas, Y ya se sabe, cuando desaparece un eslabón de la cadena trófica es como si ocurriera lo mismo que en una cadena industrial: el trabajo resulta ser más duro e ineficiente. Los edafólogos necesitaríamos reflexionar sobre este tema, en lugar de considerar que la megafauna es irrelevante en nuestros estudios, a la hora de extraer conclusiones de las pesquisas que llevamos a cabo. No se trata de cultura general, por cuanto al soslayar los contextos, no es infrecuente que nuestras perspectivas se desvíen del camino correcto.

En su momento os expuse este maravilloso ejemplo, que puede serviros para recapacitar: Fertilidad del Suelo y la Cadenas Tróficas: Un Sorprendente Cuento sobre el Mar, Placton, Krill, Salmones, Ríos, Osos y Suelos. Bajo os muestro una relativamente reciente nota de prensa sobre lo que actualmente sucede en reservas naturales de Veracruz. Lo he escogido no porque sea el mejor/peor), sino simplemente agradará a nuestro colaborador Régulo León Arteta que vive por aquellos lares. Cuando se decapita la cadena trófica, incluso en bosques…….

 Juan José Ibáñez     

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Fases de La Colonización Humana de las Américas y las Especies Invasoras

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La mayor especie invasora en Suramérica. Fuente: Colaje Google imágenes

 La noticia de la que vamos a hablar hoy lleva el pasmoso título de: “ Early humans colonized South America like an invasive species”, que traducido del suajili al español castellano vendría a decir: Los primeros humanos que colonizaron América del Sur se comportaron como  una especie invasora o exótica. Debo suponer que algún ingenuo ciudadano que aún se resista a creer que los seres humanos no somos animales se habrá quedado aterrado. Hasta donde mi limitada mente alcanza a entrever, el hombre es un animal, algunos dicen que racional, aunque en mi opinión, si hablamos de especie, se trata de una conjetura que aún permanece por ser demostrada. Hemos invadido toda la tierra emergida y diezmado su biosfera, so pena de descapitalizar su futuro. Sin embargo ese es otro tema de mayor calado. Si como animales, racionales o irracionales, arribamos a otros territorios inhabitados y explotamos sus recursos prístinos, ¿Cómo debería apelársenos?. Pues simple y llanamente como una especie invasora, y si hacemos caso de las evidencias arqueológicas y paleoecologícas de la peor calaña. Resulta palmario que al autor o plumillas, al que se le escurrió el título” cabria llamarle ser humano pero calificarle de racional sería un exceso…… ¿No se encuentra repleta la historia de la humanidad de frases de la siguiente guisa: el pueblo X invadió al pueblo Y?. Otra cuestión deviene de reemplazar sibilinamente invadir por colonizar, o si usted es muy religioso, “evangelizar, cristianiza”, apostolizar”, (digamos pues “domesticar”) etc. etc. Un eufemismo detrás de otro.  ¡basura!.

 Seguidamente, la nota de prensa afirma que la invasión humana de las Américas ha sido distinta de la de Norteamérica, Europa o Australia ¿¿??. Aquí cabría recordar que aún desconocemos exactamente como se llevaron a cabo tales “evangelizaciones”. ¿Más madera a la hoguera!?.

 Eso sí, de ser ciertas otras conclusiones, la investigación atesoraría información de interés, si bien debemos recordar que sobre este asunto la comunidad científica aún sigue debatiendo con el ardor de los “invasores” más fieros y aguerridos, por lo que debemos sopesar los datos con suma prudencia. Los autores del estudio afirman que América del Sur (desconozco si incluyen Mesoamérica y el Caribe) tuvo la gran fortuna de ser “amaestrada”  en dos fases. La primera acaeció, hace 14.000 años, mientras que la segunda hará unos 5.500. En el primer “alunizaje”, aun en plena glaciación, aquellos animales racio/irracionales ocuparon numerosos nichos, y a falta de competencia, su población creció rápida y dramáticamente por todo el continente.  Seguidamente, la noticia nos informa de que, “como especie invasiva”, terminaron siendo víctimas de su propio éxito a consecuencia de la sobreexplotación de los recursos disponibles a su alcance y tecnología (léase rapiña). Y este hecho es el que estos sesudos investigadores denominan “comportamiento típico de especies invasivas”. Menos mal que otros organismos vivos fueron más salvajes que racionales, ya que gracias a ello, las repercusiones en la biosfera resultaron ser a menudo bastante más benevolentes que las derivadas de nuestras acciones.

 La segunda oleada humana acaeció entre los 5.500 y 2.000 años, a la que siguió otro crecimiento exponencial de la población, como resultado de la transición/reemplazo de las culturas cazadoras recolectoras previas, es decir paleolíticas, por otras agricultoras, y por lo tanto neolíticas.  Debería hablar se pues de “domesticación”, que no de invasión¿?. Obviamente no puede esta vez argumentarse nada apelando al uso de especie invasiva, por cuanto ya había seres humanos en el continente. Ahora bien, si las razas humanas las equiparamos a variedades pues…..”Iberoamérica fue atacada por una nueva “variedad invasora de humanos”.  Se trató pues de un simple “apostolado”, de una agricultura masiva (que debió afectar a grandes extensiones), a los que los autores llaman intensiva (que en términos rigurosos sería indefendible). Empero también hablan de comercio entre los moradores de unos asentamientos y otros. ¿Afecto tal repolitización a lo que hoy denominamos selvas vírgenes?. Como hemos mostrado en otro post, investigadores brasileños, en un trabajo mucho más rico en contenido, parecen constatar que así fue. Por lo tanto algunos esgrimirán que el Antropoceno llegó a las Américas por aquellas fechas.

Finalmente, los autores se preguntan hasta que punto la capacidad de carga humana que puede albergar de un territorio, pudo sobrepasarse con las tecnologías que usaban, y su relación con las sociedades contemporáneas.  En fin, prefiero no entrar en esta materia.

 Resumiendo, si ha habido una especie invasiva en este planeta más devastadora que el ser humano habrá que demostrarlo. Simplemente, bajo el lema de moda de las especies invasivas se vende mejor una noticia que aclarando sencillamente que, según los estudios de estos investigadores, se produjeron dos fases en la “culturización” del paisaje latinoamericano por el hombre” (léase degradación de la naturaleza), una llevada a cabo por culturas paleolíticas y otras por neolíticas. De ser cierto, resulta ser un dato interesante, que no tiene nada que ver, ni con el título, ni con el “presunto”  contenido novedoso y ¿probado? de los hallazgos que defiende la noticia.

 En mi opinión, muy personal, hoy la comunidad científica parece que, tras realizar un estudio, primero piensa y repiensa un título impactante y luego redacta un  paper que llame la atención de los periodistas, algo que se me antoja tan espurio como deplorable. ¿Sera mejor tener ocurrencias que ser un científico con mayúsculas?. Por lo que leo en estas y otras noticias, yo diría que así es.

 Por cierto la siguiente fase ya se encuentra en marcha, aunque no se percataran los autores. Hablamos de la abducción por la globalización que afecta a todos los moradores de este planeta. ¿Escribo un paper?; igual hasta cuela en una revista de campanillas, ya que lo que leo…… Empero, no se trata de emular a estos “comerciales”. Prefiero seguir llevando a cabo mi carrera como científico. Os dejo pues con esta exótica noticia…….

 Juan José Ibáñez

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La formación de los primeros suelos terrestres: Cuando los hongos invadieron la tierra emergida y la evolución mediante la cooperación

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Invasión de la Tierra por los seres marinos. Fuente: Plant pathogenic fungi

Ya sabéis que soy de los que opino que no se puede comprender plenamente casi nada en la vida, si no conocemos su génesis o historia. Y como no en este blog los suelos ocupan la primera plana… La noticia que os ofrezco hoy me resultó un tanto desconcertante, hasta que con paciencia logré extraer algo de luz.  La nota de prensa, que da cuenta del artículo original, ha aparecido en casi todos los noticieros científicos y prensa general a bombo y platillo. Resulta que cuando comencé a rebuscar la verdadera novedad del “descubrimiento” mi mente se precipitó en la confusión. Intentando reconstruir la historia, la noticia nos informa de se ha encontrado fosilizado cierto hongo terrestre hace más de 440 millones de años. Por lo que sabía hasta hace poco, los hongos micorrízogenos (asociaciones entre las raíces de las planta y los hongos) aparecieron en la tierra emergida entre el silúrico y devónico, poco después, o quizás a le vez, de que lo lograran las primeras plantas, como podéis leer con mayor profusión de detalles en el siguiente artículo”Las micorrizas: una relación planta-hongo que dura más de 400 millones de años”. Además sobre este tema os dejo abajo algunos fragmentos seleccionados de Wikipedia, sobre estos dos periodos geológicos, que también lo constatan.  Por ejemplo en el artículo enlazado arriba, que se encuentra en acceso abierto, puede leerse:

De hecho, los ancestros de los actuales briófitos y helechos ya presentaban asociaciones que recuerdan a las ahora conocidas como micorrizas arbusculares (….) Por otro lado, parece que la estrategia nutricional de la simbiosis en hongos es incluso anterior a la estructurada por los primitivos Glomeromycota y plantas, según indican Yuan & al. (2005). De acuerdo con estos autores, los fósiles encontrados en la Formación Doushantou, en Weng’an, al sur de China, presentan hifas estrechamente asociadas con cianobacterias o algas cocoides, a modo de primitivas formas liquénicas, datadas de una antigüedad de entre 551 y 635 Ma (…) Al igual que ocurriera con los hongos liquenizados, que debieron surgir al menos varias veces durante la evolución (…) la simbiosis micorrícica hubo de aparecer en repetidas ocasiones a lo largo del tiempo y en diferentes lugares de la geografía emergida del Paleozoico. Sin embargo, y a diferencia del mutualismo liquénico, las formas fúngicas que inicialmente se “especializaron” en la simbiosis micorrícica (Glomeromycota) fueron mucho menos diversas, aunque consiguieron estabilizarse morfológicamente y, prácticamente, se han mantenido iguales hasta nuestros días (…) las asociaciones mutualistas liquénicas, principalmente las establecidas por aquéllos, han surgido repetidas veces desde las otras formas nutricionales fúngicas (parásitas y saprobias). Mientras que, por su parte, los hongos ectomicorrícicos, mayoritariamente pertenecientes a Ascomycota y Basidiomycota, tuvieron su origen en formas saprotróficas  (…) evidencian el origen de las micorrizas, nos sitúa en el tránsito entre los periodos Ordovícico y Silúrico (445-447 Ma) (…) Sin duda, ello influyó en los todavía tímidos intentos de “terrestrialización” de plantas y hongos, que debemos entender que se produjeron de una manera gradual, reiterada y reversible, y espacialmente dispersa (….)  la coincidencia en tiempo y espacio de micobiontes y fotobiontes posibilitó el establecimiento de la asociación simbiótica para colonizar los nuevos ambientes de la interfase suelo-atmósfera (Selosse & Le Tacon, 1998). Los micobiontes ya tendrían desarrollada una alta capacidad de prospección tridimensional para la captación de los todavía muy escasos nutrientes disponibles en los sustratos emergentes, (…) lo que refuerza la idea de que los hongos micorrícico-arbusculares fueron esenciales para el éxito de las primeras plantas terrestres.

No obstante, en el mentado artículo también se menta que. “Si bien el registro fósil establece la aparición de las primeras plantas terrestres en unos 480-460 Ma de antigüedad, (..) Es evidente, pues, que son necesarios más estudios, que introduzcan datos fósiles y moleculares para alcanzar una correcta aproximación al devenir evolutivo en tiempos de la terrestrialización (…) En este sentido (…)  basados también en técnicas moleculares (…)  asumiendo las evidencias fósiles de presencia de organismos terrestres en el Devónico, estiman que el clado de los Glomeromycota (…) se originó al menos hace 460 Ma, y en consecuencia la terrestrialización no pudo ser muy anterior (..) precisamente las micorrizas arbusculares las predominantes, estando además presentes entre las plantas más primitivas, como hepáticas, pteridófitos y las gimnospermas más antiguas”.

 Obviamente yo no soy experto en el tema, perdiéndome en la jungla del árbol filogenético rápidamente. Lo que si he extraído de sustancia de estas lecturas y del artículo original (que no se encuentra en acceso abierto) deviene en que tanto los hongos micorrízogenos, como los saprofitos, aparecieron asociados a la invasión de la tierra por las plantas que vivían en las aguas. En otras palabras, el suelo comenzó a formarse, más o menos como lo conocemos, con la ayuda de estos organismos que, “más o menos simultáneamente en términos geológicos”, ayudaron a las plantas en su conquista terrestre a través de (i) la absorción de los nutrientes de aquellos protosuelos con la ayuda de las micorrizas, y (ii) la descomposición de la materia orgánica (necromasa) mediante hongos saprófagos. Comenzando así, el reciclado de nutrientes y la formación de suelos tal como los conocemos hoy en día.  Al parecer, Tortotubus resulta ser el primer ejemplar fósil que los expertos parecen identificar como saprófago a día de hoy, si he entendido bien.  Como corolario, todo ello corrobora nuestra defensa de la cooperación ante la competición en la evolución de la vida.

 Os dejo con el abundante material que he ido extrayendo para intentar aclararme primero e informaros después.

Juan José Ibáñez

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