Archivo para la categoría ‘La Calidad y Las Funciones del Suelo’

Descomposición de la materia orgánica del suelo, cadenas tróficas y megafauna

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Megafauna y ecosistemas prístinos. Fuente: Fuente Geocurrents: Pleistocene Re-Wilding: Environmental Restoration or Ecological Heresy?

 La mayor parte de los expertos en ciencias del suelo caemos en el “pecado mortal” de interpretar los procesos de descomposición de la materia orgánica en los ecosistemas naturales, soslayando la estructura de la cadena trófica que habita sobre el. Con harta frecuencia pensamos en la composición química de la vegetación y si sus propiedades resultan ser más o menos favorables como sustento de los organismos del suelo, el clima, los usos del territorio, y últimamente, para mi martirio, el soporífero cliché del cambio climático. Sin embargo, si deseamos “acercarnos” a entender que ocurría en los ecosistemas prístinos, faltan otros elementos, y en especial la estructura de las cadenas tróficas que atesoraban. Pero no es así. ¿A qué viene a cuento esta crítica? De eso versa este post, ya que el tema puede calificarse de cualquier forma menos de baladí.

 Como os hemos mentado en una serie de post, el hombre paleolítico generó la extinción masiva de la mayor parte de la megafauna de casi todos los continentes. Y al hacerlo, transformó los ecosistemas, afectando de paso al clima y a toda la biosfera. En consecuencia, los ecosistemas actuales, en su mayor parte, no corresponden a lo que cabría esperar sin la presencia humana. Hablar pues en general de ecosistemas prístinos carece de sentido en la mayoría de los casos.   Como  corolario, tampoco deberíamos usar el concepto de suelos prístinos, en lugar de naturales, salvo en contadas “excepciones”. Y reitero que todo reside en nuestra falta de atención a las cadenas tróficas. Simplificando mucho, podemos alegar que estas últimas se encuentran compuestas de depredadores (carnívoros), sus presas (mayoritariamente herbívoros), las plantas de que se alimentan los últimos, invertebrados, microrganismos, etc. En un ecosistema saludable (aunque lo mismo ocurre en la demografía de las sociedades) al razón número de individuos/unidad de biomasa desciende conforme escalamos eslabones a lo largo de la cadena trófica, por lo que también solemos referirnos a ellas como pirámides tróficas o poblacionales. Pues bien, el hombre paleolítico dio buena cuenta tanto de los carnívoros como de los herbívoros naturales de gran tamaño, colapsando  a menudo la estructura biocnóticas de los ecosistema, que dejo pues de ser prístina por definición. Debido a que los herbívoros son necesariamente más abundantes que sus depredadores, al erradicarlos, en la naturaleza dejaron de realizar una de sus principales funciones (aunque también necesidades), que a menudo, se soslaya; la digestión y transformación de gran parte de la biomasa vegetal, que finalmente era devuelta al suelo en forma de detritos, ya considerablemente descompuestos como para que los organismos del suelo terminaran de realizar su trabajo de humificación y mineralización con “normalidad”.  En términos coloquiales, uno puede entender que la dieta de los organismos del suelo, tras la desaparición de la megafauna de herbívoros, comenzó a ser mucho más indigesta y el metabolismo edáfico considerablemente lento y pesado (el atávico ardor de estómago).

 Tan solo hace falta observar los profundos y fértiles suelos de las estepas, pampas, praderas y otras formaciones pascícolas en las que abundan los herbívoros, cuando no son sobre-pastoreadas, para darnos cuenta de que, casi con total seguridad, el metabolismo del suelo y la humificación de la materia orgánica sufrió un severo impacto tras la desaparición de la megafauna. Cuando se cotejan los mapas sobre la fertilidad de los suelos del mundo, el lector observará que gran parte de ellos se encueran sobre esas formaciones herbáceas, salvo si estas medran sobre los viejos suelos de las formaciones cratónicas antiguas, pobres en nutrientes y sin apenas arcillas que colaboren en la retención de agua y nutrientes. De hecho, se necesitan muchos herbívoros con vistas a alimentar a los carnívoros, y tales bestias exigen una abundante fitomasa (biomasa vegetal) comestible, que no madera, leña y hojarasca. Tales circunstancias son más fáciles que acaezcan en espacios abiertos, semi-arbolados o no, que en bosques cerrados. De hecho, los estudios arqueológicos así lo avalan.  Pero también nuestro inconsciente. Se han realizado investigaciones acerca de los paisajes que más acogedores les parecen a los ciudadanos corrientes, habiéndose detectado  que las formaciones sabanoides o adehesadas (conceptos prácticamente sinónimos) las prefereidass. Posiblemente se trate de un vestigio escondido en nuestro subconsciente, reminiscencia de los ambientes en los que vivieron nuestros antepasados más remotos.

 Con la desaparición de la megafauna, la foresta de aquellos ecosistemas se cerraró dando lugar a hermosos y densos bosques. Sin embargo, la descomposición de la materia orgánica y su mezcla con la materia mineral con vistas a generar los agregados del suelo se vio obstaculizada/ralentizada por pura necesidad. Y todo debido a que la desaparición del eficiente microbioma rumiante de los herbívoros dejo huérfanos a los organismos del suelo, que se vieron obligados a hacerse cargo de la mayor parte del proceso de la descomposición de la biomasa y la formación de sustancias húmicas, Y ya se sabe, cuando desaparece un eslabón de la cadena trófica es como si ocurriera lo mismo que en una cadena industrial: el trabajo resulta ser más duro e ineficiente. Los edafólogos necesitaríamos reflexionar sobre este tema, en lugar de considerar que la megafauna es irrelevante en nuestros estudios, a la hora de extraer conclusiones de las pesquisas que llevamos a cabo. No se trata de cultura general, por cuanto al soslayar los contextos, no es infrecuente que nuestras perspectivas se desvíen del camino correcto.

En su momento os expuse este maravilloso ejemplo, que puede serviros para recapacitar: Fertilidad del Suelo y la Cadenas Tróficas: Un Sorprendente Cuento sobre el Mar, Placton, Krill, Salmones, Ríos, Osos y Suelos. Bajo os muestro una relativamente reciente nota de prensa sobre lo que actualmente sucede en reservas naturales de Veracruz. Lo he escogido no porque sea el mejor/peor), sino simplemente agradará a nuestro colaborador Régulo León Arteta que vive por aquellos lares. Cuando se decapita la cadena trófica, incluso en bosques…….

 Juan José Ibáñez     

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Árboles, Bosques, Suelos y Erosión: El Efecto de las sequías persistentes: Un ejemplo Ilustrativo en Aragón España

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Paisajes de robles marcescentes. Colaje de Google imágenes al poner en el buscador Quercus subpyreneica

Hace algún tiempo, mi amigo Juan Botella, de la comarca de los Serranos en Valencia, me envió un artículo de la “Revista Aragón Turístico y Monumental” que llevaba por título: “¿Un indicio de cambio global? Clima y suelo modulan la vida del quejigo prepirenaico en Aragón”. Tal publicación me dejó bastante sorprendido. Ojalá una buena parte de los “papers” publicados en revistas indexadas (incluidas Science y Nature) trataran los temas de una forma tan sencilla, directa y exitosa.  Sus autores, Domingo Sancho José Javier Peguero y  Eustaquio Gil, pertenecientes  a la Unidad de Recursos Forestales del Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA), han realizado un gran trabajo, por lo que debemos felicitarles efusivamente. Debido a que afortunadamente su estudio se encuentra en acceso abierto, abajo hemos realizado un extracto del mismo, aunque insistimos que siempre es mejor leer el artículo original que, en este caso afortunadamente, evita todo tipo de extravagancias y tecnicismos. Por lo tanto, también os proporcionamos el encale para que lo podáis leer el documento entero y visionar sus imágenes, ya que la nomenclatura del género Quercus, es harto complicada y las imágenes que os proporcionamos pueden pertenecer a este u otro roble marcescente. Pero vayamos al grano.

Este tipo de roble marcescente, al que los autores denominan Quercus subpyrenaica, comenzó a comportarse anómalamente durante un periodo de sequía extrema, en una masa forestal formada por esta especie y su hermana la encina (Quercus ilex), de hoja perenne. No es nada usual que los árboles caducifolios de tipo marcescente pierdan las hojas en verano, meses antes del periodo habitual, es decir el otoño. Con independencia del calentamiento climático, al que se apela siempre, sea necesario o no, estos investigadores observaron que tan solo ocurría en ciertos individuos mientras que otros ejemplares mantenían sus hojas hasta la común caída otoñal. Sospecharon acertadamente que algún que otro factor debía influir en tal dicotomía. ¿Pierdo las hojas ya o espero al otoño?. Y como deben ser muy espabilados, en lugar de mirar al cielo, bajaron la vista hacia el suelo. Y pronto salieron de dudas: cuando el suelo era poco profundo y por lo tanto almacenaba poca agua se generaba el “marchitamiento precoz” de las hojas de los robles, empero si el medio edáfico era profundo y susceptible de mantener más recursos hídricos durante mayor tiempo, no; es decir la fenología seguía siendo la habitual. Abajo os lo explican con mayor detalle.  Se trata de una adaptación a la sequía extrema poco o nada conocida hasta la fecha.

 A menudo pensamos que para que crezcan las plantas se necesitan unas condiciones climáticas muy concretas, y en parte llevamos la razón, pero la naturaleza es mucho más sabia y compleja que nuestros simples modelos conceptuales. Las especies que habitan en un lugar determinado y más aún si su clima es tan variable como el mediterráneo, han sobrevivido a casi todo tipo de avatares y cambios climáticos naturales, por lo que pueden sorprendernos con estrategias adaptativas que solo emergen  cuando se produce una perturbación determinada que ya sufrieron en el pasado y para la cual tienen respuestas adaptativas, para nosotros desconocidas, por no ser visible durante muchos años o decenios.

 Obsérvese, que en estos individuos con marchitamiento precoz, la actividad biológica, es decir excluyendo tanto los paros vegetativos invernales, como los provocados por una aridez intensa, puede llegar a reducirse a poco más de tres meses, permaneciendo los casi nueves restantes sin realizar actividad fotosintética alguna. Se trata de un hecho sorprendente, al menos en la Europa mediterránea y templada.

 El hecho de que tal “extravagancia fenológica” tan solo se produzca en suelos someros nos indica que la erosión histórica de los recursos edáficos desempeña un papel tan importante como el clima.  Ya os he comentado en varios post previos que mi entrañable amigo y compañero José Luís González Rebollar (nótese que su segundo apellido de cuenta de otro tipo de roble) ha desarrollado un modelo de simulación numérica denominado  Diagramas Bioclimáticos. Al testarlo, en alguna ocasión, con mi más que prescindible colaboración, constatamos que la perdida de suelo produce, como el calentamiento climático, el denominado efecto pinza”, del que podréis aprender más en los enlaces que os muestro abajo o pinchando sobre este: “Cambio climático y Paisaje Vegetal. Se trata de que ambos factores (erosión y aridez) inducen a que los pinares que se encuentran en cotas altitudinales superiores vayan ganando extensión en detrimento del roble caducifolio/marcescente, ocurriendo lo mismo a menores cotas altitudes, en donde la encina lleva a cabo la misma acción de abajo a arriba. De este modo, en paisajes montañosos muy erosionados, o si el clima se aridifica, la franja del bosque caducifolio puede terminar por desaparecer, como así ha ocurrido en ciertos espacios geográficos de la Península Ibérica. Ahora bien, el estudio realizado por estos investigadores que trabajan para el Gobierno de Aragón, muestra como la pelea por persistir es feroz, acaeciendo estrategias singulares que despliegan las plantas en su lucha por la supervivencia, es decir en este caso para no desaparecer del espacio geográfico que ocupaban. No obstante, y en cualquier caso, queda patente como los efectos simultáneos de las cambios climáticos y perdida de suelos, pueden ser sinérgicos al caminar en la misma dirección.

 Comentando este asunto con Gonzalez rebollar, horas antes de redactar este post, me ha anunciado que en esta Autonomía ciertos investigadores utilizan los diagramas bioclimaticos en un proyecto internacional sobre este género de árboles que tantos y amplios espacios ocupa en el hemisferio norte del planeta (Quercus). Me alegro mucho por el autor y esta nacionalidad del Estado español, ya que el mentado modelo numérico es una de las mejores herramientas fitoclimáticas predictivas que conozco para los climas mediterráneos. Os dejo con la información de los mentados diagramas y la preciosa nota o artículo de divulgación de los doctores Sancho, Peguero y  Gil. No hay belleza mayor en la ciencia que la sencillez, como defenderían los colegas matemáticos.

Juan José Ibáñez

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Ciudades Verdes: Infraestructuras verdes y restauración de riberas

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Fuentes: Madrid+Natural y Sustainability writer

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Fuentes: Madrid+Natural y American Society of landscape Architects

 En nuestros post precedentes sobre el proyecto del Ayuntamiento de la Ciudad de Madrid para conseguir una ciudad más verde, saludable y sostenible  (Madrid+Natural), ya hemos editados los post que relacionamos abajo, quedando aun varios por editar. Repetimos, una vez más que los contenidos de esta serie de post pretende ser igualmente útiles para otras grandes ciudades del mundo en general, siempre y cuando los países no deban hacer frente a necesidades mucho más apremiantes, como en muchos del tercer mundo, por desgracia. 

Relación de post previos

Ciudades Verdes y Jardines Urbanos: Carta Abierta a Manuela Carmena

Ciudades Verdes: Fachadas verdes y fachadas ajardinadas a gran escala (¿Suelos verticales?)

Ciudades Verdes: Los Huertos Urbanos y periurbanos

Ciudades Verdes: Tejados y Cubiertas verdes y/o sostenibles

Ciudades Verdes, Ciudades Ecológicas: Urbanismo resiliente

Ciudades Verdes: Infraestructuras verdes y restauración de Riveras

No obstante antes de iniciar esta entrega remarcamos, una vez más, los objetivos generales, hurtando dos párrafos de los post previos acerca de las ciudades verdes. Los que leyeron algunos de los post aludidos pueden omitir su lectura:

Manuela Carmena, la alcaldesa de la Ciudad de Madrid, junto a su equipo municipal ha presentado públicamente un ambicioso plan denominado Madrid+Natural, cuyo objetivo reside en que esta urbe llegue a convertirse, en la medida de lo posible, en una ciudad verde, proponiendo diversas iniciativas al respecto como lo pudieran ser las fachadas ajardinadas, cubiertas sostenibles, urbanismo resiliente,azoteas frescas, infraestructuras verdes, vegetación en las calles, restauración de riberas, superficies permeables, huertos urbanos, vegetación adaptada, revegetación de solares, bosques urbanos, sombreados estacionales, microclimas con agua, áreas inundables, drenaje sostenible. Los contenidos de cada una de estas iniciativas pueden descargarse ponchando en sus respectivos enlaces o conjuntamente. Incluso se ha colgado de la Web del ayuntamiento una versión en inglés.

Ya hemos reiterado en todas las entregas precedentes que tal programa me parece, “en teoría” loable. No obstante también es imperativa y necesaria una serena reflexión, ya queno es oro todo lo que reluce”  ¿resultan viables?, e incluso en el algunas de las propuestas concretas, ¿Cabe la posibilidad de que para nuestra sorpresa sean contraproducentes?. A menudo lo que sobre el papel parece una maravilla, en la práctica podrían tornar en pesadilla,.  Y nos referimos a todo lo que leemos en la prensa y visionamos en televisión, al margen de este programa denominado Madrid+Natural. Recoger la antorcha para actuar como abogado del diablo no es de mi agrado, ya que me encantaría hablar y vivir en una ciudad sustentable, sana y esplendorosamente verde. Con tal motivo haré uso del material colgado en los palabros hipervinculados previamente.

Comencemos pues con los contenidos de esta entrega y que aparecen ya en el título……

 Infraestructuras verdes…….

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Ciudades Verdes: Los Huertos Urbanos

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Madrid+Natural:  huertos urbanos y periurbanos

Como vimos en nuestros dos post anteriores, en la Ciudad de Madrid se ha propuesto un programa (Madrid+Natural), cuyo objetivo estriba en reverdecer la ciudad, con vistas a que esta sea más sostenible ambientalmente e ir adaptándola al futuro y “previsible” calentamiento climático que posiblemente nos espere. No obstante los contenidos de esta serie de post pretende ser igualmente útil para las grandes ciudades del mundo en general, teniendo presente que en muchos países en vías de desarrollo, hoy por hoy existen necesidades mucho más apremiantes para el bienestar de sus moradores. Ya hemos explicado en que consisten las fachadas ajardinadas, así como los problemas para su implementación práctica, en esta entrega, y hoy abordaremos el también espinoso tema de los huertos urbanos, que no periurbanos, a pesar de lo cual lo dicho aquí también les concierne, como podremos ver a continuación. Sin embargo, antes de comenzar y con vistas a que el lector entienda nuestras intenciones, reproducimos uno de los párrafos con el que comenzamos esta serie de post acerca de las ciudades verdes. Los que leyeron aquél post iniciático pueden omitir su lectura:

Manuela Carmena, la alcaldesa de la Ciudad de Madrid, junto a su equipo municipal ha presentado públicamente un ambicioso plan denominado Madrid+Natural, cuyo objetivo reside en que esta urbe llegue a convertirse, en la medida de lo posible, en una ciudad verde, proponiendo diversas iniciativas al respecto como lo pudieran ser las fachadas ajardinadascubiertas sostenibles, urbanismo resiliente,azoteas frescas, infraestructuras verdes, vegetación en las calles, restauración de riberas, superficies permeables, huertos urbanos, vegetación adaptada, revegetación de solares, bosques urbanos, sombreados estacionales, microclimas con agua, áreas inundables, drenaje sostenible. Los contenidos de cada una de estas iniciativas pueden descargarse ponchando en sus respectivos enlaces o conjuntamente. Incluso se ha colgado de la Web del ayuntamiento una versión en inglés.

Tal programa me parece “en teoría” magnífico y desearía que pudiera convertirse en realidad. Sin embargo como ya mostramos en el post sobreFachadas verdes y fachadas ajardinadas a gran escala Urbisuelos” en lo que respecta a las fachadas verdes, resulta imperativo reflexionar cerca de sus pros, contras y dificultades. Si bien varias de las tareas mentadas no ofrecen excesivos inconvenientes a la hora de llevarse a buen puerto, en otros casos debemos preguntarnos: ¿resultan viables?, e incluso en el algunas de las propuestas concretas, ¿Cabe la posibilidad de que para nuestra sorpresa sean contraproducentes?. Sobre este tema todavía tendremos que redactar algunos post más. A menudo lo que sobre el papel parece una maravilla, en la práctica no. Reiteramos que lo aquí expuesto debería ser también materia de reflexión para iniciativas similares en abundantes mega-urbes del globo. No obstante, por mucho que una persona pretenda ser objetiva, siempre surgen sesgos geográficos. Intentamos pues plantear algunos temas que, con toda seguridad, no han sido materia de reflexión por los diseñadores del programa. Del mismo modo, Intentamos hacer ver al lector que no es oro todo lo que reluce, o que incluso algunas propuestas terminen siendo una pesadilla de llevarse a caboNo hablamos ya de este programa denominado Madrid+Natural, sino de otras muchas iniciativas (algunas ya en curso) que proliferan en estos monstruos de asfalto y cemento que salpican el Planeta. Siempre se nos venden programas sugestivos, aunque en realidad quizás no lo sean. Recoger la antorcha para actuar como abogado del diablo no es de mi agrado, ya que a mí personalmente, como a la mayoría de vosotros, me encantaría hablar en una ciudad sustentable, sana y esplendorosamente verde. Con tal motivo haré uso del material colgado en los “palabros hipervinculados” previamente. No he encontrado una vía fácil  usando la página Web del Ayuntamiento de Madrid. ni la del Área de Gobierno de Medio Ambiente y Movilidad. Una buena síntesis de la idea original ha sido editada en un post del magnífico blog de Javier Dufour, denominado Energía y Sostenibilidad, si bien en este caso concreto fue redactado por Raquel Portela. Excelente narrativa, por cierto.

 Pero vallamos ya al caso de los denominados huertos o agricultura urbana y periurbana. Debe quedar bien claro que en ciudades pequeñas y poco contaminadas, tanto los huertos urbanos como periurbanos (también es aplicable a la ganadería) en una iniciativa recomendable y aconsejada por la FAO para países en vías de desarrolloEl problema más preocupante en estos últimos, cuando se ubican en Estados en vías de desarrollo, estriba en que se fertilicen con aguas residuales no depuradas, lo cual ocurre y acarrea graves problemas de salud, ya se trate de ciudades grandes o pequeñas. Empero por su carga en sustancias tóxicas y contaminantes (químicos y biológicos) las urbes de gran tamaño suelen sufrir con mucha mayor gravedad el problema mentado. Tampoco resulta recomendable que tales huertos se encuentren cerca de redes viarias de tráfico intenso, e industrias contaminantes, ya que las emisiones de los vehículos y fábricas (en estas últimas también deben tenerse en cuenta los  efluentes líquidos) contaminan los suelos y, como corolario, lo que sobre ellos crece y toda la cadena trófica. Este problema es igual de serio en los Estados ricos y pobres.

 En lo que respecta a los huertos urbanos, la iniciativa Madrid+Natural comenta:

 Huertos urbanos

En respuesta a la preocupación por problemas globales como el agotamiento de los recursos naturales, el comercio mundial de alimentos, la escasez de espacio en las ciudades, y el cambio climático, los sistemas de producción de alimentos podrían incrementar su capacidad de producción transformándose en elementos integrados en el entorno urbano. La agricultura urbana puede aplicarse prácticamente en cualquier lugar, desde los espacios entre los edificios hasta en los tejados, optimizando así el uso de espacios públicos y edificios. Ésta práctica puede ayudar a crear un sentido de comunidad y pertenencia, e incentiva el consumo de alimentos locales. Adicionalmente, su inclusión en las escuelas locales y residencias de mayores podría usarse con fines educativos y terapéuticos.

 Seguidamente muestra los dos siguientes ejemplos de naturaleza muy dispar: 

 Urb.ag Urban Farming Assistance App: Con la agricultura urbana volviéndose cada vez más popular, las ciudades están desarrollando nuevos marcos normativos para la supervisión de estas prácticas. El cúmulo de requisitos legales puede ser desalentador para los ciudadanos, por lo que hay municipios que están desarrollando iniciativas para simplificar el proceso burocrático para instalar un huerto urbano. En esta línea, el municipio de Boston (USA) lanzó en 2014 la versión inicial de una aplicación que proporciona asistencia a las personas interesadas en desarrollar huertos urbanos, conectando a los usuarios a una dirección en la que pueden explorar qué tipo de agricultura está permitida en esa ubicación. La aplicación describe la normativa vigente, permisos necesarios y la legislación que aplicaría al proyecto.

Dalston Eastern Curve Garden: “Dalston Eastern Curve Garden” es un espacio público construido en 2010 en el Este de Londres. Este espacio ocupado en el pasado por las líneas de ferrocarril estaba abandonado y ahora se ha recuperado en forma de jardín público como parte de una iniciativa promovida por el Ayuntamiento. El jardín está plantado con una amplia gama de árboles que lo estructuran, tales como abedules, alisos, avellano y cerezo silvestre. Hierbas, hortalizas y árboles frutales completan el diseño y son atendidas por voluntarios y utilizadas en la cafetería del jardín. El jardín se usa también por la comunidad local para realizar eventos y otras iniciativas.

Opinión de este bloguero:

¡QUE CUAL ES MI OPINIÓN: reitero que sobre el papel todo es muy bonito. Ahora bien surgen diversos inconvenientes, no aludidos en el texto y que deben valorarse con suma precaución, so pena que la alegría de paso a las lagrimas. Entremos puyes ya en materia……….

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Un Nuevo Concepto de Suelo ¿Respaldado por las Ciencías Físicas y la Nanotecnología?

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Bases para un nuevo concepto de suelos. Fuente: varias conferencias impartidas por Juan José Ibáñez y colgadas en su researchgate

representaciones canónicas del sistema edáfico y otra más en el blog tras muchos años de silencio……

No es lo mismo dedicarse a la investigación experimental y más aún si de ella se pueden desprender aplicaciones tecnológicas rápidamente que hacerlo sobre los fundamentos teóricos de una disciplina. Los científicos teóricos suelen producir menos en términos de publicaciones científicas. Sin embargo, no puede existir investigación aplicada sin otra previa básica sobre la que se asiente. Es obvio que no pueden separarse ambos enfoques mediante un muro infranqueable, ya que la permeabilidad entre ambas es frecuente, necesaria y saludable. Cierto es también que en física y matemáticas (las llamadas ciencias duras) los teóricos siempre han gozado de un gran prestigio y reputación pero en las ciencias experimentales lo contrario es cierto, al menos en la práctica. Generalmente, tan solo se permite teorizar a los prebostes del establishment, ya entraditos en años, por lo cual es lógico que, de una forma u otra, llevaran a cabo elucubraciones partiendo de los conocimientos por los que se hicieron famosos Sin embargo, partiendo de este modo de proceder difícilmente puede surgir ideas revolucionarias, que casi siempre nacen  de intelectos transgresivos. Tal lamentable hecho cabría denominarlo gerontocracia teórica. La historia de la ciencia reconoce que las grandes ideas surgen generalmente durante la juventud, no después de los cuarenta y tantos años. Y este es el caso, entre otras muchas disciplinas, de las ciencias del suelo. Empero la ciencia avanza a saltos cualitativos, la mayoría de los cuales proceden de ideas novedosas, que generalmente surgen de repente de la mente de alguna cabeza heterodoxa para su época.  

No albergo la menor duda de que los ciudadanos no acaban de entender la importancia del recurso suelo, por cuanto, al contrario de lo que suelen pensar, dista mucho de ser una mixtura heterogénea y casi azarosa, de granos minerales, materia organiza, organismos, agua y aire. De aquí que muchos colegas apelen al uso de metáforas como funciones o calidad del suelo, con vistas a exponer a los profanos la importancia de este recurso natural.  No obstante, una cuestión estriba en  describir el suelo informalmente apelando a estos “palabros” y otra bien distinta proponer una definición y concepto del suelo en base a estos dos vocablos antropomórficos y teleológicos. Por desgracia, función, calidad, salud, etc., han sido abrazados acríticamente por la mayor parte de la comunidad de edafólogos, algo prohibido por los actuales cánones del método científico, y con razón.  No entraremos en este post a discutir un tema, del que ya os ofrecí mi punto de vista, hace algunos años, en entregas precedentes.

Sin embargo, muchos profesionales de la ciencia del suelo, insisten en no entender que este tipo de conceptos teleológicos, en su sentido más amplio no pueden ni deben utilizarse para los fines mentados.  Y así, ante tal ignorancia, algunos de ellos, colegas muy afamados, buscan una definición concepto que se base en los mentados vocablos. He reflexionado mucho sobre el tema, hasta que pudiera ser que encontrara una posible solución. Se trata de exponer un concepto riguroso de suelo del que puedan derivarse fácilmente estos metafóricos vocablos, pero que no formen jamás parte su núcleo formal.

Esbozaré la idea aun a sabiendas que una propuesta más formal requeriría que colaboraran con migo un físico del suelo y un experto en bioquímica.  Quizás, algún día lo consiga, aunque debo reconocer que cuando he platicado sobre este tema con mis colegas, estos no han mostrado el menor interés, ya que tienen pánico a patinar sobre el hielo (por no decir un suelo embarrado).

La idea básica la dejáramos por el momento. No obstante comencemos defendiendo (a mí me resulta obvio) que debemos entender que el ciudadano debe asimilar rápidamente la diferencia entre lo que es un suelo y un material litológico. Olvidémonos soslayamos aquí las rocas duras, por cuanto las  similitudes brillan por su ausencia y sus diferencias son palmarias (a pesar que una buena parte de la edafosfera surge mediante edafogénesis de las mismas). Nos centraremos pues en las rocas sedimentaria y/o sedimentos

Pues bien ¿Cuál es la diferencia básica entre un suelo y un material sedimentario?, que no deja de ser también más que un medio poroso heterogéneo. Ambos lo son. La diferencia estriba en que un suelo atesora mucha más superficie en contacto con el agua, aire y microorganismos. Tal hecho se debe a la extraña ubicuidad de distribuciones de tamaños que son conforme a lo que en su día denominamos Curva de Willis. Ya analicemos la distribución de tamaños de las fracciones texturales (arena, limo y arcilla), ya los agregados que se forman entre estas debido a las sustancias húmicas, ya los tamaño de los poros, una y otra vez nos topamos que la distribución de frecuencia de tamaños es conforme a una ley de tipo potencial (fractal o multifractal) que no deja de ser un tipo concreto de la  aludida Curva de Willis. Dicho en cristiano, lo pequeño es mucho más abundante que lo intermedio, siendo lo grande muy escaso. Por ejemplo, si hablamos de poros, un buen suelo tiene muchísimos poros diminutos, bastante menos de tamaño intermedio y escasísimos grandes. De no ser así, la estructura del suelo no es eficiente para la retención de agua y nutrientes, así como para permitir la circulación del aire. La denominada superficie específica (effective surface area) pretende cuantificar el área explorable que atesora la matriz sólida de un suelo, o que se encuentra en contacto con el agua el aire y los microorganismos. ¿Cuanto mide un metro cuadrado de suelo?, estimado en su superficie, es decir en contacto con la atmósfera y  la biota emergida (no edáfica). Pues bien, resulta que podría ser de cientos de metros cuadrados, mucho, mucho más que en un sedimento no edafizado. En un próximo post os ofreceremos cifras más concretas que os asombrarán.

Este enorme aumento de superficie respecto a las propias de los sedimentos o rocas sedimentarias deleznables (que también varía según la textura de sus partículas), a través de la formación o génesis de un suelo, devendrá pues en una superficie específica muchísimo más elevada (que no deja de ser lo mismo, dicho con otras palabras). Y como a fin de cuentas son los agregados del suelo los que gobernarán el  sistema/entramado de espacios porosos, añadamos que su formación se encuentra condicionada por dos sustancias poliméricas que se comportan como geles: una orgánica como el carbono (ácidos húmicos, en su acepción más amplia) y otra inorgánica como el silicio (arcillas, muchas de las cuales, dicho sea de paso atesoran el tamaño de nanopartículas). Y aquí nos encontramos con el meollo de la cuestión: ¿Qué repercusiones tiene tal proceso?. Pues bien, básicamente serían las siguientes: (i) aumento de la capacidad de almacenamiento de agua; (ii) incremento de la superficie nutritiva o capaz de retener los nutrientes indispensables para la vida; (iii) a mayor superficie, también mayor área que pueden explorar las raíces, albergar una mayor cantidad de microorganismos del suelo (también hábitats si tenemos en cuenta la horizonación), y como corolario mayor biomasa microbiana, indispensable para que los agregados no se dispersen en sus partículas texturales constitutivas; y (iv) una mayor superficie catalítica, ya que no solo la materia orgánica, sino las nanopartículas pueden atesorar tal potencial  para desempeñar su esencial papel de reciclado ecosistémico. Por lo tanto, cada tipo de suelo atesorará una capacidad de carga potencial con vistas a llevar a cabo los cuatro ítems mentados en el párrafo precedente  (dependiendo de su textura y estructura) de sustentar tanto la biota aérea, edáfica, metabolismo ecosistémico etc.

¿Y ya está?. ¡Casi, casi…!. Obviamente el ambiente iónico de un suelo depende de la estructura pero también de que no existan sustancias y elementos químicos que ya sea por exceso, defecto o toxicidad, generen perturbaciones negativas a los organismos vivos. Hablamos de exceso de sales (salinidad y salinización), eutrofización (como por ejemplo una excesiva fertilización), mucho aluminio intercambiable debido a la escasez de nutrientes (acidificación), incorporación de sustancias tóxicas por el ser humano, y sean orgánicas inorgánicas u orgánicas:  contaminación).

Tampoco soslayemos que la compactación física del suelo debe generar una mengua de su superficie efectiva y como corolario de su capacidad de carga, redundando negativamente sobre las propiedades comentadas.

Si ustedes buscan ahora cuales son las funciones del suelo y reflexionan “un poquito”, comprenderán que se derivan de las propiedades que hemos enumerado.

Pues bien, la nanotecnología en su búsqueda de materiales con nuevas propiedades, a los que algunos irreverentemente con el método científico denominan supermateriales, ofrece un palmario ejemplo, de las asombrosas propiedades de estos compuestos. Mutatis mutandis, el mayor depositario de supermateriales se encontraría bajo nuestros pies. Y hoy vamos a ofreceros una nota de prensa (en realidad dos), entre otras muchas, que leída detenidamente nos da la razón: Materiales biohíbridos para descontaminar. Léanla detenidamente y lo comprobarán, al margen de hablar de los biofilms (biopelículas), que también aparecen en los suelos y superficies rocosas, y a los que obviamente también hemos dedicado algún post en este blog. Como el lector comprenderá, he detallado por encima los fundamentos de un nuevo concepto de suelo. Su formulación formal requiere precisar y matizar mucho más, por lo que, como ya adelantaba, necesitaría trabajar junto a un experto en humus y otro de física de suelos, al objeto de lograr un constructo teórico más preciso. Y aquí estoy, tanteando de vez en cuando. Nadie me rebate, simplemente dicen uffff y se desinteresan del tema. Creo que es un gran error pero (…)

Os dejo ahora con la nota de prensa y seguidamente un listado  de post previos en los que hemos explicado varios de los conceptos aquí expuestos.

Juan José Ibáñez

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Cambio Climático y Suelos: Cuando políticos, científicos, ecologistas piensan mirándose el obligo

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En Un Mundo Imaginario (o paralelo) todo es posible pero en el nuestro……. Fuente: Livehoods

En un post anterior que llevaba por título “Materia Orgánica del Suelo y cambio climático: La Iniciativa 4×1.000“, comentamos que el lanzamiento de le iniciativa ’4 por mil’ lanzada por el Gobierno francés, y apoyada por el COP21 (COP21 side-event and launch of the “4 Per 1000 Initiative”;4 per 1000  Soil Carbon to Mitigate Climate Change) ha creado unas expectativas desproporcionadas, ya que los cálculos que debieran respaldarla o son un espejismo, o simplemente no existen. Se trataría pues deuna de otras tantas ocurrencias” de ese intelecto distributivo degenerado al que denominamos Smart inteligence y que inunda de estupideces la prensa científica.

Cuando se realizan estas cumbres, suelo soslayar hablar de ellas porque a la larga siempre terminan siendo un fiasco. No puedo más que sonreír con tristeza al visionar las triunfantes y gloriosas imágenes finales en las que todos se abrazan como si se hubiera logrado un acuerdo con  algo de sustancia, cuando en realidad no se trata más que de palabrería. ¡Políticos!. Conclusiones, normas, etc., que no son vinculantes, ni punibles de ser incumplidas, no deja de ser patético, ya que se trata de las mismas escenas y andamiajes institucionales y mediáticos de siempre, en las que tan solo cambian (“a veces”) los actores y el tema tratado. Cuando alcanzas una cierta edad, tras décadas de expectación, tanta repetición de lo espurio genera hartazgo. Esta vez en la iniciativa iniciativa ’4 por mil’ lanzada por el Gobierno francés, aparece una novedad digna de mención para los que estudiamos y/o nos interesamos por los suelos. El tema es que incrementar el contenido de materia orgánica de los suelos significa incrementar la calidad de los mismos, en la mayoría de las ocasiones, que no en todas. Un 4X1000 o un 0.4% anualmente es mucho más que lo que el ciudadano de a pie se imagina.

 Efectivamente si fuera viable, tal propuesta podría secuestrar ingentes cantidades de carbono de la atmósfera. Ahora bien, que lograra reducir tanto el CO2 atmosférico como para solventar el problema del calentamiento climático, demanda una enorme cantidad de cálculos basados en datos fiables, los cuales no existen, por cuanto los inventarios globales brillan por su ausencia, siendo necesarias investigaciones, tareas e inversiones previos para realizarlos onerosos y masivos.  Debería imperiosamente mejorar nuestra comprensión de las estructuras y procesos que acaecen en el medio edáfico, para obtener un balance de lo que los distintos tipos de suelos (edafodiversidad) absorben y emiten, a no ser que se enmendaran masivamente con carbón en sentido estricto.  Este último almacena carbono inerte pero no secuestra CO2 atmosférico directamente. Reiteramos que existe en la edafosfera global una gran edafodiversidad y cada tipo de suelos se comporta de una manera distinta, incluyendo las emisiones y secuestros de los gases de invernaderoTampoco pueden incrementarse las tasas de un posible secuestro de CO2 indefinidamente, ya que el exceso de materia orgánica también es perjudicial para la producción agraria, silvícola y pastoral. Por tanto, dudo de si se trata de otra “ocurrencia” de cara a la galería y los medios de comunicación. ¿Cuales son las tareas realizadas y las premisas con una sólida bese científica  con vistas a garantizar que los resultados puedan ser alcanzados?. Debemos reiterar de nuevo que resultaría imposible, a no ser que tal información se encuentre escondida como “top secret”, en los servicios de inteligencia de los gobiernos ¿¿??.  Vimos también como en la siguiente nota de prensa: “4 per 1000  Soil Carbon to Mitigate Climate Change” otros expertos matizaban correctamente el alcance de la propuesta. Se trataba de realizar prácticas de  manejo del suelo sustentables que, por su naturaleza, incrementaran el contenido de materia orgánica de los suelos (SOM). Este es el caso, por ejemplo, de muchos tipos de agricultura ecológica. ¡bien venidos sean!

 Ahora bien, tales estrategias debieran afectar, como incide la ONU y la FAO a enormes extensiones de la superficie de la tierra emergida. Y, hoy por hoy, se trata es un “cuento de hadas”. Una buena parte dela población mundial se encuentra subsumida en la pobreza,  padece hambrunas, no dispone de electricidad, agua potable y de riego, servicios sanitarios, y un largo etc., por no hablar de nuevas tierras para labrar (esquivaremos aquí introducir la variable denominada acaparamiento de tierras). ¿Están los gobiernos de los países industrializados y emergentes dispuestos a suministrar ingentes sumas de dinero y apoyo técnico a miles de millones de personas?. Tal hecho significaría de facto tirar abajo la dictadura financiara global y reemplazarla por un nuevo sistema socioeconómico y geopolítico, bajo el imperio de una gobernanza mundial más amigable con los ciudadanos y el ambiente. ¿Ustedes creen que vamos por ese camino?. ¿Lo haría el propio gobierno francés?, ¿lo permitirían las poderosas multinacionales del agronegocio?. ¿Y los ciudadanos en general? Asumirían perder parte de su bienestar tecnológico aun a sabiendas que de hacerlo entraríamos en un nuevo orden  mundial?. 

Efectivamente la edafosfera almacena varias veces el contenido de carbono presente en la atmósfera y tiene capacidad de absorber el excedente que hemos generado. Pero los árboles parecen no dejar ver el bosque (por no usar el palabro vertedero que hemos creado).

Cambiar los sistemas agrarios insustentables que padecemos por otros respetuosos por el medio ambiente y capaces de garantizar la soberanía alimentaria de casi toda la superficie del planeta demandaría un esfuerzo y sacrificio colosal por parte de todos. Algunos estaríamos dispuestos, pero la mayoría no. ¿Se imaginan trasformar casi todo el Sahel,  en un edén, seco, pero edén a fin de cuentas, de la mano de los generosos Chinos, Norteamericanos Rusos, etc. Desgraciadamente yo no.

Sería interesante que pudiéramos realizar los cálculos necesarios y los costos de todo tipo para llevar a cabo un programa que, de hecho, consistiría en el mayor esfuerzo cooperativo global que ha hecho la humanidad, al margen de su insano afán por degradar la biosfera y las guerras mundiales. Imaginémonos que fuera posible, aunque es mucho imaginar. Una vez tal imaginario informe de lo que significa se entregara  al Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, G-20 etc., los autores serían quemados en una hoguera, como el documento de marras).

Las buenas intenciones, por usar un palabro cariñoso (es decir ocurrencias), no bastan, confundiendo más que clarificando el asunto, los propósitos y las estrategias necesarias.

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Los Humedales, su biodiversidad y servicios ecosistémicos al borde del colapso mundial

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Tablas de Daimiel en España. Fuente MNCN Blog, CSIC

Resulta muy difícil entender que mientras devastamos los humedales de todo el mundo,  a pesar del papel esencial que desempeñan tanto para el mantenimiento de la vida, como para eliminar la contaminación  y mejorar la salud humana, muchas de las tecnologías que proponen actualmente los científicos, pero especialmente las industrias, resulten ser caras y onerosas, ya sea con vistas a la depuración de aguas residuales, ya para paliar la polución causada por la sobrefertilización de los paisajes rurales. En google abundan las noticias sobre el poder depurador de los humedades (naturales y artificiales), por lo que hoy no abundaremos en el tema, y menos aún en su relación con el cambio climático, como harían otros muchos colegas. En este post damos cuenta de una nota de prensa aparecida el rotativo Público y que lleva por título: Humedales, los ecosistemas más amenazados del mundo. Esta noticia se encuentra tan bien expuesta (extraordinaria y rara buena nueva, dicho sea de paso) que facilita que no nos extendamos en demasía. Justamente en febrero de 2016, apareció en la Revista Investigación y Ciencia, un artículo muy interesante y bien tratado que extiende la perspectiva de lo expuesto en el “Diario Publico”, ya que abunda esencialmente en la creación de humedales artificiales en los países en vías de desarrollo y entornos rurales en general, ofreciendo a su vez más datos escalofriantes acerca de la mortalidad y morbilidad tanto humana como de la vida silvestre, causadas en el mundo debido a la falta de agua potable y la contaminación de la existente. El último artículo es de pago. Sin embargo merece la pena que los técnicos  y ambientalistas dedicados/interesados en estos temas le echen un vistazo. Por tanto tan solo reproducimos los párrafos que se encuentran en acceso abierto del mentado artículo que lleva por título: Depuración natural de aguas residuales 

Para finalizar comentemos tan solo algunos aspectos adicionales. El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, es decir la USDA, comienza a divulgar  y subvencionar la creación de lagunas y pequeños embalses, así como el mantenimiento  de lagunas y charcas ya existentes con vistas a mejorar la calidad ambiental y paliar la contaminación, ofreciendo de paso directrices con vistas a que los granjeros obtengan también de ellos beneficios económicos adicionales. También ha implementado un  programa con vistas a crear reservas de humedales (Wetlands Reserve Program) y mucho más. En España, como, en otros muchos países del mundo, incluyendo Latinoamérica, la situación es lamentable por no decir dramática, incluso cuando nos referimos a los humedales protegidos. Abajo podrías entender el indignante desinterés del gobierno Español, entre otros.  

 Desde un punto de vista edafológico, los norteamericanos, una vez más, van a la cabeza, mal que nos pese, estudiando los suelos de los humedales (wetland Soils o hydric soils), su inventario, clasificación, estructura, procesos, estados de degradación, servicios ecosistémicos, etc. Las propia USDA reconoce que:

 En 1984, más de la mitad (54%) de todos los humedales de los EE.UU. había sido drenado o rellenado (desacado) para el desarrollo o la agricultura. El Congreso respondió a estas cifras alarmantes que pasa por dos programas críticos de conservación y restauración de humedales federales administrados por el NRCS con vistas a frenar o revertir esta alarmante tendencia. Estos dos programas son las Disposiciones Conservación de los Humedales (WC) (Wetland Conservation Provisions (WC)) que fue autorizado por la Ley Agrícola de 1985 y el Programa de Reserva de Humedales (WRP), que más tarde llegó a ser autorizado por la Ley Agrícola de 1990. La promulgación de la Ley Agrícola de 1985 redujo drásticamente los efectos agrícolas, en comparación con los impactos de humedales pre-1985. A través de estos dos programas, la NRCS (el Servicio de Conservación de los Recursos Naturales de EE.UU trabaja con junto con los agricultores y ganaderos con vistas a mantener o incrementar los beneficios de los humedales más importantes, garantizando al mismo tiempo su capacidad para seguir produciendo alimentos y fibras.

 Pues bien, la escandalosa cifra quede perdida de zonas húmedas de USA, como veréis más abajo. no resulta ser excepcional sino la norma.  Por último llamar la atención de los taxónomos de suelos para que realicen un inventario de los idiosincráticos suelos de estos ecosistemas que permanecen aún en el mundo y que, vistas las cifras, también se encuentran en riesgos de extinción.      

 Os dejo sin más dilación con las noticias, cuyo contenido, esta vez, habla por sí solo. ¡Por fin!. No dejéis de leerlos ¡Por favor!.

 Juan José Ibáñez

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Los Suelos la Vegetación y la Alimentación (Documento Divulgativo de la FAO)

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Año Internacional de los Suelos

Como os he repetido ya en un par de post precedentes, escritos a comienzos de 2016, a lo largo de 2015 hemos intentado ir proporcionándoos material sobre los libros, libretos y otros documentos e iniciativas elaborados por la FAO en ese Año Internacional de los Suelos. No obstante éramos conscientes de que de haber publicitado la gran cantidad de documentos didácticos y divulgativos publicados y colgados por este Organismo Internacional en su página Web, habríamos dedicado la mayor parte del tiempo a esta actividad, ya conocida por muchos de vosotros, mientras que a otros tantos no les interesaría en demasía. En nuestro blog, intentamos ofreceros información muy variada, con vistas a que lectores dispares puedan encontrar información de su interés. Sin embargo, han quedado varias publicaciones que consideramos de interés divulgativo y docente por mostrar. Hoy dedicamos este breve post a uno de ellos que lleva por título “Los suelos constituyen la base de la vegetación”, que al menos interesará a los profesores y maestros de nuestros infantes, entre otros. Y como la mayor parte de vosotros sabemos sobradamente que sin suelos la biosfera sería  completamente distinta y la soberanía alimentaria, tal como conocemos, imposible, no os aburriremos más. Al final de este post os reproducimos la síntesis que hace la FAO de este documento y el enlace para que podéis acceder a él en formato electrónico,  por supuesto sin cargo monetario alguno.  

Juan José Ibáñez

Abajo os mostramos pues la introducción de la FAO y el enlace para bajar que obtengáis el documento.

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Agricultura urbana y periurbana, suelos, cultivos, contaminación y riesgos para la salud

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Existen muchos tipos de agriculturas urbanas y periurbanas. Fuente: Colaje Google Imágenes

La agricultura urbana no es buena ni mala, todo depende de cómo se lleve a cabo y con que fines.

La agricultura periurbana es una práctica que se ha puesto de moda en todo el mundo. Pero como suele ocurrir con casi todos los brotes verdes, primero surge la aventura rodeada de para bienes, para a la postre demostrarse que “no es oro todo lo que reluce”, sino que puede ser zinc, plomo, mercurio y otros metales, bastante pesados, por cierto. Pero además no podemos olvidarnos de los contaminantes orgánicos presistentes.  También debemos acordarnos de los parques y jardines de las ciudades en donde juegan nuestros infantes, sobre suelos que pueden estar o son continuamente contaminados por las deposiciones de partículas atmosféricas, cuando no se riega con aguas residuales, aumentando las amenazas de que enfermen los más pequeñines.

La agricultura periurbana puede llevarse a cabo por necesidad, pero también por afición. Son muchos los urbanitas que añoran o desean entretenerse viendo crecer los frutos que ellos crían para a la postre consumirlos. Muchos ciudadanos actúan como agricultores corrientes, añadiendo fertilizantes, plaguicidas, etc., según se informan o son informados. Otros, por el contrario, se esmeran por evitar el uso de las enmiendas y fitosanitarios industriales con vistas a obtener frutos de la tierra saludables.

Sin embargo, todos los interesados en practicar este tipo agricultura debieran ser informados imperiosamente por las autoridades acerca de los riesgos potenciales, pero serios, de los que depende su salud.

Por un lado, al encontrarse cerca de entornos urbanos, los suelos que van a cultivar pueden encontrarse ya previamente contaminados, De ser el caso, por mucho amor y esmero que atesoren sus practicantes, los frutos de la tierra dañarán su salud. A aquellos que les interesa hace negocios ilegales vendiendo las cosechas en mercadillos, saltándose los controles sanitarios, son un serio peligro para la población ya que usan la primera parcela que encuentren sin más miramientos. ¡Cuidado con los productos que allí se venden!  En otros casos los agricultores urbanitas desean los productos ecológicos para su propio consumo y bienestar,  pero ¿Quién certifica que el medio edáfico  no se encuentre cargado de contaminantes por los usos previos de la tierra o vertidos incontrolados?.

Del mismo modo, y como se indica en la nota de prensa que os ofrecemos hoy, el tipo de suelo sobre el que medran las plantas cultivadas determinarán si los contaminantes son secuestrados por las partículas y minerales del suelo, o por el contrario son fácilmente disponibles para las plantas, contaminando esta corta cadena trófica.  ¿Quién realiza los análisis de suelos que garanticen que el suelo sea apto para su cultivo?.

Cuestiones similares surgen al sopesar todo lo concerniente a la calidad del agua de riego. En muchos casos será potable, pero en otros no, especialmente para estos agricultores a tiempo parcial, que soslayan las ya frágiles legislaciones sanitarias.  ¡Cuidado por extraer ilegítimamente aguas de pozos ilegales y aguas residuales, no sea peor el remedio que la necesidad. La contaminación biológica es aquí otro riesgo de suma importancia, al margen de los polutantes orgánicos e inorgánicos  ¿Y eso es todo?. Pues va a ser que no.

Dependiendo de la ciudad, e incluso del distrito urbano en que se sitúe, las deposiciones las partículas que lleva el aíre, pueden encontrase poco o muy contaminadas por las emisiones industriales, del tráfico rodado, etc., llevándose a cabo una fertilización indeseable de sustancias muy tóxicas para la salud. Por ejemplo, en la terraza de mi casa yo puedo cultivas una gran variedad de vegetales. Sin embargo, se encuentra en el centro de Madrid capital, en donde la contaminación es enorme (en dos ocasiones durante un año se prohibió parte del tráfico rodado por cuanto se habían sobrepasado todos los límites legales). En consecuencia, las deposiciones de las denominadas PM10 u otras, que ya dañan nuestros aparatos respiratorios, pueden llegar a penetrar también en nuestros cuerpos por la ingesta alimentaria. Y podríamos seguir pero dejémoslo aquí.   

Resumiendo, no podemos ni debemos ensalzar la agricultura periurbana. Todo depende de cómo se lleve a cabo, en que suelos, con que agua, bajo qué tipo de ciudades, a qué distancia de las fuentes emisoras de los contaminantes más dañinos y teniendo en cuenta la frecuencia y dirección de los vientos dominantes. ¿Se encuentra todo esto correctamente regulado en términos legales? ¿Tienen estos agricultores urbanos los conocimientos necesarios para comprender en profundidad de los beneficios, precauciones y riesgos que conllevan tales prácticas?.

La noticia de hoy, que da cuenta de un estudio realizado en Madrid, nos informa de que los suelos suelen encontrarse contaminados, aunque no tanto como para dañar seriamente la salud. Personalmente pienso que, a falta de una legislación clara y precisa, como la intención de las autoridades para que sea cumplida, la agricultura periurbana conlleva muchos riesgos, tantos como la industrial. Sin embargo, tengamos en cuenta que esta práctica aparece en muchas urbes de mundo, con muy dispares grados de desarrollo, pudiendo ser por puro hobby o imperiosa necesidad. Tampoco es lo mismo, obviamente, llevarla a cabo en ciudades pequeñas y rurales que en otras grandes y/o industriales.

Más aún existe una cuestión que me intriga y preocupa. Cada vez que leo notas de prensa sobre el tema,  en la que se nos informa de que la agricultura periurbana no conlleva serios riesgos para la salud, pero rarísimamente se mencionan  casos ya acaecidos, dramáticos, indignantes y denunciables. En otras palabras, intuyo que en lugar de informar con seriedad, la prensa intenta calmar a los ciudadanos sobre temas que por su diversidad y complejidad  no pueden tratarse a la ligera, generalizando sus bondades y soslayando sus debilidades en unas pocas líneas. Obviamente tal aserto no tiene nada que ver con los resultados de un estudio concreto en un determinado, sitio y momento, como lo es el caso que os mostramos seguidamente, y que como corolario no aporta nada nuevo al tema.  

Juan José Ibáñez  

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El Hombre como Factor Formador de los Suelos: la Antropoedafosfera

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En esta bitácora hemos ya mostrado sobradamente como el hombre ha transformado casi toda la edafosfera del planeta. ¡Nadie lo duda!. Ahora bien, se han venido utilizando argumentos peregrinos y falaces a la hora de mostrar que el suelo es un recurso no renovable. Una de las majaderías más utilizadas en la literatura científica nos viene a decir que “hacen falta unos mil años para que se forme 1 cm de suelo”. ¡Así llamamos la atención del público y políticos, so pena que a la postre, en el futuro, se nos tache de chapuceros, o peor aún, de tramposos.  Esta cifra es lo que en su día denominamos un falso tópico impregnante de la literatura científica. Las razones más que obvias son triviales. ¿Tarda lo mismo en edafizarse una roca dura como la cuarcita que sedimentos no consolidados como lo son el loess o las cenizas volcánicas?. Resulta difícil de entender como los expertos han reiterado esta frasecita (porque de inferencia científica no tiene nada) “ad nausean”, a pesar de lo ridícula que resulta tal generalización. Del mismo modo, soslayamos la incorporación de materiales acarreados por la atmósfera, que a menudo pueden ser mayores que los desprendidos por la roca madre al edafizarse. Pero también el grado de alteración biogeoquímica de los materiales parentales depende del clima, constándose de paso que la profundidad del regolito subyacente afecta al grado de edificación de las rocas bajo el mismo. Obviamente no pretendemos ser exhaustivos, aunque debemos recordar que el elevamiento de tierras y la continua adición de materia orgánica por el hombre al medio edáfico, engrosando sus horizontes superficiales han sido muy frecuente desde los albores de la agricultura en todos los continentes, modificando drásticamente la estructura, dinámica y evolución de los medios edáficos.  ¿Y qué decir de la erosión y otros fenómenos degradativos?.

Del mismo modo, cuando analizamos el efecto de las prácticas humanas sobre el sistema suelo, solemos concentrarnos en los centímetros superficiales, soslayando por completo el impacto sobre los más profundos.

Científicos de EE.UU. han remuestreado en Iowa 82 perfiles tras 50 años de agricultura intensiva, analizando sus efectos hasta los 150 metros de profundidad, demostrando que en las partes bajas del perfil se producen cambios sustanciales, algunos de los cuales son incluso positivos (para la producción alimentaria), como el aumento de la materia orgánica y el descenso de la capa freática, que como corolario pueden acelerar la edafogénesis.  El estudio se encuentra en acceso abierto y podéis leerlo en detalle, por lo que os mostramos más abajo, al final de este post, el modo de acceder a él.

¿Habrán dado los investigadores de este estudio con la piedra filosofal que nos ayude a resolver el problema?. Lo dudo mucho, si bien se trata de un paso hacia adelante.  La cuestión dista mucho de estar resuelta, por cuanto la lógica dicta que la formación de suelo es multifactorial, dependiendo de numerosos factores, sinergias, retroalimentaciones positivas y negativas, etc. Dicho de otro modo, no podemos generalizar/fijar fechas concretas, sino que además debemos tener en cuenta la historia del territorio, e incluso efectos aparentemente tan nimios como la remoción de ciertos perfiles por la muerte/caída de un  simple árbol.

Así mismo, tampoco podemos olvidarnos que las acciones humanas del pasado han alterado los ecosistemas aéreos de tal modo, que estos afectaron la naturaleza de los suelos subyacentes.  Un caso palmario, entre otros muchos, deviene de la transformación por el fuego y otras prácticas de antiguas selvas subtropicales ahora convertidas en sabanas. Pero hay más, mucho más.

Nadie duda, de que el impacto humano ha sido un factor formador del suelo, desde el nacimiento de loa agricultura, aunque algunos lo añaden como un factor en la ecuación  de Jenny y otros lo soslayan. Sin embargo, hemos visto y lo seguiremos haciendo, como la transformación de la edafosfera por la acción humana comienza a ser enorme ya en tiempos paleolíticos, es decir miles de años antes del advenimiento de la agricultura. Seguimos sufriendo un sesgo agronómico utilitarista que nos impide atisbar un palmo más allá de nuestras narices. Leer literatura de otros campos resulta imperioso si deseamos quitarnos la boina de agrónomos, dejar se seguir diciendo sandeces y comportarnos como una comunidad científica digna de llevar tal nombre.

Abajo os dejo con una nota de prensa, el abstract del artículo original, y como acceder al artículo de marras.

Juan José Ibáñez

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