‘La Crisis de la Edafología’

La temperatura del suelo y el cambio climático

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Perfiles de la temperatura del suelo a diferentes escalas y foto extraída de la nota de prensa original.                                  

Cuando se habla de la temperatura del suelo, nos solemos referir a la que puede medirse en su superficie, y esta fluctúa en estrecha reacción con la del aire.  Ahora bien, las estimaciones son muy distintas de las que se miden a lo largo del perfil edáfico. La Taxonomía americana clasifica los suelos hasta dos metros de profundidad, mientras que la WRB tan solo a uno. En cualquier caso el perfil mentado puede prolongarse mucho más en diversos edafotaxa. Debe también tenerse en cuenta que diferentes tipos de suelos se encuentran constituidos por materiales que poseen diferentes propiedades a la hora de difundir el calor. Hace ya decenios, mientras hacía el servicio militar, estuve colaborando con el lamentablemente fallecido Aureliano Blanco de Pablos del CEBAS (ahora conocido por el IRNASA) del CSIC en Salamanca. Aureliano era microclimatólogo y realizamos varias experiencias de campo juntos acerca de la temperatura y humedad del suelo a diferentes profundidades. Una de las primeras lecciones que aprendí, es que, por lo general, la temperatura desciende rápidamente conforme avanzamos desde la superficie hacia la base del solum, siendo las fluctuaciones día/noche  e incluso las estacionales, escasas conforme penetramos desde arriba hacia abajo, por el consabido amortiguamiento de los materiales edáficos. De aquí mi experiencia para poder discutir la sorprendente nota de prensa de la que hablamos hoy.  

 En la Universidad de Berkeley, algunos “expertos” parecen haberse preocupado por el olvido en los estudios de cambio climático a la hora de medir la temperatura del perfil edáfico hasta varios metros de profundidad, y estimar sus repercusiones sobre la pérdida de carbono, vía respiración del suelo. Por lo tanto, sus indagaciones hubieran estado más que justificadas, si no hubiera sido porque de suelos debían saber muy poco mientras que de sus microclimas, nada en absoluto, si se lee la nota de prensa. Utilizaron un instrumental muy sofisticado y durante más de un año. Los resultados obtenidos eran llamativamente alarmantes: estimaron una gran pérdida de carbono al aumentar artificialmente la temperatura, por lo que: ¡cómo no!, la nota de prensa advierte al “mundo, mundial”, de los efectos devastadores que se producirían de aumentar tres o cuatro grados la temperatura de la atmósfera, como predicen algunos modelos climáticos (muchas mayores emisiones de CO2 que las previstas hasta la fecha).   Y una vez más: ¡cómo no!, clamaron que esta grave omisión, repercute seriamente en las estimas y predicciones de los modelos climáticos. Eso sí por su ignorancia en todo lo relacionado con la microclimatología del suelo, calentaron el perfil del suelo por igual (homogéneamente), desde la superficie hasta más de dos metros. ¿Un error sin importancia?. ¡Pues va a ser que no!. Se trata de una barbaridad injustificable.  Reitero que si calentamos el aire tres o cuatro grados, la elevación de la temperatura a uno o dos metros será muchísimo menor, no llegando en casi ningún caso a sobrepasar unas décimas de grado. En consecuencia todos sus alarmistas cálculos se vienen abajo. Estudiar los efectos de los cambios climáticos sobre un recurso natural demanda trabajar conjuntamente con expertos en el tema. Empero al parecer a los primeros ¿expertos? Les parece irrelevante. Y así una gran idea se convierte en un deplorable estudio falazmente alarmante. No me dedico  a buscar notas de prensa y menos aún a leer papers con vistas a criticar a los expertos que trabajan sobre cambio climático, os lo puedo asegurar. Simplemente me leo las noticias de los boletines a los que estoy inscrito y….. por cada una de ellas razonable, se publican varias que son para tirarse de los pelos. Y hablamos de la Universidad de Berkeley. ¡Pero qué pena!, cuánto dinero y esfuerzo malgastado por no leer algo, unos principios básicos, antes de comenzar la investigación.   

Juan José Ibáñez  

Os dejo con la noticia en Suajili, ya que para que voy a traducir tanta tontería……

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La revolucionaria técnica de fertilizar que nos guiará hacia la sustentabilidad mundial (Los suelos y los restos mortales del ser humano)

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Fuente: Colaje google imágenes

 Antes de debatir sobre esta revolucionaria información que, esta vez sí, me ha dejado con la boca enormemente abierta, permítanme que les haga la siguiente pregunta, muy aguda por cierto”: ¿fueron algunos prosbiceos biosfericamente correctos al crear  sus “ Cementerio de elefantes”?. De haber sido el caso, la respuesta al parecer sería un rotundo ¡no!. En verdad que la frase el “enemigo lo llevamos dentro” ya sea en el caso de una persona concreta, ya en el de un colectivo de intereses, se me antoja hoy más valida que nunca. En la Asamblea general de la EGU 2017 (Unión Geofísica Europea), un colega llamado Ladislao, ha presentado un tan innecesario como asombroso estudio  que puede revolucionar la fertilización del suelo, en un desesperado intento de alcanzar la sostenibilidad. Y al hacerlo, a puesto a todos los expertos en ciencias del suelo en el punto de mira de numerosas religiones, o porque no decirlo, en la picota de sus integrantes más radicales o integristas (pero también por los dueños y trabajadores de las funerarias). Si la gobernanza mundial aceptara su propuesta, en un breve lapso de tiempo no quedaríamos ningún científico del suelo vivo. Tal fue la sensación de estupor que debió acaecer en la EGU (2017) ya que, de hecho, la nota de prensa ha sido recogida por varios rotativos norteamericanos de ciencia, pero también en la prensa general. Por lo tanto, me veo cómicamente impelido a traducir la noticia, aunque lamentablemente ya lo habían hecho otros.  Y que conste que, en parte, Ladislao y colaboradores llevan la razón, aunque en otra no.

 Ya sabéis que a  los seres humanos nos gusta vivir apiñados, hasta después de la muerte. Y de ahí que se entierre, enlugares sagrados”, según muchas religiones. Hablamos de los cementerios (también denominados en España “Campos Santos”) ¡Amen!. Y es aquí en donde Ladislao hunde el dedo en la llaga, para mostrarnos que, desde un punto de vista ecológico, se trata de un rito “funesto” (otra vez: ¡nunca mejor dicho!).

 Ladislao: permítame también que te diga que no hacía falta tanta parafernalia tecnológica. Te voy a contar una historia, por otro lado trivial. Cuando era niño y veraneaba en la finca de mis tíos, el perro del dueño murió (por un arañazo de un ingrato gato que le causó una infección finalmente mortífera). Muy afligido, mi pariente lo enterró “fúnebremente, y puso un peral encima. A los pocos años, sus frutos eran los más grandes de toda la comarca, ya que se había nutrido de aquel entrañable animal, rico en “nutrientes esenciales”, como bien apunta Ladislao.

 La noticia pues de la que vamos a hablar hoy lleva en español-castellano el pomposo título de “Los seres humanos alteran la química de la Tierra desde más allá de la tumba” (al plumillas si que habría que…..). ¡Amen!. Lo que propone Ladislao es que cambiemos esos rituales y prácticas religiosas por una antigua llamada excarnación“, que en el pasado siguieron sabiamente varios pueblos aborígenes y quizás alguna civilización (no tengo ni idea). ¿”excarnación“?. No sé si es el termino exacto ya que no he visto ninguna explicación clara del vocablo.

Se equivocaría rotundamente Ladislao al aceptar “según la nota de prensa” la cremación, ya que no daría lugar al secuestro de carbono en el suelo, tan política como ecológicamente correcto”. Tampoco alega nada de como eliminar la contaminación agarrada desesperadamente a nuestros empastes e implantes mentales (perdón dentales).  Una de dos, o extraemos antes tales prótesis o simplemente las prohibimos. Nótese que si se aceptara la segunda alternativa, quizás los males que el hombre infringe a la Tierra desaparecerían, por cuanto la vida media de los ciudadanos se retrotraería varios decenios, dado que la mala dentadura era antaño una de las principales causas de mortalidad. ¿detallitos sin importancia?: ¡No!.

Ladislao también soslaya que la “excarnación” puede ser causa de más que peligrosas  y galopantes epidemias, que también diezmarían la carga humana que soporta nuestro planeta (fectando del mismo modo a la fauna salvaje), retornando así a la paradoja de las prótesis dentales (aunque no todas, ya que actualmente su toxicidad podría remplazarse por la contaminación causada por los plásticos, eso creo). Finalmente, recordar a nuestro colega que la diseminación aleatoria, es la forma más perezosa de distribuir la carne humana por la faz de la Tierra. Hay sistemas más eficientes, Ladislao, mucho más eficientes.

Queda por considerar el ingente trabajo a realizar en las zonas de guerra debidas a la exasperante estulticia humana, por cuanto allí, en campos de batalla y ciudades arrasadas por bombas y misiles, se apiñan sobre el suelo los cadáveres durante semanas; si esos que causan las epidemias. En fin……Os dejo pues con mi traducción de la noticia aludida (con algún aderezo) para ofreceros finalmente la nota de prensa original en Suajili. En fin allá vamos……

 Juan José Ibáñez

 Los seres humanos alteran la química de la Tierra desde más allá de la tumba

Por Mari tte Le Roux; Viena (AFP) 26 de abril de 2017

No es sólo en vida, los seres humanos dejen huella en la Naturaleza. Tras la muerte, nuestros cuerpos en descomposición alteran la química del precioso suelo, advirtieron los científicos el miércoles.

 Ya sea que nuestros cuerpos sean enterrados o cremados, lixivian hierro, zinc, azufre, calcio y fósforo (entre otros elementos)  en unos suelos que a la postre pueden ser utilizados en granjas, bosques, parques o jardines  o parques. Hablamos de nutrientes esenciales, pero las prácticas funerarias humanas implican que estos valiosos “nutrimentos” se están concentrando en los cementerios en lugar de dispersarse uniformemente por toda la naturaleza, según una nueva investigación. En consecuencia, en algunos lugares los nutrientes pueden encontrarse sobre-concentrados para su  absorción óptima por las plantas y las criaturas, mientras que en otros son deficitarios. Pero no es oro todo lo que reluce ya que los cuerpos humanos también contienen elementos más dañinamente siniestros, como el mercurio de los empastes dentales mientras que muchas muelas postizas resultan ser de oro (vaya por Dios). El texto en cursiva es de este impresentable bloguero.

 ”Los rastros químicos de cuerpos descompuestos pueden ser muy bien identificados en los suelos”, dijo Ladislav Smejda, de la Universidad Checa de Ciencias de la Vida de Praga, quien participó en este inusual estudio. “las metadas huellas de nuestros restos post mortem persisten durante mucho tiempo, tanto como siglos a milenios”. Los efectos se irán agudizando conforme en el futuro más y más cadáveres se dejen descansar en lugares concretos y apiñados, dijo Smejda en Viena, donde dio a conocer la investigación en una reunión de la Unión Europea de Geociencias (EGU).

“Lo que hagamos hoy con nuestros cadáveres afectarán al medio ambiente durante un dilatado periodo de tiempo”, dijo. “Tal vez no sea un problema desde nuestra perspectiva actual, pero con una población que crece y crece a nivel mundial, los denominados “lugares para el descanso eterno” podrían convertirse en un problema apremiante en un futuro no muy lejano”. Smejda y un equipo utilizaron espectroscopia de fluorescencia de rayos X con vistas a analizar sustancias químicas del suelo en fosas y cenizas “dispersión jardines” (zonas verdes destinadas a la dispersión de nuestras cenizas).

 Empujar hacia arriba las margaritas

Usando cadáveres de animales, también estimaron el impacto teórico de una práctica antigua llamada “excarnación“, por la cual los muertos son dejados a la intemperie para que la naturaleza siga su curso. En los tres casos, el medio edáfico llegó a contener mayores concentraciones de productos químicos significativamente, en comparación con los alrededores, dijo Smejda. Si no hubiera habido cementerios, los restos humanos, como los de los animales, se distribuirían aleatoriamente para que los nutrientes que liberamos fueran más eficientemente reutilizados “una y otra vez, en todas partes”, dijo el investigador a la AFP. Pero la práctica común de concentrarlos en ciertos enclaves “sagrados” puede considerarse como un proceso antinatural. Un impacto negativo más del ser humano que, de este modo, altera los niveles naturales”, dijo.

 Ahora “la pregunta del millón” resulta ser: “¿Podemos alcanzar y consensuar una  estrategia más eficiente con vistas a dispersar estos nutrientes esenciales mejor idea de cómo distribuir estos elementos necesarios a través de paisajes más amplios?” Smejda añadió. “Ciertamente existe un gran potencial con vistas a inventar, desarrollar y poner en práctica … nuevas formas de enterramientos humanos, o nuevos tratamientos que podrían ser más respetuosos con el medio ambiente, es decir más ecológicos“. Admitió que este era un tema “tabú” para muchos seres, que perseveran sus  costumbres funerarias profundamente arraigadas en diferentes culturas y religiones.

Es un asunto muy complejo y estamos al comienzo de este discusión, creo.” ¿si vives para contarlo Ladislao, si vives porque….. “con las iglesias hemos tomado”. Mejor por tu bien y el de tus colegas que no tengas suerte.

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La Gran falacia de los Pesticidas y el Agronegocio de las Multinacionales: La humanidad enferma y la biosfera desolada (Informe de la ONU)

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Pesticidas: Fuente Google imágenes

Ya hemos repetido  en multitud de post las inmensas mentiras de las multinacionales del Agronegocio. Sí, esa que nos contamina con sus  pesticidas y fertilizantes. Nada nuevo bajo el Sol, excepto que la ONU se ha pronunciado y para darnos la razón. Como los sinvergüenzas de la dictadura financiera que causaron una crisis mundial de primera magnitud, estas “malas compañías” nos han intentado vender durante décadas que sin  ellos y sus productos, el hambre en el mundo sería pavorosa. La realizad es tozuda y refuta todas sus aseveraciones. Tanto la FAO como la ONU por fin se han pronunciado con rotundidad.  ¡Hay vida después de los agrotóxicos!, como también sin Smartphone, por mucho que a menudo los jóvenes se nieguen a reconocerlo.

Bajo la dictadura financiera, todo vale, con tal de amasar enormes fortunas a costa de los ciudadanos. La farmaindustria no pretende curar, ya que de hacerlo vendería muchos menos medicamentos.  La agroindustria no pretende mejorar la producción, sino vender, vender y vender. Todo vale para engatusar a la población y sus gobiernos. Y poco más os voy a decir. He seleccionado las noticia según diversos rotativos, y las críticas les llueven por todos los lados. Nadie duda de que en determinados suelos, ambientes y con alguna que otra plaga, se deba hacer uso de los agrotóxicos con moderación, ¡mucha moderación!.  Sin embargo, como en el campo de las ciencias biomédicas, nos quieren vender como indispensable la sobremedicación. Estas aves de rapiña insisten que el exceso es bueno, y como corolario, han indigestado a la biosfera y envenenado a los seres humanos. La misma trampa y el mismo discurso que los defensores de la economía neoliberal. Los mismos perros con los mismos collares y que pasean agarrados de la mano como amantes indisociables.

La abundante información que os dejo a continuación, me alivian de la pesada tarea, tanto para vosotros y para mí, de volver a repetirme como si tuviera hipo.

Vallamos a ver la somanta de palos que ha recibido la Agroindustria, lo cual, no les hará cejar en su empeño, ¡no lo duden!. Lean y reflexionen sobre la gran mentira del mundo en que vivimos.

Juan José Ibáñez

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Soberanía Alimentaria: los países ricos se alimentan a costa de los que se encuentran en vías de desarrollo (devorando suelos)

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La Seguridad alimentaria en el mundo. Fuente: FAO

Una alerta de la Sociedad Española de la Ciencia del Suelo nos ha enviado un mensaje sobre la iniciativa “People4Soil”: de las que ya os he hablado en un post y sobre la que mostré mis reticencias en este otroCon independencia de cuál sea vuestra opinión, el texto del correo electrónico merece la pena ser analizado en detalle, y no precisamente por la relación entre los suelos y el cambio climático. El contenido también aparece en el sitio Web Econoticias, aunque abajo se os explica su génesis y procedencia. A título personal, como científico del suelo, creo que fui el primero en impartir una charla y elaborar una publicación sobre el tema de como devoramos los suelos más fértiles de Europa para la expansión urbana, infraestructuras etc. De eso hará entre 15 y 20 años. También, en esta bitácora, fuimos pioneros en reiterar sobre la gravedad de un tema sangrante, como puede constarse en los múltiples post incluidos en la categoría “Pérdida de los Recursos Edáficos: El Sellado del Suelo”. Obviamente, como se denuncia en el comunicado que abajo os exponemos, existen otras muchas amenazas muy graves. Pero a lo que vamos.

He recalcado en rojo y negrita los párrafos que dan motivo a este post. Halamos de la Soberanía Alimentaria. Como Europa sostiene una población densa y no manejamos racionalmente los recursos edáficos, como la totalidad de los países industrializados, nos apoderemos de las tierras fértiles de los países menos poderosos (Acaparamiento de Tierras), arrebatándoles su presente y secuestrando el futuro, es decir la posibilidad de alimentar a su población. Y así, aunque se desee ocultar, somos en parte responsables de las grandes hambrunas que padecen los más pobres. Ya expusimos un caso concreto, como el de Alemania, en donde se mostraban cifras escandalosas (Tierra Virtual o “Virtual land”: Suelos, Desarrollo Sostenible y Soberanía Alimentaria). Y mientras tanto, el modo de vida que nos ha impuesto la dictadura financiara mundial, genera que los Europeos, norteamericanos, etc., contaminemos al echar a la basura alimentos aun comestibles. Despilfarro, tras despilfarro, sin pensar que personas que morirán podrán sobrevivir con lo que aquí consideramos basura. No pensemos tan solo en el cambio climático, sino en nuestra complicidad por el sufrimiento que sufren miles de millones de personas, que no puede ocultarse tras ONGs y otras iniciativas sibilinamente humanitarias.  Permitirme que os narre una anécdota.

Viajando por Cuba con dos colegas de una universidad, paramos una noche a dormir en un hotel de los Cayos de aquel maravilloso país. Estos enclaves hosteleros son prohibitivos para la mayoría de los cubanos. Mis colegas entraron expectantes. Allí les mostré lo que era un buffet y cómo funcionabaSe quedaron atónitos, “literalmente con la boca abierta”. Inmediatamente uno de ellos preguntó: ¿Y se puede uno comer lo que quiera? Les respondí afirmativamente. Inmediatamente volvieron a interrogarme ¿Y qué pasa con los alimentos que no se consumen?. Les dije la verdad, como era mi obligación. Pronto me estremecí cuando a uno de ellos le comenzaron n a caer las lágrimas sobre sus mejillas (os lo juro). Y hablamos de Cuba, el único país del mundo con una huella ecológica “0” , considerado como un ejemplo de sostenibilidad (por obligación) y en el que independientemente de otras penurias, la alimentación de la población se encuentra garantizada. Y todo ello a pesar de que su agricultura en la isla no logra cubrir la soberanía alimentaria de sus ciudadanos.

Imagínense ahora que miles de personas, de ciudadanos hambrientos que pudieran ver aquél rocambolesco espectáculo de ostentación y despilfarro. ¿Usted qué haría en su caso?.

Los ricos nos comemos los alimentos de los pobres y luego les damos por caridad unos dólares con vistas a calmar nuestras conciencias, que no su hambre. Muchos de vosotros pensareis que soy macabro. Yo respondería macabro resulta ser nuestro cinismo. Gracias a Raúl, el secretario de la Sociedad Española de la Ciencia del Suelo, por hacernos llegar esta nota de prensa, que al menos a mi personalmente se me había escapado.

“Hipocresía sin fronteras”. 

Os dejo ahora con el contenido del aludido mensaje……

Juan José Ibáñez

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Los Suelos y la Preservación del Patrimonio Cultural (primeros ensayos metodológicos)

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Los suelos y el patrimonio cultural del pasado

Suelos y patrimonio cultural. Fuente: Colaje Google imágenes

Una extensión considerable de los suelos del mundo esconde y preservan parte del patrimonio cultural de nuestros antepasados.  No es fácil saber dónde, si no se usan nuevas metodologías y prospecciones detalladas. El desarrollo de infraestructuras y en parte también el laboreo puede destruir valiosas joyas que nos impidan conocer ciertos aspectos y episodios de la historia de la humanidad. Personalmente he venido defendiendo esta “función de preservación” desde hace unos 12-15 años, prácticamente ignorada por la inmensa mayoría de los expertos en la ciencia del suelo. Sin embargo, actualmente algo comienza a moverse.

La Unión Europea, desde el Joint Research Center, en el antaño denominado Buró Europeo de Suelos (European Soil Buro -ESB) y ahora renombrado como Centro Europeo de Datos (European Soil Data Centre -ESDAC), ha publicado un ensayo con propuestas metodológicas sobre el tema al que aquí aludimos.  Y utilizo el vocablo ensayo ya que se me antoja aun poco serio y aún menos riguroso. Sin embargo, algo es algo. Abajo os dejo la noticia traducida del suajili al español castellano, que incluye tal intento, reitero que en mi opinión aún muy prosaico. Sin embargo resulta recomendable leerlo. Del mismo modo, también se acaba de publicar un artículo científico acerca de la relación entre suelos y patrimonio cultural en donde se ofrecen más detalles.

Con vistas a conseguir tales objetivos, los autores y proponentes de la aproximación hacen uso de la base da datos de suelos de Europa, de la cual fui coautor. No se trata pues de una aproximación cuyas bondades permiten aplicar el procedimiento al conjunto de Europa, sino que esta es la base de datos de mayor cobertura y la han usado para testar, o mejor dicho publicitar las presuntas posibilidades que ofrece. Lo que a uno termina por irritarle, es que el primer autor, Mark, formaba parte conmigo del Comité ejecutivo del ESB en los inicios del siglo XXI. Yo insistí en el interés de este tema, a la que hicieron caso omiso la mayor parte de sus integrantes, y entre ellos Mark. Y unos 15 años después la hacen suya, aunque no aportan nada relevante. Muy al estilo inglés, la maniobra de este investigador, que aterrizó en aquel grupo, pesar de no tener ni idea de lo que era un suelo, demuestra como se las gasta la diplomacia y argucias  de los “British”. Abajo también os muestro algunos ejemplos extraídos de mi Researchgate (repositorio de las publicaciones escritas y publicadas a lo largo de mi trayectoria profesional) escritos en aquella época en donde se da fe de lo que digo. Luego publiqué varios artículos en revistas indexadas y capítulos de libros. Nada de ello consta en la bibliografía sobre la que se apoya Mark, con bastante descaro y poca ética.

¿Qué es lo que han hecho estos autores? ¿Qué nos proponen?. Cada tipo de suelos atesora unas propiedades que propician la conservación de ciertos compuestos y artefactos, o todo lo contrario. Unos edafotaxa pueden ser más apropiados para la conservación de ciertos restos que otros. Es decir, dependiendo de sus propiedades ciertos tipos de suelos pueden albergar algunos restos mejor que otros, o ninguno. Basándose en la mentada base de datos, y con algunos conocimientos de suelos nada complicados, es posible mostrar “mapitas”, muy atractivos sobre las coberturas edafológicas que mejor permiten conservar cierta clase de artefactos, materiales y compuestos de interés cultural. Entre ellos se citan huesos, dientes y conchas, sustancias orgánicas, metales y alecciones que dan cuenta de antiguos asentamientos (Cu, Fe y bronce), etc.  Y aquí termina todo. Es decir lo que parece una iniciativa novedosa no lo es, y sobre lo que se denomina predicción….. (prefiero no pronunciarme). Fin del cuento.

La cuestión estriba en que los artefactos de interés cultural han sido ubicados a lo largo del tiempo de forma dispersa por una gran variedad de enclaves, y los “mapitas” no dan, obviamente cuenta de ello, sino de los sitios en donde ¿pudieran? encontrarse mejor preservados, lo cual no quiere decir que los atesoren. Y todo ello en función de las premisas de las que parten los autores, que aun permanecen por ser corroboradas. Usando un mapa a escala 1:1M, es decir a escala muy grosera, poco se puede predecir, ya que se buscan asentamientos de reducidas extensiones y la generalización cartográfica omite muchos tipos de suelos minoritarios que también están presentes en las unidades de mapeo, aunque no aparezcan.

No obstante, soslayando estos procelosos y lamentables modos de proceder, al menos algo comienza a agitarse (¿verdad Mark?: ese colega que en su momento lo que yo defendí le entró por una oreja-que no oído- y le salió por otro), lo cual agradecerá la comunidad de edafólogos. Debo reconocer que trabajos oportunistas de esta catadura pueden ser positivos para todos los que amamos el mundo de los suelos. Eso sí en mi Researchgate, queda constancia de que no se trata de una inquina personal, sino hechos demostrablemente contumaces. Así se escribe hoy en día la historia de la ciencia.

Os dejo pues con la noticia……..

Juan José Ibáñez

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Agricultura Regenerativa, Agricultura Orgánica, Agriculturas Ecológicas y Bioeconomía

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Fuentes: Soilforlife y Elements-Eco design

¡Vaya líos! ¡Vaya líos! Hace poco tiempo edité un post titulado: La Nueva Revolución Verde del Siglo XXI: Todo Preparado, pero, ¿para qué?. Evidentemente el propósito estriba en reemplazar la filosofía de los sistemas agrarios, basados en la clásica revolución verde que, tras su éxito inicial, tanto daño a causado al medio ambiente. ¿Por cuál?: otro que nos guie hacia la ansiada sustentabilidad ambientalmente amigable. La inmensa mayoría de las propuestas pretenden desacoplar agricultura y economía del petróleo, incluyendo la reducción drástica, cuando no supresión total, de los fertilizantes químicos y pesticidas, para ser reemplazados por enmiendas orgánicas y manejo integrado de las plagas sobre bases ecológicas.  Buena parte también de las propuestas pretenden erradicar, en la medida de lo posible, el uso de los organismos modificados genéticamente, aunque en otros muchos textos no se menta nada al respecto, o se habla de la agricultura de conservación, tras las que se escudan los amantes de ir tocando los genes a toda la biosfera (los archiconocidos  “tocagenes” por los lectores de esta bitácora). Y todo ello, principalmente en base a lo que se denomina agricultura orgánica. Personalmente, llevo años intentarme aclararme acerca de las diferencias entre agricultura ecológica y agricultura orgánica, pero sin mucho éxito.

En vista de que en el mundo anglosajón y germano los productos que proceden de la agricultura orgánica son los que tienden a ser legislados mediante las certificaciones gubernamentales pertinentes, no podía discernir claramente cuál era la diferencia clave entre lo orgánico y lo ecológico, hasta la lectura de una noticia que os ofrezco abajo, entre otras. Desconocía el significado preciso de estos vocablos en USA. La Administración Obama se encuentrba dando un impulso inusitado al universo de la agricultura orgánica, con vistas a reemplazar la clásica, como os comente en el post de la “Nueva Revolución Verde”. Sin embargo en palabras de Obama, tal encomiable empresa debería dar paso a una bioeconomía que incluyera los biocombustibles (¿pero sin son de primera generación, no aparecen los transgénicos en la ecuación?). Y es aquí, a través de un artículo editorial del New York Times, de donde he logrado vislumbrar algo mejor todo este galimatías. Pensaba, equivocadamente que los hijos del Tío SAM, para variar, tenían sus propios problemas, nomenclaturas, etc., y en parte era cierto, pero en parte no, al menos respecto a Europa. EE.UU. ya atesora una legislación de los productos orgánicos y los fomentan mediante sus gubernamentales “farm bills”. Ahora bien, también reconocen que hay distintos tipos de agriculturas alternativas, muchas de las cuales cumplen las especificaciones orgánicas, pero van mucho más allá en lo que respecta a sus consideraciones restrictivas, con vistas a que los alimentos no sean tan solo más saludables, sino plenamente naturales. Eso si, luego llegaron  las “Trump”etas del Apocalipsis y USA retornó a la ceremonia de la confusión.

Sin embargo, el tema se complica, al añadir otras demandas sociales y ambientales a la aludida ecuación. Si en un primer momento, el objetivo estribó en obtener alimentos más saludables, ahora otras propuestas llegan a hacer más énfasis en mejorar la calidad o la salud de los suelo. Esta última perspectiva es la que se ha denominado “regenerativa”, por lo que merecería una mayor atención en nuestra bitácora. Empero otras propuestas priorizan en secuestro de carbono por el medio edáfico, con vistas a paliar el cambio climático.

Resulta palmario que estos tres objetivos son plenamente compatibles. Sin embargo, algunas propuestas son más laxas que otras. Las certificaciones orgánicas, como ocurre en Europa, dan cuenta de las agriculturas más permisibles desde un punto de vista ambiental, frente a lo que solemos definir como agricultura ecológica. Por lo tanto, lo orgánico incluye a lo ecológico, pero no al revés. Y es justamente en este punto en el que los defensores de las últimas discrepan de las susodichas “certificaciones orgánicas”. Bajo todo este galimatías subyacen factores socioeconómicos de suma importancia, pero que no dejan de ser nuevas variables a contemplar, abundando una vez más en la confusión. Hablaremos luego de ellas.

Del mismo modo “como cada maestrillo tiene su librillo” se acuñan más y más vocablos que, aunque sobre el papel debieran servir  para clarificar, en la práctica ocurre todo lo contrario. Por ejemplo, dentro de lo que denominamos agricultura ecológica, también existen escuelas bastante variopintas, como la apelada  agricultura biodinámica, la ya mencionada agricultura regenerativa, la agricultura natural de no intervención y la agricultura mesiánica, entre otras muchas.

Seguramente todas ellas, por compartir objetivos similares son aceptables, siendo unas más que otras en función del espacio geográfico, tipo de suelo, cultivo a sembrar, clima, sociología de sus practicantes, etc., etc. Empero, al mismo tiempo, parte de estas escuelas abrazan ciertos principios ajenos a la ciencia, como las aptitudes/sensibilidades ante el mundo que nos rodea: modos de vida natural, la granja como un ente vivo, surgiendo esporádicamente palabros como homeopatía en agricultura ¿¿??, el seguimiento de los ciclos lunares ¿?, etc. Más aun, algunas de estas propuestas fueron lanzadas en el siglo XX, aunque también en el XIX.  Del mismo modo, algunas son sustentadas por ciertas fundaciones privadas o no, que como el Instituto Rodale, desde la distancia, personalmente no sabría deciros si se trata de centros de investigación serios, o agrupaciones sectarias o simplemente sectas, al estilo de ciertos movimientos místicos.

Pongamos un ejemplo, la agricultura biodinámica, ya propuesta en 1924, considera que las granjas deben ser tratadas como “un ente vivo”, demandándose de ellas que sean lo más autárquicas que sea posible. El concepto resulta ser sugestivo, pero llevarlo a la práctica ya es otra cuestión. Con vistas a poder seguir las directrices de esta escuela, la granja o predio debería albergar una gran diversidad de hábitats, que dieran lugar a poder atesorar diversos cultivos, tipos de ganadería, etc. Y este condicionante es difícil de alcanzar dificultando su implantación por cuanto se requieren amplios espacios heterogéneos desde el punto de vista ambiental (heterogeneidad de hábitats).

Y ahora vamos a intentar sintetizar el problema socioeconómico que personalmente más me preocupa, muy parecido al de Europa. Los pequeños agricultores, que en su día decidieron apostar por algún tipo de agricultura ecológica, se lamentan de que las grandes empresas y multinacionales,  bajo el amparo de las certificaciones orgánicas oficiales, excesivamente laxas, a menudo cumplen la ley, pero no su espíritu, lanzando al mercado productos menos saludables, no siendo tan respetuosos con el medio ambiente como proclaman. Reconocen que tal certificación es positiva, aunque debiera irse mucho más allá, con vistas a alcanzar la sustentabilidad. De este modo, por ejemplo (al menos en USA), los seguidores de la agricultura biodinámica van reemplazando las etiquetas certificadas orgánicas por las que ellos consideran que dan cuenta de la bondad de sus productos: es decir las.  Biodynamic Certification Marks”.

“Intentando resumir”: existen tres razones que están promoviendo rápidamente la emergencia de una agricultura ¿natural, ecológica, orgánica, biodinámica, regenerativa?, a saber: (i) conseguir alimentos saludables, (ii) paliar o revertir la degradación ambiental que sufre la biosfera como resultado de la revolución verde y (iii) incrementar en secuestro del carbono atmosférico por los suelos, paliando el previsible calentamiento climático y mejorando la calidad de los suelos simultáneamente. Del mismo modo, en ocasiones se introducen cosmologías e incluso factores “aparentemente místicos o esotéricos”, como los ciclos lunares, y más aún el mentado de la “homeopatía ¿¿??. Y Para terminar se encuentre abierta una guerra entre los pequeños agricultores que creen en lo que hacen, y las grandes compañías que se escudarán en los mínimos requerimientos, incluso haciendo fraude con vistas a obtener el máximo beneficio.

Una vez reconocido que el modelo agronómico de la revolución verde no puede seguir vigente y debe ser reemplazado por los motivos ya aludidos, me temo que la ceremonia de la confusión irá “in crescendo”, conforme a los intereses de los gobiernos y el yugo del imperialismo financiero. Parafraseando al entrañable Antonio Bello, la agricultura que necesitamos no requiere etiquetas, tan solo hace falta que sea amigable ambientalmente; que esté “bien hecha”,

Abajo os dejo abundante material (parte del cual he traducido desde el suajili)  para que os intentéis aclarar vosotros mismos, ya que ante tal marasmo de vocablos, perspectivas y enfoques, lo dicho hasta aquí tan solo puedo considéralo como una síntesis provisional.

Juan José Ibáñez

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Antibióticos Crípticos o Durmientes Se enfrentan Exitosamente contra las Bacterias Multirresistentes: Los Hongos del Suelo

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Doratomyces microsporus

Ya hemos hablado en numerosas ocasiones de como la humanidad se ha beneficiado enormemente de las sustancias que producen los microorganismos del suelo. De hecho los antibióticos sintetizados por los hongos que habitan en el medio edáfico han salvado cientos de millones de vidas. Sin embargo, la sociedad actual viene maltratando los recursos edáficos hasta límites insostenibles. Una de las consecuencias de tal ¡insensato comportamiento! ha sido que los propios microorganismos del suelo adquirieran multirresistencia hacia los mentados biocidas, convirtiéndose en un gravísimo problema para la salud pública que nos afecta a todos los ciudadanos.

Hoy os mostramos una muy buena noticia, ya que volviendo la cara de nuevo hacia los hongos, mediante nuevas tecnologías, estos han logrado depararnos una esperanzadora y grata sorpresa. Las bacterias Multirresistentes se han convertido en un azote para la humanidad. Sin embargo, investigaciones recientes han constatado la presencia de los denominados antibióticos y antimocrobianos crípticos, que pueden ayudar a enfrentarnos de nuevo contra esta desgracia global producida por la estupidez de una sociedad a la que denominamos tecnológica y del conocimiento ¿¿??.  De todo ello os hemos ido informando a lo, largo de más de una década en multitud de post, actualmente almacenados en nuestras categorías “Biología y Ecología del Suelo” y “Los Suelos y la salud”.

Los hongos del suelo producen también en “momentos concretos” ciertos metabolitos que dejan de ser sintetizados cuando ya no les son necesarios, y a los que se denominan compuestos crípticos. Por esta razón, son difícilmente detectables, al contrario que otras sustancias entre las cuales deberían encontrarse los antibióticos clásicos, como ya sugiere su denominación. ¿Cuántos son, cuales pueden acarrear beneficios para curar las enfermedades infecciosas humanas?. Todo ello aun permanece por ser investigado. Ahora bien, se sospecha que una bioprospección rigurosa y sistemática de lugar a que se descubran bastantes sustancias de tal guisa, ya fueran con propiedades antibióticas o antimicrobianas.  La noticia que os ofrecemos hoy abajo nos informa que algunas especies del género Doratomyces, que habitan en el medio edáfico o sobre los restos vegetales que lo cubren, y a los cuales ayudan a descomponer, generan unas sustancias con poder antibiótico como para luchar con éxito contra las ya aludidas bacterias Multirresistentes. Un rayo de luz entre las tinieblas que se cernían sobre la salud de los ciudadanos. La especie de hongo en cuestión resulta ser Doratomyces microsporus. Por las razones aludidas, otros expertos hablan de “antibióticos y antimicrobianos durmientes”, cuando realmente el verdadero “durmiente” resulta ser nuestro cerebro colectivo. Pues bien, una de las sustancias que acaba de salir a luz, apelando al uso de nuevos procedimientos tecnológicos,  tras su inmemorial cripticidad en el suelo, resulta efectiva con vistas a combatir, por ejemplo, las numerosas enfermedades que inducen las cepas multirresistentes de la bacteria que denominamos Staphylococcus aureus.

Del mismo modo, algunas de estas sustancias refuerzan la actividad de otros antibióticos ya conocidos que comenzaban a ser poco eficaces en la lucha contra las susodichas bacterias multirresistentes, de tal modo que, por ejemplo, pequeñas dosis de ampicilina junto al nuevo compuesto “críptico” acabaron con los microrganismos patógenos testados.

Esperamos y deseamos que tales investigaciones progresen por el bien de la humanidad. El ciudadano debería saber que, a pesar de nuestros denodados esfuerzos para fomentar  la degradación del suelo con todos los medios de que disponemos a nuestro alcance, este rastrero recurso natural casi siempre sale en nuestro auxilio cuando le necesitamos.

Juan José Ibáñez

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Los Jóvenes Edafólogos y su Indignación (¿legítimas reclamaciones o xenofobia bajo el suelo?)

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Acciones Marie Skłodowska-Curie y porcentaje del PIB de los países destinados a Investigación y desarrollo.

 Calumnia, que algo queda (slander as much as you like, there will always be something left)   Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra (Let him who is without sin cast the first stone)  

No me gusta escribir este tipo de post, ni redactar artículos de denuncia tan frecuentemente. ¡Os lo puedo jurar!. Y este va más allá de lo que yo mismo me hubiera imaginado antes de comenzar su redacción, hace cinco días. Sin embargo, se pueden adoptar dos tipos de actitudes profesionales en cualquier ámbito de la cultura que se encuentran palmariamente enfrentados. Por un lado están los que se acogen al corporativismo acrítico (es decir se aferran y entrelazan como un lobby con vistas a defenderse de cualquier agresión, interna y/o externa), irritándose ante cualquier crítica, ya provenga de otros, ya de su propia comunidad: ¡desgarrándose las vestiduras!. La otra deviene en denunciar todo aquello que enturbia el ambiente y la ética en el seno de una comunidad, en este caso científica, con vistas a erradicar los motivos desde la raíz.  Personalmente amo la ciencia, por lo que deseo fervientemente que la actividad investigadora sea lo más limpia posible, aun a sabiendas que, a menudo, sufro las consecuencias. Tocan las campanadas de la media noche. Llevo ya muchas horas, demasiadas, pensando en todo lo sucedido y en como redactar el presente post. Esta entrega no deja de ser más que una continuación de otra anterior que llevaba por título Los Cárteles de la ciencia, Malas Conductas Científicas y la Revisión por Iguales (Un caso Reciente en la Ciencia del Suelo)”. Aclaremos que este tipo de contiendas son muy frecuentes en ciencia, ¡demasiado!. Hace años, redacté varios post tras leer el apasionante libro que lleva por título: “Anatomía del fraude científico”. Comencemos pues reproduciendo la reseña de esta monografía, que puede  visionase al pinchar en su enlace, por cuanto comenta  temas que, auella parte de la comunidad científica global que se adhiere a la actitud del lobby, no desearía escuchar jamás (así son de hipócritas). 

 El fraude impregna todo tipo de instituciones y, hoy en día, el mundo de la ciencia, el último bastión de la confianza y el respeto, no constituye una excepción. Se han descubierto docenas de casos en el pasado cuarto de siglo y los titulares continúan. Horace Freeland Judson argumenta que no podemos quejarnos del fraude en la ciencia como si sólo se tratara del trabajo individual de algún científico particular. Por el contrario, debemos buscar sus causas y sus remedios en las mismas estructuras y cultura de las instituciones científicas. Judson detalla con cuidado todos los tipos de fraude científico y el modo en que ocurren, considera la autonomía de las ciencias, incluyendo las revisiones y el arbitraje de los papers y expone el fracaso de las respuestas académicas, gubernamentales y legales. También muestra cómo la tendencia hacia la publicación de papers en internet promete nuevos descubrimientos de fraude y sugiere cómo podemos restaurar y defender la integridad del mayor monumento del esfuerzo humano: las ciencias.

 Y adelantemos que como siempre, los norteamericanos ante tal panorama, comenzaron a instaurar comisiones de ética para castigar el fraude y la mala praxis mucho antes que los europeos. Como señala el autor, un experto de gran prestigio internacional en la materia, la madurez de un país (o de una disciplina) en lo que concierne la indagación investigadora, no reside en ocultar la mala conducta científica (habría antes que acabar con la naturaleza humana), sino en reconocerla sin tapujos e intentar castigarla/erradicarla lo más objetivamente que se pueda. Y así en EE.UU. estos tribunales no solo conciernen al Gobierno de la nación, sino que fueron creados desde hace más de 15 años en numerosas universidades del país. Pues bien, en el aludido post dedicado a los cárteles de la ciencia en edafología, ya mostramos parte del agrio y escabroso debate que se estaba produciendo en el seno de la comunidad de la ciencia del suelo Europea. Todo comenzó tras las más que graves acusaciones vertidas por un anónimo autoproclamadoAkhanaten Mcdonald”, en la lista de distribución, cuyas iniciales, de nombres y apellidos, eran las mismas que el de un edafólogo de enorme prestigio que, sin dudarlo, se adhirió a la acusación manteniendo viva la guerra, al lanzar otra andanada 24 horas después. El lío que se generó llegó a las más altas instancias del establishment internacional, y yo personalmente mantuve un tenso intercambio de correos electrónicos con ellos. Finalmente se llegó a un acuerdo: ciertas acusaciones se borrarían de determinadas páginas Web oficiales, y yo a cambio no echaría más leña al fuego en la mentada lista que llegaba a varios centenares de colegas. Empero unas semanas después, se ha producido una nueva incursión al objeto de hurgar más en la herida,  por lo que me siento liberado para romper mi compromiso. Como mentamos en el post previo, se acusaba a varios colegas, y muchos ellos del sur de Europa, de crear un cartel con vistas a promocionar y elevar el factor de impacto de ciertas revistas en las que ellos(as) eran editores y/o revisores habituales. La acusación fue analizada y desmentida para la mayor parte de ellos por respectivas editoriales tras su estudio, si bien a una minoría les costó un correctivo. Es decir, unos pocos fueron condenados (con o sin razón), mientras que la mayoría considerados inocentes, constatándose que habían sido injuriados. No es mi deseo adherirme a ninguno de los dos bandos. Eso sí, reitero que existen otros cárteles y malas praxis, ajenas a la del debate, que siguen impolutamente limpios, “como la Virgen María”, si bien en realidad son mucho más peligrosos por encontrarse en las alturas, y llevar varios decenios funcionando en la más absoluta impunidad. Y lo peor de todo es que somos muchos los que pensamos que estos atacaron a los “acusados”, más que nada (es decir esencialmente) para evitar “competencias indeseables”. En fin me callo, porque si no….

Pues bien, resulta que hace pocos días, un colectivo de jóvenes investigadores  de la División de Suelos perteneciente a la European Geosciences Unión (Unión Geofísica Europea) ha redactado una carta pública en la que los firmantes se  “llevában las manos a la cabeza”, clamando justicia ¿?….. sobre varios puntos de una polémica que ya parecía finiquitada. Abajo os reproduzco enteramente su contenido por si alguien desea adherirse a tal impresentable panfleto. El documento de marras llevaba por título: “Open letter concerning scientific misconduct in the European Soil Science community (Carta abierta acerca de la mala conducta en la comunidad científica europea de la ciencia del suelo). Su cándida o malévola desiderata no tiene desperdicio. Personalmente considero que la falta de tino, imprecisiones y falacias del escrito puede ser debida a (i) la bisoñez de los firmantes y su carencia casi absoluta de experiencia y/o (ii) ser inducidos a protestar por personal más maduro de sus staff institucionales. Dudo que se trate de jóvenes inocentes, precisamente, por cuanto la mayoría pertenecen a un club de países del centro y norte de Europa. A penas existen firmantes de los países del este y menos aún de los mediterráneos de la UE. Tras su envío y lectura a una lista de distribución,  la reacción de varios colegas ha sido, fulminante, inmediata. Algunas de las réplicas proceden de los acusados, pero otras muchas no. Así les reprocharon  y refutaron gran parte de sus argumentos con sus réplicas Saskia Keesstra (Presidenta actual de la Comisión), Marc Oliva, Artemi Cerdá, Paulo Pereira, José Antonio González Pérez, el asombrado norteamericano Glenn Wilson (USDA ARS) al que le llegó el documento casi por casualidad (hasta donde yo sé), y  finalmente cabe mentar “hasta el momento” la acertada respuesta de Heike Knicker, cuyo contenido fue aplaudido por muchos otros colegas (leer aquí la Réplica de Heike Knicker).Todas las respuestas han sido muy críticas y yo he escogido para reproduciros aquí la primera de ellas que me pareció más completa, si bien desconocía que su autor “quizás” también había sido acusado. ¡Da igual!, ya que las repuestas, en su totalidad, inciden en las mismas críticas y debilidades de varios argumentos esgrimidos por estos preocupadísimos jóvenes investigadores (¡Qué Dios nos pille confesados!, si son nuestro relevo generacional y no espabilan).

En primera instancia, cabría pensar que su bisoñez fuera la responsable de la incoherencia de muchas de las reclamaciones incluidas en su documento.  Pero no lo creo, ya que se da el caso de que existen algunos elementos, demasiados, coincidentes entre el ataque del anónimo “Akhanaten Mcdonald” y la de estos jóvenes inexpertos. Tampoco dicen nada de los contra-argumentos que yo redacté y distribuí en la susodicha lista, que no eran precisamente baladíes, por cuanto implicaban a alguno de los atacantes con la misma contundencia de que ellos hicieron gala en la carta de “Akhanaten Mcdonald”, y la nota (con fichero adjunto) del “gran edafólogo” y editor de un “Journal” del mayor prestigio.   Os vuelvo a recordar la existencia de un post previo acerca del comportamiento nuestros estudiantes y aprendices, que, como muchos adolescentes, pueden ser parcialmente inocentes, pero por otra egoístas y quizás algo peor. Me refiero más concretamente a esta entrega: La arrogancia de los jóvenes investigadores y tecnólogos. ¿Por qué?. Veámoslo.

En su monografía, “Anatomía del fraude científico”, el autor ya nos advierte que cuidadito, cuidadito con los principiantes, ya que en EE.UU. algunos de ellos han mostrado un patrón de mla conducta muy repetitivo, que describimos en el post El Fraude Científico y los denominados “Jóvenes Prodigiosos”. Y así puede darse el caso de que su misiva fuera producto de los pensamientos/instrucciones de sus responsables senior, ya que de no ser así, el tema sería aún más oscuro  y daría lugar a pensar en sentimientos xenofóbicos. También pudieron haberlos escuchado, y con vistas a hacerles “la pelota”, se lanzaron al ruedo espontáneamente, esperando alguna recompensa. 

 Comenzaremos exponiendo brevemente una síntesis en español castellano de las preocupaciones de estos jóvenes, para continuar después abundando en las razones de mis sospechas sobre este último punto

De su carta abierta, es decir en el documento: “Open letter concerning scientific misconduct in the European Soil Science community“ redactado pocas semanas después de la EGU eneral Assembly, podemos extraer las siguientes inquietudes.

 1. Ellos dicen querer contribuir al debate pero no lo hicieron en su momento, por lo que lo único que han conseguido ha sido echar más leña al fuego.

 2. Dicen sentirse muy preocupados ante el escándalo del que han sido informados acerca de la mala conducta de los revisores y editores de los artículos remitidos a varios Journals de las Ciencias del Suelo del mayor prestigio. Consideran que actitudes como las leídas dan lugar a pensar que se sienten desamparados, temiendo por el devenir de sus carreras profesionales.

 3. Claman por proponer reglas explicitas de ética en el mundo de las publicaciones científicas con vistas a evitar las malas conductas científicas.

 4. Demandan que se clarifiquen las consecuencias de las acciones de estos “perpetradores” en la carrera científica de muchos jóvenes inocentes que se sienten desamparados y confundidos.

 5. Piden que se garantice la protección de los acusados aunque también…….

 6. Se encuentran de acuerdo con la publicación de informes anónimos y la protección de sus autores cuando se realizan prácticas como las denunciadas en el “Akhanaten Mcdonald report”, es decir la que dio lugar a este escándalo.

 7. Solicitan que se informe y adiestre a los jóvenes científicos para que no caigan en la tentación de adherirse a este tipo de comportamientos reprochables desde todos los puntos de vista.

 8. Reclaman procedimientos transparentes para la elección de los cargos ejecutivos de la EGU, de tal modo que sean seleccionados científicos honestos que lideren y velen por que se sigan procesos transparentes y honestos en los procesos de evaluación de los documentos enviados a las revistas científicas con vistas a su publicación. 

 9. Denuncian que, durante la asamblea general tanto el debate, como las actas que se derivaron del mismo, dejaron mucho que desear, por estar sesgados e incompletos.

 10. Denuncian la falta de transparencia en la concesión de los galardones que ofrece la División de Suelos de la EGU a sus investigadores senior y junior. Del mismo modo solicitan que tales premios se ofrezcan teniendo en cuenta una mayor cobertura geográfica y así alcanzar  “un balance cultural más equitativo” para lo cual también demandan que se presenten más nominaciones para los premios otorgados a los jóvenes científicos.

Como decimos en España, da la impresión de que los firmantes acaban de  “caerse del limbo” al suelo. En otras palabras se encuentran por primera vez ante el mundo real, que no atesora nada de ideal, por lo que piden un amparo, que reemplace al de sus progenitores, en el mundo de la ciencia.

En este sentido cabría decirles que se lean libros como el aludido de la Anatomía del fraude científico”, con vistas a que entiendan como trabaja y que conflictos acaecen en el seno de la actividad científica actual. Aquí no hay ni mamás ni papas para protegerles de los “malos”, sino una guerra sin cuartel, bajo el imperio del publica o perece. Tampoco suelen funcionar bien las distinciones entre buenos y malos. No es oro todo lo que reluce, ni debe uno confiar en los que se rasgan las vestiduras, ya que aquí todos somos jueces y partes “de algún modo”. El comportamiento de los científicos es un reflejo del social. No hay nada de especial que nos distinga de las tropelías que vemos en otros ámbitos de la vida, como hemos reiterado “ad nauseam”, en este blog. Os recurso que en la asignatura que impartí durante cinco años sobre filosofía y sociología de la ciencia (UPM, Madrid), los estudiantes “me obligaron” a que les explicara “como se redacta un paper”  A petición expresa hablamos una hora de todo el proceso, desde que se escribe un borrador de artículo, hasta que finalmente, “si hay suerte”, este es publicado. Tuve que exponer varios ejemplos literales (incluyendo respuesta de revisores y decisiones de editores a algunas de mis publicaciones), que yo he sufrido en mis carnes. Tras escuchar la desiderata, más o menos vinieron a decirme “se nos está quitando las ganas de ser científicos”. ¿No queráis saber de qué va esto?. ¡Pues no preguntar hasta que lo sufráis, cuando llegue el momento!.  Pero analicemos punto por punto sus reclamaciones.

 Sobre el punto (1) reitero que su documento, inocente o no, ha dado lugar a que  en la práctica el debate continúe y más aún por cuanto algunas de sus demandas carecen de lógica o simplemente son irrealizables.  El punto (2), que concierne a su desamparo, tan solo cabe responder: ¡bien venidos al mundo real!, aquí, de momento no hay papas ni mamás que velen por vuestros intereses. Quedan pues vuestros mentores, algunos de los cuales os protegerán, mientras que otros se aprovecharán (exprimirán) del esfuerzo que realicéis y quizás luego os echen a la calle. La indagación científica es deliciosa, empero el entorno que la envuelve tan salvajemente competitivo como cualquier otro. Y así, como muchos se sentirán darwinistas, apelo a él y espeto: (a) el pez grande se come al chico y (b) solo sobreviven los más aptos y/o sin vergüenzas. No seáis ingenuos, por favor. Y entremos en el punto (3), que tiene mucha, demasiada, sustancia. Todo el debate de los Senior sobre el caso “Akhanaten Mcdonald” se zanjó con intercambio de mails en el que yo insistía en lo mismo que vosotros. Solicité por activa y por pasiva, códigos éticos claros, precisos y obligatorios sobre los puntos tratados y alguno más. ¿Cuántas referencias bibliográficas, a lo sumo, debe incluir un paper de otros previos publicados en la misma revista que el documento sujeto a revisión? Hablamos de porcentajes respecto al número total de referencias, ya que este variará según sea la naturaleza de la indagación. Seguidamente reclamé que se impusiera un límite de artículos que los editores jefes pueden publicar anualmente en las revistas que dirigen. ¿Por qué?. Por la sencilla razón que el susodicho “edafólogo de campanillas”, entre otros muchos, se excedía en publicar muchos artículos anualmente en la revista de la que era editor jefe, pero atacaba ferozmente a los acusados, cuanto en realidad no atisbo diferencias. Mientras el acusado intentaba promocionar la revista de la que era editor, el acusador la utiliza descaradamente en su propio beneficio. Francamente no sé si su conducta resulta ser más recriminable. ¿Qué pensáis vosotros?. Recordemos que una cuestión es sugerir y otra obligar, si bien en la práctica la frontera puede ser considerada un tanto difusa. Todo depende de la desesperación. UInos aceptan, el artículo es publicado y luego protestan. Empero lo lógico sería recriminar al editor, denunciarle si es posible y luego buscar otra revista para publicar su manuscrito: ¡hay muchas!. El caso es que nadie le acusó, que yo tenga noticia ¿¿??¿Tomó el establishment nota de ambas propuestas?. Seguro que no.  Existen demasiados interesas creados, demasiados lobbies y demasiados carteles, como para que muchos de nosotros agachemos la cabeza. Recordar: ¡pública o perece!. Y en estos casos, quien realmente atesore pensamiento crítico y desee ser independiente, corre un serio riesgo de salir peor parado que nadie. ¡De eso sí que se bastante!, por desgracia. Pero la libertad tiene un precio.  Estoy con vosotros en lo concerniente a aclarar y luego acatar las reglas del juego, ya que yo y otros investigadores Senior también podríamos entonces acusar a ciertos grupos de presión que comandan varias editoriales por su mala conducta. ¿Porqwué no incidieron los jóvenes estudiantes en este tema? Posiblemente entonces, vosotros os dieras cuenta de enorme dimensión del problema, llevándoos las manos a la cabeza. Pero vayamos ahora al punto (4). No hay ninguna consecuencia. Cada país tiene su propio sistema de valoración de la actividad investigadora  y acceso al staff de las Instituciones. Vosotros en estos momentos estáis compitiendo fundamentalmente con los colegas de vuestros propios países. Es en los Estados de la UE que han sufrido más la crisis, y que corresponden por lo general a los que padecen de sistemas de I+D más débiles y peor financiados, en donde el número de convocatorias de proyectos, becas y contratos se han reducido brutalmente, como detallo más abajo. Justamente en estos casos los jóvenes investigadores tienen le imperiosa necesidad de acudir a convocatorias internacionales como las  Acciones Marie Skłodowska-Curie, y por cierto con un relativo éxito. Dado que el número de plazas para entrar en el staff es muy reducido (con toda seguridad mucho menor que en los Estados que han sufrido en menos grado la desdichada crisis económica) la competencia es draconiana, agónica. Fijaros en las siguientes cifras. Me comentaba el director de un centro de ciencias agrarias del CSIC que si el joven ha publicado menos de 10 publicaciones anuales en revistas de impacto durante los últimos años, no tiene ninguna posibilidad de éxito. ¡Es una barbaridad!. Espero que en países como Alemania, Suiza, Austria, Holanda o Bélgica, no estéis sometidos a tan infame presión. Del mismo modo, cuando un artículo es rechazado de una revista se busca otra con vistas a enviar el manuscrito. Se trata de una práctica cotidiana, incluso para los Senior. Eso sí, es muy probable que os topéis con otro cartel o lobby distinto del que acusáis. No existen diferencias marcadas en los IF de la mayor parte de los Journals que admiten artículos de las ciencias del suelo. En 2006 ocurrió un caso parecido y se tomaron las medidas oportunas. Sorprende que en aquel caso, la supuesta mala praxis se ocultó al público y en el que actualmente nos ocupa/preocupa se publicitara a bombo y platillo caso ¿no?. Yo me pregunto las razones, ¿y vosotros, ¿¿?? Ahora bien, si sois simplemente inocentes, tener en cuenta que vuestros mentores pueden pertenecer a algún lobby. ¿Son muy comunes, aunque obviamente se oculta. Yo personalmente conozco varios lobbies, algunos muy potentes y comandados por colegas cuya procedencia coincide con la de los países cuyos jóvenes han firmado en mayor número el documento que enviáis. Raramente, por su menor peso en la ciencia actual son los investigadores de los países del Sur de Europa los “malvados”. ¡Cuidado, cuidado!. Y llegado este punto me solivianto.

“Suponiendo” que esta vez el acusador tuviera razón, lo realmente indignante, deviene que es la primera que se acusa a investigadores del sur, de asuntos escabrosos como este, cuando en realidad los del norte son los que tradicionalmente han nadado a sus anchas en el fango de la mala praxis. Por favor rogaría a los firmantes del documento que analizaran la proporción de editores jefes que pertenecen a países del sur respecto a los del norte.  ¿¿??.

El punto 5 resulta ser una de las joyas de la corona. Efectivamente los acusados deben ser considerados inocentes, mientras no se demuestre lo contario. Sin embargo, ellos se lamentan de haber sido juzgados sin tener derecho a defenderse. Y aquí entra el juego el punto 6. Los jóvenes edafólogos extienden tal derecho de presunta inocencia a los acusadores. Yo estaría completamente de acuerdo si no fueran anónimos, ya que sin reglas de transparencia y buenas conductas, así como en ausencia de tribunales independientes que las vigilen y hagan cumplir, quien denuncia paga las consecuencias. Empero no se puede decir lo mismo de los acusadores anónimos. ¿Cómo se puede defender la inocencia de quien no se conoce?. ¿Cuál es la fórmula milagrosa? Y resulta que nadie sabemos la verdadera identidad de “Akhanaten Mcdonald”, aunque varios la sospechemos, cuando debiera ser el primero en sentarse en el banquillo de los acusados, por la sencilla razón de que ha sido demostrado que gran parte de los colegas que el denunció eran inocentes de las infamias que este cobarde vertió en Internet. En los jóvenes investigadores omiten etambién este gravísimo punto. Aquí los firmantes del documento “Open letter concerning scientific misconduct in the European Soil Science communityincurren en una falta de lógica fragante. Francamente un razonamiento lamentable indigno de aquellos jóvenes que pretenden alcanzar un puesto de científico. Tal reproche no es solo mío, sino que acaece en todas las réplicas que recibió al manuscrito aludido.

En el punto 7 los jóvenes firmantes del documento, solicitan el adestramiento necesario para que los principiantes no incurran en prácticas deshonestas. Y estoy completamente de acuerdo, aunque ampliaría tal demanda a los Senior, ya que muchos viven sin tenerlas en cuenta. Es obligación de los mentores y tutores de los jóvenes el formar/enseñar a discernir lo que es ético de lo que no lo es, lo que es buena praxis y lo que no. ¿No lo hacen? Topamos pues con un serio problema.

En el punto 8, cuando se habla de que los cargos ejecutivos tienen que ser personas honestas, etc., tan solo cabe reseñar que sean ellos los que nos muestren el camino a los Senior.  Debo suponer que todos votamos a colegas que consideramos que son honestos, porque si no fuera así, o somos necios o estaríamos votando a alguien del lobby al que pertenecemos, ¿o no?. Cuando un país vota a un Presidente para que dirija el destino de la nación, todos los electores pensarán que están votando a un político honrado. Otra cuestión bien distinta es que una vez ya electo demuestre a sus seguidores que no lo es, hecho  muy lamentablemente y frecuente en Europa. La lucha por el poder y el prometer acciones que finalmente no se cumplirán es moneda corriente en cualquier ámbito de la sociedad. ¿Y qué decir de la corrupción política?. No, los científicos no tenemos la sangre de otro color.

Los jóvenes investigadores, en el punto 9, denuncian que durante la asamblea general  las actas y el debate no fueron claras, etc. Yo no asistí por lo que poco puedo decir. Sin embargo todos las réplicas que han recibido “sin excepción”, les han contestado que expliquen la razón del por qué no intervinieron allí. ¿Estaban sordos y mudos? O ¿hablan ahora de oídas? Al parecer fueron muchos los que  colegas que mostraron su solidaridad y aliento con los acusados y no con los acusadores, por lo que una de dos (i) o todos formaban parte/simpatizaban con el supuesto lobby o los acusadores no llevaban razón. Los jóvenes firmantes debieran reflexionar o sopesar sus palabras antes de hacerlas públicas. Todo esto se me antoja un sin sentido.  ¿os dais cuenta de que, “al parecer” solo asistieron a la reunión los integrantes del lobby acusador?.  ¡No me lo creo!, y dudo que nadie lo haga.

Finalmente, el punto 10 se me antoja hilarante. Por favor léanlo de nuevo. Denuncian la falta de transparencia en la concesión de los galardones que otorga la EGU para proponer después que se distribuyan de firma más variada geográficamente, como expresión de la diversidad cultural Europea. ¡Vaya, vaya!, retornamos a ese tufillo xenófobo que me ataca los nervios. Implícitamente muestran su disconformidad a que los mentados premios primen a los jóvenes de ciertos países en detrimento de los de otros. Cuando uno observa la lista de los firmantes no deja de asombrarse. Ahora resulta que los jóvenes investigadores de los países ricos deben ser “mimados” por jugar en desventaja frente a las bárbaras huestes de los desheredados mediterráneos, reconocidos en el mundo entero por su abrumadora aportación a la ciencia internacional ¿??. Por vayamos por partes.

Por un lado se encuentran las nominaciones. Y al parecer, según las numerosas réplicas que he leído, los representantes de diversos países no nominaron a nadie. ¿Quién tiene la culpa?. ¿¿??. Parece que varios españoles lograron galardones, de lo cual como compatriota me congratulo. Pero el tema no debe centrarse en este punto, sino en la composición de los tribunales que los eligieron.  Llegados aquí  cabe mentar que los tribunales estaban bastante equilibrados por lo la acusación no deja de más que una pataleta de críos chicos.

Ciertamente entre los galardonados había bastantes jóvenes de los países mediterráneos de la UE. Como detallaré abajo, la crisis ha afectado a estos últimos mucho más que a los primeros. Empero a pesar de los brutales recortes de todo tipo, la investigación, por ejemplo en España (que es de la que tengo datos) ha mantenido un crecimiento sostenido tanto en términos cuantitativos como  cualitativos, como se puede leer en la siguiente nota de prensaMás productividad y visibilidad científica pese a la escasez de recursos”. Al parecer esto no gusta a muchos colegas y jóvenes estudiantes de los países más ricos de la UE. ¿No huele esto a xenofobia?.

No obstante, llegado a este punto, personalmente alucino cuando leo que los jóvenes firmantes demandan que los premios se ofrezcan de tal modo que abarquen una mayor cobertura geográfico-cultural. ¿Se sienten los Estados ricos y poderosos temerosos  por el buen trabajo realizado por aquellos cuya financiación ha retrocedido entre 10 y 20 años. ¿Sí?.

Un premio es un premio, y no el “chocolate para todos”. Todo apunta a que lo que aspiran es a convertir estos premios en estampitas o peor aun en el festival musical de Eurovision, en donde, con todos mis perdones, cada país presenta la peor canción del año en su territorio. Pues bien, de hacerlo, seguramente tengan más oportunidades, ya que en 2017 España ha alcanzado ¡por fin! la última posición pero… un momento. ¿Quién ha ganado?. ¡Portugal! (me alegro mucho con independencia de la calidad que atesore su canción, ¡ya era hora!: ¡es la primera vez!). Resulta que tampoco, ¡ni por esas!. No parece ser vuestro año, jovencitos. ¿Os imagináis que los premios Nóveles se otorgaran a vuestro modo?. En tal es el caso lo mejor sería irse a trabajar a alguno de los países más pobres del mundo, sin sistema de i+D, y esperar plácidamente sentado, ya que al final te tocaría la lotería.

Resumiendo, estos jóvenes parece que acaban tal polluelos de salir del cascarón y no se enteran da nada, pero hablan, critican, exigen y demandan como SuperSabios, del norte por supuesto.

Sobre La Editorial, el debate en la Asamblea de la EGU y la Opinión de los edafólogos en el Juicios de Núremberg

Señalemos que, durante un Meeting en que se trató el tema de la posible mala conducta que analizamos hoy, gran parte de los asistentes se pusieron del lado del banquillo de los acusados (mostrándoles su solidaridad y cariño) criticando el comportamiento no solo del manoseado anónimo sino de la editorial Copernicus, (observen cuantos ciudadanos de la Europa Mediterránea componen su staff) que edita los Journals de la EGU, que tampoco saló bien parada de las críticas de los asistentes. ¿Su sede?: ¡Alemania!. Digamos de paso que la Asamblea General de la EGU se realiza e ¡Viena!. Al parecer el orgullo de la raza aria de lengua germana surge de nuevo, como el Ave Fénix. Si uno observa los cargos de la división de suelos constatará que, efectivamente, existen muchos colegas del sur de Europa (y principalmente de España). Empero son electos, no elegidos a dedo por nadie. ¿Quién les vota?.

Casi todos los asistentes al debate, coincidieron en que durante los últimos diez años desde que uno de los acusados y condenados, entró como Vicepresidente y alcanzó después el cargo de Presidente la División de Suelos de la EGU, está pasó de ser un pequeño reducto de colegas a alcanzar la segunda posición. Del mismo modo, de unos pocos posters que se presentaban al año en la Asamblea General de la EGU se ha pasado a casi 2.000. Se han constituido premios para expertos senior y junior en ciencias del suelo, editado revistas que ya se encuentran indexadas y un sinfín de actividades inimaginables en un foro como el EGU antes de esas fechasY en Gran parte gracias al acusado. No me extrañaría que tal hecho haya suscitado envidias y recelos. ¿toda una amenaza para la superioridad Aria!. Empero esto no tiene nada que ver con las razones por las que ha sido acusado. Incluso, si se aceptara que este colega español hubiera incurrido en una mala conducta editorial (cuestión que aún hay que analizar, ya que todo el proceso ha sido más que oscuro y proceloso), lo que los edafólogos europeos asistentes reconocían era el milagro que había realizado este ¡terrorista! tras un infatigable trabajo de muchos años, del que ahora vosotros os beneficiáis ¿vale?. A una persona no se la puede juzgar por un solo error, sino por el conjunto de su trayectoria profesional. Y lo que los colegas de muchos países que asistieron reconocieron abiertamente es que sin él casi ninguno de los logros conseguidos hubieran sido posiblesReitero que sin entrar en la inocencia/culpabilidad del acusado (debates y acusaciones de la índole aquí abordada son monedas de uso diario en el mundo de la ciencia, como por ejemplo en este documento: sesgos semejantes en otras disciplinas/revistas científicas), hay que agradecerle los logros alcanzados con vistas a mejorar la visibilidad de la ciencia del suelo en Europa. ¿Por qué entonces desde la propia EGU le quieren linchar?. ¿Envidia, porque es del maldito sureño?. Todo esto huele a podrido, y también a xenofobia.

Y Dejo la entradilla para ofreceros más material, que alcanza ya las 30 páginas de texto. En fin, esta vez me he excedido sobre manera. Lo lamento, pero mis ánimos antifascistas están encendidos. Os pido disculpas ya que no voy a revisar la redacción de los contenidos que expongo abajo. Es abundante y no doy más de sí. Habrá erratas, algunas faltas cde ortografía y/o deficientes gramaticales. ¡Sorry!.

Juan José Ibáñez

 Continua………. (más…)

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Los Cárteles de la Ciencia, Malas Conductas Científicas y la Revisión por Iguales (Un caso Reciente en las Ciencias del Suelo)

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Filadelfia, Congreso Mundial. Corría el año el año de 2006. En un meeting privado entraban los editores de las revistas de una gran editorial de revistas científicas. Pregunté a un español que ocurría. Se pretendía elevar una propuesta por un caso de mala conducta científica de una revista indexada y…. Ahí comenzó mi interés por el tema……

En el primer cuatrimestre de 2017 se ha producido un deplorable espectáculo en el seno de la comunidad de edafólogos. Un execrable cobarde, es decir cubierto por el sayo del anonimato, lanzó gravísimas acusaciones en contra de algunos colegas y editores de revistas por su “presunta” mala conducta científica. Tal ataque fue diseminado mediante a una lista de distribución que fue creciendo con el tiempo hasta incluir a centenares de investigadores. Pero esto no fue todo, ya que una afamada institución holandesa se unió a la ceremonia de la confusión desde una página Web institucional que leen muchos científicos del suelo.  Y así comenzó bochornoso espectáculo que da lugar a este post.

Y es que resulta que el anónimo que atacaba a unas revistas concretas y su editores, añadió mi blog, en lugar de la página web oficial con vistas a que se leyera una de las cartas de presentación que se publicitaron cuando comenzó el marketing para dar a conocer  uno de los nuevos y ya aludidos “Journals”. Gracias por la publicidad (…) y me acordaré del anónimo cobarde, ya que unirme al “cartel de los acusados” puede interpretarse que yo me encontraba en el bando de los criminales, a pesar de que no había ningún reproche hacia mi persona.  Varios detalles me hicieron sospechar el lobby o Cartel” concreto que se escondía detrás. Un día después del mensaje anónimo, una de las figuras más reconocidas en la escena actual de la edafología, se unió con entusiasmo al ataque, publicitando un estudio que había hecho en el que se alegaba que algo olía mal en un Journal. Y lo hizo desde un boletín de noticias de una comisión de la IUSS. Empero no juzgó el comportamiento del agresor anónimo mentado, que por cierto firmaba con un nombre y apellido que llevaban las mismas iniciales que la del edafólogo de postín, con el que desgraciadamente he tenido graves enfrentamientos a lo lardo de casi treinta años. Cabría preguntarle: ¿se puede difamar impunemente?. Ya sabemos, ¡difama que algo queda!.  

En consecuencia, indignado por la mención a este blog, pasé al ataque. Mis respuestas no gustaron nada de nada a parte de la cúpula institucional de la  comunidad de expertos en la ciencia del suelo, aunque finalmente entraron en razón y borraron los comentarios de la Institución que se había unido ¿por su cuenta? Al jolgorio del linchamiento, colgando también sus comentarios en un sitio Web de la IUSS.  Al perecer no habían pedido permiso a esta sociedad, según su máximo dirigente. Todo seguía oliendo muy mal.

Durante unas semanas las revistas acusadas analizaron las actividades de los miembros del “posible cartel” exculpando a la mayoría de ellos, aunque no a todos. De aquí se deduce, ineludiblemente, que el anónimo injurió a diversos colegas y ya sabemos “difama que algo queda”.   Muchos de ellos lo han pasado, injustamente, muy mal. Pero como era anónimo, el agresor  aún se estará riendo del injustificado sufrimiento de algunos de sus compañeros de profesión. Vista la suciedad de todo este affaire, que implicaba a muchos inocentes, y teniendo en cuenta que me comprometí a esa elevadísima instancia  a que no me haría eco de este desaguisado en este blog, no mostraré nombre alguno, ni de acusadores ni de acusados, ni a donde me llevaron las pesquisas al conocer la IP del el servidor desde el que el acusador fantasma lanzó sus improperios.

Se trata de hechos y actitudes  que han ocurrido en disciplinas afines y salpican a muchas revistas científicas. Hechos similares fueron denunciados en nuestra disciplina contra otra revista allá por 2005/2006, como comento en la entradilla de este post. Es decir, no  se trataba de ninguna novedad, con la salvedad del cobarde anonimato, ya que este ¿compañero?, de conocer su identidad, podría encontrarse ya encausado por los tribunales ordinarios de justicia en varios países. 

El vocablo “cartel”, generalmente asociado a las drogas, no es un palabro que introduzco caprichosamente en este contexto, sino que lo hizo el cobarde fantasma acusador. No creo que haga falta que os explique su significado, aunque en este y otros casos, emplear cartel o lobby, no deja de ser cuestión de matices. Los lobbis no son necesariamente legales (y a menudo, encubiertos bajo actividades no delictivas o de mala conducta, existen otras que sí lo son). Se trata de juegos de palabras, como el de “subjetivo” versus “juicio experto”, según se desee desacreditar o alabar la figura de los redactores de un documento.

Entendían el anónimo impresentable,así como el colega de postín, que entre ciertas revistas se daba un ciertoconchabeode tal modo que referenciaban profusamente los artículos de las publicaciones “amigas” elevando así el factor de impacto de sus productos editoriales y el CV de los autores ¿indebidamente? citados. Y alguna cabeza cayó, justa o injustamente. Ahora bien, en más de tres ocasiones, los editores de tres revistas en los que se estaban revisando mis publicaciones, mediante ese proceso al que denominamos revisión por pares o ¿iguales?, también me habían incitado a referenciar más artículos de las mismas. Por lo tanto, nada nuevo bajo el sol. ¡Se trata de algo que viene siendo habitual en el mundo de la ciencia con el beneplácito de la comunidad, nos guste o no!. ¿Quizás la cantidad de ese tipo de referencias bibliográficas sugeridas, que no impuestas era excesiva?. ¿Quizás el estilo de la presión?. ¡Quizás!, Francamente lo desconozco.  Casi nadie lo duda, aunque pocas veces se diga públicamente: la batalla de las revistas indexadas por subir su factor de impacto y la de los propios científicos en sus luchas personales por no sucumbir a la draconiana política de “publica o perece”, induce a que numerosos compañeros se aproximen a líneas rojas que no debieran traspasarse jamás. No obstante si la propia comunidad científica no explicita unos límites claros y precisos que no debieran transgredirse, termina haciéndonos a todos un flaco favor. Nos hace falta un manual de conducta ética, que contemple tanto a los investigadores, como a los revisores y los propios editores. Y tal manual debiera ser muy explícito, ya que cada cual interpreta los textos y cifras como les conviene, algo consustancial al hecho de ser humanos. Pero no es así, por desgracia. Algo difícil de entender. Una gran parte de los documentos sobre recomendaciones para evitar la  mala conducta científica se ofuscan en los fraudes científicos de los autores, pero soslayando la mención de casi todo lo que afecta a revisores y editores, cuando son tres piezas igualmente importantes, y por lo tanto motivo de ser éticamente juzgadas  por igual. El embrión del “publica o perece” nació ya defectuoso, por cuanto no se puede ser juez y parte a la vez, como ocurre a los editores. Y es aquí en donde nuestras autoridades se lavan las manos en prácticamente todas les disciplinas científicas.  Ni líneas rojas explicitas ni un análisis crítico de la conducta de revisores y editores. Algo falla, si dos de estos tres elementos son eximidos de cualquier acusación por falta de legislación o intereses ocultos. No abordaré el tema en este post.

No obstante, en mi opinión, lo más lamentable de todo este maloliente affaire, deviene en que existen diversas actividades que, “a mi modo de ver” son igualmente execrables y que afectan a otras revistas edafológicas de prestigio, como en cualquier disciplina. Empero son ignoradas ¿Porque?. 

Aun suponiendo  que el anónimo y el edafólogo de campanillas que le avaló implícitamente utilizaron los mismos argumentos, centrándose en el exceso de citaciones (digamos que cruzadas entre las revistas en las cuales los colegas acusados desempeñaban distintos aunque importantes roles editoriales), reitero que existen otras líneas rojas que el affaire no abordaba y que afectaban al edafólogo de campanillas. El aludido oráculo de la ciencia que refrendaba las opiniones del acusador anónimo ha llegado a publicar hasta ocho artículos en un año en la revista en la que desempeñaba el cargo de editor jefe y otros cuatro en su revista hermana, de edición más reciente. Por lo tanto, se lo hice saber públicamente. Por pura táctica defensiva,  él se agarró al protocolo legal  que las revistas utilizan en estos casos para defenderse. Todos podéis leer tales argumentos en cualquiera de ellas, a los que se denominan  “conflicto de intereses”. Si eres editor de una revista y envías un documento a la misma para que sea avaluado,  efectivamente deben seguirse un conjunto de normas. Ahora bien, ese es el protocolo, ¿Quién lo monitoriza? ¿Quién juzga si ha sido realizados siguiendo unos cánones éticos impolutos?.  Como dice el refrán uno además de ser honrado, debe parecerlo ante los demás: el público o más concretamente en nuestro caso los lectores.  Y así, aunque todo el proceso hubiera sido legal el resultado público del edafólogo de campanillas daba lugar a sospechas razonables, ¿O no?. Pero si en la misma revista se publican además muchos más artículos de aquellos que te siguen en tu línea de investigación, en comparación con los que se publican de otras temáticas, es decir de los integrantes de su lobby……. el tema también me huele mal. Eso sí, van dejando huellas “imborrables” cuando uno analiza no solo los contenidos de los papers, sino la proporción relativa que son publicados, el número de ellos en que firmaron juntos con anterioridad con otros miembros del Cartel, ¡perdón! Lobby (en que estaría pensando), y un largo etc. generalmente no analizamos “científicamente” la información indirecta que ofrecen estas revistas, pero no resulta difícil extraer conclusiones, muchas de las cuales darán lugar a más y más sospechas.  Yo ya he comenzado a hacerlo.

Para que me entendáis todos, imaginaros que el jefe supremo de la editorial, de una empresa de publicaciones, envía uno de sus productos (artículos, libros, etc.) para que sea valorado por el staff que el mismo dirige. ¿Cuántos de sus colegas subordinados o de menor rango lo rechazaría por temor a ser degollados? Se mire por donde se mire, tal metáfora resulta ser válida.

Y lo más lamentable de todo, porque existe hay mucha “diversidad” de “potenciales” malas conductas científicas, estriba en que se trata de un caso más, con independencia de la disciplina de la que hablemos. Ya hemos analizado del tema con profusión, especialmente entre 2005 y 2009, siendo estos incluidos en nuestra categoría fraude y mala praxis científica. 

Resulta rotundamente falso que la revisión por iguales sea una garantía de objetividad en los procesos de evaluación. Hay quien dicen defender la ciencia negando los múltiples casos detectados de potenciales mlas praxis, convirtiéndose en parte del problema, que no de la solución. Estamos los que pensamos que la mejor forma de luchar contra tal lacra estriba en denunciar los hechos de los que tenemos constancia. Ahora bien, los “sacerdotes de los lobbies”… perdón, de la ciencia (¡vaya día llevo!) nos reprochan que lo que realmente somos es unos resentidos, que lo único que pretendemos es destruir la imagen que los ciudadanos “padecen” de esa cosa a la que llamamos ciencia. Sin embargo luego resultan ser más que responsables de lo que actualmente sucede, y no me refiero en este caso a los acusados, sino a los acusadores, que no dejan de ser un cartel ya establecido que no desea la competencia de otros que puedan ir surgiendo. Iremos viendo también en post sucesivos de que la xenofobia emergente en Europa también ha desempeñado en papel nada despreciable

Y acabo reiterando que…..

Los científicos somos seres humanos, por lo que como en cualquier colectivo, ante la presión y competitividad exacerbada, algunos/muchos luchan por su supervivencia, por las buenas o por las malas.  Ante este escenario, hablar de objetividad deviene en un argumento patético y tanto más cuando la “objetividad pura no existe”.

Y resulta más que lamentable que un lobby travistiéndose de inocente ataque a otro colectivo acusándole de ser igual que ellos, sea cierto o no.

Juan José Ibáñez

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La Otra Cara de la Moneda en los Estudios de Geodiversidad (Geodiversidad como Hipótesis Nula de los Estudios de Biodiversidad)

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Una imagen de la geodiversidad y sus componentes: Fuente: Juan José Ibáñez

Como ya hemos comentado en los post previos de esta “miniserie” (ver ítems relacionados abajo), intentamos relatar el estado del arte en lo concerniente al análisis de la geodiversidad y la preservación del patrimonio geológico. Ya mostramos que las investigaciones sobre la diversidad biológica surgieron con dos propósitos totalmente diferentes, aunque íntimamente relacionados: (i) detectar los patrones espacio-temporales de los ecosistemas y en especial como se ensamblan las especies en su seno y (ii) elaborar y aplicar aquellos criterios y bagajes de conocimientos con vistas a la preservación del patrimonio biológico. De hecho, las indagaciones sobre el primer ítem fueron en gran medida el punto de partida del segundo.   Muy por el contrario, en materia de geodiversidad, la mayoría de los expertos se han volcado sobre el segundo soslayando palmariamente el primero. Y al hacerlo se ha perdido (al menos hasta la fecha) una gran oportunidad de penetrar y divulgar sus hallazgos en otras disciplinas afines, así como consolidar los criterios científicamente más rigurosos en los esfuerzo de preservación del patrimonio geológico. También os explicamos como un compomponente de la geodiversidad, la edafodiversidad, inició su andadura con anterioridad a todos los restantes, partiendo de la filosofía alternativa, es decir la señalada en el ítem (i), e incluso en algunos artículos se estudiaban cuantitativamente, al margen de la diversidad de tipos de suelos, los de litología y geomorfología. Sin embargo, la mayor parte de los estudiosos soslayaron tales aportaciones por razones difíciles de entender, ya que una disciplina escasamente formalizada tan solo puede progresar si se transforma en otra de carácter más riguroso, en la que las matemáticas deben atesorar un papel capital. En nuestra categoría “diversidad, complejidad y fractales” os hemos mostrado numerosas evidencias de que, al menos en gran medida, los patrones espaciales de los suelos en el paisaje se asemejan asombrosamente a los detectados durante décadas en las investigaciones sobre biodiversidad, por asombroso que parezca. Dado que los ecólogos aplicados al análisis de la biodiversidad atribuyen las estructuras matemáticas observadas a causas biológicas, se encuentran con la refutación empírica de que si ocurre lo mismo cuando estudiamos los tipos de suelos, tendrán que demostrar, de alguna forma, porqué sus descubrimientos dan cuenta de lo que ocurre en el mundo vivo, pero no son válidos para el abiótico o inerte, es decir refutar las evidencias que los investigadores que trabajan en edafodiversidad han constatado en numerosas ocasiones. Y dudo que puedan. No se encuentran preparados para ello.  Pero antes de continuar, volvamos a hacernos una pregunta trivial: ¿A qué patrones se ajusta la distribución espacial en el paisaje de geología, geomorfología y suelos?. No existen respuestas claras debido a que casi ningún investigador del ámbito de la geodiversidad se ha hecho la pregunta, con las salvedades aludidas.

Vuelvo a reiterar que los edafológos, en varios artículos, han detectado indicios de que las formas del terreno y la litología parecen seguir leyes semejantes a las halladas en los análisis de biodiversidad y edafodiversidad, pero son escasos; aún faltan evidencias más numerosas con vistas a retar a los ecólogos con el arsenal empírico adecuado. Este tipo de debates en ciencia suelen ser sumamente fructíferos, ya que obligan a los investigadores de otras disciplinas a tener siempre presente los estudios de aquellos que cuestionan sus ideas e hipótesis (a menudo equívocamente denominadas teorías). Así por ejemplo, si los ecosistemas, suelos, modelados geomorfológicos y litologías fueran conformes a las mismas (o una gran parte)  regularidades matemáticas, cabría pensar en la existencia de una teoría unificada de las diversidades cuya razón de ser sería necesario investigar y comprender. A la hora de detectar un patrón espacial y/o temporal en los estudios de biodiversidad, los ecólogos suelen asumir que la hipótesis nula  deviene en la ausencia de patrón alguno, es decir que no existe ninguna regularidad matemática semejante en otros recursos naturales, conjetura sobradamente refutada en el ámbito de la edafodiversidad y posiblemente también en geodiversidad, aunque permanece por demostrarse.   Por lo tanto, de acuerdo a los cánones de la ciencia, deberían estar obligados a abandonar su hipótesis nula y constatar que existen patrones de la biodiversidad que no pueden hallarse en el estudio, “con las mismas herramientas”, de los ítems que aborda la geodiversidad. ¿Por qué ocurren este tipo de actitudes en ciencia?.

Veámoslo……..

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