‘Pérdida de los Recursos Edáficos: El Sellado del Suelo’

Sobre la explotación de arenas y otros áridos (recursos no renovables, degradación ambiental y pérdida del patrimonio natural)

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Fuente: Colaje Google imágenes

Todo tipo de minería que conozcamos infringe una seria degradación ambiental. Y entre ellas, hoy vamos a hablar de una que apenas ha recibido atención. Hablamos de la  minería de áridos, entre las que se encuentran las arenas, ampliamente utilizadas para construcción de viviendas y numerosas infraestructuras. El problema es que en nuestro Planeta no hay casi recursos renovables. Abundan las arenas y otros áridos, pero hasta cierto punto. La demanda actual es tan enorme que los expertos empiezan a preocuparse seriamente por el futuro de este recurso menospreciado, así como de las consecuencias ambientales que acarrea tal tipo de minería. Para empezar, señalemos que todos los suelos que se formaron sobre tales depósitos son destrozados y exportados, dejando de paso huecos artificiales sobre el terreno que, amenudo acarrean otros problemas de degradación ambiental que no discutiremos en este post (aunque algo se menta en la nota de prensa que abajo os reproducimos). Más aun, en muchos espacios geográficos, abundan las canteras que afectan a los cauces fluviales y  los sistemas de terrazas que los rodean, destrozando tales tramos de las cuencas de drenaje que, además atesoran frecuentemente restos arqueológicos de valor incalculable. Y así perdemos también parte de este patrimonio arqueológico, quizás histórico y siempre natural. Por tanto, en este caso, por ejemplo, los patrimonios edafológicos, geológicos y arqueológicos son alterados cuando no destruidos para siempre. Del mismo modo, también corren riesgos los hábitats que albergan, y como coralario, el patrimonio biológico. En España, por ejemplo, incluso se ha llegado a practicar la minería de áridos en “espacios naturales protegidos”. La legislación sobre este tipo de uso/abuso, al parecer, dista mucho de ser la necesaria para una eficaz  preservación de los espacios más importantes y frágiles. La noticia que os ofrecemos hoy lleva por título “La demanda de arena crece tan rápido como los problemas que conlleva su extracción” y versa sobre el asunto aludido. El tema parece ser tan preocupante como para que la Revista Nature haya publicado una síntesis de la documentación existente al respecto. En cualquier caso, dado que la nota de prensa se encuentra excelentemente relatada, es breve y didáctica, será mejor que leáis lo que nos cuentan los expertos, que no deja de ser muy preocupante.

Juan José Ibáñez

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Cambio Climático, Degradación Ambiental, Demografía y Envejecimiento

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Fuente: Colaje Google imágenes

La nota de prensa de la que comentaremos “algo” en este post, es un resumen de un trabajo publicado en la revista Nature, y que lleva por título: “La Tierra se calentará más de 2ºC este siglo según las últimas predicciones”. Su contenido nos pretende hacer creer que: “(…) los investigadores concluyen que la temperatura media del planeta a finales de siglo se habrá elevado 3,2°C, y que el crecimiento demográfico no es el factor determinante que provoca esta situación (…)”. Francamente no puedo estar en mayor desacuerdo. Yo no dudo de que el tránsito de una economía basada en los combustibles fósiles a otra cuyos pilares sean las energías renovables, paliara en parte, y a largo plazo, el calentamiento climático. Empero la geopolítica y la visión cortoplacista de la gobernanza mundial no da lugar a ser nada optimistas, por muchos convenios que se firmen. La historia nos ha mostrado una y mil veces que, contra el hábito de firmar se opone el vicio de no cumplir lo acordado. Y francamente esta parece ser una regularidad claramente corroborada a lo largo de la historia de la humanidad.

Vivimos en un mundo superpoblado y seguimos insistiendo en aumentar la población, cuando el Planeta dispone de unos recursos limitados. Por su parte, en los países más poblados el envejecimiento de la población comienza a generar problemas económicos y sociales a los gobiernos. Más aún, en los países pobres, la natalidad resulta ser más elevada, pero una ingente cantidad de criaturas o mueren de hambre o se enfrentan a un futuro tan oscuro como vacíos están sus estómagos. Las industrias de los países desarrollados trasladan allí sus instalaciones (deslocalización empresarial para descender sus costes de producción), generando paro laboral entre sus conciudadanos, aunque sin terminar de paliar tampoco la falta de alimentos en los países afectados por tal expolio. De hecho ocurre todo lo contrario, ya que tal tejemaneje empresarial, es frecuentemente aderezado por un aumento de la contaminación y degradación ambiental. Más aun, del mismo modo, les hurtan sus suelos más fértiles (acaparamiento de tierras). Recordemos que gran parte de los Estados de la opulencia han gestionado tan deplorablemente sus recursos que necesitan la superficie productiva de otros para poder alimentarse (tierras virtuales), socavando más aun la pobreza de los desheredados del mundo. Por tanto, no les ayudamos a mejorar sus condiciones de vida, ni a promover su soberanía alimentaria, Así pues, más que riqueza podemos hablar de exportación de la explotación, si adicionalmente recordamos que les hacemos trabajar en condiciones insalubres, bajos salarios y jornadas interminables.

De lo hasta aquí expuesto se deduce que: donde se ubica la riqueza también lo hace la vejez ciudadana, mientras en los lares repletos de criaturas que deben formar parte de las próximas generaciones se ha instaurado una profunda pobreza, por mucho que sus gobernantes se ufanen del incremento de sus PIB, pero que en el mejor de los casos, solo beneficia a los que más tienen. A más habitantes más recursos naturales se necesitan, así como una mayor degradación ambiental termina siendo el resultado, reduciéndose paulatinamente la cobertura de suelos fértiles a escala global. Pregúntense ahora, por ejemplo, ¿por qué se prohíbe la inmigración?.

Empero incluso en el caso más que improbable de que la gobernanza mundial y su economía dieran un vuelco inesperado, el lema de a mayor número de habitantes, mayor necesidad de recursos para consumir se me antoja insoslayable. Se podría retrasar, que no erradicar, lo que el destino nos depara, si la madre naturaleza y nuestro egoísmo no hace menguar drásticamente la población de una forma razonable y razonada. Y mientras tanto aumenta la edad de la población en los países de la opulencia, generando que sus habitantes deban trabajar hasta aproximarse a sus “fechas” de caducidad. ¡La esclavitud de los ancianos del futuro! Por lo tanto, otro triste final se encuentra en ciernes. La distribución de la población y las futuras generaciones así como el reparto de la riqueza, se me antojan más que brutalmente descompensadas, contrarias a la dirección que demanda la razón para alcanzar un futuro sostenible.

Recursos finitos demandan una densidad de población finita. Y en este punto nos topamos con el muro de nuestra estupidez. Obviamente no nos encontramos preparados para adoptar medidas drásticas, y ni tan siquiera nos atrevemos a proponerlas, ya que se trataría de crímenes de lesa humanidad. Si como China controlamos la tasa de nacimientos, la población envejece generándose los mentados problemas económicos y sociales. Si por el contrario, en ausencia de controles demográficos, como es el caso de la India, la tasa de natalidad se desboca y con ella la pobreza, el hambre y la injusticia.

Racionalizar nuestros finitos recursos es una solución que debemos adoptar inexcusablemente ¡ya!. Sin embargo, el problema de fondo queda ahí, so pena de los locos que nos proponen alcanzar el transhumanismo y el poshumanismo que, como su nombre indica, deviene en ir más allá de lo humano, sigan con sus esotéricos y desmadrados discursos. Un mundo de robocops y de robots, que estos nos remplacen, tal como somos. Hablamos de la pérdida de la humanidad en una evolución cultural y tecnológica, que nos conduciría a un mundo en donde los hombres dejarían de serlo en sentido estricto.

El cambio climático y la degradación global que diezma sus recursos naturales son el producto, que no la causa, de unos humanos irrazonables que crecen (mucho y mal) más allá de lo sustentable/razonable. Un mundo repleto de viejecitos con una exigua tasa de remplazo de la población se traduciría en un progresivo e irreparable envejecimiento. Podemos cerrar los ojos y mirar hacia otro lado, pero tarde o temprano, o nos ponemos todos de acuerdo o nos destrozaremos a nosotros y al planeta. No encuentro la solución, por mucho que he pensado y repensado el asunto.

El ser humano siempre ha mirado hacia adelante con la esperanza de que nuevos progresos científicos y tecnológicos nos ayuden a salir de los problemas de sostenibilidad que creamos. Sin embargo, esa misma tecnología nos ha conducido hacia un mundo más inhumano y gloriosamente degradado ¿o no?. ¿Seguiremos pensando de la misma forma en el futuro?. A la dictadura financiera que padecemos,  todo  este dilema, el más serio al que jamás nos hemos  enfrentado, no les importa en absoluto, mientras que a los pocos “afortunadamente multimillonarios” que rigen sus destinos no les afecten y lleguen a vivir más que matusalén, o simplemente sigan persiguiendo “su asesina inmortalidad”.  Ante tales disquisiciones lo que vais a leer, que podría también criticarse desde el punto de vista científico, carece de interés a largo plazo.

Juan José Ibáñez

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Conservación de los suelos y agua. Una premisa del desarrollo sustentable (Libro en Acceso Abierto) Autor: Oscar Simón Rodríguez Parisca (UCV)

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Nuestro amigo Alfred Zinck, nos informó del interés de este libro en acceso abierto. Y como lo que me recomienda Alfred para mi va a “misa”, aquí os lo presento. Los interesados no tienen más que pinchar en el enlace o en la URL y bajárselo para disfrutar y aprender de su lectura. Espero que sea de vuestro interés. Os dejo con la sinopsis, la biografía del Autor y otras señas del libro. ¡Qué lo disfrutéis! .

PD. Si este acceso el acceso arriba y abajo indicados al documento electrónico no funcionan (en octubre de 2018 sí ocurría), también podéis acceder al libro en este otro:  https://www.dropbox.com/s/eqq4xfke8d683z8/Libro%20CSA-Una%20premisa%20del%20desarrollo%20sustentable.pdf?dl=0 

 

Juan José Ibáñez

Continuar para leer contenidos y obtener las direcciones con vistas a que tengáis el libro en formato electrónico

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El Impacto de embalses y represas sobre el cambio climático, los suelos y el ciclo del carbono

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Embalses o reservorios y su ciclo de vida: Colaje Google Imágenes

 Esas malditas hidroeléctricas van a alterar el clima… ¿Y qué no?.

 Ya que el sistema climático no deja de ser, tal como lo entendemos y a menudo estudiamos, más que el propio sistema biogeosférico, cualquier actividad del hombre que altere la superficie terrestre y su biota, afecta como corolario al clima. Y así, ciertos investigadores a provechan el más mínimo resquicio y/o hueco entre los granos de arena, aun no visitado en su relación con el clima, para advertirnos que se ha soslayado, esto, aquello y lo de más allá, siendo ¡graviiiisimo!. ¡Es que no acertamos nunca!. ¡Siempre se nos olvida algo!. ¡Los científicos somos un desastre! Y este es el caso de la noticia que os ofrecemos hoy. De todos es conocido que las presas son trampas de suelos y sedimentos erosionados cabeceras arriba, al margen de las aguas que trascurren por sus cuencas de drenaje, a menudo contaminadas. Estos muros ecológicos alteran la dinámica fluvial de diversas maneras, como se muestra en una segunda noticia, expuesta tras la primera, y que os he traducido del suajili al español castellano, si bien ya la han traducido otros mejor que yo (ver al final del post). Y así se modifican todos los suelos y sistemas superficiales terrestres aguas abajo, y especialmente en la desembocadura de los ríos en los que el balance entre la erosión costera inducida por las aguas marinas y aporte de sedimentos se mantiene en un equilibrio metaestable. Por ejemplo, los deltas (tierras muy productivas) van perdiendo extensión y muchos humedales también. Pero todo esto es tan viejo como para ser conocido por Matusalén. El único dato digno de mención, que aun ¡debe ser corroborado!, deviene de que también secuestran casi el 20% del carbono que transportan estas redes de drenaje, y que de este modo, queda atrapado por esas malditas construcciones, tan artificiales como vitales para el hombre. Lo mismo lógicamente ocurre con parte de su carga de nutrientes. Eso sí, una porción  aún desconocida de carbono será emitida directamente desde el reservorio a la atmósfera, aunque se desconoce en que cuantía. Por otro lado, al ir colmatándose o rellenándose con los materiales atrapados, los sedimentos allí almacenados, ¡muy a su pesar!, deben ser extraídos con vistas a que el volumen de almacenaje de agua mengue en la menor medida posible. Es la operación a la que denominamos dragado. De este modo, los sedimentos son expuestos de nuevo a las inclemencias de ese clima que tanto nos inquieta y parte de su carbono irá también a la atmósfera, que no al mar. Y así el dato dice algo, aunque no mucho, a pesar de la relevancia que dan los autores a una cifra por corroborar. No olvidemos que la nota de prensa no informa de la proporción del carbono que es realmente edáfico, respecto al que procede de otras fuentes, como la hojarasca, el desprendido por aguas residuales y bla, bla, bla. Más grave aún, en mi opinión, como señala la segunda noticia, es la fragmentación draconiana de un sistema que conforma necesariamente un continuo, destrozando finalmente mucho más que la dinámica natural del propio curso fluvial: gran parte del paisaje. Hace ya una década que editamos en el blog el post titulado El Sistema Cardiovascular de Gaia: La Manifestación de un Planeta Enfermo.

 Por tanto, sí, efectivamente, casi todo afecta al clima, que resulta ser un niño muy sensible, frágil y rabioso, al que todo le daña. Y los científicos lo miran por todos los lados, empero como “expertos” que aun distan de reconocer plenamente su anatomía, fisiología y patología, como su propia ignorancia. Y ya sabéis, si tenéis una ocurrencia de este tipo relacionada con el clima, a poco que redactéis bien el texto, puede ser publicado en alguna de las revistas científicas de prestigio, que comienzan aparecerse a la prensa rosa, como mínimo en este tema.

 Os dejo pues con las dos notas de prensa que os hemos mencionado.

Juan José Ibáñez …..

……en fase de somnolencia.  (más…)

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Catástrofes en cascada: Vertederos, deslizamientos, avalanchas, contaminación…..

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Deslizamiento en China y destrucción de un polígono Industrial: Fuente MailOnline.

Si la naturaleza nos depara “naturalmente” eventos catastróficos, la acción del hombre los introduce “artificialmente” ¿?. Solemos pensar y describir ambos hechos como singulares, por lo que pueden tratarse y clasificarse por separado. Empero no suele ser el caso, siendo moneda de cambio que los unos interaccionen “sinérgicamente” con los otros y el resultado deviene en demoledor. Y así, mientras se pierde la biodiversidad, geodiversidad, edafodiversidad, etc., el ser humano se encuentra generando una radiación sin precedentes de los desastres colosales más variopintos. ¿Naturales?, ¿artificiales?. Personalmente, en abundantes ocasiones, no lograría encasillar muchos de estos eventos en una u otra clase. Ciertamente algunos son singulares, aunque con harta frecuencia se combina lo natural con lo antropogénicamente inducido. ¿No queríamos diversidad? Pues aquí tenemos un ejemplo. Abajo os exponemos numerosos casos,  si bien os dejo este como botón de muestra: Erosión por Deslizamientos y Avalanchas: Un Desastre Natural y Humanitario de Magnitud Global.

 Francamente, resultaría ya muy difícil precisar “a ciencia cierta” las víctimas y pérdidas materiales causadas actualmente por un genuino desastre natural, ya que en la mayoría de los casos, el hombre, de un modo y otro, desea impenitentemente introducirse en la ecuación. Y en verdad que en este tipo de empresas tenemos mucho éxito.  Y a las pruebas me remiro (ver al final de esta entrega).

 No obstante, no solemos percatarnos de los abundantes tipos de “naturo-antropo—catastrofos”, por cuanto a menudo, no se producen sincrónicamente, sino en cascada, siendo los tipos de respuesta muy variados, es decir dilatados temporalmente (ver por ejemplo lo que se denomina bomba química del tiempo). Y así, hablamos de dos desastres cuando en realidad no suele ser inusual que sea uno solo, eso sí, repito que  naturo-antropo-catastrofos”. No echemos pues la culpa a la naturaleza, de lo que causamos con nuestro más que negligente comportamiento.

 Por ejemplo, solemos pensar, y leer  que los deslizamientos de tierras y avalanchas, no dejan de ser más que un tipo de erosión violenta producidas por un terremoto, lluvias intensas o un tsunami, por ejemplo. Es decir desastres naturales. Sin embargo, suele darse el caso de que los daños generados no se habrían producido con una adecuada planificación territorial, lo mismo que ocurre con los tsunamis, por citar tan solo un caso más. Y a costa de repetirme, el problema se complica, en lo que concierne a los aludidos movimientos de tierra, si afectan a suelos contaminados, o peor aún a nuestros constructos materiales, tales como los vertederos (siempre contaminados: “Contaminación de suelos en los vertederos  y con harta frecuencia inestables: “frágil estabilidad de muchos vertederos”),  urbanizaciones de lujo (léase chabolas y favelas), centrales nucleares, prospecciones energéticas (ver por ejemplo: verederos, fracking y contaminación de aguas), etc. Pero fijémonos tan solo en los primeros. El deslizamiento de un vertedero, puede contaminar todo, aguas y suelos abajo (deslizamiento de tierras y contaminación ; otro ejemplo extraído de Latinoamérica puede leerse aquí ).  Y así tal proceso erosivo, al margen de destrozar infraestructuras y poder producir algunas epidemias (falta de salubridad), no es extraño que años después de lugar a ciertas calamidades, como una fuerte contaminación, previamente no prevista (o en caso contrario escondida por nuestras autoridades), Se encontraban esperando agazapadas para surgir después como regalos envenenados. Esta última causa nuevos problemas de morbilidad y mortalidad, y así sucesivamente.

Yo retaría a mis colegas a que elaborarán una clasificación que incluyera todos los elementos escondidos en la caja de pandora: tipos de “naturo-antropo-catastrofos. Del mismo modo, también retaría a que las autoridades la usaran con vistas a saber a “ciencia cierta” el número de víctimas y daños materiales causados por cada uno de los taxones de esa virtual  clasificación, difícil hoy de vislumbrar.

En este post vamos a mostrar tan solo un caso, aprovechándonos de una noticia que acabamos de recibir a la hora de redactar este post. Eso sí, antes de empezar conviene saber que es la denominada Espectrometría de masas (LIBS), así como, los quelantes de mercurio, contaminantes muy peligrosos.

Os dejo pues con la buena nueva, que no deja de ser más que un granito de arcilla en un mar de arenas movedizas

Juan José Ibáñez

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Soberanía Alimentaria: los países ricos se alimentan a costa de los que se encuentran en vías de desarrollo (devorando suelos)

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La Seguridad alimentaria en el mundo. Fuente: FAO

Una alerta de la Sociedad Española de la Ciencia del Suelo nos ha enviado un mensaje sobre la iniciativa “People4Soil”: de las que ya os he hablado en un post y sobre la que mostré mis reticencias en este otroCon independencia de cuál sea vuestra opinión, el texto del correo electrónico merece la pena ser analizado en detalle, y no precisamente por la relación entre los suelos y el cambio climático. El contenido también aparece en el sitio Web Econoticias, aunque abajo se os explica su génesis y procedencia. A título personal, como científico del suelo, creo que fui el primero en impartir una charla y elaborar una publicación sobre el tema de como devoramos los suelos más fértiles de Europa para la expansión urbana, infraestructuras etc. De eso hará entre 15 y 20 años. También, en esta bitácora, fuimos pioneros en reiterar sobre la gravedad de un tema sangrante, como puede constarse en los múltiples post incluidos en la categoría “Pérdida de los Recursos Edáficos: El Sellado del Suelo”. Obviamente, como se denuncia en el comunicado que abajo os exponemos, existen otras muchas amenazas muy graves. Pero a lo que vamos.

He recalcado en rojo y negrita los párrafos que dan motivo a este post. Halamos de la Soberanía Alimentaria. Como Europa sostiene una población densa y no manejamos racionalmente los recursos edáficos, como la totalidad de los países industrializados, nos apoderemos de las tierras fértiles de los países menos poderosos (Acaparamiento de Tierras), arrebatándoles su presente y secuestrando el futuro, es decir la posibilidad de alimentar a su población. Y así, aunque se desee ocultar, somos en parte responsables de las grandes hambrunas que padecen los más pobres. Ya expusimos un caso concreto, como el de Alemania, en donde se mostraban cifras escandalosas (Tierra Virtual o “Virtual land”: Suelos, Desarrollo Sostenible y Soberanía Alimentaria). Y mientras tanto, el modo de vida que nos ha impuesto la dictadura financiara mundial, genera que los Europeos, norteamericanos, etc., contaminemos al echar a la basura alimentos aun comestibles. Despilfarro, tras despilfarro, sin pensar que personas que morirán podrán sobrevivir con lo que aquí consideramos basura. No pensemos tan solo en el cambio climático, sino en nuestra complicidad por el sufrimiento que sufren miles de millones de personas, que no puede ocultarse tras ONGs y otras iniciativas sibilinamente humanitarias.  Permitirme que os narre una anécdota.

Viajando por Cuba con dos colegas de una universidad, paramos una noche a dormir en un hotel de los Cayos de aquel maravilloso país. Estos enclaves hosteleros son prohibitivos para la mayoría de los cubanos. Mis colegas entraron expectantes. Allí les mostré lo que era un buffet y cómo funcionabaSe quedaron atónitos, “literalmente con la boca abierta”. Inmediatamente uno de ellos preguntó: ¿Y se puede uno comer lo que quiera? Les respondí afirmativamente. Inmediatamente volvieron a interrogarme ¿Y qué pasa con los alimentos que no se consumen?. Les dije la verdad, como era mi obligación. Pronto me estremecí cuando a uno de ellos le comenzaron n a caer las lágrimas sobre sus mejillas (os lo juro). Y hablamos de Cuba, el único país del mundo con una huella ecológica “0” , considerado como un ejemplo de sostenibilidad (por obligación) y en el que independientemente de otras penurias, la alimentación de la población se encuentra garantizada. Y todo ello a pesar de que su agricultura en la isla no logra cubrir la soberanía alimentaria de sus ciudadanos.

Imagínense ahora que miles de personas, de ciudadanos hambrientos que pudieran ver aquél rocambolesco espectáculo de ostentación y despilfarro. ¿Usted qué haría en su caso?.

Los ricos nos comemos los alimentos de los pobres y luego les damos por caridad unos dólares con vistas a calmar nuestras conciencias, que no su hambre. Muchos de vosotros pensareis que soy macabro. Yo respondería macabro resulta ser nuestro cinismo. Gracias a Raúl, el secretario de la Sociedad Española de la Ciencia del Suelo, por hacernos llegar esta nota de prensa, que al menos a mi personalmente se me había escapado.

“Hipocresía sin fronteras”. 

Os dejo ahora con el contenido del aludido mensaje……

Juan José Ibáñez

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Del olor a tierra mojada a la transmisión aérea de las bacterias patógenas del suelo

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Fuente: Google imágenes

Ya os hemos narrado en otros post, actualmente se reconoce que los microorganismos viven en una biosfera y edafosfera globalizadas, siendo transportados por el aire a largas distancias, ya sean patógenos o no.  También pueden llovernos ranas, peces sapos y ¿culebras?, como os narramos e uno de los post previamente aludidos. Eso sí, el hombre y su alocada tecnología intenta emularlos de la forma más sangrienta, como esas bombas y misiles que también diluvian sobre las cabezas de muchos pobres o desheredados de la Tierra.

Hoy os vamos a mostrar un curioso trabajo que pretende explicar cómo pudieran dispersarse los microorganismos desde el suelo, a través del aire, tras los impactos de las gotas de lluvia, incluidos los que inducen enfermedades patogénicas. El contenido se basa en la siguiente nota de prensa reproducida y traducida de la original que llevaba por título: “A light rain can spread soil bacteria far and wide” (Una llovizna también puede ser un medio para la propagación lejana y amplia de bacterias), aparecida en el boletín de noticias TerraDaily, Como veis, el título no nos informa de novedad alguna, aunque la noticia “creo que sí”. Tan solo os traduzco los fragmentos más interesantes, pudiendo ver la nota de prensa original al final de este post. Vamos allá……

Utilizando imágenes de alta resolución, los investigadores del Departamento de Ingeniería Mecánica del MIT observaron el efecto de las gotas de lluvia que caían sobre un suelo seco cargado de bacterias. Cuando caen a velocidades que imitan a las de una lluvia ligera, a temperaturas similares a las que acaecen en las regiones tropicales, las gotas liberan aerosoles, algo así como un “rocío de niebla”, según los autores. Cada aerosol transportó hasta varios miles de bacterias del suelo. Los investigadores encontraron que estos microorganismos permanecieron vivos más de una hora después. (…) Si estas bacterias aerotransportadas fueran transportadas más lejos por el viento, podrían recorrer grandes distancias, antes de colonizar y asentarse en el suelo de la una nueva ubicación.

“Imagínese que una planta infectada con un patógeno en una zona determinada, así como que el agente patógeno se hubiera extendido por los suelos de los alrededores. En tal caso, la lluvia podría dispersarlo aún más. Las gotas artificiales de los sistemas rociadores también podrían producir este tipo de dispersión, por lo que la investigación en cuestión atesora implicaciones fitopatológicas, es decir, sobre el control de la dispersión de los patógenos”. Según los cálculos de los científicos que llevaron a cabo el estudio, la precipitación mundial pudiera ser responsable de entre el 1 y el 25 por ciento de la cantidad total de bacterias emitidas desde el suelo. (….).  A medida que las gotitas de agua entran en contacto con el suelo (caen sobre el mismo) atraparán pequeñas burbujas de aire de su superficie, elevándose después para estallar a través de la gotita, creando un spray que albergará gotitas más pequeñas de agua o aerosoles. En ese momento, el grupo propuso que este mecanismo pudiera explicar los orígenes delpetricor“- el característico olor a tierra que a menudo sigue a una tormenta de lluvia. Otros científicos se pusieron en contacto con ellos ya que habían “notado” que tal proceso podía ser el motivo desencadenante de una enfermedad concreta (más detalles en la nota de prensa original).

 En el laboratorio, el equipo examinó el efecto de la lluvia sobre tres especies no infectadas por bacterias del suelo patógenas, sobre seis tipos de suelo seco, entre los que se incluyeron arcilla, arcilla arenosa y arena. Los investigadores simularon la lluvia haciendo caer gotas individuales de agua desde varias alturas diferentes (condicionando pues su velocidad de descenso) sobre estos “suelos”, a través del agujero de un pequeño disco que se colocó justo encima, con vistas a capturar cualquier aerosol que estallara desde la superficie. También comprobaron si la temperatura era otra variable a tener en cuenta, variando la temperatura superficial del medio edáfico, Todo ello ayuda a emular distintas  intensidades de lluvia.

Encontraron que las gotitas produjeron el mayor número de aerosoles en suelos con temperaturas de alrededor de 86 grados Fahrenheit, similares a las que acaecen en las regiones tropicales. Las gotitas también producían más aerosoles cuando impactaban sobre los suelos de arcilla arenosa; La arena tendía a absorber las gotitas por completo antes de que se formaran burbujas o aerosoles. Los autores observaron mayores recuentos de aerosoles cuando las gotas cayeron a velocidades de entre 1,4 y 1,7 metros por segundo – aproximadamente la intensidad de una lluvia ligera o llovizna.  Justo a tal velocidad, el agua penetra en el suelo sin generar salpicaduras, pero lo suficientemente rápido como para atrapar aire, “Este último, confinado, libera burbujas que estallan, liberando así los aerosoles. Encontramos pues una  relación entre la distribución del tamaño del aerosol y el número de burbujas que explotan“.

Seguidamente, los investigadores firmantes del estudio recogieron los aerosoles que rociaron sobre el disco pequeño, transfiriéndolo a recipientes apropiados como para llevar a cabo un conteo del número de bacterias en cada aerosol. Encontraron que el número de bacterias variaba de cero a varios miles en una sola gota de esa agua de lluvia, dependiendo del tipo de suelo, la densidad de bacterias dentro de un suelo dado, la temperatura del mismo y la velocidad del impacto de las gotas.

El equipo identificó tres parámetros principales necesarios para estimar el número total de bacterias u otras partículas que pueden ser dispersadas por una sola gota de lluvia golpeando una superficie porosa: la densidad de bacterias y burbujas de aire en una superficie dada, así como un parámetro al que denominaron eficiencia de aerosolización, es decir la relación entre el número de bacterias en una superficie y el número de bacterias que finalmente se dispersan desde la misma.

Usando estos tres parámetros, los investigadores estimaron que el número total de bacterias dispersadas por las gotas de lluvia puede oscilar entre 10.000 billones y 800.000 billones de microorganismos al año. Como resultado, la precipitación global puede contribuir a liberar del 1,6 al 25% de la cantidad total de bacterias del sueloa tierra. Obviamente, se requiere más investigación con vistas a  reducir la gama de emisiones globales de bacterias por la lluvia, pero la generación de aerosoles por las aguas precipitaciones podría ser un importante mecanismo de transferencia de bacterias al medio ambiente. Finalmente, los investigadores que realizaron esta investigación se proponen ahora averiguar si este mecanismo pudiera ser también responsable de ciertas infecciones en humanos, animales y plantas, así como los impactos climáticos derivados de la formación de nubes, por la nucleación de hielo.

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Razones y consecuencias para los desastres por deslizamientos de tierras en América Latina (Ciencia Oficial)

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Inundaciones relámpago “flash floods, ya denominadas “huaycos” por los campesinos de las regiones andinas, cuando se refieren a las corrientes de lodo, han despertado la atención de los medios de comunicación de todo el mundo. En esencia no difieren de las denominadas “gota fría” del SE de la península Ibérica. Tales desastres naturales suelen abundar cuando el fenómeno climático denominado de “El Niño” resulta ser más pronunciado causando, al margen de muerte y destrucción, pérdida y contaminación de suelos, cosechas y vegetación natural.  Cuando las áreas afectadas se encuentran en zonas de alta sismicidad, sus estragos son considerablemente más brutales. Según Augusto Ortiz de Zevallos, las culturas precolombinas (como por ejemplo la  Civilización Inca o Quechua) los temían y  tenían más en consideración que la sociedad actual con su tan cacareada prodigiosa tecnología, aunque con idéntica falta de respeto por el hombre y la naturaleza.  En consecuencia sus construcciones y espacios estratégicas no eran afectadas por estos procesos superficiales terrestres. Las causas y repercusiones vienen muy bien redactadas y sencillamente explicadas en el blog “Desastres naturales y tiempo severo”, por lo que os remito a este sitio Web con vistas a una lectura amena de todo este asunto.

Generalmente, una expansión urbana desordenada e intensa debida a la desertización rural (éxodo de un campesinado pobre hacia las ciudades) y especialmente cuando en el entorno periurbano abundan chabolas, vertederos y  casas paupérrimamente construidas, agravan seriamente los efectos de loshuaycos“. Y esto es especialmente cierto en aquellas áreas más susceptibles de sufrir desastres ambientales, como los tsunamis y aludidos diluvios.

La Siguiente noticia, extraída de TerraDaily (que os reproduzco más abajo) no deja de ser un documento oportunista, por cuanto no alega nada nuevo bajo el sol. Todo lo dicho podría aplicarse a otras partes del mundo bajo situaciones geopolíticas, y geoambientales similares. ¿Cuáles son pues las razones de la alta frecuencia relativa de estos eventos extremos?:

Las sociedades contemporáneas han conducido a que grandes extensiones de  bosques fueran reemplazadas por granjas, eliminando las barreras naturales que restringen el curso del agua de las lluvias torrenciales”. Hablamos pues de deforestación y puesta en cultivo o pastizal en áreas vulnerables a sufrir tal tipo de procesos calamitosos. A menudo, los nuevos asentamientos, la construcción de infraestructuras y redes viales, han soslayado lo que las culturas precolombinas conocían sobradamente. Y aquí intervienen pues factores sociales y geopolíticos.

Asñi pues, condiciones climáticas como la del Niño, que generan intensos periodos de lluvias torrenciales, los frecuentes terremotos (muy abundantes en la costa andina del océano pacífico) deficientes planificaciones urbanísticas y la pobreza, siempre la pobreza, son los responsables de los daños causados. ¡Eso es todo!. No pueden pues evitarse las causas naturales, pero si sus estragos sobre la población, pero también en parte el medio natural.   Nada nuevo bajo el sol para el Homo tecnologicus, por desgracia. “La naturaleza no perdona”, como se menta en la noticia.

Y reiteramos que tras  leer durante años muchos acerca de los riesgos naturales, los deslizamientos y avalanchas son aquellos desastres que causan probablemente la mayor parte de las víctimas a nivel global. Del mismo modo, vimos también las probables razones que intentaban dar respuesta a la siguiente pregunta  ¿Por qué los Humanos se Asientan en Áreas Tectónicamente Activas?.

El ser humano tiene la desagradable e innata actitud de intentar buscar culpables y linchar a quien haga falta para resarcirse de las tragedias.  Y esto incluye a los científicos que intentan predecir eventos difícilmente previsibles. Todos somos responsables del factor humano, gobiernos, campesinos, e incluso aquellos que desde otros países permitimos que nuestros Estados ricos (cada vez menos) basen su bienestar dilapidando los recursos de los que menos tienen.

Lo dicho, se supone que un boletín de noticias de la categoría de TerraDaily debiera editar notas con una mayor sustancia. La narración en suajili que os muestro abajo podía haberla escrito yo en 15 minutos con los ojos cerrados. ¡Lamentable!. Os dejo pues con la noticia

Juan José Ibáñez

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Adiós Humedales Adiós (… y suelos hídricos)

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Al paso que vamos, un día no muy lejano, aquellos humedales que alegraban la vista y refrescaban el ambiente serán un recuerdo y/o charcas atiborradas de residuos malolientes.

 Como me alegraría poderos ofrecer noticias que nos alegraran a todos sobre la naturaleza y el hombre. Sin embargo, la prensa se encuentra repleta de notas de prensa preocupantes cuando no dramáticas, aparentes descubrimientos científicos que nos narran hallazgos intrascendentes, ¡Cuánto viejo vino en nuevas botellas!. Y si hablamos de tecnología, nos narran novedades que sirven de poco, u ocultando sus lados oscuros por ser dañinas para el medio ambiente, la salud humana o el control del procomún ciudadano diezmado por la avaricia de multinacionales y gobiernos sin escrúpulos. A menudo me entran ganas de cerrar la bitácora porque termino malhumorado.   Pero vayamos ya al tema que hoy nos preocupa y mucho. Abajo os dejaré los enlaces sobre varios post precedentes relacionados con el tema y más de 20 páginas de noticias que tan solo tienen el propósito de serviros de ejemplo entre otras miles.

 La superficie de España, como la de casi todos los países del mundo, se encontraba antaño salpicada de hermosos humedales, lagunas y charcas que embellecían el paisaje y enriquecían su biodiversidad. Sin embargo, actualmente han desaparecido en su inmensa mayoría. Hoy incluso nuestras zonas húmedas más emblemáticas, como Doñana, la Albufera y el Delta del Ebro, todas ellas mundialmente reconocidas y “en teoría protegidas”, corren graves riesgos de desaparecer, siendo muchos son los que piensan que tal proceso es ya irreversible, como nos informa SEO/BirdLife. De acuerdo a esta organización: el 64% de los humedales del mundo ha desaparecido del planeta desde 1900. Tal cifra ascendería al 87% si calculamos su extinción desde 1700. Más aun, según las mismas fuentes, en España, el 80% de los ecosistemas húmedos dulceacuícolas restantes padecen severos síntomas de degradación. “Adiós humedales adiós”. El Homo sapiens, piensa ya poco de por sí, y al parecer nada en la biosfera, así como la enorme belleza, valor y riqueza del mundo natural. Empero necesitamos sus enormes servicios ecosistémicos, les guste a algunos o no. Por lo que todo este drama del teatro ecológico ya nos pasa una dramática factura.  

 Las causas de tal pérdida son tan numerosas como para no poder enumerarlas aquí. Millones de maneras de infringir daños o extinguir la riqueza y variedad de la biosfera. Digamos que su aprovechamiento agrícola, y en el pasado también el riesgo de paludismo que padecían los hombres y mujeres que vivían en sus proximidades, dio lugar a la destrucción de parte de los mismos. Sin embargo,  hoy en día la sobreexplotación de las aguas subterráneas, junto a los trasvases de aguas corrientes inter-cuencas (como amenazan constantemente a las Tablas de Daimiel), ha dado cuenta de otros tantos  ecosistemas de la misma índole. Por su parte, en el litoral, primero la agricultura y luego el sellado urbano generado por la litoralización de la población (expansión de ciudades, polígonos industriales, residencias turísticas, cultivos bajo plástico, etc.) también han generado estragos devastadores, en el seno o cerca de los ambientes costeros. En países como España, pero también en otros muchos, la presencia de agua se encontraba correlacionada con la de los suelos más fértiles, hoy sepultados bajo asfalto y cemento, de tal modo que hemos descapitalizado la edafosfera más valiosa, perdiendo gran parte la soberanía alimentaria. En otros países, las perdidas en vidas humanas y los miles de millones de euros que cuestan los “denominados desastres naturales” causados por huracanes, tifones, etc., alcanzan cifras escandalosamente escalofriantes. De haber respetado aquellos ecosistemas, casi nada de lo ocurrido hubiera tenido lugar.   ¿Desastres naturales?. No tanto, sino que tales desgracias han sido más bien causadas  por la codiciosa sociedad que padecemos.

 Nuestros políticos no parecen percatarse de que aunque los humedales ocupan exiguas extensiones en comparación con la tierra firme que les rodea, albergan una biodiversidad impresionante. Por ejemplo, en las zonas áridas del SE Español, y más concretamente en Almería, acabo de publicar un trabajo en el que constata que el 50% de las comunidades vegetales, surgen de los lechos fluviales pedregosos de las ramblas, ocupando estos últimos menos del 1,5% de sus superficie. En este tipo de cauces,  generalmente secos, surgen afloramientos de las aguas subterráneas, dando lugar a maravillosas islas de biodiversidad y edafodiversidad.

 La pérdida de las comunidades dulceacuícolas de tal índole, no solo amenazan las plantas y pequeños invertebrados que allí habitan, al margen de crear una insufrible monotonía del paisaje, sino que lo mismo ocurre con peces, anfibios, reptiles y algunos mamíferos, así como de otras formas de vida. Más aún, muchas especies biológicas que no habitan directamente sobre las mentadas zonas húmedas, dependen a menudo de ellas con vistas a cubrir sus necesidades de agua. Por lo tanto, al desaparecer las primeras, no es infrecuente que se corra el riesgo de terminar dañando gran parte de la cadena trófica de los paisajes circundantes, siendo pues afectados espacios geográficos mucho más extensos. A menudo, la prensa general tan solo nos informa de la gravedad que sufren las enormes y diversas bandadas de aves migratorias que necesitan ineludiblemente de estos ambientes en sus recorridos anuales, siendo tan solo la punta del iceberg.

 Reiteremos una vez más que, en los litorales de diversas zonas del mundo, la desaparición de estas barreras naturales termina pasando factura, en forma de ingentes pérdidas en términos de vidas humanas, económicas y ecológicas, al dejar de frenar la violencia de huracanes, tifones y tsunamis que antaño proporcionaban las zonas húmedas a los lugareños ante tales desastres naturales, que de este modo no lo eran tanto como en la actualidad.       

 Aunque no se trata de pérdidas en sentido estricto, la contaminación de las aguas superficiales y subterráneas también ha asolado, estos ecosistemas acuáticos, por cuanto  sus aguas se han visto transformadas de elixir en veneno. Empero también los humedales atesoran otros servicios ecosistémicos como dulcificar los mesoclimas locales y secuestrar ingentes cantidades de carbono atmosférico a escala global. Algunos científicos sostienen que tal hecho ya ha repercutido en los climas regionales a gran escala.

Muchas regiones del globo, e incluso civilizaciones enteras crecieron sobre la fertilidad de los deltas que tapizan la desembocadura de los grandes cauces fluviales. Hoy, la cadena de embalses que los jalonan interrumpe el aporte de sedimentos, impidiendo contrarrestar el delicado balance que los mantenía en equilibrio meta-estable frente a la erosión marina. Decenas, por no hablar de millones de personas corren el riesgo de padecer hambrunas.

 Tarde y mal, algunos despiertan de su letargo, decidiendo crear humedales artificiales. Empero los contados casos en los que tal hecho ocurre, no compensan las perdidas de los naturales. Veamos por ejemplo el panorama en EE.UU.

 Según “ActionBioscience”: entre los años de 1780 y 1980, los 48 Estados inferiores perdieron el 53% de los humedales originales, equivalentes  a 42 millones de hectáreas. Por su parte, veintidós Estados han perdido el 50% o más de sus zonas húmedas naturales, siendo California la que encabeza el ranking al desaparecer el 91%, mientras que Florida ha sufrido la mayor reducción en términos de extensión (3.76 millones de hectáreas). Las causas principales han resultado ser la agricultura y el desarrollo urbano, como en la mayor parte del Planeta. Más recientemente, las pérdidas de los humedales dulceacuícolas han alcanzado la espeluznante cifras del 98%.  Un fenómeno tan alarmante ha acaecido también en Nueva Zelanda, ya que solo persiste el 8% de los humedales originales.

 Debemos recordar que no existen cifras contrastadas para la mayor parte de los países del mundo. Pues bien, retornando al caso de EE.UU., durante la administración Obama, el Departamento de Agricultura (USDA), parece haber realizado un gran esfuerzo con vistas a sanear su más que depauperado medio ambiente rural, fomentado la conservación de las enclaves de agua dulce e induciendo la creación de otros artificiales en las granjas, sustituyendo los abonos químicos por una agricultura orgánica, a la par que animando a que sus agricultores construyeran charcas al objeto de mantener la vida salvaje y obtener otros productos con valor en el mercado, como la cría de cangrejos. Pero con el cambio de reemplazo de su Presidente, comienzan a sonar lasTrumpetas del Apocalipsis”.  Los Boletines electrónicos de la USDA se encuentran, hoy por hoy, casi fuera de servicio desde un punto de vista ambiental.  Más económico. ¿verdad?.

 Reitero que abajo os he incluido abundante información sobre las millones de maneras de destruir, asolar y devastar, pero hay muchas más.

 La cuestión ya no estriba pues, en que podemos hacer con los humedales, sino con la propia especie humana. Adiós, humedales adiós.

 Juan José Ibáñez

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Urbanismo y La escorrentía superficial venenosa (Supercontaminación Urbana)

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De todos es bien conocido que una parte de las aguas pluviales, no se infiltran directamente en el suelo, recorriendo su superficie en dirección de la pendiente hasta ser depositada en otros lugares. En los paisajes naturales, tal hecho no asuelen acarrear más consecuencias que, en ciertas condiciones, se impida su almacenamiento en el suelo, la recarga acuíferos,  o que su exceso aumente la posibilidad de inundaciones tras intensas tormentas.  Cuando más rocas afloran a la superficie, tanto mayor será la posibilidad de que el avance a toda velocidad hacia los cauces fluviales y reservorios de agua, ya que muchas de ellas son bastante o difícilmente impermeables.

Ahora bien, el enorme crecimiento de las ciudades (paisajes urbanos e infraestructuras industriales)al sellar el suelo (impermeabilizarlo), induce a que aumente una escorrentía superficial cargada con enormes cantidades de todo tipo de contaminantes que, al llegar a los desaguaderos que salpican los pavimentos de las ciudades, generen serios problemas para el ambiente (como agravar la contaminación del agua), la salud pública y las propias infraestructuras.  

Se trata de un problema que las sociedades modernas no han resuelto debidamente, por lo que cabría hablar de un desinterés o desidia política. Y así, a menudo, pueden salir de las urbes aguas abajo envenenando ríos, acuíferos y los campos de cultivo  que se riegan con ellas. El problema es mucho más serio de lo que parece, incluso  en las urbes más modernas del mundo.

En el blog El Agua, sito en este sistema de bitácoras, sus responsables han editado un post que os animo a leer a todos por cuanto resulta de sumo interés, tanto para los urbanitas como para los campesinos. Este lleva por título: La gestión de las pluviales: La gran olvidada del ciclo del agua.

Ahora bien, ni los campesinos sufren siempre las consecuencias, ni podemos calificarles a todos de ser “apestados por los urbanitas. Me explico”. Hablando ya en general de las aguas residuales no depuradas, de las que las pluviales mentadas forman parte, cabe recordar que, este oro negro se encuentra sobresaturado de contaminantes, pero también de nutrientes como el fósforo y nitrógeno. Pues bien, para aquellos agricultores que viven en el umbral de la pobreza, o los que a sabiendas del problema no tienen escrúpulos, tal elixir les resulta una maldita bendición. Unos y otros, riegan sus campos con estas aguas venenosas  sin tener más necesidad de añadir ningún tipo de fertilizantes, obteniendo cosechas más que generosas. Todo ello, a cambio de contaminar los suelos, alimentos y así mismos.

Hace unos años, un colega me comentaba el caso de una ciudad de Latinoamérica, en la cual, al intentar las autoridades paliar el problema del riego con aguas residuales, se toparon con la oposición frontal de los campesinos, ya que sin tal sucio elixir, sus cosechas menguarían sobremanera, subiendo de paso los costos de producción por las necesarias enmiendas de contaminantes. Al preguntarle al contertulio que había ocurrido finalmente, me comentó que se intento paralizar todo el proyecto oficial. Yo volví a preguntarle: ¿y que hacen con esos alimentos contaminados?. Él respondió, parte se venden en los mercados locales y parte son procesados y exportados a otros países.

Todo esto resulta lamentable. No debemos exonerar a los campesinos acríticamente como esclavos del capitalismo neoliberal, por considerarlos siempre víctimas de las atrocidades de los políticos y de la economía del mercado. Tal modo de proceder de los agricultores hace enfermar a otros seres humanos y criaturas de la vida silvestre.  Con harta frecuencia, las mezquindades de la ciudadanía es tan peligrosa como la de los políticos.

Os animo pues a que leía este interesante post, y entendáis los riesgos del susodicho tipo de escorrentía fluvial venenosa para el hombre y la biosfera.  

Este es, de nuevo, el enlace que os llevará al aludido post. Personalmente animo a que lo leáis y de paso, yo personalmente, felicito a sus autores.

Juan José Ibáñez

La gestión de las pluviales: La gran olvidada del ciclo del aguaPublicado por Remtavares el 3 marzo, 2017

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