‘Prensa y Política Científica’

Tecnociencia y Ciencia Disruptiva: La paradoja de los Grandes Equipos de Investigación

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Fuente: Colaje Google Imágenes

 Los defensores de las tecnociencias, la política científica de los gobiernos con sus planes nacionales de investigación, y los medios de comunicación de masas, suelen vendernos que los equipos numerosos e interdisciplinares, junto con sus grandes y onerosas instalaciones instrumentales se encuentran mucho más preparados para el progreso de la ciencia, perdón ¡tecnociencia!. que los demás Las noticia que os voy a traducir hoy publicada originalmente en Inglés (Nature Letters)  viene a desmontar la mentada falacia. Tal concepción, entra en la categoría que en un post editado hace ya 11 años denominamos Verdades y Falsas Verdades en Ciencia: “Los Tópicos Impregnantes”. Al final damos como cierto muchos de ellos, de tanto leer tal aserto, sin percatamos que tiene el mismo valor de las fake news. No es que estén equivocados, sino que son mentirosos. Hemos venido defendiendo desde hace 15 años que son las mentes creativas en momentos de “iluminación las que cambian el mundo”. Por lo tanto, yerran nuestras autoridades cuando ponen todas sus esperanzas en este tipo de “gran ciencia”, en lo que respecta al tamaño, aunque este tema sea relativamente independiente de la dudosa grandeza la tecnociencia. Y ellos lo saben, ya que muchas de las empresas actualmente más cotizadas del mundo se iniciaron por una mente maravillosa o por un grupo de ellas. Y la carta a la revista Nature así lo constata con contumacia, ya que los autores que en este caso si debieron hacer uso de las(os) denominadas big data, datamining y meta-análisis. Lo intuyo por la cantidad de escritos que dicen haber revisado.  Más concretamente, como veréis abajo, señalan que “Aquí analizamos más de 65 millones de documentos, patentes y productos de software que abarcan el período 1954-2014, y demostrar que a lo largo de este período, los equipos más pequeños han tendido a alterar la ciencia y la tecnología con nuevas ideas y oportunidades, mientras que los equipos más grandes han tendido a desarrollar los existentes”. La ciencia, la gran ciencia, pero también ocurre en tecnología, es coto casi privado de ideas disruptivas. Abajo os dejo algunas noticias sobre la acepción del término actualmente, ya que con anterioridad, o en otros ámbitos del conocimiento, el palabro “disruptivo” alberga muy variopintos significados. Resumiendo, los grandes equipos e instalaciones “en general” (hay investigaciones que efectivamente sí requieren este tipo de enormes entramados por necesidad) suelen tender a llevar a cabo hacen lo que Kuhn denominaría ciencia normal, mientas que los pequeños generarían algo más cercano a los cambios de paradigma. Se trata de cambios bruscos, rompedores que crean un punto de inflexión, es decir un antes y un después. Por el contrario, la tecnociencia tiende a promover, con sus urgencias y cortoplacismos, productos que tengan una gran aceptación en el mercado inmediatamente. Así pues, los primeros y actualmente despreciados grupos de investigación con tamaño reducido son en realidad el sustento casi indispensable de los segundos. Empero mientras la mayoría de ellos son ignorados (sin negar  que una minúscula élite de estos investigadores han entrado en el ranking de los personajes más ricos del mundo”) los últimos son promocionados y altamente incentivados por los dichosos planes nacionales de I+D+i.  Es decir, que un falso tópico impregnante revolotea en la cabeza de nuestros sesudos gestores, dando lugar a que la financiación y programas estratégicos sean menos eficientes que lo que debieran.

 Cierto es que existen las denominadas starups  e incubadoras de empresas, entre otras herramientas de las tecnociencias que ayudan a que jóvenes emprendedores den los primeros pasos en sus iniciativas pre-tecnológicas o tecnológicas. Algunas de ellas pueden y tienen éxito, mientras que la mayoría no. Es algo lógico, cuando hablamos de ciencia creativa y tecnología disruptiva. Este ha sido el caso de España, por poner el ejemplo que mejor conozco. Sin embargo, una vez patentado un diseño/tecnología/ procedimiento/etc. ingenioso, la mayoría de ellos (sus patentes) son adquiridos por grandes empresas, que pagan por adueñarse de ese valioso botín. Tal hecho significa que los brillantes emprendedores logran una buena ganancia, pero también que la mayor parte del beneficio del producto lo recibirán las grandes empresas multinacionales, en la mayoría de los casos. Y así se llega a la paradoja que los creativos pasan a ser meros suministradores de ideas innovadoras para el gran capital que vende mercancías. Este problema resulta tanto más grave cuando más rácano, conservador y miope sea el empresariado de un país, como ocurre en España. De todos modos, los empresarios latinos de ambos lados del atlántico, no se caracterizan por invertir en innovación y menos aún de capital riesgo, también denominado emprendedor. Finalmente, las ideas y sus beneficios terminarán en manos de los Estados más poderosos y su tejidos empresariales, con independencia de donde nacieron. ¿No salen ganando siempre los mismos?.

 Las autoridades Europeas llevan varias décadas muy preocupadas por el hecho de que sus esfuerzos y recursos en materia de investigación y desarrollo, terminan generando menos beneficios financiaros comparativamente que en EE.EE. Es decir somos menos “tecno-competitivos Este hecho es conocido como la “paradoja europea”. Y en tal contexto, por ejemplo, España sería la paradoja de la paradoja Europea, ya que todo termina siendo más histriónico y decepcionante. Obviamente si la Unión Europea no logra alcanzar los beneficios que en EE.UU. se debe a un problema de la propia “in”-cultura empresarial, que no de la ciencia y la tecnología que atesora. Por lo tanto, cabría devolver la pelota a los empresarios y directivos que exigen que las universidades y centros de investigación que presten atención a las necesidades de sus empresas. Desean que desde el sector público se les haga casi todo el trabajo y financie la mayor parte del mismo, con vistas a que ellos vayan engrosando sus cuentas bancarias. ¿No sajen ganando siempre los mismos? ¡Así sale vencedor cualquiera!. Los dados se encuentran fuertemente cargados.

 Visto lo visto, nada de lo que pretende la tecnociencia parece razonable, sino meramente colonizador y mezquino, al menos en la mayoría de los Estados. Y así la Ley de San Mateo se torna en una Ley bajo el imperio de la economía globalizada que sufrimos.  ¿Qué ocurre en Latinoamérica? ¿Qué piensan por allí los filósofos de la tecnociencia?. No os preocupéis será  también un tema capital de este curso de Filosofía de la tecnociencia.

Juan José Ibáñez

Continuemos y sorprenderos………..

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Los Suelos, como base de la seguridad alimentaria, formarán parte de las principales prioridades de Investigación en la Unión Europea.

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Juan José Ibáñez, miembro de la generación maldita intentando divulgar el mundo de los suelos en Radio Gestiona.

¡Por fin!. La política científica o mejor dicho tecnocientíficade la Unión Europea apuesta fuete por la investigación en las ciencias del suelo. Quizás pasemos pues del ostracismo al papel de Prima dona, de las prioridades continentales y no lo dudéis, en poco tiempo de las globales.  De hecho, en la sede da la FAO (Roma) se está produciendo estos días un  importantísimo Simposio Mundial sobre la Erosión del Suelo. En mi opinión personal, desde 2014 la atención sobre las ciencias del suelo ha ido “in crescendo”, entre las autoridades y políticos, si bien, al menos en España, aún no ha calado ene los ciudadanos. El hecho de que la producción de alimentos se vincule con el suelo y no directamente con la actividad de los “tocagenes” (ingeniería genética), nos viene a decir el consabido fracaso de estos últimos en solucionar los problemas de la creciente demanda de alimentos “sanos”, sin deteriorar en medio ambiente y la salud de los ciudadanos. Tales hechos no fueron logrados por la agricultura industrial biotecnológica, sino más bien todo lo contrario. Nunca debemos lanzar las campanas al vuelo, debemos permanecer vigilantes y proactivos ante cualquier eventualidad.

Esta es la gran noticia del año, en materia de suelos, por cuento requerirá aumentar rejuvenecer la plantilla de edafólogos de los países europeos, y luego posiblemente  el efecto de bola de nieve se irá extendiendo por el mundo.

A título personal, tan solo comentaros que algunos expertos de diversas especialidades debemos asumir que pertenecemos a generaciones malditas. Ya hablaremos de este asunto en otras entregas, por cuento este tema trasciende  a  los avatares de la edafología. Me ha dedicado a la disciplina que amo desde que terminé mis estudios universitarios. Durante más de 40 años, la crisis de nuestra disciplina, ha sido monumental. De hecho ya en 2005 escribía post como estos: ¿Se Extingue la Edafología?; El Día de Todos los Santos o las Últimas Actividades de los Edafólogos,  etc. Y a poco más de un años de poder jubilarme…. ¿Entendéis lo de la generación maldita?. “Porca miseriaccia”. Hoy me ha dado por el italiano. Os dejo pues con esta gran noticia.

Juan José Ibáñez

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Bruno Latour se interesa por los suelos y la zona crítica terrestre

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Daniel D. Richter y Bruno Latour Mayo 2019: The Education of Bruno Latour: From the Critical Zone to the Anthropocene” Feature-Length Documentary. Franklin humanities Institute

Resulta ya raro que alguna noticia me sorprenda e incluso estremezca. Y la que os voy a mostrar hoy os extrañará. Ya sabéis, que al margen de mi disciplina científica, me encuentro muy interesado por la filosofía y sociología de la ciencia, y más recientemente por la el nacimiento de filosofía de la tecnociencia. En mi más que modesta opinión, los grandes pensadores sobre la filosofía de la ciencia terminaron con la teoría anarquista del conocimiento propuesta por el irreverente y brillante  Paul Feyerabend, en la década de los años 70 del siglo XX. Para este autor, ya en la segunda mitad de aquel siglo, políticos y científicos querían desplazar las religiones, con vistas a que ocupara su lugar la ciencia, que recordemos que no tiene más moral y ética que la que las sociedades les dignan otorgar en un momento dado de la historia. En la décadas de los años 80 y 90 del siglo pasado, surgen los denominados estudios sociales de la ciencia o simplemente estudios de la ciencia, tecnología y sociedad. Entre sus fundadores y posiblemente como alma mater, emerge la figura de Bruno Latour, del que tanto os he ido hablando con el transcurso de los años (ver relación de post abajo). Para Bruno Latour hemos alcanzado un punto de no retorno, apostando por un nuevo contrato social cuyas raíces se hunden en el ecologismo y la demolición del modelo sociopolítico, económico y cultural actual, como explica en una reciente entrevista. Él fue quien mostro también el devenir de la ciencia y como sus nobles ideales han sucumbido a los tenebrosos fundamentos de la tecnociencia. No existe un pensador actual digno de llevar tal calificativo que no conozca a Bruno Latour.

Pues bien, hace muy pocos días recibí una alerta de la red que conformamos la CZCN, es decir de un nuevo tipo de edafología expandida, sobre la que también hemos abundado, incluyendo los post redactados en la categoría ‘Zona Crítica Terrestre y El Futuro de la Edafología’. También os comenté la emoción que sentí al leer una obra maestra del pensamiento actual denominadaLa Esperanza de Pandora”, y cuyo autor, como no, resulta ser Bruno. El libro comenzaba describiendo los entresijos del conocimiento científico en un viaje a Brasil, en el cual edafólogos y botánicos discutían sobre la frontera entre selva y sabana de aquél maravilloso país.  Tras años de lectura he podido constatar  como los grandes pensadores del pasado y del presente se han interedado por ciencias más prestigiosas en la actualidad. Esta, ha sido la única ocasión en la que he uno de ellos abordaba el tema de la edafología sin remilgos, y lo tomaba como ejemplo para discutir después sobre lo divino y lo humano de nuestra cultura. El capítulo adolece de algunos errores conceptuales, empero el contenido sigue siendo palmario, meridiano y brillante.

Pues bien, la alerta de la CZCN, con regocijo, nos informaba que Bruno Latour había visitado uno de sus observatorios dependientes de la Universidad de Duke en EE.UU., con vistas a entender como  la Zona Crítica Terrestre’ nos informa acerca de la transformación profunda de la superficie terrestre y del mal conceptualizado y definido Antropoceno.

A Bruno le gustas los suelos, ya lo demostró y lo ha vuelto a hacer. Y si el habla de los recursos edáficos, tener por seguro, que con el tiempo su importancia será reconocida por todos aquellos que hoy no se encuentran interesados, e incluso la denostan. Como veréis, acaba de aterrizar allí e impartido una conferencia.  Entre la información que incorporo abajo existe un video colgado en Youtube en donde habla de los suelos, la zona crítica terrestre y el Antropoceno. No dudéis que tarde y temprano las ciencias del suelo serán mucho más reconocidas entre los intelectuales de todo el mundo occidental que ignoran hasta el significado de edafología o pedología. ¡Gracias Maestro!.

Os dejo pues con la información y especialmente con la ofrecida por los enlaces. Eso sí, lamentablemente se encuentra en inglés. No obstante, mientras tanto, podéis consolaros con lo ya publicado en “La Esperanza de Pandora”, cuyo texto ha sido pirateado y se encuentra ya en castellano, “para todos” en Internet (buscarlo, por favor). Estoy convencido que pronto saldrá a la palestra, en sus libros y artículos la relevancia de la zona crítica terrestre, el Antropoceno y la edafología. Tendrán una enorme audiencia, llegando a personas que hoy ignoran su importancia. ¡Garantizado!.

Juan José Ibáñez

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La ONU urge investigar e implantar la agroecología y mejorar la calidad de suelos para una agricultura con futuro

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Agroecología y agricultura sostenible. Colaje Imágenes Google

La nota de prensa  que os mostramos hoy (UN food agency urges ‘agroecology’ to fight famine), no hace más que reclamar lo que venimos haciendo nosotros, en esta bitácora, desde 2005, en contra de quienes equivocadamente dejan su futuro en manos de las procelosas manos de la agricultura industrial o la agroindustria. No se dejen engañar, si cualquier alternativa que propongan estos lobbies no va acompañada de una mejora del medio ambiente, relegando fertilizantes, plaguicidas, pesticidas y maquinaria pesada a un segundo plano. Pero no es así, ni lo será, porque la reclamación de la ONU y la FAO no les aporta los pingües beneficios que su avaricia demanda en un fragrante atentado contra el resto de los seres humanos y la biosfera. No entraremos a recalcar ningún aspecto más, ya que al menos los contenidos de 1.000 de nuestros post previos van en la misma dirección.  Estas compañías seguirán subvencionando investigaciones sobre transgénicos y nuevos productos para el gozo de muchas instituciones (¡más dinero más!), demasiados investigadores cortos de vista o sin prejuicios, y políticos complacientemente fanáticos de la dictadura financiera (omito detallar las causas ¡una vez más!). Del mismo modo, persistirán con sus paupérrimos resultados emponzoñando todos los medios de comunicación de masas alegando que con este o ese resultado paliarán el hambre en el mundo. Pero a las pruebas hay que remitirse. Según la ONU y la FAO, efectivamente, han aumentado “algo”, aunque ni mucho menos lo suficiente la producción alimentaria mundial. Todo ello a costa de dejar la biosfera destrozada y nuestra salud dañada. Tan solo recordar a la FAO y la ONU que no hacen falta tanto nuevas investigaciones, sino voluntad política y un nuevo orden mundial. Empero ya sabemos que los países firman y aplauden alegremente en estas asambleas y reuniones y a renglón seguido, se olvidan o ríen a carcajadas. ¿Quién dice ahora que nos equivocamos? Os dejo pues con la noticia que no da lugar a dudas. Y sobre los suelos pivota casi todo. Ver por ejemplo, los múltiples post incluidos en nuestra categoría de ‘Etnoedafología y Conocimiento Campesino’ , con vistas a percatase de que ya tenemos una enciclopedia de ingenio y conocimiento acumulado a lo largo de milenios. Empero la gobernanza mundial se empecina en acabar con todo y con todos, hasta someternos dictatorialmente a lo que dicten estos poderes fácticos.

Juan José Ibáñez

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Las Dos Caras de la Ciencia

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Ya hemos comentado que la ciencia no tiene moral, por lo que necesita ser guiada, tanto por la sociedad como por sus practicantes en base a unos códigos ajenos a ella. Todos los días somos inundados por un aluvión de grandes descubrimientos que afirman que cambiarán el mundo y nuestras vidas ¡para gozo y disfrute de la humanidad entera!. Pero la cruda realidad refuta tales afirmaciones. La palabrería engañosa de la tecnociencia.

Vivimos en un mundo plagado de injusticias, guerras, desigualdades, hambre, desnutrición, epidemias, y a todas luces insustentable bajo esa apisonadora a la que llaman economía liberal. He recibido quejas  por ser crítico contra diversos tipos de indagaciones científicas, ya que redacto en algunos post mis profundas preocupaciones por su estado actual e inquietante devenir, incluso cuando nos aseguran que será esplendoroso. No entiendo,  por ejemplo, que el Transhumanismo les gustará a algunos, mientras que personalmente se me antoja una locura desquiciante. Interesan controversias como la de si el denominado Antropoceno debe considerarse como un nuevo periodo geológico (sensu lato) cundo en realidad es materia de definición y gustos, que no de hechos, como demostramos ya en otros diversos post. Y así podríamos seguir “ad nausean”.

Detesto los corporativismos y más aun de los que dicen ser valedores de la “verdad”, cuando vivimos malos tiempos para la lírica, estando la literatura científica y sus entresijos, atiborrada de plagios, denunciándose constantemente en nuestro ámbito del conocimiento, la mala praxis y la corrupción. En el curso impartido en esta bitácora acerca de las ‘Filosofía, Historia y Sociología de la Edafología’ llevamos a cabo un recorrido conceptual e histórico sobre que es la ciencia y el método científico, según las diversas escuelas de pensamiento. Y al hacerlo mostramos que ambos conceptos son lascivamente escurridizos. La última gran escuela que merece tal calificativo resulta ser el anarquismo epistemológico desarrollado por Paul Feyerabend. Esta autor alemán defendía que la sociedad intentaba reemplazar las antiguas religiones por otra nueva llamada ciencia, mientras que en la práctica sus profesionales se comportaban como clientes ebrios en un prostíbulo. Y como corolario, topamos de nuevo con la moral y con la ética. Empero si antaño podíamos desarrollar filosofías de la ciencia ajenas a otros aspectos de nuestra sociedad (centradas en la ciencia exclusivamente) y  ya no es así. Al convertir la sociedad en una aldea global, y ser la tecnología el motor de los cambios que en ella se producen nos encontramos con un sistema, bastante complejo, inestable e incontrolable, como lo son todos los “no lineales.  Y tal tipo de sistema nos trae de cabeza. Y entre unas razones y otras la democracia se muere, siento reemplazada por la retrodemocracia. Y por ello comenzamos un curso de filosofía de la tecnociencia.

Cuando emergió al mundo la globalización comandada por el neoliberalismo económico de los “Chicago Boys”, abundabas los ¿expertos? Que intentaban calmar las angustias ciudadanas señalando ante las crisis cíclicas que se producían: “No hay que preocuparse, el sistema financiero se autorregula” ¿¿??. Pues bien, si un conjunto de elementos y agentes no se autoregulan su interacción, también por definición, no es un sistema. Rebuznancia cargada de  aparente erudición para ocultar la verdad: pura ignorancia e incapacidad de predecir lo que se nos avecina. Como sistema complejo nuestra economía resulta ser muy inestable, sensible a las condiciones iniciales y a las del entorno. Cambios pequeños pueden impeler a que sus trayectorias diverjan brutalmente con el tiempo, siendo impredecibles. ¡Y así lo constatamos!. En la teoría del caos, vinculada con la de los sistemas complejos y la de los no lineales, se popularizo la frase “el aleteo de una mariposa en Pekín puede producir un tornado en Texas” (el consabido efecto mariposa). Hoy podríamos parafrasear su contenido y exclamar “la tos de un agente de bolsa en Pekín, puede generar un drama/desplome en la de Wall Street” y afectar a cientos de millones de personas. Nuestro sistema económico progresa, al parecer, hacia lo inesperado, lo sorprendente, etc. Es decir todo lo que no permite ser predicho por ningún modelo salvo la destrucción del mismo. A quien la gusten las sorpresas, buenas y malas, no tiene más que sentarse en un sillón y esperar.

Reiteremos, la ciencia y sus hallazgos no son ni buenos ni malos, todo depende del fin con que se utilicen. Y es aquí en donde nos topamos con el meollo de la tragedia humana que padecemos.

Los investigadores necesitamos financiación con vistas a seguir deshilachando esa casi indescifrable madeja a la que denominamos complejidad del mundo. La financiación no surge por generación espontánea, sino que la libran los gobiernos e industrias (en su mayor parte multinacionales) con sus respectivos intereses. Empero por mucho que manifiesten lo contrario, los gobiernos desean que sea la industria subvencione ¡casi todo!,  y como corolario convertirnos en esclavos de ellas. Son las grandes compañías, sus intereses, lobbies, publicidad maniquea, etc. las que dictan pues, en que se debe invertir científicamente y en que materias no. La esencia de una empresa estriba en vender productos, que no cuidar de los ciudadanos, y la prensa nos lo recuerda todos los días, lo mismo que la corrupción política, casi siempre en contubernio con las primeras.  Si un científico no se encuentra de acuerdo con lo que ve y escucha, será desterrado (no hay dinero para sus estúpidas ideas), a no ser que lo haga cuando ya sea famoso, lo que indicaría que, con anterioridad, también fue lacayo de este perverso entramado. Eso sí, soslayemos a los más mayores, que lograron realizar sus indagaciones en un mundillo científico sin tanto conchabeo, amoral y corrupto como el del presente.

Nuestro sociedad vive en un mundo de recursos finitos, en la mayoría de los casos no abundantes, por cuanto los que lo fueran antaño han sido dilapidados o degradados.  Y por tal camino hemos degradado la salud del planeta, pero como formamos parte de él (….), también la nuestra propia, en casi todos los aspectos. No existe nada parecido, con mayúsculas, es decir ¡nada importante!, como la denominada ciencia para la ciudadanía. Se trata de actividades que, en el mejor de los casos, ayudan a algunos, de vez en cuando.

La sobrepoblación se enfrenta a esa escasez de recursos, con las paupérrimas armas que nos ofrece un neoliberalismo económico carente de otra imaginación que no se limite a desear más millones, y más billones, ¡más, más!. Se me antoja tan nefasto este “sistema” como para dudar de las bondades de su pseudo-autorregulación. Pero además del crecimiento de la población, que pretende enfrentarse a los recursos finitos de que disponemos, este “sistema” se encuentra deplorablemente estructurado. En unas partes del mundo viven los privilegiados, actualmente asustados por el envejecimiento de sus poblaciones y todos los males endémicos que tal hecho acarrea. Por ejemplo, ancianos cuyos sistemas de pensiones se encuentran al borde de la quiebra, mientras los que debieran alimentarles, son presas del desempleo y desánimo. Mientras tanto, en otros infernos de la Tierra, las criaturas son aniquiladas, viven desnutridas, enfermas, etc., en lugar de rejuvenecer las plantillas de los ricos ancianitos. ¡Unos aquí sin remplazo, y otros allí sin esperanza!. Resumiendo, conforme el neoliberalismo aprieta de manos del Banco Mundial, el FMI, y otra turba de entidades filantrópico/caritativas, ya nadie duda que las desigualdades entre ricos y pobres aumentan hasta límites insoportables. Un sistema eficiente resulta ser todo lo contrario. ¿O no?. No se trata ya de caridad o solidaridad, sino que hablamos de requisitos indispensables para la autorregulación de cualquier sistema, no solo el económico.

Pongamos tan solo un par de ejemplo, como el de la Inteligencia Artificial o IA, y el de la robótica/microrobótica

Hace pocos años leí un informe en el que se cifraba la procedencia de las principales inversiones en materia de IA. Pues bien, el grueso de la financiación  era realizada para propósitos militares y videojuegos: “Juegos y Guerra en lugar de Juegos de Guerra”. Actualmente las inversiones en IA crecen a ritmos acelerados en estos y otros muchos campos, empero el panorama es igualmente inquietante. Y si hablamos de las aplicaciones de esta rama del conocimiento, personalmente se me ponen los pelos de punta, aunque también a  otros científicos.

Reiteramos que, como en otros dominios de la ciencia y la tecnología, la IA puede aportar grandes beneficios para la humanidad. Yo no lo dudo, lo afirmo. Ahora bien, todo depende de los fines para los que se utilicen. Y aquí entra el factor humano. En un mundo en donde la ética y la moral brillan por su ausencia, serán los más fuertes los que encarrilen su destino. Y ya sabemos: multinacionales, militares, guerras, vender y vender a toda costa, sin importar los objetivos….

Vayamos ahora con la robótica y microrobótica, sin olvidar su hibridación, es decir la inteligencia artificial robótica. Existe un gran debate sobre la pérdida de empleos, y como corolario el aumento la cantidad de gente que puede seguir aumentando las ya gruesas filas del paro laboral. Nadie duda excepto los vendemotos de fantasías ilusorias con intereses ocultos que, un desempleo creciente acrecentará los problemas de una sociedad envejecida a no ser que estos juguetes mecánicos tributen a los heraldos públicos, como los ciudadanos de carne y hueso. ¿Se los imaginan ustedes haciendo huelgas para conseguir una subida salarial?.  Pero en manos de los militares, admito mis prejuicios,  el tema puede devenir en tragedia. Efectivamente, el futuro podría traernos guerras entre robots en lugar de humanos. Algunos pensaran que hasta podrían ¿disfrutar?, viéndolos en la televisión como si de un partido de futbol se tratara. Eso sí, la mayoría de los telespectadores no tendrían trabajo, y meno aun permitirse alimentar a sus familias dignamente.  ¡Robótica!. Siempre puede encontrarse uno a los que tan solo pretenden llamar la atención, aunque exista la posibilidad de que termine siendo cierta ¿ incluso asesinos en serie?. Sin ser tan melodramáticos, si cabe alegar que se producen serios debates a la hora de contestar la siguiente pregunta: ¿Son los robots tan seguros?. Pero aún resta dar respuesta al siguiente interrogante:  ¿aunque lo serán, el dilema es para qué?. ¿Con que propósitos?. No les extrañe pues que científicos de todo el mundo consideren a: ¡La Inteligencia artificial y robótica, entre los Riesgos Globales de 2017. Como pueden observar, no soy un paranoico.

Centrémonos en la microrobótica. Llueven las noticias médicas, agronómicas, ecológicas, etc., etc., que proclaman el advenimiento de los microrobots y como estos cambiarán nuestras vidas.  La microrobótica  y la inteligencia artificial nos pueden traer todo tipo de maravillas/pesadillas. Por poner algún ejemplo, se defiende que los microrobots podrían ayudarnos a salvar muchas vidas tras los desastres naturales, o como nos cuenta el encabezado de esta noticia: “Abejas robot polinizarán los campos de cultivo de Monsanto – Ecoosfera. ¡Vaya por Dios!, Monsanto Vende la piel del oso antes de cazarlo, es decir “como siempre”. ¿No son ellos con sus pesticidas las que las están exterminando?. ¡vaya forma de abrirse un nicho de mercado!. Pero ahora les bosquejo la otra cara de la moneda.

Estos migro-ingenios se irán abaratando conforme incrementen sus producciones y aplicaciones. Me siento en mi casa a leer un libro, visionar un video o jugar con mi pareja a los naipes, hablar de política con algún amigo, o algo parecido. Llegará un momento en que sean muy asequibles para el gran público, ¡no lo duden!. Pero hay un problema, por no decir muchos. Podremos tener por cualquier lugar de la casa un microrobot foráneo disfrazado de mosca u otro tipo de insecto, espiándonos. Según sea la actividad y el enemigo que nos ha enviado ese caramelo envenenado, la privacidad de nuestras vidas se esfumaría por completo.  Un caso entre otros sería que viviéramos bajo una dictadura, algún contertulio blasfemara y de pronto apareciera la policía nazi, lo arrestan, encarcelan y ¿por qué no?, ¡lo fusilan!.  Y todo por ese maldito nano-espionaje. Es fácil dar rienda suelta a la imaginación y, de nuevo, se me ponen los pelos de punta. Si es lícito fantasear, pero no tanto como para intoxicar con los “pros” ocultando los gravísimos “contras”.

En resumidas cuentas, bien utilizadas estas tecnologías pueden ayudar a todos los ciudadanos. El problema, ¡el gran problema!, estriba en que nosotros no tenemos nada que decir, ya que los poderes fácticos tendrían su control. Ya sabemos los estragos que puede generar entre la población un marketing engañoso y fraudulento. De hecho ya lo padecemos con la privacidad que nos proporcionan internet (se barrunta una cibercrisis global, además de las ciberguerras: ¡Guau!) y las aplicaciones de los Smartphones. Veamos algunos ejemplos de las propias “apps”: (i)Las ‘app’ de salud ponen en riesgo millones de datos personales”; (ii)El 50% niños desde los 8 años se expone a ciberamenazas” y (iii)Siete de cada 10 aplicaciones para móviles comparten sus datos con otros proveedores”. Creo que ya es suficiente.

Abajo os dejo tres noticias relacionadas con el tema. Se trata de meros ejemplos sobre los que los lectores interesados deberían leer y reflexionar con vistas a extraer sus propias conclusiones. En ellas el grano se mezcla con la paja, mientras que el marketing mentiroso lo hace con las explicaciones honestas.

Y finalmente reiterar mi mensaje. Como científico soy una persona a favor del progreso, pero del de la humanidad entera, no de quienes juegan con nosotros y nuestros futuros. Ellos tan solo nos exigen el ¡silencio de los corderos! Necesitamos urgentemente una gobernanza mundial basada en la ética y la moral, que nos defienda de quien ostenta el poder, no de estos artilugios en si mismos. ¡Todo depende del uso que se les dé!. No nos engañemos, hay también muchos conciudadanos perversos.

Ante tal panorama, desalentador, por ser moderado, pensé en que tan solo cabía,  colaborar con una ONG. Ojeé la prensa y pensé: ¡mejor ya a ser que no!, tampoco me puedo fiar.  Ya, a la desesperada, barrunté ir buscándome mi retiro espiritual en un monasterio. ¡Pero que va….!. Ni por esas.  

Juan José Ibáñez

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¿El Progreso trae felicidad?. Viajando al jardín del Edén en el Amazonas (el Pueblo Wajãpi)

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Pueblo Wajãpi. Fuente: Colaje Google imágenes

 

¿El Progreso no trae felicidad?. ¡Pues hay que acabar con los afortunados que lo rechazan, que mal ejemplo, trabajan poco, viven felices, se divierten….!. ¡Intolerable!

 Recuerdo con nostalgia como mi amigo y colega Alfred Zinck narraba apasionantes historias de cuando investigaba en las selvas tropicales de Latinoamérica. Alfredo comentaba que, a veces, salían del helicóptero, y los moradores de aquellas tierras les lanzaban flechas y lanzas cuando intentaban bajar de su “pájaro metálico”. Y así podía pasarse horas. Del mismo, rememoro un viaje a un poblado aborigen de las américas tropicales que recordaba el colega Juan Sánchez. Aun vislumbro su cara de asombro al describir a hombres sexagenarios que parecían muchos más jóvenes, vigorosos y saludables que nosotros, con exquisitos dientes blancos como el mármol, y cuya afabilidad y ganas de divertirse eran enormes. En noviembre de 2017, me llegó una noticia que ha dado lugar al post que redactamos hoy. Hablamos del pueblo Wajãpi, que habita en los bosques pluviales de Brasil, apenas ha contactado con el nombre blanco, y se prepara para defender sus últimos reductos. ¿Habéis visto el film titulado  La Selva Esmeralda (The Emerald Forest, 1985)?: ¿No? Os la recomiendo, ya que narra la vida en un poblado “no contactado” de aquellos lares, en donde sus moradores habitaban felizmente, aunque siempre temiendo la amenaza de los “hombres termita” (destruyen la madera de los boques), es decir el “hombre blanco” que dejaba sus masas forestales hechos añicos.  Pues bien, dos de los testimonios que os dejo abajo “parecen salidos de tal película.

Alan Tormaid Campbell, vivió en uno de los poblados Wajãpi durante los años setenta, publicando a la postre en 2002 una monografía antropológica de los indígenas mentados: “Getting to know Waiwai.”. En Internet aparece alguna relación entre el libro y el film, si bien no he profundizado lo suficiente como para corroborar si habla de la misma tribu, aunque desde luego lo parece. La relación entre el libro que viene citado en el texto y la película de la Selva Esmerala es comentada en el primero. Como veréis abajo, trabajan para comer y comen para vivir disfrutando, hasta que comenzaron a ser acosados inmisericorde e incesantemente, cuando no asesinados por los hombres termita. Se encuentran al borde de la desaparición. ¡Obstinados jinetes de la apocalipsis!. Y efectivamente, no se trata de leyendas, la selva les da sus frutos y animales, los ríos sus peces, sus cultivos lo que demandan para alimentarse, jugar y satisfacer sus vicios. Así, en pocas horas, han llevado a cabo sus labores, y tan solo resta divertirse, beber su cerveza ingerir lo que haga falta, bailar y cantar, hasta finalmente reunirse alrededor de una fogata y contar historias. ¿No sienten ustedes envidia?. ¡Qué fácil resulta ser feliz sin tanta tecnología, sin necesidad alguna de apelar al progreso, etc.! Algunos comentarán que si las enfermedades, que si tal, que si cual. Empero, lo mejor que puede ocurrirle a un ser humano es que disfrute de su vida terrenal, feliz, en harmonía con sus gentes y respetando el medio ambiente. Sin embargo, no se lo consentimos, por lo que hartos amenazan por comenzar a guerrear a todo el que amenace más aun su forma de vida.  Survival International, se afana por defender a estos pueblos, muchos de los cuales, no han contactado jamás con la civilización contemporánea, siendo por tanto además fácil presa de nuestros gérmenes, su peor enemigo invisible. 

 En alguna noticia que os reproduzco abajo, redactada en español castellano, se habla de “hombres de la edad de piedra” ¡Qué atrevida es la ignorancia! Otra de las noticias nos informan que su agricultura se basa el más simple de los sistemas de aquellas tierras: chamiceras o “cultivo de tala y quema” . Sin embargo, de “piedra” se quedaron cuando llegó el hombre blanco ya que la Amazonía sería un jardín del edén que no un paisaje prístino, como explicamos en nuestro post: “Los Bosques Amazónicos: ¿Paisajes Prístinos o Paisajes Culturales?”. Pues bien, como os explicamos en algunos de los post previos que os mostramos abajo, la agricultura de aquellas culturas perdidas resultaba ser mucho más sofisticada, para nuestra vergonzante e insustentable ineficacia agraria. Al parecer, los expertos actuales argumentan que las chamiceras fueron reemplazando a múltiples manejos agrarios y de suelos más sofisticados, tras la invasión de las américas por los europeos. En ese momento comenzó su diáspora y no hubo más remedio que quemar, cultivar y salir corriendo so pena de ser reos de los hombres termita. Abajo os dejo abundante información sobre los Wajãpi en la Wikipedia portuguesa e inglesa,  ya que lamentablemente la española no atesora capítulo sobre los mismos.

 A estas alturas de mi vida, sigo preguntándome ¿para qué tanta ciencia, tecnología y progreso, si con ellos estamos destrozando la biosfera (nuestro hogar), contaminándonos, enfermando de stress y depresiones, etc. ¿Qué ganamos con ello?: ¡No lo sé!. ¿Qué perdemos?: Nuestro hogar y la felicidad. Algunos alegareis que somos más longevos o que nuestra vida media es más dilatada y confortable. Habría que saber cuánto podían vivir con sus cultivos tradicionales, sus intercambios culturales con otras etnias y sin tanto germen llegado de Europa. ¿Conocemos esos datos?: ¡No!. Prefiero pensar que hemos venido a vivir este mundo para disfrutarlo, mientras podamos y sin injerencias. ¡Viva la fiesta de los Wajãpi!. Pasen lean y reflexionen hacia dónde vamos, comenzando con la primera nota de prensa traducida al castellano y que llevaría el título deCerveza en el Amazonas la tribu que ama la fiesta”. Y sin resaca, ya que disponen de los remedios para evitarla.  Eso si, ya advertimos que haremos otro post acerca de su cosmología, su visión del mundo.¡Viva la fiesta de los Wajãpi!.

 Juan José Ibáñez

 Continúa con abundante información……..

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Turberas del Congo y Cambio Climático (El problema de la carencia de los inventarios de suelos)

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Turberas del Congo, sus pueblos aborígenes y testigo de su abundancia en materia orgánica. Fuente Google Imágenes

La primera noticia de la que vamos a hablar hoy lleva por título (traducido del suajili): “Los pantanos de turba de la cuenca del Congo son un nuevo frente en la batalla del cambio climático. Ya nos quedamos horrorizados cuando saltó la noticia a la prensa mundial hace casi “diez años”. Los bosques pantanosos tropicales estaban siendo desmontados, sin previo análisis, con vistas a obtener aceite de palma. Inmediatamente redactamos un post vaticinando lo que ocurriría. Y efectivamente ocurrió, ya que, por lógica, no podía preverse otro final: ¡catastrófico!. Ahora se nos informa que han descubierto una enorme extensión del mismo tipo, es decir de formaciones vegetales y suelos en el Congo. Vista la tragedia precedente, tanto científicos como ecologistas y los propios pueblos aborígenes que allí habitan sustentablemente, intentan evitar que volvamos a deteriorar el medio ambiente, perder una biodiversidad inexplorada y sobre todo, emitir enormes cantidades de CO2 a la atmósfera. Y el gobierno del país afectado se defiende alegando que debe compaginarse desarrollo y respeto a la naturaleza. Desde luego, lo que puede suceder, resulta ser la antítesis de cualquier medida que intente conciliar el desarrollo económico actual y la salud de la biosfera. Abajo os ofrezco abundante información y numerosas cifras que avalan la magnitud del sumidero/emisor de este maravilloso universo inexplorado. ¡No dejéis de mirarlas, ya que son tremendas!.

¿Podía haberse evitado? ¡Por supuesto que sí!, ya que hasta en los manuales de la FAO, publicados hace décadas, se detalla lo que sucede al drenar turberas, es decir esos suelos a los que llamamos Histosoles, cuyo uso y manejo pertinentes, son bien conocidos.

¿Podía haberse conocido su extensión? ¡Por supuesto que sí!, ya que bastaba con hacer reactualizado debidamente un mapa mundial de suelos muy grosero en su escala y caduco en el tiempo.

¿Por qué no se estimó su extensión y medidas adecuadas de uso/preservación?. Simplemente debido a que para los políticos desembolsar dinero en estos menesteres no les resulta rentable desde el punto de vista mediático/manipulador de las masas que les votan. ¿Y en que se utiliza tal financiación?. Simplemente en proyectos de investigación en la que los expertos nos informan regocijados, simulación tras simulación numérica, lo que puede suceder si sus premisas son acertadas.

¿Acertaron a vislumbrar los “expertos” tal laguna de información? ¡Por supuesto que no!. Los inventarios son realidades aproximadas, mientras que los modelitos numérico, tan solo conjeturas, si no se corroboran con precisión en el campo. ¿Y cómo se corroboran?. Simplemente inventariando (cartografías y bases de datos georreferenciadas) los recursos afectados. Y mientras tanto: ¿qué hacen actualmente los edafólogos expertos que realizaban  tales relevamientos cartográficos?: volverse viejos y/o obligados a abandonar su especialidad, cuando no han pasado ya al limbo de los justos. ¿Pero no hay jóvenes que les remplacen?.  Pocos ya que las ciencias del suelo tampoco son sexys para los gestores de política científica. Eso sí, el escaso número que se incorporan a las plantillas de investigadores y tecnólogos, se adiestra más en como extraer información de imágenes satelitales y obtener otra adicional a partir de datos antiguos, haciendo uso de técnicas matemáticas en su aprendizaje, con vistas mejorar la comprensión de una “realidad campo” que generalmente desconocen. ¿Y qué son estas últimas?. Pues más modelitos numéricos, que arrastran gran cantidad de incertidumbres, por ser escasamente corroborados en el ¡¡¡¡campoooo!!!!. Por ello, su adestramiento en labores sobre el terreno deja mucho que desear, salvo contadísimas ocasiones. ¿Y por qué?. Si no lo hicieran así, no publicarían en revistas de prestigio, por lo que sus carreras devendrían truncadas desde el inicio.

¿Y cómo puede arreglare esta lamentable y patética situación?. Sencillamente utilizando el sentido común, el menos común de los sentidos. Y así la pescadilla se muerde la cola, todo sigue igual. Seguimos pues con paso firme y seguro hacia el precipicio.

Reitero que abajo os muestro las cifras, así como un panorama relativamente detallado de lo que está sucediendo, aunque solo he traducido lo más relevante del suajili al español castellano. ¡Impresionante!. ¡Impresentable!

Juan José Ibáñez

Continúa……..

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Historia de la Tecnociencia: De la Ciencia a La Macrociencia Temprana

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Fuente: Colaje Imágenes Google.

Antes de comenzar, me gustaría que entendierais que los conceptos y definiciones que proponen diferentes autores sobre la tecnociencia y la denominada “gran ciencia o Big Science”, no dejan de ser más cajones que intentan capturar, sintetizar y categorizar la realidad en pocas palabras. Empero, como en casi todos los ámbitos del saber humano, las fronteras conceptuales de esta guisa resultan ser difusas y discutibles. Simplemente, algunos carpinteros elaboran mejores cajones que otros. En este post nos centraremos fundamentalmente en las primeras décadas de la macrociencia y como ésta se fraguó desde el campo de la ciencia con la intervención de los Estados, y poderes militares. En otra entradilla que seguirá a esta abordaremos el tránsito de la Big Science a la tecnociencia, si bien ya anticipamos aquí algunos rasgos de la última.  A la primera la denominaremos Big Science temprana y a la última Big Science tardía, sin ánimo alguno de generar escuela. Se trata pues de puro pragmatismo al objeto de facilitar la redacción y edición de los contenidos de este Curso Básico sobre Filosofía de la Tecnociencia

Casi todos los autores que estudian la transición de la ciencia a la macrociencia suelen coincidir en la existencia de un paso intermedio, al que denominamos macrociencia o “Big Science”. Sus diferencias estriban en incluir la primera en los orígenes de la segunda o bien, defender que existirían tres estadios más o menos, temporalmente secuenciados, es decir, de la ciencia a la macrociencia y de ésta finalmente a la tecnociencia. La macrociencia se originaría por la cantidad ingente de inversiones estatales, o principalmente estatales, hacia la consecución de objetivos que demandarían financiaciones imposibles de asumir por otros agentes económicos de la época. Estas no podían ser, dada su cuantía, sufragadas por el capital empresarial. Los eventos que citan los expertos suelen, en su inmensa mayoría, coincidir que tal salto se produjo en EE.UU., con el proyecto Manhatan, por el cual se lanzaron las primeras bombas atómicas sobre Japón durante la II guerra mundial. Dicho de otro modo, la puesta en escena de la macrociencia fue debida a intereses militares avalados por las políticas de Estado. Seguidamente, la lucha de poder por la hegemonía, entre el mundo capitalista y el comunista, en sus intentos por alcanzar la supremacía tecnológica y militar daría lugar a ese denominada guerra fría, en la que se fraguó una escalada armamentística que enfrentaba a ambos bloques geopolíticos, y así poniendo de paso a toda la humanidad y el planeta  que mora en riesgo de devastación y extinción total. No se me ocurre un esfuerzo técnico y económico más deplorable o desafortunado. Seguidamente, ambos bloques, enfrascados en una guerra mediática propagandística por demostrar que eran superiores a su rival, se volcaron también en onerosísimas investigaciones aeroespaciales con vistas a poner el primer hombre en la Luna, etc.  No se trataba pues de un tema económica y prioritariamente estratégico, sino de puras batallas para demostrar quién era  “the best one”. Obviamente, no puede negarse que, con el tiempo, tal investigación aeroespacial ha ofrecido importantes frutos a la sociedad civil. Empero tampoco se puede soslayar que esos programas no se encontraban destinados a tales propósitos.

Resulta palmario que este tipo de macrociencia, dio lugar a estructuras complejas orientadas a objetivos muy concretos en la cual la ciencia y los científicos se convertían en trabajadores del poder gubernamental y militar, cuyos intereses a menudo son distintos. Del mismo modo, con harta frecuencia, al tratarse de  investigaciones que por su naturaleza debían imperiosamente ser secretas, los resultados obtenidos tampoco, en primera instancia, eran mostrados al publico ¿gratuitamente? y menos aun diseminados con los cánones de la ciencia clásica, es decir, la publicación de los resultados obtenidos en revistas, libros y congresos especializados.  

Por lo tanto, los investigadores dejaron de ser “mentes maravillosas” y se transformaron en meros currantes/laborantes bajo las manos de personas y objetivos, a menudo nada nobles, subordinados a los deseos de políticos y militares. Con el tiempo, las empresas, asaltaron tales enormes capitales gubernamentales, se privatizaron subprogramas de los grandes proyectos macrocientíficos, entrando la industria privada a ingerir más y más porciones de la tarta que estaba sobre la mesa. Y así, terminaría por emerger lo que hoy denominamos tecnociencia. Sin embargo, también casi todos los autores consultados parecen coincidir que tal cambio surgió a principios de los años 80 del siglo XX en EE.UU

No os preguntáis aun: ¿Dónde fueron quedando paulatinamente tan nobles propósitos como el avance del conocimiento sin más o la búsqueda de esa  mal denominada  verdad científica? Pero sigamos…

Como habréis podido observar, a partir de las descripciones previas, y sobre las que abundaremos abajo (apelando a fragmentos, más o menos extensos de expertos en la materia), tan solo las dos superpotencias militares de la época podían permitirse tan brutales gastos a la hora de conseguir tales generosos objetivos, como sembrar de bombas atómicas todo el planeta y alardear de sus portentosas tecnologías “en la Luna”.  Más tarde entraron en Juego Japón (cuya investigación militar se encontraba secuestrada/vigilada/supervisada, tras la II Guerra Mundial, por EE.UU) y Europa. El viejo continente tuvo que esperar hasta fraguar, en un campo repleto de minas nacionalistas, un espacio y objetivo común al que hoy denominamos la Unión Europea (UE). Habían pasado varias décadas desde la II guerra mundial, las prioridades ya no eran examante las mismas, por lo que la presión de la industria militar menguó, en aras de otros objetivos estratégicos, como conseguir avances tecnológicos que no retrasaran a la UE, aún más, de las grandes superpotencias. Podemos hablar pues de dos tipos de la Big Science, uno  temprano y otro tardío. Abajo se ofrece una mayor información al respecto, si bien en otro post abordaremos esta “Big Science” a la que denominaremos tardía y que resulta más difícil de ubicar conceptualmente que la temprana.

Seguidamente, recogemos unos cuantos fragmentos de un artículo en el que figura como coautor Javier Echeverría, uno de los principales pensadores en habla española-castellana sobre la filosofía y sociología de la tecnociencia. Nos referimos concretamente a la publicación que lleva por título “.La teoría del actor-red y la tesis de la tecnociencia”. Incluimos también parte del material de Wikipedia.

Debemos hacer énfasis en que las aportaciones de Javier Echeverría y colaboradores son de lectura obligada para todos aquellos que estéis interesados por estos temas.

Juan José Ibáñez

Continuemos pues……

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Tecnociencia Definiciones y Objetivos

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Análisis Crítico de la Tecnociencia. Fuente: Colaje imágenes Google

Tras nuestros dos post previos del Curso Básico de Filosofía de la Tecnociencia, ha llegado ya la hora de entrar en materia. Por lo tanto, en esta entrada he escogido algún material del que ya os hable en el post anterior al objeto de explicaros que entienden diversos expertos sobre el concepto y la esencia de les tecnociencias.  Comenzaremos con el fragmento de texto de Javier Echeverría, siguiendo después con la proporcionada por la Wikipedia española. Debido a que esta última resulta ser extremadamente parca, hemos traducido también  algunos párrafos de la inglesa, mucho más prolífica en su descripción. Finalmente también capturamos algunos párrafos de otros autores. Cabe recordaros que toda la bibliografía que abajo leeréis fue puesta a vuestra disposición en la entrega precedente).

Seamos claros, siempre se había defendido, y la filosofía de la ciencia también lo avala, que la actividad tecnocientífica resultaba ser la búsqueda del hombre por acercarse a comprender mejor el mundo. Ahora resulta que la tecnociencia “da la vuelta a la tortilla” ofreciendo una imagen estrictamente utilitarista del saber científico. Empero el panorama se enturbia más, al soterrar bajo el suelo la actividad investigadora, tal “pilares invisibles”, sobre los que sustenta la tecnociencia. Somos peones al servicio del poder económico, empresarial, militar y político, entre otros muchos. La ciencia ya no es un fin, sino un medio de dominación por la dictadura financiera, las multinacionales y los poderes fácticos en general que, como todos sabéis, son esencial y apasionadamente altruistas. ¿¿??.

Déjenos de mentiras y monsergas. El propósito de una empresa es vender sus productos (cuanto más mejor), mientras que el financiero deviene en amasar dinero (Cuanto más mejor). Por último los políticos, también comienzan a asemejarse a torpes marionetas en las manos de los dos precedentes.   Queda por añadir a la ecuación la investigación militar, pero no entraré en detalles, por el momento,  acerca de este asunto.

Tan solo finalizar con un ejemplo. Una empresa farmacéutica busca vender sus fármacos y obtener pingues beneficios. Si uno de estos últimos curara al 100%, es decir nos hiciera sanar definitivamente, ellos  dejarían de obtener tantas ganancias económicas. Empero ese no es su fin, sino devendría en su final, o al menos en enormes pérdidas de dividendos, afectando gravemente a su rentabilidad.

¿En dónde queda la ciencia como exponente de ese idolatrado conocimiento humano cuyo propósito básico resulta ser la búsqueda de la “verdad” para ponerla al servicio de todos los humanos, que no de los poderes que los oprimen, la mayoría de las veces?. Iremos intentando arrancar la máscara de la tecnociencia en post sucesivos ese imagen beatificadora que nos intentan vender: la solución a todos nuestros problemas.

Abajo podréis leer versiones menos críticas y otras más furibundas sobre el advenimiento de las tecnociencias que, no deja de ser anteponer la carreta antes que el animal de tiro, y cuyos objetivos finales culminar en una oligarquía propia de los ansiados deseos de la dictadura financiera de someter nuestros cuerpos y mentes a sus mezquinos intereses. Omitiré más comentarios. Tiempo habrá para ello. Por favor leer detenidamente y desmitifiquemos al delincuente (la tecnociencia) del acusado por incompetentemente ineficaz (la ciencia). Por lo tanto comenzaremos con  Javier Echeverría, aunque luego el documento llega a ser bastante extenso. Eso sí, termino recordándoos que, por ejemplo, “El Papa Francisco criticó duramente los efectos de la “tecnociencia” y la “idolatría del dinero“.

Post Previos de Nuestro Curso Básico de la Tecnociencia hasta marzo de 2019

Bibliografía de libre Acceso en la Red Para el Curso Básico de Tecnociencias

De la Filosofía de la Ciencia a la Filosofía de la Tecnociencia (Nuevo Curso Básico y Sus Razones)

 Juan José Ibáñez

Continúa…… ¿Qué es la tecnociencia)…….

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Bibliografía de libre Acceso en la Red Para el Curso Básico de Tecnociencias

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Visiones Críticas de la tecnociencia. Foto: Colaje Google imágenes

Ya os hemos hablado en un post anterior acerca de los objetivos de este nuevo curso Básico de Tecnociencias. Como os comentamos, la ciencia tradicional ha dado paso al surgimiento de las denominadas Tecnociencias.  Y tal cambio de paradigma, porque este sí lo es, afecta a casi toda la actividad científica, pero también al conjunto de la sociedad en que vivimos. Personalmente considero que tal rama del conocimiento humano, que nos intentan vender como progreso para el bien público resulta no ser tan positiva como predican. Ya, al rascar ya en su superficie, da motivos para sentirse profundamente preocupados tanto por el futuro de la ciencia, su racional e impactos sociales.  Si en aquella primera entrega, os ofrecimos una relación de post previos redactados en nuestra bitácora que eran de lectura recomendada, en esta, la documentación que os presentamos resulta ser de otra índole.

No hemos aun abordado a día de hoy (19 de febrero de 2019) el tema sobre el que versa este cursillo, por lo que resulta recomendable mostraros publicaciones y documentos que versen sobre tecnociencias. En consecuencia, os ofrecemos abajo una relación de documentos que podéis bajaros libremente de la Web para su consulta. Al margen de mis lecturas en formato papel, intentaré basar las futuras entregas del curso en la documentación que hoy os ofrezco. Toda ella se encuentra en español.  Dado que muchos de estos artículos aparecen en revistas, pero también en los repositorios institucionales del tipo “Researchgate y Academia”, he dejado los títulos de los artículos con sus respectivos hipervínculos, al objeto de que pinchéis y accedáis inmediatamente a los mismos. Del mismo modo, he intentado que los autores seleccionados sean españoles o Latinoamericanos. En este sentido, cabe mencionar que con mis conocimientos y lecturas, aunque, no soy un experto, creo estar “moderadamente” preparado a la hora seleccionar (separar) el grano de la paja. Empero, como todos, a veces puedo patinar sobre el hielo y estrellarme contra el suelo. Sinceramente pienso que para un curso iniciático de esta naturaleza, el material bibliográfico proporcionado que veréis abajo es más que suficiente, tanto en calidad como en cantidad. Espero pues que sea de vuestro interés. Finalmente recalcar que para redactar la relación de títulos, no he usado los criterios estándar de las revistas científicas, sino mi libre albedrío, cambiante como la vida misma. Escusas a los más ortodoxos de vosotros.

Juan José Ibáñez

Abajo podéis pues podéis acceder y leer los documentos que deseéis, aunque por supuesto en Internet hay mucho más.  

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