Archivo para la categoría ‘Prensa y Política Científica’

La Predicción Del Cambio Climático a Nivel Regional (y su más que dudosa precisión)

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Global climate models do not easily downscale for regional predictions Fuente. Terradaily

 Allá por la década de los años 90 del siglo XX, el CSIC decidió que este impresentable administrador participara en el Primer Programa Nacional del Clima de España, y seguidamente que fuera Miembro de la Primera Comisión Nacional del Clima, que dicho sea de paso tan solo se reunió una vez.  En el grupo de trabajo en el que participaba, conocí a un famoso experto español que formó parte del IPCC durante más de un decenio, entablando una gran amistad que aun perdura. Hace pocos días cenábamos juntos, comentándome que los modelos de circulación general (para hablar en términos sencillos) no iban ya a aportar mucho más de lo publicado hasta la fecha. Si retrocedemos a aquellos años 90, cabe mencionar que el tamaño de los píxeles de tales modelos eran enormes, de unos 200 o 300 km de lado (si no recuerdo mal), por lo que las predicciones a escala regional, debían hacerse, por ejemplo, anidando los denominados “downscaling” estadísticos, que de hecho ya arrastraban las incertidumbres de los globales, añadiéndose pues otras nuevas, por lo que eran escasamente fiables, menor en el caso de las temperaturas y mucho más acusado a la hora de predecir las precipitaciones.

 Pues bien, en este sentido, los mentados constructos numéricos, no parecen haber mejorado mucho, como veremos a continuación, siendo un hecho que ha acabado  por reconocerse por los expertos en la materia, aunque no por sus usuarios, ya sean científicos o políticos.

  Ya os he comentado en post previos, mis serias dudas acerca de las proyecciones de estos modelos predictivos, lo cual no significa que niegue que “nos estemos calentando”.  Sin embargo, los modelos de circulación general a escala regional no soy útiles con vistas a predecir los futuros climas de un país o territorio, por lo que la creencia popular de que van a aumentar la temperatura y disminuir las precipitaciones por doquier no deja de ser más que una leyenda urbana, si nos referimos a espacios geográficos concretos aunque sean considerablemente extensos. Os expongo tan solo un ejemplo escrito en nuestra bitácora: “Cambio Climático: Hacía una Península Más Cálida o Más Fría. La Teoría del Recalentón”. Pero leer literalmente los siguientes fragmentos  lo redactado por los autores en agosto de 2016, es decir en la noticia que os mostramos completa al final de este post:

 “(…) Encontraron que las proyecciones de los cambios de temperatura con los modelos climáticos globales se hicieron cada vez más inciertos a escalas por debajo de aproximadamente 600 millas horizontales, una distancia equivalente a las anchuras combinadas de Pennsylvania, Ohio e Indiana. Mientras que los modelos climáticos podrían proporcionar información útil sobre el calentamiento global previsto para, por ejemplo, el Medio Oeste, la predicción de la diferencia entre el calentamiento de Indianápolis y Pittsburgh podría resultar inútil. Los cambios regionales en las precipitaciones resultan aún más difíciles de predecir, con estimaciones altamente inciertas a escalas inferiores a aproximadamente 1.200 millas, lo que equivale a la anchura combinada de todos los estados del océano Atlántico desde Nueva Jersey hasta Nebraska. La diferencia entre los cambios totales de lluvia en Filadelfia y Omaha debido al calentamiento global, por ejemplo, serían difíciles de evaluar. Los investigadores informan de los resultados de su estudio en la edición de agosto de “Advances in Atmospheric Sciences (…)”Los responsables políticos y partes interesadas usan la información de estos modelos para informar de sus decisiones”, dijo Mann. “Es crucial que entiendan la limitación de la información de las proyecciones de los modelos que pueden proporcionar a escala local.”.

  Si tiene dudas, mire en Internet un Mapa de los Estados de EE.UU. y calcule a ojo de pájaro las enormes distancias a las que se refieren los autores.

 Sorprende pues que en reuniones y convenciones internacionales, se siga soslayando gravísimamente este hecho. También resulta asombroso que una buena parte de los estudios científicos publicados acerca de los efectos del calentamiento climático en muchas regiones y países se soslaye también tal problema, dando por cierta, le mentada leyenda urbana. ¿No saben los investigadores la precisión de los ingenios sobre os que basan sus estudios y conclusiones?. Desgraciadamente parece ser que no, ya que de otro modo estarían incurriendo en un soberano fraude científico. Ahora bien, cuando más alarmistas sean los resultados de sus estudios antes se publicarán y en revistas de mayor impacto. Seamos claros, si en promedio el clima global del Planeta se calienta, bien pudiera suceder que en la región en la que usted vive, centro de unos años arrecie el frío o las precipitaciones, todo lo contrario de lo que la mayoría de los ciudadanos creen cierto, al leer la prensa.

 Ahora les ruego que relean el primer párrafo de este post, fruto de mi paupérrima experiencia, hará más de veinte años, y reflexionen en qué mundo vivimos, así como la cacareada objetividad de que hacen gala muchos de los que se autodenominan expertos sobre cambio climático. ¿Sin comentarios!.

 Juan José Ibáñez

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El misterio del maíz o Cintle entre el Anáhuac y el Tahuantinsuyo (Régulo León Arteta)

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Pinturas Rupestres – Toca da Esperança, Brasil. Fuente: http://enoqueviola. blogspot. mx/ 2013/04/central-bahia-epicentro-da-arqueologia.html

Palma Pupunha, Bactris gasipaes Kunth, Cortesía de Alex  Popovkin, Bahia, Brasil www.flickr.com

Maíz moderno y Teozintle tomado de Evie Rynkiewicz: http://itsabouttheecology.blogspot.mx/2011_09_01_archive.htm Cabeza Quetzal papalotl rodeada de hojas de maíz. de la populosa urbe Teotihuacana. http://arquehistoria.com/wp-content/uploads/2013/04/quetzalcoatl-teotihuacan.jpg

En la Masas Continentales Americanas existieron varias áreas culturales. Hasta donde ahora sabemos sobresalieron el Anáhuac y el Tahuantinsuyo. El primero comprendió el centro de México y Centroamérica, el segundo la cordillera Andina. Aunque estas culturas son relativamente recientes, ya que se están observando la concurrencia de muestras de actividad humana, de más de 200 000 años, como en Valsequillo, Puebla, México y Toca da Esperança, Brasil.

Por otra parte, se determinó que hace 65 Millones de años, en el Cenozoico (vida reciente), aparecieron los primates, cuando el continente sudamericano estaba casi unido al africano. En el Mioceno aún se encontraban muy próximos, por lo que sus respectivas biotas eran bastante similares. Así el reciente descubrimiento de dientes de monos, de hace veintiún millones de años, en América del norte, procedentes de Sudamérica, según Bloch y colaboradores, si bien no confirma la presencia de nuestros ancestros homínidos, si plantea tal posibilidad. Porque somos “bicho” curiosos por naturaleza, hasta que nos llevan a la escuela, parafraseando a Bernard Shaw.

Mientras que en Eurasia, a menudo, se privilegió el pastoreo y el monocultivo extensivo, América lo fue la agricultura intensiva y diversificada, favorecida en parte por ser la región más húmeda del planeta. Así los Collaguas en el cañón del Colca, perfeccionaron al extremo, en seis mil hectáreas, el sistema de riego de cultivo en terrazas, sostenidas por las raíces de la vegetación natural <arboles> y así el antiguo Perú dio de comer a todos sus habitantes según Brailovsky.

El cultivo del maíz (Esta palabra se deriva de mahiz para los taino (nobles) una de las ramas de los Arawaks caribeños) en la llamada milpa, es uno de los ejemplos más conocidos de la diversificación de la domesticación de vegetales de este continente. La obtención de esta última especie es una de las hazañas sin parangón mundial, de los anónimos fitomejoradores nativos y, reconocida como patrimonio de la humanidad. Aunque el nombre más cercano al original en náhuatl (una de las lenguas dominantes en el Anáhuac) es Centli. Esta labor la han devaluado, aun personajes de estas tierras como el porfirista mexicano Alonso de Bulnes, ninguneando al maíz frente al trigo. Por otra parte, resulta que el manejo humano de esta especie, ha sido de tal magnitud que junto con la Palma Pupunha brasileña, que ya no se pueden reproducir sin la intervención humana.  

Con todo y ello, el maíz criollito autodevaluándose, como lo llaman algunos campesinos mexicanos, o maíces criollos como algunos “técnicos” ignorantes mentan, para diferenciarlos de sus “mejorados” atasoran un tan enorme como denostado valor alimentario y nutricional. Aunque estas especies han beneficiado durante milenios a muchos humanos en el mundo, sus semillas se encuentran en peligro de ser propiedadas por unos mercachifles inescrupulosos, acto que no deja de ser pura piratería.

En la milpa, desde la prehispanidad, se cultivan simultáneamente semillas seleccionadas de cosechas anteriores de cecentli (En náhuatl como en latín, la repetición de la primera silaba, significa pluralidad) de periodo corto, medio y largo, leguminosas como el frijol (Phaseolus vulgaris) y cucurbitáceas como la calabaza (Cucubita pepo). Estas tres especies se aprovechan maduras y aun inmaduras, pero de la última hasta sus flores. Muchas plantas que para algunos son malezas, también son aprovechadas como alimento humano. Algunas resultan ser ricas en Omega 3, como las verdolagas (Portulaca oleracea) o en proteínas como los quelites (Chenopodium sp.). Mención aparte merecen, los aromáticos y sabrosos jitomates (Lycopersicum sp.) y chiles silvestres (Capsicum sp.) Además no debemos olvidarnos de numerosas plantas medicinales como lo es la (Árnica), etc.

La siembra de semillas de centli con tres periodos de cultivo, como nos compartía el insigne etnobotánico Efraim Hernandez Xolocotzi, es una estrategia de sobrevivencia. Planta de ciclo corto, permite asegurar una cosecha aun en caso de sequía. Mientras que los monocultivos del centli, de un solo ciclo, son aberraciones comerciales y antiecológicas proclives al abuso de agroquímicos.

 

La certeza de la antigüedad del cultivo del centli y su localización en el Anáhuac, se encuentra fuertemente limitada por la facilidad de su degradación, aun de los populares, entre los arqueólogos, granos de polen. A los cecentli silvestres se les atribuye una antigüedad de 80 mil años. Posiblemente, la hazaña de su mejoramiento genético, ocurrió en las alturas del sur de México y Centroamérica. Resulta innegable su relación con el teocintle. Hacia finales del siglo XIX, aún su cultivaban en Chihuahua, para mejorar la producción del centli según nos narraba Lumholtz.                                                   

Hasta hace poco tiempo, se reconocía que los restos más antiguos procedían de Guilá Naquitz, Oaxaca, con 5.400 años de edad, habiéndose detectado polen en San Andrés (México) por los arqueólogos datado de aproximadamente 5.100 años, en Tabasco (México). Sin embargo, las fitolitas del centli en la Amazonia ecuatoriana, fueron fechados con 5. 300 años a. n. e. Al perecer llegó a Panamá (¿cultura Coclé?) hace más de 7.000 años, donde tuvo una gran transformación y regresó a centro y Norteamérica, como al resto de Sudamérica. Así, en Huachichocama (Argentina), se encontraron indicios del centli asociados al chile, o frijol en un estrato de entre 7.670 a 6.720 años de antigüedad.

Además de la hazaña del mejoramiento, está la biotecnología, en la nixtamalización, es decir la cocción del centli con solución de cal, que disminuye ligeramente el contenido de vitaminas, almidón y la solubilidad de la proteína del maíz. Sin embargo tan proceso aumenta la biodisponibilidad de aminoácidos, fósforo, calcio,  fibra soluble y almidón resistente. Al disminuir el contenido de ácido fítico, mejora la absorción de minerales. La nixtamalización además eleva la disponibilidad de niacina, eliminando el desarrollo de la pelagra. 

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EL MITO DEL PASO DE BERING Y LOS CHOLOS, INDIOS Y NACOS, PREDOMINATES, UNICOS Y DIVERSOS (por Régulo León Arteta)

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Fuente: https://voceroelclarin.wordpress.com/2012/03/01/hombres-de-la-arena-los-seri/  y Lacandones, aun manejan la selva de modo sustentable, el policultivo de la milpa, caza y pesca. Fuente: http://www.primatesmx.com/lacandon1.htm

Durante siglos se ha considerado como dogma, que la población del continente denominado América en Europa, llegó por el estecho de Bering hace mas o menos 30,000 años. A pesar de muchos estudios, la gerontocracia aun lo sostiene. Conviene recordar, que para la comunidad científica, hasta al menos 1959, aun era anatema la posibilidad del origen africano del ser humano, por cuento lo había sido sugerido Charles Darwin.

Con toda la miopia y avaricias gubernamentales, investigadores genómicos mexicanos, han logrado avances trascendentes. Asi para Solórzano y colaboradores entre las poblaciones mexicanas actuales, predominan los genes de origen materno, indígenas, algunos africanos y los paternos españoles. A despecho de los que denigran a los que tienen razgos indígenas llamadoles, cholos, indios o nacos. Muchos de ellos mestizos, que ya constituímos la mayoría, es interesante conocer nuestra innegable composición genética. Esto es aceptar la realidad de nuestras procedencias/orígenes, que resultaron de la colonización, sobre las que reflexionaron Bonfil Batalla, Frantz Fanon y Octavio Paz, posiblemente entre otros.

Algunos mexicanos somos tan genéticamente diferentes, como un europeo de un asiático. Por ejemplo, los Seri, que habitan en la costa noreste del Golfo de California, lo son con los mayas lacandones de Chiapas. La clasificación de latino americano, hispano o méxico-norteamericano, inclusive la segregación entre indígenas y mestizos, responde a criterios socioculturales y carece de sustento a la luz de la genómica, porque en general la carga genética indígena es superior a la europea.

 Para un equipo de investigadores mexicanos, liderados por Jiménez Sánchez y entrevistados por Barba, existen genes únicos en México, porque hay regiones del Mapa genómico internacional, conocido como “HI”, que no son aplicables a las poblaciones mestizas y amerindias (hay más de 60 grupos en México). Así “con el componente europeo del HI, podemos cubrir el 81% del genoma de los mexicanos; con el asiático, el 74%, y con el africano el 64%”, pero la información genética de Sonora y Guerrero, cubren el 97% de la población mexicana.

“No porque seamos tan diferentes, sino porque no se puede aplicar del todo a nuestros genes”. Además se perdió el rastro de las variantes asiáticas que llegaron por Bering, inclusive es mayor el componente africano, a veces sobrevalorado, pero individualmente en Guerrero y Veracruz la proporción, puede ser del 15%. Ya que junto al aporte directo de los esclavos “Nos llega diluido dentro del componente europeo de España”, según Silva Zolezzi.

Además en el estudio mexicano está su relevancia farmacogenómica, para diseñar,  seleccionar y dosificar medicamentos para los genotipos mexicanos. Esto es haciéndolos más acertados y evitar efectos negativos, inclusive retrasar o evitar la presencia de las enfermedades.

Así la salud en el siglo XXI, tiene que ser entendida como el bienestar en los ámbitos físico, mental y social, que no solo por la ausencia de la enfermedad. Ambas son generadas por la permanente interacción entre factores genéticos y ambientales, que condicionan la adaptación ambiental de los organismos. Donde la población mestiza llamada por José Vasconcelos “Raza Cósmica”, es primordial en razón de su diversidad genómica. Además de que los mexicanos llevamos la felicidad en el “Alelo A”.

Estas reflexiones pueden ser consideradas como nacionalistas, pero seguramente existen versiones similares entre los mestizos renegados, del resto del continente e incluso en otros continentes.

Régulo León Arteta

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Aerosoles atmosféricos y su relación con la intensidad y duración de la lluvia: ¿La Gota Fría?

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Tormenta de polvo y aerosoles saharianos acercándose a las costas almerienses. Fuente: NASA

 Tras leer una nota de prensa en TerraDaily, que nos informaba de como en un artículo de investigación recientemente publicado se defendía que los aerosoles atmosféricos (naturales o antrópicamente producidos), en grandes cantidades, podían incrementar la intensidad y duración de las precipitaciones de eventos meteorológicos naturales, me vino inmediatamente a la cabeza si este proceso podría ser el causante de unos eventos usualmente catastróficos que suelen producirse de vez en cuando en el sureste de la Península Ibérica. Hablamos de lo que en España se denomina “gota fría”. Tales fenómenos extremos generan tormentas tremendas que causan inundaciones y graves destrozos en ciudades e infraestructuras, a la par que severos fenómenos erosivos. No en vano, en las provincias de Murcia y especialmente Almería, área en donde son muy usuales, la cobertura de suelos, soslayando edafotaxa muy someros (Regosoles y Leptosoles), cubre poco más del 25% del territorio. Es decir una extensión escasísima. Y es que allí las tormentas de polvo sahariano son bastante usuales, pudiendo coincidir (finales de verano y principios de otoño) con las mentadas condiciones meteorológicas que generan lagota fría”.  Empero al leer el artículo original, y con mis escasos conocimientos sobre meteorología, no pude separar el grano de la paja, quedándome con la duda. Si ambos procesos se encontraban relacionados, es decir, si al coincidir en el espacio y el tempo (al menos de vez en cuando) daban lugar a las devastadoras inundaciones que ocasionalmente acecen en el SE de la Península Ibérica, se podían extraer valiosísimas conclusiones, a la par que mejorar la previsión de los desastres naturales a los que dan lugar. Tal hecho podía dar cuenta de la erosión histórica del paisaje de aquellos espacios geográficos.

 Como ya os hemos comentado en varios post (almacenados en nuestra categoría Pérdida de los Recursos Edáficos: La Erosión), el polvo/aerosoles atmosféricos procedentes del Sahara y el Sahel, como de otros desiertos y regiones áridas del mundo, acarrean repercusiones positivas y negativas en lugares muy distantes (a menudo transcontinentales como es el caso del corredor  África-Caribe-USA), a modo de “teleconexiones”. Reitero, me quedé con la duda de si el polvo africano era el motivo de tan torrenciales y temidas tormentas. Pues bien, unos dos días después, mis tribulaciones se convirtieron en perplejidad, por cuanto los rotativos de prensa en España “daban por hecho” que la respuesta era afirmativa: ¡el aire cargado de aerosoles saharianos generaba en las condiciones meteorológicas adecuadas, la temible gota fría. En consecuencia busqué durante varias horas en Internet y no detecté ni un solo documento o información a este respecto. Posiblemente la razón podía residir en que no ha sido estudiado debidamente, dado que el estudio acababa de salir al mercado científico y debía esperarse a que se llevaran a cabo las investigaciones pertinentes.  ¡No lo sé!. Empero cabe la posibilidad que algún “plumillas” hubiera pensado como yo, y sin mayores verificaciones, lanzara la noticia sin el menor rubor. De darse este último caso, vendría a cuestionar por enésima vez, si de muchos periodistas científicos se comportan de hecho como los Paparazzi de la prensa del corazón, lanzando los bulos que les parecieran más oportunos con independencia de su rigor científico. Y al hacerlo falsean los resultados de las indagaciones científicas. Leí varias noticias, en todas, más o menos se venía a decir lo mismo, y en ningún caso se consultaba con un experto, como si de un contagio viral se tratara. Reitero que el tema podría ser relevante y trascendente, empero ¿Qué experto ha relacionado gota fría y polvo africano en el SE español?. ¿Lo sabe alguno de los lectores españoles?. ¿Me podría informar?. ¿Un nuevo y falaz bolo de plumillas perezosos a los que la verdad no les importa nada?. ¡A saber!. Y para finalizar me gustaría dejar constancia de que dicha vinculación, de existir, aclararía parte varios interrogantes de las investigaciones que llevo a cabo en esos territorios, por lo que me gustaría que se tratara de una conclusión veraz, pero ¿quién se puede fiar de esta gente?. Eso sí: Los aerosoles incrementan el contenido de nutrientes (calcio, magnesio, sodio, potasio, en los suelos de Almería, por lo que no es la escasez de los mismos un factor limitante, aunque lo que escasea y mucho es el agua.

Abajo os reproduzco una de las noticias y el resumen del trabajo original, junto a algún material adicional……….

 Juan José Ibáñez

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Drones y los apps de tecnologías móviles: de herramientas de conservación de la naturaleza a riesgo contra la naturaleza y vida salvaje

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Drones y caos: Fuente: Dronelife

Parece ser que los seres humanos no tenemos remedio. Todo lo que creamos y las empresas venden, casi sin control para enriquecerse, terminan siendo un problema y a menudo acarrean graves consecuencias.  Este es el caso, por ejemplo, de los Dron o drones, que pudiendo ser una herramienta muy útil con vistas al inventario y monitorización del medio ambiente, se han convertido en una seria amenaza para el mismo, así como en lo concerniente a la seguridad de la aviación civil. Ya sabemos del uso militar de los drones, que causan tantas víctimas a los enemigos como a los inocentes, de lo que da buena cuenta la prensa general. Del mismo modo, poco antes de escribir este post, un vuelo aéreo que debía aterrizar en un aeropuerto del País Vasco tuvo graves dificultades por uno de estos avioncitos que indebidamente campaba a sus anchas en el espacio del mismo, lo cual se encuentra totalmente prohibido. ¿Quién era el tonto de baba que lo guiaba desde tierra? En la propia TVE se ha advertido varias veces que no se trata de juguetes que un ciudadano cualquiera pueda adquirir para divertirse, como si de uno de aquellos aviones teledirigidos de antaño se tratara. De hecho, ya se dispone de legislaciones por las cuales su uso se encuentra fuertemente restringido, debido a estas razones. Sin embargo, existen diversas vías por las cuales ciudadanos pueden adquirirlos saltándose los controles administrativos. Cuando uno teclea el palabro en un buscador de Internet, encontrará cientos de empresas que los comercializan, por lo que me temo que su compra por internet y envío por correo mensajero logre pasar inadvertido los aludidos controles aduaneros y legales.  Mentemos también que de seguir así, su uso en acciones terroristas será cuestión de tiempo. O se controla esta industria, o desde ciudadanos timoratos a grupos terroristas terminarán por convertir esta tecnología en una pesadilla si las autoridades no adoptan medidas draconianas tanto contra  los vendedores como a los compradores. Empero en la prensa general y científica se proponen una plétora de aplicaciones “beneficiosas” que realizarán en el futuro. De seguir así, o se aplica la legislación, o pronto se hablará de un nuevo tipo de contaminación aérea, como ya ocurre con la chatarra espacial fuera (o en las capas altas) de la atmósfera terrestre.

 Son varias las noticias acerca de sus usos prometidos por los científicos y conservacionistas, e incluso agrónomos en los que señala el gran potencial de estos artefactos con vistas al inventario y monitorización ambiental y agropecuaria.  Me parece una idea acertada, no lo duden. Pero la alarma ya ha saltado, como veréis en una de las noticias que os ofrecemos hoy, en la que los australianos se han visto obligados a insistir en  recomendaciones con vistas a que no perturben la vida salvaje. Pero la cosa no queda aquí.

En la segunda noticia que os ofrecemos hoy, procedente de una Reserva Natural de Sudáfrica, nos informa de que los gestores del parque se encuentran aterrorizados por el uso de las aplicaciones para móviles entre los turistas que viajan a tan bello lugar “Wildlife phone apps cause chaos in S.Africa’s Kruger Park“, ya que el comportamiento de los ciudadanos ¿amantes de la naturaleza? Han cambiado sus hábitos comenzando a romper las normas de la reserva, para obtener imágenes y películas que mostrar a sus amistades, como si al volver de un placentero y cómodo viaje guiado, pareciera que han llevado a cabo un  genuino viaje de aventuras al estilo de Indiana Jones. De hecho, se piensan tomar medidas para la restricción de estas aplicaciones móviles, por cuanto en lugar de turistas nos asemejamos más a tribus urbanas que aterrorizan a sus vecinos “salvajes”. Son muchas las personas que se lamentan de no poder disfrutar de ciertos espacios naturales protegidos. Al parecer, no acabamos de entender que se trata de eso: “espacios naturales protegidos…….”, y por algo será. La falta de educación y civismo alcanza a aquellos privilegiados que pueden disfrutar de paisajes hermosos y repletos de una bulliciosa vida salvaje en otros continentes, lo que dice muy poco de sus hábitos y cultura personales. No nos extrañemos que en pocos años nos cacheen al intentar acceder a una reserva natural, nos quiten temporalmente los móviles y todo tipo de instrumentos tecnológicos. De hecho, con una máquina de fotografía o video convencionales, resulta más que suficiente e igualmente gratificante. Parecemos vándalos que no seres humanos civilizados. Luego no nos lamentemos, ya que somos nosotros los que nos ganamos a pulso que se propicien medidas muy drásticas ante este tipo de ¿turismo ecológico-vandálico?. Abajo os muestro también tales noticias.

Juan José Ibáñez

Continúa…….

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El Reciclado del Conocimiento Científico y el Origen de los Seres Humanos

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Fuente: Smithsonian Museum of Natural History

 En tiempos de crisis económica, cuando escasean los recursos económicos con vistas a abordar nuevos temas, existen varias estrategias/estratagemas para sortear este acuciante problema y no verse obligado a fracasar ante la estúpida política del “pública o perece”. Muchos investigadores echan mano de datos que no publicaron en su momento, debido principalmente a que en esta frenética carrera por colar un artículo detrás de otro, a menudo no hay tiempo material para publicar/revisar todos los resultados de investigaciones precedentes Otros colegas se inclinan por recocinar antiguas investigaciones, no publicadas en revistas de impacto y en el idioma del imperio, por cuanto atesoraban y siguen haciéndolo un gran valor. Para ello, someten las muestras previamente almacenadas, a algunos nuevos análisis haciendo uso de procedimientos y técnicas instrumentales más recientes, que finalmente combinaban con los datos previamente publicados en las ahora ya “recónditas revisas”, fuera del alcance de casi todo el mundo y así… surgen, levantan la cabeza como investigaciones nuevas. No podemos reprochar que aquel conocimiento que pasó al limbo de los justos/injustos sea rescatado (véase por ejemplo nuestro post:  Ciencia Olvidada: “El Efecto Internet”). Debemos diferenciar las insidiosas publicaciones que redescubren la dinamita de aquellas que nos devuelven el conocimiento perdido o simplemente no “construido” en su momento, por causas ajenas a los intereses de los científicos y los propios ciudadanos. Incluso yo personalmente no descarto hacer uso de alguno de estos protocolos silenciosos, ya que varios papers que publiqué en revistas nacionales no digitalizadas, en español, hoy desaparecidas, pueden considerarse de candente actualidad. El único inconveniente de tales estratagemas estriba en dar argumentos a los responsables de nuestras políticas científicas para que maliciosamente aleguen que “ahora se utiliza mejor el dinero” ¿¿??, justificándose ante las legítimas acusaciones de sus rácanas e indecentes reducciones presupuestarias en materia de investigación. Y sí podemos hablar de “reciclado del conocimiento científico”, sin necesidad de echarnos las, manos a la cabeza en numerosas ocasiones. Al fin y al cabo también debemos recordar las denominadas “bellas durmientes”.

 Pero la mayoría de los lectores desconocemos esta información y realmente pensamos que se trata de vino nuevo cuando en realidad no lo es en el sentido estricto del término. Tampoco debemos olvidar que bajo  cientos vocablos de moda, como lo son: “big data, data mining y meta-analysis” se cuelan viejo vino en nuevas botellas.

 En lo concerniente a la  nota de prensa que os vamos a ofrecer hoy no se me ocurre ningún calificativo, a falta de leer el artículo entero con detenimiento. Ahora bien, su contenido divulgado en los rotativos generales, a pesar de que frecuentemente sean elaboradas por los Gabinetes de Prensa Institucionales, que día a día se asemejan más a empresas de publicidad y que por lo tanto se me antojan más acordes con la venta de un detergente o una crema facial, terminan por obnubilarme. El profano que la lea pensará que efectivamente se trata de un hallazgo tremendamente novedoso, cuando no lo es. Eso sí, en el “paper original”, seguramente los autores del artículo científico propiamente dicho, mostraran contenidos tan valiosos como novedosos. ¡A saber!.

 Pues bien. Hablamos de la noticia que lleva por contundente título “Humanos de la pradera”. Pues no, ¡no nos informa de los ciudadanos de las praderas, pampas o estemas!, sino de un estudio a cerca de los orígenes de los seres humanos en África. Todo lo vertido en la esta nota de prensa es conocido desde hace decenios, al margen de confundir pradera o pampa (que generalmente no atesoran arbolado” con las sabanas, en las que las especies arbóreas salpican el paisaje con  mayor o menor densidad. Pero como el “plumillas” del rotativo ha elaborado un texto paupérrimo y su cultura en estas materias brilla por su ausencia, el resultado es el que es: ¡lamentable!.  La comunidad científica no discute desde hace más de treinta años que el la transformación de bosques tropicales en sabanas, hace millones de años, transmutó el hábitat en el que habitaban los simios de los que procedemos. Y al hacerlo forzó a aquellos ancestros a llevar a cabo unos drásticos cambios de hábitos que afectaron, no solo en lo que concernía a su conducta, sino también a su genética y anatomía.

 En consecuencia, la noticia podía haber sido redactada en 2016, 2001 (Odisea en la Sabana) o en 1984 (George Orwell).  Me acosan las dudas, por cuanto parece que  que muchos de estos plumillas que se atreven a autodenominarse periodistas científicos, hacen mano de sus vetustos archivos cuando no tienen nada que llevarse a la boca. Y así encontramos otra vía para reciclar el conocimiento científico que pretende divulgarse a los ciudadanos, reiterando una y otra vez lo que ya sabemos. Cabe pues concluir que, a base de insistir e insistir,  como se hacía antaño a la hora de defender una educación brutal: la letra con sangre entra!. Maestros a la antigua usanza, y nosotros, lectores, los desaventurados alumnos.

 Hace más de 25 años leí un libro, creo que escrito por el catedrático de ecología de la UAM Francisco González Bernáldez, en el que se relataban estudios sobre la percepción de los ciudadanos de paisajes variopintos. Pues bien, resultaba que los paisajes sabanoides o adehesados (forest park en suajili)  eran los que generaban la mayor sensación de bienestar y tranquilidad en las personas que se sometieron a aquellos experimentos, en contra de los espacios desarbolados y los bosques densos. De aquellas experiencias el catedrático mentado comentaba que, posiblemente, la causa fuera el archiconocido origen de los humanos modernos en la sabana africana. No lo duden, de seguir así lo repetirán una y otra vez en la prensa, a falta de mejores noticias o simplemente porque en los rotativos hubo un cambio generacional de plumillas.

 Lean pues la nota de prensa y el resumen del artículo original, para comprobar que se parecen tanto como un huevo a una “sardina.

 Resumiendo yo propongo que para no equivocarse, estos denominados periodistas científicos podían apelar a la frase que Platón puso en boca de Sócrates: “Solo sé que no se nada”, y que la hagan suya “for ever”, aunque otros llegáramos a la misma conclusión viajando a lo largo de un genuino sendero científico durante decenios.

 “Solo sé que no se nada” y especialmente tras leer las notas de prensa de números periódicos.

 Juan José Ibáñez (más…)

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Los Jóvenes Edafólogos y su Indignación (¿legítimas reclamaciones o xenofobia bajo el suelo?)

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Acciones Marie Skłodowska-Curie y porcentaje del PIB de los países destinados a Investigación y desarrollo.

 Calumnia, que algo queda (slander as much as you like, there will always be something left)   Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra (Let him who is without sin cast the first stone)  

No me gusta escribir este tipo de post, ni redactar artículos de denuncia tan frecuentemente. ¡Os lo puedo jurar!. Y este va más allá de lo que yo mismo me hubiera imaginado antes de comenzar su redacción, hace cinco días. Sin embargo, se pueden adoptar dos tipos de actitudes profesionales en cualquier ámbito de la cultura que se encuentran palmariamente enfrentados. Por un lado están los que se acogen al corporativismo acrítico (es decir se aferran y entrelazan como un lobby con vistas a defenderse de cualquier agresión, interna y/o externa), irritándose ante cualquier crítica, ya provenga de otros, ya de su propia comunidad: ¡desgarrándose las vestiduras!. La otra deviene en denunciar todo aquello que enturbia el ambiente y la ética en el seno de una comunidad, en este caso científica, con vistas a erradicar los motivos desde la raíz.  Personalmente amo la ciencia, por lo que deseo fervientemente que la actividad investigadora sea lo más limpia posible, aun a sabiendas que, a menudo, sufro las consecuencias. Tocan las campanadas de la media noche. Llevo ya muchas horas, demasiadas, pensando en todo lo sucedido y en como redactar el presente post. Esta entrega no deja de ser más que una continuación de otra anterior que llevaba por título Los Cárteles de la ciencia, Malas Conductas Científicas y la Revisión por Iguales (Un caso Reciente en la Ciencia del Suelo)”. Aclaremos que este tipo de contiendas son muy frecuentes en ciencia, ¡demasiado!. Hace años, redacté varios post tras leer el apasionante libro que lleva por título: “Anatomía del fraude científico”. Comencemos pues reproduciendo la reseña de esta monografía, que puede  visionase al pinchar en su enlace, por cuanto comenta  temas que, auella parte de la comunidad científica global que se adhiere a la actitud del lobby, no desearía escuchar jamás (así son de hipócritas). 

 El fraude impregna todo tipo de instituciones y, hoy en día, el mundo de la ciencia, el último bastión de la confianza y el respeto, no constituye una excepción. Se han descubierto docenas de casos en el pasado cuarto de siglo y los titulares continúan. Horace Freeland Judson argumenta que no podemos quejarnos del fraude en la ciencia como si sólo se tratara del trabajo individual de algún científico particular. Por el contrario, debemos buscar sus causas y sus remedios en las mismas estructuras y cultura de las instituciones científicas. Judson detalla con cuidado todos los tipos de fraude científico y el modo en que ocurren, considera la autonomía de las ciencias, incluyendo las revisiones y el arbitraje de los papers y expone el fracaso de las respuestas académicas, gubernamentales y legales. También muestra cómo la tendencia hacia la publicación de papers en internet promete nuevos descubrimientos de fraude y sugiere cómo podemos restaurar y defender la integridad del mayor monumento del esfuerzo humano: las ciencias.

 Y adelantemos que como siempre, los norteamericanos ante tal panorama, comenzaron a instaurar comisiones de ética para castigar el fraude y la mala praxis mucho antes que los europeos. Como señala el autor, un experto de gran prestigio internacional en la materia, la madurez de un país (o de una disciplina) en lo que concierne la indagación investigadora, no reside en ocultar la mala conducta científica (habría antes que acabar con la naturaleza humana), sino en reconocerla sin tapujos e intentar castigarla/erradicarla lo más objetivamente que se pueda. Y así en EE.UU. estos tribunales no solo conciernen al Gobierno de la nación, sino que fueron creados desde hace más de 15 años en numerosas universidades del país. Pues bien, en el aludido post dedicado a los cárteles de la ciencia en edafología, ya mostramos parte del agrio y escabroso debate que se estaba produciendo en el seno de la comunidad de la ciencia del suelo Europea. Todo comenzó tras las más que graves acusaciones vertidas por un anónimo autoproclamadoAkhanaten Mcdonald”, en la lista de distribución, cuyas iniciales, de nombres y apellidos, eran las mismas que el de un edafólogo de enorme prestigio que, sin dudarlo, se adhirió a la acusación manteniendo viva la guerra, al lanzar otra andanada 24 horas después. El lío que se generó llegó a las más altas instancias del establishment internacional, y yo personalmente mantuve un tenso intercambio de correos electrónicos con ellos. Finalmente se llegó a un acuerdo: ciertas acusaciones se borrarían de determinadas páginas Web oficiales, y yo a cambio no echaría más leña al fuego en la mentada lista que llegaba a varios centenares de colegas. Empero unas semanas después, se ha producido una nueva incursión al objeto de hurgar más en la herida,  por lo que me siento liberado para romper mi compromiso. Como mentamos en el post previo, se acusaba a varios colegas, y muchos ellos del sur de Europa, de crear un cartel con vistas a promocionar y elevar el factor de impacto de ciertas revistas en las que ellos(as) eran editores y/o revisores habituales. La acusación fue analizada y desmentida para la mayor parte de ellos por respectivas editoriales tras su estudio, si bien a una minoría les costó un correctivo. Es decir, unos pocos fueron condenados (con o sin razón), mientras que la mayoría considerados inocentes, constatándose que habían sido injuriados. No es mi deseo adherirme a ninguno de los dos bandos. Eso sí, reitero que existen otros cárteles y malas praxis, ajenas a la del debate, que siguen impolutamente limpios, “como la Virgen María”, si bien en realidad son mucho más peligrosos por encontrarse en las alturas, y llevar varios decenios funcionando en la más absoluta impunidad. Y lo peor de todo es que somos muchos los que pensamos que estos atacaron a los “acusados”, más que nada (es decir esencialmente) para evitar “competencias indeseables”. En fin me callo, porque si no….

Pues bien, resulta que hace pocos días, un colectivo de jóvenes investigadores  de la División de Suelos perteneciente a la European Geosciences Unión (Unión Geofísica Europea) ha redactado una carta pública en la que los firmantes se  “llevában las manos a la cabeza”, clamando justicia ¿?….. sobre varios puntos de una polémica que ya parecía finiquitada. Abajo os reproduzco enteramente su contenido por si alguien desea adherirse a tal impresentable panfleto. El documento de marras llevaba por título: “Open letter concerning scientific misconduct in the European Soil Science community (Carta abierta acerca de la mala conducta en la comunidad científica europea de la ciencia del suelo). Su cándida o malévola desiderata no tiene desperdicio. Personalmente considero que la falta de tino, imprecisiones y falacias del escrito puede ser debida a (i) la bisoñez de los firmantes y su carencia casi absoluta de experiencia y/o (ii) ser inducidos a protestar por personal más maduro de sus staff institucionales. Dudo que se trate de jóvenes inocentes, precisamente, por cuanto la mayoría pertenecen a un club de países del centro y norte de Europa. A penas existen firmantes de los países del este y menos aún de los mediterráneos de la UE. Tras su envío y lectura a una lista de distribución,  la reacción de varios colegas ha sido, fulminante, inmediata. Algunas de las réplicas proceden de los acusados, pero otras muchas no. Así les reprocharon  y refutaron gran parte de sus argumentos con sus réplicas Saskia Keesstra (Presidenta actual de la Comisión), Marc Oliva, Artemi Cerdá, Paulo Pereira, José Antonio González Pérez, el asombrado norteamericano Glenn Wilson (USDA ARS) al que le llegó el documento casi por casualidad (hasta donde yo sé), y  finalmente cabe mentar “hasta el momento” la acertada respuesta de Heike Knicker, cuyo contenido fue aplaudido por muchos otros colegas (leer aquí la Réplica de Heike Knicker).Todas las respuestas han sido muy críticas y yo he escogido para reproduciros aquí la primera de ellas que me pareció más completa, si bien desconocía que su autor “quizás” también había sido acusado. ¡Da igual!, ya que las repuestas, en su totalidad, inciden en las mismas críticas y debilidades de varios argumentos esgrimidos por estos preocupadísimos jóvenes investigadores (¡Qué Dios nos pille confesados!, si son nuestro relevo generacional y no espabilan).

En primera instancia, cabría pensar que su bisoñez fuera la responsable de la incoherencia de muchas de las reclamaciones incluidas en su documento.  Pero no lo creo, ya que se da el caso de que existen algunos elementos, demasiados, coincidentes entre el ataque del anónimo “Akhanaten Mcdonald” y la de estos jóvenes inexpertos. Tampoco dicen nada de los contra-argumentos que yo redacté y distribuí en la susodicha lista, que no eran precisamente baladíes, por cuanto implicaban a alguno de los atacantes con la misma contundencia de que ellos hicieron gala en la carta de “Akhanaten Mcdonald”, y la nota (con fichero adjunto) del “gran edafólogo” y editor de un “Journal” del mayor prestigio.   Os vuelvo a recordar la existencia de un post previo acerca del comportamiento nuestros estudiantes y aprendices, que, como muchos adolescentes, pueden ser parcialmente inocentes, pero por otra egoístas y quizás algo peor. Me refiero más concretamente a esta entrega: La arrogancia de los jóvenes investigadores y tecnólogos. ¿Por qué?. Veámoslo.

En su monografía, “Anatomía del fraude científico”, el autor ya nos advierte que cuidadito, cuidadito con los principiantes, ya que en EE.UU. algunos de ellos han mostrado un patrón de mla conducta muy repetitivo, que describimos en el post El Fraude Científico y los denominados “Jóvenes Prodigiosos”. Y así puede darse el caso de que su misiva fuera producto de los pensamientos/instrucciones de sus responsables senior, ya que de no ser así, el tema sería aún más oscuro  y daría lugar a pensar en sentimientos xenofóbicos. También pudieron haberlos escuchado, y con vistas a hacerles “la pelota”, se lanzaron al ruedo espontáneamente, esperando alguna recompensa. 

 Comenzaremos exponiendo brevemente una síntesis en español castellano de las preocupaciones de estos jóvenes, para continuar después abundando en las razones de mis sospechas sobre este último punto

De su carta abierta, es decir en el documento: “Open letter concerning scientific misconduct in the European Soil Science community“ redactado pocas semanas después de la EGU eneral Assembly, podemos extraer las siguientes inquietudes.

 1. Ellos dicen querer contribuir al debate pero no lo hicieron en su momento, por lo que lo único que han conseguido ha sido echar más leña al fuego.

 2. Dicen sentirse muy preocupados ante el escándalo del que han sido informados acerca de la mala conducta de los revisores y editores de los artículos remitidos a varios Journals de las Ciencias del Suelo del mayor prestigio. Consideran que actitudes como las leídas dan lugar a pensar que se sienten desamparados, temiendo por el devenir de sus carreras profesionales.

 3. Claman por proponer reglas explicitas de ética en el mundo de las publicaciones científicas con vistas a evitar las malas conductas científicas.

 4. Demandan que se clarifiquen las consecuencias de las acciones de estos “perpetradores” en la carrera científica de muchos jóvenes inocentes que se sienten desamparados y confundidos.

 5. Piden que se garantice la protección de los acusados aunque también…….

 6. Se encuentran de acuerdo con la publicación de informes anónimos y la protección de sus autores cuando se realizan prácticas como las denunciadas en el “Akhanaten Mcdonald report”, es decir la que dio lugar a este escándalo.

 7. Solicitan que se informe y adiestre a los jóvenes científicos para que no caigan en la tentación de adherirse a este tipo de comportamientos reprochables desde todos los puntos de vista.

 8. Reclaman procedimientos transparentes para la elección de los cargos ejecutivos de la EGU, de tal modo que sean seleccionados científicos honestos que lideren y velen por que se sigan procesos transparentes y honestos en los procesos de evaluación de los documentos enviados a las revistas científicas con vistas a su publicación. 

 9. Denuncian que, durante la asamblea general tanto el debate, como las actas que se derivaron del mismo, dejaron mucho que desear, por estar sesgados e incompletos.

 10. Denuncian la falta de transparencia en la concesión de los galardones que ofrece la División de Suelos de la EGU a sus investigadores senior y junior. Del mismo modo solicitan que tales premios se ofrezcan teniendo en cuenta una mayor cobertura geográfica y así alcanzar  “un balance cultural más equitativo” para lo cual también demandan que se presenten más nominaciones para los premios otorgados a los jóvenes científicos.

Como decimos en España, da la impresión de que los firmantes acaban de  “caerse del limbo” al suelo. En otras palabras se encuentran por primera vez ante el mundo real, que no atesora nada de ideal, por lo que piden un amparo, que reemplace al de sus progenitores, en el mundo de la ciencia.

En este sentido cabría decirles que se lean libros como el aludido de la Anatomía del fraude científico”, con vistas a que entiendan como trabaja y que conflictos acaecen en el seno de la actividad científica actual. Aquí no hay ni mamás ni papas para protegerles de los “malos”, sino una guerra sin cuartel, bajo el imperio del publica o perece. Tampoco suelen funcionar bien las distinciones entre buenos y malos. No es oro todo lo que reluce, ni debe uno confiar en los que se rasgan las vestiduras, ya que aquí todos somos jueces y partes “de algún modo”. El comportamiento de los científicos es un reflejo del social. No hay nada de especial que nos distinga de las tropelías que vemos en otros ámbitos de la vida, como hemos reiterado “ad nauseam”, en este blog. Os recurso que en la asignatura que impartí durante cinco años sobre filosofía y sociología de la ciencia (UPM, Madrid), los estudiantes “me obligaron” a que les explicara “como se redacta un paper”  A petición expresa hablamos una hora de todo el proceso, desde que se escribe un borrador de artículo, hasta que finalmente, “si hay suerte”, este es publicado. Tuve que exponer varios ejemplos literales (incluyendo respuesta de revisores y decisiones de editores a algunas de mis publicaciones), que yo he sufrido en mis carnes. Tras escuchar la desiderata, más o menos vinieron a decirme “se nos está quitando las ganas de ser científicos”. ¿No queráis saber de qué va esto?. ¡Pues no preguntar hasta que lo sufráis, cuando llegue el momento!.  Pero analicemos punto por punto sus reclamaciones.

 Sobre el punto (1) reitero que su documento, inocente o no, ha dado lugar a que  en la práctica el debate continúe y más aún por cuanto algunas de sus demandas carecen de lógica o simplemente son irrealizables.  El punto (2), que concierne a su desamparo, tan solo cabe responder: ¡bien venidos al mundo real!, aquí, de momento no hay papas ni mamás que velen por vuestros intereses. Quedan pues vuestros mentores, algunos de los cuales os protegerán, mientras que otros se aprovecharán (exprimirán) del esfuerzo que realicéis y quizás luego os echen a la calle. La indagación científica es deliciosa, empero el entorno que la envuelve tan salvajemente competitivo como cualquier otro. Y así, como muchos se sentirán darwinistas, apelo a él y espeto: (a) el pez grande se come al chico y (b) solo sobreviven los más aptos y/o sin vergüenzas. No seáis ingenuos, por favor. Y entremos en el punto (3), que tiene mucha, demasiada, sustancia. Todo el debate de los Senior sobre el caso “Akhanaten Mcdonald” se zanjó con intercambio de mails en el que yo insistía en lo mismo que vosotros. Solicité por activa y por pasiva, códigos éticos claros, precisos y obligatorios sobre los puntos tratados y alguno más. ¿Cuántas referencias bibliográficas, a lo sumo, debe incluir un paper de otros previos publicados en la misma revista que el documento sujeto a revisión? Hablamos de porcentajes respecto al número total de referencias, ya que este variará según sea la naturaleza de la indagación. Seguidamente reclamé que se impusiera un límite de artículos que los editores jefes pueden publicar anualmente en las revistas que dirigen. ¿Por qué?. Por la sencilla razón que el susodicho “edafólogo de campanillas”, entre otros muchos, se excedía en publicar muchos artículos anualmente en la revista de la que era editor jefe, pero atacaba ferozmente a los acusados, cuanto en realidad no atisbo diferencias. Mientras el acusado intentaba promocionar la revista de la que era editor, el acusador la utiliza descaradamente en su propio beneficio. Francamente no sé si su conducta resulta ser más recriminable. ¿Qué pensáis vosotros?. Recordemos que una cuestión es sugerir y otra obligar, si bien en la práctica la frontera puede ser considerada un tanto difusa. Todo depende de la desesperación. UInos aceptan, el artículo es publicado y luego protestan. Empero lo lógico sería recriminar al editor, denunciarle si es posible y luego buscar otra revista para publicar su manuscrito: ¡hay muchas!. El caso es que nadie le acusó, que yo tenga noticia ¿¿??¿Tomó el establishment nota de ambas propuestas?. Seguro que no.  Existen demasiados interesas creados, demasiados lobbies y demasiados carteles, como para que muchos de nosotros agachemos la cabeza. Recordar: ¡pública o perece!. Y en estos casos, quien realmente atesore pensamiento crítico y desee ser independiente, corre un serio riesgo de salir peor parado que nadie. ¡De eso sí que se bastante!, por desgracia. Pero la libertad tiene un precio.  Estoy con vosotros en lo concerniente a aclarar y luego acatar las reglas del juego, ya que yo y otros investigadores Senior también podríamos entonces acusar a ciertos grupos de presión que comandan varias editoriales por su mala conducta. ¿Porqwué no incidieron los jóvenes estudiantes en este tema? Posiblemente entonces, vosotros os dieras cuenta de enorme dimensión del problema, llevándoos las manos a la cabeza. Pero vayamos ahora al punto (4). No hay ninguna consecuencia. Cada país tiene su propio sistema de valoración de la actividad investigadora  y acceso al staff de las Instituciones. Vosotros en estos momentos estáis compitiendo fundamentalmente con los colegas de vuestros propios países. Es en los Estados de la UE que han sufrido más la crisis, y que corresponden por lo general a los que padecen de sistemas de I+D más débiles y peor financiados, en donde el número de convocatorias de proyectos, becas y contratos se han reducido brutalmente, como detallo más abajo. Justamente en estos casos los jóvenes investigadores tienen le imperiosa necesidad de acudir a convocatorias internacionales como las  Acciones Marie Skłodowska-Curie, y por cierto con un relativo éxito. Dado que el número de plazas para entrar en el staff es muy reducido (con toda seguridad mucho menor que en los Estados que han sufrido en menos grado la desdichada crisis económica) la competencia es draconiana, agónica. Fijaros en las siguientes cifras. Me comentaba el director de un centro de ciencias agrarias del CSIC que si el joven ha publicado menos de 10 publicaciones anuales en revistas de impacto durante los últimos años, no tiene ninguna posibilidad de éxito. ¡Es una barbaridad!. Espero que en países como Alemania, Suiza, Austria, Holanda o Bélgica, no estéis sometidos a tan infame presión. Del mismo modo, cuando un artículo es rechazado de una revista se busca otra con vistas a enviar el manuscrito. Se trata de una práctica cotidiana, incluso para los Senior. Eso sí, es muy probable que os topéis con otro cartel o lobby distinto del que acusáis. No existen diferencias marcadas en los IF de la mayor parte de los Journals que admiten artículos de las ciencias del suelo. En 2006 ocurrió un caso parecido y se tomaron las medidas oportunas. Sorprende que en aquel caso, la supuesta mala praxis se ocultó al público y en el que actualmente nos ocupa/preocupa se publicitara a bombo y platillo caso ¿no?. Yo me pregunto las razones, ¿y vosotros, ¿¿?? Ahora bien, si sois simplemente inocentes, tener en cuenta que vuestros mentores pueden pertenecer a algún lobby. ¿Son muy comunes, aunque obviamente se oculta. Yo personalmente conozco varios lobbies, algunos muy potentes y comandados por colegas cuya procedencia coincide con la de los países cuyos jóvenes han firmado en mayor número el documento que enviáis. Raramente, por su menor peso en la ciencia actual son los investigadores de los países del Sur de Europa los “malvados”. ¡Cuidado, cuidado!. Y llegado este punto me solivianto.

“Suponiendo” que esta vez el acusador tuviera razón, lo realmente indignante, deviene que es la primera que se acusa a investigadores del sur, de asuntos escabrosos como este, cuando en realidad los del norte son los que tradicionalmente han nadado a sus anchas en el fango de la mala praxis. Por favor rogaría a los firmantes del documento que analizaran la proporción de editores jefes que pertenecen a países del sur respecto a los del norte.  ¿¿??.

El punto 5 resulta ser una de las joyas de la corona. Efectivamente los acusados deben ser considerados inocentes, mientras no se demuestre lo contario. Sin embargo, ellos se lamentan de haber sido juzgados sin tener derecho a defenderse. Y aquí entra el juego el punto 6. Los jóvenes edafólogos extienden tal derecho de presunta inocencia a los acusadores. Yo estaría completamente de acuerdo si no fueran anónimos, ya que sin reglas de transparencia y buenas conductas, así como en ausencia de tribunales independientes que las vigilen y hagan cumplir, quien denuncia paga las consecuencias. Empero no se puede decir lo mismo de los acusadores anónimos. ¿Cómo se puede defender la inocencia de quien no se conoce?. ¿Cuál es la fórmula milagrosa? Y resulta que nadie sabemos la verdadera identidad de “Akhanaten Mcdonald”, aunque varios la sospechemos, cuando debiera ser el primero en sentarse en el banquillo de los acusados, por la sencilla razón de que ha sido demostrado que gran parte de los colegas que el denunció eran inocentes de las infamias que este cobarde vertió en Internet. En los jóvenes investigadores omiten etambién este gravísimo punto. Aquí los firmantes del documento “Open letter concerning scientific misconduct in the European Soil Science communityincurren en una falta de lógica fragante. Francamente un razonamiento lamentable indigno de aquellos jóvenes que pretenden alcanzar un puesto de científico. Tal reproche no es solo mío, sino que acaece en todas las réplicas que recibió al manuscrito aludido.

En el punto 7 los jóvenes firmantes del documento, solicitan el adestramiento necesario para que los principiantes no incurran en prácticas deshonestas. Y estoy completamente de acuerdo, aunque ampliaría tal demanda a los Senior, ya que muchos viven sin tenerlas en cuenta. Es obligación de los mentores y tutores de los jóvenes el formar/enseñar a discernir lo que es ético de lo que no lo es, lo que es buena praxis y lo que no. ¿No lo hacen? Topamos pues con un serio problema.

En el punto 8, cuando se habla de que los cargos ejecutivos tienen que ser personas honestas, etc., tan solo cabe reseñar que sean ellos los que nos muestren el camino a los Senior.  Debo suponer que todos votamos a colegas que consideramos que son honestos, porque si no fuera así, o somos necios o estaríamos votando a alguien del lobby al que pertenecemos, ¿o no?. Cuando un país vota a un Presidente para que dirija el destino de la nación, todos los electores pensarán que están votando a un político honrado. Otra cuestión bien distinta es que una vez ya electo demuestre a sus seguidores que no lo es, hecho  muy lamentablemente y frecuente en Europa. La lucha por el poder y el prometer acciones que finalmente no se cumplirán es moneda corriente en cualquier ámbito de la sociedad. ¿Y qué decir de la corrupción política?. No, los científicos no tenemos la sangre de otro color.

Los jóvenes investigadores, en el punto 9, denuncian que durante la asamblea general  las actas y el debate no fueron claras, etc. Yo no asistí por lo que poco puedo decir. Sin embargo todos las réplicas que han recibido “sin excepción”, les han contestado que expliquen la razón del por qué no intervinieron allí. ¿Estaban sordos y mudos? O ¿hablan ahora de oídas? Al parecer fueron muchos los que  colegas que mostraron su solidaridad y aliento con los acusados y no con los acusadores, por lo que una de dos (i) o todos formaban parte/simpatizaban con el supuesto lobby o los acusadores no llevaban razón. Los jóvenes firmantes debieran reflexionar o sopesar sus palabras antes de hacerlas públicas. Todo esto se me antoja un sin sentido.  ¿os dais cuenta de que, “al parecer” solo asistieron a la reunión los integrantes del lobby acusador?.  ¡No me lo creo!, y dudo que nadie lo haga.

Finalmente, el punto 10 se me antoja hilarante. Por favor léanlo de nuevo. Denuncian la falta de transparencia en la concesión de los galardones que otorga la EGU para proponer después que se distribuyan de firma más variada geográficamente, como expresión de la diversidad cultural Europea. ¡Vaya, vaya!, retornamos a ese tufillo xenófobo que me ataca los nervios. Implícitamente muestran su disconformidad a que los mentados premios primen a los jóvenes de ciertos países en detrimento de los de otros. Cuando uno observa la lista de los firmantes no deja de asombrarse. Ahora resulta que los jóvenes investigadores de los países ricos deben ser “mimados” por jugar en desventaja frente a las bárbaras huestes de los desheredados mediterráneos, reconocidos en el mundo entero por su abrumadora aportación a la ciencia internacional ¿??. Por vayamos por partes.

Por un lado se encuentran las nominaciones. Y al parecer, según las numerosas réplicas que he leído, los representantes de diversos países no nominaron a nadie. ¿Quién tiene la culpa?. ¿¿??. Parece que varios españoles lograron galardones, de lo cual como compatriota me congratulo. Pero el tema no debe centrarse en este punto, sino en la composición de los tribunales que los eligieron.  Llegados aquí  cabe mentar que los tribunales estaban bastante equilibrados por lo la acusación no deja de más que una pataleta de críos chicos.

Ciertamente entre los galardonados había bastantes jóvenes de los países mediterráneos de la UE. Como detallaré abajo, la crisis ha afectado a estos últimos mucho más que a los primeros. Empero a pesar de los brutales recortes de todo tipo, la investigación, por ejemplo en España (que es de la que tengo datos) ha mantenido un crecimiento sostenido tanto en términos cuantitativos como  cualitativos, como se puede leer en la siguiente nota de prensaMás productividad y visibilidad científica pese a la escasez de recursos”. Al parecer esto no gusta a muchos colegas y jóvenes estudiantes de los países más ricos de la UE. ¿No huele esto a xenofobia?.

No obstante, llegado a este punto, personalmente alucino cuando leo que los jóvenes firmantes demandan que los premios se ofrezcan de tal modo que abarquen una mayor cobertura geográfico-cultural. ¿Se sienten los Estados ricos y poderosos temerosos  por el buen trabajo realizado por aquellos cuya financiación ha retrocedido entre 10 y 20 años. ¿Sí?.

Un premio es un premio, y no el “chocolate para todos”. Todo apunta a que lo que aspiran es a convertir estos premios en estampitas o peor aun en el festival musical de Eurovision, en donde, con todos mis perdones, cada país presenta la peor canción del año en su territorio. Pues bien, de hacerlo, seguramente tengan más oportunidades, ya que en 2017 España ha alcanzado ¡por fin! la última posición pero… un momento. ¿Quién ha ganado?. ¡Portugal! (me alegro mucho con independencia de la calidad que atesore su canción, ¡ya era hora!: ¡es la primera vez!). Resulta que tampoco, ¡ni por esas!. No parece ser vuestro año, jovencitos. ¿Os imagináis que los premios Nóveles se otorgaran a vuestro modo?. En tal es el caso lo mejor sería irse a trabajar a alguno de los países más pobres del mundo, sin sistema de i+D, y esperar plácidamente sentado, ya que al final te tocaría la lotería.

Resumiendo, estos jóvenes parece que acaban tal polluelos de salir del cascarón y no se enteran da nada, pero hablan, critican, exigen y demandan como SuperSabios, del norte por supuesto.

Sobre La Editorial, el debate en la Asamblea de la EGU y la Opinión de los edafólogos en el Juicios de Núremberg

Señalemos que, durante un Meeting en que se trató el tema de la posible mala conducta que analizamos hoy, gran parte de los asistentes se pusieron del lado del banquillo de los acusados (mostrándoles su solidaridad y cariño) criticando el comportamiento no solo del manoseado anónimo sino de la editorial Copernicus, (observen cuantos ciudadanos de la Europa Mediterránea componen su staff) que edita los Journals de la EGU, que tampoco saló bien parada de las críticas de los asistentes. ¿Su sede?: ¡Alemania!. Digamos de paso que la Asamblea General de la EGU se realiza e ¡Viena!. Al parecer el orgullo de la raza aria de lengua germana surge de nuevo, como el Ave Fénix. Si uno observa los cargos de la división de suelos constatará que, efectivamente, existen muchos colegas del sur de Europa (y principalmente de España). Empero son electos, no elegidos a dedo por nadie. ¿Quién les vota?.

Casi todos los asistentes al debate, coincidieron en que durante los últimos diez años desde que uno de los acusados y condenados, entró como Vicepresidente y alcanzó después el cargo de Presidente la División de Suelos de la EGU, está pasó de ser un pequeño reducto de colegas a alcanzar la segunda posición. Del mismo modo, de unos pocos posters que se presentaban al año en la Asamblea General de la EGU se ha pasado a casi 2.000. Se han constituido premios para expertos senior y junior en ciencias del suelo, editado revistas que ya se encuentran indexadas y un sinfín de actividades inimaginables en un foro como el EGU antes de esas fechasY en Gran parte gracias al acusado. No me extrañaría que tal hecho haya suscitado envidias y recelos. ¿toda una amenaza para la superioridad Aria!. Empero esto no tiene nada que ver con las razones por las que ha sido acusado. Incluso, si se aceptara que este colega español hubiera incurrido en una mala conducta editorial (cuestión que aún hay que analizar, ya que todo el proceso ha sido más que oscuro y proceloso), lo que los edafólogos europeos asistentes reconocían era el milagro que había realizado este ¡terrorista! tras un infatigable trabajo de muchos años, del que ahora vosotros os beneficiáis ¿vale?. A una persona no se la puede juzgar por un solo error, sino por el conjunto de su trayectoria profesional. Y lo que los colegas de muchos países que asistieron reconocieron abiertamente es que sin él casi ninguno de los logros conseguidos hubieran sido posiblesReitero que sin entrar en la inocencia/culpabilidad del acusado (debates y acusaciones de la índole aquí abordada son monedas de uso diario en el mundo de la ciencia, como por ejemplo en este documento: sesgos semejantes en otras disciplinas/revistas científicas), hay que agradecerle los logros alcanzados con vistas a mejorar la visibilidad de la ciencia del suelo en Europa. ¿Por qué entonces desde la propia EGU le quieren linchar?. ¿Envidia, porque es del maldito sureño?. Todo esto huele a podrido, y también a xenofobia.

Y Dejo la entradilla para ofreceros más material, que alcanza ya las 30 páginas de texto. En fin, esta vez me he excedido sobre manera. Lo lamento, pero mis ánimos antifascistas están encendidos. Os pido disculpas ya que no voy a revisar la redacción de los contenidos que expongo abajo. Es abundante y no doy más de sí. Habrá erratas, algunas faltas cde ortografía y/o deficientes gramaticales. ¡Sorry!.

Juan José Ibáñez

 Continua………. (más…)

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Compartir libremente el conocimiento: ¿El fin del Publica o Perece?

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Hace aproximadamente un año las autoridades de la Unión Europea (UE) sorprendieron a la comunidad científica con el anuncio de un aparente giro de 180 grados” en la política de diseminación de los resultados en las publicaciones científicas. Oficialmente, a partir de 2020, todos los resultados de las investigaciones llevadas a cabo con financiación pública o pública-privada deberán ser accesibles al conjunto de la ciudadanía. Más aun, como cita textualmente la primera nota de prensa;Además, pidieron ampliar el ámbito de la investigación e introducir cambios como, por ejemplo, en la manera en que son evaluados los científicos. Según señalaron, ya no deberían ser juzgados por el número de publicaciones que producen sino más bien por el impacto social de su trabajo. “Un acceso abierto rompe los muros que rodean a la ciencia y garantizan que la sociedad se beneficie todo lo posible del conocimiento científico. Pues bien, en una primera lectura, podría concluir afirmando a la ligera (i) “por fin, comienza a discernirse entre cantidad y calidad; (ii) “por fin” nos libramos de un oscuro modelo de negocio que es el que llevan a cabo las multinacionales de la literatura científica, en el que los investigadores cargan con la mayor parte del trabajo, mientras las mentadas empresas abducen pingues beneficios económicos; (iii) “por fin” cuando remitamos los resultados de nuestras investigaciones, nos libraremos de veleidosos e interesados editores y revisores que a menudo juzgan a los científicos en función de sus gustos y preferencias; (iv) “por fin”, nos zafaremos de la opresión de ciertos lobbies de colegas que hacen de ciertas revistas sus cortijos o haciendas personales en las que campan a sus anchas con todo tipo de arbitrariedades; (v) “por fin”, podrá publicarse sin tener que cambiar de líneas de investigación que, al ponerse de moda, permiten “colar” estudios de dudoso valor, en favor de otros que aunque en un momento dado llamen menos la atención, atesoran gran calidad científica y potencial heurístico; (vi) “por fin los jóvenes investigadores” podrán librarse de ese yugo que deviene en prestar más atención a la publicación de los resultados, sea como sea, en detrimento de centrarse plenamente en investigar en su ámbito de interés y no en estar pendientes de la última moda; (vii) “por fin” nos libraremos de las malditas Publicaciones salami, que consisten en lograr publicar diez artículos, generalmente de mediocre calidad en lugar de uno digno de calificarse como excelente. (viii) por fin las universidades y centros de investigación más humildes, con pocos recursos económicos, podrán beneficiarse de la lectura de los trabajos más punteros, al derribarse ese muro que residía en unos precios desorbitados, y poder así adquirir y leer los artículos más novedosos de su interés.  Sin  embargo, una vez más no es oro todo lo que reluce.

 Como científico y persona dedicada al estudio del medio ambiente, aplaudo tal decisión. Ahora bien la UE, como otras instituciones internacionales, toman decisiones normativas que podrían librar a la indagación científica de un rumbo que nos lleva por senderos procelosos, pero que finalmente fracasan a la hora de implementarse con las medidas adecuadas, poniéndose finalmente más obstáculos en lugar de eliminarlos.

 Por todo ello, la UE debiera proporcionar unas directrices a seguir para cumplir esos objetivos y también aclarar a profesionales y ciudadanos que significaUn acceso abierto rompe los muros que rodean a la ciencia y garantizan que la sociedad se beneficie todo lo posible del conocimiento científico”. Cuidado, ya que como veréis todo podría terminar con un ataque a la investigación básica, que no deja de ser el corazón de la ciencia, sin la cual la famosa I+D+i podría devenir en un estrepitoso fracaso. Si en cuatro años se desean cumplir los objetivos que desean, debieran comenzar ¡ya! a esbozar sus intenciones: (i) ¿Cuál es el camino, y en qué consistirán los nuevos sistemas de diseminación de los resultados?; (ii) ¿Cómo se valorará la actividad de los científicos?.  Como podréis leer en un documento, del que adjunto el enlace, la primera pregunta “parece” tener ya respuesta, pero de la segunda no dicen ni pio.

 Si, el movimiento en “open access” (acceso abierto) prometía ser  una vía adecuada, pero, o: (i) ha terminado por convertirse en un pantanal, repleto de editoriales y revistas que hacen gala de una deplorable praxis y peor calidad cuyas, de madres y madres son desconocidos; o (ii) entramos en la dinámica de otras aceptables (las editoriales tradicionales) en las que cabe la posibilidad de que los autores tuvieran que desembolsar indecorosas cantidades de dinero con vistas a que sus contribuciones aparezcan en acceso abierto, lo cual (y en tiempos de crisis económica), tan solo beneficia a las instituciones científicas y equipos de investigación que disfrutaban mayores fondos económicos….

 Por lo tanto, con los años, uno deja de interesarse en las buenas palabras de estas instituciones, que tienen el mismo valor que las de los políticos en periodos electorales y pido respuestas del tipo: ¿cómo, cuándo, donde, por qué? Para los gestores (léase una vez más políticos de la UE), cuatro años son eternos, y cuando llega el momento te espetan frases de la siguiente guisa: “no me acuerdo”, “ha resultado ser un proceso mucho más complejo del previsto en primera instancia”, las circunstancias actuales no lo permiten, “aunque sería deseable por lo que habrá que esperar a que la coyuntura sea propicia”, etc. etc.

 Cabría recordar que el movimiento en acceso abierto surgió con fuerza en EE.UU., a mediados de la pasada década, siendo respaldado por las instituciones gubernamentales de mayor prestigio, así como por las universidades e institutos tecnológicos con mayor peso. Sin embargo una década después, o hay que pagar por publicar en acceso abierto, o subir una versión no definitiva del artículo a repositorios del tipo Researchgate o Academia.edu. Algo es algo, desde luego, pero dista mucho de todas las promesas que se hicieron en su día y que, como no, se incumplieron. Y mientras tanto la promoción de los científicos transita por  los derroteros tradicionales: “publica o perece. Aunque también siempre existen editoriales de prestigio como la propias Nature que se dedica a jugar con las dos barajas: la antigua y la que “parece nueva”.

El mismo día que apareció en los rotativos la nota de prensa que os mostramos hoy en español-castellano, nos llegó otra de EE.UU., esta vez en suajili que no tiene desperdicio.  ScienceDaily recogía un artículo propagandístico de Frontiers , varios problemas de la ciencia actual como lo son las publicaciones científicas, falta de creatividad, exceso de competitividad, publica o perece, publish or perish, etc. Frontiers es na iniciativa del Grupo Nature. Esta la hemos colocado en último lugar.

Frontiers me escribió varias veces (supongo que como a otros muchos colegas) invitándome a lanzar alguna iniciativa. Ante la duda pregunté a varios amigos norteamericanos, y eso a pesar de su pleno apoyo al acceso abierto. Ninguno de ellos tenía una buena opinión de este tema editorial, por lo que decliné la oferta. Ahora bien, esta iniciativa, en la que participa Nature, defiende (como veréis abajo) el acceso abierto mientras que la propia revista es un icono de lo que ahora la UE parece decir  “entre líneas” no desear, o al menos eso se sobreentiende. ¿Un tanto extraño no?. Pues bien: sobre Frontiers, en Wikipedia. puede leerse que la comunidad científica en USA la consideran una revista depredadora (“potential predatory open access publishers [4]), es decir muy mal valorada, tanto como esas que hemos acusado de no tener padre ni madre, si bien tales acusaciones genéricas provienen de aquellos que defienden el status quo. En mi opinión las editoriales tradicionales son tan depredadoras como las de acceso abierto de mala calidad, pero esta últimas albergan unos contenidos realmente infames.

 También habrá que esperar a ver la reacción de las multinacionales-editoriales científicas, por cuanto no van a permitir, sin luchar arduamente, perder su modelo de negocio. Por otro lado, gran parte de las mismas son europeas que no americanas, y ya veremos de qué modo responde la UE a sus lamentaciones cuando se hable de los muchos millones de Euros que están en juego para varias empresas europeas. El final… “quien hizo la ley hace la trampa”. Resumiendo y apelando a otro refrán, ya que no me valen las decisiones de los que suelen incumplirlas: “Obras son amores y no buenas razones”. A bajo os muestro algunos post que demuestran como nosotros venimos defendiendo que él publica o perece ha generado mucho más daño que beneficio, tanto a la ciencia como a los buenos investigadores, fomentado la mediocridad.  

 Mi respuesta testimonial a la UE: ¡Me parece muy bien, fantástico!, pero por favor aclárennos, como lo van hacer sin que los investigadores de a pie salgamos perjudicados.    

 Pero si no queréis esperar y ver sobre que versa el tema Por favor lee este Documento de gran novedad publicado en 2016 por la UE

 Guidelines on Open Access to Scientific Publications and Research Data in Horizon 2020 (Febrero 2016)

 Resumiendo: palabras, palabras y palabras que no cambian nada, al menos de lo que muchos como yo ya hacíamos hasta hace 4 meses, respecto al acceso abierto, sin mención alguna a los criterios que reemplazarían al “publica o perece”.  

 Juan José Ibáñez

 Os dejo ya pues con las notas de prensa……..

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Los Cárteles de la Ciencia, Malas Conductas Científicas y la Revisión por Iguales (Un caso Reciente en las Ciencias del Suelo)

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Filadelfia, Congreso Mundial. Corría el año el año de 2006. En un meeting privado entraban los editores de las revistas de una gran editorial de revistas científicas. Pregunté a un español que ocurría. Se pretendía elevar una propuesta por un caso de mala conducta científica de una revista indexada y…. Ahí comenzó mi interés por el tema……

En el primer cuatrimestre de 2017 se ha producido un deplorable espectáculo en el seno de la comunidad de edafólogos. Un execrable cobarde, es decir cubierto por el sayo del anonimato, lanzó gravísimas acusaciones en contra de algunos colegas y editores de revistas por su “presunta” mala conducta científica. Tal ataque fue diseminado mediante a una lista de distribución que fue creciendo con el tiempo hasta incluir a centenares de investigadores. Pero esto no fue todo, ya que una afamada institución holandesa se unió a la ceremonia de la confusión desde una página Web institucional que leen muchos científicos del suelo.  Y así comenzó bochornoso espectáculo que da lugar a este post.

Y es que resulta que el anónimo que atacaba a unas revistas concretas y su editores, añadió mi blog, en lugar de la página web oficial con vistas a que se leyera una de las cartas de presentación que se publicitaron cuando comenzó el marketing para dar a conocer  uno de los nuevos y ya aludidos “Journals”. Gracias por la publicidad (…) y me acordaré del anónimo cobarde, ya que unirme al “cartel de los acusados” puede interpretarse que yo me encontraba en el bando de los criminales, a pesar de que no había ningún reproche hacia mi persona.  Varios detalles me hicieron sospechar el lobby o Cartel” concreto que se escondía detrás. Un día después del mensaje anónimo, una de las figuras más reconocidas en la escena actual de la edafología, se unió con entusiasmo al ataque, publicitando un estudio que había hecho en el que se alegaba que algo olía mal en un Journal. Y lo hizo desde un boletín de noticias de una comisión de la IUSS. Empero no juzgó el comportamiento del agresor anónimo mentado, que por cierto firmaba con un nombre y apellido que llevaban las mismas iniciales que la del edafólogo de postín, con el que desgraciadamente he tenido graves enfrentamientos a lo lardo de casi treinta años. Cabría preguntarle: ¿se puede difamar impunemente?. Ya sabemos, ¡difama que algo queda!.  

En consecuencia, indignado por la mención a este blog, pasé al ataque. Mis respuestas no gustaron nada de nada a parte de la cúpula institucional de la  comunidad de expertos en la ciencia del suelo, aunque finalmente entraron en razón y borraron los comentarios de la Institución que se había unido ¿por su cuenta? Al jolgorio del linchamiento, colgando también sus comentarios en un sitio Web de la IUSS.  Al perecer no habían pedido permiso a esta sociedad, según su máximo dirigente. Todo seguía oliendo muy mal.

Durante unas semanas las revistas acusadas analizaron las actividades de los miembros del “posible cartel” exculpando a la mayoría de ellos, aunque no a todos. De aquí se deduce, ineludiblemente, que el anónimo injurió a diversos colegas y ya sabemos “difama que algo queda”.   Muchos de ellos lo han pasado, injustamente, muy mal. Pero como era anónimo, el agresor  aún se estará riendo del injustificado sufrimiento de algunos de sus compañeros de profesión. Vista la suciedad de todo este affaire, que implicaba a muchos inocentes, y teniendo en cuenta que me comprometí a esa elevadísima instancia  a que no me haría eco de este desaguisado en este blog, no mostraré nombre alguno, ni de acusadores ni de acusados, ni a donde me llevaron las pesquisas al conocer la IP del el servidor desde el que el acusador fantasma lanzó sus improperios.

Se trata de hechos y actitudes  que han ocurrido en disciplinas afines y salpican a muchas revistas científicas. Hechos similares fueron denunciados en nuestra disciplina contra otra revista allá por 2005/2006, como comento en la entradilla de este post. Es decir, no  se trataba de ninguna novedad, con la salvedad del cobarde anonimato, ya que este ¿compañero?, de conocer su identidad, podría encontrarse ya encausado por los tribunales ordinarios de justicia en varios países. 

El vocablo “cartel”, generalmente asociado a las drogas, no es un palabro que introduzco caprichosamente en este contexto, sino que lo hizo el cobarde fantasma acusador. No creo que haga falta que os explique su significado, aunque en este y otros casos, emplear cartel o lobby, no deja de ser cuestión de matices. Los lobbis no son necesariamente legales (y a menudo, encubiertos bajo actividades no delictivas o de mala conducta, existen otras que sí lo son). Se trata de juegos de palabras, como el de “subjetivo” versus “juicio experto”, según se desee desacreditar o alabar la figura de los redactores de un documento.

Entendían el anónimo impresentable,así como el colega de postín, que entre ciertas revistas se daba un ciertoconchabeode tal modo que referenciaban profusamente los artículos de las publicaciones “amigas” elevando así el factor de impacto de sus productos editoriales y el CV de los autores ¿indebidamente? citados. Y alguna cabeza cayó, justa o injustamente. Ahora bien, en más de tres ocasiones, los editores de tres revistas en los que se estaban revisando mis publicaciones, mediante ese proceso al que denominamos revisión por pares o ¿iguales?, también me habían incitado a referenciar más artículos de las mismas. Por lo tanto, nada nuevo bajo el sol. ¡Se trata de algo que viene siendo habitual en el mundo de la ciencia con el beneplácito de la comunidad, nos guste o no!. ¿Quizás la cantidad de ese tipo de referencias bibliográficas sugeridas, que no impuestas era excesiva?. ¿Quizás el estilo de la presión?. ¡Quizás!, Francamente lo desconozco.  Casi nadie lo duda, aunque pocas veces se diga públicamente: la batalla de las revistas indexadas por subir su factor de impacto y la de los propios científicos en sus luchas personales por no sucumbir a la draconiana política de “publica o perece”, induce a que numerosos compañeros se aproximen a líneas rojas que no debieran traspasarse jamás. No obstante si la propia comunidad científica no explicita unos límites claros y precisos que no debieran transgredirse, termina haciéndonos a todos un flaco favor. Nos hace falta un manual de conducta ética, que contemple tanto a los investigadores, como a los revisores y los propios editores. Y tal manual debiera ser muy explícito, ya que cada cual interpreta los textos y cifras como les conviene, algo consustancial al hecho de ser humanos. Pero no es así, por desgracia. Algo difícil de entender. Una gran parte de los documentos sobre recomendaciones para evitar la  mala conducta científica se ofuscan en los fraudes científicos de los autores, pero soslayando la mención de casi todo lo que afecta a revisores y editores, cuando son tres piezas igualmente importantes, y por lo tanto motivo de ser éticamente juzgadas  por igual. El embrión del “publica o perece” nació ya defectuoso, por cuanto no se puede ser juez y parte a la vez, como ocurre a los editores. Y es aquí en donde nuestras autoridades se lavan las manos en prácticamente todas les disciplinas científicas.  Ni líneas rojas explicitas ni un análisis crítico de la conducta de revisores y editores. Algo falla, si dos de estos tres elementos son eximidos de cualquier acusación por falta de legislación o intereses ocultos. No abordaré el tema en este post.

No obstante, en mi opinión, lo más lamentable de todo este maloliente affaire, deviene en que existen diversas actividades que, “a mi modo de ver” son igualmente execrables y que afectan a otras revistas edafológicas de prestigio, como en cualquier disciplina. Empero son ignoradas ¿Porque?. 

Aun suponiendo  que el anónimo y el edafólogo de campanillas que le avaló implícitamente utilizaron los mismos argumentos, centrándose en el exceso de citaciones (digamos que cruzadas entre las revistas en las cuales los colegas acusados desempeñaban distintos aunque importantes roles editoriales), reitero que existen otras líneas rojas que el affaire no abordaba y que afectaban al edafólogo de campanillas. El aludido oráculo de la ciencia que refrendaba las opiniones del acusador anónimo ha llegado a publicar hasta ocho artículos en un año en la revista en la que desempeñaba el cargo de editor jefe y otros cuatro en su revista hermana, de edición más reciente. Por lo tanto, se lo hice saber públicamente. Por pura táctica defensiva,  él se agarró al protocolo legal  que las revistas utilizan en estos casos para defenderse. Todos podéis leer tales argumentos en cualquiera de ellas, a los que se denominan  “conflicto de intereses”. Si eres editor de una revista y envías un documento a la misma para que sea avaluado,  efectivamente deben seguirse un conjunto de normas. Ahora bien, ese es el protocolo, ¿Quién lo monitoriza? ¿Quién juzga si ha sido realizados siguiendo unos cánones éticos impolutos?.  Como dice el refrán uno además de ser honrado, debe parecerlo ante los demás: el público o más concretamente en nuestro caso los lectores.  Y así, aunque todo el proceso hubiera sido legal el resultado público del edafólogo de campanillas daba lugar a sospechas razonables, ¿O no?. Pero si en la misma revista se publican además muchos más artículos de aquellos que te siguen en tu línea de investigación, en comparación con los que se publican de otras temáticas, es decir de los integrantes de su lobby……. el tema también me huele mal. Eso sí, van dejando huellas “imborrables” cuando uno analiza no solo los contenidos de los papers, sino la proporción relativa que son publicados, el número de ellos en que firmaron juntos con anterioridad con otros miembros del Cartel, ¡perdón! Lobby (en que estaría pensando), y un largo etc. generalmente no analizamos “científicamente” la información indirecta que ofrecen estas revistas, pero no resulta difícil extraer conclusiones, muchas de las cuales darán lugar a más y más sospechas.  Yo ya he comenzado a hacerlo.

Para que me entendáis todos, imaginaros que el jefe supremo de la editorial, de una empresa de publicaciones, envía uno de sus productos (artículos, libros, etc.) para que sea valorado por el staff que el mismo dirige. ¿Cuántos de sus colegas subordinados o de menor rango lo rechazaría por temor a ser degollados? Se mire por donde se mire, tal metáfora resulta ser válida.

Y lo más lamentable de todo, porque existe hay mucha “diversidad” de “potenciales” malas conductas científicas, estriba en que se trata de un caso más, con independencia de la disciplina de la que hablemos. Ya hemos analizado del tema con profusión, especialmente entre 2005 y 2009, siendo estos incluidos en nuestra categoría fraude y mala praxis científica. 

Resulta rotundamente falso que la revisión por iguales sea una garantía de objetividad en los procesos de evaluación. Hay quien dicen defender la ciencia negando los múltiples casos detectados de potenciales mlas praxis, convirtiéndose en parte del problema, que no de la solución. Estamos los que pensamos que la mejor forma de luchar contra tal lacra estriba en denunciar los hechos de los que tenemos constancia. Ahora bien, los “sacerdotes de los lobbies”… perdón, de la ciencia (¡vaya día llevo!) nos reprochan que lo que realmente somos es unos resentidos, que lo único que pretendemos es destruir la imagen que los ciudadanos “padecen” de esa cosa a la que llamamos ciencia. Sin embargo luego resultan ser más que responsables de lo que actualmente sucede, y no me refiero en este caso a los acusados, sino a los acusadores, que no dejan de ser un cartel ya establecido que no desea la competencia de otros que puedan ir surgiendo. Iremos viendo también en post sucesivos de que la xenofobia emergente en Europa también ha desempeñado en papel nada despreciable

Y acabo reiterando que…..

Los científicos somos seres humanos, por lo que como en cualquier colectivo, ante la presión y competitividad exacerbada, algunos/muchos luchan por su supervivencia, por las buenas o por las malas.  Ante este escenario, hablar de objetividad deviene en un argumento patético y tanto más cuando la “objetividad pura no existe”.

Y resulta más que lamentable que un lobby travistiéndose de inocente ataque a otro colectivo acusándole de ser igual que ellos, sea cierto o no.

Juan José Ibáñez

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Jugando a Ser Inmortales: Transhumanismo y Singularidad Tecnológica (El día en que dejemos de ser humanos

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Transhumanismo y singularidad tecnológica. Fuente: Google imágenes

 La versión clásica Porque la vida es un sueño y los sueños, sueños son (Calderón de la Barca), podría ser sustituida actualmente por otras de la siguiente guisa (i) porque la vida es una simulación y las simulaciones (aunque no acierten casi nunca) simulaciones son, o (ii) porque la vida humana es transmutarse y transmutado por la tecnología soy, aunque las hay aún peores.  Hoy os vamos a hablar del transhumanismo , así como de los que algunos consideran el fin de la humanidad tal como la conocemos, con vistas a “trascender primero a la y trans-humanidad y finalmente a la post-humanidad, paso que ha sido denominado singularidad tecnológica, un punto de no retorno. ¿De que versa todo esto?. Digamos que se trata de un debate muy activo en el campo del pensamiento actual en el que intervienen todo tipo de agentes y movimientos, científicos, filosóficos, culturales, incluidos el arte cinematográfico y como no, aquellas tribus o sectas que se nutren debida o indebidamente de todas las fuentes posibles para defender sus propias posiciones ¿ideológicas? (y si había pocas sectas, ahora pare la abuela). Empero la ciencia y en especial, así como la deficiente popularización de la actividad investigadora han ofrecido y lo siguen haciéndolo, cada día más, argumentos que alimentan este debate.  Y aquí emerge la cinematografía de la ciencia ficción que no es ajena a este movimiento, sino que lo nutre y es nutrida del mismo en un mecanismo de retroalimentación positivo, como veremos posteriormente. Que personajes reconocidos de tantos ámbitos de la cultura humana se enzarcen en estas discusiones nos habla tanto de la importancia del tema, como también de lo perdida que se encuentra la humanidad en busca de un futuro mejor. Lo que acabo de apuntar resulta ser tan solo el titular de una inefable tragedia que nos persigue y carcome, desde que el hombre es hombre. Hablamos sencillamente del temor a la muerte, de nuestra efímera naturaleza como individuos.

 Este post puede considerarse una continuación de otro post anterior basado en una noticia titulada,  Morir joven, a los 140”, que no deja de ser un primer paso hacia ese transhumanismo, con independencia de la intención de sus autoras. Ya les guste o les pese, su libro pasará a formar parte de este acalorado, apasionante y tenebroso debate.

Por mucho que una parte considerable de la los científicos alcen la voz altaneramente proclamando su ateísmo orgullosamente, no dejan de ser humanos y como corolario, a gran parte de los mismos les aterra su mortalidad. ¿Y los que financian la investigación científica?. ¿No son humanos? ¡También!. De no ser así, tal corriente a la que no alcanzo a encontrar un  apelativo que la pueda calificar rigurosamente, debido a su transversalidad,  recibiría mucha menos atención. Si realmente la gobernanza mundial tuviera objetivos/prioridades claras, sinceras y razonables, este debate científico/filosófico/ético/esotérico, no recibiría tanta atención, si bien en el mundo hispano parlante no ha calado tanto en los memes ciudadanos, como ha ocurrido en otras culturas, especialmente las anglosajonas. La ciencia desea matar a Dios (léase deidades y religión) y al hacerlo deviene en un inevitable el miedo a la muerte, vestida con todo tipo de camuflajes, aunque a mí no me engañan, si bien tal hecho puede ocurrir incluso a sus proponentes.  Personalmente reconozco que, como casi todos, temo mi fecha de caducidad, y ya sufrí una crisis a ¡los diez años!, lo que a la postre impelió a que mis padres, tan asombrados como los clérigos que conocíamos,  terminaran por enviarme a un psicólogo.  Otra cuestión muy distinta es que la mayor parte de los ciudadanos prefieran echar el candado a su lengua, antes de confesar esta gran angustia existencial. El ser humano se encuentra perdido: su mente bastante aislada del exterior, salvo por la información que le proporcionen sus sentidos, siempre muy limitados. En otras palabras,  nuestra mente está encerrada dentro de una cuba, fabricando su propia realidad, como proclamaría a los cuatro vientos y con clarividencia el filósofo Bruno Latour.

 Sin embargo reitero que la prensa científica no frena sino que se acelera, alimentando esperanzas, vanas o no. Y como tratamos de un tema que nos afecta a todos, desde diversas disciplinas, se lanzan mensajes que nos vienen a decir:mi disciplina también es importante a la hora de lograr la inmortalidad“. ¡Más leña al fuego! Una de las características más novedosas de la transhumanidad estriba en que la narrativa y filmografía (largometrajes y telefilmes) de ciencia ficción se entrelazan en muchos discursos, como podréis observar más abajo. No os asombréis, ya que incluso son muchos los colegas que defienden que la narrativa de Julio Verne, era la muestra de su enorme poder visionario, es decir cuando la ficción torna en realidad. Y aquí sí que soy de la opinión de que la ficción puede alimentar los deseos e incluso “progresos” de parte de la comunidad científica. Visionar esta filmografía (lo cual está al alcance de casi todos, por cuanto no exige que el espectador tenga un elevado nivel cultural) efectivamente ayuda a comprender casi todas las opiniones, propuestas, escuelas y sectas, involucradas. No se trata de una opinión gratuita, como podréis leer en los textos que abajo os dejo a vuestra consideración.

 Empero alcanzar la inmortalidad, deviene ineludiblemente en una transformación mental, social e incluso de toda la biosfera en su conjunto, cuyas consecuencias, para lo bueno y lo malo, vivimos en un mundo limitado, con recursos limitados, por lo que la pirámide demográfica “natural” (término y concepto que molesta a muchos y transhumanistas) se vendría abajo, obligando casi a prohibir so pena de muerte nuevos nacimientos; que nuevos seres humanos surgan sobre la faz de la Tierra, disfruten o padezcan de la vida. ¿Bastante egoísta por nuestra parte, no?. Otros defendemos dejar una biosfera saludable para las futuras generaciones (nuestros hijos y bla. bla, bla) se deleiten de la misma.  Y a estos últimos se nos tachará, “once again” de ir contra el progreso, como siempre, es decir de ser humanistas reaccionarios. Empero ¿Qué es el progreso si la ficción nos dirige por ciertos “senderos sospechosamente luminosos”?. Parece ser que el progreso es aquello que en un determinado momento y lugar, las clases dirigentes, ricas y poderosas, dictan lo que debe ser: sí o sí.

 Sin embargo, en todo este asunto, totalmente existencialista, surge una paradoja, que yo ya había constatado con amigos y contertulios, usando otros argumentos y contextos. Si a los seres humanos nos aterra la muerteal pensar en la inmortalidad somos muchos los que comenzamos a sentirnos también desasosegados e intranquilos. Porque la eternidad, es decir, “para siempre”, se nos antoja también inquietante, a poco que lo pensemos. Se vea como se vea, se trata de otro tipo de condena: ¿Y qué haríamos: siempre lo mismo eones tras eones? ¿No terminaríamos infinitamente hastiados? La mente humana tampoco se encuentra preparada con vistas a digerir la inmortalidad, a no ser que a uno le aterre tanto la mortalidad, como para no pensar en ello.

Personalmente considero que a nivel del conjunto de toda la humanidad, este tema puede esperar hasta que logremos resolver nuestros más mortales problemas que son muchos, demasiados.  Y todo ello soslayando que lo que más deseamos es alcanzar una inmortalidad de nuestra propia y exclusiva individualidad. Si a una persona le hablas de una inmortalidad colectiva, de una especie de mente global, la  mayoría vuelve a zozobrar, porque si ya no puede reconocerse a sí mismo, si ya no es “él”: ¿Qué diferencia habría con la muerte….. si yo ya no soy yo.

 Os dejo con este apasionante tema mediante un par de noticias “aparentemente inocentes” (marketing para los que no conocen el tema),  otra en la que un antiguo conocido y experto en Inteligencia Artificial (IA) (Ramón) matiza lo que a día de hoy es viable y lo que no, así como un resumen bastante extenso de Wikipedia (el 50% del original), ya que el artículo de la enciclopedia libre es inusitadamente largo, demostrando que muchos ciudadanos se encuentran enormemente interesados en este tipo de  elucubraciones visionarias. Habrá que retomar este asunto algún día, pero fragmentadamente, ya que es extremadamente complejo y enormemente rico en matices.

 Finalmente os explico mi postura. El ser humano ha creado una sociedad depredadora que devasta todo lo que encuentra a su paso, con independencia de que unos pocos poderosos vivan a expensas de la mayoría de los ciudadanos. Considero que tal inmortalidad, en caso de llegar, tan solo estará al alcance de una minoría privilegiada: los más ricos y poderosos. No obstante cabe recapacitar si merecemos vivir en este maravilloso planeta, dada la devastación que provocamos en él, por lo que quizás haya que dar paso a otras alternativas que podrían terminar siendo una pesadilla para aquellos que acrítica/irreflexivamente la desean.

 Juan José Ibáñez

Entremos ya pues en materia…….preparados… listos….. ya……los INMORTALES…….

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