‘Procesos Superficiales terrestres: Relieve, Geomorfología y Cuencas de Drenaje:’

El Impacto de embalses y represas sobre el cambio climático, los suelos y el ciclo del carbono

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Embalses o reservorios y su ciclo de vida: Colaje Google Imágenes

 Esas malditas hidroeléctricas van a alterar el clima… ¿Y qué no?.

 Ya que el sistema climático no deja de ser, tal como lo entendemos y a menudo estudiamos, más que el propio sistema biogeosférico, cualquier actividad del hombre que altere la superficie terrestre y su biota, afecta como corolario al clima. Y así, ciertos investigadores a provechan el más mínimo resquicio y/o hueco entre los granos de arena, aun no visitado en su relación con el clima, para advertirnos que se ha soslayado, esto, aquello y lo de más allá, siendo ¡graviiiisimo!. ¡Es que no acertamos nunca!. ¡Siempre se nos olvida algo!. ¡Los científicos somos un desastre! Y este es el caso de la noticia que os ofrecemos hoy. De todos es conocido que las presas son trampas de suelos y sedimentos erosionados cabeceras arriba, al margen de las aguas que trascurren por sus cuencas de drenaje, a menudo contaminadas. Estos muros ecológicos alteran la dinámica fluvial de diversas maneras, como se muestra en una segunda noticia, expuesta tras la primera, y que os he traducido del suajili al español castellano, si bien ya la han traducido otros mejor que yo (ver al final del post). Y así se modifican todos los suelos y sistemas superficiales terrestres aguas abajo, y especialmente en la desembocadura de los ríos en los que el balance entre la erosión costera inducida por las aguas marinas y aporte de sedimentos se mantiene en un equilibrio metaestable. Por ejemplo, los deltas (tierras muy productivas) van perdiendo extensión y muchos humedales también. Pero todo esto es tan viejo como para ser conocido por Matusalén. El único dato digno de mención, que aun ¡debe ser corroborado!, deviene de que también secuestran casi el 20% del carbono que transportan estas redes de drenaje, y que de este modo, queda atrapado por esas malditas construcciones, tan artificiales como vitales para el hombre. Lo mismo lógicamente ocurre con parte de su carga de nutrientes. Eso sí, una porción  aún desconocida de carbono será emitida directamente desde el reservorio a la atmósfera, aunque se desconoce en que cuantía. Por otro lado, al ir colmatándose o rellenándose con los materiales atrapados, los sedimentos allí almacenados, ¡muy a su pesar!, deben ser extraídos con vistas a que el volumen de almacenaje de agua mengue en la menor medida posible. Es la operación a la que denominamos dragado. De este modo, los sedimentos son expuestos de nuevo a las inclemencias de ese clima que tanto nos inquieta y parte de su carbono irá también a la atmósfera, que no al mar. Y así el dato dice algo, aunque no mucho, a pesar de la relevancia que dan los autores a una cifra por corroborar. No olvidemos que la nota de prensa no informa de la proporción del carbono que es realmente edáfico, respecto al que procede de otras fuentes, como la hojarasca, el desprendido por aguas residuales y bla, bla, bla. Más grave aún, en mi opinión, como señala la segunda noticia, es la fragmentación draconiana de un sistema que conforma necesariamente un continuo, destrozando finalmente mucho más que la dinámica natural del propio curso fluvial: gran parte del paisaje. Hace ya una década que editamos en el blog el post titulado El Sistema Cardiovascular de Gaia: La Manifestación de un Planeta Enfermo.

 Por tanto, sí, efectivamente, casi todo afecta al clima, que resulta ser un niño muy sensible, frágil y rabioso, al que todo le daña. Y los científicos lo miran por todos los lados, empero como “expertos” que aun distan de reconocer plenamente su anatomía, fisiología y patología, como su propia ignorancia. Y ya sabéis, si tenéis una ocurrencia de este tipo relacionada con el clima, a poco que redactéis bien el texto, puede ser publicado en alguna de las revistas científicas de prestigio, que comienzan aparecerse a la prensa rosa, como mínimo en este tema.

 Os dejo pues con las dos notas de prensa que os hemos mencionado.

Juan José Ibáñez …..

……en fase de somnolencia.  (más…)

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Riadas e Inundaciones relámpago: Video Impresionantemente Ilustrativo

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Riada de otoño 2016 en la rambla de Venta Varana, Vinaros Valencia. Pinchar aquí o en el enlace directo al final del post.

Nuestro amigo Juan Botella envió este interesante video sobre una Riada (Riua en valenciano) o Avenida que muestra en dos o tres minutos como se puede generar una inundación relámpago. Estas fueron muy frecuentes en la zona domingo. El video me fue enviado el 18 de diciembre de 2016 a las 21:01. Le solicité a Juan el nombre de los autores para ponerlo en los créditos. Sin embargo no puedo contactar con ellos aunque me mentó que no habría problema para que lo cargara. Si tenemos noticias dl nombre de los que filmaron esta pequeña joya los añadiremos inmediatamente. Cauces secos llamados ramblas, de vez en cuando pueden producir desastres naturales Monumentales. En esta caso el “rio seco era de pequeñas dimensiones. Imagínense lo que ocurre ven los de mayores dimensiones. Se trata los famosos “flash floods” en suajili. Estos eventos son comunes en las zonas áridas y semiáridas. En el Sudeste de España son altamente frecuentes y devastadores bajo los eventos meteorológicos denominados de “Gota Fría”. Como podréis observar por la rapidez con que se producen son además extremadamente peligrosos.  El sitio en concreto resulta ser una rambla en Venta Varana, Vinaros CS. Cerca riu  Servol. Muchísimas gracias a Juan Botella y en especial a los paisanos que filmaron el evento a la espera de poder añadir sus nombres. Que lo disfrutéis. Lamentablemente intenté incrustar el video en este post pero no recibí ayuda del sistema mi+d.

Lamentamos mucho no poder enlazarlo para que pincharais en la pantalla . Sin embargo conviene que lo visualicéis por los enlaces. El tema estriba en que el video casero se ha grabado en tiempo real, por lo que se observa como a cauce seco, aparentemente inofensivo, va llegando el agua hasta desbordarse en cuestión de muy pocos minutos. Nada puede avisar, y menos aun prever, a los ciudadanos. Fijaros que un vehículo para. Son muchos los automovilistas que creen poder pasar una lámina de agua si es fina. Grave error.  Una percepción ingenuamente muy peligrosa. En España, por ejemplo, son muchos los coches arrastrados por esta causa. La fuerza de esas láminas de agua turbulentas es impresionante. Tener mucho cuidado.

Juan José Ibáñez

Enlace Original:

https://www.facebook.com/juan.j.marti.14/videos/10213120081017608/UzpfSTEyNjE2OTc4OTY6MTAyMTMxMjAxMTQzNzg0NDI/

 

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Catástrofes en cascada: Vertederos, deslizamientos, avalanchas, contaminación…..

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Deslizamiento en China y destrucción de un polígono Industrial: Fuente MailOnline.

Si la naturaleza nos depara “naturalmente” eventos catastróficos, la acción del hombre los introduce “artificialmente” ¿?. Solemos pensar y describir ambos hechos como singulares, por lo que pueden tratarse y clasificarse por separado. Empero no suele ser el caso, siendo moneda de cambio que los unos interaccionen “sinérgicamente” con los otros y el resultado deviene en demoledor. Y así, mientras se pierde la biodiversidad, geodiversidad, edafodiversidad, etc., el ser humano se encuentra generando una radiación sin precedentes de los desastres colosales más variopintos. ¿Naturales?, ¿artificiales?. Personalmente, en abundantes ocasiones, no lograría encasillar muchos de estos eventos en una u otra clase. Ciertamente algunos son singulares, aunque con harta frecuencia se combina lo natural con lo antropogénicamente inducido. ¿No queríamos diversidad? Pues aquí tenemos un ejemplo. Abajo os exponemos numerosos casos,  si bien os dejo este como botón de muestra: Erosión por Deslizamientos y Avalanchas: Un Desastre Natural y Humanitario de Magnitud Global.

 Francamente, resultaría ya muy difícil precisar “a ciencia cierta” las víctimas y pérdidas materiales causadas actualmente por un genuino desastre natural, ya que en la mayoría de los casos, el hombre, de un modo y otro, desea impenitentemente introducirse en la ecuación. Y en verdad que en este tipo de empresas tenemos mucho éxito.  Y a las pruebas me remiro (ver al final de esta entrega).

 No obstante, no solemos percatarnos de los abundantes tipos de “naturo-antropo—catastrofos”, por cuanto a menudo, no se producen sincrónicamente, sino en cascada, siendo los tipos de respuesta muy variados, es decir dilatados temporalmente (ver por ejemplo lo que se denomina bomba química del tiempo). Y así, hablamos de dos desastres cuando en realidad no suele ser inusual que sea uno solo, eso sí, repito que  naturo-antropo-catastrofos”. No echemos pues la culpa a la naturaleza, de lo que causamos con nuestro más que negligente comportamiento.

 Por ejemplo, solemos pensar, y leer  que los deslizamientos de tierras y avalanchas, no dejan de ser más que un tipo de erosión violenta producidas por un terremoto, lluvias intensas o un tsunami, por ejemplo. Es decir desastres naturales. Sin embargo, suele darse el caso de que los daños generados no se habrían producido con una adecuada planificación territorial, lo mismo que ocurre con los tsunamis, por citar tan solo un caso más. Y a costa de repetirme, el problema se complica, en lo que concierne a los aludidos movimientos de tierra, si afectan a suelos contaminados, o peor aún a nuestros constructos materiales, tales como los vertederos (siempre contaminados: “Contaminación de suelos en los vertederos  y con harta frecuencia inestables: “frágil estabilidad de muchos vertederos”),  urbanizaciones de lujo (léase chabolas y favelas), centrales nucleares, prospecciones energéticas (ver por ejemplo: verederos, fracking y contaminación de aguas), etc. Pero fijémonos tan solo en los primeros. El deslizamiento de un vertedero, puede contaminar todo, aguas y suelos abajo (deslizamiento de tierras y contaminación ; otro ejemplo extraído de Latinoamérica puede leerse aquí ).  Y así tal proceso erosivo, al margen de destrozar infraestructuras y poder producir algunas epidemias (falta de salubridad), no es extraño que años después de lugar a ciertas calamidades, como una fuerte contaminación, previamente no prevista (o en caso contrario escondida por nuestras autoridades), Se encontraban esperando agazapadas para surgir después como regalos envenenados. Esta última causa nuevos problemas de morbilidad y mortalidad, y así sucesivamente.

Yo retaría a mis colegas a que elaborarán una clasificación que incluyera todos los elementos escondidos en la caja de pandora: tipos de “naturo-antropo-catastrofos. Del mismo modo, también retaría a que las autoridades la usaran con vistas a saber a “ciencia cierta” el número de víctimas y daños materiales causados por cada uno de los taxones de esa virtual  clasificación, difícil hoy de vislumbrar.

En este post vamos a mostrar tan solo un caso, aprovechándonos de una noticia que acabamos de recibir a la hora de redactar este post. Eso sí, antes de empezar conviene saber que es la denominada Espectrometría de masas (LIBS), así como, los quelantes de mercurio, contaminantes muy peligrosos.

Os dejo pues con la buena nueva, que no deja de ser más que un granito de arcilla en un mar de arenas movedizas

Juan José Ibáñez

Continúa…….. (más…)

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Contaminación de Suelos y Aguas por el Fracking

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En la incansable búsqueda de tecnologías para avanzar en nuestro enfermizo afán de persistir contaminando la biosfera, dilapidar los recursos fósiles y dañar la salud humana, nuestra portentosa tecnología desarrolló el Fracking. ¡Bien hecho!. Y así Wikipedia nos ofrece algunas de sus incuestionables bondades, tales como: (i) Emisión de gases de invernadero mayores que la minería de carbón; (ii) Ocupación y destrozo de grandes extensiones de suelo; (iii) Contaminación de acuíferos por metano y sus perniciosos efectos sobre la calidad de las aguas y la salud humana (iv) Sismicidad inducida; (v) Efectos en la salud, como la contaminación del agua por sustancias cancerígenas; (vi) Contaminación acústica e impactos paisajísticos; (vii) contaminación atmosférica, etc. Debo suponer pues que Donald Trump se encontrará entusiasmado apoyándola sin condiciones ¡En hora buena!, a pesar de las múltiples dudas que tiene el timorato Parlamento Europeo, como veréis más abajo.  El Fracking o fracturación hidráulica, fractura hidráulica o estimulación hidráulica, resulta ser una tecnología  con vistas a la extracción de gas y petróleo desde el subsuelo. Se ha hablado mucho de la contaminación y multiples problemas adicionales que este sistema genera en las aguas subterráneas. Sin embargo, la nota de prensa que os mostramos hoy se refiere a los Efectos del fracking sobre el agua en la superficie, aunque soslaya los que afectan a la superficie del terreno y los suelos, como señala la noticia en inglés ofrecida por TerraDaily. Sin embargo ,al contaminarse los cuerpos de agua en superficie inevitablemente lo harán los suelos, y si estos se utilizan confines agrarios o pastorales resulta fácil inferir que también los alimentos. Parece ser que a los periodistas españoles no les importa nada en absoluto de lo que ocurre en el medio edáfico, aunque se envenenen.   Y así pueden leerse abundantes noticias como las siguientes, entre otras muchas: (i) Contamination in North Dakota Linked to Fracking Spills | Nicholas … (ii) Fracking ‘could cause greater levels of soil pollution’ Pollution … ¿Queda claro ahora?.

 En fin el fracking cumple todos los requisitos para ofrecerla alguno de los  galardones que se entregan por ecocidio y tecnologías anticiudadanas. Un arma más en nuestro arsenal contra la biosfera, geosfera y salud humana. No hacen falta ni desastres siderales ni naturales, basta con nuestro modo de maltratarnos sustentablemente. Eso sí, como se dice en España “Sarna con gusto no pica”. Sin embargo a mí los perros sarnosos me soliviantan. Debo ser una persona muy susceptible y antisocial. ¿Y la biosfera?. Siguiendo con el refranero español podríamos decir que a perro flaco todo son pulgas o del árbol caído todo el mudo hace leña? Qué lástima de tiempos en los que nos ha tocado vivir. El hombre contra el hombre y su ambiente.

 Y terminada su creación, Dios no se quedó satisfecho, por lo que el octavo día creó al hombre para que la destruyera sin piedad.  

Abajo os dejo los primeros párrafos de Wikipedia y las dos noticias aludidas.

 Juanjo Ibáñez (un perro sarnoso)   (más…)

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Las Rocas desprenden enormes cantidades de nitrógeno al suelo

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El nitrógeno que desprenden las rocas al suelo. Imágenes de El Himalaya y los Andes, Fuente: Imágenes Google

¿Cómo?. Según el estudio que presentamos hoy los autores defienden que la respuesta es afirmativa. ¡Qué lástima que estudios tan interesantes, como el que os vamos a mostrar hoy, se encuentren salpicados de imprecisiones, propaganda y, como, no alusiones continuas al cambio climático, varias de ellas sin sentido. Pero a lo que vamos. Se trata de una sorpresa para todos aquellos que trabajamos en el mundo de los suelos y sus relaciones con los restantes compartimentos de la biogeosfera global. “hasta el 26 por ciento del nitrógeno en los ecosistemas naturales proviene de las rocas, y la fracción restante se capta de la atmósfera”, exclamas estos investigadores” (…)  la meteorización del nitrógeno resulta ser una fuente de nutrientes globalmente importante para los suelos y ecosistemas en todo el mundo (…)”Estos resultados van a requerir la reescritura de los libros de texto“. Suponiendo que indagaciones posteriores confirmaran los resultados de esta investigación, efectivamente, sí habría que redactar de nuevo los manuales de edafología. Empero la ciencia requiere corroboraciones que confirmen este aserto. “Un árbol no hace un bosque”. Del mismo modo apuntan, como era de esperar, que tal aportación litológica, hasta ahora desconocida, varía según rocas, ambientes y paisajes. Sin embargo, la nota de prensa no explicita cuales, que tipo de rocas, si bien precisan más en espacios geográficos concretos.  

Respecto a los locuaces  y repetitivos comentarios del cambio climático, reitero que algunos pueden ser apropiados, pero la mayoría no. Eso sí, en vista de la originalidad del estudio, no analizaré en detalle cada uno de ellos. Mejor callarse y dejaros con la noticia, ya que desde el punto de vista de las ciencias del suelo, de ser cierta, no cabe duda que sería una gran aportación.  

Os dejo ya con la noticia traducida del inglés al castellano español.

Juan José Ibáñez

Continua……..

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Suelos Contaminados y Agua Fósil: Hipotecando nuestro futuro

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Agua Fósil: Fuente: la Ciudad sobre el Lago

 El Homo depredador, y su soberana estupidez no reparan en medios para descapitalizar nuestro ansiado futuro sustentable. Mientras la ciencia alardea acerca de sus conocimientos y portentosas tecnologías con vistas a salvar el planeta de su más que probable tenebroso destino, la realidad se obstina en contradecir tales asertos. Eso sí, a veces nos deparan sorpresas tan indeseables como desmitificadoras de lo que muchos investigadores se ufanan de proclamar como “verdad científica”.  Y aquí tenemos la denominada “agua fósil”, que da muestra de nuestro poder demoledor. Ahora resulta que ese agua ni es fósil, ni aislada, ni libre de contaminantes, ni nada por el estilo, estando conectada con las superficiales, que estamos contaminando, y los suelos ya cargados de sabrosonas sustancias peligrosas, vía atmósfera e hídrica. No debe extrañarnos por tanto estas otras noticias, aparecidas en los medios de comunicación hace unos meses: “Las fosas más profundas del océano tienen niveles “extraordinarios” de contaminación”. Contaminación sin fronteras, soslayando el terrible basurero en que estamos convirtiendo el espacio exterior vía satelital. ¡Lo hemos conseguido”. ¿Qué debemos degradar/contaminar/extinguir ahora?. ¡Pongámonos a ello!. ¿no hay problema!. Parece ser que es lo único que sabemos hacer a la perfección: ecocidio, que a la postre equivale a suicidio.  No nos engañemos, por mucho que le intenten convencer, este es el mejor aval de esa gloriosa geoingeniería planetaria.

 Hasta no hace mucho tiempo, se pensaba que la corteza litosférica se encontraba aislada del manto terrestre, cuando no es así. Posiblemente, tarde o temprano se descubra que lo mismo ocurre entre el manto y el núcleo de nuestro planeta azul-contaminado. Tampoco las aguas subterráneas se encuentran desconectadas de las más superficiales y así in largo etc. Gaia y Gea son sistemas abiertos, por lo que cualquier “creencia”, que no ciencia, que pretenda clasificarla en compartimentos estanco  se encuentra destinada a ser refutada, cuando no a obstaculizar futuros progresos.

 Ahora resulta que ese agua fósil”, se encuentra contaminada, como mínimo con productos radioactivos, y si es así, con todo lo que vertimos en nuetra sociedad super-contaminante.  ¿Quedan reservas de agua virgen” para el futuro? Pues va a ser que no, ya o verán. Virgen, genuinamente virgen, ya no queda nada. Y reiteramos que si, como de fe la noticia de hoy, los ensayos termonucleares terminaron depositando sus venenosos elementos en donde creíamos que era imposible, con toda seguridad, lo mismo se encuentra ocurriendo con otros productos polucionantes, ya hablemos de fertilizantes, agroquímicos, nanopartículas, etc. etc.  Todo es cuestión de tiempo. ¡Acabemos con Gaia y Gea, para que ese estúpido debate sobre el denominado Antropoceno mute de mala ciencia en realidad!. Y no añadiré ni una palabra más, ya que la nota de prensa habla por sí sola.

Juan José Ibáñez

 Encuentran radiactividad en las aguas subterráneas de todo el mundo

Una investigación ha descubierto restos de un isotopo radiactivo en el agua subterránea acumulada en pozos de todo el mundo, que se usa para consumo humano y el riego de cultivos. Esta contaminación amenaza también al agua fósil, almacenada a más de 250 metros de la superficie terrestre durante más de 12.000 años, donde han encontrado rastros del agua de lluvia actual.


FUENTE | Tendencias21; 05/05/2017

 Una investigación que analizó el agua subterránea en más de 6.000 pozos de todo el mundo ha encontrado restos de tritio, un isótopo radiactivo que se extendió por todo el mundo como resultado de las pruebas con bombas termonucleares, en la mitad de los pozos analizados. El estudio, dirigido por el hidrogeólogo Scott Jasechko, de la Universidad de Calgary, se ha publicado en Nature Geoscience, según informa la citada universidad en un comunicado.

Este descubrimiento señala que la lluvia contaminada y la nieve derretida pueden mezclarse con las aguas subterráneas fósiles y contaminar potencialmente el agua antigua, que hasta ahora se consideraba a salvo de la influencia humana.

El agua más reciente contiene más carbono radioactivo por haber estado expuesta a la atmósfera terrestre y al suelo contaminado por los ensayos nucleares del siglo pasado. Las aguas fósiles se han mantenido aisladas bajo tierra durante mucho tiempo, sin que la actividad humana las afecte.

Sin embargo, aunque se encuentran a más de 250 metros de la superficie terrestre, las aguas fósiles, que tienen más de 12.000 años de antigüedad, presentan ahora rastros de agua de lluvia actual, lo que las vuelve vulnerables a los contaminantes derivados de actividades modernas en la superficie, según los investigadores.

Continua…….

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¿Qué es la Geodiversidad?: Estimación de la Geodiversidad

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Geodiversidad y Patrimonio Geológico. Fuente: Instituto Geológico y Geominero de España Edición Parques Nacionales, Noviembre 2014. Se recomienda bajar el archivo al que se vincula esta imagen.

En un artículo precedente: ¿Qué es la Geodiversidad?: El Concepto, Definición” ya os explicamos el interés de cuantificar la geodiversidad como parte del patrimonio natural, así como la definición/(es) de la misma. Vimos que aunque se trataba de una definición “aparentemente clara, su operacionalización con vistas a cuantificar la diversidad del patrimonio geológico resultaba ser un campo repleto de minas, sin que se hayan propuesto herramientas matemáticas plenamente aceptadas por la comunidad científica. Un concepto que no puede operacinalizarse o formalizarse con vistas a comparar las estructuras y procesos en distintos territorios impide el progreso de la rama emergente del conocimiento científico que lo presenta, llevando ineludiblemente al caos y la eclosión de neologismos que vuelen a mostrar que en la ciencia actual a menudo priman más las apariencias que los contenidos. Pero permitirme que recoja de nuevo los dos primeros párrafos del mentado post antes de entrar en materia.

Tras la cumbre de Río de Janeiro en 1992, durante la que se popularizó el vocablo biodiversidad, los celosillos de ramas afines comenzaron/comenzamos a acuñar neologismos como geodiversidad y edafodiversidad, aspecto que dice muy poco en materia de creatividad y originalidad. Acuñar un nuevo neologismo científico no aporta nada sino existe un corpus doctrinal sólido detrás que respalde contenidos rigurosamente científicos.

Resulta sorprendente e ilustrativo analizar lo acaecido tras acuñar los vocablos de marras y más aún cuando “en teoría y solo en teoría”, la definición de geodiversidad acedada incluye también la edafodiversidad. La realidad ha sido muy distinta, como veremos, aunque hoy tan solo hablaremos del concepto y sus ramificaciones, dejando los métodos de cuantificación y otros asuntos para algunos post que seguirán a este. Por hoy nos bastará exponer la definición y llevar a cabo un análisis crítico e histórico de la misma.

Pues bien, la cuantificación de la diversidad de cualquier recurso natural demanda la existencia de una clasificación previa de los objetos de estudio. Si estas son universales (como ocurre en el caso de los suelos), el proceso puede ser “relativamente” sencillo, por cuanto durante más de sesenta años cuales cientos de ecólogos han trabajado sobre el tema, publicando, testando, corroborando y refutando  abundantes herramientas matemáticas propuestas con vistas a alcanzar tales objetivos. Al fin y al cabo, una taxonomía universal, en un momento dado de la historia, da cuenta de lo que en los estudios de diversidad biológica se denomina “biodiversidad de inventario”, o lo que es lo mismo nos informa del inventario de la biodiversidadAquí nos encontramos pues con el primer obstáculo y solo teniendo en cuenta, como señalamos arriba, “geología, geomorfología y suelos”. Por un lado no existe ninguna clasificación universalmente aceptada en geomorfología, o en su defecto de modelados del terreno, que incluyan aspectos que den cuenta de su génesis. En consecuencia, cada país y aun distintas escuelas geomorfológicas propondrán clasificaciones que otros investigadores o Estados no aceptarán. Unos nos dirán que existen 100 unidades taxonómicas, otras 1.000, otras 100.000, etc. Por lo tanto según hagamos uso de  un constructo clasificatorio u otro obtendremos resultados muy dispares al intentar cuantificar la geodiversidad.

Del mismo modo, la geología es una ciencia que intenta estudiar una multitud de objetos distintos, que van desde la diversidad de minerales, rocas, estructuras tectónicas,  fósiles, etc. En este caso, hablamos de subdisciplinas distintas: mineralogía, petrología, tectónica, paleontología, etc. imposibles de ubicar en una única taxonomía.  Como corolario cada objeto de estudio requiere una clasificación específica. Dicho de otro modo, bajo el concepto de diversidad geológica (excluyendo la diversidad geomorfológica y la edafodiversidad) para cuantificar lo que denominamos geodiversidad necesitaríamos unas taxonomías universales que a menudo no existen, aun acotando mucho los ítems/subdisciplinas que los expertos consideren, por “consenso” que deben ser incluidos”. Debe concluirse pues que a día de hoy resulta totalmente inviable cuantificar la geodiversidad de una forma científica y rigurosa, lo cual resulta ser un impedimento insoslayable con vistas al progreso de esta rama emergente del conocimiento. Sin embargo, no es el único obstáculo con el que nos vamos a encontrar.   Y para demostrarlo, supongamos que si existieran tales constructos taxonómicos aceptados por sus respectivas comunidades de expertos.

En el ámbito que hoy conocemos como biodiversidad, también surgieron (y siguen haciéndolo aunque muy esporádicamente) propuestas para valorar cuantitativamente la diversidad de diferentes objetos de estudio: diversidad genética, diversidad de especies, diversidad de ecosistemas, diversidad funcional, diversidad de hábitats, diversidad filogenética, etc. Sin embargo, la mayor parte de los estudios versan sobre las especies biológicas, sustituyéndose el vocablo biodiversidad, por los respectivos, diversidad de hábitats, diversidad de ecosistemas, etc., etc., cuando los estudios no versan sobre ellas, de tal modo que cuando un ciudadano mínimamente informado escucha o lee el término biodiversidad  ya sabe a lo que nos referimos (“especies biológicas). De hecho, tampoco existe en ecología, biología de la conservación y  biogeografía, taxonomías universales de hábitats, ecosistemas etc., lo cual no ha resultado ser impedimento insalvable para el progreso de esta rama del conocimiento. La razón estriba en que, con el tiempo, se fueron destilando/tamizando los objetos de estudio y alcanzado consensos que aunque a menudo tácitos, no dejan de ser aceptados por la mayor parte de los expertos. Se pueden publicar, por ejemplo, trabajos sobre diversidad de ecosistemas o diversidad de hábitats, empero su valor se limita a comparar unos pocos espacios geográficos de los que se dispone la información adecuada a la hora de establecer clasificaciones “ad hoc” y extraer consecuencias del  porqué unos son más diversos que otros, cuales son patrones espacio-temporales detectados, etc. Obviamente si las tendencias observadas coinciden con las obtenidas por otros expertos haciendo uso de constructos taxonómicos alternativos, algo hemos avanzado. No obstante, no podemos usar los valores numéricos obtenidos en estos estudios para alegar con cifras hasta qué punto unos son más diversos que otros, conformándonos con  conclusiones generales de carácter cualitativo o semi-cuantitivo. Sin embargo cuando un científico informa de la pérdida de biodiversidad y ofrece cifras,  suelen concernir a las especies, géneros, o familias, etc., del árbol de la vida, que albergan las taxonomías biológicas con sus respectivos “códigos internacionales de nomenclatura”. Estos productos sumamente importantes no han despertado el interés de los estudiosos de la geodiversidad, cuando, de usarse, permitirían correlacionar hasta cierto punto los taxones de clasificaciones distintas. Hasta la fecha en materia de geodiversidad no se ha alcanzado tal grado de madurez, intentando comenzar la casa por el tejado. Mucho más se habría  avanzado si los geólogos y  geomorfólogos  se hubieran nutrido de la lectura de los diferentes problemas que han debido ir sorteando los estudiosos de la biodiversidad a lo largo de los años, en lugar de amarrar al vuelo neologismo y poco más. No existen diferencias a la hora de aplicar muchos algoritmos, desarrollados en el ámbito de la biodiversidad a las indagaciones sobre edafodiversidad, cuando se parte de clasificaciones universales y se tienen medios para obtener abundancias o frecuencias de los objetos de estudio en un espacio geográfico concreto. Pero aún hay más.

Diversos investigadores sobre biodiversidad abordaron matemáticamente como proponer índices que no solo tuvieran en cuenta el número de especies biológicas, sino también la distancia taxonómica entre ellas. Por ejemplo, reflexionemos sobre el siguiente caso.  Analizamos dos áreas que atesorarán el mismo número de litotipos (litologías) digamos “X”. Si una de ellas posee tan solo rocas plutónicas, mientras que la otra atesora también sedimentarias y volcánicas, sería deseable que la última fuera considerada más diversa que la primera ¿Cómo cuantificarlo? Pues bien tras años y años analizando el problema no se ha encontrado una solución satisfactoria. ¡Me explico!. Los ecólogos matemáticos dedicados a la biodiversidad intentan respetar unos determinados y razonables axiomas que deben cumplir tales índices. Pues bien, todas las propuestas realizadas con vistas a incluir tal distancia taxonómica en los índices de diversidad, terminan por incumplir varios de ellos.  Nadie ha encontrado forma alguna de solventar tal problema, tras décadas de denodados esfuerzos, por lo que son denominados “blandos” y menos valorados que los “duros” que si los cumplen, pero que se desentienden de la distancia taxonómica. En vista de ellos, la mejor solución estriba en analizar la diversidad de cada una de los niveles jerárquicos que componen una taxonomía (por ejemplo, y por no ser exhaustivo: ….órdenes, familias, géneros, especies) para a la postre realizar algún tipo de valoración cualitativa o semi-cuantitativa.

Y en este sentido, debido a la imprescindible inclusión e intrínseca necesidad de valorar de geodiversidad mediante diversos sistemas taxonómicos, muchos de los cuales no son universales, la tarea se vuelve más y más compleja, por no decir irresoluble, a día de hoy. Sin embargo tal hecho no significa  que no pueda progresarse en el análisis cuantitativo de la geodiversidad, si analizamos sus componentes parte por parte; diversidad mineral, diversidad geomorfológica, diversidad de fósiles, edafodiversidad, etc., reconociendo de antemano que, por muchos decimales que añadamos a una cifra, esta debe siempre ser valorada con mucha cautela y entendida como una aproximación. Las prioridades de las administraciones e investigadores (que siempre tendemos a valorar más el recurso que estudiamos que los restantes), tarde o temprano, tendrán que asumir la necesidad de acudir al denominado “juicio experto por algunos” y “juicio subjetivo” por otros.

En el ámbito de la biodiversidad no existe ningún solo lugar de la Tierra en la que se hallan determinado y clasificado todos los seres vivos, desde virus a mamíferos, por lo que a fin de cuentas las cifras que pueden leerse son, como hemos mentado aproximaciones llevadas a cabo, en el mejor de los casos, aplicando modelos numéricos que jamás han sido corroborados. Por lo tanto, no debiera despilfarrarse financiación y esfuerzos en la búsqueda del Santo Grial, un índice de diversidad universal que de cuenta de todos los objetos estudiados.

Terminamos por hoy, no sin antes amenazaros con que redactaremos dos post más sobre geodiversidad, uno relacionado con el diseño de reservas bajo el principio de subsidiariedad y otro en el que retornaremos a profundizar en la otra cara de la moneda de la diversidad, soslayada hasta la fecha en la cuantificación del patrimonio geológico. Como veremos, este “lado oscuro, por desconocido, atesora un gran  valor intrínseco, posibilitándola capacidad de utilizar los resultados obtenidos en los estudios de geodiversidad, como “hipótesis nula” con vistas a testar los patrones ya detectados en los de biodiversidad, lo cual ayudaría a que los estudiosos de esta última vuelvan su vista hacia el insoslayable valor de la geodiversidad. Por lo tanto esta saga de entregas …..

Continuará…………. 

Juan José Ibáñez

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Razones y consecuencias para los desastres por deslizamientos de tierras en América Latina (Ciencia Oficial)

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Inundaciones relámpago “flash floods, ya denominadas “huaycos” por los campesinos de las regiones andinas, cuando se refieren a las corrientes de lodo, han despertado la atención de los medios de comunicación de todo el mundo. En esencia no difieren de las denominadas “gota fría” del SE de la península Ibérica. Tales desastres naturales suelen abundar cuando el fenómeno climático denominado de “El Niño” resulta ser más pronunciado causando, al margen de muerte y destrucción, pérdida y contaminación de suelos, cosechas y vegetación natural.  Cuando las áreas afectadas se encuentran en zonas de alta sismicidad, sus estragos son considerablemente más brutales. Según Augusto Ortiz de Zevallos, las culturas precolombinas (como por ejemplo la  Civilización Inca o Quechua) los temían y  tenían más en consideración que la sociedad actual con su tan cacareada prodigiosa tecnología, aunque con idéntica falta de respeto por el hombre y la naturaleza.  En consecuencia sus construcciones y espacios estratégicas no eran afectadas por estos procesos superficiales terrestres. Las causas y repercusiones vienen muy bien redactadas y sencillamente explicadas en el blog “Desastres naturales y tiempo severo”, por lo que os remito a este sitio Web con vistas a una lectura amena de todo este asunto.

Generalmente, una expansión urbana desordenada e intensa debida a la desertización rural (éxodo de un campesinado pobre hacia las ciudades) y especialmente cuando en el entorno periurbano abundan chabolas, vertederos y  casas paupérrimamente construidas, agravan seriamente los efectos de loshuaycos“. Y esto es especialmente cierto en aquellas áreas más susceptibles de sufrir desastres ambientales, como los tsunamis y aludidos diluvios.

La Siguiente noticia, extraída de TerraDaily (que os reproduzco más abajo) no deja de ser un documento oportunista, por cuanto no alega nada nuevo bajo el sol. Todo lo dicho podría aplicarse a otras partes del mundo bajo situaciones geopolíticas, y geoambientales similares. ¿Cuáles son pues las razones de la alta frecuencia relativa de estos eventos extremos?:

Las sociedades contemporáneas han conducido a que grandes extensiones de  bosques fueran reemplazadas por granjas, eliminando las barreras naturales que restringen el curso del agua de las lluvias torrenciales”. Hablamos pues de deforestación y puesta en cultivo o pastizal en áreas vulnerables a sufrir tal tipo de procesos calamitosos. A menudo, los nuevos asentamientos, la construcción de infraestructuras y redes viales, han soslayado lo que las culturas precolombinas conocían sobradamente. Y aquí intervienen pues factores sociales y geopolíticos.

Asñi pues, condiciones climáticas como la del Niño, que generan intensos periodos de lluvias torrenciales, los frecuentes terremotos (muy abundantes en la costa andina del océano pacífico) deficientes planificaciones urbanísticas y la pobreza, siempre la pobreza, son los responsables de los daños causados. ¡Eso es todo!. No pueden pues evitarse las causas naturales, pero si sus estragos sobre la población, pero también en parte el medio natural.   Nada nuevo bajo el sol para el Homo tecnologicus, por desgracia. “La naturaleza no perdona”, como se menta en la noticia.

Y reiteramos que tras  leer durante años muchos acerca de los riesgos naturales, los deslizamientos y avalanchas son aquellos desastres que causan probablemente la mayor parte de las víctimas a nivel global. Del mismo modo, vimos también las probables razones que intentaban dar respuesta a la siguiente pregunta  ¿Por qué los Humanos se Asientan en Áreas Tectónicamente Activas?.

El ser humano tiene la desagradable e innata actitud de intentar buscar culpables y linchar a quien haga falta para resarcirse de las tragedias.  Y esto incluye a los científicos que intentan predecir eventos difícilmente previsibles. Todos somos responsables del factor humano, gobiernos, campesinos, e incluso aquellos que desde otros países permitimos que nuestros Estados ricos (cada vez menos) basen su bienestar dilapidando los recursos de los que menos tienen.

Lo dicho, se supone que un boletín de noticias de la categoría de TerraDaily debiera editar notas con una mayor sustancia. La narración en suajili que os muestro abajo podía haberla escrito yo en 15 minutos con los ojos cerrados. ¡Lamentable!. Os dejo pues con la noticia

Juan José Ibáñez

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Adiós Humedales Adiós (… y suelos hídricos)

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Al paso que vamos, un día no muy lejano, aquellos humedales que alegraban la vista y refrescaban el ambiente serán un recuerdo y/o charcas atiborradas de residuos malolientes.

 Como me alegraría poderos ofrecer noticias que nos alegraran a todos sobre la naturaleza y el hombre. Sin embargo, la prensa se encuentra repleta de notas de prensa preocupantes cuando no dramáticas, aparentes descubrimientos científicos que nos narran hallazgos intrascendentes, ¡Cuánto viejo vino en nuevas botellas!. Y si hablamos de tecnología, nos narran novedades que sirven de poco, u ocultando sus lados oscuros por ser dañinas para el medio ambiente, la salud humana o el control del procomún ciudadano diezmado por la avaricia de multinacionales y gobiernos sin escrúpulos. A menudo me entran ganas de cerrar la bitácora porque termino malhumorado.   Pero vayamos ya al tema que hoy nos preocupa y mucho. Abajo os dejaré los enlaces sobre varios post precedentes relacionados con el tema y más de 20 páginas de noticias que tan solo tienen el propósito de serviros de ejemplo entre otras miles.

 La superficie de España, como la de casi todos los países del mundo, se encontraba antaño salpicada de hermosos humedales, lagunas y charcas que embellecían el paisaje y enriquecían su biodiversidad. Sin embargo, actualmente han desaparecido en su inmensa mayoría. Hoy incluso nuestras zonas húmedas más emblemáticas, como Doñana, la Albufera y el Delta del Ebro, todas ellas mundialmente reconocidas y “en teoría protegidas”, corren graves riesgos de desaparecer, siendo muchos son los que piensan que tal proceso es ya irreversible, como nos informa SEO/BirdLife. De acuerdo a esta organización: el 64% de los humedales del mundo ha desaparecido del planeta desde 1900. Tal cifra ascendería al 87% si calculamos su extinción desde 1700. Más aun, según las mismas fuentes, en España, el 80% de los ecosistemas húmedos dulceacuícolas restantes padecen severos síntomas de degradación. “Adiós humedales adiós”. El Homo sapiens, piensa ya poco de por sí, y al parecer nada en la biosfera, así como la enorme belleza, valor y riqueza del mundo natural. Empero necesitamos sus enormes servicios ecosistémicos, les guste a algunos o no. Por lo que todo este drama del teatro ecológico ya nos pasa una dramática factura.  

 Las causas de tal pérdida son tan numerosas como para no poder enumerarlas aquí. Millones de maneras de infringir daños o extinguir la riqueza y variedad de la biosfera. Digamos que su aprovechamiento agrícola, y en el pasado también el riesgo de paludismo que padecían los hombres y mujeres que vivían en sus proximidades, dio lugar a la destrucción de parte de los mismos. Sin embargo,  hoy en día la sobreexplotación de las aguas subterráneas, junto a los trasvases de aguas corrientes inter-cuencas (como amenazan constantemente a las Tablas de Daimiel), ha dado cuenta de otros tantos  ecosistemas de la misma índole. Por su parte, en el litoral, primero la agricultura y luego el sellado urbano generado por la litoralización de la población (expansión de ciudades, polígonos industriales, residencias turísticas, cultivos bajo plástico, etc.) también han generado estragos devastadores, en el seno o cerca de los ambientes costeros. En países como España, pero también en otros muchos, la presencia de agua se encontraba correlacionada con la de los suelos más fértiles, hoy sepultados bajo asfalto y cemento, de tal modo que hemos descapitalizado la edafosfera más valiosa, perdiendo gran parte la soberanía alimentaria. En otros países, las perdidas en vidas humanas y los miles de millones de euros que cuestan los “denominados desastres naturales” causados por huracanes, tifones, etc., alcanzan cifras escandalosamente escalofriantes. De haber respetado aquellos ecosistemas, casi nada de lo ocurrido hubiera tenido lugar.   ¿Desastres naturales?. No tanto, sino que tales desgracias han sido más bien causadas  por la codiciosa sociedad que padecemos.

 Nuestros políticos no parecen percatarse de que aunque los humedales ocupan exiguas extensiones en comparación con la tierra firme que les rodea, albergan una biodiversidad impresionante. Por ejemplo, en las zonas áridas del SE Español, y más concretamente en Almería, acabo de publicar un trabajo en el que constata que el 50% de las comunidades vegetales, surgen de los lechos fluviales pedregosos de las ramblas, ocupando estos últimos menos del 1,5% de sus superficie. En este tipo de cauces,  generalmente secos, surgen afloramientos de las aguas subterráneas, dando lugar a maravillosas islas de biodiversidad y edafodiversidad.

 La pérdida de las comunidades dulceacuícolas de tal índole, no solo amenazan las plantas y pequeños invertebrados que allí habitan, al margen de crear una insufrible monotonía del paisaje, sino que lo mismo ocurre con peces, anfibios, reptiles y algunos mamíferos, así como de otras formas de vida. Más aún, muchas especies biológicas que no habitan directamente sobre las mentadas zonas húmedas, dependen a menudo de ellas con vistas a cubrir sus necesidades de agua. Por lo tanto, al desaparecer las primeras, no es infrecuente que se corra el riesgo de terminar dañando gran parte de la cadena trófica de los paisajes circundantes, siendo pues afectados espacios geográficos mucho más extensos. A menudo, la prensa general tan solo nos informa de la gravedad que sufren las enormes y diversas bandadas de aves migratorias que necesitan ineludiblemente de estos ambientes en sus recorridos anuales, siendo tan solo la punta del iceberg.

 Reiteremos una vez más que, en los litorales de diversas zonas del mundo, la desaparición de estas barreras naturales termina pasando factura, en forma de ingentes pérdidas en términos de vidas humanas, económicas y ecológicas, al dejar de frenar la violencia de huracanes, tifones y tsunamis que antaño proporcionaban las zonas húmedas a los lugareños ante tales desastres naturales, que de este modo no lo eran tanto como en la actualidad.       

 Aunque no se trata de pérdidas en sentido estricto, la contaminación de las aguas superficiales y subterráneas también ha asolado, estos ecosistemas acuáticos, por cuanto  sus aguas se han visto transformadas de elixir en veneno. Empero también los humedales atesoran otros servicios ecosistémicos como dulcificar los mesoclimas locales y secuestrar ingentes cantidades de carbono atmosférico a escala global. Algunos científicos sostienen que tal hecho ya ha repercutido en los climas regionales a gran escala.

Muchas regiones del globo, e incluso civilizaciones enteras crecieron sobre la fertilidad de los deltas que tapizan la desembocadura de los grandes cauces fluviales. Hoy, la cadena de embalses que los jalonan interrumpe el aporte de sedimentos, impidiendo contrarrestar el delicado balance que los mantenía en equilibrio meta-estable frente a la erosión marina. Decenas, por no hablar de millones de personas corren el riesgo de padecer hambrunas.

 Tarde y mal, algunos despiertan de su letargo, decidiendo crear humedales artificiales. Empero los contados casos en los que tal hecho ocurre, no compensan las perdidas de los naturales. Veamos por ejemplo el panorama en EE.UU.

 Según “ActionBioscience”: entre los años de 1780 y 1980, los 48 Estados inferiores perdieron el 53% de los humedales originales, equivalentes  a 42 millones de hectáreas. Por su parte, veintidós Estados han perdido el 50% o más de sus zonas húmedas naturales, siendo California la que encabeza el ranking al desaparecer el 91%, mientras que Florida ha sufrido la mayor reducción en términos de extensión (3.76 millones de hectáreas). Las causas principales han resultado ser la agricultura y el desarrollo urbano, como en la mayor parte del Planeta. Más recientemente, las pérdidas de los humedales dulceacuícolas han alcanzado la espeluznante cifras del 98%.  Un fenómeno tan alarmante ha acaecido también en Nueva Zelanda, ya que solo persiste el 8% de los humedales originales.

 Debemos recordar que no existen cifras contrastadas para la mayor parte de los países del mundo. Pues bien, retornando al caso de EE.UU., durante la administración Obama, el Departamento de Agricultura (USDA), parece haber realizado un gran esfuerzo con vistas a sanear su más que depauperado medio ambiente rural, fomentado la conservación de las enclaves de agua dulce e induciendo la creación de otros artificiales en las granjas, sustituyendo los abonos químicos por una agricultura orgánica, a la par que animando a que sus agricultores construyeran charcas al objeto de mantener la vida salvaje y obtener otros productos con valor en el mercado, como la cría de cangrejos. Pero con el cambio de reemplazo de su Presidente, comienzan a sonar lasTrumpetas del Apocalipsis”.  Los Boletines electrónicos de la USDA se encuentran, hoy por hoy, casi fuera de servicio desde un punto de vista ambiental.  Más económico. ¿verdad?.

 Reitero que abajo os he incluido abundante información sobre las millones de maneras de destruir, asolar y devastar, pero hay muchas más.

 La cuestión ya no estriba pues, en que podemos hacer con los humedales, sino con la propia especie humana. Adiós, humedales adiós.

 Juan José Ibáñez

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Urbanismo y La escorrentía superficial venenosa (Supercontaminación Urbana)

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Fuente: Colaje de Google imágenes

De todos es bien conocido que una parte de las aguas pluviales, no se infiltran directamente en el suelo, recorriendo su superficie en dirección de la pendiente hasta ser depositada en otros lugares. En los paisajes naturales, tal hecho no asuelen acarrear más consecuencias que, en ciertas condiciones, se impida su almacenamiento en el suelo, la recarga acuíferos,  o que su exceso aumente la posibilidad de inundaciones tras intensas tormentas.  Cuando más rocas afloran a la superficie, tanto mayor será la posibilidad de que el avance a toda velocidad hacia los cauces fluviales y reservorios de agua, ya que muchas de ellas son bastante o difícilmente impermeables.

Ahora bien, el enorme crecimiento de las ciudades (paisajes urbanos e infraestructuras industriales)al sellar el suelo (impermeabilizarlo), induce a que aumente una escorrentía superficial cargada con enormes cantidades de todo tipo de contaminantes que, al llegar a los desaguaderos que salpican los pavimentos de las ciudades, generen serios problemas para el ambiente (como agravar la contaminación del agua), la salud pública y las propias infraestructuras.  

Se trata de un problema que las sociedades modernas no han resuelto debidamente, por lo que cabría hablar de un desinterés o desidia política. Y así, a menudo, pueden salir de las urbes aguas abajo envenenando ríos, acuíferos y los campos de cultivo  que se riegan con ellas. El problema es mucho más serio de lo que parece, incluso  en las urbes más modernas del mundo.

En el blog El Agua, sito en este sistema de bitácoras, sus responsables han editado un post que os animo a leer a todos por cuanto resulta de sumo interés, tanto para los urbanitas como para los campesinos. Este lleva por título: La gestión de las pluviales: La gran olvidada del ciclo del agua.

Ahora bien, ni los campesinos sufren siempre las consecuencias, ni podemos calificarles a todos de ser “apestados por los urbanitas. Me explico”. Hablando ya en general de las aguas residuales no depuradas, de las que las pluviales mentadas forman parte, cabe recordar que, este oro negro se encuentra sobresaturado de contaminantes, pero también de nutrientes como el fósforo y nitrógeno. Pues bien, para aquellos agricultores que viven en el umbral de la pobreza, o los que a sabiendas del problema no tienen escrúpulos, tal elixir les resulta una maldita bendición. Unos y otros, riegan sus campos con estas aguas venenosas  sin tener más necesidad de añadir ningún tipo de fertilizantes, obteniendo cosechas más que generosas. Todo ello, a cambio de contaminar los suelos, alimentos y así mismos.

Hace unos años, un colega me comentaba el caso de una ciudad de Latinoamérica, en la cual, al intentar las autoridades paliar el problema del riego con aguas residuales, se toparon con la oposición frontal de los campesinos, ya que sin tal sucio elixir, sus cosechas menguarían sobremanera, subiendo de paso los costos de producción por las necesarias enmiendas de contaminantes. Al preguntarle al contertulio que había ocurrido finalmente, me comentó que se intento paralizar todo el proyecto oficial. Yo volví a preguntarle: ¿y que hacen con esos alimentos contaminados?. Él respondió, parte se venden en los mercados locales y parte son procesados y exportados a otros países.

Todo esto resulta lamentable. No debemos exonerar a los campesinos acríticamente como esclavos del capitalismo neoliberal, por considerarlos siempre víctimas de las atrocidades de los políticos y de la economía del mercado. Tal modo de proceder de los agricultores hace enfermar a otros seres humanos y criaturas de la vida silvestre.  Con harta frecuencia, las mezquindades de la ciudadanía es tan peligrosa como la de los políticos.

Os animo pues a que leía este interesante post, y entendáis los riesgos del susodicho tipo de escorrentía fluvial venenosa para el hombre y la biosfera.  

Este es, de nuevo, el enlace que os llevará al aludido post. Personalmente animo a que lo leáis y de paso, yo personalmente, felicito a sus autores.

Juan José Ibáñez

La gestión de las pluviales: La gran olvidada del ciclo del aguaPublicado por Remtavares el 3 marzo, 2017

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