‘Procesos Superficiales terrestres: Relieve, Geomorfología y Cuencas de Drenaje:’

Contaminación de Suelos y Aguas por el Fracking

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En la incansable búsqueda de tecnologías para avanzar en nuestro enfermizo afán de persistir contaminando la biosfera, dilapidar los recursos fósiles y dañar la salud humana, nuestra portentosa tecnología desarrolló el Fracking. ¡Bien hecho!. Y así Wikipedia nos ofrece algunas de sus incuestionables bondades, tales como: (i) Emisión de gases de invernadero mayores que la minería de carbón; (ii) Ocupación y destrozo de grandes extensiones de suelo; (iii) Contaminación de acuíferos por metano y sus perniciosos efectos sobre la calidad de las aguas y la salud humana (iv) Sismicidad inducida; (v) Efectos en la salud, como la contaminación del agua por sustancias cancerígenas; (vi) Contaminación acústica e impactos paisajísticos; (vii) contaminación atmosférica, etc. Debo suponer pues que Donald Trump se encontrará entusiasmado apoyándola sin condiciones ¡En hora buena!, a pesar de las múltiples dudas que tiene el timorato Parlamento Europeo, como veréis más abajo.  El Fracking o fracturación hidráulica, fractura hidráulica o estimulación hidráulica, resulta ser una tecnología  con vistas a la extracción de gas y petróleo desde el subsuelo. Se ha hablado mucho de la contaminación y multiples problemas adicionales que este sistema genera en las aguas subterráneas. Sin embargo, la nota de prensa que os mostramos hoy se refiere a los Efectos del fracking sobre el agua en la superficie, aunque soslaya los que afectan a la superficie del terreno y los suelos, como señala la noticia en inglés ofrecida por TerraDaily. Sin embargo ,al contaminarse los cuerpos de agua en superficie inevitablemente lo harán los suelos, y si estos se utilizan confines agrarios o pastorales resulta fácil inferir que también los alimentos. Parece ser que a los periodistas españoles no les importa nada en absoluto de lo que ocurre en el medio edáfico, aunque se envenenen.   Y así pueden leerse abundantes noticias como las siguientes, entre otras muchas: (i) Contamination in North Dakota Linked to Fracking Spills | Nicholas … (ii) Fracking ‘could cause greater levels of soil pollution’ Pollution … ¿Queda claro ahora?.

 En fin el fracking cumple todos los requisitos para ofrecerla alguno de los  galardones que se entregan por ecocidio y tecnologías anticiudadanas. Un arma más en nuestro arsenal contra la biosfera, geosfera y salud humana. No hacen falta ni desastres siderales ni naturales, basta con nuestro modo de maltratarnos sustentablemente. Eso sí, como se dice en España “Sarna con gusto no pica”. Sin embargo a mí los perros sarnosos me soliviantan. Debo ser una persona muy susceptible y antisocial. ¿Y la biosfera?. Siguiendo con el refranero español podríamos decir que a perro flaco todo son pulgas o del árbol caído todo el mudo hace leña? Qué lástima de tiempos en los que nos ha tocado vivir. El hombre contra el hombre y su ambiente.

 Y terminada su creación, Dios no se quedó satisfecho, por lo que el octavo día creó al hombre para que la destruyera sin piedad.  

Abajo os dejo los primeros párrafos de Wikipedia y las dos noticias aludidas.

 Juanjo Ibáñez (un perro sarnoso)   (más…)

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Las Rocas desprenden enormes cantidades de nitrógeno al suelo

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El nitrógeno que desprenden las rocas al suelo. Imágenes de El Himalaya y los Andes, Fuente: Imágenes Google

¿Cómo?. Según el estudio que presentamos hoy los autores defienden que la respuesta es afirmativa. ¡Qué lástima que estudios tan interesantes, como el que os vamos a mostrar hoy, se encuentren salpicados de imprecisiones, propaganda y, como, no alusiones continuas al cambio climático, varias de ellas sin sentido. Pero a lo que vamos. Se trata de una sorpresa para todos aquellos que trabajamos en el mundo de los suelos y sus relaciones con los restantes compartimentos de la biogeosfera global. “hasta el 26 por ciento del nitrógeno en los ecosistemas naturales proviene de las rocas, y la fracción restante se capta de la atmósfera”, exclamas estos investigadores” (…)  la meteorización del nitrógeno resulta ser una fuente de nutrientes globalmente importante para los suelos y ecosistemas en todo el mundo (…)”Estos resultados van a requerir la reescritura de los libros de texto“. Suponiendo que indagaciones posteriores confirmaran los resultados de esta investigación, efectivamente, sí habría que redactar de nuevo los manuales de edafología. Empero la ciencia requiere corroboraciones que confirmen este aserto. “Un árbol no hace un bosque”. Del mismo modo apuntan, como era de esperar, que tal aportación litológica, hasta ahora desconocida, varía según rocas, ambientes y paisajes. Sin embargo, la nota de prensa no explicita cuales, que tipo de rocas, si bien precisan más en espacios geográficos concretos.  

Respecto a los locuaces  y repetitivos comentarios del cambio climático, reitero que algunos pueden ser apropiados, pero la mayoría no. Eso sí, en vista de la originalidad del estudio, no analizaré en detalle cada uno de ellos. Mejor callarse y dejaros con la noticia, ya que desde el punto de vista de las ciencias del suelo, de ser cierta, no cabe duda que sería una gran aportación.  

Os dejo ya con la noticia traducida del inglés al castellano español.

Juan José Ibáñez

Continua……..

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Suelos Contaminados y Agua Fósil: Hipotecando nuestro futuro

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Agua Fósil: Fuente: la Ciudad sobre el Lago

 El Homo depredador, y su soberana estupidez no reparan en medios para descapitalizar nuestro ansiado futuro sustentable. Mientras la ciencia alardea acerca de sus conocimientos y portentosas tecnologías con vistas a salvar el planeta de su más que probable tenebroso destino, la realidad se obstina en contradecir tales asertos. Eso sí, a veces nos deparan sorpresas tan indeseables como desmitificadoras de lo que muchos investigadores se ufanan de proclamar como “verdad científica”.  Y aquí tenemos la denominada “agua fósil”, que da muestra de nuestro poder demoledor. Ahora resulta que ese agua ni es fósil, ni aislada, ni libre de contaminantes, ni nada por el estilo, estando conectada con las superficiales, que estamos contaminando, y los suelos ya cargados de sabrosonas sustancias peligrosas, vía atmósfera e hídrica. No debe extrañarnos por tanto estas otras noticias, aparecidas en los medios de comunicación hace unos meses: “Las fosas más profundas del océano tienen niveles “extraordinarios” de contaminación”. Contaminación sin fronteras, soslayando el terrible basurero en que estamos convirtiendo el espacio exterior vía satelital. ¡Lo hemos conseguido”. ¿Qué debemos degradar/contaminar/extinguir ahora?. ¡Pongámonos a ello!. ¿no hay problema!. Parece ser que es lo único que sabemos hacer a la perfección: ecocidio, que a la postre equivale a suicidio.  No nos engañemos, por mucho que le intenten convencer, este es el mejor aval de esa gloriosa geoingeniería planetaria.

 Hasta no hace mucho tiempo, se pensaba que la corteza litosférica se encontraba aislada del manto terrestre, cuando no es así. Posiblemente, tarde o temprano se descubra que lo mismo ocurre entre el manto y el núcleo de nuestro planeta azul-contaminado. Tampoco las aguas subterráneas se encuentran desconectadas de las más superficiales y así in largo etc. Gaia y Gea son sistemas abiertos, por lo que cualquier “creencia”, que no ciencia, que pretenda clasificarla en compartimentos estanco  se encuentra destinada a ser refutada, cuando no a obstaculizar futuros progresos.

 Ahora resulta que ese agua fósil”, se encuentra contaminada, como mínimo con productos radioactivos, y si es así, con todo lo que vertimos en nuetra sociedad super-contaminante.  ¿Quedan reservas de agua virgen” para el futuro? Pues va a ser que no, ya o verán. Virgen, genuinamente virgen, ya no queda nada. Y reiteramos que si, como de fe la noticia de hoy, los ensayos termonucleares terminaron depositando sus venenosos elementos en donde creíamos que era imposible, con toda seguridad, lo mismo se encuentra ocurriendo con otros productos polucionantes, ya hablemos de fertilizantes, agroquímicos, nanopartículas, etc. etc.  Todo es cuestión de tiempo. ¡Acabemos con Gaia y Gea, para que ese estúpido debate sobre el denominado Antropoceno mute de mala ciencia en realidad!. Y no añadiré ni una palabra más, ya que la nota de prensa habla por sí sola.

Juan José Ibáñez

 Encuentran radiactividad en las aguas subterráneas de todo el mundo

Una investigación ha descubierto restos de un isotopo radiactivo en el agua subterránea acumulada en pozos de todo el mundo, que se usa para consumo humano y el riego de cultivos. Esta contaminación amenaza también al agua fósil, almacenada a más de 250 metros de la superficie terrestre durante más de 12.000 años, donde han encontrado rastros del agua de lluvia actual.


FUENTE | Tendencias21; 05/05/2017

 Una investigación que analizó el agua subterránea en más de 6.000 pozos de todo el mundo ha encontrado restos de tritio, un isótopo radiactivo que se extendió por todo el mundo como resultado de las pruebas con bombas termonucleares, en la mitad de los pozos analizados. El estudio, dirigido por el hidrogeólogo Scott Jasechko, de la Universidad de Calgary, se ha publicado en Nature Geoscience, según informa la citada universidad en un comunicado.

Este descubrimiento señala que la lluvia contaminada y la nieve derretida pueden mezclarse con las aguas subterráneas fósiles y contaminar potencialmente el agua antigua, que hasta ahora se consideraba a salvo de la influencia humana.

El agua más reciente contiene más carbono radioactivo por haber estado expuesta a la atmósfera terrestre y al suelo contaminado por los ensayos nucleares del siglo pasado. Las aguas fósiles se han mantenido aisladas bajo tierra durante mucho tiempo, sin que la actividad humana las afecte.

Sin embargo, aunque se encuentran a más de 250 metros de la superficie terrestre, las aguas fósiles, que tienen más de 12.000 años de antigüedad, presentan ahora rastros de agua de lluvia actual, lo que las vuelve vulnerables a los contaminantes derivados de actividades modernas en la superficie, según los investigadores.

Continua…….

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¿Qué es la Geodiversidad?: Estimación de la Geodiversidad

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Geodiversidad y Patrimonio Geológico. Fuente: Instituto Geológico y Geominero de España Edición Parques Nacionales, Noviembre 2014. Se recomienda bajar el archivo al que se vincula esta imagen.

En un artículo precedente: ¿Qué es la Geodiversidad?: El Concepto, Definición” ya os explicamos el interés de cuantificar la geodiversidad como parte del patrimonio natural, así como la definición/(es) de la misma. Vimos que aunque se trataba de una definición “aparentemente clara, su operacionalización con vistas a cuantificar la diversidad del patrimonio geológico resultaba ser un campo repleto de minas, sin que se hayan propuesto herramientas matemáticas plenamente aceptadas por la comunidad científica. Un concepto que no puede operacinalizarse o formalizarse con vistas a comparar las estructuras y procesos en distintos territorios impide el progreso de la rama emergente del conocimiento científico que lo presenta, llevando ineludiblemente al caos y la eclosión de neologismos que vuelen a mostrar que en la ciencia actual a menudo priman más las apariencias que los contenidos. Pero permitirme que recoja de nuevo los dos primeros párrafos del mentado post antes de entrar en materia.

Tras la cumbre de Río de Janeiro en 1992, durante la que se popularizó el vocablo biodiversidad, los celosillos de ramas afines comenzaron/comenzamos a acuñar neologismos como geodiversidad y edafodiversidad, aspecto que dice muy poco en materia de creatividad y originalidad. Acuñar un nuevo neologismo científico no aporta nada sino existe un corpus doctrinal sólido detrás que respalde contenidos rigurosamente científicos.

Resulta sorprendente e ilustrativo analizar lo acaecido tras acuñar los vocablos de marras y más aún cuando “en teoría y solo en teoría”, la definición de geodiversidad acedada incluye también la edafodiversidad. La realidad ha sido muy distinta, como veremos, aunque hoy tan solo hablaremos del concepto y sus ramificaciones, dejando los métodos de cuantificación y otros asuntos para algunos post que seguirán a este. Por hoy nos bastará exponer la definición y llevar a cabo un análisis crítico e histórico de la misma.

Pues bien, la cuantificación de la diversidad de cualquier recurso natural demanda la existencia de una clasificación previa de los objetos de estudio. Si estas son universales (como ocurre en el caso de los suelos), el proceso puede ser “relativamente” sencillo, por cuanto durante más de sesenta años cuales cientos de ecólogos han trabajado sobre el tema, publicando, testando, corroborando y refutando  abundantes herramientas matemáticas propuestas con vistas a alcanzar tales objetivos. Al fin y al cabo, una taxonomía universal, en un momento dado de la historia, da cuenta de lo que en los estudios de diversidad biológica se denomina “biodiversidad de inventario”, o lo que es lo mismo nos informa del inventario de la biodiversidadAquí nos encontramos pues con el primer obstáculo y solo teniendo en cuenta, como señalamos arriba, “geología, geomorfología y suelos”. Por un lado no existe ninguna clasificación universalmente aceptada en geomorfología, o en su defecto de modelados del terreno, que incluyan aspectos que den cuenta de su génesis. En consecuencia, cada país y aun distintas escuelas geomorfológicas propondrán clasificaciones que otros investigadores o Estados no aceptarán. Unos nos dirán que existen 100 unidades taxonómicas, otras 1.000, otras 100.000, etc. Por lo tanto según hagamos uso de  un constructo clasificatorio u otro obtendremos resultados muy dispares al intentar cuantificar la geodiversidad.

Del mismo modo, la geología es una ciencia que intenta estudiar una multitud de objetos distintos, que van desde la diversidad de minerales, rocas, estructuras tectónicas,  fósiles, etc. En este caso, hablamos de subdisciplinas distintas: mineralogía, petrología, tectónica, paleontología, etc. imposibles de ubicar en una única taxonomía.  Como corolario cada objeto de estudio requiere una clasificación específica. Dicho de otro modo, bajo el concepto de diversidad geológica (excluyendo la diversidad geomorfológica y la edafodiversidad) para cuantificar lo que denominamos geodiversidad necesitaríamos unas taxonomías universales que a menudo no existen, aun acotando mucho los ítems/subdisciplinas que los expertos consideren, por “consenso” que deben ser incluidos”. Debe concluirse pues que a día de hoy resulta totalmente inviable cuantificar la geodiversidad de una forma científica y rigurosa, lo cual resulta ser un impedimento insoslayable con vistas al progreso de esta rama emergente del conocimiento. Sin embargo, no es el único obstáculo con el que nos vamos a encontrar.   Y para demostrarlo, supongamos que si existieran tales constructos taxonómicos aceptados por sus respectivas comunidades de expertos.

En el ámbito que hoy conocemos como biodiversidad, también surgieron (y siguen haciéndolo aunque muy esporádicamente) propuestas para valorar cuantitativamente la diversidad de diferentes objetos de estudio: diversidad genética, diversidad de especies, diversidad de ecosistemas, diversidad funcional, diversidad de hábitats, diversidad filogenética, etc. Sin embargo, la mayor parte de los estudios versan sobre las especies biológicas, sustituyéndose el vocablo biodiversidad, por los respectivos, diversidad de hábitats, diversidad de ecosistemas, etc., etc., cuando los estudios no versan sobre ellas, de tal modo que cuando un ciudadano mínimamente informado escucha o lee el término biodiversidad  ya sabe a lo que nos referimos (“especies biológicas). De hecho, tampoco existe en ecología, biología de la conservación y  biogeografía, taxonomías universales de hábitats, ecosistemas etc., lo cual no ha resultado ser impedimento insalvable para el progreso de esta rama del conocimiento. La razón estriba en que, con el tiempo, se fueron destilando/tamizando los objetos de estudio y alcanzado consensos que aunque a menudo tácitos, no dejan de ser aceptados por la mayor parte de los expertos. Se pueden publicar, por ejemplo, trabajos sobre diversidad de ecosistemas o diversidad de hábitats, empero su valor se limita a comparar unos pocos espacios geográficos de los que se dispone la información adecuada a la hora de establecer clasificaciones “ad hoc” y extraer consecuencias del  porqué unos son más diversos que otros, cuales son patrones espacio-temporales detectados, etc. Obviamente si las tendencias observadas coinciden con las obtenidas por otros expertos haciendo uso de constructos taxonómicos alternativos, algo hemos avanzado. No obstante, no podemos usar los valores numéricos obtenidos en estos estudios para alegar con cifras hasta qué punto unos son más diversos que otros, conformándonos con  conclusiones generales de carácter cualitativo o semi-cuantitivo. Sin embargo cuando un científico informa de la pérdida de biodiversidad y ofrece cifras,  suelen concernir a las especies, géneros, o familias, etc., del árbol de la vida, que albergan las taxonomías biológicas con sus respectivos “códigos internacionales de nomenclatura”. Estos productos sumamente importantes no han despertado el interés de los estudiosos de la geodiversidad, cuando, de usarse, permitirían correlacionar hasta cierto punto los taxones de clasificaciones distintas. Hasta la fecha en materia de geodiversidad no se ha alcanzado tal grado de madurez, intentando comenzar la casa por el tejado. Mucho más se habría  avanzado si los geólogos y  geomorfólogos  se hubieran nutrido de la lectura de los diferentes problemas que han debido ir sorteando los estudiosos de la biodiversidad a lo largo de los años, en lugar de amarrar al vuelo neologismo y poco más. No existen diferencias a la hora de aplicar muchos algoritmos, desarrollados en el ámbito de la biodiversidad a las indagaciones sobre edafodiversidad, cuando se parte de clasificaciones universales y se tienen medios para obtener abundancias o frecuencias de los objetos de estudio en un espacio geográfico concreto. Pero aún hay más.

Diversos investigadores sobre biodiversidad abordaron matemáticamente como proponer índices que no solo tuvieran en cuenta el número de especies biológicas, sino también la distancia taxonómica entre ellas. Por ejemplo, reflexionemos sobre el siguiente caso.  Analizamos dos áreas que atesorarán el mismo número de litotipos (litologías) digamos “X”. Si una de ellas posee tan solo rocas plutónicas, mientras que la otra atesora también sedimentarias y volcánicas, sería deseable que la última fuera considerada más diversa que la primera ¿Cómo cuantificarlo? Pues bien tras años y años analizando el problema no se ha encontrado una solución satisfactoria. ¡Me explico!. Los ecólogos matemáticos dedicados a la biodiversidad intentan respetar unos determinados y razonables axiomas que deben cumplir tales índices. Pues bien, todas las propuestas realizadas con vistas a incluir tal distancia taxonómica en los índices de diversidad, terminan por incumplir varios de ellos.  Nadie ha encontrado forma alguna de solventar tal problema, tras décadas de denodados esfuerzos, por lo que son denominados “blandos” y menos valorados que los “duros” que si los cumplen, pero que se desentienden de la distancia taxonómica. En vista de ellos, la mejor solución estriba en analizar la diversidad de cada una de los niveles jerárquicos que componen una taxonomía (por ejemplo, y por no ser exhaustivo: ….órdenes, familias, géneros, especies) para a la postre realizar algún tipo de valoración cualitativa o semi-cuantitativa.

Y en este sentido, debido a la imprescindible inclusión e intrínseca necesidad de valorar de geodiversidad mediante diversos sistemas taxonómicos, muchos de los cuales no son universales, la tarea se vuelve más y más compleja, por no decir irresoluble, a día de hoy. Sin embargo tal hecho no significa  que no pueda progresarse en el análisis cuantitativo de la geodiversidad, si analizamos sus componentes parte por parte; diversidad mineral, diversidad geomorfológica, diversidad de fósiles, edafodiversidad, etc., reconociendo de antemano que, por muchos decimales que añadamos a una cifra, esta debe siempre ser valorada con mucha cautela y entendida como una aproximación. Las prioridades de las administraciones e investigadores (que siempre tendemos a valorar más el recurso que estudiamos que los restantes), tarde o temprano, tendrán que asumir la necesidad de acudir al denominado “juicio experto por algunos” y “juicio subjetivo” por otros.

En el ámbito de la biodiversidad no existe ningún solo lugar de la Tierra en la que se hallan determinado y clasificado todos los seres vivos, desde virus a mamíferos, por lo que a fin de cuentas las cifras que pueden leerse son, como hemos mentado aproximaciones llevadas a cabo, en el mejor de los casos, aplicando modelos numéricos que jamás han sido corroborados. Por lo tanto, no debiera despilfarrarse financiación y esfuerzos en la búsqueda del Santo Grial, un índice de diversidad universal que de cuenta de todos los objetos estudiados.

Terminamos por hoy, no sin antes amenazaros con que redactaremos dos post más sobre geodiversidad, uno relacionado con el diseño de reservas bajo el principio de subsidiariedad y otro en el que retornaremos a profundizar en la otra cara de la moneda de la diversidad, soslayada hasta la fecha en la cuantificación del patrimonio geológico. Como veremos, este “lado oscuro, por desconocido, atesora un gran  valor intrínseco, posibilitándola capacidad de utilizar los resultados obtenidos en los estudios de geodiversidad, como “hipótesis nula” con vistas a testar los patrones ya detectados en los de biodiversidad, lo cual ayudaría a que los estudiosos de esta última vuelvan su vista hacia el insoslayable valor de la geodiversidad. Por lo tanto esta saga de entregas …..

Continuará…………. 

Juan José Ibáñez

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Razones y consecuencias para los desastres por deslizamientos de tierras en América Latina (Ciencia Oficial)

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Inundaciones relámpago “flash floods, ya denominadas “huaycos” por los campesinos de las regiones andinas, cuando se refieren a las corrientes de lodo, han despertado la atención de los medios de comunicación de todo el mundo. En esencia no difieren de las denominadas “gota fría” del SE de la península Ibérica. Tales desastres naturales suelen abundar cuando el fenómeno climático denominado de “El Niño” resulta ser más pronunciado causando, al margen de muerte y destrucción, pérdida y contaminación de suelos, cosechas y vegetación natural.  Cuando las áreas afectadas se encuentran en zonas de alta sismicidad, sus estragos son considerablemente más brutales. Según Augusto Ortiz de Zevallos, las culturas precolombinas (como por ejemplo la  Civilización Inca o Quechua) los temían y  tenían más en consideración que la sociedad actual con su tan cacareada prodigiosa tecnología, aunque con idéntica falta de respeto por el hombre y la naturaleza.  En consecuencia sus construcciones y espacios estratégicas no eran afectadas por estos procesos superficiales terrestres. Las causas y repercusiones vienen muy bien redactadas y sencillamente explicadas en el blog “Desastres naturales y tiempo severo”, por lo que os remito a este sitio Web con vistas a una lectura amena de todo este asunto.

Generalmente, una expansión urbana desordenada e intensa debida a la desertización rural (éxodo de un campesinado pobre hacia las ciudades) y especialmente cuando en el entorno periurbano abundan chabolas, vertederos y  casas paupérrimamente construidas, agravan seriamente los efectos de loshuaycos“. Y esto es especialmente cierto en aquellas áreas más susceptibles de sufrir desastres ambientales, como los tsunamis y aludidos diluvios.

La Siguiente noticia, extraída de TerraDaily (que os reproduzco más abajo) no deja de ser un documento oportunista, por cuanto no alega nada nuevo bajo el sol. Todo lo dicho podría aplicarse a otras partes del mundo bajo situaciones geopolíticas, y geoambientales similares. ¿Cuáles son pues las razones de la alta frecuencia relativa de estos eventos extremos?:

Las sociedades contemporáneas han conducido a que grandes extensiones de  bosques fueran reemplazadas por granjas, eliminando las barreras naturales que restringen el curso del agua de las lluvias torrenciales”. Hablamos pues de deforestación y puesta en cultivo o pastizal en áreas vulnerables a sufrir tal tipo de procesos calamitosos. A menudo, los nuevos asentamientos, la construcción de infraestructuras y redes viales, han soslayado lo que las culturas precolombinas conocían sobradamente. Y aquí intervienen pues factores sociales y geopolíticos.

Asñi pues, condiciones climáticas como la del Niño, que generan intensos periodos de lluvias torrenciales, los frecuentes terremotos (muy abundantes en la costa andina del océano pacífico) deficientes planificaciones urbanísticas y la pobreza, siempre la pobreza, son los responsables de los daños causados. ¡Eso es todo!. No pueden pues evitarse las causas naturales, pero si sus estragos sobre la población, pero también en parte el medio natural.   Nada nuevo bajo el sol para el Homo tecnologicus, por desgracia. “La naturaleza no perdona”, como se menta en la noticia.

Y reiteramos que tras  leer durante años muchos acerca de los riesgos naturales, los deslizamientos y avalanchas son aquellos desastres que causan probablemente la mayor parte de las víctimas a nivel global. Del mismo modo, vimos también las probables razones que intentaban dar respuesta a la siguiente pregunta  ¿Por qué los Humanos se Asientan en Áreas Tectónicamente Activas?.

El ser humano tiene la desagradable e innata actitud de intentar buscar culpables y linchar a quien haga falta para resarcirse de las tragedias.  Y esto incluye a los científicos que intentan predecir eventos difícilmente previsibles. Todos somos responsables del factor humano, gobiernos, campesinos, e incluso aquellos que desde otros países permitimos que nuestros Estados ricos (cada vez menos) basen su bienestar dilapidando los recursos de los que menos tienen.

Lo dicho, se supone que un boletín de noticias de la categoría de TerraDaily debiera editar notas con una mayor sustancia. La narración en suajili que os muestro abajo podía haberla escrito yo en 15 minutos con los ojos cerrados. ¡Lamentable!. Os dejo pues con la noticia

Juan José Ibáñez

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Adiós Humedales Adiós (… y suelos hídricos)

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Al paso que vamos, un día no muy lejano, aquellos humedales que alegraban la vista y refrescaban el ambiente serán un recuerdo y/o charcas atiborradas de residuos malolientes.

 Como me alegraría poderos ofrecer noticias que nos alegraran a todos sobre la naturaleza y el hombre. Sin embargo, la prensa se encuentra repleta de notas de prensa preocupantes cuando no dramáticas, aparentes descubrimientos científicos que nos narran hallazgos intrascendentes, ¡Cuánto viejo vino en nuevas botellas!. Y si hablamos de tecnología, nos narran novedades que sirven de poco, u ocultando sus lados oscuros por ser dañinas para el medio ambiente, la salud humana o el control del procomún ciudadano diezmado por la avaricia de multinacionales y gobiernos sin escrúpulos. A menudo me entran ganas de cerrar la bitácora porque termino malhumorado.   Pero vayamos ya al tema que hoy nos preocupa y mucho. Abajo os dejaré los enlaces sobre varios post precedentes relacionados con el tema y más de 20 páginas de noticias que tan solo tienen el propósito de serviros de ejemplo entre otras miles.

 La superficie de España, como la de casi todos los países del mundo, se encontraba antaño salpicada de hermosos humedales, lagunas y charcas que embellecían el paisaje y enriquecían su biodiversidad. Sin embargo, actualmente han desaparecido en su inmensa mayoría. Hoy incluso nuestras zonas húmedas más emblemáticas, como Doñana, la Albufera y el Delta del Ebro, todas ellas mundialmente reconocidas y “en teoría protegidas”, corren graves riesgos de desaparecer, siendo muchos son los que piensan que tal proceso es ya irreversible, como nos informa SEO/BirdLife. De acuerdo a esta organización: el 64% de los humedales del mundo ha desaparecido del planeta desde 1900. Tal cifra ascendería al 87% si calculamos su extinción desde 1700. Más aun, según las mismas fuentes, en España, el 80% de los ecosistemas húmedos dulceacuícolas restantes padecen severos síntomas de degradación. “Adiós humedales adiós”. El Homo sapiens, piensa ya poco de por sí, y al parecer nada en la biosfera, así como la enorme belleza, valor y riqueza del mundo natural. Empero necesitamos sus enormes servicios ecosistémicos, les guste a algunos o no. Por lo que todo este drama del teatro ecológico ya nos pasa una dramática factura.  

 Las causas de tal pérdida son tan numerosas como para no poder enumerarlas aquí. Millones de maneras de infringir daños o extinguir la riqueza y variedad de la biosfera. Digamos que su aprovechamiento agrícola, y en el pasado también el riesgo de paludismo que padecían los hombres y mujeres que vivían en sus proximidades, dio lugar a la destrucción de parte de los mismos. Sin embargo,  hoy en día la sobreexplotación de las aguas subterráneas, junto a los trasvases de aguas corrientes inter-cuencas (como amenazan constantemente a las Tablas de Daimiel), ha dado cuenta de otros tantos  ecosistemas de la misma índole. Por su parte, en el litoral, primero la agricultura y luego el sellado urbano generado por la litoralización de la población (expansión de ciudades, polígonos industriales, residencias turísticas, cultivos bajo plástico, etc.) también han generado estragos devastadores, en el seno o cerca de los ambientes costeros. En países como España, pero también en otros muchos, la presencia de agua se encontraba correlacionada con la de los suelos más fértiles, hoy sepultados bajo asfalto y cemento, de tal modo que hemos descapitalizado la edafosfera más valiosa, perdiendo gran parte la soberanía alimentaria. En otros países, las perdidas en vidas humanas y los miles de millones de euros que cuestan los “denominados desastres naturales” causados por huracanes, tifones, etc., alcanzan cifras escandalosamente escalofriantes. De haber respetado aquellos ecosistemas, casi nada de lo ocurrido hubiera tenido lugar.   ¿Desastres naturales?. No tanto, sino que tales desgracias han sido más bien causadas  por la codiciosa sociedad que padecemos.

 Nuestros políticos no parecen percatarse de que aunque los humedales ocupan exiguas extensiones en comparación con la tierra firme que les rodea, albergan una biodiversidad impresionante. Por ejemplo, en las zonas áridas del SE Español, y más concretamente en Almería, acabo de publicar un trabajo en el que constata que el 50% de las comunidades vegetales, surgen de los lechos fluviales pedregosos de las ramblas, ocupando estos últimos menos del 1,5% de sus superficie. En este tipo de cauces,  generalmente secos, surgen afloramientos de las aguas subterráneas, dando lugar a maravillosas islas de biodiversidad y edafodiversidad.

 La pérdida de las comunidades dulceacuícolas de tal índole, no solo amenazan las plantas y pequeños invertebrados que allí habitan, al margen de crear una insufrible monotonía del paisaje, sino que lo mismo ocurre con peces, anfibios, reptiles y algunos mamíferos, así como de otras formas de vida. Más aún, muchas especies biológicas que no habitan directamente sobre las mentadas zonas húmedas, dependen a menudo de ellas con vistas a cubrir sus necesidades de agua. Por lo tanto, al desaparecer las primeras, no es infrecuente que se corra el riesgo de terminar dañando gran parte de la cadena trófica de los paisajes circundantes, siendo pues afectados espacios geográficos mucho más extensos. A menudo, la prensa general tan solo nos informa de la gravedad que sufren las enormes y diversas bandadas de aves migratorias que necesitan ineludiblemente de estos ambientes en sus recorridos anuales, siendo tan solo la punta del iceberg.

 Reiteremos una vez más que, en los litorales de diversas zonas del mundo, la desaparición de estas barreras naturales termina pasando factura, en forma de ingentes pérdidas en términos de vidas humanas, económicas y ecológicas, al dejar de frenar la violencia de huracanes, tifones y tsunamis que antaño proporcionaban las zonas húmedas a los lugareños ante tales desastres naturales, que de este modo no lo eran tanto como en la actualidad.       

 Aunque no se trata de pérdidas en sentido estricto, la contaminación de las aguas superficiales y subterráneas también ha asolado, estos ecosistemas acuáticos, por cuanto  sus aguas se han visto transformadas de elixir en veneno. Empero también los humedales atesoran otros servicios ecosistémicos como dulcificar los mesoclimas locales y secuestrar ingentes cantidades de carbono atmosférico a escala global. Algunos científicos sostienen que tal hecho ya ha repercutido en los climas regionales a gran escala.

Muchas regiones del globo, e incluso civilizaciones enteras crecieron sobre la fertilidad de los deltas que tapizan la desembocadura de los grandes cauces fluviales. Hoy, la cadena de embalses que los jalonan interrumpe el aporte de sedimentos, impidiendo contrarrestar el delicado balance que los mantenía en equilibrio meta-estable frente a la erosión marina. Decenas, por no hablar de millones de personas corren el riesgo de padecer hambrunas.

 Tarde y mal, algunos despiertan de su letargo, decidiendo crear humedales artificiales. Empero los contados casos en los que tal hecho ocurre, no compensan las perdidas de los naturales. Veamos por ejemplo el panorama en EE.UU.

 Según “ActionBioscience”: entre los años de 1780 y 1980, los 48 Estados inferiores perdieron el 53% de los humedales originales, equivalentes  a 42 millones de hectáreas. Por su parte, veintidós Estados han perdido el 50% o más de sus zonas húmedas naturales, siendo California la que encabeza el ranking al desaparecer el 91%, mientras que Florida ha sufrido la mayor reducción en términos de extensión (3.76 millones de hectáreas). Las causas principales han resultado ser la agricultura y el desarrollo urbano, como en la mayor parte del Planeta. Más recientemente, las pérdidas de los humedales dulceacuícolas han alcanzado la espeluznante cifras del 98%.  Un fenómeno tan alarmante ha acaecido también en Nueva Zelanda, ya que solo persiste el 8% de los humedales originales.

 Debemos recordar que no existen cifras contrastadas para la mayor parte de los países del mundo. Pues bien, retornando al caso de EE.UU., durante la administración Obama, el Departamento de Agricultura (USDA), parece haber realizado un gran esfuerzo con vistas a sanear su más que depauperado medio ambiente rural, fomentado la conservación de las enclaves de agua dulce e induciendo la creación de otros artificiales en las granjas, sustituyendo los abonos químicos por una agricultura orgánica, a la par que animando a que sus agricultores construyeran charcas al objeto de mantener la vida salvaje y obtener otros productos con valor en el mercado, como la cría de cangrejos. Pero con el cambio de reemplazo de su Presidente, comienzan a sonar lasTrumpetas del Apocalipsis”.  Los Boletines electrónicos de la USDA se encuentran, hoy por hoy, casi fuera de servicio desde un punto de vista ambiental.  Más económico. ¿verdad?.

 Reitero que abajo os he incluido abundante información sobre las millones de maneras de destruir, asolar y devastar, pero hay muchas más.

 La cuestión ya no estriba pues, en que podemos hacer con los humedales, sino con la propia especie humana. Adiós, humedales adiós.

 Juan José Ibáñez

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Urbanismo y La escorrentía superficial venenosa (Supercontaminación Urbana)

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Fuente: Colaje de Google imágenes

De todos es bien conocido que una parte de las aguas pluviales, no se infiltran directamente en el suelo, recorriendo su superficie en dirección de la pendiente hasta ser depositada en otros lugares. En los paisajes naturales, tal hecho no asuelen acarrear más consecuencias que, en ciertas condiciones, se impida su almacenamiento en el suelo, la recarga acuíferos,  o que su exceso aumente la posibilidad de inundaciones tras intensas tormentas.  Cuando más rocas afloran a la superficie, tanto mayor será la posibilidad de que el avance a toda velocidad hacia los cauces fluviales y reservorios de agua, ya que muchas de ellas son bastante o difícilmente impermeables.

Ahora bien, el enorme crecimiento de las ciudades (paisajes urbanos e infraestructuras industriales)al sellar el suelo (impermeabilizarlo), induce a que aumente una escorrentía superficial cargada con enormes cantidades de todo tipo de contaminantes que, al llegar a los desaguaderos que salpican los pavimentos de las ciudades, generen serios problemas para el ambiente (como agravar la contaminación del agua), la salud pública y las propias infraestructuras.  

Se trata de un problema que las sociedades modernas no han resuelto debidamente, por lo que cabría hablar de un desinterés o desidia política. Y así, a menudo, pueden salir de las urbes aguas abajo envenenando ríos, acuíferos y los campos de cultivo  que se riegan con ellas. El problema es mucho más serio de lo que parece, incluso  en las urbes más modernas del mundo.

En el blog El Agua, sito en este sistema de bitácoras, sus responsables han editado un post que os animo a leer a todos por cuanto resulta de sumo interés, tanto para los urbanitas como para los campesinos. Este lleva por título: La gestión de las pluviales: La gran olvidada del ciclo del agua.

Ahora bien, ni los campesinos sufren siempre las consecuencias, ni podemos calificarles a todos de ser “apestados por los urbanitas. Me explico”. Hablando ya en general de las aguas residuales no depuradas, de las que las pluviales mentadas forman parte, cabe recordar que, este oro negro se encuentra sobresaturado de contaminantes, pero también de nutrientes como el fósforo y nitrógeno. Pues bien, para aquellos agricultores que viven en el umbral de la pobreza, o los que a sabiendas del problema no tienen escrúpulos, tal elixir les resulta una maldita bendición. Unos y otros, riegan sus campos con estas aguas venenosas  sin tener más necesidad de añadir ningún tipo de fertilizantes, obteniendo cosechas más que generosas. Todo ello, a cambio de contaminar los suelos, alimentos y así mismos.

Hace unos años, un colega me comentaba el caso de una ciudad de Latinoamérica, en la cual, al intentar las autoridades paliar el problema del riego con aguas residuales, se toparon con la oposición frontal de los campesinos, ya que sin tal sucio elixir, sus cosechas menguarían sobremanera, subiendo de paso los costos de producción por las necesarias enmiendas de contaminantes. Al preguntarle al contertulio que había ocurrido finalmente, me comentó que se intento paralizar todo el proyecto oficial. Yo volví a preguntarle: ¿y que hacen con esos alimentos contaminados?. Él respondió, parte se venden en los mercados locales y parte son procesados y exportados a otros países.

Todo esto resulta lamentable. No debemos exonerar a los campesinos acríticamente como esclavos del capitalismo neoliberal, por considerarlos siempre víctimas de las atrocidades de los políticos y de la economía del mercado. Tal modo de proceder de los agricultores hace enfermar a otros seres humanos y criaturas de la vida silvestre.  Con harta frecuencia, las mezquindades de la ciudadanía es tan peligrosa como la de los políticos.

Os animo pues a que leía este interesante post, y entendáis los riesgos del susodicho tipo de escorrentía fluvial venenosa para el hombre y la biosfera.  

Este es, de nuevo, el enlace que os llevará al aludido post. Personalmente animo a que lo leáis y de paso, yo personalmente, felicito a sus autores.

Juan José Ibáñez

La gestión de las pluviales: La gran olvidada del ciclo del aguaPublicado por Remtavares el 3 marzo, 2017

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Los primeros suelos y raíces de plantas terrestres: Repercusiones sobre el modelado terrestre primigenio

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Fuente: Dr Jinzhuang Xue, paleobiólogo de la Universidad de Peking en, líder del estudio y una simulación de sus paisajes

La noticia que os vemos a mostrar hoy se me antoja muy jugosa para todos aquellos interesados en el mundo de los suelos y la colonización de la tierra emergida por la vida. Se acaban de detectar en China, suelos fósiles de unos 410 millones de edad, mientras que los expertos pensaban que debieron formarse por primera vez, también en el periodo devónico, pero 20 millones de años después. Se trataría del cuerpo edáfico más antiguo detectado por la ciencia. Sin embargo, el contenido de la noticia va mucho más allá. La razón estriba en que, hasta ahora, se pensaba que las primitivas plantas terrestres que invadieron la superficie debieron esperar a que evolucionaran para desarrollar sistemas radiculares profundos. Por tanto, hasta ese “instante” de la historia geológica, los sedimentos y regolitos desnudos que antaño cubrían los continentes e islas eran arrastrados fácilmente al mar, sin que apenas pudiera hablarse de suelos en el sentido estricto del término, es decir el “ortodoxo”.  Pues bien, de lo que nos informa el estudio que abordamos hoy es que unas plantas ya extintas que evolucionaron a partir de los musgos y hepáticas, ya formaban por aquél entonces algunos tapices aéreos que lograron desarrollar sistemas de rizomas que alcanzaban “al menos” un metro de profundidad, consolidando los sedimentos cercanos a los cuerpos de agua terrestres (ríos, lagos, etc.), impidiendo así la erosión de los mismos y permitiendo el desarrollo de comunidades vegetales de alta resiliencia. En consecuencia, la historia que narramos abajo, también nos aporta una valiosa información en lo concerniente a la evolución de los sistemas radiculares de las plantas que anclan sus raíces  en los suelos, así como de los primeros ecosistemas suelo propiamente dichos, desde una perspectiva “ortodoxa”.  Sin embargo, el tema no termina aquí, ya que la estabilización de esas zonas húmedas de los continentes y archipiélagos afectó profundamente a los modelados geomorfológicos y regímenes fluviales.  Se supone que en un espacio geográfico desnudo o casi desnudos, como el de aquellos tiempos del Devónico, los sedimentos eran muy fácilmente arrastrados hasta los océanos, debido a que nada los protegía frente a los procesos erosivos. La aparición de los vegetales aludidos, favorecieron una protección contra la erosión de los márgenes fluviales, humedales, etc. Por tanto, haría unos 429 millones de años que aquellos paisajes comenzaron a retener los sedimentos que previamente eran arrastrados, formándose los primeros suelos profundos y dando lugar a una morfología y paisajes erosivos, mas o menos, semejantes a los actuales. Se trata pues de explicaos como se ha añadido un eslabón más al conocimiento que atesoramos sobre el origen de los suelos, los organismos que albergan, la evolución de las raíces y del propio paisaje. Hemos traducido dos notas de prensa sobre el resumen del propio artículo. En consecuencia, el texto de este post es más extenso de lo habitual, pero relacionado con otro, en el que también mostraremos que la concentración de oxígeno en la atmósfera surgió por la acción de los proto-suelos someros cubiertos de musgos y hepáticas (La Invasión de la tierra emergida por las plantas, los musgos y hepáticas generaron la atmósfera actual rica en oxígeno y los primeros proto-suelos). Dicho de otro modo, y no podía ser de otra forma, la historia de la Tierra emergida pasa ineludiblemente por entender la de los suelo, o la edafosfera, de las más variopintas formas y puntos de vista. Dejo ya la narración aquí, por cuanto el texto en inglés y español (pido disculpas de antemano por no pulir la traducción del último) es extensa y digna de ser leída en su totalidad). Eso si, os anticipo que algunos aspectos colaterales interesantes para aclarar los paisajes de suelos de hace 420 millones de años serán motivo de otro post. Que lo disfrutéis.

Juan José Ibáñez

Os dejo pues con todo este material…….

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La Invasión de la tierra emergida por las plantas (musgos y hepáticas) generó la atmósfera actual rica en oxígeno y los primeros suelos o protosuelos.

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Musgos y hepáticas. Fuente: History of the Universe

 Como sabéis sobradamente los lectores más asiduos  a esta bitácora, la evolución de los suelos a lo largo de la historia de la Tierra, así como la repercusión de la edafosfera sobre la biosfera a través del tiempo, son dos temas que nos apasionan. Hasta ahora, la comunidad científica ha venido sosteniendo que La gran oxidación de hace 2,400 millones de años fue la responsable del oxígeno que caracteriza a la atmósfera reciente. Sin embargo, investigaciones recientes, aparecidas en agosto de 2016, apuntan a que aquél evento fue seguido por otro más reciente, siendo este último el responsable de los altos niveles de esta molécula en la atmósfera. Conforme a los autores, tal suceso, vital en la evolución de la biosfera y edafosfera, surgió justamente cuando las plantas primitivas invadieron la Tierra, alterando las rocas, liberando nutrientes, formando los primeros suelos y a la postre liberando el susodicho oxígeno.  Os he traducido entera la nota de prensa al español. Sin embargo, debido a mi sempiterna curiosidad sobre este asunto, leí también el artículo original, rico en detalles de cómo diversos nutrientes y en especial, fósforo, calcio y magnesio, comenzaron a desprenderse de las rocas al suelo. Considero que esos contenidos podrán ser de vuestro interés, por lo que también he traducido del suajili al español castellano parte del material del artículo original, que no de la noticia ofrecida por los gabinetes de prensa. 

 Sin embargo una advertencia a los interesados. Siendo el trabajo interesantísimo, debéis tener en cuenta que el estudio fue realizado, en parte, mediante simulaciones numéricas. Venimos defendiendo que la realidad es la realidad y que las simulaciones en principio no. Es decir, que las conclusiones obtenidas haciendo uso de modelos computacionales pueden corresponder quizás, aunque no siempre, con lo realmente ocurrido. En cualquier caso, el tema es apasionante.

 Juan José Ibáñez

Os dejo pues con los contenidos originales y traducidos……

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Aerosoles atmosféricos y su relación con la intensidad y duración de la lluvia: ¿La Gota Fría?

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Tormenta de polvo y aerosoles saharianos acercándose a las costas almerienses. Fuente: NASA

 Tras leer una nota de prensa en TerraDaily, que nos informaba de como en un artículo de investigación recientemente publicado se defendía que los aerosoles atmosféricos (naturales o antrópicamente producidos), en grandes cantidades, podían incrementar la intensidad y duración de las precipitaciones de eventos meteorológicos naturales, me vino inmediatamente a la cabeza si este proceso podría ser el causante de unos eventos usualmente catastróficos que suelen producirse de vez en cuando en el sureste de la Península Ibérica. Hablamos de lo que en España se denomina “gota fría”. Tales fenómenos extremos generan tormentas tremendas que causan inundaciones y graves destrozos en ciudades e infraestructuras, a la par que severos fenómenos erosivos. No en vano, en las provincias de Murcia y especialmente Almería, área en donde son muy usuales, la cobertura de suelos, soslayando edafotaxa muy someros (Regosoles y Leptosoles), cubre poco más del 25% del territorio. Es decir una extensión escasísima. Y es que allí las tormentas de polvo sahariano son bastante usuales, pudiendo coincidir (finales de verano y principios de otoño) con las mentadas condiciones meteorológicas que generan lagota fría”.  Empero al leer el artículo original, y con mis escasos conocimientos sobre meteorología, no pude separar el grano de la paja, quedándome con la duda. Si ambos procesos se encontraban relacionados, es decir, si al coincidir en el espacio y el tempo (al menos de vez en cuando) daban lugar a las devastadoras inundaciones que ocasionalmente acecen en el SE de la Península Ibérica, se podían extraer valiosísimas conclusiones, a la par que mejorar la previsión de los desastres naturales a los que dan lugar. Tal hecho podía dar cuenta de la erosión histórica del paisaje de aquellos espacios geográficos.

 Como ya os hemos comentado en varios post (almacenados en nuestra categoría Pérdida de los Recursos Edáficos: La Erosión), el polvo/aerosoles atmosféricos procedentes del Sahara y el Sahel, como de otros desiertos y regiones áridas del mundo, acarrean repercusiones positivas y negativas en lugares muy distantes (a menudo transcontinentales como es el caso del corredor  África-Caribe-USA), a modo de “teleconexiones”. Reitero, me quedé con la duda de si el polvo africano era el motivo de tan torrenciales y temidas tormentas. Pues bien, unos dos días después, mis tribulaciones se convirtieron en perplejidad, por cuanto los rotativos de prensa en España “daban por hecho” que la respuesta era afirmativa: ¡el aire cargado de aerosoles saharianos generaba en las condiciones meteorológicas adecuadas, la temible gota fría. En consecuencia busqué durante varias horas en Internet y no detecté ni un solo documento o información a este respecto. Posiblemente la razón podía residir en que no ha sido estudiado debidamente, dado que el estudio acababa de salir al mercado científico y debía esperarse a que se llevaran a cabo las investigaciones pertinentes.  ¡No lo sé!. Empero cabe la posibilidad que algún “plumillas” hubiera pensado como yo, y sin mayores verificaciones, lanzara la noticia sin el menor rubor. De darse este último caso, vendría a cuestionar por enésima vez, si de muchos periodistas científicos se comportan de hecho como los Paparazzi de la prensa del corazón, lanzando los bulos que les parecieran más oportunos con independencia de su rigor científico. Y al hacerlo falsean los resultados de las indagaciones científicas. Leí varias noticias, en todas, más o menos se venía a decir lo mismo, y en ningún caso se consultaba con un experto, como si de un contagio viral se tratara. Reitero que el tema podría ser relevante y trascendente, empero ¿Qué experto ha relacionado gota fría y polvo africano en el SE español?. ¿Lo sabe alguno de los lectores españoles?. ¿Me podría informar?. ¿Un nuevo y falaz bolo de plumillas perezosos a los que la verdad no les importa nada?. ¡A saber!. Y para finalizar me gustaría dejar constancia de que dicha vinculación, de existir, aclararía parte varios interrogantes de las investigaciones que llevo a cabo en esos territorios, por lo que me gustaría que se tratara de una conclusión veraz, pero ¿quién se puede fiar de esta gente?. Eso sí: Los aerosoles incrementan el contenido de nutrientes (calcio, magnesio, sodio, potasio, en los suelos de Almería, por lo que no es la escasez de los mismos un factor limitante, aunque lo que escasea y mucho es el agua.

Abajo os reproduzco una de las noticias y el resumen del trabajo original, junto a algún material adicional……….

 Juan José Ibáñez

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