‘Procesos Superficiales terrestres: Relieve, Geomorfología y Cuencas de Drenaje:’

Nuevo Atlas Mundial de Desertificación: New World Atlas of Desertification (JRC en Acceso Abierto)

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World Atlas of Desertification (2018)

Aleluya!!!!!. ¡Por fin!, aunque aún no se disponga de la versión en español-castellano.  Ha llovido mucho, demasiado. Los contenidos del Atlas antiguo eran totalmente obsoletos. Tengo conocimiento de que se ha trabajado mucho, y durante bastante tiempo, por lo que en esta versión aparecen mapas dignos de llevar tal nombre. Obviamente los contenidos son recientes y más ricos que en las precedentes.  Estas, son algunas conclusiones que se han extraido, pero existen otras muchas, por cuanto ha transcurrido casi un año desde el anuncio oficial. 

Os dejo tan solo con la breve reseña del libro traducida al español. El Atlas puede bajarse entero. Sin embargo, si vuestro acceso a Internet es lento, resulta recomendable ir haciéndolo por partes. Abajo os dejo la información con vistas a que os apropiéis de esta monografía como más os convenga. ¡Que lo disfrutéis!.

Juanjo Ibáñez

 Continua…. ver datos y acceso al Atlas……….

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Suelos, rocas, sequías y resiliencia de la vegetación

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Fuente del Grafico del Perfil. Gobierno de  Aragón. Fotos Google imágenes

La Humedad de la Roca oculta podría ser clave para entender la respuesta de los bosques a la sequía. Así más o menos comienza la nota de prensa que os mostramos abajo, traducida al español y que analizamos hoy. Pero sigamos: “Investigaciones realizadas por la Universidad de Austin en Tejas y la Universidad Berkeley en California descubrieron que una capa de roca subterránea poco estudiada puede contener cantidades importantes de agua que puede considerarse como un reservorio vital para los árboles, especialmente en tiempos de sequía. El estudio, publicado en la revista PNAS, analizó el agua almacenada dentro de la capa de roca alterada que comúnmente se encuentra debajo de los suelos en ambientes montañosos”.

La noticia me pareció muy interesante y de hecho lo es. ¿Pueden almacenar las rocas que subyacen a los suelos mucha agua? ¿Puede este líquido ser utilizado por la vegetación y ayudar a paliar los efectos del estrés hídrico ocasionados por sequías persistentes?.  De ser así, se trata de un hallazgo muy interesante. Ahora bien maticemos. En primer lugar, al seguir leyendo la noticia que os he traducido abajo,  la novedad se esfuma y en su lugar surge la lógica. No se trata de la roca en sí misma, sino, del material de la misma que se va alterando hasta formar el regolito que subyace al suelo en la zona vadosa y más allá. Las capacidades de almacenamiento dependerán pues de la razón entre la cantidad de granos/partículas ya dispersados, del grado de alteración de los bloques, y piedras, así como de la textura de la tierra fina resultante. Muchas de estas propiedades dependerán, de la naturaleza del material litológico, clima, fisiografía, así como de las repercusiones de las raíces y vida subterránea, etc. Es decir no resulta posible extrapolar los resultados obtenidos a otros ambientes de los  aquí analizados.

Y así, lo que llaman rocas, son en realidad los materiales que conforman el regolito del que tanto os hemos hablado en nuestra categoríaZona Crítica Terrestre: el Futuro de la edafología”.  Al final del presente post os muestro muchas de las entregas previas en las que podréis comprobar, por ejemplo que: (i) hemos defendidos que los regolitos deben ser considerados como parte del suelo; (ii) que debiera clasificarse el conjunto del sistema suelo regolito y el porqué; (iii) que este administrador realizó tales proposiciones años antes de que surgiera la iniciativa de la zona crítica terrestre, etc.

Debe tenerse encuentra que durante más de un siglo, no se disponía de medios logísticos para sondear hasta varios metros de profundidad en el continuum suelo-regolito. Tampoco habían sido ideadas las instrumentaciones pertinentes para conseguir tal fin. De hecho la denominada zona vadosa y la hidropedología abordan el tema desde hace bastantes décadas, sin llegar a tenerla ambición de la zona critica terrestre.

Cuando se viaja por carretera y se observan cortes/trincheras, etc., en donde afloran los regolitos y las rocas sin alterar, podréis observar en muchos casos, depósitos deleznables de sedimentos (a veces alternando con otros impermeables) que también almacenan agua, no siendo estrictamente regolitos, sino litologías sedimentarias o litologías duras sometidas antaño, por ejemplo, a alteraciones hidrotermales.

En consecuencia, cuando una sequía prolongada afecta a un espacio geográfico, no es extraño observar islas en donde los ecosistemas vegetales permanecen vigorosamente verdes en una matriz repleta de árboles muertos o seriamente afectados por el estrés hídrico. En la mayor parte de los casos se debe a las razones aludidas, empero a cortas distancias, también se constata que las profundidades a las que afloran regolitos y sedimentos son enormemente variables, tomando como línea basa la superficie.

Resumiendo, no se trata de ninguna sorpresa, excepto para mentes cortas de vista. El trabajo resulta interesante, justamente porque por fin se reconoce y constata experimentalmente lo que cabía inferir conforme a nuestros conocimientos actuales.

Os dejo con la noticia y la relación de post previos un donde se da fe, de que en esta bitácora se defienden perspectivas racionales. El tiempo da y quita razones. Ahora bien, en muchas de estas entregas nos adelantamos a lo que actualmente se consideran novedades en la literatura científica. Fue justamente al inicio de la andadura de este blog, en donde aclaramos nuestros puntos de vista, hará ya casi quince años.

Juan José Ibáñez

Continua………  

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Estimación de la Virosfera y sus Recorridos Planetarios: ¿cuantos virus llueven en un metro cuadrado del suelo diariamente?

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Fuente: Colaje Imágenes Google

 En las navidades de 1988 o 1989, me encontraba en Edimburgo (Escocia). Había temporal y corría mucho el viento, la lluvia arreciaba. Junto a dos colegas visitábamos la ciudad tras viajar previamente a un centro de investigación de agricultura, un poco más al norte, en Dundee. De pronto el paraguas se me escapó de las manos y subió vertiginosamente en la vertical hasta perderse en el cielo. No, nos encontrábamos en el ojo de un huracán. No me pregunten porqué, pero pasó. ¿Resultado?. El agua gélida nos caló hasta los huesos.

La Nota de Prensa que abordaremos hoy (en su versión inglesa y española) nos informa de algo que ya era conocido, siendo las cifras las que sorprenden y mucho. Por ejemplo, os dejamos abajo algunos de los post previos que editamos en su día sobre el tema. Sin embargo, tales entregas hablan de esas grandotas bacterias, si las comparamos con los diminutos virus. En esta ocasión se han estimado las deposiciones de ambos sobre el suelo encontrándose sorpresas como esta que apuntan los autores: “De media, encontraron hasta 800 millones de virus y unos 20 millones de bacterias caídas del cielo cada día sobre la superficie que ocupa un metro cuadrado. Más aun, parecían viajeros que provenían de lugares diferentes, así como haciendo uso de medios de transporte distintos. Las bacterias  arribaban de África adheridas a finos materiales o polvos “terrestres” procedentes del Sahara, mientras que los virus, viajaban acomodados en aerosoles “marinos” de materia orgánica procedentes del atlántico.  El aeropuerto-suelo, sito en Sierra Nevada (Cadena Montañosa de la Península Ibérica ya cercana al continente africano) los recibía con la misma alegría, ya fueran los minúsculos norteños, o los grandotes sureños. ¡No se trata de inmigrantes ilegales, sino desapercibidos!. ¡Trump no saques el arsenal!, que eso sí consistiría en matar “virus a cañonazos”.

Virus lejanos, bacterias próximas….. Todo esto me recuerda a los archiconocidos procesos de deposición de las partículas arrancadas por el viento de los desiertos. Los cantos y las gravas son desplazados unos pocos metros, generalmente rodando por el suelo, o dando algún saltito si son “peques”. Las arenas viajan a mayores distancias, pero no excesivamente, formando los campos de dunas a distancias variables, aunque usualmente en el mismo continente. Los limos llegan a mayores distancias, pero las arcillas diminutas pueden elevarse mucho más allá de los 3.000 metros, logrando  proyectarse en viajes transoceánicos (de hecho son los vehículos de las bacterias). Por lo tanto, no veo mayores misterios. Lo mismo podría decir de la diferencia de individuos entre estos dos grupos taxonómicos. Como señalamos en nuestro post acerca de la Virosfera, y como es ley en ecología, la cantidad de individuos aumenta según desciende su tamaño en órdenes de magnitud.

Eso sí, una advertencia a los autores de esta interesante cuantificación del trasiego de los individuos pertenecientes a este mundo microscópico globalizado desde tiempos inmemoriales. Me refiero a la zona de recolección que se eleva a 2.900 metros de altitud. Estudios recientes muestran como las cantidades de plomo depositadas en los lagos glaciares procedentes de antiguas extracciones mineras de las áridas y desérticas zonas próximas (por ejemplo Almería), aumentaron y disminuyeron en el pasado, según tal práctica decaía y renacía de nuevo, en función de las demandas de las poblaciones locales. Tal hecho constata lque sí debe existir la contaminación local, ineludiblemente. No mezclemos nacionales con extranjeros. Más aun, parte de los cm superficiales de los suelos en estos últimos ambientes ineludiblemente deben atesorar deposiciones de polvo sahariano y sus viajeros bacterianos, por lo que no debe descartarse que se trate, en este caso, de un vuelo con escalas o paradas intermedias.

De cualquier manara se trata de datos muy interesantes, de ser corroborados en otros estudios. ¡Mis felicitaciones!.

Y ahora la pregunta del millón. A la luz de todo lo explicado: ¿alguien de ustedes se atreve a inferir donde fue a parar mi paraguas abducido por las corrientes atmosféricas escocesas?. ¿No?. Pues yo tampoco. ¡Algo se pierde en el alma cuando un paraguas se va… tutua!.

Juan José Ibáñez

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Las Teorías Clásicas sobre la Génesis de Suelos Refutadas (¿Y en los ecosistemas?)

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Imagen ilustrativa: Fuente Google imágenes

En principio, la noticia que os ofrecemos hoy relata la importancia de las deposiciones atmosféricas sobre los ecosistemas de montaña. Sin embargo, si uno se fija en su contenido, nos revela  que la conjetura que hemos venido defendiendo en nuestra bitácora acerca de la importancia de estas deposiciones atmosféricas sobre la formación y génesis de suelos se ve corroborada. Algunos de vosotros podríais pensar que exagero, ya que tan solo se refiere a la vegetación que cubre la montaña. No obstante, si leéis los tres post que hemos publicado con anterioridad y que reseño al final de esta entrega, constataréis que también ocurre lo mismo en numerosos ambientes y biomas. ¿Qué implicaciones se derivan de este hecho en la edafogénesis clásica que suele describirse en los libros y manuales de edafología acerca de la génesis de suelos?. Francamente muchas y de gran calado. Empero como ya hemos narrado varias de ellas, nos ceñiremos a la formación y génesis de los perfiles de suelos. Seré breve.

A lo largo de cuatro decenios he asistido a innumerables conferencias, congresos y expediciones de campo en donde he visto discutir a mis colegas sobre edafogénesis. Al igual que en los libros, los expertos se ceñían a interpretar como los minerales contenidos en las denominadas rocas madre o materiales parentales, eran sujetos a intemperización (alterados biogeoquímicamente), translocación, etc. hasta convertirse en materiales edáficos. Con tal información y algunos otros análisis (por ejemplo los aportados por las técnicas micromorfológicas), se abrirán los acalorados debates con vistas a interpretar la evolución que siguieron los distintos tipos de suelos (o edafotaxa) hasta alcanzar su estado actual en la zona de trabajo estudiada. 

Empero existen ya demasiadas evidencias empíricas y opiniones personales de afamados expertos como para refutar el rol que tradicionalmente se había ofrecido a rocas madres y materiales parentales. Cierto es que en algunos casos ya se aceptaban fuentes alternativas de nutrientes y partículas, como en el caso de los suelos de ribera (por ejemplo ,los denominados Fluvisoles), o los fuertemente orgánicos (Histosoles). Sin embargo el discurso tradicional a cerca de la importancia de las rocas subyacentes seguía incólume en los manuales y textos para estudiantes. ¡Ya no puede ser así!.

Realmente, los procesos de deposición eólica y/o hídrica (en algunos casos) exigen que nos preguntemos si unas teorías aun aceptadas son de facto obsoletas y científicamente insostenibles. Los Teóricos deberán realizar un enorme esfuerzo para acomodar la futura  teoría a la continua acumulación de datos que “llueven o se depositan desde la literatura científica”. Muy a menudo la mayor parte de los materiales y partículas se acumulan sobre la superficie del medio edáfico a partir de fuentes exógenas, mientras que la aportación  de la roca madre subyacente puede ser secundaria. Realmente debe reconocerse que si los materiales que constituyen los suelos pueden proceder tanto de las rocas que se ubican bajo ellos, como también los que llegan por tierra (por ejemplo, deposición de sedimentos edáficos erosionados tierras/laderas/vertientes arriba), mar (en los ambientes litorales) y aire (deposiciones atmosféricas) la interpretación de le génesis de suelos será a partir de ahora mucho más compleja. Obviamente, las combinaciones de distintas fuentes de procedencia serán necesariamente frecuentes. La ciencia del suelo no puede soslayar tales evidencias.

Debemos indagar y reescribir una(s) nueva(s) teoría(s) acerca de la génesis de suelos. Así funciona la ciencia en general, como su historia constata.

Abajo os muestro la noticia original traducida al español-castellano y la relación de unos pocos post previos relacionados con el tema, ya que hemos escrito demasiados.

Juan José Ibáñez

continua…….

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Turberas del Congo y Cambio Climático (El problema de la carencia de los inventarios de suelos)

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Turberas del Congo, sus pueblos aborígenes y testigo de su abundancia en materia orgánica. Fuente Google Imágenes

La primera noticia de la que vamos a hablar hoy lleva por título (traducido del suajili): “Los pantanos de turba de la cuenca del Congo son un nuevo frente en la batalla del cambio climático. Ya nos quedamos horrorizados cuando saltó la noticia a la prensa mundial hace casi “diez años”. Los bosques pantanosos tropicales estaban siendo desmontados, sin previo análisis, con vistas a obtener aceite de palma. Inmediatamente redactamos un post vaticinando lo que ocurriría. Y efectivamente ocurrió, ya que, por lógica, no podía preverse otro final: ¡catastrófico!. Ahora se nos informa que han descubierto una enorme extensión del mismo tipo, es decir de formaciones vegetales y suelos en el Congo. Vista la tragedia precedente, tanto científicos como ecologistas y los propios pueblos aborígenes que allí habitan sustentablemente, intentan evitar que volvamos a deteriorar el medio ambiente, perder una biodiversidad inexplorada y sobre todo, emitir enormes cantidades de CO2 a la atmósfera. Y el gobierno del país afectado se defiende alegando que debe compaginarse desarrollo y respeto a la naturaleza. Desde luego, lo que puede suceder, resulta ser la antítesis de cualquier medida que intente conciliar el desarrollo económico actual y la salud de la biosfera. Abajo os ofrezco abundante información y numerosas cifras que avalan la magnitud del sumidero/emisor de este maravilloso universo inexplorado. ¡No dejéis de mirarlas, ya que son tremendas!.

¿Podía haberse evitado? ¡Por supuesto que sí!, ya que hasta en los manuales de la FAO, publicados hace décadas, se detalla lo que sucede al drenar turberas, es decir esos suelos a los que llamamos Histosoles, cuyo uso y manejo pertinentes, son bien conocidos.

¿Podía haberse conocido su extensión? ¡Por supuesto que sí!, ya que bastaba con hacer reactualizado debidamente un mapa mundial de suelos muy grosero en su escala y caduco en el tiempo.

¿Por qué no se estimó su extensión y medidas adecuadas de uso/preservación?. Simplemente debido a que para los políticos desembolsar dinero en estos menesteres no les resulta rentable desde el punto de vista mediático/manipulador de las masas que les votan. ¿Y en que se utiliza tal financiación?. Simplemente en proyectos de investigación en la que los expertos nos informan regocijados, simulación tras simulación numérica, lo que puede suceder si sus premisas son acertadas.

¿Acertaron a vislumbrar los “expertos” tal laguna de información? ¡Por supuesto que no!. Los inventarios son realidades aproximadas, mientras que los modelitos numérico, tan solo conjeturas, si no se corroboran con precisión en el campo. ¿Y cómo se corroboran?. Simplemente inventariando (cartografías y bases de datos georreferenciadas) los recursos afectados. Y mientras tanto: ¿qué hacen actualmente los edafólogos expertos que realizaban  tales relevamientos cartográficos?: volverse viejos y/o obligados a abandonar su especialidad, cuando no han pasado ya al limbo de los justos. ¿Pero no hay jóvenes que les remplacen?.  Pocos ya que las ciencias del suelo tampoco son sexys para los gestores de política científica. Eso sí, el escaso número que se incorporan a las plantillas de investigadores y tecnólogos, se adiestra más en como extraer información de imágenes satelitales y obtener otra adicional a partir de datos antiguos, haciendo uso de técnicas matemáticas en su aprendizaje, con vistas mejorar la comprensión de una “realidad campo” que generalmente desconocen. ¿Y qué son estas últimas?. Pues más modelitos numéricos, que arrastran gran cantidad de incertidumbres, por ser escasamente corroborados en el ¡¡¡¡campoooo!!!!. Por ello, su adestramiento en labores sobre el terreno deja mucho que desear, salvo contadísimas ocasiones. ¿Y por qué?. Si no lo hicieran así, no publicarían en revistas de prestigio, por lo que sus carreras devendrían truncadas desde el inicio.

¿Y cómo puede arreglare esta lamentable y patética situación?. Sencillamente utilizando el sentido común, el menos común de los sentidos. Y así la pescadilla se muerde la cola, todo sigue igual. Seguimos pues con paso firme y seguro hacia el precipicio.

Reitero que abajo os muestro las cifras, así como un panorama relativamente detallado de lo que está sucediendo, aunque solo he traducido lo más relevante del suajili al español castellano. ¡Impresionante!. ¡Impresentable!

Juan José Ibáñez

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La cuestionable estabilidad de los ecosistemas y de los suelos

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Imagen colaje Google imágenes (Yelowstone History)

Los edafólogos sabemos bien, y actualmente más que en el pasado,  que la edafogénesis no se detiene, ya que en la Tierra todo evoluciona y se transforma,  nada es estático, y como corolario cambian sus factores formadores. ¿No ocurre lo mismo en los ecosistemas?. ¡Por supuesto que sí?! Pero ¿y si el ambiente fuera realmente estable?. ¡Tal vez, quizás!. Sin embargo, todo apunta  a que tal estabilidad resulta ser una quimera. Como ya os comenté en este post: “Sociología de la Ciencia: Verdades y Falsas Verdades en Ciencia: Los Tópicos Impregnantes”, por desgracia, no es inusual que ciertas aserciones erróneas, permanezcan incrustadas en la bibliografía científica”, sin que nadie las refute hasta que alguien en un momento dado súbitamente alguien demuestra su  falsedad, con acierto o usando un oportunismo y /o ejemplo desafortunado.  Este es el caso de la primera noticia que os mostramos hoy: “Adaptation never stops as study challenges long established theory, en la cual los autores del estudio, se ufanan de haber descubierto que todo cambia y cambia sin cesar, por mucha estabilidad que nos esforcemos generar “contra-natura”. Y para recordárnoslo está el segundo principio de la termodinámica, ¿o no?. Con tal motivo estos audaces científicos hacen uso de una bacteria archiconocida, monitorizándola a lo largo de 37.000 generaciones en condiciones ambientales muy estables. Supongo que será en el laboratorio. ¡Mamma mia!.  Como acertadamente comentan, tales bacterias se adaptan y cambian, y al hacerlo, alteran las propiedades del medioambiente lo impele a nuevas adaptaciones y así…… Pues bien en la naturaleza, por definición, ni eso. El único estado estable resulta ser el del equilibrio termodinámico, es decir “la muerte”. En el universo conocido no existe nada así, ya hablemos del mundo orgánico o inorgánico, por lo que no merece la pena seguir discutiendo tal gloriosa genialidad.  ¡Mamma mia!.  El estado de equilibrio sería algo como un paisaje de foto fija, mientras que lo que defienden estos señores, se antoja por sus palabras, un atractor de ciclo límite. Pero ni por esas, ya que con el tiempo envejecería hasta la placa Petri, el foco de luz sería distinto, la mesa se pudriría, el edificio terminaría desmoronándose por su alteración natural (biogeoquímica) entre otro billón de posibilidades.

Y para constatar el asunto y zarandear un poco a todos los colegas que creen (puro acto de fe injustificado por los hechos científicos) que se puede reconstruir exactamente un ecosistema., después de una perturbación, os muestro, ahora sí, un maravilloso ejemplo que lleva por título: “La cara más amable de los lobos: así cambiaron el curso de los ríos”. Os recomiendo que la leáis, ya que  el estudio es precioso y desmonta cualquier falacia que sostenga que el tiempo y el ambiente son reversibles. No se trata exactamente del efecto mariposa (no tiene que ser tan caótico), como señalan los autores, pero como metáfora es permisible. Todo cambia sin remisión. Aquellos que tengan fe siempre pueden consolarse/consolarnos (soy agnóstico, que no ateo), con lo del “descanso eterno” (¡Amén!). De la primera y bobalicona noticia, tan solo os he traducido el párrafo esencial. La segunda se encuentra redactada en castellano-español y podéis disfrutarla, ya que es una gozada. Lo dicho, la literatura científica se encuentra repleta de tópicos Impregnantes.

¿Y los lobos?, ¿también cambiaron los suelos? pues va a ser que sí, por sorprendente que parezca: seguro que afectaron sus propiedades, pero (…) o probablemente también su adscripción taxonomía en algunos lugares, por cuanto lo que los autores nos dicen a este respecto es lo siguiente: 

Hubo menos erosión porque la vegetación aumentó y las orillas de los ríos se estabilizaron, los canales de estrecharon, se formaron más pozos y los ríos se mantuvieron más fijos en su curso. Los lobos no solo cambiaron el ecosistema del parque, también su geografía física”.

 Juan José Ibáñez

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Hundimientos del Terreno y sobreexplotación de acuíferos

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Subsidencias del terreno y sus diversas causas; Fuente. Colaje imágenes Google

Los hundimientos de la superficie terrestre pueden ser generados por diversos procesos, naturales u antrópicos. No obstante, la sobreexplotación de las aguas subterráneas crece exponencialmente en todos los continentes y en especial en donde escasean las aguas superficiales, es decir en climas áridos, semiáridos y mediterráneos. Ya comentamos en un post anterior que “No existe agricultura sustentable alguna basada en el riego, con sobreexplotación de los acuíferos”. Un ejemplo palmario de tal uso insostenible de las valiosas aguas que atesoramos bajo nuestros pies, puede encontrarse en este interesante post de otro blog pertenecientes a nuestro sistema de bitácoras; “ La escasez de agua subterránea en las regiones semi-áridas del norte de Chile: el conflicto por la demanda de agua afecta a los ecosistemas de aguas subterráneas”. Recomiendo vívidamente que lo leáis, resume sintéticamente casi todos los problemas relacionados con este proceso y que se concentran en el mismo espacio geográfico. Prácticamente, en pocas horas, leí otra noticia de la misma guisa, aunque menos dramática, pero en la que se estimaban las tasas de subsidencia del terreno, es decir más concretamente esta: “El terreno de la Vega de Granada se hunde hasta un centímetro por año a consecuencia de la sequía”. En ella, se aplicaban metodologías con vistas a su cuantificación anual a nivel de centímetros, por la que os la reproduzco abajo. Seguidamente realicé una búsqueda en Internet, en inglés, por cuanto siempre aparecen un mayor número de noticias científicas. Tecleando ““groundwater exploitation ground subsidence”, aparecieron más de 234,000 relacionadas con el tema “Y así, por ejemplo, entre las más leídas, por su carácter general, detecté las siguientes entre otras muchas: “Land subsidence and ground failure associated to groundwater ”; “Groundwater exploitation management under land subsidence … – NCBI”;  “Land subsidence and ground failure associated to groundwater”,  entre otras muchas. Seguidamente realicé otra búsqueda rápida de artículos científicos en los que se cuantificara la tasa de subsidencia o hundimiento del terreno. Existía también abundante documentación disponible para los lectores interesados. Por ejemplo, en la llanura de Hebei, ya hace varias décadas (entre 1983 a 1993) se alcanzó una subsidencia anual de ¡42 cm/año! (“Groundwater exploitation and its impact on the….”). ¡Una barbaridad!. Si se añade a la búsqueda desastres (“disasters”) que pueden producir, topé, por ejemplo con este caso de “AguasCalientes” (México) en donde se produjeron serios daños económicos, asociados, al parecer, a una zona de falla. Usualmente, las subsidencias no inducen desastres naturales de un día para otro. Sin embargo en condiciones concretas, y bajo el habitual desinterés de nuestros gestores, pueden devenir en tragedias locales. En varios estudios se constaba como la disposición y naturaleza de rocas y regolitos entre el suelo y el acuífero son de capital importancia a la hora de generar mayores o menores problemas.

Parece pues, que nuestra insustentable in-cultura ecológica no para de crear problemas ambientales en cascada, incesantemente, con prisas y sin pausas. Abajo, antes de la noticia de Granada,  os muestro,  las principales causas de los hundimientos del terreno, según la USGS.

El problema estriba en que, con harta frecuencia, la demanda creciente de recursos hídricos con diversos fines, en un mismo territorio, actúan simultáneamente agravando el problema y vinculándolo de paso con otros procesos de degradación ambiental como lo es la contaminación ambiental, que afecta perniciosamente a la vida silvestre y las poblaciones rurales locales. Al paso que vamos deberemos ir cambiando con celeridad los mapas topográficos de muchas regiones del mundo, ya que estamos convirtiendo su superficie en un tobogán de finasondulaciones subsistenciales” ¿¿??.

Para finalizar, sigo sin entender porque no se aplican estás técnicas con vistas a estimar también las tases de erosión/deposición del suelo alrededor del mundo.

Os dejo ya con el material comentado.

Juan José Ibáñez

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Plasticosfera: Un desastre monumental para la biosfera y la salud humana

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Plásticos de gran tamaño y su mapa de distribución, nanopartículas, y dieta que les infligimos a los peces. Fuente: Colaje de imágenes Google

Ya hace unos diez años que comenzamos a advertiros sobre la acumulación de residuos de plástico en ciertas regiones marinas que cubrían (flotaban)  grandes extensiones en puntos concretos, que por aquel entonces aún no se encontraban completamente localizados y delineados (ver los cinco focos en el mapa de la foto que encabeza el post). De hecho, tales “mares de plástico”  llegaban a alcanzar varios metros de espesor (ver también este ilustrativo post redactado por Antonio Figueras en su blog: Una inmensa sopa de plástico flota en los Océanos). En un principio, se alegó que no contaminarían las cadenas tróficas por cuanto su biodegradación por los organismos resultaría ser extremadamente difícil. Tal aserto resultó ser rotundamente falso, lo que demuestra el mucho daño que hacemos y lo poco fiables que son aun nuestros conocimientos científicos. Poco a poco, comenzó a comprenderse que la biota oceánica daba buena cuenta de ellos, convirtiéndolos como mínimo en partículas muy finas, es decir “ micropartículas y nanopartículas” (ya lo advertimos hace muchos años). Estas, comenzaron a formar parte de una cadena trófica globalmente contaminada, acumulándose en el fitoplancton, zooplancton y pesquerías. No hace mucho tiempo que se nos alarmó acerca de que los tejidos comestibles de una buena parte del pescado que consumimos (como el atún,  entre las más de 500 especies detectadas a día de hoy) estaba contaminado por tales residuos, es decir que se bioacumulaban en sus tejidos conforme se asciende a lo largo de la cadena trófica. A la hora de escribir este post (hace ya muchos meses), he recibido otra nota de prensa, que os dejo abajo, en la que se nos informa que tal “dieta de plástico” mata a ciertos tipos de plancton y que se bioacumula (biomagnificación) en los cerebros de los peces pudiendo causar  daños en los mismos. Los autores del estudio “no creen” que lo mismo ocurra en el ser humano.  Y yo me pregunto: ¿Y por qué no lo creen; que evidencias tienen?.  Resulta que también se encuentra en el agua que bebemos, y en la sal de mesa, por citar tan solo dos ejemplos.  Comenzamos a saber, (hecho que en un principio también se descartaba), que las nanopartículas son un riesgo para el medio ambiente y la salud humana. Los nutricionistas nos informan de las bondades de comer pescado ¿¿??, empero también esconden puro veneno, como mercurio, otros metales pesados, etc., y ahora resulta que el plástico forma parte del bioma marino actual. Ya debierais saber los efectos de la bioacumulación o biomagnificación. ¡Tiempo al tiempo!. Os dejo con algunas noticias recientes sobre el tema, que actualizan los contenidos sobre ese asunto que narré en post precedentes como estos, entre otros: La Tierra: El Vertedero Azul; Contaminación del Suelo = Contaminación Marina (El Vertedero Oceánico). Como se señala en la primera nota de prensa que os mostramos hoy: “en 2050 habrá en más de 12.000 millones de toneladas de residuos plásticos”. Es decir, probablemente más de una tonelada por habitante que viva en el planeta, ¡tremendo!. El problema resulta ser extremadamente serio, grave, muy grave, mientras que las alertas nos llegan a hechos consumados, demasiado tarde. A finales de 2018 se comienza  a prohibir en ciertos países utilizar envases con tales sustancias. Empero a día de hoy dependemos de tales materiales sintéticos sobremanera. Como siempre, tarde, mal y nunca. El daño ya se ha consumado.

Pero leer también esta sombrosa noticia: After tsunami, ocean plastic acted as rafts for small sea life. Ósea que también tras un tsunami se ha producido una gran entrada de especies invasivas de otros continentes en la zona afectada gracias a los residuos de plástico que transportaba. ¡Increíble, esta plasticosfera! y siguen llegando más….. El día que aparecieron 13 cachalotes muertos con el estómago lleno de plástico.

Juan José Ibáñez

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No hay agricultura sustentable basada en el riego, con sobreexplotación de los acuíferos

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Fuente: Colaje Google imágenes

 El título por si solo ya resume el contenido de toda la noticia, la cual se me antoja trivial, aunque a muchos expertos al parecer no. Cuando hablamos de agricultura sustentable deben tenerse en cuenta todos los factores, no solo que el manejo del suelo sea el adecuado bajo las condiciones actuales. Son muchos los espacios geográficos en los que una agricultura “aparentemente sostenible”, resulta no serlo, al no considerar otras circunstancias que actualmente ignoran numerosos colegas, con ramplonas premisas y sus modelitos numéricos “ad hoc”.

 Hoy por hoy, el cultivo bajo riego es imprescindible con vistas a garantizar la soberanía alimentaria. Ahora bien, al margen de los quebraderos de cabeza que suponen para los técnicos, evitar que los suelos no se deterioren ni salinicen, debemos añadir que muchos  son irrigados con aguas procedentes del subsuelo.  Empero en grandes extensiones de los mismos, tal práctica se hace con aguas subterráneas, cuya recargas son ostensiblemente menores de las necesarias, con vistas a no incurrir en su sobreexplotación.

Del mismo modo, en territorios dispersos por todo el mundo, el uso de tal agua, procedente de los acuíferos con objetivos de irrigación, compite con otras demandas, como pueden ser, por ejemplo, el abastecimiento a una población creciente y/o urbanización en expansión. En consecuencia, incluso si la gestión de este recurso pudiera ser en sustentable en sí misma, también lo es que  dejar de serlo bajo una demanda en constante aumento que exigen o reclaman otras actividades socioeconómicas. Y así, como señala uno de los autores del estudio que os mostramos hoy, abajo traducido del suajili al español castellano: “Nuestros resultados sugieren que, para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, lo que se necesita son políticas que aborden simultáneamente los elementos socioeconómicos y ecológicos del problema..

Dicho de otro modo, cuando se llevan a cabo políticas agrarias que buscan la sustentabilidad, deben tenerse en cuenta tanto la productividad vegetal, la no degradación del suelo, el mantenimiento de la cantidad/calidad de las aguas subterráneas, incluida su potencial contaminación con pesticidas/herbicidas, así como otros usos y proyecciones de futuro del recurso explotado, es decir los acuíferos. Pero aquí no termina el problema.

En muchos países, incluso con una adecuada planificación y legislación, lamentablemente se incrementa ilegalmente el número de pozos de extracción por campesinos poco honestos, echando al traste todas las buenas intenciones precedentes. Este es el caso, por ejemplo, de España. Con harta frecuencia los políticos y legisladores vuelven la vista hacia otro lado, ante estas ilegalidades, por lo que también debieran entrar en el grupo de los responsables.  Así pues, se necesita también mejorar la cultura ciudadana (evitar tal fraude ambiental), así como sostener una férrea monitorización por los técnicos a los que les corresponde velar de tal competencia, y las propias comunidades de regantes, que si cumplen la ley, a la hora de evitar este tipo de atropellos, que a la postre  generará daño al conjunto de toda la comunidad.

Por estas razones, se publican muchos artículos que proclaman la bondad de ciertos modelos cuyos escenarios son desmentidos por la cruda realidad… Luego se publican otros, abundando en la ceremonia de la confusión: muchas propuestas, aunque ninguna óptima.

En algún país, como Israel, se propicia la recarga artificial de acuíferos, cuando los embalses o caudales fluviales rebosan tras lluvias torrenciales, realizando las obras de ingeniería oportunas.  Estas iniciativas, ayudan a mitigar, en mayor o menor medida, la sobreexplotación de los acuíferos. Se trata de un procedimiento poco explorado y quizás (lo desconozco) excesivamente oneroso para ponerlo en práctica en numerosos por otros Estados. Finalmente, os dejo otra noticia relacionada que he leído en la página Web NOSoloSIG de José Ignacio Sánchez, y que lleva por título: WaterCloud, Teledetección e IA para racionalizar el uso del agua en regiones áridas.

ver también el post:  La escasez de agua subterránea en las regiones semi áridas del norte de Chile: el conflicto por la demanda de agua afecta a los ecosistemas de aguas subterráneas

Juan José Ibáñez

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Eventos catastróficos: Los terremotos causados por las acciones humanas siguen las leyes de los naturales.

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A lo largo de los años, he ido escribiendo varios post, como sobre los seísmos y otros desastres naturales a lo largo de los años. Algunos ejemplos serías: “Terremotos y seísmos causados por las actividades humanas”; Sobre-explotación de Acuíferos, Subsidencia del Terreno y Repercusiones de los Terremotos”; y “¿Desastres Naturales, Catástrofes Ecológicas y Degradación Antrópica?”: En ellos explicaba que, sin la torpe acción humana, muchos de los desastres naturales que sufrimos actualmente serían de menores dimensiones y cuyas consecuencias generarían daños no tan conspicuos como los que actualmente acaecen. A veces la naturaleza trabaja sola, pero muy a menudo la depredación de la biosfera y geosfera inducen mayores consecuencias. Otras veces, resultan ser debidos exclusivamente a nuestro palmario desprecio por el medio ambiente el que las induce, sin más.  Pero hoy nos ceñiremos exclusivamente a los seísmos o terremotos. Eso sí, antes de comenzar la desiderata apuntemos que, implícateme al contenido de esta y la propia noticia, pensar la enorme cantidad de superficie de suelos que es perdida, contaminada o, en su defecto, transmuta a Antrosoles y Tecnosoles.

Algunos meses antes de escribir este post, recibí esta interesante noticia: Los seísmos provocados por humanos aumentan en todo el mundo. La nota de prensa, basada en los resultados de una publicación científica, eran muy alarmantes, tanto más cuando ignoramos las numerosas evidencias que constatan como la avaricia humana causa enormes tragedias, haciendo caso omiso de las mismas: “que se mueran otros”, parece ser el lema de nuestra cultura tecnológica. Como veréis abajo, el estudio especifica los principales impactos antrópicos que causan tales eventos catastróficos, por lo que no abundaré sobre el tema. En ella puede leerse “Tanto la frecuencia de casos, como la mayor fuerza registrada por un terremoto inducido por humanos, han aumentado en los últimos 148 años”. Resulta curioso que tal sentencia nos recuerde a la escala sismológica de Richter, que deriva de la conocida “Ley de Gutenberg-Richter”, concebida para dar cuenta de la magnitud frecuencia de los seísmos exclusivamente naturales. Se trata de una ley potencial que, por cubrir varios órdenes de magnitud, resulta ser fractal, es decir una huella dactilar de los denominados sistemas no lineales y/o complejos, como lo es también el propio sistema climático (ver en Wikipedia los capítulos: Sistemas lineales y no lineales, Sistema no lineal y Sistema complejo). En principio, se me antoja paradójico que nuestra especie que devasta todo lo que encuentra a su paso, al entorpecer el devenir de la dinámica natural sin su presencia, se amolde a las mismas leyes de la naturaleza a la hora de destruirla.  Las causas citadas son las siguientes, como se detalla en la noticia que os exponemos hoy: “construcción de embalses de agua, la extracción de agua subterránea, carbón, minerales, gas, petróleo y fluidos geotérmicos, excavación de túneles, gestión de residuos de industrias extractivas, recuperación asistida de petróleo, fracturación hidráulica, almacenamiento de gas natural y almacenamiento de carbono. Cada año aumentan tales actividades y como corolario los seísmos o terremotos antrópicos. Ahora bien, sin desmerecer el estudio, encuentro una “falla” impropia de una investigación de esta guisa. Me sorprendió su referencia al Terremoto del Nepal que devastó a aquel país en 2015. Busqué por tanto en la bibliografía como en internet  y, efectivamente, el hombre tuvo “algo que ver”. Empero un tema es agravar las consecuencias de un desastre genuinamente natural y otra bien distinta causarla. Por lo tanto, me temo que la aseveración de los autores, deberá ser corroborada cuando separen el grano de la paja. Es decir no podemos incluir en el mismo saco, agravar los resultados que crearlos. ¡Mal muy mal!. Es fantástico advertir de nuestras tropelías en el planeta a los ciudadanos, pero sin hacer trampa. Francamente no es una buena práctica científica, ya que el fin no justifica los medios. Eso sí, los autores nos informan de que aunque: “no se puede estar completamente seguros de la relación de cualquier terremoto con la actividad humana, los datos, las relaciones y coincidencias detectadas en los episodios analizados son suficientemente concluyentes”. Pues sí, estoy completamente de acuerdo, pero en casos como los del Nepal  y otros, que seguramente han contemplado, no debieran haber sido incluidos en el análisis”. ¡Mal hecho!. 

Juan José Ibáñez

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