‘Redes Complejas, Ecológicas, Sociales y el Mundo de Internet’

En el Origen del Caos: Giordano Bruno

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Ahora más que nunca me percato de que un pequeñísimo error en el principio causa una gran diferencia y grave error final; un único inconveniente se multiplica poco a poco ramificándose en infinitos otros, como de una pequeña raíz (surgen) grandes y ramas innumerables”. Frase de Giordano Bruno reproducida en Un Mundo Poliédrico

Antonio L. López Lafuente amigo de casi toda la vida, me informó que el día 8 de Marzo de 2016, en el Ateneo de Madrid, Andrés Fernández Díaz Catedrático de Política Económica por la Universidad Complutense de Madrid (ya jubilado) y Consejero Emérito del Tribunal de Cuentas del Reino de España, iba a impartir una conferencia sobre la teoría del caos y la economía. El título de la conferencia me resultó sugestivo (no era este exactamente), por lo que asistí y así “matar dos pájaros de un tiro”, volver a encontrarme y cenar con mi amigo, así como ver si era posible escuchar algo nuevo acerca de las turbulencias económicas actuales. Y poco después de comenzar la disertación el conferenciante lanzó la frase con la que comienzo y casi termino este post. Está nos llega de la pluma de Giordano Bruno, en un libro publicado en Venecia el año de gracia de 1583. En casi todas las numerosas monografías y artículos libros que había leído sobre la teoría del caos y ciencias afines, se nos informaba de que esta rama del conocimientos surgió a finales del siglo XIX, si bien no alcanzó el estatus de ciencia madura hasta mediados del XX. Como defiende David Ruelle, otra figura internacional mundialmente reconocida en esta rama de las matemáticas, en su obra El cerebro de los Matemáticos, los matemáticos piensan/trabajan con ideas más que con números. Personalmente coincido con él. Y de ser así, la frase de Giordano Bruno, deviene en profética, pudiendo considerársele pues a hasta el momento, como el padre de la mentada teoría del caos. Tal hecho haría retroceder el origen de la disciplina varios siglos. Sin embargo, Giordano no es anglosajón, por lo que dudo que internacionalmente se le reconozca este merecido honor.

 Un Mundo Poliédrico es el libro escrito por Andrés Fernández Díaz en que puede leerse textualmente la mentada reflexión, si bien también se encuentra redactada en ingles en otra publicación de este economista: “What’s new and useful about chaos in economic science” que os reproduzco más abajo. Para mí fue todo un descubrimiento.

 Cuatro lecciones extraje de la experiencia que os he narrado: (I) que por mucho que uno lea, suele suceder que siempre se pierde algo, y a veces detalles de suma importancia para la historia de la ciencia; (ii) que la mente humana va muy por delante de lo que solemos entender convencionalmente por indagación científica en sentido estricto;  (iii) que entre una gran idea y la génesis de una disciplina madura que de cuenta de ella pueden trascurrir siglos (¿cuántas veces habrá ocurrido tal hecho, pasando desgraciadamente al limo del olvido?) y (iv) que nunca podemos estar completamente seguros, salvo en escasas ocasiones, de identificar correctamente quien es el padre de una disciplina científica. Si como apunta Ruelle son las ideas las que primen en matemáticas, no cabe duda que, a día de hoy, al currículo ya imponente de este gran pensador, habría que añadir otra muesca en su revolver: Giordano Bruno, padre o pionero de la teoría del caos y el pensamiento complejo.

 Os dejo parte del material que he inutilizado. Gracias a Andrés Fernández por haberme hecho describir estos comentarios de Bruno, en el que yo sepa nadie había posado su atención.

 Juan José Ibáñez    

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Las Hormigas y su Sorprendente Globalización Territorial y Social

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La Invasión norteamericana de las hormigas rojas. Fuente: USDA

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Distribución Mundial del Género Atta en el Mundo Fuente: AntWeb

La expansión de algún género de hormigas por el Sur de USA resulta ser un proceso casi increíble, y se está produciendo actualmente. Posiblemente tal fascinación devenga por su coincidencia temporal con la globalización de las sociedades humanas. De nuevo, Tim Flannery, en su libro Aquí en la Tierra”. Sintetiza los contenidos de una monografía precedente escrita por  Bert Hölldobler y E.O. Wilson que llevaba por título: “The Superorganism: The Beauty, Elegance, and Strangeness of Insect Societies” ( ISBN 978-0-393-06704-0). Por esta razón, algunos investigadores se preguntan si las sociedades de los insectos sociales y las humanas (entendidas como superorganismos) convergen hacia una trayectoria común. Eso si, el proceso parece ser más lento para estos insectos que en el caso de los simios bípedos. Sin embargo, en este caso concreto las diferencias no parecen ser acusadas. Al perecer, las hormigas rojas (según menciona Tim) se encuentran formando una enorme sociedad que se expande bajo el suelo hasta alcanzar las descomunales dimensiones de un Estado humano moderno. Todo comenzó hará unos 80 o 90 años cuando algunos de sus miembros a modo de las espaldas mojadas, desembarcaron “ilegalmente” (especies invasoras) en sur de Estados Unidos de Norteamérica, más concretamente en Mobile (Alabama), desde algún lugar Latinoamérica. Hablamos de la década de los años 30 del siglo XX. Posiblemente escondidas en algún navío mercante que trasportara madera y otros materiales (¡a saber!) bajaron rápidamente a esconderse en el suelo. En cualquier caso,  al pisar su ¡nuevo mundo! Se pusieron manos a la obra con vistas a edificar sus colonias o nidos, con la energía, perseverancia y coordinación característico de estos pequeños bichitos.  Medio siglo después se habían expandido por casi todo el territorio que les resultaba habitable: Virginia, hacia el este, y Oregón hacia el oeste. En su hábitat originario las hormigas rojas vivían en colonias individuales, como suele ser la norma. Pero algo extraño ocurrió en el denominado país de las oportunidades ¿¿??. Súbitamente, en los territorios invadidos, dejaron de construir tales edificaciones/fortificaciones o ciudades estado, iniciando a engendrar numerosas reinas de tamaño pequeño que extendieron sus dominios, previamente feudales, como lo harían las amebas que también habitan en el medio edáfico, o los propios  suburbios de las mega-ciudades humanas, ramificándose asimétricamente desde un determinado  centro de dispersión geográfica. Más aun, también en contra de su comportamiento habitual,  aparcaron su carácter estrictamente territorial, desmontaron (metafóricamente) las defensas de sus colonias respecto a las de sus vecinas y se fusionaron a lo largo y ancho de 1.000.000 de km2 por el sur de USA.  ¡Una invasión masiva en toda regla!  Ya os comentamos en post precedentes (ver relación al final de este) que al contrario que las hormigas atinas, cuyos estados son equiparables al de pequeñas naciones, las rojas formaron una especie de federación (¿Estados Unidos de Norteamárica?), por la cual un individuo de esta especie podría transitar sin pasaporte desde Virginia a Oregón, lo cual en función del tamaño de estos ingenieros del suelo podría ser equivalente a la extensión de ¿todo el Planeta? para los humanos. ¿Una globalización total en el seno de su hábitat?. Los expertos especulan que tal colonización pudo ocurrir por la modificación de un único gen. Como se defiende en las ciencias de la complejidad, variaciones pequeñas en las condiciones iniciales o de contorno pueden dar lugar a divergencias, saltos bruscos y restructuraciones espectaculares del conjunto del sistema, en este caso de naturaleza socio-territorial.  Por lo tanto tal mega-Estado puede albergar miles de millones de individuos ¿o cientos de miles de millones?. ¡A saber!.

No cabe duda que se trata de un hecho sorprendente, ya que el ser humano se encuentra  engendrando una globalización a base de tecnología, mediante Internet, redes sociales, teléfonos tontos, etc. ¿Bastaría el cambio en un gen para que los humanos pudiéramos alcanzar una aldea global?. ¿Deberíamos para ello renunciar a nuestra identidad/autoconsciencia? Y convertirnos en meros autómatas como ellas?. Todo apunta a que caminamos, desde algunos puntos de vista, por la misma trayectoria evolutiva, al romper la tediosa barrera de los nacionalismos patrios, base de gran parte de los mayores desmanes y catástrofes humanitarias que han sufrido las sociedades humanas. No obstante si para ello debiéramos abandonar el libre albedrío y la libertad, y  actuar como autómatas (…) el costo nos resultaría muy elevado a todos, aunque quizás la biosfera saldría beneficiada.

Debo reconocer que no soy experto en taxonomía de hormigas, por lo que en base a las sinonimias que abundan en la clasificación de muchos organismos, os recomiendo que reviséis o tengáis cuidado con las denominaciones que aquí expongo, ya que proceden de diversas fuentes y “podrían” dar lugar a cierta confusión.

Os dejo abajo información extraída de Internet sobre estas hormigas y los efectos de la haploidización del suelo por sus estructuras coloniales.

Juan José Ibáñez (más…)

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Insectos Sociales y Sociedades Humanas (algunos datos comparativos)

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Algunas estructuras de las colonias de hormigas. Fuente: Google images

Ya os hemos comentado la estructura y comportamiento de las asombrosas sociedades de las hormigas cortadoras de hojas en post precedentes (ver relación al final de esta entrega). Las ciencias de la complejidad nos informan que un sistema regido por reglas muy simples puede dar lugar a comportamientos extremadamente complejos. Probablemente este sea el caso. Sin embargo por la mis razón, podríamos alegar algo parecido en lo que respecta a la evolución de las sociedades humanas. Sea cual sea el proceso,  estos insectos sociales comenzaron llamar la atención de los expertos como mínimo desde los inicios del siglo XX, atribuyendose al sudafricano Eugéne Nielen Marais los primeros estudios serios (aunque cargados de paralelismos excesivamente antropomórficos) acerca de las similitudes entre los seres humanos  y las sociedades de hormigas.  Tim Flannery, en el libro quelleva por título “Aquí en la Tierra” nos resume un poco la historia. Lamentablemente existen muy pocas fuentes en Internet-castellano sobre este pionero, si bien cabe mentar que él estudió principalmente las termitas, que no las hormigas, aunque la diferencia sea escasa.

Marais fue, al parecer, el primero en considerar que la sociedad de las termitas en sus colonias-Estado alcanzaba tal grado de coordinación como para desarrollar una “psique” cuyo entendimiento iba mucho más allá de la que podía alcanzarse con nuestros propios sentidos. Sin embargo Eugenio asignó a la reina el papel  constituir su cerebro social, cuando en realidad se ha demostrado que no es así.  Marais tuvo que llevar a cabo muchos intentos fallidos antes de poder penetrar en la “cámara real” con el permiso inconsciente de las obreras y soldados. Tim relata, la historia, posiblemente, a partir de la lectura del libro de este naturalista que llevaba por título  The Soul of the White Ant” [El alma de la hormiga blanca]. Según nos narra, el sudafricano Eugéne Nielen Marais redactó sus observaciones comparando los termiteros con un cuerpo humano en donde diversas castas, como las obreras y soldados, se comportaban al estilo de las células sanguíneas mientras que reyes y reinas lo hacían a modo de esperma y óvulos.

Cuando, tras cientos de intentos, finalmente penetró en la cámara real, Marais escribía como si hubiera retirado un trozo del cráneo humano, y describía la enorme y palpitante termita reina como un cerebro viviente y en funcionamiento. En realidad, la idea ya implícita de superorganismo debe entenderse como una estructura organizativa intermedia entre la de los ecosistemas y los cuerpos de los organismos pluricelulares. No obstante hoy también sabemos que estos últimos también son organismos-ecosistemas, por lo que cualquier conceptualización se complica (una estructura fractal anidada).  Tan solo podemos decir pues que la coevolución conduce a la trivial expresión de que el todo es más que la suma de las partes, lo cual no aporta nada relevante que no se conozca desde hace mucho tiempo.

Os venimos narrando que estas sociedades de insectos, asombrosamente complejas, son sustentables, desarrollando una agricultura “ecológica”, bastante más sofisticada que la que actualmente lleva a cabo el ser humanos, más estable y resiliente, así como que para conseguir tal fin hacen uso de otras especies, y sea directamente o de sus actividades y productos químicos. Es decir, el funcionamiento de una colonia de estas especies demanda la domesticación de otros seres vivos, como bacterias, hongos, etc. Y así hacen uso de antibióticos (pesticidas) tanto para evitar las plagas de sus cultivos de invernadero subterráneos sobre sustratos artificiales, pero también en beneficio de su propio sistema sanitario (medicamentos profilácticos).  Abajo os damos más detalles sobre este tema extrayendo algunos fragmentos de Wikipedia. Del mismo modo, usan bacterias del suelo fijadores de nitrógeno evitando la aplicación de enmiendas inorgánicas. La capacidad de reciclado también es ostensiblemente superior a la humana, por reutilizar los matrailes de desecho que acumulan en los propios vertederos insertos en las colonias. Sin embargo, allá no almacenan sus heces, sino que estas son reutilizadas inmediatamente en el mantenimiento de los sustratos para el desarrollo vegetal de sus enormes huertos artificiales-invernaderos de hongos. Es decir, el abono resulta ser puramente orgánico.

La principal diferencia entre ellas y nosotros reside en que sus individuos son autómatas, sin aparente consciencia y menos aún libre albedrio. Cualquier comparación entre nuestras ciudades y sus nidos bajo el suelo demanda que tengamos en cuenta las respectivas diferencias de tamaño. En este sentido, en  Wikipedia se dice al respecto: (i) La longitud de sus caravanas de forrajeras sería de 15 km; (ii) Las hormigas forrajeras viajarían a 26 km por hora levando cargas de 300 kg; (iii) La colonia sería de un km de profundidad; y (iv) Una colonia de A. sexdens madura tendría 3 billones (3.000.000.000.000) de neuronas, 30 veces las presentes en un cerebro humano. Obviamente, por ejemplo, no disponemos de tecnologías para construir edificios de un kilómetro de altura y menos aún redes neuronales (naturales o artificiales) tan extensas y potentes.

Ya  describimos también como la especialización del trabajo que atesoran, pareciera haber seguido al pie de la letra la teoría Económica de Adam Smith. Tal hecho es digno de estudiarse en profundidad, por ya que resulta extremadamente rara en otros taxones.   

Tim Flannery, aprovecha  su descripción para advertirnos contra los nacionalismos (mal entendidos), fuente de los conflictos y guerras que han jalonado incesantemente la historia de la humanidad. Empero actualmente y como ya anticipamos, al pasar como especies invasores desde sur o mesoamárica a USA, algo ocurrió y sus sociedades se están globalizando en “lo social”. Este será el tema de nuestro último post.

Tim también abunda en las similitudes que surgen al comparar las colonias de hormigas y termitas con las sociedades humanas. Por ejemplo, algunas de las denominadas castas (quizás un térmico poco afortunado) se ven obligadas a llevar a cabo más de un trabajo (pluriempleo), generalmente de bajo estatus y viéndose sus movimientos y trayectorias restringidas por otros individuos de la colonia (es decir que algunas son esclavizadas o explotadas por otras). Este sería el caso por ejemplo, de las empleadas en los vertederos de basura, por cuanto otras “castas”  reaccionan ferozmente a los pestilentes hedores que impregnan durante largo tiempo a estas humildes “obreras” que no tienen acceso a ningún tipo de ducha. En fin sin comentarios……   os dejamos pues con los aludidos comentarios adicionales de Wikipedia.

Juan José Ibáñez     

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Gestión Agrícola de Algunos Sistemas Sociales y la Teoría Económica de Adam Smith (la división del trabajo)

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Las hormigas atinas y su sofisticada agricultura sustentable. Fuente: American Society for Microbiology

Continuamos hablando de las  Hormigas Atinas, por cuanto al margen del asombroso comportamiento de sus  individuos y colonias, tienen mucho que enseñarnos a nivel social, ya sea para bien ya para mal (por ejemplo la pérdida de identidad de sus miembros, al convertirse en autómatas incondicionales al servicio del colectivo). Sin embargo resulta palmario que fueron, al menos hasta hace un par de miles de años, la especie con la estructura social más compleja y eficiente, del Planeta Tierra, incluyendo a los humanos.  Y quizás, desde ciertos puntos de vista lo sigan siendo, más aun si se contempla el hecho de haber logrado una sustentabilidad duradera para estructuras sociales enormemente complejas, mientras que el ser humano no ha alcanzado a día de hoy nada parecido.  Obviamente no pretendemos reiterar lo ya descrito en otros post, si bien en este nos vemos obligados a hablar de nuevo de la división del trabajo en castas, si es que este vocablo atesora algún sentido en su universo. No obstante, siguiendo tal discurso nos adentraremos en el análisis de sus tecnologías agrarias, mucho más sustentables que las de la agricultura industrial y sus transgénicos. De hecho, viven en de una agricultura enormemente sofisticada, en la que su principal alimento, un hongo concreto, no logra ser contaminado por ninguna otra especie fúngica, siendo su producción envidiablemente estable.  Y para ello, usan antibióticos producidos por otras especies. También, como podréis observar, su herbívoría debe resultar clave para la dinámica de muchos ecosistemas vegetales. Como rescribimos en post anteriores (ver relación completa al final de la presente entrega), en contra de lo que el calificativo de “cortadoras de hojas” pudiera sugerir, este material foliar no constituye su  alimento, sino que en base al mismo, y siguiendo una larga cadena de producción,  termina convirtiéndose en sustrato para el desarrollo vegetal de su producción agroalimentaria. Es decir, que desde hace varias decenas de millones de años, inventaron el cultivo sobre sustratos (en lugar de suelos), agroquímicos naturales, y extensos cultivos que algunos expertos han considerado monoclonales. ¡El sueño de los biotecnólogos hecho realidad, pero que  ellos no logran alcanzar!. Sin embargo, en este caso no contaminan y son sustentables. De hecho estas hormigas llevan tantos millones  de años cultivando su hongo que actualmente  la especie no se encuentra en otro lugar del planeta. Algo parecido debe acaecer con las bacterias “domésticas” destinadas a producir agroquímicos (en este caso fungicidas) que se “rocían” sobre sus campos agrícolas para erradicar o evitar el crecimiento de otros hongos competidores, siendo guardados en unas hendiduras del esqueleto de las propias hormigas. Del mismo modo tales sustratos albergan bacterias fijadoras de nitrógeno, por lo que tampoco necesitan abonos químicos.

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Las estructura de las ciudades de las hormigas atinas se asemejan a las humanas. Fuente EarthTimes

Ya hemos reiterado también que el ser humano, necesitó lograr el control suelo-planta para pasar del paleolítico al Neolítico. Sin embargo hubo que esperar a que se consiguiera el control suelo-planta-agua para que surgieran las civilizaciones. Por el contrario, las hormigas atinas no necesitaron dar este último salto, ya que sus cultivos subterráneos no lo requieren, pudiendo ser considerados genuinos invernaderos bajo el suelo. ¿Quién da más?. ¿Ha conseguido el ser humano algo parecido con su ciencia y tecnología?

Como también ocurre en las sociedades humanas, sus “civilizaciones”, con vistas a progresar, fueron incorporando a otras especies, que a la postre podemos  calificar de “domesticación”. En otras palabras, la evolución social, como la individual generan individuos (en este caso serían las colonias) ecosistemas, en los que la simbiosis, mutualismos, altruismos y tipos varios de cooperación, conviven con las concepciones darvinistas.

Resulta sorprendente el hecho que las sociedades de las hormigas Atinas o culonas, evolucionaran según las reglas de la Teoría Economica de Adam Smith (“La riqueza de las naciones”), que basó gran parte de sus tesis al resaltar la importancia de la división del trabajo. De hecho, estos bichitos llevaron tal teoría al extremo de amoldar sus tamaños y formas corporales a la tarea que deben realizar conforme a las castas a las que pertenecen (entre tres y siete según los expertos) o lo que sea (algunos estudiosos niegan la idoneidad de aplicar tal vocablo), ya que también han elaborado un sofisticado sistema en base a individuos que llevan a cabo diferentes labores a la vez, o en función de su edadTodos estos hechos embrujaron las mentes de muchos de sus estudiosos hasta el punto de que personajes como Edward Osborne Wilson desarrollaron la teoría de la Sociobiología, sobre la que habría mucho que objetar, basándose en los indagaciones a cerca del comportamiento de estos insectos sociales. Tim Flannery, en su monografía “Aquí en la Tierra”, nos recuerda el antropomorfismo de algunos de aquellos científicos pioneros en el análisis de las hormigas atinas o culonas. Así, por ejemplo Tim escribe; “Las hormigas atinas se encuentran únicamente en las  Américas, y han sido descritas por los expertos en hormigas Bert Holldobler y E. O. Wilson comolos superorganismos supremos de la Tierra (….) Las  obreras (…), como descubrió Eugene Marais, tienen unas funciones análogas a las de nuestros órganos. De forma muy parecida a nuestras células de la sangre o de la piel, las hormigas obreras tienen una vida corta, ya que cada día muere entre el 1 y el 10% de toda la población (…) las hormigas soldados son como las armas ofensivas o como los sistemas inmunológicos y, como ocurre con nuestro cuerpo, hay partes de un superorganismo de hormigas que están hechas de materia muerta. En nuestro caso, se trata de nuestro esqueleto y de la capa exterior de células muertas de nuestra piel, pero en el caso de las hormigas, es el propio nido lo que aporta estructura y protección.

No obstante también es cierto que se trata mayoritariamente de una civilización que pivota en torno a la producción alimentaria, ya que en varias especies una  parte considerable de los individuos se aventuran fuera de la colonia en búsqueda del sustrato foliar, pudiendo fallecer  casi el 50% de los mismos en tales menesteres incluidas sobre el uso culinario que los humanos hacemos de alguna de sus castas.

Os dejamos pues con algunos fragmentos de Wikipedia que amplían lo hasta aquí escrito por este impresentable administrador.

Juan José Ibáñez

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La Comunicación de las Hormigas, Inteligencia Distributiva y La división del Trabajo (y la Teoría Económica de Adam Smith)

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División del trabajo y división del tamaño en las hormigas cortadoras de hojas. Fuente: Bioblogs by Biotunes

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Hormiga guardaespaldas de hormiga transportadora. Fuente: About Education

Las sociedades complejas de las  hormigas, como las humanas, necesitan una comunicación permanente y coordinada entre sus individuos.  Sin embargo, ellas no disponen de un lenguaje como el de los humanos, además de que la inteligencia social resulta ser de tipo distributivo, actuando sus componentes como autómatas¿Cómo consiguen pues comunicarse?. La respuesta es simple, vía química. Basta un grupo de sustancias denominadas feromonas, para que cada una de ellas, y/o sus correspondientes combinaciones, puedan llegar a generar un conjunto de instrucciones altamente complejo. Estos productos químicos resultan ser enormemente potentes y efectivos incluso a muy pequeñas concentraciones. En conclusión, toda su vida social se encuentra insertada en los genes, mientas que el libre albedrío les resulta ajeno. De acuerdo a la obra de Tim Flannery, que lleva por título “Aquí en la Tierra” se han descubierto más de 40 glándulas distintas que producen feromonas en este grupo de insectos, por lo que forman parte de su acervo etológico. Obviamente cada especie atesora un número reducido de ellas, a pesar de lo cual son suficientes como para permitir comportamientos muy complejos. Así por ejemplo, las peligrosas y conocidas hormigas del fuego, que también viven en el suelo, disponen en su arsenal comunicativo de 18 feromonas distintas, suficientes para emitir/recibir una gran variedad de señales entre los individuos que constituyen el nido. 

Las hormigas, van dispersando rastro de feromonas conforme viajan en busca de alimento u otras actividades. Cuanto más individuos sigan la misma trayectoria tanto más se amplificará la señal, dado que la concentración de feromonas aumenta. Finalmente, si el trayecto es fructífero el caminito devendrá en autopista para sus congéneres, esos senderos observables en la superficie del suelo, pero que por su tamaño relativo respecto a los individuos que transitan deben ser percibidas por estos últimos como surcos tridimensionales. En el caso de las hormigas atinas o cortadoras de hojas, las feromonas marcan direcciones con distintos fines, como los que conducen al alimento, su regreso al nido, o las vías para depositar los restos desechables de la colonia en cámaras de desperdicios, es decir en genuinos vertederos. Si por cualquier razón se interrumpe el rastro, los individuos se desconciertan, retroceden por el sendero previamente transitado o simplemente comienzan a vagar sin rumbo fijo: no saben que hacer sin la información de las feromonas. Tim expresa este comportamiento y la función de las mentadas sustancias químicas mediante la siguiente metáfora. Basta con un  miligramo de una de estos potentes compuestos para guiar a las obreras hasta los emplazamientos en donde cortan los trocitos de hojas. Un miligramo de tal comunicador químico bastaría para construir una autopista que diera la vuelta a la Tierra ¡60 veces!, Pero recordar el comportamiento del nido puede considerarse organizado e inteligente, que no así el de cada individuo ya que no son más que meros autómatas (no puede denominarse consciencia tal cual la entendemos los humanos).  Tal clase de inteligencia colectiva puede denominarse distributiva, colaborativa o emergente, sin que los expertos alcancen un consenso sobre la definición y esencia de la misma.   No existe una ubicación conocida de este cerebro social y, contrariamente a la creencia popular, no se ubica en la casta de las reinas,  Curiosamente muchas decisiones de la colonia, pueden  considerarse, en cierto modo, como democrático-participativas, que no representativas. Conforme  a TimFlannery, tal hecho resulta palmario cuando, debido a alguna circunstancia, el conjunto de la colonia debe cambiar de ubicación. En este último caso, ningún individuo por sí solo, seleccionará el nuevo emplazamiento, sino que mediante el denominado  teorema de la aguja de Buffon” todos participarán, siendo finalmente elegido, conforme a la proporción sus tránsitos hacia los enclaves potencialmente seleccionables. Cuanto más individuos transcurran por uno un lugar o camino, tantas más posibilidades tendrá este de ser seleccionado para la construcción del nuevo “edificio colonial”, ya que la concentración de la feromona implicada en este objetivo será mayor.  De aquí que hablemos de democracia colectivo-participativa, que no representativa, “sin dar lugar a corrupciones” como en las sociedades humanas y esto a pesar de  su limitadísima inteligencia. Reiteremos pues que nos encontramos ante  decisiones totalmente colectiva que dotan de esa difusa inteligencia al hormiguero, que no a sus miembros. ¡Materia de reflexión para los superdotados humanos!. Y así todas las hormigas se sintonizan al unísono transportando la enorme reina, huevos, larvas, etc., hacia un enclave mejor en donde alzarán su nueva ciudad-estado en beneficio de todo el colectivo.

En donde el tamaño sí importa se produce enn la división del trabajo (y la Teoría Economica de Adam Smith: “La riqueza de las naciones” de ).

Pero atender que aquí describimos lo más sorprendente……

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Mamuts, Cultura Clovis, Estepas y su Impacto sobre los Suelos

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Grandes Mamíferos de Norteamérica Prehistórica. Fuente: Pinterest

Como narra Tim Flannery en su espléndida monografíaAquí en la Tierra”,  en el periodo en el que la estepa del Mamut  y su megafauna alcanzaron una mayor  extensión, los neandertales convivieron y se alimentaron de ellos de forma sustentable. Pero entonces surgieron de África los humanos modernos, y cuando allí llegaron, generaron el colapso de aquellos ecosistemas mediante una caza incontrolada de aquellos grandes animales hasta s¡u casi total exterminio. Hablamos del Homo sapiens del paleolítico. Hará unos 12.000-16.000 años, el continente Americano no padecía el mismo saqueo ecológico. ¿Razón?. Simple y llanamente los humanos modernos no parecían haber asomado sus narices en aquel continente, por lo que se mantenían los paisajes con su rica fauna de grandes mamíferos.  Las amplias masas de hielo frenaban las incursiones de aquellos  Homo terminators, que desolaban todo lo que encontraban a su paso en su primera globalización. Por esta razón, en las Américas mamuts, mastodontes , tigres de dientes de sable, león norteamericano, perezosos gigantes, osos buldog, lobos gigantes, etc. habitaban y compartían las estepas de “las Américas”. Todo apunta a que la fauna de grandes mamíferos era tan variada como la euroasiática antes de su total extinción, o la de las sabanas africanas de la actualidad. Y todo ello a pesar del frío glaciar. Sin embargo era cuestión de tiempo. Y allí llegamos según la ciencia actual hace unos 14.000-13.000 años. Por aquel entonces comenzaba a derretirse la mentada barreda de hielo localizada en Alaska. Nada impedía el asalto a nuevos territorios vírgenes: comenzando la tragedia de las Américas.  Ya habréis oído hablar como los primeros colonizadores humanos, al menos  en Norteamérica, pronto desarrollaron una singular cultura a la que denominamos Clovis. Como podréis leer más adelante, las evidencias que aporta el género de hongos denominado Sporormiella denuncia que los ecosistemas y paisajes de Norteamérica padecieron probablemente procesos similares de degradación  que los que antes sufrió de Eurasia, que ya narramos en un post precedente (ver relación abajo, al final de esta entrega). En grandes extensiones el metabolismo de los ecosistemas (es decir el medio edáfico) sufrió una profunda transformación. Las aportaciones de millones de toneladas de estiércol generada por la megafauna descendió exponencialmente, siendo mayoritariamente reemplazadas por la lenta descomposición de los residuos vegetales frescos (ver nuestra categoría necromasa). En consecuencia, y por necesidad, la ecología del suelo cambió, teniendo que cargar la microflora y microfauna edáficas con un trabajo ecosistémico mucho mayor que el precedente. No es lo mismo favorecer la incorporación del estiércol al suelo que la de los restos vegetales sin descomponer, como bien saben los agricultores. Todo apunta pues a una  ralentización, tanto de la humificación como del reciclado de nutrientes.Veamos pues que pasó en los biomas americanos con la llegada de ese impresentable depredador biosférico al que denominamos hombre moderno. Léanlo porque no tiene desperdicio.  Allá vamos (…).

Juan José Ibáñez

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Una Denominada Cartografía de Suelos del Mundo a Escala Semidetallada ya es de Libre Acceso en Móbiles y Tablets (SoilInfo App)

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SoilGrids Fuente: ISRIC

Cuando en la excursión de un congreso internacional viajé con el compadre Carlos Cruz (INEGI) de norte a sur de México, observaba con sana envidia como con su portátil nos iba proporcionando información edafológica (tipos de suelos, variables relacionadas con la fertilidad, número de muestras recogidas en cada lugar, incluso datos sobre clima y litología de los territorios que recorríamos, etc., etc.) según pasábamos de unos paisajes a otros. ¡Qué lejos de la lamentable información de suelos que disponemos en España!, aunque varíe de una Comunidad Autónoma a otra. Hoy os proporcionamos la noticia que nos enviaron hace meses desde el ISRIC (Holanda) en la cual se anunciaba que la información sobre los suelos del mundo a la que puede accederse a través de una aplicación para esos ingenios tontos a los que se denomina smart (smartphone/Tablet). No dudo de que se trate de un producto interesante para viajeros y turistas edafológicos, así como para todos aquellos a los que les interesa conocer “grosso modo” la cobertura de suelos del mundo de un determinado momento y lugar. Y desde este punto de vista, aun teniendo en cuenta las limitaciones del producto, la noticia es bienvenida. Ahora bien, ya expresé mis críticas acerca de este megaproyecto en una serie de post, que motivaron una agria polémica con algunos popes que lideran tal empresa y que ostentaban un elevado poder en la IUSS. Abajo os dejo los enlaces para aquellos que no los leyeran o que deseen refrescar la memoria. No entraré de nuevo en polémicas. Simplemente que no se trata de un verdadero nuevo Mapa de Suelos del Mundo por las razones que en su momento defendí. Soslayo pues comentar esta sentencia que me produce pavor: The current spatial prediction framework focuses on producing soil information at coarse resolution of 1 km, therefore SoilInfo App is probably of limited use to farmers and agricultural extension services i.e. at farm scale. However, this might change as the new versions of SoilGrids data, at more detailed resolutions and with improved predictions, are released. The main objective of the GSIF framework to soil data production is to establish a crowd-sourcing system to allow for users to contribute new field data and rate content based on usability (just like in the biggest web-based crowd-sourcing projects such as Wikipedia, OpenStreetMap, Geo-Wiki or similar). Consider contributing to this crowd-sourcing project and help us improve these data! For more info see: http://www.isric.org/content/soilgrids. Se pueden hacer muchos proyectos sobre suelos a través de la investigación o “colección de datos” participativa. Empero cabe añadir que recopilar datos de variables obtenidos en distintos laboratorios, con diferentes protocolos e instrumentación, da lugar a que los productos obtenidos tangan muchos errores e imprecisiones y más aún cuando hay que interpolar valores, como es el caso al que nos referimos hoy. Por lo tanto, pretender que estos mapas reflejen moderadamente bien realidad es una aseveración más que arriesgada. Ya discutiremos sobre este asunto. Sin embargo reitero que, como mínimo, al poder también cotejar la información de las cartografías clásicas, bajarse la aplicación puede resultar de interes para muchos de los lectores. Os dejo pues abajo la información recibida y mis críticas previas a la metodología del proyecto que las proporciona. No os dejéis deslumbrar por su aparente precisión, pero tampoco desdeñarlo.

Juan José Ibáñez         

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El Copia y Pega en la Docencia Universitaria

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Imagen copiada y pegada de una página Web de la Universidad de Alicante

El curso 2013/2014 fue para mí bastante más decepcionante que el anterior en la asignatura que imparto en la Universidad. ¿Razón?: A la hora de evaluar me he topado con niñatos que, en lugar de esmerarse para redactar el trabajo/examen final, hicieron un uso descarado e infantil del copia y pega. En el año anterior, tan acción tan solo fue realizada por un alumno bastante díscolo. Sin embargo en 2013/2014, se alcanzó la cifra de 5+1 (el 35% de los alumnos). Es decir cinco alumnos realizaron un ejemplar deplorable copia y pega. Estaban advertidos que tal práctica acarrearía un “0” en su calificación. Empero para que entendáis mejor el tema digamos que hablo de un Master de post-grado, es decir que el alumnado debía considerarse adulto a la par que pagaban  un dineral por recibir el mismo. Y como siempre, eran los más jóvenes y, permítanme que lo diga, “pijos”. El tema fue peor de lo que pudiera parecer a primera instancia, tras sus quejas, embustes y otros tipos de trampas. Justamente un día después de enviar las calificaciones recibí una carta dirigida al profesorado de dicha universidad, por cuanto el copia y pega deviene en pandemia universitaria. Y así se nos informa que tal práctica sería motivo de expediente académico universitario en cursos venideros. Si me llegan a avisar antes (…). Pero a lo que vamos (…)

Sabemos que en la actualidad, inculcar la cultura del esfuerzo y la disciplina a los alumnos se encuentra dificultada por los cánones que recibieron en la educación escolar. Sin embargo, el profesor debería saber que “se pilla más rápido a un mentiroso que aun cojo.  Con vistas a conseguir tal objetivo uno debe saber “un poco” acerca de los recursos que dispone el alumno en Internet, ya que raramente se molestarán en copiar de un libro en formato papel.   Obviamente, también debemos reconocer que en determinadas asignaturas detectar al tramposo puede resultar ser más complejo que en otras. O los cinco jovencitos que yo he tenido que padecer son memos o simplemente se creían que lo era yo. No tardaba más de 30 segundos en cazar la fuente de donde se había copiado. Más aun, comenté que seguiría en ciertos temas una escuela cuyos contenidos no se encuentran bien reflejados en Internet. Y como no se molestaron en buscarlos, tomaron prestados (perdón plagiados), otros que ya había reiterado personalmente en clase que no enseñaría por diversas razones. Así de tontos, así de fácil. Eso sí, en otros casos pudiera llegar a ser algo más difícil si no fueran también sordos. Francamente escribir el blog, y realizar búsquedas me ha ayudado a cazar al tramposo con suma facilidad. Veamos el procedimiento.

En nuestras carreras universitarias, ya sean en facultades ya en escuelas politécnicas, constatamos que nuestros jóvenes cada vez manejan un vocabulario más pobre. Cuando en el texto que ellos entregan cambia abruptamente el estilo de redacción de uno pedestre a  otro más sofisticado (mejor si se les exige que su tema lo envíen vía electrónica), tan solo basta “copiar” cuatro o cinco líneas del texto sospechoso y “pegarlo” en nuestro motor de búsqueda” (quien a hierro mata a hierro muere”).  Seguidamente se pulsa el “enter” e inmediatamente se obtienen, no solo la comprobación, sino también el enlace del sitio Web de donde han obtenido el texto. Ellos lo negarán. Sin embargo, uno debía recordarles el dilema del mono de Borel (leerlo por favor).  En pocas palabras la probabilidad de que alguien escriba veinte o treinta palabras seguidas (siempre harán trampillas, pero son tan cándidos como  timoratos) resulta ser altísimamente improbable.  Muchos de ellos no lo reconocen, pero para su escarnio puede demostrarse “científicamente”.  

Con la red de redes ha cambiado la forma de estudiar de los alumnos, por lo que el profesorado que tenga alergia a Internet puede padecer más problemas. Sin embargo, con impartirles unos breves conocimientos (bastan unas dos horas) resulta ser más que suficiente para que cacen a los tramposos.  

Cierto es que en determinadas materias, como por ejemplo, cuando deben emplearse el lenguaje matemático el tema pueda parecer más difícil, en primera instancia. No obstante, siempre hay recursos, como utilizar expresiones formales poco habituales de las fórmulas, en lugar de las más comunes. Reitero que existen muchas maneras si uno conoce “un poco” el mundo de Internet.  Veamos un ejemplo. Esta bitácora recibía muchas visitas de gente menuda, es decir escolares de toda Latinoamérica, con vistas a hacer sus deberes hasta que una veleidosa modificación de Google hizo añicos las estadísticas de nuestra audiencia. Ahora ya solo nos visitan adultos. Pues bien, se pueden redactar contenidos con vistas a que aprendan los más pequeños escribiendo el post en lenguaje muy simple, pero salpicado de palabros impropios para la edad de los alumnos.  Y al hacerlo, resulta fácil detectar el copia y pega, ya que los pequeños no atesoran un lenguaje tan rico como para sustituir unas palabras por otras entendiendo su pleno significado.

El copia y pega de los Power Points que se les ofrece con los contenidos de la clase.

Tras impartir una clase, generalmente les dejo a los alumnos un power point con sus contenidos. Como el trabajo/examen lo pueden realizar en casa, la tentación de copiar lo que les parece más relevante, sin entender su verdadero significado es, a veces,  irrefrenable. Pues bien basta con añadir a los contenidos habituales otros que se intercalan, pero a los que el profesor critica por falsos o irrelevantes, etc.. Estos últimos se exponen sin más, siendo el profesor el que lleva a cabo su análisis verbalmente. Y así el alumno que no atienda, no sabrá separar el grano de la paja, es decir cuáles son los que el profesor considera ciertos y cuales falsos.  Pues bien, los listillos adictos al copia y pega, suelen recogerlos por igual, acusando al docente que él los había impartido en al aula, al ser suspendidos. De este modo se puede detectar quien atiende y quien dormita en una clase.   

En última instancia siempre queda el recurso al examen escrito u oral. Sea cual sea el caso no debemos jamás olvidarnos que fuimos cocineros antes que frailes, por lo que la mayor parte de nosotros utilizábamos las más ingeniosas maneras de copiar o recordar “algo”, como por ejemplo utilizando las famosas “chuletas”. Me resulta comprensible que algunos jóvenes copien en los primeros cursos universitarios. Ahora bien cuando se cursa un master que paga “papa” lo único que se demuestra es que lanzamos al mercado laboral criaturas perezosas y tramposas, más que jóvenes instruidos en la cultura del esfuerzo.  Mi problema resultaba aún más desalentador por cuanto en algunas clases abundaba sobre el problema del fraude y mala praxis científica, por lo que al leer sus burdos “copias y pega” se me caía el alma a los pies. ¡Tramposos y torpes!. Así no hacemos país; Así lanzamos niñatos corruptos al mercado. Hay que atajar el problema ¡ya!.

Juan José Ibáñez

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La Decadencia de las Civilizaciones y su Complejidad

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El Colapso de las Civilizaciones. Fuente: Collapse of the Modern Civilization by Jay Simons

Se habla muy alegremente sobre el ocaso de las antiguas civilizaciones apelando al cambio climático, salinización de los suelos, mala gestión, desastres naturales, etc. Sin embargo mirar retrospectivamente, a la luz de nuevas evidencias científicas, sin otear nuestros ombligos es adoptar la postura del avestruz. Resulta que nuestra civilización se encuentra cometiendo los mismos errores y aún otros más graves que las que le precedieron. En lugar de vanagloriarnos de nuestros avances tecnológicos, deberíamos comparar los datos de que disponemos y percatarnos que, como seres humanos no hemos avanzado nada. ¡Nada de nada!. Dicen los ¡sabios!, por ejemplo, que la salinización de los suelos pudieron ser la causa de la decadencia de Mesopotamia. Otros apuntan a que los cambios climáticos y una sobrepoblación propiciaron el colapso de la Maya. Y así podíamos seguir “ad nauseam”. Nuestro mayor pecado estriba en solernos considerar ajenos a aquellos ¿errores o vicisitudes?, cuando en realidad vamos avocados en la misma dirección a pesar de que debiéramos haber aprendido del pasado. Si los pueblos antiguos salinizaron sus suelos, nosotros también. Si ellos fueron presa de cambios climáticos naturales, nosotros además los propiciamos, aunque no estemos preparados para afrontarlos. Si antaño se sobreexplotaron los recursos naturales a escalas regionales, el ser humano moderno tropieza en la misma piedra, pero con una furia inusitada y dimensiones globales. Cuando se argumenta que algunos imperios sobrepasaron la capacidad de carga humana (sobre-población) con las tecnologías que empleaban, nadie puede dudar que actualmente tal problema persiste y aumenta. La mayor estupidez del ser humano reside en considerar siempre que lo que sucedió, no puede volver a ocurrir ya que atesoramos una tecnología portentosa. Empero los riesgos son aún mayores y por nuestra “sabiduría,” menos justificables. A penas queda suelo fértil por explotar, mientras que nosotros lo sepultamos bajo las ciudades, contaminamos, erosionamos, salinizamos, acidificamos, etc. Peor aún más, si en la antigüedad aquellos esquilmadores hubieran podido desplazarse a otros lares tras alguno de estos problemas, resulta que ya no. Incluso como indicaremos más abajo, la sobreexplotación de los acuíferos tampoco resulta ser un problema moderno.

Mientras que la evolución cultural conduce a la complejidad social, esta última padece tantos problemas como resuelve. Sin embargo fue el propio incremento de la complejidad sociocultural la que marcó tanto el auge de aquellas culturas como su propio declive. Cuando una cultura crece, puede hacerlo de forma sustentable, si, y solo sí, sus estructuras socioculturales y de poder son también responsables, es decir sustentables, ya que sin la una no puede darse la otra. Cualquier (o al menos muchos) cambio brusco e importante en la sociedad actual puede acarrear su colapso. Un poblamiento humano pequeño y sencillo puede maniobrar más rápida y flexiblemente (por ejemplo, emigrando y cambiando de hábitats) que otro enorme y complejo, repleto de estructuras sociales en sempiternos conflictos y ansias de poder desmesuradas.

La evolución biológica nos muestra que somos un mero ejemplo de unos patrones repetitivos. Tras cada gran extinción, en general los organismos complejos fueron los más mermados en su biodiversidad, mientras que los simples evolucionaron e incrementaron su adaptación con vistas a ocupar aquellos que quedaron vacíos.

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“Inteligencia de las Plantas” e Investigación Robótica (Raíces y Fitorobótica)

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En el laboratorio de Barbara Mazzolai (ver al pinchar en el enlace el video adjunto) Fuente: Popular Science

La naturaleza es fuente inagotable de inspiración para la ciencia y la tecnología. Y así por ejemplo, la biomimética es definida por algunos como  la “tecnología que imita a la naturaleza”. Del mismo modo, la Robótica y el diseño de robots basados en las propiedades de los organismos vivos, es decir la  biorobótica resulta ser una disciplina emergente. Sin embargo, como se abunda en la interesante noticia que abordamos hoy, los investigadores suelen prestar mucha atención al mundo animal y casi ninguna al vegetal. Sin embargo las cosas comienzan a cambiar, como denuncia la mentada nota de prensa que lleva por título “Barbara Mazzolai: Construir un robot que imite a las plantas”.

 No obstante debemos recordar que el interés por modelizar la estructura de las plantas no es nuevo.  En febrero de 1989 tuve el placer de cenar en la casa de Aristid Lindenmayer en el chalet que tenía en los alrededores de la localidad de Utrecht (Holanda). Tipo afable y talentoso desarrolló los sistemas-L o sistemas de Lindenmayer, basados en la geometría fractal y el mundo de las plantas, con los cuales se elaboraron paisajes que lograron alcanzar una gran popularidad en alguna superproducción cinematográfica de ciencia ficción realizadas por la productora de George Lucas. Lamentablemente falleció relativamente joven pocos meses después. Ya os comentaré algún día aquella conmovedora velada con un científico tan honesto como afamado (que no al revés, como suele espetarse de acuerdo con un orden de prioridades que detesto). Obviamente las raíces son estructuras fractales, como hemos reiterado en varios post, tales como este: Geometría fractal en la ciencia del suelo. También nos vemos obligados a recordar que la geometría radicular es semejante, en casi todas sus propiedades, a la de las Redes de drenaje. También las antenas fractales emulan la morfología de los sistemas radicales de las plantas. Barbara Mazzolai, como podréis leer seguidamente, da cuenta de una nueva línea de investigación que pretende sacar partido de las propiedades, y funciones de las raíces de las plantas en la construcción de nuevos robots, analizando sus propiedades en el suelo, adaptación a ambientes cambiantes, optimización  en el consumo de energía y absorción de nutrientes, etc. etc.

Este tipo de investigaciones puede interesarnos a los edafólogos y fisiólogos vegetales debido a que una modelización exitosa ampliaría de paso nuestros conocimientos sobre la estructura y dinámica del sistema suelo-raíces, como la propia Bárbara reconoce al afirmar que:  (…) las plantas suelen considerarse organismos pasivos incapaces de desplazarse, comunicarse o escapar de un entorno hostil. La principal innovación del proyecto pasa por observar las plantas desde una perspectiva distinta y considerar sus propiedades estructurales, funcionales y fisiológicas como una fuente revolucionaria de inspiración para la robótica y las TIC (…). En paralelo, pretendo aumentar el conocimiento que se posee sobre el sistema biológico que se emplee como modelo. No obstante debemos reseñar que, aunque la entrevista a Bárbara omite el tema, el hecho de que las raíces atesoren una geometría fractal ya les proporciona una serie de propiedades de lo más interesante, con independencia de las que ella pueda indagar.  Esta investigadora pretende emular el crecimiento de los sistemas radicales en el propio suelo, usando materiales sintéticos, lo cual podría aportar una valiosa información sobre estas estructuras. Empero tampoco podemos olvidar que muy a menudo la exploración mejora mediante la simbiosis entre estas estructuras y la  micorrizas, aspecto que al parecer es omitido, por lo que me aventuraría a predecir que serán menos eficientes que las naturales.

La noticia se encuentra muy bien redactada, habla realmente del medio edáfico, utilizando estos mismos términos (algo inaudito en el quehacer bastante chapucero de los plumillas españoles), por lo que merece la pena leerla en su totalidad. En consecuencia recomiendo su lectura, y interrumpo mi desiderata.  Bravo Bárbara y ánimo.

Juan José Ibáñez

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