‘Zona Crítica Terrestre y El Futuro de la Edafología’

Suelos, rocas, sequías y resiliencia de la vegetación

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Fuente del Grafico del Perfil. Gobierno de  Aragón. Fotos Google imágenes

La Humedad de la Roca oculta podría ser clave para entender la respuesta de los bosques a la sequía. Así más o menos comienza la nota de prensa que os mostramos abajo, traducida al español y que analizamos hoy. Pero sigamos: “Investigaciones realizadas por la Universidad de Austin en Tejas y la Universidad Berkeley en California descubrieron que una capa de roca subterránea poco estudiada puede contener cantidades importantes de agua que puede considerarse como un reservorio vital para los árboles, especialmente en tiempos de sequía. El estudio, publicado en la revista PNAS, analizó el agua almacenada dentro de la capa de roca alterada que comúnmente se encuentra debajo de los suelos en ambientes montañosos”.

La noticia me pareció muy interesante y de hecho lo es. ¿Pueden almacenar las rocas que subyacen a los suelos mucha agua? ¿Puede este líquido ser utilizado por la vegetación y ayudar a paliar los efectos del estrés hídrico ocasionados por sequías persistentes?.  De ser así, se trata de un hallazgo muy interesante. Ahora bien maticemos. En primer lugar, al seguir leyendo la noticia que os he traducido abajo,  la novedad se esfuma y en su lugar surge la lógica. No se trata de la roca en sí misma, sino, del material de la misma que se va alterando hasta formar el regolito que subyace al suelo en la zona vadosa y más allá. Las capacidades de almacenamiento dependerán pues de la razón entre la cantidad de granos/partículas ya dispersados, del grado de alteración de los bloques, y piedras, así como de la textura de la tierra fina resultante. Muchas de estas propiedades dependerán, de la naturaleza del material litológico, clima, fisiografía, así como de las repercusiones de las raíces y vida subterránea, etc. Es decir no resulta posible extrapolar los resultados obtenidos a otros ambientes de los  aquí analizados.

Y así, lo que llaman rocas, son en realidad los materiales que conforman el regolito del que tanto os hemos hablado en nuestra categoríaZona Crítica Terrestre: el Futuro de la edafología”.  Al final del presente post os muestro muchas de las entregas previas en las que podréis comprobar, por ejemplo que: (i) hemos defendidos que los regolitos deben ser considerados como parte del suelo; (ii) que debiera clasificarse el conjunto del sistema suelo regolito y el porqué; (iii) que este administrador realizó tales proposiciones años antes de que surgiera la iniciativa de la zona crítica terrestre, etc.

Debe tenerse encuentra que durante más de un siglo, no se disponía de medios logísticos para sondear hasta varios metros de profundidad en el continuum suelo-regolito. Tampoco habían sido ideadas las instrumentaciones pertinentes para conseguir tal fin. De hecho la denominada zona vadosa y la hidropedología abordan el tema desde hace bastantes décadas, sin llegar a tenerla ambición de la zona critica terrestre.

Cuando se viaja por carretera y se observan cortes/trincheras, etc., en donde afloran los regolitos y las rocas sin alterar, podréis observar en muchos casos, depósitos deleznables de sedimentos (a veces alternando con otros impermeables) que también almacenan agua, no siendo estrictamente regolitos, sino litologías sedimentarias o litologías duras sometidas antaño, por ejemplo, a alteraciones hidrotermales.

En consecuencia, cuando una sequía prolongada afecta a un espacio geográfico, no es extraño observar islas en donde los ecosistemas vegetales permanecen vigorosamente verdes en una matriz repleta de árboles muertos o seriamente afectados por el estrés hídrico. En la mayor parte de los casos se debe a las razones aludidas, empero a cortas distancias, también se constata que las profundidades a las que afloran regolitos y sedimentos son enormemente variables, tomando como línea basa la superficie.

Resumiendo, no se trata de ninguna sorpresa, excepto para mentes cortas de vista. El trabajo resulta interesante, justamente porque por fin se reconoce y constata experimentalmente lo que cabía inferir conforme a nuestros conocimientos actuales.

Os dejo con la noticia y la relación de post previos un donde se da fe, de que en esta bitácora se defienden perspectivas racionales. El tiempo da y quita razones. Ahora bien, en muchas de estas entregas nos adelantamos a lo que actualmente se consideran novedades en la literatura científica. Fue justamente al inicio de la andadura de este blog, en donde aclaramos nuestros puntos de vista, hará ya casi quince años.

Juan José Ibáñez

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Bruno Latour se interesa por los suelos y la zona crítica terrestre

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Daniel D. Richter y Bruno Latour Mayo 2019: The Education of Bruno Latour: From the Critical Zone to the Anthropocene” Feature-Length Documentary. Franklin humanities Institute

Resulta ya raro que alguna noticia me sorprenda e incluso estremezca. Y la que os voy a mostrar hoy os extrañará. Ya sabéis, que al margen de mi disciplina científica, me encuentro muy interesado por la filosofía y sociología de la ciencia, y más recientemente por la el nacimiento de filosofía de la tecnociencia. En mi más que modesta opinión, los grandes pensadores sobre la filosofía de la ciencia terminaron con la teoría anarquista del conocimiento propuesta por el irreverente y brillante  Paul Feyerabend, en la década de los años 70 del siglo XX. Para este autor, ya en la segunda mitad de aquel siglo, políticos y científicos querían desplazar las religiones, con vistas a que ocupara su lugar la ciencia, que recordemos que no tiene más moral y ética que la que las sociedades les dignan otorgar en un momento dado de la historia. En la décadas de los años 80 y 90 del siglo pasado, surgen los denominados estudios sociales de la ciencia o simplemente estudios de la ciencia, tecnología y sociedad. Entre sus fundadores y posiblemente como alma mater, emerge la figura de Bruno Latour, del que tanto os he ido hablando con el transcurso de los años (ver relación de post abajo). Para Bruno Latour hemos alcanzado un punto de no retorno, apostando por un nuevo contrato social cuyas raíces se hunden en el ecologismo y la demolición del modelo sociopolítico, económico y cultural actual, como explica en una reciente entrevista. Él fue quien mostro también el devenir de la ciencia y como sus nobles ideales han sucumbido a los tenebrosos fundamentos de la tecnociencia. No existe un pensador actual digno de llevar tal calificativo que no conozca a Bruno Latour.

Pues bien, hace muy pocos días recibí una alerta de la red que conformamos la CZCN, es decir de un nuevo tipo de edafología expandida, sobre la que también hemos abundado, incluyendo los post redactados en la categoría ‘Zona Crítica Terrestre y El Futuro de la Edafología’. También os comenté la emoción que sentí al leer una obra maestra del pensamiento actual denominadaLa Esperanza de Pandora”, y cuyo autor, como no, resulta ser Bruno. El libro comenzaba describiendo los entresijos del conocimiento científico en un viaje a Brasil, en el cual edafólogos y botánicos discutían sobre la frontera entre selva y sabana de aquél maravilloso país.  Tras años de lectura he podido constatar  como los grandes pensadores del pasado y del presente se han interedado por ciencias más prestigiosas en la actualidad. Esta, ha sido la única ocasión en la que he uno de ellos abordaba el tema de la edafología sin remilgos, y lo tomaba como ejemplo para discutir después sobre lo divino y lo humano de nuestra cultura. El capítulo adolece de algunos errores conceptuales, empero el contenido sigue siendo palmario, meridiano y brillante.

Pues bien, la alerta de la CZCN, con regocijo, nos informaba que Bruno Latour había visitado uno de sus observatorios dependientes de la Universidad de Duke en EE.UU., con vistas a entender como  la Zona Crítica Terrestre’ nos informa acerca de la transformación profunda de la superficie terrestre y del mal conceptualizado y definido Antropoceno.

A Bruno le gustas los suelos, ya lo demostró y lo ha vuelto a hacer. Y si el habla de los recursos edáficos, tener por seguro, que con el tiempo su importancia será reconocida por todos aquellos que hoy no se encuentran interesados, e incluso la denostan. Como veréis, acaba de aterrizar allí e impartido una conferencia.  Entre la información que incorporo abajo existe un video colgado en Youtube en donde habla de los suelos, la zona crítica terrestre y el Antropoceno. No dudéis que tarde y temprano las ciencias del suelo serán mucho más reconocidas entre los intelectuales de todo el mundo occidental que ignoran hasta el significado de edafología o pedología. ¡Gracias Maestro!.

Os dejo pues con la información y especialmente con la ofrecida por los enlaces. Eso sí, lamentablemente se encuentra en inglés. No obstante, mientras tanto, podéis consolaros con lo ya publicado en “La Esperanza de Pandora”, cuyo texto ha sido pirateado y se encuentra ya en castellano, “para todos” en Internet (buscarlo, por favor). Estoy convencido que pronto saldrá a la palestra, en sus libros y artículos la relevancia de la zona crítica terrestre, el Antropoceno y la edafología. Tendrán una enorme audiencia, llegando a personas que hoy ignoran su importancia. ¡Garantizado!.

Juan José Ibáñez

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No hay agricultura sustentable basada en el riego, con sobreexplotación de los acuíferos

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Fuente: Colaje Google imágenes

 El título por si solo ya resume el contenido de toda la noticia, la cual se me antoja trivial, aunque a muchos expertos al parecer no. Cuando hablamos de agricultura sustentable deben tenerse en cuenta todos los factores, no solo que el manejo del suelo sea el adecuado bajo las condiciones actuales. Son muchos los espacios geográficos en los que una agricultura “aparentemente sostenible”, resulta no serlo, al no considerar otras circunstancias que actualmente ignoran numerosos colegas, con ramplonas premisas y sus modelitos numéricos “ad hoc”.

 Hoy por hoy, el cultivo bajo riego es imprescindible con vistas a garantizar la soberanía alimentaria. Ahora bien, al margen de los quebraderos de cabeza que suponen para los técnicos, evitar que los suelos no se deterioren ni salinicen, debemos añadir que muchos  son irrigados con aguas procedentes del subsuelo.  Empero en grandes extensiones de los mismos, tal práctica se hace con aguas subterráneas, cuya recargas son ostensiblemente menores de las necesarias, con vistas a no incurrir en su sobreexplotación.

Del mismo modo, en territorios dispersos por todo el mundo, el uso de tal agua, procedente de los acuíferos con objetivos de irrigación, compite con otras demandas, como pueden ser, por ejemplo, el abastecimiento a una población creciente y/o urbanización en expansión. En consecuencia, incluso si la gestión de este recurso pudiera ser en sustentable en sí misma, también lo es que  dejar de serlo bajo una demanda en constante aumento que exigen o reclaman otras actividades socioeconómicas. Y así, como señala uno de los autores del estudio que os mostramos hoy, abajo traducido del suajili al español castellano: “Nuestros resultados sugieren que, para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, lo que se necesita son políticas que aborden simultáneamente los elementos socioeconómicos y ecológicos del problema..

Dicho de otro modo, cuando se llevan a cabo políticas agrarias que buscan la sustentabilidad, deben tenerse en cuenta tanto la productividad vegetal, la no degradación del suelo, el mantenimiento de la cantidad/calidad de las aguas subterráneas, incluida su potencial contaminación con pesticidas/herbicidas, así como otros usos y proyecciones de futuro del recurso explotado, es decir los acuíferos. Pero aquí no termina el problema.

En muchos países, incluso con una adecuada planificación y legislación, lamentablemente se incrementa ilegalmente el número de pozos de extracción por campesinos poco honestos, echando al traste todas las buenas intenciones precedentes. Este es el caso, por ejemplo, de España. Con harta frecuencia los políticos y legisladores vuelven la vista hacia otro lado, ante estas ilegalidades, por lo que también debieran entrar en el grupo de los responsables.  Así pues, se necesita también mejorar la cultura ciudadana (evitar tal fraude ambiental), así como sostener una férrea monitorización por los técnicos a los que les corresponde velar de tal competencia, y las propias comunidades de regantes, que si cumplen la ley, a la hora de evitar este tipo de atropellos, que a la postre  generará daño al conjunto de toda la comunidad.

Por estas razones, se publican muchos artículos que proclaman la bondad de ciertos modelos cuyos escenarios son desmentidos por la cruda realidad… Luego se publican otros, abundando en la ceremonia de la confusión: muchas propuestas, aunque ninguna óptima.

En algún país, como Israel, se propicia la recarga artificial de acuíferos, cuando los embalses o caudales fluviales rebosan tras lluvias torrenciales, realizando las obras de ingeniería oportunas.  Estas iniciativas, ayudan a mitigar, en mayor o menor medida, la sobreexplotación de los acuíferos. Se trata de un procedimiento poco explorado y quizás (lo desconozco) excesivamente oneroso para ponerlo en práctica en numerosos por otros Estados. Finalmente, os dejo otra noticia relacionada que he leído en la página Web NOSoloSIG de José Ignacio Sánchez, y que lleva por título: WaterCloud, Teledetección e IA para racionalizar el uso del agua en regiones áridas.

ver también el post:  La escasez de agua subterránea en las regiones semi áridas del norte de Chile: el conflicto por la demanda de agua afecta a los ecosistemas de aguas subterráneas

Juan José Ibáñez

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La Zona Vadosa y la Zona Crítica Terrestre (zona de aireación, zona no saturada, regolito y nappa) (Conceptos y Definiciones)

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Diferencias entre la zona vadosa y la zona crítica terrestre. Fuente: Escola Superior de Agricultura “Luiz de Queiroz”; Universidade de São Paulo

Las denominadas zona vadosa y zona no saturada son vocablos sinónimos muy habituales en la literatura científica. Sin embargo, si uno busca por estos términos en Internet (español-castellano), puede sorprenderse  por la escasez del material divulgativo que alberga, así por lo ambiguo y a veces confundente de sus definiciones. Muy recientemente, ya en el siglo XX surgió el concepto de Zona Crítica Terrestre, que incumbe a las biocenosis, los suelos, el regolito, la zona no saturada y la zona saturada (aguas subterráneas), intentando llevar a cabo un estudio integrado y holístico de todos estos cuerpos cercanos a la superficie terrestre.   Hoy intentaremos ofreceros material para que entendáis sus similitudes y diferencias, ya que se trata de conceptos solapantes que, además, varían algo su significado en función de la disciplina científica que los traten.  Por lo tanto, intentaré ser lo más breve posible en esta entradilla para que a la postre luego podáis leer lo que se ha escrito acerca del tema y que me ha parecido de interés. De hecho, ya adelanto que, para mi sorpresa la Wikipedia española no atesora capítulos (al menos hasta octubre de 2017), ni sobre la zona vadosa, ni acerca de la zona crítica terrestre (de la que prácticamente no existe material en nuestro idioma, en contraste con la abundancia que disfruta esta enciclopedia libre en lengua anglosajona). También os mostraré enlaces con vistas a que entendáis conceptos relacionados como el de “napa” y regolito. Este post es por tanto meramente divulgativo.

 La Zona Vadosa (ZV) (o zona no saturada) da cuenta de los materiales y estructuras que acaecen entre la superficie terrestre emergida y las aguas subterráneas. En consecuencia incluye tanto a suelos como regolitos, como veréis abajo. Por su parte la Zona Critica Terrestre (ZCT) abarca la zona vadosa y las aguas subterráneas, teniendo un límite, siempre arbitrario, en las rocas subyacentes, cuando se encuentran poco alteradas por la vida. Por lo tanto, ZCT incluye ZV y Aguas subterráneas (¿en toda su profundidad?: es un tema aun no aclarado, al menos cuando esas aguas freáticas penetran hasta muchas decenas e incluso centenas de metros de profundidad). Suele utilizarse el concepto suelo para dar cuenta de la capa fértil de la tierra, mientras que regolito se usa para referirse al material que se ubica entre este y las aguas subterráneas. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que, a veces, pueden aparecer capas de materiales encharcados, descolgados por encina de las aguas subterráneas, cuya acumulación de líquido puede deberse a ciertos procesos edafogenéticos (como la lixiviación y acumulación de abundante cantidad de arcilla a cierta profundidad) que no debe confundirse con las aguas freáticas o subterránea sensu stricto, e incluso en la acepción más amplia del término. Hablamos de las denominadas “napas o capas colgadas”.

 Estas capas que conforman la Zona Crítica terrestre, no suelen ser estáticas, ganando o perdiendo espesor, como si de un acordeón se tratase, en función de factores ambientales y antrópicos, en un breve plazo de tiempo (digamos que decenios). Por ejemplo, tras una prolongada sequía o la sobreexplotación de acuíferos, las aguas subterráneas descienden y, como corolario, el regolito y la zona vadosa se extienden en profundidad.  Lo contrario ocurriría tras periodos prolongados de lluvias intensas, entre otras razones.

 Y seguidamente os dejo ya material sobre estos conceptos con vistas a que vosotros extraigáis vuestras propias conclusiones. Eso sí al final del post os reproduzco una nota de prensa escrita en inglés en el cual el autor parece confundir casi todos los conceptos. ¡Menos mal! que se trata una noticia científica divulgada por  ScienceDaily). ¡Sin comentarios!.

 Juan José Ibáñez

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Detectando Los cambios climáticos pasados mediante los minerales del suelo

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Depósitos de Loess y colores ocres y rojos el suelo

La nota de prensa que os mostramos hoy nos informa de algo ya conocido en esta bitácora, aunque no por deje de ser una aportación de gran interés. La mineralogía del suelo resulta ser de gran utilidad con vistas a reconstruir tanto los climas del pasado, como encontrar evidencias de la la posible existencia de vida en marte. Se trata de un potencial que los expertos en edafología deben explotar, en una época en la que la mineralogía de suelos no vive en el seno de nuestra comunidad científica sus mejores momentos. No resulta sexy. El Edafólogo Español José Torrent, Medalla Duchaufour de la Unión de Geociencias Europea, es uno de los más destacados expertos mundiales en la formación de minerales de hierro, por lo que ha llevado a cabo destacadas contribuciones en los dos aspectos mentados, al margen de sus también relevantes investigaciones en el ámbito de la química agrícola y sus relaciones con la producción vegetal. La noticia de hoy nos informa de como Torrent y su equipo acaban de constatar que  “Los óxidos de hierro revelan la historia del clima monzónico en China hace 1,2 millones de años”. El hierro se suele encontrar en los suelos y sedimentos en forma de óxidos e hidróxidos de hierro, siendo su estado el que determina el color que observamos en muchos perfiles del suelo. Cuando estos no se encuentras encharcados y sufren ambientes anóxicos (dando lugar a otros colores en el medio edáfico) el hierro suele encontrase en forma de Hematita y/o Goethita. El primero, menos hidratado da lugar a coloraciones rojizas, mientras que el segundo, asociado a más moléculas de agua se percibe por sus tonos amarillentos (ver nuestro post: el color del suelo y su estimación). En consecuencia, no debe extrañarnos que bajo climas secos y poco lluviosos los suelos suelan ser más rojizos, mientras que, al aumentar la humedad adopten tonalidades ocres/amarillentas. Cuando se analizan secuencias de paleosuelos y regolitos alterados en secciones o columnas estratigráficas, tales variaciones de color nos ayudan a entender los cambios de clima bajo los cuales se formaron cada suelo y/o estrato, aportando una valiosa información a las investigaciones paleoecológicas. El equipo de Torrent usando estos conocimientos, así como, otras técnicas instrumentales se encuentran ayudando a esclarecer la historia del clima monzónico en las plataformas chinas de loess, demostrando sus vaivenes en lo que respecta a los ciclos áridos/húmedos, pero también la evolución sufrida durante los últimos 1, 2 millones de años (desde Glaciación Günz, aproximadamente, es decir ya en el Pleistoceno), el clima de la región parece haber cambiado hacia otro más cálido y seco. Obviamente la noticia nos informa de más aspectos y conclusiones obtenidas en tales estudios, pero estás las podéis leer seguidamente. No cabe duda de que los suelos aportan una enorme y valiosa información por ser un bloque de memoria del pasado del planeta (ver nuestra categoría “La Historia de la Tierra y La Evolución de los Suelos”).

Juan José Ibáñez

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Contaminación de Suelos y Aguas por el Fracking

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En la incansable búsqueda de tecnologías para avanzar en nuestro enfermizo afán de persistir contaminando la biosfera, dilapidar los recursos fósiles y dañar la salud humana, nuestra portentosa tecnología desarrolló el Fracking. ¡Bien hecho!. Y así Wikipedia nos ofrece algunas de sus incuestionables bondades, tales como: (i) Emisión de gases de invernadero mayores que la minería de carbón; (ii) Ocupación y destrozo de grandes extensiones de suelo; (iii) Contaminación de acuíferos por metano y sus perniciosos efectos sobre la calidad de las aguas y la salud humana (iv) Sismicidad inducida; (v) Efectos en la salud, como la contaminación del agua por sustancias cancerígenas; (vi) Contaminación acústica e impactos paisajísticos; (vii) contaminación atmosférica, etc. Debo suponer pues que Donald Trump se encontrará entusiasmado apoyándola sin condiciones ¡En hora buena!, a pesar de las múltiples dudas que tiene el timorato Parlamento Europeo, como veréis más abajo.  El Fracking o fracturación hidráulica, fractura hidráulica o estimulación hidráulica, resulta ser una tecnología  con vistas a la extracción de gas y petróleo desde el subsuelo. Se ha hablado mucho de la contaminación y multiples problemas adicionales que este sistema genera en las aguas subterráneas. Sin embargo, la nota de prensa que os mostramos hoy se refiere a los Efectos del fracking sobre el agua en la superficie, aunque soslaya los que afectan a la superficie del terreno y los suelos, como señala la noticia en inglés ofrecida por TerraDaily. Sin embargo ,al contaminarse los cuerpos de agua en superficie inevitablemente lo harán los suelos, y si estos se utilizan confines agrarios o pastorales resulta fácil inferir que también los alimentos. Parece ser que a los periodistas españoles no les importa nada en absoluto de lo que ocurre en el medio edáfico, aunque se envenenen.   Y así pueden leerse abundantes noticias como las siguientes, entre otras muchas: (i) Contamination in North Dakota Linked to Fracking Spills | Nicholas … (ii) Fracking ‘could cause greater levels of soil pollution’ Pollution … ¿Queda claro ahora?.

 En fin el fracking cumple todos los requisitos para ofrecerla alguno de los  galardones que se entregan por ecocidio y tecnologías anticiudadanas. Un arma más en nuestro arsenal contra la biosfera, geosfera y salud humana. No hacen falta ni desastres siderales ni naturales, basta con nuestro modo de maltratarnos sustentablemente. Eso sí, como se dice en España “Sarna con gusto no pica”. Sin embargo a mí los perros sarnosos me soliviantan. Debo ser una persona muy susceptible y antisocial. ¿Y la biosfera?. Siguiendo con el refranero español podríamos decir que a perro flaco todo son pulgas o del árbol caído todo el mudo hace leña? Qué lástima de tiempos en los que nos ha tocado vivir. El hombre contra el hombre y su ambiente.

 Y terminada su creación, Dios no se quedó satisfecho, por lo que el octavo día creó al hombre para que la destruyera sin piedad.  

Abajo os dejo los primeros párrafos de Wikipedia y las dos noticias aludidas.

 Juanjo Ibáñez (un perro sarnoso)   (más…)

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Los Humedales, su biodiversidad y servicios ecosistémicos al borde del colapso mundial

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Tablas de Daimiel en España. Fuente MNCN Blog, CSIC

Resulta muy difícil entender que mientras devastamos los humedales de todo el mundo,  a pesar del papel esencial que desempeñan tanto para el mantenimiento de la vida, como para eliminar la contaminación  y mejorar la salud humana, muchas de las tecnologías que proponen actualmente los científicos, pero especialmente las industrias, resulten ser caras y onerosas, ya sea con vistas a la depuración de aguas residuales, ya para paliar la polución causada por la sobrefertilización de los paisajes rurales. En google abundan las noticias sobre el poder depurador de los humedades (naturales y artificiales), por lo que hoy no abundaremos en el tema, y menos aún en su relación con el cambio climático, como harían otros muchos colegas. En este post damos cuenta de una nota de prensa aparecida el rotativo Público y que lleva por título: Humedales, los ecosistemas más amenazados del mundo. Esta noticia se encuentra tan bien expuesta (extraordinaria y rara buena nueva, dicho sea de paso) que facilita que no nos extendamos en demasía. Justamente en febrero de 2016, apareció en la Revista Investigación y Ciencia, un artículo muy interesante y bien tratado que extiende la perspectiva de lo expuesto en el “Diario Publico”, ya que abunda esencialmente en la creación de humedales artificiales en los países en vías de desarrollo y entornos rurales en general, ofreciendo a su vez más datos escalofriantes acerca de la mortalidad y morbilidad tanto humana como de la vida silvestre, causadas en el mundo debido a la falta de agua potable y la contaminación de la existente. El último artículo es de pago. Sin embargo merece la pena que los técnicos  y ambientalistas dedicados/interesados en estos temas le echen un vistazo. Por tanto tan solo reproducimos los párrafos que se encuentran en acceso abierto del mentado artículo que lleva por título: Depuración natural de aguas residuales 

Para finalizar comentemos tan solo algunos aspectos adicionales. El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, es decir la USDA, comienza a divulgar  y subvencionar la creación de lagunas y pequeños embalses, así como el mantenimiento  de lagunas y charcas ya existentes con vistas a mejorar la calidad ambiental y paliar la contaminación, ofreciendo de paso directrices con vistas a que los granjeros obtengan también de ellos beneficios económicos adicionales. También ha implementado un  programa con vistas a crear reservas de humedales (Wetlands Reserve Program) y mucho más. En España, como, en otros muchos países del mundo, incluyendo Latinoamérica, la situación es lamentable por no decir dramática, incluso cuando nos referimos a los humedales protegidos. Abajo podrías entender el indignante desinterés del gobierno Español, entre otros.  

 Desde un punto de vista edafológico, los norteamericanos, una vez más, van a la cabeza, mal que nos pese, estudiando los suelos de los humedales (wetland Soils o hydric soils), su inventario, clasificación, estructura, procesos, estados de degradación, servicios ecosistémicos, etc. Las propia USDA reconoce que:

 En 1984, más de la mitad (54%) de todos los humedales de los EE.UU. había sido drenado o rellenado (desacado) para el desarrollo o la agricultura. El Congreso respondió a estas cifras alarmantes que pasa por dos programas críticos de conservación y restauración de humedales federales administrados por el NRCS con vistas a frenar o revertir esta alarmante tendencia. Estos dos programas son las Disposiciones Conservación de los Humedales (WC) (Wetland Conservation Provisions (WC)) que fue autorizado por la Ley Agrícola de 1985 y el Programa de Reserva de Humedales (WRP), que más tarde llegó a ser autorizado por la Ley Agrícola de 1990. La promulgación de la Ley Agrícola de 1985 redujo drásticamente los efectos agrícolas, en comparación con los impactos de humedales pre-1985. A través de estos dos programas, la NRCS (el Servicio de Conservación de los Recursos Naturales de EE.UU trabaja con junto con los agricultores y ganaderos con vistas a mantener o incrementar los beneficios de los humedales más importantes, garantizando al mismo tiempo su capacidad para seguir produciendo alimentos y fibras.

 Pues bien, la escandalosa cifra quede perdida de zonas húmedas de USA, como veréis más abajo. no resulta ser excepcional sino la norma.  Por último llamar la atención de los taxónomos de suelos para que realicen un inventario de los idiosincráticos suelos de estos ecosistemas que permanecen aún en el mundo y que, vistas las cifras, también se encuentran en riesgos de extinción.      

 Os dejo sin más dilación con las noticias, cuyo contenido, esta vez, habla por sí solo. ¡Por fin!. No dejéis de leerlos ¡Por favor!.

 Juan José Ibáñez

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Formación de Regolitos y Suelos: La importancia de las fracturas de las rocas y la tectónica

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Relieves Graníticos. Fuente: Milagros de la Pedriza (Sierra de Guadarrama, Madrid, España)

 Ya os hemos ido narrando en varios post, como el material litológico que subyace a un suelo, y al que solemos denominar roca madre o material parental, no condicionan por si solas la formación del Perfíl edáfico, con independencia de las aportaciones de materiales superficiales, ya sean depositados por vía eólica o hídrica. Así, por ejemplo, una roca granítica alberga granos cohesionados por unas determinadas sustancias cementantes. Estas últimas pueden ofrecer resistencias muy dispares a la alteración biogeoquímica. Si resultan ser fácilmente meteorizables, la roca se disgregará físicamente con facilidad dando lugar a un espeso regolito, que a la postre resultará más fácil de sufrir una transformación por los agentes biogeoquímicos. Si por el contrario el cemento es muy resistente, el espesor del regolito y los suelos suprayacentes serán mucho más delgados. Siguiendo el ejemplo de una sierra granítica, no resulta nada extraño observar en el paisaje zonas más escarpadas y con suelos más someros que otras, en función de la composición de las mentadas sustancias cementantes de los granos.  

Del mismo modo, si el paisaje y los escarpes fisiográficos (o los taludes generados por el movimientos de rocas ocasionados en la construcción de carreteras u otras infraestructuras) aparecen con claridad,   tampoco resulta nada insólito observar como los procesos de alteración avanzan por la fractura de las rocas dejando enormes bloques intactos entre estas últimas.  Empero en muchos materiales litológicos de diversa composición ocurre lo mismo.  Y así, los espesores de suelos y regolitos ofrecen una gran variabilidad en función de estos factores, es decir tipos de cementantes y frecuencia/tamaño de las fracturas. En consecuencia, en regiones que sufren una intensa actividad tectónica, en los que la fracturación de las rocas es común, cabe esperar que la génesis de suelos y regolitos sea más rápida e intensa que en espacios geográficos estables. Nada nuevo bajo el sol, excepto que muchos edafólogos soslayan estas evidencias, fácilmente observables sobre el terreno, a la hora de explicar le génesis de los suelos y de los paisajes edáficos. Ya lo mostramos en varios post previos. En este entrega, por ejemplo, comentamos la escasa importancia que se le otorga a los suelos someros, como lo son Leptosoles y los Regosoles, y las razones de ello, entra las que ya hablamos de los aludidos cementos.

La noticia que os ofrecemos hoy, y que parte de un estudio previo de campo, avala lo anteriormente mentado, constatando que haciendo uso de dos técnicas geofísicas habituales, resulta factible predecir el espesor de suelos y regolitos, de toda la denominada zona crítica terrestre. Los autores del estudio que abajo os exponemos elaboraron sobre estas premisas un modelo numérico, testándolo en varios espacios geográficos sometidos a diferentes fuerzas tectónicas. Según ellos, el modelo demostró atesorar un buen poder predictivo. Se trata de un resultado que avala conocimientos previos sobre el terreno, empero que tiene el valor y utilidad “en potencia” para afinar más en estos temas de gran interés para la edafología, zona crítica terrestre, hidrología y en definitiva constituirse en otra herramienta con vistas a comprender mejor la estructura y dinámica de los sistemas superficiales terrestres y su relación con los ecosistemas que albergan. Os dejo pues con la nota de prensa. Eso si, somos de la opinión de que tal información debiera incluirse en la futura generación de mapas edafológicos, que en nada tiene que ver con la basura de deconstruccionista que  intentan vender aquellos que sin saber lo que es un suelo defienden las cartografías digitales de variables edáficas, bajo la pomposa denominación de digital soil mapping  

Juan José Ibáñez 

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Los Suelos de los Lechos Fluviales: Las Ramblas y los Uadi y su Biodiversidad de Plantas Vasculares

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En algunos post precedentes hablamos de los paisajes de suelos de Almería, mostrando que son representativos de ambientes áridos y también, en algunos casos, desérticos. Nos referimos más concretamente a los siguientes: (i) Impacto Humano sobre Ecosistemas Frágiles: Desiertos, Desertificación y Algo Más (Un Ejemplo del SE Español) y (ii) Paisajes con Suelos Desérticos en Europa (El Sureste Español). Recientemente hemos publicado un artículo científico en el que se constatan empíricamente tales aseveraciones (Are there Arid Land Soilscapes in Southwestern Europe?). Sin embargo, la investigación que realizamos va mucho más allá, ya que comparamos las cartografías digitalizadas de suelos y vegetación, cuyas bases de datos pertenecen a la Junta de Andalucía, encontrándose la segunda en acceso abierto, al contrario que la primera, por desgracia. Al analizar los datos de ambos recursos naturales, inicialmente quedamos un poco desconcertados. Los mapas de vegetación de esta Comunidad Autónoma fueron llevados a cabo mediante el método sinfitosociológico a escala 1:10.000, mientras que para la cartografía de suelos  se hizo uso de la WRB de 1998 a  la escala 1.100.000, lo que motivó que requiriéramos sofisticados análisis matemáticos con vistas a detectar los patrones espaciales de ambos recursos. Pero a lo que vamos….

Con independencia de las diferencias de escala, nos sorprendió que entre el 50% y el 60% de las vegetaciones potenciales de esta región árida (Incluyendo el genuino desierto de Tabernas) son, lo que los geobotánicos que se adhieren a esta escuela,  denominan comunidades edafófilas. La Página Web Biogeografía las define así, con alguna modificación:    

Las series edafófilas: que se desarrollan en suelos o medios excepcionales, normalmente azonales, es decir en los que las características del medio edáfico determina su ausencia o presencia. Suelen estar determinados por el exceso (series edafohigrófilas) o el defecto (series edafoxerófilas) de agua en el suelo, aunque también pueden intervenir otros factores, como la salinidad, acidez, etc., a la hora de dar cuenta de su nomenclatura y clasificación. Las series edafoxerófilas o xeroseries: son series propias de medios funcionalmente secos, aun estando situadas en climas húmedos. Es el ejemplo de la vegetación de laderas abruptas, cantiles, crestas, arenales. Por el contrario, las series edafohigrófilas demandan exceso de agua en el medio edáfico, respecto a la “normal” en la cobertura de suelos típica del territorio.

Pues bien, para nuestra sorpresa la gran mayoría de los tipos de vegetación edafófilas de la Provincia de Almería resultaban ser edafohigrófilas, que no edafoxerófilas, a pesar de la aridez  del ambiente de estos territorios. Al cotejar el mapa de suelos, encontramos escasísimas correspondencias lógicas entre los tipos de suelos y esta vegetación amante del agua. Por tal motivo Juan Pedro Zaballos  (Real Jardín Botánico Juan Carlos I de la Universidad de Alcalá de Henares) y yo mismo viajamos a Almería para visitar la zona con la inestimable colaboración de algunos amigos y expertos de aquellos territorios: Cecilio Oyonarte (edafólogo y coautor del mentado mapa de suelos), Javier Cabello (geobotánico fitosociólogo) y José Luís González Rebollar (geobotánico y bioclimatólogo). Los dos primeros pertenecen a la Universidad de Almería, mientras que el segundo resulta ser investigador de la EEZ-CSIC en Granada. Fue justamente el tercer día de viaje en donde al atravesar unas ramblas en el desierto de Tabernas nos llevamos la gran sorpresa. Se trata de cauces, que permanecen secos la mayor parte del año e incluso durante muchos, muchos, años enteros, por lo que pueden catalogarse como los Uadi, típicos de los desiertos africanos. Para nuestra fortuna, en diciembre de 2014, cuando realizamos el viaje, había llovido  algo más de lo normal (nada o casi nada) por lo que las bien adaptadas comunidades vegetales a la mentada aridez, se encontraban bastante exuberantes, como puede verse en la foto de cabecera. Y en esta misma imagen se revela el misterio….

Como podréis observar, la vegetación variaba rápidamente con tramos secos, húmedos, hilillos de agua que desaparecían súbitamente y algunas charcas dispersas. Generalmente estos cauces y sus lechos suelen aparecer “aparentemente secos”. Empero, a menudo, bajo ellos, las capas freáticas suben y bajan a lo largo de varios metros de profundidad, aunque frecuentemente alcancen las raíces de las plantas.  

Quizás con la salvedad de la clasificación WRB en su versión de 2006/2007, en la cual hasta los sedimentos de calzadas y aceras de las ciudades son considerados como edafotaxa, los lechos fluviales, a menudo pedregosos y repletos de cantos rodados no son considerados suelos en la mayoría de las clasificaciones edafológicas, lo cual daba cuenta de la aludida falta de correspondencia entre tipos de suelos y tipos de vegetación. Por esta razón, estos enclaves no son muestreados en los reconocimientos de suelos.  En otras palabras, no podíamos testar, con nuestros datos, la relación entre edafotaxa  y las numerosas series de vegetación edafohigrófila presentes en el área de estudio.

Por lo tanto, una buena parte de la biodiversidad de Almería y más aun de sus comunidades vegetales dependen de la estructura y dinámica de esos cauces, casi-permanentemente secos, a los que se denominan Ramblas o Uadis. Como corolario, el impacto ambiental e incluso las obras de corrección hidráulica con vistas a evitar sus impredecibles avenidas/inundaciones, podrían poner en riesgo una buena parte de la excepcional biodiversidad (rica en endemismos iberoafricanos) de estos enclaves.

Y de aquí nace la pregunta que insinúa el título del post. ¿Deben considerarse suelos estos lechos fluviales, en los cuales el agua tan solo corre muy de vez en cuando?.  Es decir, las aguas corrientes resultan ser, en estos casos, muy poco corrientes, al contrario que los procesos de edificación. ¿Cuál es nuestra opinión?: ¡Sí!. Obviamente, si apelamos al concepto de la zona critica terrestre la afirmación sería incontestablemente rotunda: ¡Si!. Pero hay más….

Como veremos a continuación, otros investigadores han detectado abundantes especies de organismos del suelo, entre otros, bajo tales lechos, proponiendo a la comunidad científica  que “Descubren un nuevo hábitat subterráneo para fauna terrestre”. Ahora bien este artículo dio lugar a una dura polémica por la paternidad de tal descubrimiento, en los comentarios al video que aparece en el siguiente enlace: mi+dtv: Hábitat subterráneo para fauna terrestre. Preferimos soslayar aquí nuestra opinión al respecto, ya que tan agria discusión se nos antoja más como un problema de terminología que de fondo. Sin embargo os recomiendo que leáis todo este material (pinchando en el enlace), con vistas a que entendamos como, en las fronteras disciplinarias, a menudo discernir lo que es un suelo, de lo que no lo es resulta confuso y confundente para muchos investigadores, aunque a unos más que a otros.  Quizás algún día intentemos aclarar tal polémica.

Resumiendo, en los ambientes muy áridos y desérticos buena parte de la diversidad de comunidades vegetales pueden esconderse en estos oasis o islas de bio-geo-diversidad.  Sin embargo el tema no acaba aquí, ya que tras las raras pero intensas inundaciones, la localización e los lechos, en principio, podrían cambiar de disposición espacial, dando “posiblemente lugar” a habitats en parte móviles. ¿Cambian los suelos de emplazamiento?. Pues desde varios puntos de vista sí, como ya comentamos al hablar de esos suelos flotantes (o ecosistemas flotantes) presentes en parte de Latinoamérica y a los que se denominan embalsados.

No obstante, posiblemente, tal “movilidad”, debido a la erosión, arrastre y deposición de los sedimentos en el cauce, conforme a la intensidad y caudal de las avenidas no se produzca. La razón estriba en que las aguas subterráneas que recargan los acuíferos se producen fundamentalmente dentro de las cuencas durante fenómenos meteorológicos extremos, denominados “gota fría”. Una vez allí la capa freática subirá para posteriormente ir descendiendo hasta la llegada de otro evento. Ahora bien, la urgencia del agua en los lechos fluviales obedece a puntos en donde la estratigrafía subyacente (con sedimentos que atesoran una gran variabilidad en lo que respecta a su permeabilidad/impermeabilidad y que además debido a la elevada actividad tectónica no parecen ser muy continuos espacialmente) permite que tales aguas profundas afloren. Y las circunstancias mentadas solo pueden generarse en sitios estratigráficamente concretos, sin que seguramente los avatares de las aguas superficiales y su carga de sedimentos no los afecten en demasía.  

Abajo os dejo unas líneas de Wikipedia para todos aquellos que no estéis familiarizados con la geomorfología, hidrología, etc. de los Uadi y Ramblas. También os proporcionamos el enlace y el resumen del artículo que versa sobre el mentado nuevo tipo de hábitat, no sin antes recomendaros, una vez más que leáis la polémica que suscitó.

Juan José Ibáñez

Pero sigamos…….

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El Suelo y la zona crítica terrestre son parte del ecosistema

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Richter & Billings publish on Tansley’s ecosystem as Earth’s critical zone. Fuente Euroclay2015 Edinburg,

Como suelo terminar finalizando demasiados post, existen razones científicas que la razón no entiende. Y en esta dialéctica no intento defender la racionalidad de la primera frente a la segunda, sino todo lo contrario. Los suelos son parte del ecosistema como cualquier otro de sus componentes actualmente reconocidos. Sin embargo, en  la práctica, demasiados ecólogos, por no decir su inmensa mayoría, pretender ignorar tal hecho, perjudicando la comprensión de los ecosistemas y el progreso de su disciplina,  a la par que marginan y subvaloran las aportaciones procedentes del ámbito de la ciencia del suelo.  No son los edafólogos los que deberían demostrarlo, sino los ecólogos aclarar las razones que esgrimen para soslayar este recurso natural de sus estudios. Existen tantas evidencias como para que muchos de los practicantes de la ecología puedan ser calificados de cegatos, con todos mis respetos.

No se trata de un caso único, ni mucho menos, ya que en otros dominios del quehacer científico se dan incongruencias teóricas de tal calibre, por desgracia. Pero como dicen en España “mal de muchos  consuelo de tontos”. Y como no hay más sordo que el que no quiere escuchar, da igual lo que se les diga, poniendo en entre dicho la objetividad de la racionalidad científica.

Hoy presentamos un nuevo intento de los expertos de la denominada zona crítica terrestre, con vistas a defender lo obvio.  Se trata del trabajo titulado: ““One physical system”: Tansley’s ecosystem as Earth’s critical zone

El artículo se encuentra en acceso abierto y cuya dirección para bajarlo de Internet os la proporcionamos más abajo. También hemos traducido libremente el resumen. Para quien aún no lo sepa, en su día se produjo un debate en el ámbito de la ecología entre los defensores del concepto de ecosistema propuesto por Tansley frente a los rivales que respaldaban el de Clements.  Y es que el concepto de ecosistema ha sido tan debatido y criticado como el de suelo. Falta en el resumen y título del “paper” que bordamos hoy la figura y aproximación de Gleason, que como mínimo debería considerarse una hipótesis nula frente a la idea de ecosistema como superorganismo. El sesgo biológico de la ecología sigue impregnando la disciplina relegando las estructuras abióticas a un plano casi irrelevante. Y justamente fue Tansley el que atacó esta posición, más metafísica que científica. De aquí que los autores del artículo de marras eleven a Tansley hasta el título. Más recientemente, debido a los estudios de cambio climático, la inclusión del componente atmosférico, pero también el de la hidrosfera, como parte del ecosistema va ganando adeptos, casi a hurtadillas.  Sin embargo los suelos siguen analizándose muy colateralmente, tras décadas de ir mostrando, una y otra vez, que debe tratarse con el mismo peso y rigor que cualquier otro componente ecosistémico. Sin embargo algo comienza a cambiar, ya que algunos expertos en ecología comienzan a integrar los suelos en sus estudios, si bien creen haber descubierto la dinamita cuando muchos de sus novedosos descubrimientos   eran parte del corpus doctrinal de los manuales más básicos de edafología desde hace muchas décadas. Ya halaremos en otro post sobre tal asunto.

El artículo que podéis bajaros y leer hoy, lo he seleccionado justamente por su novedad cronológica, que no por sus contenidos, si bien debemos destacar que la zona crítica terrestre, como ya os mostré hace más de 10 años, abarca unas dimensiones espaciales, en la dirección vertical, que superan con creces el concepto tradicional de suelo que comienza a devenir en obsoleto.   Sin embargo, por mucho que persistan en anatemizar los ecólogos a los suelos, y los edafólogos a la zona crítica terrestre, llegará un momento en que toda su obcecación por permanecer en  el status quo actual se venga abajo. Pues bien, el análisis que podréis leer de Richter & Billings no aporta novedad alguna en este sentido, pero si presenta una crítica moderna de la trasnochada perspectiva de ecosistema, a la luz de nuevas evidencias y referencias que parten de la edafología y la mentada zona crítica.

Estas controversias y debates constatan la humanidad de la ciencia que no su objetividad.  La ciencia es un constructo social,   por los que sus hallazgos distan de ser realidades objetivas. Empero cuando sus practicantes se enfrascan en agrias discusiones escudándose en concepciones metafísicas, no hacen ningún favor a nadie, sino todo lo contrario. Os dejo pues el mentado resumen traducido y el artículo original, aparecido en 2015, para aquellos que aun deseen demostrar que en la práctica, los ecólogos distan mucho de haber llevado a cabo análisis global/integral alguno deeso a lo que llamamos ecosistema”, por lo que el estudio de la naturaleza de estas entidades conceptuales sigue castrado, vía ”prescripción metodológica” de sus practicantes. Y finalicemos como comenzamos:   existen razones científicas que la razón no entiende”. Os dejo pues con el material prometido, no sin antes recordar que

La ciencia no es lo que decimos que hacemos sino lo que llevamos a cabo en la práctica.

Juan José Ibáñez

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