‘Zona Crítica Terrestre y El Futuro de la Edafología’

La Preservación de las Culturas Aborígenes y Sus Prácticas de Manejos de Suelos en Agricultura: Investigación en Ciencias del Suelo y Agricultura para el desarrollo (GSP)

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Culturas aborígenes e investigación del suelo para el desarrollo. Fuente: thecanadianencyclopedia.com

En un post precedente os comentaba  como en estos momentos me encuentro colaborando en un grupo de trabajo  de la FAO (Alianza Global por el Suelo: Global Soil Partnership). Su objetivo es elaborar un primer documento en el que se presenten las prioridades de investigación en ciencias del suelo para las próximas décadas. Tal información se remitirá, junto con la de los otros IV pilares (ver relación abajo) al Grupo Técnico Intergubernamental de Suelos. El documento debe identificar las directrices a seguir en una agenda global sobre el tema, si bien haciendo un especial énfasis en las que necesitan imperiosamente los países en vías de desarrollo, por cuanto la FAO tiene la obligación de paliar el hambre, salud, medioambiente y desarrollo de los territorios más empobrecidos del Planeta. Y como ya os anuncié en aquel post desearía ir mostrando mis dudas y tribulaciones. Hoy hablaremos de los pueblos indígenas que desean mantener sus culturas y modos de vida en una sociedad que, de un modo u otro, les agrede inmisericordemente. En el mentado post que precedió a este os hablaba de varios problemas con vistas a regionalizar el planeta en zonas de actuación que, por sus características ambientales y edafológicas, pudieran considerarse adecuadas para ser incluidas en un mismo bloque, es decir cuyas prioridades en materia de investigación edafológica sean semejantes. A la hora de regionalizar nos encontramos con un problema del que ya hablamos, y que resultaba ser el que existen demasiadas regiones que sufren conflictos bélicos como para poder garantizar el éxito de cualquier ayuda de esta índole. Los  Derechos de los indígenas están siendo reconocidos sobre el papel, aunque todas estas declaraciones distan mucho de haberse llevado a la práctica, sino que más bien ocurre todo lo contrario. Existe una Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, como una plétora de Organizaciones de derechos indígenas que pretenden ayudar a salvaguardarlos. Ahora bien, ¿qué se puede hacer nuestro grupo de trabajo en este caso concreto? Adelantemos que en este post expondremos algunos de los problemas para la supervivencia de estas etnias, dejando para otro las iniciativas en materia de investigación de suelos que se me antojan más interesantes. 

Obviamente la FAO debe seguir los mandatos de la ONU al respecto. Cualquier cultura ancestral debiera poder decidir su modo de vida sin ser agredida por los Estados modernos. Muy a menudo el problema se complica por estar en territorios azotados por conflictos bélicos, habiéndose disgregado sus desdichados habitantes entre diversos países colindantes debido que los Estados modernos, al descolonizarse, crearon unas  fronteras que les son ajenas, etc. El problema se complica esperpénticamente cuando se tiene noticia que una de las principales razones por las que son expulsados de sus tierras proviene de que estas últimas comenzaron a ser protegidas por algún tipo de legislación conservacionista/ecológica que demanda espacios geográficos más o menos prístinos o intenta paliar la caza furtiva de ciertos animales emblemáticos. Entendiendo las razones de estas últimas iniciativas, lo cierto es que sus buenas intenciones terminan anteponiendo el derecho de la vida de animales a la de los humanos, lo cual debiera ser materia de un intenso debate. Unos buenos planes de protección de la vida salvaje necesitan conciliar ambos aspectos elaborando planes de reubicación de los pueblos afectados o dándoles las herramientas para que se desarrollen sin afectar al medio ambiente y la vida salvaje. Dado este panorama, ¿qué se puede hacer en materia de investigación de suelos y agricultura?.

Pero aquí no queda todo. El problema resulta ser aún más complejo, independientemente de todo lo ya expuesto. Si a cada pueblo indígena, en una región o lugar, se le destina cierto espacio geográfico “adecuado a su cultura y modos de hacer” (no se les puede reubicar, por ejemplo en una zona árida cuando sus costumbres y hábitos ha evolucionado en una selva tropical húmeda), surge un problema que a continuación expondremos. Todas las prácticas ancestrales sustentables que atesoren estos pueblos, en la inmensa mayoría de los casos, lo son bajo unos ciertos parámetros demográficos. Analizando este último aserto desde otra perspectiva: cada territorio tiene una capacidad de carga humana (nº de habitantes) bajo un  sistema de gestión de agricultura/suelos concreto. Si se excede de tal capacidad, los habitantes necesitarían sobreexplotar sus territorios, con la consiguiente degradación medioambiental de sus hábitats y a menudo llegando a surgir conflictos con los pueblos vecinos, ya sean también indígenas con las mismas intenciones, o poblaciones rurales más aclimatadas a los vaivenes de una economía de mercado.

Como el Homo tecnológicus, siempre “aparentemente cargado de buenas intenciones” no deja de meter la pata (herrar en sus propósitos) y ya ha exterminado varias etnias, cabría recordar ciertas circunstancias. Os narramos, por ejemplo el caso de la Tragedia del Pueblo kawésqar en los Campos de Hielo de la Patagonia Chilena.

La única forma en la que pueden sobrevivir tales culturas ancestrales, bajo sus modos de vida y en un espacio geográfico concreto estribaría en (…)

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La Vida: ¿Cáncer de la Geosfera?

Aunque como seres vivos la reificamos continuamente, desde un punto de vista científico, podemos analizar la vida desde diversas perspectivas. De existir en este Planeta un modo de vida inteligente distinto al que conocemos, es decir basado en el carbono, no me extrañaría que “pensara” que el mundo del DNA se comporta como un cáncer que ataca a casi todo, invadiendo los lugares más inhóspitos del planeta. Yo os hemos narrado en diferentes post (ver categoría “biología y ecología del suelo”) que hasta no hace muchos años se pensó, por mera ignorancia, que los fondos abisales eran unos desiertos casi carentes de vida, salvo en enclaves muy concretos, como las fumarolas de las dorsales meso-oceánicas. Al ir disponiendo de nuevos instrumentales tal hipótesis ha sido  radicalmente refutada. Varios estudios constatan que un metro cuadrado de suelo o piso oceánico, alberga (de promedio) más cantidad y quizás variedad de vida que la que habita en toda la columna de agua oceánica sobre tal espacio. Más aun, en la propia litosfera (marina y terrestre), se han descubierto organismos vivos hasta varios kilómetros de profundidad (ya sea en las rocas emergidas, ya bajo los propios fondos oceánicos). Algunos científicos alegan que existe más biomasa bajo los fondos abisales que en su propio suelo (a la par que una enorme biodiversidad que prácticamente desconocemos en su totalidad). La noticia que os exponemos hoy habla de la presencia de una enorme actividad biológica en el piso oceánico, por lo que cabe sospechar que a mayor profundidad bajo el mismo aún podría albergar mucho más. En otro post ya os explicamos cómo incluso organismos pluricelulares llovidos del suelo penetran por los resquicios de las rocas hasta varios kilómetros de ese mundo telúrico de la corteza terrestre (ver post: “La Vida en las Profundidades de la Tierra: Organismos llovidos del Suelo”). Se trata de una conexión prácticamente inexplorada. Por tanto, podríamos señalar que el suelo ayuda a fertilizar con vida las capas profundas de la Tierra. Lo mismo parece ocurrir pues con los ¿suelos, pisos, regolito? oceánicos.  Desde la estratosfera hasta los lugares más inhóspitos e incluso profundos de la corteza litosférica se encuentran extensos hábitats poblados de organismos vivos. Hasta en el agua que baña los reactores nucleares pueden detectarse microorganismos. En consecuencia podríamos postular como la vida basada en el carbono (es decir la única que conocemos) ha ido invadiendo todo lo colonizable. Como corolario, a diferencia de lo que podía haber ocurrido en los albores de su presencia en el Planeta, si hoy un impacto meteorítico de gran tamaño asolara la biosfera, la preservación de la vida podría estar, si alcanza  el manto terrestre.

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Vida en la Fosa de las Marianas: Sam Daily Times

 Finalmente cabe recordar que los científicos sospechan que la diversidad del suelo emergido debe parece ser superior al que detectamos sobre su superficie. Y ahora se nos dice lo mismo de los fondos oceánicos. Empero la ecología actual los ignora, por lo cual atesoramos una visión miope de todo tipo de ecosistemas. Estos Universos invisibles de vida han transformado la faz del Planeta Tierra, hundiendo sus raíces en los abismos de la primera, modificando la atmósfera, ciclos biogeoquímicos, etc., etc.  De existir otro modo de vida en la Tierra o de ser analizados por virtuales entes inteligentes de otros planetas, estos podrían alegar (según su bagaje científico) que la vida es un cáncer que ha ido invadiendo paulatinamente el Planeta hasta transformarlo casi por completo, en su desesperado intento de que la mayor parte de 0perturbaciones y catástrofes potenciales de casi todos los tipos no pongan en riesgo su existencia. Obviamente de ocurrir un cataclismo, todas o casi todas las formas de vida más compleja desaparecerían, empero no los organismos eucariotas y pluricelulares simples, por lo cual la consiguiente radiación de especies tras ese evento, sería mucho más veloz que la que acaeció en sus orígenes. La vida pudre las rocas superficiales, hasta transformarla en otras estructuras capaces de albergar más vida aun. Estas últimas no son sino más que el suelo en el sentido más amplio de este concepto, ya sean emergidos, ya sumergidos hasta los abismos más profundos detectados por el hombre, es decir, la Fosa de las Marianas.

 Entiendo que esta perspectiva no gusta a algunos, ya que tenemos un pánico atroz a oír algo relacionado con el cáncer, como es normal.  Ahora bien, considero que este tipo de metáforas abren nuevas perspectivas para entender el surgimiento, estructura y evolución de la biosfera terrestre. Os dejo ya con la noticia.

Juan José Ibáñez

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La vida en La Tierra versus Marte

Mientras los ciudadanos siguen atentos las Noticias que ofrece la NASA con suma Curiosity”, sobre las evidencias de vida en el regolito marciano, desconocen que muchos científicos terrestres y terrenales desearíamos atesorar esa valiosa tecnología con vistas a averiguar de una vez por todas, la biodiversidad que albergan los suelos de los ecosistemas terrestres (ya sean naturales, agrarios o pastorales). Sin tal información jamás entenderemos cómo funciona la biosfera en el planeta azul. Es lógico entender el interés que despierta la existencia de la vida en otros planetas. Sin embargo, resulta más extraño que enviemos aparatitos robóticos a Marte sin testar su capacidad en una buena parte (amplia variedad de condiciones) de los humildes suelos terrestres. Recordemos que no existe ni tan siquiera un solo sitio en la Tierra en el que se haya analizado la diversidad potencial de todos los organismos que alberga. Se han comercializado algunos “aparatitos”, aunque de capacidad muy limitada, dudosos resultados y altos precios. Empero un ingenio potente, como el que desean construir dos magnates, en una loca carrera por su propia vanidad, se encuentra tan lejos del resto de los mortales terrestres como Marte. ¿Curioso no?. De disponer de la instrumentación mentada, la ciencia progresaría tanto en su comprensión de la estructura y dinámica de la biosfera, como en lograr una agricultura sustentable y ecológicamente respetuosa con el medio ambiente que nos ayudara a paliar sin agroquímicos venenosos (incluidos el masivo uso de fertilizantes que contamina tierras y aguas de todo tipo),  la creciente demanda de alimentos por parte de una población mundial cada vez más numerosa. Este último problema, día a día resulta ser más acuciante. No obstante, me temo que, incluso si esos ingenios tuvieran éxito en el Planeta Rojo, tardaríamos decenios en disponer de los mismos para llevar a cabo tales tareas en nuestro planeta patrio. Todo este asunto, da cuenta de cómo funciona la política científica, en nuestros tiempos. No debemos olvidar, en ningún caso, que una secuenciación genética (códigos de barras) no cuantifica la biodiversidad de taxones sino el pool de genes distintos de una muestra. Pero desde luego,  más vale algo que nada. Digamos que los multimillonarios que compiten (“a la carrera”), Venter y Rothberg, quizás lleven razón en el argumento que esgrimen, respecto a otras posibilidades que podría tener prevista la NASA, como podéis leer abajo en el extracto que he elaborado de una noticia más extensa que publicó hace poco tiempo el Diario ABC. En este humilde Planeta llamado Tierra, los científicos no somos capaces de aislar y hacer crecer (en el laboratorio) todos los microrganismos que cohabitan en una muestra del suelo de esas que pisamos todos los días, por lo que la secuenciación in situ se me antoja, hoy por hoy, una opción más razonable, al margen de la posibilidad de contaminación terrestre de las que proceden de Marte.  Obviamente, a menudo, la ciencia no funciona por prioridades, sino por modas y vanidades. Y el tema que os mostramos hoy resulta ser una evidencia palmaria. La agricultura sustentable, y un  mejor conocimiento de nuestros ecosistemas parecen carecer de interés ante la posibilidad de que exista vida en Marte.  Personalmente soy muy aficionado a leer todo lo relacionado con la astrobiología y ciencias a fines. Considero que se trata de líneas de investigación apasionantes. Ahora bien, se me escapa la razón, de porqué el instrumento mentado se encontrará (eso seguro) fuera del alcance los biólogos del suelo, por cuanto a la larga, también redundaría en desarrollar otros más potentes y eficientes para detectar la vida en lejanos cuerpos planetarios. La vida de millones de personas y la salud de nuestro planeta azul, se encuentra pues eclipsada por los microbios del planeta rojo, debido a la vanidad y codicia de unos magnates borrachos de vanidad, que desean inmortalizar sus nombres a golpe de talonario. No hablemos ya del desinterés de nuestros gobernantes. ¡Qué lástima!. Y mientras se testan estos instrumentos en desiertos terrenales, otros científicos “dicen descubrir” que los minerales de los regolitos marcianos se asemejan mucho a los de los suelos de Hawái que, dicho sea de paso, distan considerablemente de ser desérticos. Lo que ocurre es que en ambos casos se han analizado suelos, regolitos y rocas, de naturaleza volcánicas. Y claro está, si muestreas en materiales que proceden de rocas similares, poco intemperizadas biogeoquímicamente (…),  los resultados eran más que previsibles. Prefiero no blasfemar sobre la segunda noticia que os expongo hoy. Os dejo con un extracto de ambas noticias y me “voy a la carrera”.

Juan José Ibáñez 

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Buscando vida en Marte Fuente Times live & Reuters  (más…)

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Año Internacional de Los Suelo 2015 y Día Mundial del Suelo, aprobados por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (International Year of Soils 2015 and World Soil Day 5 December)

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Ayer os hablaba justamente de este tema, pero hoy (22 de Diciembre de 2013), Ronald Vargas (FAO, Roma) nos ha enviado un mensaje anunciando que la Asamblea general de las Naciones Unidas ha aprobado finalmente que el 2015 sea declarado el Año Internacional por los Suelos, mientras el día 5 de diciembre de cada año se considere como el Día Mundial del Suelo. Esperemos que las organizaciones y sociedades vinculadas con el estudio de uno de los recursos naturales peor gestionados del Planeta estén a la altura de las circunstancias y colaboren con la Alianza Mundial por el Suelo con vistas a que los ciudadanos y políticos comprenda de una vez que sin la preservación de los suelos, ni la humanidad, ni la biosfera tienen futuro. En hora buena de nuevo a Ronald Vargas por el agotador trabajo que ha llevado a cabo con vistas a llevar a buen puerto esta iniciativa. Tiempo habría para que os explique varias cuestiones relacionadas con el tema, algunas de las cuales son un tanto espinosas y ponen en cuestión el escaso interés mostrado por cierta institución internacional que debía haber abanderado todo este engranaje pero que a la postre se inhibió en gran medida. Buen regalo de Navidad para los edafólogos, pese que a algún que otro gerifalte, que tan solo piensa en sostener su poder actual a toda costa les moleste. Abajo os dejo el mensaje enviado por Ronald, así como la resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Juan José Ibáñez

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Las Impresoras 3-D en la Ciencia del Suelo

Las impresora 3D, Escáner 3D e impresión 3-D son un conglomerado de tecnologías que se encuentran causando furor en el mundo industrial. Incluso las promesas de estos instrumentos comienzan a considerarse un fenómeno de masas. Básicamente, si las impresora convencionales o 2D dan lugar a un producto plano (como una hoja impresa), las 3D nos ofrecen una maqueta en tres dimensiones (que puede ser operativa) utilizando materiales tales como los polímeros de plástico, entre otros. De este modo se pueden construir o mejorar instrumentales a precios reducidos y al gusto del usuario. Posiblemente sus aplicaciones se extiendan pronto a otras iniciativas. La noticia que os ofrecemos hoy nos habla de la fabricación de ciertos componentes que forman parte de un aparato con vistas a  medir la conductividad hidráulica del suelo, y ha sido llevado a cabo en un laboratorio por colegas de nuestra disciplina, publicándose en una revista de nuestra especialidad. Resulta prematuro, y más aún en vista de mis escasos conocimientos sobre esta tecnología, ensalzar o criticar sus futuras aplicaciones a la hora de investigar el medio edáfico. Pinchando en los palabros enlazados obtendréis información más documentada de la que yo os puedo proporcionar personalmente. Os muestro también un video, como al que os redirecciona este enlace. Comienzo pues este post recogiendo los primeros párrafos de una breve entrada en Wikipedia, para continuar con la noticia original. Tal solo pretendo suministrar unas notas iniciáticas para todos aquellos que deseen ampliar su información sobre estas nuevas tecnologías y sus aplicaciones. Finalmente comentar que, en vista del crecimiento exponencial de su uso, la gran cantidad de aplicaciones obtenidas en poco tiempo, así como del relativo bajo costo del aparatito, posiblemente esta tecnología termine cambiando numerosos procedimientos e instrumentos actuales en nuestros laboratorios. ¡Ya veremos!, aunque esta vez sí soy optimista.

Juan José Ibáñez

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Una Impresora 3D entre otras muchas. Fuente: Tecnología BIT

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Ciencias del Suelo y Geociencias

Por fin los geocientíficos se han tomado en serio los suelos. Saludos Artemi”. Así rezaba el último mail que me envió el Presidente de la División de las Ciencias del Suelo de La Unión Europea de Geociencias (EGU) (President of the Soil System Sciences Division of the European Geosciences Union). La EGU resulta ser una asociación enormemente activa caracterizada por su multi y transdisciplinariedad en el ámbito de las Ciencias de la Tierra. Al margen del mago-evento que constituye su Asamblea General, con cientos de simposios de los más variados temas, atesora varias revistas que son rápidamente indexadas y muchas de las cuales ya han logrado un alto factor de impacto. Os he comentado en diversas ocasiones que uno de los males de las ciencias del suelo deviene de su desconexión con disciplinas afines. Se trata de un hecho difícil de comprender si consideramos que la edafosfera (o el suelo) resulta ser la interfase entre la atmósfera, la biosfera, la geosfera, la hidrosfera, el modelado terrestre, e incluso amenudo la criosfera. Los edafólogos necesitamos de este tipo de foros con vistas a divulgar la importancia de los suelos, a la par que recibir el input de disciplinas afines. Todo ello, a fin de cuentas, redundaría en la cooperación con expertos de otras disciplinas. Francamente desconozco los detalles y nacimiento de la División de Suelos que actualmente atesora la EGU, por cuanto, no pertenezco a la misma. Pues bien, para mi sorpresa, la comunidad de expertos que trabajamos en nuestra disciplina han ido incorporándose a esta iniciativa y con gran éxito por su parte, siendo muy bien acogidos por los investigadores de otras disciplinas que simultánea y lógicamente contempla esta Sociedad. Para sorpresa de todos, este año la mentada División de Suelos ha propuesto el mayor número de simposios de la historia de la EGU (de todas sus divisiones), siendo aprobados todos, convirtiéndose así, sorprendentemente, el colectivo implicado más activo. Tal hecho resultaría difícil de entender, a la luz de la crisis que afecta a esta disciplina si uno no introduce en la ecuación el factor humano. Hemos reiterado que ante tal crisis sobraban lamentaciones a la par que se necesitaba una política agresivamente proactiva. Y es aquí en donde los actuales responsables de la susodicha División de Suelos han debido trabajar intensamente y con mucho acierto, al contrario que en otras ocasiones y foros internacionales. Ya que entusiasmo y trabajo son dos elementos indispensables para lograr el éxito, debemos agradecer a su presidente Artemi Cerdá, Catedrático de Ecología de la Universidad de Valencia, la incansable actividad que lleva a cabo con vistas a alcanzar tal objetivo, animando a todos los que se encuentran a su paso a que colaboremos, de un modo u otro.  Como español, también me encuentro satisfecho por su esfuerzo, con vistas a que sus compatriotas no seamos “once again” meros comparsas de los colegas de otros países científicamente más potentes. Me consta que Artemi también ha defendido el liderazgo de los países del sur, en diversos temas, ante los omnipresentes del centro y norte de Europa, apelando al número de socios y el reparto equitativo de tareas, responsabilidades y cargos.

Más aun, en contra de la tendencia general de que las gerontocracias dominen en las directivas de las sociedades internacionales, la División de suelos de la EGU se encuentra repleta de savia joven y entusiasta, hecho del que deberían aprender tanto la IUSS como numerosas sociedades nacionales e internacionales. Nadie puede cuestionar tales hechos, ya que los datos están ahí, a la vista de todos, con vistas a corroborar este aserto.

La directiva de esta División también logró que la EGU aprobara el primer premio internacional que se concede en Europa a la labor realizada por un experto de nuestro ámbito de conocimiento.  Me refiero a la Medalla Duchaufour. Finalmente también se ha aprobado el lanzamiento de una nueva revista denominada “SOIL” por parte de la   La Unión Europea de Geociencias, usando los procedimientos más novedosos de los “Journals” que se han, acertadamente, decantado por al acceso abierto y gratuito para los ciudadanos. En este sentido cabe recordar que otras revistas de la EGU se han posicionado rápidamente, así como con “factores de impacto” generalmente elevados, en puestos muy altos de las revistas indexadas, en relación con otras sus respectivos ámbitos de interés. Sin embargo, acerca de este asunto ya abundaremos en otro post. El año pasado, por la perseverancia de Artemi acepté participar en su asamblea general, si bien la falta de fondos económicos finalmente me lo impidió. Espero poder asistir este año coordinando un simposio si el dinero y la salud me lo permiten. Tan solo cabe pues felicitar a todo el equipo directivo de la División de Suelos y a la propia EGU, por este tremendo esfuerzo que debe revelarnos lo obvio. Con perseverancia, trabajo y un aderezo de imaginación y creatividad se puede alcanzar lo que uno desee, al contrario de lo que ha venido ocurriendo en el ámbito de la ciencia del Suelo. Gracias Artemi y colaboradores de parte de todos los edafólogos que amamos nuestra profesión/vocación y que, aparte de perspectivas diferencias/rencillas personales anteponemos nuestra actividad ante otros que se ofuscan en actitudes egoístas y mezquinas, anteponiendo su beneficio al general de nuestra comunidad de intereses.

Abajo os dejo a todos la Carta que Artemi Cerdá, como Presidente de la división de Suelos de la EGU, ha enviado a todos sus miembros (…).

Juan José Ibáñez

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Suelos e Investigaciones Criminales (Proyecto MiSAFE)

Ya sabéis que me suelo quejar de la falta de imaginación de la comunidad de expertos en la Ciencia del Suelo con vistas a abrir nuevas fronteras de investigación y oportunidades de trabajo. Sin embargo, como os muestro hoy, surgen contadas pero interesantes excepciones. No me resulta extraño recibir noticias que incumben a iniciativas españolas de la prensa norteamericana, ante el desdén de la española de todo lo que no atañe al establishment de la ciencia patria. En este post os muestro la última noticia que he recibido de la red social Soil Science Professionals. En ella se habla de un nuevo proyecto de investigación con vistas a utilizar la ciencia del suelo en las investigaciones criminales. Se trata un consorcio de países que se beneficiará de financiación procedente de la Unión Europea denominado  MiSAFE

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Buscando Huellas Criminales en el Suelo. Fuente. Página Web del Proyecto MiSAFE (nótese que la etiqueta de la foto se ha escrito en lengua española)

Tal iniciativa se encuentra liderada por la Universidad Hebrea de Jerusalén, con la participación de Instituciones de Dinamarca, Francia, Israel, y como novedad la Guardia Civil Española (aunque no veo centro de investigación español alguno, hecho que sería lamentable).

Pues bien el objetivo perseguido es investigar en el suelo aspectos relevantes a actos criminales e ir avanzando por una vía poco explorada, para operacionalizar y armonizar métodos y protocolos de análisis, conservación de muestras, y algo más que os describo abajo. etc.  No obstante cabe recordar que ya existen antecedentes (escasos, pero ahí están), como el que os mostré en este post hace unos años:  Edafología Forense ¿Una Nueva Disciplina Aplicada?. Por cierto, como en aquella ocasión los escoceses también merodean por aquí. Ya sea el investigar como extraer el DNA del suelo, cual puede ser  tiempo de persistencia del DNA humano en el medio edáfico (siempre variable en función del tipo de edafotaxa, como de diversas condiciones ambientales) y otras evidencias traza que puede proporcionarnos este recurso natural parecen ser materia de atención. Varios de los comentarios que abajo podéis leer se me antojan típicos de esos telefilmes que nos ofrece la Televisión: series de Mentes Criminales, CSI, etc.,  En el proyecto se pretenden utilizar las nuevas y potentes técnicas de secuenciación genómica, así como crear una base de datos Paneuropea de comunidades microbianas y otros aspectos que se consideren importantes en criminología. Tal iniciativa atesora un blog, (de momento tan solo en la lengua del imperio, es decir el Suajili) y algún tipo de divulgación de libre acceso al público.  Sin embargo, la página Web apenas acaba de iniciar su andadura a día de hoy, como para atesorar gran cantidad de información. Por cierto, buscando en Internet también he vista que existe Máster Oficial en Ciencias de la Seguridad y Criminología, por si os interesa a algunos de los lectores. Os dejo pues con alguna documentación introductoria en la lengua de los bárbaros, por cuanto lamentablemente no he escritos en español-castellano.

Juan José Ibáñez

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Nuevas Metodologías Económicas y no Invasivas para el Inventario y Evaluación de Sitios Contaminados

Se trata de un nuevo proyecto de la UE que se encuentra testando en estos momentos. Ya sabéis que no suelo publicitar proyectos financiados o en curso. Generalmente espero a ver sus resultados. Sin embargo este atesora connotaciones especiales dignas de ser comentadas. Con independencia que los procedimientos actuales sean costosos, lentos y, a menudo poco eficientes, suele hacerse uso de técnicas invasivas, es decir las que modifican severamente el enclave que se analiza. La idea es abaratar los costos, llevar a cabo evaluaciones más rápidas y rigurosas de la forma menos agresiva posible. Con tal motivo, se hace uso de técnicas geofísicas, trazadores isotópicos, biomarcadores, indicadores de campo como lo es la vegetación existente, así como los cambios que surgen en ella debido a la contaminación. Del mismo modo, se pretenden analizar y monitorizar las comunidades microbianas del suelo (como ya defendíamos nosotros en este post). Las pruebas,  actualmente en curso, intentan aplicar tales procedimientos no invasivos con vistas a detectar contaminantes muy diversos. Recordemos que, al hablar de sitios contaminados, hacemos referencia a enclaves muy concretos, bien localizados y que han sufrido un impacto enorme (en otro caso haríamos uso de el concepto de contaminación difusa) de agentes contaminantes. Vengo reiterando desde hace muchos años que los progresos en la ciencia del suelo se encuentran lastrados por no hacer uso de nuevas tecnologías ya existentes en el mercado para otros fines. Eso sí, como el binomio oferta/demanda no era adecuado, tales instrumentaciones y procedimientos resultaban ser extremadamente onerosos, por no decir prohibitivos para la mayoría de los grupos de investigación. Faltaba pues la voluntad política de financiar iniciativas más ambiciosas. A la postre, si los resultados demuestran ser positivos, tales técnicas e instrumentaciones pueden adaptarse a las necesidades actuales generando una oferta/demanda más balanceada. Y es precisamente este aspecto el que me genera más satisfacción.  La razón estriba en que estas nuevas tecnologías también pueden aplicarse con vistas a llevar a cabo otro tipo de estudios, como la cartografía del espesor suelo-regolito, detección a distintas profundidades de discontinuidades que afectan a la circulación del agua (horizontes del suelo, de los propios regolitos y estratos sedimentarios) ubicación de acuíferos no muy profundos, etc. Por tanto, todos estos estudios pueden ayudar, no solo a paliar la contaminación local intensa, sino también a explorar el suelo hasta profundidades de varios metros de espesor y a ser posible alcanzar su contacto con los acuíferos, ayudando a comprender el ciclo hidrológico, por donde surgen los contaminantes en manantiales, o el grado en que contaminan las aguas subterráneas (acuíferos). Si uno medita, también puede cambiar la forma de inventariar y cartografiar los suelos. ¿Criticas?. Pues sí, también las hay. Ha sido necesario detectar más de 22.000 sitios gravemente contaminados, en el continente Europeo, que afectan o pueden afectar severamente a la salud humana y de la vida salvaje, para que nuestras autoridades nos regalen muy pocos millones de euros. Por último, señalar que esta aproximación nace más de seis años después de que en Norteamérica se propusiera el Programa de la Zona Crítica Terrestre que tanto hemos defendido en nuestra bitácora hasta el punto de haber elaborado una categoría temática que lleva tal nombre (zona crítica terrestre y el futuro de la edafología). Allí encontraréis numerosos post a este respecto. Como podréis observar, desde 2006 se han descrito tales tecnologías y defendido su necesidad para avanzar poderosamente en el futuro de la edafología. Esa es la diferencia entre la investigación en EE.UU. y Europa. Por lo tanto, nada de lo propuesto nos debiera resultar novedoso a la comunidad científica implicada. Sin embargo, no es así. También los expertos del suelo, al menos en Europa, debemos reflexionar y llevar a cabo una severa autocritica. Llevo hablando de este asunto con colegas durante años. A la mayoría de nosotros (eso si, en este momento me excluyo, como se puede mostrar en mi CV, además de ser miembro de la red que conforma la Zona Crítica Terrestre) nos horroriza un cambio de paradigma en edafología de tal calibre: considerar que todo es un suelo, hasta las aguas subterráneas, los sedimentos marinos, etc. Lógicamente si uno piensa que en la madurez de su actividad científica debe enfrentarse a estos cambios radicales es lógico que se asuste, considerándose incapaz de hacer frente a tales retos. Ahora bien, se trata de una perspectiva totalmente subjetiva y egoísta, carente de sentido. El proceso llevará muchos años. Podemos encontrarnos en los albores de una nueva edafología. Tan solo hace falta entender las razones científicas y sociales que demandan estos cambios y comenzar a entusiasmarse, que no deprimirse. De hacerlo así, en lugar de oponerse, o mirar hacia otro lado no ocurriría nada. Será  la próxima generación, o los más jóvenes lectores, los que comiencen a adiestrarse y levar a cabo tales cambios en una sociedad  más receptiva y respetuosa con nuestra profesión. ¡Renovarse o morir!.  Y eso es, en parte, ModelPROBE (ver aquí descripción más completa), ya que tales innovaciones deben venir acompañadas de un cambio de perspectiva conceptual. De no ser el caso, nos quedaremos a medio camino. Hace más de 10 años que llevo escribiendo sobre tal necesidad en publicaciones científicas.

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Prospecciones Geofísicas Satelitales y Sobre el terreno. Fuente: PHPBB

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ModelPROBE Coordinator: M. Kästner (Helmholtz Centre for Environmental Research, Leipzig, Germany

 Juan José Ibáñez 

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Libro sobre Taxonomía de Suelos de Libre Acceso en Internet: Los Números Mágicos

Pocas horas después de editar la semana pasada el post titulado Los Números Mágicos de las Taxonomías y Ciencias Cognitivas: A Meta-Analysis for Enlarging the Scope of a Universal Soil Classification System is coming soon”, recibí un correo electrónico del Buró Europeo de Suelos en el que se anunciaba que ya se había publicado, tanto en formato papel, como en acceso abierto, la mentada monografía. En aquella ocasión os narraba la historia y el propósito de este documento, así como mi experiencia personal al llevar a cabo tales indagaciones. En consecuencia no volveré a repetirme. Tan solo os proporciono el resumen, reseña del libro en el portal EU Book Shop, portada definitiva, ficha del Libro, así como poder acceder al mismo, es decir, bajarlo de Internet. En este ocasión añado el índice de materias. Debo, en cualquier caso mencionar su vinculación de este monografía con los contenidos expresados en un post ya antiguo sobre la mente fractal. Del mismo modo la relación, también fractal, entre las taxonomías de suelos y la cartografía de este recurso se encuentra en otro artículo puesto en acceso abierto por la USDA: fractal mind“, del que también narré en la siguiente entrada  como los autores llevábamos a cabo tales pesquisas:  “La Mente Fractal de los Edafólogos y Cartógrafos de Suelos: La USDA Research Information”. Se puede acceder directamente al libro pinchando aquí. Abajo os muestro la URL para el acceso directo, etc. Pues nada más que avisar a los interesados, curiosos y masoquistas que ya podéis obtener este libro sin costo alguno. Eso sí, lamento informaros que el documento se encuentra escrito en la lengua del imperio que todos conocéis sobradamente, es decir el suajili. Que lo padezcáis con gusto

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 Magic numbers: A meta-analysis for enlarging the scope of a universal soil classification system

 Categorization of the world around us in discrete classes is an innate capacity of the human mind to organize the information and carry on languages in all past and present cultures. Likewise our cognitive apparatus organize these categories in a hierarchical way. Recently the authors of this monograph demonstrated that the breaking of the continua of biological and pedological entities in order to carry on taxonomies follows the same mathematical rules: an iterative fragmentation according to fractal rules. For this reason both biological and pedological taxonomies have similar topological structures. However these mental constructs divert little bit of the expected fractal values by utilitarian, geographic and cognitive bias. It can recognize two type of cognitive bias, termed the prototypic effect and the constraints of humans to process the information to do not exceed our channel memory capacity. Therefore the fractal fragmentation and our channel memory capacity determine the structures of taxonomies to get efficient information systems. On this working hypotheses the authors shows in this monograph a set of rules that should be follow to could efficient and user friendly information systems. Furthermore, current biological and pedological taxonomies and possibly classification of other disciplines, was carry out by experts conforming to the above-­‐mentioned rules in an intuitive way. In view that there is not a science of the taxonomies the authors offer a set of rules to assist in this task. The steps to carry on hypothetical Universal Soil Taxonomy is used as example.

 Juan José Ibáñez

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Portada definitiva del Libro con el nombre de los autores

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El Suelo y su Control sobre el Sistema Climático (y viceversa)

El reconocimiento de que sin estudiar el papel de los suelos en la biosfera resulta imposible entender, y como como corolario predecir el comportamiento del sistema climático gana adeptos día a día en la comunidad científica internacional. Ya era hora de que los expertos se fueran quitando la venda de los ojos. El único problema estriba en que las argumentaciones que usualmente se esgrimen no dejan de ser parcas, ramplonas, incompletas y a menudo, confundentes. De hecho, la que ofrecemos hoy tampoco aporta nada de sustancia al debate. Existen mil y una razones más convincentes, muchas de los cuales ya los los hemos venido analizando en los post incluidos en nuestra categoría “suelos y cambio climático”. Obviamente seguiremos reincidiendo sobre el tema. Eso si, intentamos soslayar repetir ad nausean las manidas y paupérrimas desideratas vertidas por una buena parte del establishment. Fíjense de momento en la primera foto que incluimos al pie de esta párrafo. En ella se identifican los factores (recursos) que afectan al sistema climático. Ahora comparen estos con los denominados factores formadores del suelo. Como podrán observar, existen unas equivalencias manifiestas. Alguien podría esgrimir que entre los últimos se  observa la ausencia de la criósfera. Ahora bien, al parecer nadie tuvo en cuenta las enormes extensiones cubiertas por esos suelos helados a los que llamamos Gelisoles o Criosoles, de los ya hemos hablado largo y tendido. Seguramente, todos los expertos en suelos polares defenderían su inclusión, opinión que comparto. Pues bien, si los agentes que gobiernan el sistema climático resultan ser los mismos que los factores formadores del suelo, ¿como podemos negar la estrecha relación entre la biosfera y el clima?. Obviamente existen muchos más argumentos. Valga este como uno de naturaleza conceptual, que evite entrar en espurias las guerras de cifras, aunque de cualquier forma también terminaría por reconocer el papel de la edafosfera en el tema que hoy nos incumbe. Una aceptación total por la comunidad científica del rol de la edafosfera en el sistema biogeosférico (mejor que climático) tan solo resulta ser una cuestión de tiempo.

Juan José Ibáñez

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Suelos y Sistema Climático. Fuente: Ecology: The Science Behind Environmental Issues. Nótese como los factores que condicionan el clima corresponden con los mismos que denominamos factores formadores del Suelo

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