¿Qué es la Geodiversidad?: El Concepto, Definición


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Geodiversidad. Colaje de Google imágenes buscando por Geodiversidad

Tras la cumbre de Río de Janeiro en 1992, durante la que se popularizó el vocablo biodiversidad, los “celosillos” de ramas afines comenzaron/comenzamos a acuñar neologismos como geodiversidad y edafodiversidad, aspecto que dice muy poco en materia de creatividad y originalidad. Acuñar un nuevo neologismo científico no aporta nada sino existe un corpus doctrinal sólido detrás que respalde contenidos rigurosamente científicos.

Resulta sorprendente e ilustrativo analizar lo acaecido tras acuñar los vocablos de marras y más aún cuando “en teoría y solo en teoría”, la definición de geodiversidad aceptada incluye también la edafodiversidad. La realidad ha sido muy distinta, como veremos, aunque hoy tan solo hablaremos del concepto y us ramificaciones, dejando los métodos de cuantificación y otros asuntos para algunos post que seguirán a este. Por hoy nos bastará exponer la definición y llevar a cabo un análisis crítico e histórico de la misma.

Se dice que el vocablo geodiversidad fue acuñado en un reporte interno por un tal Sharples, en el cual exclusivamente hablaba de lo que debía abarcar y la importancia de su conservación como patrimonio natural del que debiera gozar la humanidad. Abajo exponemos  los contenidos de la Wikipedia Española e Inglesa, que nos veremos obligados a incluir en otros post sobre el tema, por cuanto son muy informativos, más por sus omisiones y ambigüedades que por su valor intrínseco. No creo que nadie de los lectores con dos dedos de frente considere que la preservación de la geodiversidad carezca de relevancia ¿verdad?.

Veamos pues como se define en la enciclopedia libre en versión española acerca del concepto de Geodiversidad.

La geodiversidad expresa la variedad geológica de una región, teniendo en cuenta elementos tales como estructuras sedimentarias o tectónicas, materiales, como rocasfósiles o suelos, e incluyendo los rasgos geomorfológicos del relieve y los recursos naturales energéticos e hídricos. Su magnitud depende de la frecuencia y distribución de estos elementos y del registro de la historia geológica regional.

Pues bien sobre el papel parece razonable ¿verdad?. Y así es, pero un concepto, cuando se aplica debe hacerse con toda su plenitud, lo cual en este caso resulta imposible dada la enorme variedad de materias que contempla.

Reiteremos que el problema deviene de la cantidad de aspectos que incluye, ya que a la postre generará dificultades ¿insalvables? A la hora de llevar a cabo  la operacionalización y cuantificación del concepto, cuantos más objetos/procesos se incluyan, el número de obstáculos crecerá exponencialmente. Generalmente la mayoría de los expertos en el tema aceptan la definición de Gray (ver más abajo los contenidos de Wikipedia) que incluye exclusivamente geología, geomorfología y suelos. Sin embargo en la práctica los suelos son mentados pero raramente abordados en sus estudios. No me pregunten el porqué, ya que para mí sigue siendo un misterio insondable. El segundo obstáculo deviene en que la geología abarca muchos, demasiados términos, como para apelar a la misma sin caer en el caos, como ya puede verse en la propia definición que, de hecho, aún deja otros tópicos geológicos al margen.

Por su parte, los estudios de edafodiversidad anteceden a los de geodiversidad en al menos tres años, en un artículo que publiqué en 1990 en la revista CATENA. Personalmente partía de mis conocimientos, como ecólogo, de décadas (al menos cinco) de investigaciones en el ámbito de la denominada diversidad biológica o diversidad ecológica, como se denominaban antes de 1992, año en que se popularizó  el vocablo de biodiversidad, que al parecer surgió en 1988.  Tal línea de investigación que adquirió un gran prestigio, por lo que en ella se volcaron centenares/miles de investigadores. Sin embargo hay que tener en cuenta que  la diversidad biológica abarcaba, o era considerada (i) una herramienta, de primer orden y naturaleza matemática, con vistas a analizar la estructura de los ecosistemas y en especial el ensamblaje de especies biológicas en los mismos;  (ii) pariendo de lo dicho en el ítem anterior, se preparaba otro arsenal cargado de matemáticas con vistas a preservar la diversidad de especies, ecosistemas etc., en espacios/reservas naturales. En otras palabras, la biología de la conservación (ítem ii) parte en gran medida del ítem I como también actualmente la disciplina a la que denominamos biogeografía. De este modo, surgieron abundantes y acalorados debates sobre cuantificación y conservación, si bien la mayor parte de los esfuerzos se centraron en el estudio de las especies biológicas, más que en el de los ecosistemas, hábitats, etc. Hablamos de un torrente literario enorme con miles y miles de publicaciones de todo tipo, lo cual no significa que ciertas cuestiones aun estén lejos de haber sido resultas.

Nutriéndome de estos antecedentes, en 1990 publiqué ese primer estudio centrándome en el ítem (i) y dando la primera cuantificación de la diversidad de los tipos de suelos o edafotaxa en una zona concreta de estudio. Cabe recordar aquí que esta rama de la ecología y después de le edafología no se constriñe a catalogar el número de especies que se pueden encontrar en un espacio geográfico concreto (a lo que de¡nominamos “riqueza”), sino que aborda otras muchas aristas, bastantes de las cuales las hemos explicado y almacenado en la categoría  “Diversidad, complejidad y fractales” de nuestra bitácora, por lo que no abundaré más en el tema. Algunos otros edafólogos se interesaron por tal línea de investigación siguiendo el mismo camino. Se tardaron más de 10 años en comenzar a abordarse seriamente los procedimientos para la preservación (que no conservación, ya que no son términos/conceptos sinónimos) de los suelos, diseño de redes de reservas naturales, cuantificación de edafotaxa en riesgos de extinción, etc. Los importantísimos conocimientos previos sobre biodiversidad me ayudaron a mí, y de paso a otros colegas. Más aun señalemos que en un una contribución a un congreso ,con la ayuda de otros colegas de mi Centro de Investigación (CCMA), cuantificamos la diversidad litológica, geomorfológica y edafológica de otra área de estudio. Nótese que se trata de los tres aspectos que recoge el concepto de geodiversidad más aceptado, con la importante salvedad que dentro de le geología nosotros nos circunscribimos al de litología. Eso sí, mientras otros atribuyen a Sharples el neologismo, nosotros operacionalizamos el concepto, independientemente y al mismo tiempo.

Muy por el contrario, tras surgir el vocablo Geodiversidad en 1993, fueron centeneras de geólogos y geógrafos los que se abalanzaron y abrazaron la nueva línea de investigación en ciernes, aunque como veremos de una forma un tanto acrítica, y que a la postre les pasó factura. Pues bien a pesar de aquellos antecedentes ya hablemos principalmente de biodiversidad, pero también de edafodiversidad (aún escasos pero suficientes para muchos propósitos), la inmensa mayoría de los noveles expertos en geodiversidad soslayaron ambas literaturas centrando prácticamente toda su atención en la preservación del patrimonio geológico. Y así pronto se acuñaron vocablos como georutas, geoparques, geoturismo, geoherencia, etc.  Es decir, al menos hasta la fecha casi toda la literatura sobre geodiversidad ha soslayado las investigaciones sobre los patrones espacio-temporales de los recursos que el propio concepto contempla.

Si hablamos de geodiversidad el primer obstáculo al que uno debe enfrentarse estriba en comparar diversos territorios con vistas a cuantificar que espacio geográfico es más diverso que otro. Al contrario que ocurre en edafología, no existen clasificaciones universales en geomorfología y litología. Tampoco existen pues inventarios georreferenciados de amplios espacios geográficos que sean cotejables. Por lo tanto, cualquier cuantificación realizada en un área concreta no puede compararse con las llevadas a cabo en otros países e incluso regiones, como ocurre en España. Como corolario es lógico preguntarse ¿Podemos saber/precisar si un sitio es más geodiverso que otro?. La respuesta necesariamente debe ser: “tan solo en aquellas unidades territoriales que dispongan de la misma información y realizada a las mismas escalas.  Se trata de un bagaje francamente limitado, especialmente si se desea realizar un diseño de reservas/espacios a ser preservados, incluso en el seno de un mismo país. Cualquier iniciativa a escala internacional sería imposible de ponerse en práctica mediante criterios cuantitativos rigurosos. A día de hoy es totalmente inviable.

Muchas y variadas cuestiones permanecen pendientes de resolver, incluso a la hora de hacer frente a los propios retos de preservar el patrimonio geológico. Cuando los legisladores tengan que aceptar o rechazar los enclaves que proponen los expertos, deberían tener a su disposición una información realizada con estándares adecuados. Al parecer “dicen” que sí que existen, pero cuando los lea con detenimiento (ya llevaré a cabo una valoración de los mismos) dudo mucho que puedan abordarse con criterios cuantitativos científicamente rigurosos.

Imaginémonos por ejemplo que la Unión Europea desea realizar en el futuro una red de espacios protegidos de interés geológico conforme a unos estándares rigurosamente científicos, que además posean valor didáctico para estudiantes y ciudadanos. ¿Cómo podrán comparar y seleccionar geoparques, georutas, geoturismos, geoherencias, etc., si en cada país (y aun en el seno de uno mismo) se han utilizado criterios distintos?.

Sin embargo, aún quedan otros obstáculos que debieran salvarse. La geología es una ciencia lo suficientemente amplia como para que el vocablo “patrimonio geológico” se constriña a litología, geomorfología y suelos. Existe, por citar tan solo un ejemplo, el valor incalculable de todo tipo de especies fósiles. ¿Cómo priorizar su interés si aún desconocemos gran parte de los enclaves que en el futuro, nos revelarán parte de la historia de la Tierra que aun ignoramos?.

Más aun, como veréis más abajo, en la propia descripción de geodiversidad, Wikipedia nos informa del interés de inventariar/preservar, etc.: “procesos y acontecimientos geológicos, tales como sedimentación, deformación, tectónica, plutonismo, metamorfismo, vulcanismo, transgresiones y regresiones marinas, diagénesis, erosión, etc. que quedan registrados físicamente en las rocas “.

Empero como la mejor forma de analizar el estado del arte es acudir a la literatura, hemos llevado a cabo un meta-análisis de la revista indexada denominada Geoheritage, con unos 200 artículos publicados hasta la fecha.

Pero continuemos……

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Nuestro futuro Está en Peligro: Salvar el Suelo (Una Iniciativa Ciudadana)


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Este post tan solo pretende animar a todos los ciudadanos a que nos ayuden a salvarse ellos mismos y a todos. Como ya os comentamos en otro post: “Materia orgánica del suelo y cambio climático: La Iniciativa 4×1.000 (Misión Imposible)”, considero que no se trata de una de las acciones más acertadas que podrían haberse llevado a cabo. En cualquier caso, más vale algo que nada. Yo ya firmé hace unas semanas. Sin embargo, hace pocos días, la Sociedad Española de la Ciencia del Suelo nos ha enviado a todos los socios la carta que os reproduzco abajo.  Esta habla por si sola, por lo que no voy a abundar más en el tema. Eso sí, esperemos que en Latinoamérica se lancen iniciativas de este tipo, si no lo han hecho ya.

Una firmita por favor……

Juan José Ibáñez

Carta de la SECS

Estimados socios,

 El coordinador de la campaña People4Soil se ha puesto en contacto con la SECS para solicitar nuestro apoyo y conseguir un millón de firmas para septiembre 2017.

 People4Soil es una Iniciativa Ciudadana Europea (ICE) sostenida por más de 400 asociaciones, que solicitan a la UE legislación específica para conservar el suelo, ya que no hay ninguna directiva ni reglamento común europeo que proteja el suelo. La creación de esta iniciativa surge de la necesidad de canalizar esta demanda mediante la única herramienta oficial de la UE para que los ciudadanos propongan nuevas leyes. Para conseguirlo, la CE exige un millón de firmas procedentes de al menos siete países.

 Podéis encontrar más información en el enlace: https://www.people4soil.eu/es. En este enlace podéis ver el número de firmas que se van recogiendo.   Aquí debajo tenéis la “Newsletter” completa que han enviado

 Hola,
Hay algo que nos rodea y es esencial para la vida, aunque pocas veces nos acordemos de ello: la tierra. La tierra es un recurso valioso que alimenta el planeta pero vive bajo la amenaza constante de la industria, la sobreexplotación agrícola, los pesticidas y la pérdida de biodiversidad.
A pesar de su gran importancia, y aunque parezca mentira, todavía no existe una ley europea que proteja la tierra. Debemos salvaguardarla para proteger a las personas, plantas y animales. Al fin y al cabo, todas las formas de vida dependen del estado de la tierra. Sin ella, no hay futuro.
Pedimos a la Unión Europea que proteja la tierra del cemento, la contaminación y los intereses especulativos de multinacionales y naciones. Para ello, nuestra comunidad junto a más de 400 asociaciones de toda Europa formamos la coalición “People 4 Soil“. Juntos, hemos canalizado nuestra demanda a través de una iniciativa ciudadana europea, la herramienta oficial de la UE para que los ciudadanos propongan nuevas leyes. Para este tipo de iniciativas, necesitamos que nos des más información de la requerida para firmar una petición corriente, debido a las estrictas normas estipuladas por la UE. ¿Nos ayudarías añadiendo tu nombre a la iniciativa ciudadana?

En Europa, durante los últimos 50 años, se ha recubierto con cemento una zona del tamaño de Hungría para construir viviendas y crear más industria. La situación empeora día a día. con la urbanización desenfrenada, la industria y la agricultura intensiva. Estamos acabando con la tierra de nuestro planeta a un ritmo alarmante. La tierra que se destina a la urbanización es solo la punta del iceberg, ya que las amenazas son múltiples

Más de 250.000 emplazamientos están contaminados con químicos.

Casi la mitad de suelo agrícola está amenazado por la reducción de las capas de humus.

Millones de hectáreas están dañadas por la erosión del viento y las lluvias.

En muchos países mediterráneos la desertificación está ganando terreno.

 Europa tiene la obligación de conservar su recurso natural más preciado: la tierra.

La iniciativa ciudadana europea es el canal oficial para que los europeos de a pié puedan instar a los legisladores europeos a que actúen sobre un asunto. Para lograrlo, la Comisión exige un millón de firmas procedentes de al menos siete países. Si queremos proteger la tierra en Europa, os necesitamos a todos y cada uno de vosotrosLa iniciativa ciudadana europea es una de nuestras nuevas estrategias de acción. ¿Nos ayudarías a proteger la tierra firmando esta iniciativa ciudadana?

Raúl Zornoza

Secretario General de la Sociedad Española de la Ciencia del Suelo

Departamento de Ciencia y Tecnología Agraria; Universidad Politécnica de Cartagena; Paseo Alfonso XIII 48, 30203 Cartagena; Email: secs@upct.es

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El Futuro de la Agricultura tropical y el problema del fósforo en sus suelos: El Hambre de Fósforo y la Tasa del Fósforo


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Producción de soja en Brasil. Fuente: Universidad de Brown

 El fósforo es un elemento escaso, pero totalmente imprescindible para la agricultura en general y la tropical en especial. A diferencia del nitrógeno, muy abundante en la naturaleza, pero escaso en los suelos, el fósforo debe considerarse como “un recurso no renovable”, del que en principio no cabe esperar que futuros avances tecnológicos nos ayuden a producir más cantidades de este elemento químico, que suele obtenerse a partir de rocas fosfáticas o fosfóricas, cuyos depósitos son escasos y mal repartidos alrededor del mundo. Con independencia de alguna minería en suelo norteamericano y algún que otro país, las mayores reservas se ubican en el norte de África. Alrededor del  72% de estas se encuentran en Marruecos y el oeste del Sahara, como coralario supongo que parte debieran ser patrimonio del pueblo Saharaui, aunque desgraciadamente no es así. Pues bien, diversos tipos de suelos y en especial los que son muy ricos en carbonatos, o muy ácidos y pobres en nutrientes, necesitan la adición constante de este fertilizante, ya que resulta ser fácilmente inmovilizado en el suelo (en suelos ácidos predominan fosfatos insolubles de Fe y Al) secuestrándolo de las imperiosas necesidades que requieren las plantas de cultivo. Y como nos cuenta la noticia de hoy, podemos pensar en una futura agricultura libre de combustibles fósiles, como también de nuevas formas de obtener nitrógeno asimilable, pero los recursos que nos proporcionan fósforo son escasos y finitos. Un incremento considerable en la demanda conllevaría la subida y volatilidad de sus precios en el mercado.  De hecho, pueden leerse noticias como “La escasez de Fósforo amenaza la producción alimentaria mundial” o “El fósforo se acaba”. A pesar de que muchos colegas e instituciones no le han prestado demasiada atención, la FAO se encuentra muy preocupada por este asunto. Por lo tanto, cualquier plan con vistas  a intentar ampliar e intensificar la producción alimentaria en estos espacios geográficos (justamente los más necesitados),  se toparía con este, hoy por hoy, casi insalvable problema.

 Obviamente la FAO desea aumentar la producción de alimentos en Latinoamérica, África y Asia, con vistas a cumplir los objetivos del milenio u otros similares, es decir, los que no se logran nunca debido a la ineficacia de la gobernanza mundial. Empero si en muchas ocasiones, los fracasos se deben al desinterés por los consensos políticos causado por el egoísmo de los Estados, nos encontramos ante una situación muy distinta y hasta me atrevo a calificarla de objetiva. En otros tipos de ambientes y suelos, el fósforo sigue siendo un factor limitante, pero se requieren menores cantidades de enmiendas. Sin embargo (soslayando los medios edáficos fuertemente calcáreos) en las regiones aludidas, la rápida inmovilización de este elemento vital demanda “anualmente” que se añada en grandes dosis, encareciéndose las producciones. El hecho de que China y EE.UU., han prohibido exportarlo con vistas a garantizar en la medida de lo posible sus reservas, ya nos indica la seriedad y gravedad del asunto, habiendo calado entre expertos y técnicos el vocablo “el hambre del fósforo”.  No me extrañaría que a falta de ideas, otros colegas nos informen pronto del “fosfocidio que se avecina”. Pero la propia noticia que os proporciono abajo nos habla de que tal carestía podría generar incluso conflictos bélicos en algunas regiones.

 Como podréis observar en el material que os proporciono abajo, la mayor fijación se produce en tipos de suelos muy evolucionados que suelen formarse sobre cratones antiguos, como los que atesoran África y Suramérica en grandes extensiones. Nos referimos concretamente, sin pretender ser exhaustivos,  a los Ferralsoles, Acrisoles, Alisoles, etc. Y francamente, al parecer no se atisba solución. El autor de la primera noticia, propone cuatro o cinco estrategias. Sin embargo ninguna de ellas resulta ser satisfactoria pudiendo, en el mejor de los casos, retrasar algunos años la eclosión de una crisis mundial.

 Podemos acusar a los países desarrollados de haber hecho uso de excesivas enmiendas, y no herraríamos. Como veréis, existen terrenos en climas templados en donde se buscan soluciones para bioremediar la eutrofización (polución) por el exceso de fósforo en los suelos. Sin embargo, por mucho que, a partir de ahora, nos esmeremos en utilizar las menores cantidades posibles, reciclar todo lo reciclable, etc., estamos hablando de un imperativo acuciante que afecta a enormes superficies de tierra laborable necesarias para alimentar a una parte considerable de la población mundial. Aunque el crecimiento demográfico se frenase, el hambre que sufre la buena gente en muchos de estos países, exige soluciones ¡ya!, sin contar con que, con toda seguridad, la población seguirá aumentando. La región que ahora posee las mayores reservas, que dicho de paso, fue colonia española hasta 1976, y podría ser rica en el futuro, aunque si no cambian las cosas lo será Marruecos. El franquismo, cedió aquellos terrenos a quien no correspondía (en mi modesta opinión), mientras que muchos moradores legítimos, que ahora podrían vivir sin necesidades perentorias, lo hacen en campos de refugiados de un país vecino, ante la incomprensible actitud de la Organización de las Naciones Unidas.   

En fin, me vienen recuerdos de aquella injusticia que nos frustró a muchos españoles, por una decisión gubernamental lamentable en los últimos momentos de la dictadura fascista que padecimos durante 40 años, que me han desviado de un tema tan serio e importante.  Se trata de un dilema que debía estar en el top de la lista de prioridades de cualquier agenda internacional en materia de seguridad alimentaria. Esperemos que no se relegue el reto hasta que sea demasiado tarde. También os dejo algunos párrafos de otras páginas Web que os informarán sobre la problemática de los suelos y el fósforo.

Os dejamos ya con las noticias y comentarios aludidos……..

 Juan José Ibáñez  Seguir leyendo »

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Ciudades Verdes: vegetación en las calles, superficies permeables y vegetación adaptada


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 (Madrid+Natural)

En nuestros post precedentes sobre el proyecto del Ayuntamiento de la Ciudad de Madrid para conseguir una ciudad más verde, saludable y sostenible  (Madrid+Natural), ya editamos varios que relacionamos abajo, quedando aun varios más. Repetimos, los contenidos de esta serie de post pretende ser igualmente útiles para otras grandes ciudades del mundo en general, siempre y cuando los países no deban hacer frente a necesidades mucho más apremiantes, como en casi todos los del tercer mundo. 

Relación de post previos

Ciudades Verdes, Ciudades Ecológicas: Urbanismo resiliente

 Ciudades Verdes: Tejados y Cubiertas verdes y/o sostenibles

Ciudades Verdes: Los Huertos Urbanos

 Ciudades Verdes: Fachadas verdes y fachadas ajardinadas a gran escala (¿Suelos verticales?)

 Ciudades Verdes y Jardines Urbanos: Carta Abierta a Manuela Carmena

Reiteramos también como los objetivos pueden sintetizarse con unos párrafos que hemos mostrado en todos los post anteriores sobre las deseables ciudades verdes. cuyo  Los que leyeron algunos de ellos pueden omitir su lectura:

Manuela Carmena, la alcaldesa de la Ciudad de Madrid, junto a su equipo municipal ha presentado públicamente un ambicioso plan denominado Madrid+Natural, cuyo objetivo reside en que esta urbe llegue a convertirse, en la medida de lo posible, en una ciudad verde, proponiendo diversas iniciativas al respecto como lo purden ser las fachadas ajardinadas, cubiertas sostenibles, urbanismo resiliente,azoteas frescas, infraestructuras verdes, vegetación en las calles, restauración de riberas, superficies permeables, huertos urbanos, vegetación adaptada, revegetación de solares, bosques urbanos, sombreados estacionales, microclimas con agua, áreas inundables, drenaje sostenible. Los contenidos de cada una de estas iniciativas pueden descargarse pinchando en sus respectivos enlaces o conjuntamente. Incluso se ha colgado de la Web del ayuntamiento una versión en inglés.

Se trata de una idea loable aunque tras intentar llevar a cabo una serena reflexión, entiendo que no no es oro todo lo que reluce”:  ¿resultan viables?, e incluso en el algunas de las propuestas concretas: ¿Cabe la posibilidad de que para nuestra sorpresa sean contraproducentes?. A menudo lo que sobre el papel parece una maravilla, en la práctica podrían tornar en pesadilla,.  Y nos referimos a todo lo que leemos en la prensa y visionamos en televisión, al margen de este programa denominado Madrid+Natural.

 Conforme voy redactando post, aumenta mi desconcierto sobre los contenidos de Madrid+Natural. Si bien tengo la idea de terminar con una última entrega en la que os explicaré mi valoración personal, Francamente, poco a poco me voy desencantado con la estructura bastante anárquica de estos documentos. En ocasiones pienso que muy bien podrían haber sido escritos por algún nórdico, cuyos conocimientos acerca de la realidad ambiental y cultural de la Ciudad de Madrid brillan por su ausencia.  No dudo de las buenas intenciones de los redactores aunque sí de la idoneidad de la estructura del documento e incluso si realmente conocen bien esta ciudad. Pero vayamos sin más dilación sobre los temas que abordaremos someramente hoy:  Vegetación en las calles, Superficies permeables, Vegetación adaptada y Bosques urbanos.

 Respecto a la  Vegetación en las calles, tan solo mentar que conforme a la ideología de los alcaldes y alcaldesas precedentes,  han aumentado y disminuido arrítmicamente. Nada que objetar al reverdecer en la ciudad, como es lógico, ya que sus beneficios son indudables. Sin embargo, estamos ante un texto sumamente breve y retórico, sin iniciativas concretas, no dice mucho ¿verdad?. Ya hablaremos sobre el sentido de pertenecía y la participación ciudadana, debido a que como ya que como hemos mentado, en materia de urbanidad, esta ciudad corre cuesta abajo vertiginosamenteLa insistencia acerca del cambio climático que aparece en casi todas las iniciativas se me antoja espuria, ya que el primer y principal objetivo estribaría es conseguir una ciudad verde, sostenible y limpia, pero ninguna de estas tres facetas se cumpleNo  es necesario apelar al cambio climático con vistas a alcanzar una ciudad más sustentable. Simplemente ante la degradación sufrida y la galopante contaminación que padece Madrid, urge a intervenir con todos los medios a nuestro alcance con vistas a frenar el alarmante proceso, como también ocurre en París, Londres y otras mega-ciudades. Ahora bien, dado que para alcanzar tales objetivos se requeriría más de una década, cualquier programa que merezca llevar tal nombre debe ir precedido de u acuerdo consistorial formato por todas las fuerzas políticas y sociales que alcance varias legislaturas. Sin embargo estos compromisos brillan por su ausencia en el mundo latino. Si no se logra tal implicación, todo tornará en papel mojado.

La insistencia por los carriles para bicicletas y “otros transportes alternativos”  es viable en los barrios periféricos pero no en el centro del núcleo urbano. Tengo la impresión de que nadie de los redactores de la iniciativa vive en el centro de Madrid, ni ha visto como se planificaron estos carriles para bicicletas en otras ciudades del norte de Europa. Tampoco al parecer los usuarios, ya que han convertido transitar las aceras del casco urbano en un deporte de alto riesgo para ancianos y niños. No se trata ya de la falta de infraestructura, sino de la carencia absoluta de urbanidad por parte de un gran número de usuarios. En la ciudad de Barcelona, un agrio debate se ha abierto. Francamente ha visitado por motivos laborales más de una veintena de grandes ciudades europeas y jamás he visto tal falta de respeto e imprudencia. Pero volveremos a cargar las tintas en otro post sobre un tema de suma gravedad: las reglas de urbanidad vialtan solo las recordamos los ciudadanos de mayor edad, y no todos. Lo que debía ser el primer mandamiento de los ciclistas,  se ha esfumado por no decir que resulta violado sistemáticamente. O enseñamos a como se debe transitar, o comenzarán a proliferar los accidentes como los de la recién fallecida diputada de Junts per Sí y eso que el causante iba por un carril de “bicis”, muy raros en el centro de Madrid. Yo personalmente ya he visto el atropello de dos ancianos(as).

Reiteramos que en diversos barrios periféricos pueden hacerse progresos pero en otros muchos no. Con vistas a analizar el impacto real sobre la vida de los ciudadanos se requieren cifras, diseños, etc., que no buenas palabras. Una vez más se vuelven a retomar, como en otras iniciativas, ejemplos, foráneos, cuya implementación dista mucho de adaptarse a nuestro ambiente e idiosincrasia.

Mucho de lo anteriormente expuesto también sería válido para otros apartados como en de Superficies permeables. Sin embargo, si encuentro viable que extensas zonas de la capital pueden ser pavimentadas poco a poco con las mentadas tecnologías que señala el apartado. De nuevo faltan datos y sobra retórica, como la del caso que relatan de Melbourne. Abundan las aceras muy estrechas, estando a demás invadidas por las terrazas de bares y restaurantes, hasta tal punto que en momentos de transito activo, se producen micro-atascos. Si se añaden maceteros., etc., los viandantes deberán volar para moverse de un lugar a otro. Sin embargo volvemos a reiterar por enésima vez, que muchos árboles desaparecieron en el pasado, debido a la mala urbanidad de los conductores de vehículos a motor a la hora de aparcar. De nuevo las reglas de urbanidad vial han pasado al limbo de los justos, cuando necesitan ser el punto de partida de cualquier iniciativa que demande la participación ciudadana. No se trata de echar toda la culpa a los gobernantes, que la tienen en buen medida, sino también demandar de los vecinos un comportamiento acorde con los objetivos que explotan los documentos.

 Por lo que respecta al apartado de Vegetación adaptada, cabría mentar que, efectivamente debieran utilizarse especias autóctonas y resistentes a los contrastes estaciones, aunque resultaría más difícil que lo fueran a la polución atmosférica, mientras lamentablemente una parte considerable de la ciudadanía las utiliza los espacios alrededor del arbolado callejero como vertedero. El problema estribaría ahora en erradicar la enorme “diversidad” de especies ornamentales que trufan la ciudad, varias de las cuales son alergógenas.   Llama la atención que en el texto se mencionen especies tales como el algarrobo catalogándolo especie a introducir ya que  fundamentalmente crece en ambientes marítimos (Madrid se ubica en ambientes continentales) o el abeto pinsapo, por cuanto tan solo hace falta leer Wikipedia para entender que Madrid no debería ser un hábitat idóneo para su crecimiento. En cualquier caso, debemos añadir que aprobando el uso de especies autóctonas como las señaladas, el ciudadano debe entender que gran parte de las mentadas son de crecimiento lento, por lo que se tardarán varias dedadas con vistas a disfrutar de su sombra.

 Finalmente, mención especial reclama el apartado dedicado a los Bosques urbanos. Justamente la ciudad de Madrid disfruta de algunos bosques urbanos extensos con vegetación natural en sus dominios como lo son El Monte del Pardo y la Casa de Campo. Otros como el Parque del Buen Retiro, ya en el centro, albergan plantas exóticas, como ha sido frecuente en este y otras zonas verdes de las urbes de Europa. También cabe añadir el más reciente corredor verde de Madrid Rio que bordea tramos del Río Manzanares. Otros son de menores dimensiones, aunque que no dejan de ocupar áreas nada despreciables. Incluso varios de ellos aun son poco conocidos por los ciudadanos, algunos de gran belleza como el Capricho der la Alameda de Osuna. En otras palabras Madrid goza de amplias zonas verdes aunque no palien el galopante deterioro de la calidad del aire en el centro de la ciudad.  Nada de esto aparece en Madrid+Natural. No me parece fácil ampliar más aun estas zonas en el centro, aunque siempre es posible en la periferia. Al leer el texto de Madrid+Natural, Personalmente tengo la impresión de que los redactores no han hecho evaluación alguna de lo que Madrid dispone y de lo que carece, como si un experto nórdico hubiera hecho un informe en un mes, si apenas conocer la ciudad.

 También resulta bastante criticable hablar de bosques, en lugar de masas forestadas o forestales, que no es lo mismo. Debemos instruir al ciudadano, no confundirlo, hablando a menudo de corredores de biodiversidad, fauna silvestre, etc., que pueden acaecer por la periferia (por ejemplo en El Monte del Pardo y la Casa de Campo), pero jamás en las zonas verdes del casco urbano. Y así no queda nada claro frases como “aumentar la cobertura arbórea con el objetivo de alcanzar un 60% de copas de árboles en la ciudad dentro de 20 años “. ¿Y qué decir acerca de crear bosques sobre los  vertederos ya rellenados y sellados?.  Ser trata de un asunto conflictivo, del que los ingleses han sufrido lamentables consecuencias, al crear parques y zonas polideportivas que a la postre han dado lugar a problemas de salud en varios casos.  No es el momento y lugar para hablar de la problemática de la estructura y dinámica de los vertederos (obviamente siempre alejados del centro urbano). Sin embargo, no se puede hablar de ellos alegremente de convertirlos en ¿bosques? Urbanos sin tener en cuenta los riesgos que conlleva el uso del suelo sobre los mismos.

 Resumiendo, algunas ideas interesantes, otras no, basados sobre una texto que no deja de ser una declaración de intenciones un tanto desnortadas, sin que se observe el menor atisbo de valoración alguna de la situación actual y como cada medida puede mejorarla. Afortunadamente ya quedan pocos post por redactar, por cuanto mi humor comienza a decaer según prosigo la lectura de los contenidos de   Madrid+Natural.

 Juan José Ibáñez

 Abajo os muestro los contenidos de los documentos que hoy mentamos de Madrid+Natural……..

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EL MISTERIO DEL MAÍZ O CINTLE: ENTRE EL ANÁHUAC Y EL TAHUANTINSUYO I (Régulo León Arteta)


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Cabeza de serpiente rodeada de hojas de maíz. Quetzal papalotl de la populosa urbe Teotihuacana Fuente:http://arquehistoria.com/wp-content/uploads/2013/04/quetzalcoatl-teotihuacan.jpg

En el continente americano existieron varias áreas culturales. Hasta donde ahora sabemos sobresalieron el Anáhuac y el Tahuantinsuyo. El primero comprendió el centro de México y Centroamérica, mientras que el segundo la cordillera Andina. Aunque estas culturas son relativamente recientes, ya que se están observando la concurrencia de muestras de la  actividad humana, desde hace más de 200.000 años, como en Valsequillo, Puebla (México) y Toca da Esperança (Brasil).

 Por otra parte, existen evidencias de que hace 65 Millones de años, en el Cenozoico (vida reciente)  aparecieron los primates, cuando el continente sudamericano estaba casi unido al africano. En el Mioceno, ambas masas continentales aún permanecían próximas, por lo que ambas biotas atesoraban rasgos de considerable similitud. Así, el reciente descubrimiento de dientes de monos, de hace veintiún millones de años en América del norte, procedentes de Sudamérica según Bloch y colaboradores, si bien no confirma la presencia de ancestros del animal humano, si plantea tal posibilidad. Porque este bicho es por naturaleza curioso, hasta que lo llevan a la escuela, parafraseando a Bernard Shaw.

 Mientras que en Eurasia se privilegió el pastoreo y el monocultivo extensivo, en este continente lo fue la agricultura intensiva y diversificada. Así los Collaguas en el Cañón del Colca, perfeccionaron al extremo a lo largo de seis mil hectáreas, el sistema de riego de cultivo en terrazas, sostenidas por las raíces de la vegetación natural arbórea,  y así, en el antiguo territorio que hoy coincide más o menos con las fronteras de Perú, pudieron alimentarse todos sus habitantes según Brailovsky.

El cultivo del maíz (Este vocablo se deriva de mahiz para los Taino (nobles), una de las ramas de los Arawaks caribeños) en las denominadas milpas, es uno de los ejemplos más representativos de la diversificación condicionada por el ser humano en el continente. La obtención de esta especie (de los anónimos fitomejoradores nativos, ya patrimonio de la humanidad) es una de las hazañas, a la que resulta difícil encontrar parangón en el mundo. Aunque el nombre más cercano al original es en náhuatl (una de las lenguas dominantes en el Anáhuac) es Centli. Esta labor la han devaluado, aun personajes de esas tierras, como el porfirista mexicano Alonso de Bulnes, ninguneando al maíz frente al trigo. Por otra parte, resulta que el manejo humano de esta especie, ha sido de una magnitud, que podríamos calificarla de inusitada a escala mundial, junto con la Palma Pupunha, brasileña, que ya no pueden reproducirse sin la intervención humana.

 Con todo y ello, el maicito, como algunos campesinos mexicanos lo llaman, o maíces criollos como algunos “técnicos” ignorantes lo denominan al objeto de diferenciarlos de sus “cultivares mejorados”, aunque que han beneficiado por milenios a muchos humanos en el mundo, corren el riesgo de que sus semillas sufran el peligro de terminando ser propiedad de unos mercachifles inescrupulosos (léase multinacionales del agronegocio).

 En la milpa, desde la época pre colombina, se cultivan simultáneamente semillas seleccionadas de cosechas anteriores, de cecentli (1) de periodo corto, medio y largo, leguminosas como el frijol y cucurbitáceas como la calabaza. Estas tres especies se aprovechan tanto maduras y aun inmaduras, pero en el caso de la última, hasta sus flores. Muchas plantas que para algunos son malezas, también son aprovechadas como alimento humano. Algunas son ricas en Omega 3, como las verdolagas Portulaca oleracea, o en proteínas, como los quelites Chenopodium sp. Mención aparte merecen, los aromáticos y sabrosos jitomates y chiles silvestres. Además, por no extendernos, soslayaremos hablar de numerosas plantas medicinales como el Árnica, etc.

 La siembra de semillas de centli, con tres periodos de cultivo, como nos compartía el insigne etnobotánico Efraim Hernandez Xolocotzi, es una estrategia de sobrevivencia, ya que permite con la de ciclo corto, asegurar una cosecha aun en caso de sequía. Mientras que los monocultivos del centl, de un solo ciclo, son aberraciones comerciales y antiecológicas proclives al abuso de las aplicaciones de agroquímicos.

 La certeza de la antigüedad del cultivo del centli y su localización en el Anáhuac, se encuentra fuertemente limitada por la facilidad de su degradación, aun de los populares entre los arqueólogos,  granos de polen. A los cecentli silvestres se les atribuye una antigüedad de 80 mil años de antigüedad, aunque la hazaña de su mejoramiento genético, quizá ocurrió en las alturas del sur de México y Centroamérica. Es innegable su relación con el teocintle. Así el último, todavía a finales del siglo antepasado, aún era utilizado en Chihuahua, con el propósito de mejorar la producción del centli según nos informa Lumholtz.

 Hasta hace poco tiempo se reconocía que……. Seguir leyendo »

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Descomposición de la materia orgánica del suelo, cadenas tróficas y megafauna


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Megafauna y ecosistemas prístinos. Fuente: Fuente Geocurrents: Pleistocene Re-Wilding: Environmental Restoration or Ecological Heresy?

 La mayor parte de los expertos en ciencias del suelo caemos en el “pecado mortal” de interpretar los procesos de descomposición de la materia orgánica en los ecosistemas naturales, soslayando la estructura de la cadena trófica que habita sobre el. Con harta frecuencia pensamos en la composición química de la vegetación y si sus propiedades resultan ser más o menos favorables como sustento de los organismos del suelo, el clima, los usos del territorio, y últimamente, para mi martirio, el soporífero cliché del cambio climático. Sin embargo, si deseamos “acercarnos” a entender que ocurría en los ecosistemas prístinos, faltan otros elementos, y en especial la estructura de las cadenas tróficas que atesoraban. Pero no es así. ¿A qué viene a cuento esta crítica? De eso versa este post, ya que el tema puede calificarse de cualquier forma menos de baladí.

 Como os hemos mentado en una serie de post, el hombre paleolítico generó la extinción masiva de la mayor parte de la megafauna de casi todos los continentes. Y al hacerlo, transformó los ecosistemas, afectando de paso al clima y a toda la biosfera. En consecuencia, los ecosistemas actuales, en su mayor parte, no corresponden a lo que cabría esperar sin la presencia humana. Hablar pues en general de ecosistemas prístinos carece de sentido en la mayoría de los casos.   Como  corolario, tampoco deberíamos usar el concepto de suelos prístinos, en lugar de naturales, salvo en contadas “excepciones”. Y reitero que todo reside en nuestra falta de atención a las cadenas tróficas. Simplificando mucho, podemos alegar que estas últimas se encuentran compuestas de depredadores (carnívoros), sus presas (mayoritariamente herbívoros), las plantas de que se alimentan los últimos, invertebrados, microrganismos, etc. En un ecosistema saludable (aunque lo mismo ocurre en la demografía de las sociedades) al razón número de individuos/unidad de biomasa desciende conforme escalamos eslabones a lo largo de la cadena trófica, por lo que también solemos referirnos a ellas como pirámides tróficas o poblacionales. Pues bien, el hombre paleolítico dio buena cuenta tanto de los carnívoros como de los herbívoros naturales de gran tamaño, colapsando  a menudo la estructura biocnóticas de los ecosistema, que dejo pues de ser prístina por definición. Debido a que los herbívoros son necesariamente más abundantes que sus depredadores, al erradicarlos, en la naturaleza dejaron de realizar una de sus principales funciones (aunque también necesidades), que a menudo, se soslaya; la digestión y transformación de gran parte de la biomasa vegetal, que finalmente era devuelta al suelo en forma de detritos, ya considerablemente descompuestos como para que los organismos del suelo terminaran de realizar su trabajo de humificación y mineralización con “normalidad”.  En términos coloquiales, uno puede entender que la dieta de los organismos del suelo, tras la desaparición de la megafauna de herbívoros, comenzó a ser mucho más indigesta y el metabolismo edáfico considerablemente lento y pesado (el atávico ardor de estómago).

 Tan solo hace falta observar los profundos y fértiles suelos de las estepas, pampas, praderas y otras formaciones pascícolas en las que abundan los herbívoros, cuando no son sobre-pastoreadas, para darnos cuenta de que, casi con total seguridad, el metabolismo del suelo y la humificación de la materia orgánica sufrió un severo impacto tras la desaparición de la megafauna. Cuando se cotejan los mapas sobre la fertilidad de los suelos del mundo, el lector observará que gran parte de ellos se encueran sobre esas formaciones herbáceas, salvo si estas medran sobre los viejos suelos de las formaciones cratónicas antiguas, pobres en nutrientes y sin apenas arcillas que colaboren en la retención de agua y nutrientes. De hecho, se necesitan muchos herbívoros con vistas a alimentar a los carnívoros, y tales bestias exigen una abundante fitomasa (biomasa vegetal) comestible, que no madera, leña y hojarasca. Tales circunstancias son más fáciles que acaezcan en espacios abiertos, semi-arbolados o no, que en bosques cerrados. De hecho, los estudios arqueológicos así lo avalan.  Pero también nuestro inconsciente. Se han realizado investigaciones acerca de los paisajes que más acogedores les parecen a los ciudadanos corrientes, habiéndose detectado  que las formaciones sabanoides o adehesadas (conceptos prácticamente sinónimos) las prefereidass. Posiblemente se trate de un vestigio escondido en nuestro subconsciente, reminiscencia de los ambientes en los que vivieron nuestros antepasados más remotos.

 Con la desaparición de la megafauna, la foresta de aquellos ecosistemas se cerraró dando lugar a hermosos y densos bosques. Sin embargo, la descomposición de la materia orgánica y su mezcla con la materia mineral con vistas a generar los agregados del suelo se vio obstaculizada/ralentizada por pura necesidad. Y todo debido a que la desaparición del eficiente microbioma rumiante de los herbívoros dejo huérfanos a los organismos del suelo, que se vieron obligados a hacerse cargo de la mayor parte del proceso de la descomposición de la biomasa y la formación de sustancias húmicas, Y ya se sabe, cuando desaparece un eslabón de la cadena trófica es como si ocurriera lo mismo que en una cadena industrial: el trabajo resulta ser más duro e ineficiente. Los edafólogos necesitaríamos reflexionar sobre este tema, en lugar de considerar que la megafauna es irrelevante en nuestros estudios, a la hora de extraer conclusiones de las pesquisas que llevamos a cabo. No se trata de cultura general, por cuanto al soslayar los contextos, no es infrecuente que nuestras perspectivas se desvíen del camino correcto.

En su momento os expuse este maravilloso ejemplo, que puede serviros para recapacitar: Fertilidad del Suelo y la Cadenas Tróficas: Un Sorprendente Cuento sobre el Mar, Placton, Krill, Salmones, Ríos, Osos y Suelos. Bajo os muestro una relativamente reciente nota de prensa sobre lo que actualmente sucede en reservas naturales de Veracruz. Lo he escogido no porque sea el mejor/peor), sino simplemente agradará a nuestro colaborador Régulo León Arteta que vive por aquellos lares. Cuando se decapita la cadena trófica, incluso en bosques…….

 Juan José Ibáñez     

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Fases de La Colonización Humana de las Américas y las Especies Invasoras


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La mayor especie invasora en Suramérica. Fuente: Colaje Google imágenes

 La noticia de la que vamos a hablar hoy lleva el pasmoso título de: “ Early humans colonized South America like an invasive species”, que traducido del suajili al español castellano vendría a decir: Los primeros humanos que colonizaron América del Sur se comportaron como  una especie invasora o exótica. Debo suponer que algún ingenuo ciudadano que aún se resista a creer que los seres humanos no somos animales se habrá quedado aterrado. Hasta donde mi limitada mente alcanza a entrever, el hombre es un animal, algunos dicen que racional, aunque en mi opinión, si hablamos de especie, se trata de una conjetura que aún permanece por ser demostrada. Hemos invadido toda la tierra emergida y diezmado su biosfera, so pena de descapitalizar su futuro. Sin embargo ese es otro tema de mayor calado. Si como animales, racionales o irracionales, arribamos a otros territorios inhabitados y explotamos sus recursos prístinos, ¿Cómo debería apelársenos?. Pues simple y llanamente como una especie invasora, y si hacemos caso de las evidencias arqueológicas y paleoecologícas de la peor calaña. Resulta palmario que al autor o plumillas, al que se le escurrió el título” cabria llamarle ser humano pero calificarle de racional sería un exceso…… ¿No se encuentra repleta la historia de la humanidad de frases de la siguiente guisa: el pueblo X invadió al pueblo Y?. Otra cuestión deviene de reemplazar sibilinamente invadir por colonizar, o si usted es muy religioso, “evangelizar, cristianiza”, apostolizar”, (digamos pues “domesticar”) etc. etc. Un eufemismo detrás de otro.  ¡basura!.

 Seguidamente, la nota de prensa afirma que la invasión humana de las Américas ha sido distinta de la de Norteamérica, Europa o Australia ¿¿??. Aquí cabría recordar que aún desconocemos exactamente como se llevaron a cabo tales “evangelizaciones”. ¿Más madera a la hoguera!?.

 Eso sí, de ser ciertas otras conclusiones, la investigación atesoraría información de interés, si bien debemos recordar que sobre este asunto la comunidad científica aún sigue debatiendo con el ardor de los “invasores” más fieros y aguerridos, por lo que debemos sopesar los datos con suma prudencia. Los autores del estudio afirman que América del Sur (desconozco si incluyen Mesoamérica y el Caribe) tuvo la gran fortuna de ser “amaestrada”  en dos fases. La primera acaeció, hace 14.000 años, mientras que la segunda hará unos 5.500. En el primer “alunizaje”, aun en plena glaciación, aquellos animales racio/irracionales ocuparon numerosos nichos, y a falta de competencia, su población creció rápida y dramáticamente por todo el continente.  Seguidamente, la noticia nos informa de que, “como especie invasiva”, terminaron siendo víctimas de su propio éxito a consecuencia de la sobreexplotación de los recursos disponibles a su alcance y tecnología (léase rapiña). Y este hecho es el que estos sesudos investigadores denominan “comportamiento típico de especies invasivas”. Menos mal que otros organismos vivos fueron más salvajes que racionales, ya que gracias a ello, las repercusiones en la biosfera resultaron ser a menudo bastante más benevolentes que las derivadas de nuestras acciones.

 La segunda oleada humana acaeció entre los 5.500 y 2.000 años, a la que siguió otro crecimiento exponencial de la población, como resultado de la transición/reemplazo de las culturas cazadoras recolectoras previas, es decir paleolíticas, por otras agricultoras, y por lo tanto neolíticas.  Debería hablar se pues de “domesticación”, que no de invasión¿?. Obviamente no puede esta vez argumentarse nada apelando al uso de especie invasiva, por cuanto ya había seres humanos en el continente. Ahora bien, si las razas humanas las equiparamos a variedades pues…..”Iberoamérica fue atacada por una nueva “variedad invasora de humanos”.  Se trató pues de un simple “apostolado”, de una agricultura masiva (que debió afectar a grandes extensiones), a los que los autores llaman intensiva (que en términos rigurosos sería indefendible). Empero también hablan de comercio entre los moradores de unos asentamientos y otros. ¿Afecto tal repolitización a lo que hoy denominamos selvas vírgenes?. Como hemos mostrado en otro post, investigadores brasileños, en un trabajo mucho más rico en contenido, parecen constatar que así fue. Por lo tanto algunos esgrimirán que el Antropoceno llegó a las Américas por aquellas fechas.

Finalmente, los autores se preguntan hasta que punto la capacidad de carga humana que puede albergar de un territorio, pudo sobrepasarse con las tecnologías que usaban, y su relación con las sociedades contemporáneas.  En fin, prefiero no entrar en esta materia.

 Resumiendo, si ha habido una especie invasiva en este planeta más devastadora que el ser humano habrá que demostrarlo. Simplemente, bajo el lema de moda de las especies invasivas se vende mejor una noticia que aclarando sencillamente que, según los estudios de estos investigadores, se produjeron dos fases en la “culturización” del paisaje latinoamericano por el hombre” (léase degradación de la naturaleza), una llevada a cabo por culturas paleolíticas y otras por neolíticas. De ser cierto, resulta ser un dato interesante, que no tiene nada que ver, ni con el título, ni con el “presunto”  contenido novedoso y ¿probado? de los hallazgos que defiende la noticia.

 En mi opinión, muy personal, hoy la comunidad científica parece que, tras realizar un estudio, primero piensa y repiensa un título impactante y luego redacta un  paper que llame la atención de los periodistas, algo que se me antoja tan espurio como deplorable. ¿Sera mejor tener ocurrencias que ser un científico con mayúsculas?. Por lo que leo en estas y otras noticias, yo diría que así es.

 Por cierto la siguiente fase ya se encuentra en marcha, aunque no se percataran los autores. Hablamos de la abducción por la globalización que afecta a todos los moradores de este planeta. ¿Escribo un paper?; igual hasta cuela en una revista de campanillas, ya que lo que leo…… Empero, no se trata de emular a estos “comerciales”. Prefiero seguir llevando a cabo mi carrera como científico. Os dejo pues con esta exótica noticia…….

 Juan José Ibáñez

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Las arcilla y limos en de los suelos áridos del mundo y sus mapas de distribución


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Geografía y mapa de distribución de las arcillas de los suelos áridos del mundo según la página Web GMINER30

 Por casualidad, me encontré un día con la página Web, de la que hablaremos brevemente hoy, y que puede ser de interés para muchos de vosotros. Como sabéis las partículas más finas que albergan los suelos (arcillas, limos, etc.) pueden ser trasportadas por el aire. Tal hecho, del que hemos hablado en otros post, posee efectos directos e indirectos, a escala global, sobre (i) la radiación atmosférica; (ii) la generación de nubes; (iii) los nutrientes que son transportados desde unos ecosistemas a otros, incluyendo los marinos y (iv) la salud humana (asma, problemas cardio-vasculares, efectos cancerígenos y brotes de meningitis, entre otros), etc.. También habría que citar otros ejemplos, del que en este blog destacaríamos su influencia en la génesis de otros tipos de suelos, como los ya mencionados en otros post “Terra Rosa Mediterráneas. Gran parte de este polvo que transporta la atmósfera procede de zonas áridas y semiáridas, y a menudo por desgracia es arrancado de suelos potencialmente productivos. El sitio Web GMINER30: Global Mineral Database on 30sec resolution of potentially dust productive soilsofrece información al respecto, así como mapas de distribución mundial y los contenidos canónicos que atesoran los diferentes tipos de suelos según la clasificación de la FAO, expuestos en una tabla. En esta última los edafotaxa son representativos de las zonas áridas de donde deben exportarse los polvos atmosféricos. Pinchando al final de esta página aparecen los objetivos y el material que os ofrezco al final de este post.  Considero que, de haberse realizado correctamente los cálculos (no atesoro los conocimientos para realizar juicio de valor alguno), la información proporcionada puede ser útil para diversos fines (como el de la tabla mencionada), más allá de los objetivos perseguidos inicialmente por esta iniciativa. Al parecer se trata de un proyecto realizado, o en fase de implementación, por el  South East European Climate Change Center – SEEVCCC. Os dejo pues la información y enlaces de los sitios Web, así como algunas palabras clave. Tener en cuenta que no se trata de la cantidad total de arcillas, sino que se especifican sus especies mineralógicas en cartografías individuales.  Espero y deseo que esta información pueda ser de interés para muchos de vosotros. Poco más puedo decir, ya que no soy experto en mineralogía de arcillas y los propósitos de utilizar estos datos en actividades de modelización climática también me son ajenos. Visitarla por favor, no revieseis exclusivamente el contenido que muestro abajo, ya que seguramente he omitido demasiados detalles en este post. Por no conocer todos los detalles del proyecto, estoy un poco perdido.

Juan José Ibáñez

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La respiración de suelos urbanos versus naturales y las huellas de la contaminación de las ciudades Industriales


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Fuente: colaje de google imágenes

Si como algunos investigadores comentan, la respiración del suelo es un indicador de su resiliencia, ahora resultaría que los suelos urbanos lo son, mucho más que los naturales. No me parece obvio, por tanto, utilizar respiración como síntoma de resiliencia, al menos por si sola. Hoy analizaremos dos notas de prensa derivadas de otros tantos artículos de investigación. La primera nos advierte que la respiración de los suelos urbanos puede alcanzar en algunas ciudades, como es el caso de Boston, el 72% del CO2 emitido por los propios combustibles fósiles, hecho que no deja de ser tan sorprendente como interesante. Y tales fuentes de CO2 parecen doblar la de los suelos rurales, por lo que de hecho comienzan a ser motivo de preocupación a la hora de mitigar el calentamiento climático. Según el estudio, los altos contenidos en materia orgánica, el espesor del mantillo, y la razón carbono/nitrógeno se encontraban en estos ambientes urbanos/periurbanos positivamente correlacionados con la respiración del suelo, es decir el CO2 que emiten a la atmósfera. Refiriéndose a los jardines domésticos o a las zonas ajardinadas, los investigadores que llevaron a cabo este estudio advierten de que, cuando los propietarios y jardineros añaden enmiendas orgánicas, a los suelos mentados con vistas a que sus céspedes crezcan con vigor ofrecen sabroso alimento, rico en nutrientes, a los microrganismos del suelo y, como resultado, estimulan su crecimiento, pero también las emisiones de anhídrido carbónico a la atmósfera.  Más concretamente, en la ciudad de Boston, detallan que, alrededor del 64 por ciento de los propietarios de viviendas fertilizan el césped, el 37 por ciento el uso de compost o abono orgánico, y el 90 por ciento utiliza “enmiendas” orgánicas del tipo de los mulching (acolchado). Todas estas “opciones, principalmente llevadas a cabo en los espacios verdes, públicos o privados,  se traducen en adiciones de carbono al suelo, promoviendo, como ya hemos comentado, las emisiones de CO2. No obstante, los doseles de los arboles contrarrestan “en parte” este proceso al absorberlo.

De ser cierto, resultaría paradójico, crear zonas verdes en las ciudades con vistas a que sean más sostenibles ambientalmente, cuando en realidad tal iniciativa podría generar efectos de retroalimentación positiva sobre el calentamiento climático. Resumiendo, ¡no hay forma de aclararse! ¿Qué debemos fomentar: asfalto, tierra yerma o zonas verdes?. Para aquellos que defienden que la respiración es un indicador de la resiliencia del suelo, lo lógico sería que sustituyéramos muchos espacios geográficos baldíos por vertederos, ya que estos si emiten CO2, metano y otros gases de invernadero en enormes cantidades. ¡Sin comentarios!. Eso si, los suelos urbanos suelen estar muy contaminados, como ya os hemos reiterado en varias ocasiones. Empero, tengamos también en cuenta que las urbes siguen creciendo en detrimento de los paisajes agrarios y naturales.  ¿Más Co2?

La segunda noticia nos informa de los esfuerzos de las autoridades y vecinos de ciudad de Detroit, cuya economía se derrumbó (de hecho se encuentra en bancarrota) como consecuencia de la decadencia de la industria automovilística antaño, santo y seña de esta ciudad. Por tanto, esta ciudad se encuentra sufriendo una enorme crisis acompañada de un proceso de des-urbanización y éxodo al medio rural. Pues bien, de acuerdo a los investigadores que llevaron a cabo el segundo estudio, entre las herencias de su anhelada edad de oro industrial, se encuentran suelos fuertemente contaminados, lo cual dificulta e incluso impide en ocasiones la regeneración de las infraestructuras verdes de la urbe.  En sus propias palabras: “historia de la industrialización y la urbanización de Chicago dejó su marca en el suelo. El medio edáfico actúa como una esponja, llegando a albergar contaminantes durante muchos años. En Chicago, los residuos procedentes de la fabricación industrial han inducido la acumulación de los productos químico-orgánicos indeseablemente tóxicos, metales pesados y otras sustancias persistentes. Tal hecho plantea serios problemas para la salud humana, animal y vegetal. ¡En fin!: “lo que no mata engorda”.

Como puede observarse, generar ciudades verdes sostenibles, resulta ser una terea bastante más compleja de lo que usualmente pensamos. Vivimos en una sociedad enferma y como todos sabéis: “a perro flaco todo son pulgas”.

Os dejo con las noticias mentadas…….

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Sobre la resistencia de los ecosistemas forestales al cambio climático, la sequía y la respiración del suelo


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Bosque mixto de encinas y Pinos Fuente: 100 Bosques

 En un post previo (Ciencia Amnésica e Imperio Anglosajón) ya hemos expresado nuestra opinión acerca  de algunos de los males que han calado a la ciencia contemporánea, como el de la política delpublica o perece”, pero también el ansiado consenso de un idioma universal, que atesora un lado positivo que enmascara otro francamente negativo, especialmente debido a la ausencia de digitalización de la mayor parte de los artículos de investigación que, hasta hace dos décadas, eran con harta frecuencia redactados en los idiomas natales de sus autores. Hoy analizaremos dos notas de prensa que, en mi opinión, respaldan nuestras tesis. Este post no tiene la intención de criticar a los autores que han realizado los estudios que han dado lugar a los papers sobre los que se han elaborado ambas noticias científicas.  Lo que se desea explicar es sencilla y llanamente que, de haberse documentado mediante esa ciencia que ahora se denomina gris, por el mero hecho de no encontrarse escrita en la lengua del imperio, los autores habrían podido llegar fácilmente a otras conclusiones, para mi mucho más interesantes.  En consecuencia, no abordaré los contenidos de las noticias directamente, como suelo hacer en la mayoría de los post. Tan solo elaboraré un breve texto para que a la postre los lectores de esta bitácora extraigan sus propias conclusiones.

 La respiración del suelo es un dato que aporta valiosa información sobre la ecología del medio edáfico y su papel en el metabolismo de los ecosistemas. Sin embargo, una sola variable no puede nunca dar cuenta de la resiliencia de un sistema tan complejo.  Ningún médico que se precie ofrecería su diagnóstico sobre un paciente basándose en una sola variable. Muchos enfermos respiran agitadamente, si bien es cierto que si no lo hacen, nos inclinaríamos a pensar que el paciente está a punto de convertirse en cadáver. Si comparamos dos suelos y uno respira mucho más que otro, no podemos de ninguna forma concluir que el primero es más resiliente que el segundo, a no ser que el último no lo haga en absoluto.

 Cuando se comparan bosques de coníferas con otros de robles o encinas, se ha constatado hasta la saciedad que los primeros son más pobres en lo que respecta a la biodiversidad del suelo, como también que diversos indicadores de la calidad del suelo demuestran que sus propiedades son peores (naturaleza del humus, agregados, etc., etc.) que los de las especies frondosas aludidas. Y digo hasta la saciedad porque existen cientos de estudios que así lo atestiguan, al menos en los ambientes mediterráneos. Este hecho no puede soslayarse, como tampoco que la mayor parte de las especies de pinos poseen un crecimiento rápido mientras que las frondosas lo hacen mucho más lentamente. Por esta razón, los cultivos de madera (coníferas) a los que algunos llaman bosques, han sido los más utilizados en las repoblaciones forestales, cuyo último fin es cosechar “más madera”. ¿No hay relación entre crecimiento de las plantas y  respiración en el medio edáfico?. ¿Cuántos estudios se han realizado al respecto?. Obviamente existen numerosos bosques de coníferas naturales, pero aun así centenares de estudios atestiguan  que al compararlos con los de frondosas (como la encina, el roble o el alcornoque, etc.) los datos aludidos muestran recalcitrantemente que el medio edáfico de las últimas es más saludable que el de los primeros. También repetidamente se ha demostrado que al sustituir un bosque de encinas por un pinar de repoblación las propiedades del suelo se deterioran. Se trata de una de las estrategias competitivas de estas especies frente a las más exigentes que podrían medrar allí, por ejemplo el género Quercus

 Diversos y afamados geobotánicos del siglo XX, con sus enormes y dilatados bagajes sobre  el comportamiento de la naturaleza constataron como en una catena de montaña (pisos bioclimáticos) mediterránea, al erosionarse el suelo, el bosque de robles intermedio (caducifolio) tiende a desaparecer o lo hace por completo, debido al denominado efecto de pinza. Es decir, los mentados robles, rebollos, melojos, quejigos, etc., a los que se les caen las hojas en otoño, comienzan a sufrir, siendo remplazados por las frondosas perennifolias (es decir las encinas y alcornoques, por ejemplo)  hasta entonces situados en cotas inferiores, así como por los pinos en las superiores (a mayor altitud). Sin embargo, también la desaparición local de caducifolios por perennifolios puede ser ocasionada por la acción humana, proceso que fue denominado la frutalización del bosque mediterráneo. Tal hecho obedece a que, por ejemplo, la encina ofrece a los campesinos mayores “bienes” que los caducifolios mentados. Sin embargo, la composición florística del sotobosque constata que donde en un momento y lugar dado vemos encinas, debiéramos estar contemplando caducifolios.

 José Luis Gonzales Rebollar ha demostrado con modelos numéricos (Diagramas Fitoclimáticos) como las observaciones de los antiguos geobotánicos parecen ser ciertas en lo que concierne al efecto de pinza. Sin embargo, también observó que este puede ser producido por el calentamiento climático. Procesos distintos que dan lugar al mismo resultado. 

 Dicho todo esto, también os contaré como el propio José Luis Gonzales Rebollar, al observar hace decenios mi frustración por no poder entender el paisaje cuando realizaba la tesis doctoral, me aconsejó que leyera libros sobre geografía regional de la península Ibérica. Le hice caso, como siempre, y las sombras se disiparon, dando paso a la luz. Al igual que es difícil entender el comportamiento de una persona sin conocer sus vicisitudes en el pasado, resulta harto difícil entender un paisaje sin unos previos conocimientos de su historia, siembre agitada por la acción humana.  Todos los paisajes del oeste de Europa son culturales, no existen ya bosques prístinos desde hace centurias e incluso milenios.

 Supongamos ahora que un bosque de encinas, por la razón que sea, es sustituido por otro de pinos. De darse el caso, al margen de perder parte de la biodiversidad aérea y subterránea (organismos y microorganismos edáficos), aumentado la monotonía, el territorio será mucho más susceptible de ser presa de los incendios forestales, lo cual resulta ser muy mala noticia. Digamos también que, por lo general, los pinares medran tras el fuego (para lo cual han adoptado variadas estrategias adaptativas), ya que si este no hace acto de presencia, tienden a ser reemplazos, con el tiempo, por las frondosas, al menos en amplias extensiones espaciales. Indiquemos también que sería muy difícil de entender como una especie que acidifica y empeora las calidades del suelo puede ayudar a medrar a otra que tiende a mejorarlas, mientras que el razonamiento inverso resulta más acorde con el sentido común. Y finalicemos señalando que muchas veces se ha publicitado que las especies de frondosas perecían por las sequías, para a la postre mostrarse que sus pies aparentemente moribundo volvía a rebrotar sin problema cuando aquellas terminaban. Eso sí, las enfermedades (y más aun en asociación con las sequías) pueden causar estragos, y que una sequía excesivamente prolongada daña los árboles, más o menos, dependiendo de las propiedades edáficas.

 ¿Y qué ocurre en los bosques mixtos?. Pues bien, obviamente los planifolios mejorarían la calidad del suelo, contrarrestando el efecto acidificante de las coníferas. En cualquier caso, nunca debe olvidarse la historia del paisaje, que especies se adaptan más a las condiciones actuales, la cobertura relativa de unas u otras, la composición del sotobosque, la gestión humana, etc. etc.  Puede también ocurrir que las especies cohabitan en diferentes capas de la canopia, pero el efecto sería el mismo. Ahorra bien si los pinos terminan por desplazar a las frondosas, el metabolismo del suelo y su papel de reciclador-ecosistémico  será negativamente afectado. De no ser así nos hallamos ante un ejemplo no representativo, sino más bien ante una singularidad/rareza digna de ser analizada en profundidad.  

 Por lo tanto, aunque he leído varias veces la nota de prensa y el resumen del trabajo aludido (como también algunos pasajes del texto), no puedo lograr entender como los autores, a los que hace referencia la primera nota de prensa, han llegado a las conclusiones que exponen. No es posible interpretar los acontecimientos que acaecen en los paisajes sin, atesorar un mínimo conocimiento de porqué están ahí, bajo unas condiciones ambientales concretas, pero también de la inexorable acción humana a lo largo de la historia.

 Son tropecientos mil las publicaciones indexadas que sufren, en mi modesta opinión, este tipo de “dolencias”. Sin embargo, insisto por enésima vez que para entender lo que acaece en el mundo de las publicaciones es mejor que volváis a leer el aludido post que lleva el título de La Ciencia Amnésica  y el Imperio Anglosajón.

 Pasemos ahora a ofrecer unos comentarios concernientes a la última nota de prensa. Esta versa sobre los resultados de un macro-proyecto europeo en el que sus autores dicen haber demostrado que los bosques ricos en especies arbóreas son más “multifuncionales” que los que atesoran pocas o tan solo una. En este caso os ofrecemos la noticia según un gabinete de prensa español y otro anglosajón, con vistas a que comprobéis por vosotros mismos  las enormes diferencias en función de quien es consultado. Cada gabinete de prensa se dedica a ensalzar como protagonistas a los miembros de su institución, hasta límites insospechados, como ya os comenté en otro post, aunque prefiero cerrar la boca en esta ocasión, ya que nos enfrentamos a un mal endémico global.

 Pero comencemos……

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