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La democracia atómica y sus radioactivas consecuencias: La verdad sobre el accidente nuclear de Palomares (Almería España)

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60 años después, los militares que limpiaron Palomares, víctimas del cáncer. Fuente: The New York Times””,

 Más de un año después de escribir el post que llevaba por título: El día que cuatro bombas atómicas cayeron en los suelos y aguas del sureste español (El Amigo Americano), redactamos un nuevo para exponer como el “The New York Times”,  desveló una verdad muy incómoda y yo diría que hasta dramática, escandalosa y cruel. Dicen que “al final la verdad siempre reluce”, ojalá fuera así, aunque lo dudo. Como nos informa esta noticia del mentado rotativo norteamericano en su extenso artículo :Las consecuencias ocultas de un accidente nuclear en España causado por Estados Unidos”, recojo al final de este post el más breve artículo aparecido en el diario español Público, en el que por ejemplo se puede leer:

El de Palomares fue uno de los accidentes nucleares más importantes de la historia y, según cuenta elThe New York Times, Estados Unidos quiso limpiarlo “rápido y en silencio”, ofreciendo a los encargados ninguna protección salvo trajes de algodón, máscaras y guantes.

Sin embargo, conviene que leáis detenidamente también el informe del  ”The New York Times”, por cuanto al margen de la cantidad de detalles que ofrece, narra en español como, entre los numerosos norteamericanos que se vieron obligados a trabajar en la recogida de los residuos muchos de ellos terminaron siendo afectados por el cáncer, posiblemente entre otras enfermedades. ¡No podía ser de otra forma, y en especial por las medidas de protección que se les ofreció. Todo ello nos revela una vez más lo que ya temíamos, además de dejar constancia de la fiabilidad que ofrecen las versiones oficiales de todos los Estados de este maltratado planeta. Llama agónicamente la atención el testimonio de algunos de los afectados, ya que debían o deben pagar sus tratamientos, como resultado de que su gobierno no lo reconoce el accidente…… no puede sufragarlos. ¡Sin comentarios!.

Ya comentamos que la ausencia de afectados por el efecto de la radicación, era inexplicable, es decir un verdadero misterio. Pero al margen de este asunto, muchos de los detalles ofrecidos por el Gobierno de la dictadura española que sufríamos en aquellos momentos daban lugar a una enorme cantidad de sospechas.

Y no voy a comentar nada más ya que tanto  el The New York Times, como Público, dejan el tema muy clarito, como el agua “cristalinamente radioactiva”. Vivimos en un Mundo, en el que bajo el paraguas de democracias, amordazadas por otros intereses mucho más procelosos, las personas tan solo somos títeres, consumidores, votantes, etc., pero no ciudadanos libres. La democracia se consolida sobre la libertad y la veracidad de la información que recibe el pueblo antes de elegir a sus representantes. ¿Queda algo de eso?.

Os dejo con la Nora de prensa de como Público, aunque la de The New York Times”, es aun mucho más dura y cruel y os animo a que conozcáis toda la verdad.

Juan José Ibáñez

El reportaje del diario “The New York Timesrevela que decenas de miembros de las fuerzas armadas estadounidenses encargados de retirar los restos del accidente nuclear en la costa almeriense sufren graves consecuencias por la radiación.

Continúa……..

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Ecología del Suelo en zonas Áridas y Semiáridas: Entre la Obviedad y la Incertidumbre

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Matorrales con esparto en las proximidades de Cabo de Gata. Foto de Juan José Ibáñez en Diciembre de 2014.

 En este post nos remitimos a comentar las notas de prensa (y los resúmenes en suajili de los trabajos originales), que no un análisis en profundidad de los dos estudios científicos mentados. Francamente lo que vais a poder leer raya entre la obviedad y las generalizaciones abusivas, si bien todos reconocemos que queda mucho por esclarecer en materia de ecología del suelo en zonas áridas. Durante décadas los ecólogos terrestres han soslayado el estudio del medio edáfico y su rol en la dinámica de las biocenosis vegetales y animales que habitan sobre los mismos. Esta fue una de las principales razones que propició la decadencia de la edafología en sentido amplio, como también su desaparición de muchos centros de investigación. Recientemente, numerosos ecólogos han comenzado a interesarse por ese universo invisible que para su casta que ha sido el suelo, lo cual, “en principio”, debiera ser una buena noticia.  Sin embargo, tal hecho ha sido enturbiado por la ausencia y/o escasez en sus equipos de investigación de verdaderos expertos en suelos que guiaran sus primeros pasos. Y así, muchas de sus aseveraciones, no tan solo en estos artículos, sino en tropecientos mil más, se encuentran repletos de obviedades, sesgos y aparentes descubrimientos, que en realidad eran archiconocidos desde hace décadas, y que incluso aparecían a los manuales básicos de edafología. Pero al parece,r redescubrir la dinamita deviene en ciencia de excelencia, y los artículos y libros redactados decenios atrás pasarán al olvido como pura bazofia. Así se escribe la historia, de forma tendenciosa, por supuesto. Reitero que no he tenido oportunidad de leer los artículos originales en este caso concreto, tan solo las notas de prensa y los resúmenes, ambos incluidos al final del post. No obstante son una muestra palmaria de la cantidad de obviedades y trivialidades que albergan, prácticamente idénticas a las que he podido leer en otros papers  publicados en las revistas consideradas como de sublime excelencia. Añadir a todo este batiburrillo una orientación hacia el problema del calentamiento climático convierte, por arte de magia, cualquier material en oro. Y así nos va.  Tampoco puede negarse que, a veces, puede detectarse algún aspecto concreto interesante, ya que actualmente disponemos de tecnología mucho más potente que 30 o 40 años atrás.   Este es el caso principalmente de la primera nota de prensa, en la cual la instrumentación de ciertas parcelas resulta ser muy sofisticada y novedosa (me las han mostrado personalmente). Sin embargo, no observamos ninguna información relevante en la segunda.

 Los lectores asiduos a esta bitácora inmediatamente reconocerán, tras leer las notas de prensa, que nosotros proporcionamos mucha más información y detalles, así como que hemos dado buena cuanta del 99% de lo escrito en tales noticias desde hace varios años. ¡No!, No somos muy listos, sino que se trata de hallazgos que han ido ofreciendo las indagaciones científicas precedentes  durante décadas. Hay que estar al día y no vender el vino ya rancio como si fuera u elixir exquisito que solo sabrían apreciar los enólogos. La ciencia ha entrado por unos derroteros lamentables.  ¿Qué novedades ofrecen estos estudios?. No, no os lo pregunto a vosotros, me lo pregunto a mí mismo,  sin encontrar respuesta.

 En esta ocasión. comentaré bajo las mismas notas de prensa, párrafo a párrafo, avalado por 35 años investigando en el ámbito de la edafología. Dudo que los autores puedan decir lo mismo, ya que entonces…… ¡no comment!

Juan José Ibáñez

 Comencemos pues……..

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Humedales y Suelos Hídricos: Aspectos Básicos y Necesidad de Investigación

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El extraño y diverso trayecto  a lo largo de 100 metros ininterrumpidos en una rambla del desierto de Tabernas (diciembre de 2014). Fotos y composición del collage: Juan José Ibáñez

En un post precedente publicado en 2007: ”Suelos Hídricos o Suelos de los Humedales según la Taxonomía Americana” os hablábamos por primera vez de la inclusión de los suelos hídricos en algunas clasificaciones edafológicas. Casi ocho años después, aquella entrega sigue siendo la primera en el ranking de la mayoría de los buscadores en lengua castellana cuando se usan esos vocablos. Se me antoja una laguna lamentable, salvo alguna excepción como esta. Y es que los suelos hídricos son, entre otras razones, una parte esencial de la edafosfera, de capital importancia en muchos aspectos, como la conservación de hábitats y preservación de especies biológicas de gran interés. Que nuestras taxonomías no las contemplen, o que los expertos en ciencias del suelo las desprecien, debiera ser motivo de una honda preocupación. Los humedales y por tanto también los suelos hídricos ocupan aproximadamente entre el 4 y el 6% de la superficie terrestre.

Por citar tan solo un ejemplo, más del 50% de la biodiversidad de comunidades vegetales en la zona más árida del occidente Europeo (SE, Español: Murcia y Almería) resultan ser edafófilas, y mayoritariamente edafohidrófilas, según la escuela geobotánica a la que se denomina sinfitosociología, contemplada hasta en esta página Web de la USDA. Reiteramos por enésima vez que cualquier taxonomía universal de suelos en la que se base una cartografía, no debiere estar exclusivamente orientada a la producción agraria. De hecho, así lo reconoció el Servicio de Conservación de los Recursos Naturales de EE.UU cuando comenzó a elaborar el listado de sus suelos hídricos y humedales¿A qué se debe esta ceguera tan latina? No tengo respuesta, sino meras conjeturas. En consecuencia, y debido a que durante los últimos años  se ha progresado mucho en estos temas (clasificación y cartografía de humedales y suelos subacuáticos), en este post retomamos este tema VIEJO con material nuevo. Del mismo modo, debido a que ni tan siquiera la Wikipedia en castellano atesora ningún capítulo, al contrario de lo que ocurre en la inglesa, traducimos buena parte de la misma. En otro post que redactamos simultáneamente a este, traduciremos también la definición y preliminares que proporciona el  Servicio de Conservación de los Recursos Naturales de EE.UU. Esperemos ir rellenando el desafortunado hiato con vistas a intentar convertir “el mentado desierto informativo en en humedal”. Recordaremos de paso ciertos aspectos adicionales, muy de moda, y que también conciernen a este tipo de suelos mojados. Por ejemplo, los suelos de los humedales son sumideros de carbono y fuentes de metano, por lo que su estudio resulta ser también relevante en el ciclo del carbono y en las investigaciones sobre secuestro de este elemento químico y el cambio climático. Más aun, cuando en territorios densamente poblados el nacimiento de una red de drenaje resulta ser rica en lagos, la gestión de estos y sus humedales es necesariamente vital con vistas a frenar la polución aguas abajo. Este es el caso por ejemplo de los  Los Grandes Lagos en USA y la alarmante  contaminación de la enorme cuenca del Misisipi. Por lo tanto, vemos pues que existen numerosas y poderosas razones como no soslayar el tema. Comenzaremos este post con una definición de suelos hídricos y dejáramos para otro la traducción de lo escrito en la página Web de la USDA. Veamos si aumentando el tamaño de la letra…….

Humedal (Wikipedia)es una zona de tierras, generalmente planas, cuya superficie se inunda de manera permanente o intermitentemente. Al cubrirse regularmente de agua, el suelo se satura, quedando desprovisto de oxígeno y dando lugar a un ecosistema híbrido entre los puramente acuáticos y los terrestres. La categoría biológica de humedal comprende zonas de propiedades geológicas diversas: ciénagas, esteros, marismas, pantanos, turberas, así como las zonas de costa marítima que presentan anegación periódica por el régimen de mareas (manglares).

Hydric soil (Wikipedia en inglés): Suelos hídricos son aquellos que se encuentran permanente o estacionalmente saturados por el agua, lo que resulta en la aparición de condiciones de carencia de oxígeno (anaeróbicas), como ocurre en los humedales.

Pero continuemos que queda mucho por explicar……..

Juan José Ibáñez

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El día que cuatro bombas atómicas cayeron en los suelos y aguas del sureste español (El Amigo Americano)

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Fotos: Greenpeace, El País, forocoches  y “Manuel Fraga y el embajador de EEUU en España disfrutando de un baño ¿radioactivo? en Palomares” Fuente: Que.es!

Yo tenía alrededor de los once años cuando  a las “10.22 horas del 17 de enero de 1966”, cuatro bombas termo-nucleares cayeron en la provincia de Almería en el SE de España. En ese preciso momento un bombardero B-52 de las fuerzas norteamericanas, armado con estos juguetitos, 75 veces más potentes que las que lanzaron en Hiroshima (segunda guerra mundial), y un avión cisterna KC-135 chocaron en pleno vuelo durante una maniobra para el suministro de combustible. Tan solo recuerdo como en la Televisión Española se visionó a un ministro español y al embajador norteamericano bañándose en la playa para demostrar que no había ocurrido nada. ¡Falso, rotundamente falso!. Desde entonces tanto a la opinión pública española, como a la internacional se le hurtó cualquier información de lo acaecido. Os lo vamos a contar hoy, utilizando dos noticias de los rotativos Público y el País, así como alguna otra información adicional. Por zaquel entonces, bajo la dictadura fascista, cualquier información era censurada, mientras que las investigaciones llevadas a cabo estaban sujetas a un estricto “top secret”.

 Se puede alegar que fue casi un milagro que no ocurriese una tragedia de enorme magnitud. Empero en aquellos lares decenas de miles de metros cúbicos de suelos contaminadas por plutonio aún permanecen enterrados bajo unos pocos centímetros de tierra acarreados por los militares yanquis, de origen africano y latino ¿sin comentarios). En racismo seguía (¿sigue?) siendo el mismo que cuando EE.UU. declaró la Guerra a España en Cuba después de montar la pantomima del hundimiento del acorazado USS Maine en el Puerto de la Habana, 1898. Curiosamente en aquel navío tan solo permanecía esencialmente personal afroamericano en el trágico momento.

De aquellas cuatro bombas atómicas una calló en el mar y “dicen” que fue recuperada intacta, como otra que fue a impactar en el lecho que bordea el  río Almanzora, que por las condiciones blandas del terreno, retuvo afortunadamente su “inocua” carga intacta.

Otra de las bombas, fue localizada al oeste de Palomares, en un cerro desértico. Su impacto produjo un cráter de seis metros de diámetro y dos de profundidad, mientras que sus restos se esparcieron hasta 90 metros de distancia. Parte del combustible nuclear se dispersó por la zona. Otra de las cuatro golosinas fue a parar al casco urbano del pueblo de Palomares. Milagrosamente de nuevo, nadie murió mientras trozos del avión que acompañaban el caramelo envenenado llovían con ruidoso y fulgurante resplandor, como podréis leer en parte de las noticas de prensa que abajo os reproducimos.  En este caso, como en otro de los anteriores tan solo estalló, el explosivo convencional. Sin embargo, también se produjo una fuga de plutonio. La cuarta que fue a amerizar en las aguas del litoral produciéndose otra nueva fuga del mismo elemento radioactivo. Ambos gobiernos negaban casi todo y no entraremos en más detalles, ya que podéis leerlo en las notas de prensa que abajo os reproducimos. El antiguo imperio español, bajo el yugo del franquismo, era ya un fiel lacayo, por no decir perrito faldero, del emergente y poderoso Imperio Americano.  Y desde entonces poco se ha sabido (…..). La fuga radioactiva de la bombita de Palomares tuvo necesariamente que afectar a los suelos, cultivos y población “de alguna forma” (obviamente no muy grave), aunque la versión oficial ha negado cualquier repercusión hasta hace poco tiempo.  De no ser así, ¿Por qué se desplegaron más de mil soldados yanquis para enterrar las evidencias bajo toneladas de suelo y regolito, junto con el material para realizar tales tareas?

Hace unos diez o doce años, me encontraba en el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas, versión moderna de la antigua Junta de Energía Nuclear española, en el tribunal de una oposición cuando me encontré con una antigua amiga, a la que habían encargado parte de un estudio sobre la contaminación radioactiva de los suelos de Palomares. Me comentó la tarea, obviamente sin decir nada más (secreto del sumario), pero haciendo un gesto con la mano que equivaldría a  un “el tema es muy, pero que muy serio”. Ya fuera por pleitesía hacia el amigo americano, o mejor decir hacia el americano impasible), ya por la incapacidad de los sucesivos gobiernos  españoles para hacer cumplir con sus responsabilidades a EE.UU, hasta finales de 2015 no se ha llegado a un acuerdo para que estos último se lleven tales ingentes cantidades de tierras, “dicen” que a su país de ensueño (“disneyland“). La operación  supondrá unos 640 millones de euros (ver más información abajo), aunque “según algunos periodistas y expertos”, el acuerdo alcanzado entre ambos gobiernos adolece de bastantes lagunas. ¡Medio siglo; 50 años!, se han tardado en desclasificar los documentos secretos y que los ciudadanos conozcan, “al menos, parte de la verdad” de lo realmente acaecido. Recientemente se ha publicado el libro La historia secreta de las bombas de Palomares, en el cual dicen que se explica lo ocurrido. Yo personalmente considero que en estas situaciones la verdad genuina no se sabrá nunca, aunque algo es algo.

Abajo os dejo parte de ambas notas de prensa, aunque os recomiendo que las leáis  enteras en los periódicos mentados, ya que tan solo he reproducido parte del contenido de los mismos. Accidentes como los de Three Mile Island, ChernóbilFukushima, son solo algunos de los casos que conocemos, pero ha habido mucho más de los que creemos, como me han corroborado colegas cuyos países, durante la guerra fría, se encontraban al otro lado del telón de acero.  En este sentido os recuerdo un desgraciado evento que ya mencioné en una ocasión. Ciertas parejas españolas (como supongo que también ha podido acaecer en más países) adaptaron hijos de alguno de aquellos países comunistas, y  poco después de arribar a España para disfrutar de una vida mejor, comenzaron a desarrollar enfermedades producidas por contaminaciones radioactivas adquiridas en sus lugares de nacimiento.

Resulta palmario que nadie puede evitar este tipo de situaciones inesperadas. Algunos de vosotros pensaréis que actualmente se han tomado medidas y mejorado las tecnologías. En un post que comienzo a redactar ahora os mostraré que no es así, si bien en esta ocasión la “cruzada” resulta tan increíble como hilarante. Y como ya ha trascurrido un tiempo prudencial desde el accidente de  Fukushima, en un mundo que busca energías alternativas a los combustibles fósiles debido al calentamiento climático, el lobby nuclear pronto volverá a presionar para que todos consideremos que sigue siendo una alternativa, con nuevos reactores más seguros y bla, bla, bla. Empero por todo lo que he leído y visto a lo largo de la vida, nos volveremos a topar con la Ley de Murphy («Si algo puede salir mal, saldrá mal»). Por lo tanto…….

Juan José Ibáñez

Os dejo con las noticias aludidas…….

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Paisajes con Suelos Desérticos en Europa (El Sureste Español)

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Desierto de Tabernas. Fuente Ruralia punto com

En un post anterior ya os describimos como, desde un punto de vista edafológico, si podemos alegar que El Sureste de la Península Ibérica atesora un espacio geográfico muy singular con paisajes de suelos desérticos. Fruto de sus ecosistemas frágiles y un impacto humano dilatado durante seis mil años (aunque especialmente virulento en el transcurso de los siglos XVIII y XIX), terminó por emerger un territorio extremadamente árido. Ahora bien, ¿por qué podemos defender que es desértico?. ¿Si!. Simplemente debido a que sus ensamblajes de suelos así lo indican. En la monografía de la FAO Lecture notes on the major soils of the world (de libre acceso en Internet) se especifica que los suelos, conforme a la WRB, más representativos de los paisajes áridos son los Calcisoles, Solonchaks, GypsisolesSolonetz y Durisoles. Del mismo modo, en este tipo de ambientes, la erosión del suelo es muy intensa, por lo que abundan los Regosoles y Leptosoles como también a menudo Arenosoles. Para otros grupos de suelos de referencia (GSR) de la WRB también se detallan diversos subtipos de suelos arídicos, es decir los que acecen en ambientes áridos y desérticos. Pues bien, sin sumar estos últimos y los afloramientos rocosos, los datos que hemos analizado en la provincia de Almería nos informan de que (i) los perfiles de suelos someros (Regosoles y Leptosoles) suman el 58% de la cobertura edafológica en esta provincia, mientras que los Arenosoles contribuyen con otro 10%. Por su parte, Calcisoles, Gypsisoles y Solonchaks, cubren el 5% del área estudiada. No aparecen en cambio, Solonetz ni Durisoles, si bien abundan los perfiles de suelos con horizontes endurecidos por carbonato cálcico (petrocálcico), que resultan ser especialmente abundantes bajo climas con severos déficits de humedad. De este modo entre los nueve Grupos de Suelos de Referencia de la WRB que acaecen en la provincia de Almería, los únicos que se cuelan entre los previamente mentados resultan ser los Cambisoles y Fluvisoles que también pueden formarse bajo climas desérticos, así como en otros tipos de ambientes. Debido a que la génesis de los Calcisoles también acaece en algunos climas mediterráneos secos, reseñemos que los Calcisoles arídicos son los que cubren mayores extensiones en la provincia de Almería, como también ocurre con los Solonchaks y Gypsisoles arídicos. Del mismo modo, los Arenosoles arídicos los segundos que cubren una mayor extensión del territorio, tras los álbicos.

Así pues, según nuestros cálculos más del 90% de la cobertura de suelos resulta ser propia de los paisajes de suelos áridos, siendo buena parte de la restante compatible con esos ambientes.

Podrá alegarse que la dominancia de Leptosoles y Regosoles podrían catalogarse como un artefacto, ya que son representativos de todos los paisajes erosionados. Tan razonamiento tan solo es válido hasta cierto punto. Estos GSR aparecen efectivamente tanto en los territorios afectados por una erosión intensa como en los ambientes montanos. Almería resulta ser un espacio geográfico extremadamente montañoso y que además ha sufrido una intensa erosión, como ya describimos en el post precedente. Ahora bien, en tales casos cabe señalar que….

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