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La Desertización del Planeta Tierra: Los últimos reductos de la vida salvaje que aún permanecen por destrozar (primer mapa completo a escala fina)

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Áreas del Mundo que aun permenecen vírgenes: Fuente The map’s lead author James Watson of the Wildlife Conservation Society (WCS) and University of  of Queensland and https://www.wcs.org/

Nature: COMMENT  31 October 2018 : Protect the last of the wild

James E. M. Watson, James R. Allan and colleagues.

 La Tierra se va desertizando a pasos agigantados debido a la acción humana, si entendemos como tal la degradación de los espacios naturales y la vida silvestre que albergan. Los autores del estudio que presentamos hoy, también  ofrecen una definición más concreta en lo que respecta a la valoración de lo “silvestre” en los hábitats oceánicos. Lo que nos vienen a confirmar por enésima vez los investigadores que han redactado el artículo publicado en la Revista Nature es el hecho, archiconocido, de que nos estamos quedando sin una biosfera “mínimamente prístina”. Los datos que muestran y que os reproducimos abajo traducidos al español-castellano, a partir de una nota de TerraDaily, son estremecedores. Ahora bien, se trata de la “crónica de una muerte anunciada”, sino ocurre algo que “hoy por hoy” se me antoja absolutamente inviable.  Me explico. En la nota de prensa del boletín de noticias aludido puede leerse: “solo 20 naciones atesoran el 94% de las áreas silvestres terrestres y marinas del mundo (excluyendo la Antártida y la alta mar), siendo cinco mega-naciones (Rusia, Canadá, Australia, Estados Unidos y Brasil) las que acaparan el 70% de esta herencia biosférica”. Los autores argumentan que Esos estados tienen un enorme papel que desempeñar con vistas a asegurar los últimos reductos de la vida salvaje”, para luego reclamarles el papel de liderazgo en las próximas reuniones internacionales que se avecinaban (cuando redacté este post) sobre biodiversidad y cambio climático. Empero para ser más precisos, los autores definen vida silvestre o espacios naturales que deben preservarse en los siguientes términos “como aquellos lugares que no sufren actividad industrial, de acuerdo con la huella humana marina y terrestre. Las comunidades locales pueden vivir dentro de ellas, cazar y pescar, etc.”. Seguidamente nos recuerdan que “La pérdida de áreas silvestres no es solo una cuestión grave en materia de la conservación de la biodiversidad y el clima. Muchas áreas silvestres albergan a millones de indígenas que dependen de ellas con vistas a mantener sus  dilatadas conexiones bioculturales con la tierra y el mar. Su pérdida está erosionando muchas culturas alrededor del mundo”.

 Pues bien, no discutiremos aquí tal definición, aunque cabe recordar que adolece de serias limitaciones. Abajo podréis leer sus explicaciones. No obstante, el contexto determina el artículo ya que, como se desprende de la lectura de la noticia, lo que se pretende es presionar a los cinco países aludidos a que lideren las riendas de un macro-acuerdo ecológico, guiándonos por caminos más sostenibles.  Por lo tanto, y aunque la información publicada sea correcta, se trata de presionar a los países que más recursos silvestres poseen para que en los próximos convenios, tratados, convenciones, etc., se comprometan a virar sus políticas de preservación del medio ambiente. Y aquí cabe preguntarse: ¿Cuáles son las políticas  actuales de Rusia, Canadá, Australia, Estados Unidos y Brasil en materia medioambiental?. Para ponerse a temblar, y más aún si se tienen en cuenta los virajes hacia el ultra-neoliberalismo que actualmente acaecen en EE.UU y Brasil, a la hora de leer estas noticias (noviembre de 2018). ¿Y qué decir de la tradicional estrategia preservacionista de Rusia?. ¡Sin comentarios!. Tampoco los gobiernos de Australia y Canadá son precisamente un ejemplo a seguir en estos temas, como casi los de ningún país del mundo.  Empero, de cualquier modo, Ni Rusia, ni Brasil, ni EE.UU. aceptarán de ninguna forma asumir un papel que va contra sus intereses económicos bajo la dictadura de la economía ultraliberal que defienden a ultranza. Empero Canadá y Australia tampoco. Ninguno de ellos ha sido ejemplo, ni lo serán en un futuro cercano.

 El resto de los Estados, en el mejor de los casos, censurará/recriminará cínicamente la actitud de estos “cinco magníficos” defensores de la naturaleza, ya que se lo pueden permitir, en vista de que saben a ciencia cierta que esta “loable iniciativa” jamás saldría adelante y esos mega-Estados se negarán en redondo. Incluso si no estuvieran de acuerdo, la imagen de los censores mejoraría como defensores de una biosfera más saludable, aunque si tuvieran que liderar ellos…..¿¿??.

 Todos sabemos la devastación que hemos infringido a la naturaleza. Empero este tipo de iniciativas, avaladas por artículos previos, no dejan de ser más que pólvora mojada. Juego de políticas, lavados de imagen, emboscadas diplomáticas y poco más.

 Os dejo la noticia que ha ofrecido traducida ya que, a pesar de todo, atesora datos de interés.     

 Juan José Ibáñez

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Una agricultura marina para el futuro ante el cambio climático

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Fuente: Colaje google Imágenes

 

¿Una agricultura marina para el futuro ante el cambio climático?. ¡Quizás!. ¿Pero sustentable?. Ese ya es otro problema mucho más complejo y difícil de alcanzar. Pues bien, parece que cualquier estrategia es posible si tan solo se piensa en términos de clima, aunque la realidad deviene recalcitrantemente tozuda.  Los obnubilados del cambio climático, soslayan en demasía que este no es más que un mero ejemplo de todos los procesos de degradación ambiental que nos encontramos causando a la biosfera, geosfera y edafosfera. ¡No pueden desligarse!, so pena de proponer sandeces como ya analizamos, por ejemplo, en este post: Cambio Climático, Degradación Ambiental, Demografía y Envejecimiento. Y este es el caso, una vez más, de la noticia que os mostramos hoy y que lleva un título (en suajili) que podría traducirse como Acuicultura marina para proteger la seguridad alimentaria”. Sin embargo, los autores soslayan descaradamente los problemas que está última ¡ya! se encuentra generando. Un derroche de cara dura o de ignorancia. Si realmente son expertos, me temo que mienten como bellacos, si son profanos, deberían dedicarse a jugar a la pelota.  Son tantas y tantas las evidencias que ponen en tela de juicio esta solución que no me atrevo ni a comenzar a enumerarlas. Y últimamente puedo parecer un tanto quisquilloso con la FAO, mal que  me pese, aunque en el fondo no sea exactamente cierto. Eso sí, seguramente, este Organismo no sea responsable de el dislate que exponemos hoy, sino que en ella se apoyan los ignorantes, que espetan tanta tontería, escogiendo ciertas frases y sacándolas del contexto original. Así son los advenedizos del cambio climático y los profetas que pretenden hacernos creer que tienen soluciones sencillas/milagrosas para el futuro de la humanidad.  

 En consecuencia, hoy voy a ser breve en la entradilla. Ya os he traducido abajo el material con vistas a mostraros la cara dura que tienen algunos colegas. La primera da cuenta de esa enorme expectativa, que no supera ni tan siquiera una primera lectura, si se atesoran unos mínimos conocimientos sobre el tema. Ya sabéis que no soy un experto en estos menesteres, pero a las pruebas me remitiré. Las dos siguientes refutan totalmente la tramposa “buena nueva”. La acuicultura intensiva, suele ser amenudo tan depredadora y degradante como la agricultura de la misma catadura. Podríamos pensar que los defensores de la acuicultura, tendenciosamente, trasladan nuestros problemas de Tierra firme al “mar océano”. Sin embargo, parecen soslayar que ya lo venimos haciendo desde hace décadas. Nuestros océanos ya se encuentran degradados, contaminados y transformándose en una sopa de plástico.  En consecuencia, o se nos ofrecen alternativas realmente originales para alcanzar una acuicultura genuinmente sustentable o todo lo que prometen los autores no deja de ser más que basura científica. Por favor leer a los venden sandces casi a diario, que más que una solución, pretenden que nos vayamos envenenando con cianuro químicamente puro.

Sin más comentarios os dejo con las noticias y que no se os indigesten y siente tan mal como el pescado contaminadoen estas fechas naviderñas.  

 Juan José Ibáñez

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Cambio Climático ¿“Soluciones Milagrosas o “Pensamiento Inverso”?

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Fuente: Google imágenes

 Ya os hemos comentado que, en nuestra opinión, la mayor parte de los políticos, gestores y científicos se equivocan de plano al interpretar un síntoma (cambio climático), como si se tratase de la enfermedad (un modelo de sociedad insustentable), para a la postre intentar remediarlo, proponiendo parches, pero siempre eludiendo enfrentarse al corazón/origen del problema.  Y hoy os ofrecemos otra vuelta de tuerca más, en las que se nos proponen una batería de soluciones ¡hasta el año 2050! ¿Y después qué? Sin embargo, al analizar las estrategias que nos salvarían de la catástrofe mil veces anunciada y otras tantas ignoradas, se puede llegar fácilmente a la conclusión de que no pueden ser implementadas mientras el paciente siga enfermo y el origen de su problema de salud en el limbo de la mente de los que gobiernan nuestros destinos. Y todos ellos tienen la solución delante de sus narices. Intentando ser más claro y preciso, al pretender implementar sus recetas mágicas contra el cambio climático, los autores topan con el genuino problema y exigen sin pensarlo detenidamente,  medidas que, hoy por hoy, devienen en imposibilidades metafísicas, imposibles de ser adoptadas, dado el modelo socioeconómico que sufrimos, y una gobernanza mundial, egoista, incompetente, caótica, y sobre todo opuesta a la toma de las decisiones de los propios proponentes. “O cambiamos de modelo socioeconómico, o cualquier paquetes de medidas adoptar estará encaminada al fracaso. Permitirme que os exponga tan solo un mero ejemplo, tan trivial como ilustrativo.

 Los médicos salubristas y lo nutricionistas, se lamentan de que los hábitos alimentarios de la población infantil son totalmente insalubres. Sin embargo, en los  medios de comunicación, se publicitan todo tipo de mensajes que impelen a que nuestros pequeños consuman venenos, sí, esos que hacen enfermar, como lo es el consumo de golosinas a las que en España llamamos chuches, ricas en todo tipo de sustancias que no les conviene ingerir. Dado que son venenos: ¿Cómo se admite la publicidad que estimula su consumo? Nuestras criaturas se encuentran muy expuestas, por su tierna edad, a este tipo de marketing, entre otras muchos que tampoco les conviene visionar. ¿No sería más lógico prohibir tal propaganda mórbida e incluso adoptar medidas de disuasión para padres e hijos?. Antaño, esas golosinas, solían estribar en pipas, almendras, avellanas y otros frutos que no dañaban la salud, sino que incluso la beneficiaban. Las soluciones son fáciles de pensar, pero difíciles de adoptar en una economía de libre mercado en la que todo vale.  Y si nos referimos a los adultos, se intentan lógicamente adoptar decisiones con vistas a que esa señora o señor mayor abandone el consumo de tabaco y otros hábitos que atentan contra su salud. Empero si se compara el esfuerzo realizado ante el tabaquismo y las drogas con el llevado a cabo frente al consumo de alcohol, uno obtiene una visión más clara y precisa del paisaje que tenemos ante nosotros. El alcoholismo, y en general el consumo de alcohol, genera tantos problemas o más que el de tabaco, ya que el hábito de ingerirlo se encuentra muy expandido. Empero muchos países poderosos somos productores de esos caldos, por lo que a diversas “industrias nacionales” no le interesa, como a la española, francesa, chilena, italiana, etc.

 Los autores del estudio que os mostramos hoy, en dos notas de prensa distintas, defienden una “pócima mágica” contra el cambio climático y “el desastre que parece avecinarse”. Adelantémoslas de forma concisa, siguiendo su orden e intentando ser siendo fieles a su contenido, aunque no literalmente:

 + El cambio climático no podrá ser mitigado en su totalidad sin drásticos cambios en la dieta, hacia otras basadas en el consumo prioritario de vegetales, aunque ello no signifique excluir totalmente las proteínas animales. Es decir debemos adoptar dietas más “flexitarias” que reducirían la emisión de gases de invernadero en un 50%, mitigando de paso otros impactos ambientales, como la aplicación de fertilizantes y el uso de tierras de cultivo.

 + Además, resulta inexcusable mejorar las prácticas y tecnologías del manejo de las tierras agrícolas, explotación de agua dulce y el uso de fertilizantes.

 + Finalmente, es necesario reducir a la mitad la pérdida y el desperdicio de comida,con vistas mantener el sistema alimentario dentro de unos límites ambientales sostenibles.

 Y así usando un modelito numérico (mal asunto) alegan que sería posible mantener el crecimiento previsto de la población, que en 2050, alcanzaría los 10.000 millones de habitantes.  Sin embargo a lo largo del texto, como podéis observar se espetan frases, más o menos, como las que expongo a continuación.

 Sin una acción concertada, y una rápida coordinación global, en contra de una alimentación como la actual basada en el aumento de dietas ricas en grasas, azúcares y carne.

 “Hacer frente a la pérdida y el desperdicio de alimentos requerirá medidas en toda la cadena alimentaria, desde el almacenamiento y el transporte, el envasado y el etiquetado de los alimentos hasta los cambios en la legislación y el comportamiento empresarial que fomenten la el reciclado de residuos (“cero residuos” (…)) la reforma de la industria y una mayor eficiencia como formas de abordar el problema.

 “Cuando se trata de dietas, las políticas y los enfoques comerciales integrales son esenciales para hacer que nos encaminemos hacia dietas saludables por parte de toda la población. Los aspectos importantes incluyen programas escolares y laborales, incentivos económicos y etiquetado, etc.

 Y es aquí, en donde nos topamos con el meollo del problema. Las medidas que proponen los autores son correctas aunque cabría que matizar acerca d varias de ellas. Por ejemplo, en muchos espacios geográficos con recursos hídricos limitados la ganadería resulta ser más rentable y posiblemente eficiente que la producción agraria requerida, según la propia FAO.  Como veréis abajo, existe otro tipo de ganado a los rumiantes, como las gallinas, que no generan tal cantidad de gases de invernadero. Pero no desviamos del tema del post. Una agricultura no contaminante, como alternativa a los efectos devastadores de la agricultura industrial, requerirá efectivamente gastar ingentes sumas en investigación, etc., etc., y tiempo…..

 No obstante que todos los países del mundo actúen coordinada y raídamente en la adopción de tales medidas significa de facto, un organismo de coordinación global efectivo y sin fisuras que obligue a muchos tipos de industria de lo más dispar a que abandonen sus modelos de negocios. En un mundo bajo el imperio del sistema financiero ultra-neoliberal, basado en una competitividad enfermiza, tal posibilidad se me antoja más remota, al menos hoy por hoy. Sería de obligada implementación legislaciones que fomenten otro tipo de valores, así como una estricta gobernanza que subyugue a los poderes de los Estados,industriales, y económicos, entre otros. Y ese es el punto central de la discusión. Ya habeís visto el resultado del COP25 Chile-Madrid. ¿Necesitáis más pruebas?.

 Ninguna de las medidas que proponen estos autores resulta ser nueva. Se ha escrito mucho sobre cada una de ellas, empero implementarlas a la vez y rápidamente significa enfrentarse a los poderes que actualmente gobiernan el mundo. Este es justamente el problema. Si desde el principio se hubiera utilizado  un encadenamiento  o pensamiento inverso al actualmente imperante, otro gallo nos cantaría, al atajar el problema desde su raíz. Y por cierto, después de 2050 y cuando se superen los 10.000 millones de habitantes… ¿No nos toparíamos con el mismo problema y una menor capacidad de maniobra?.  Nuestros sesudos expertos y sus “modelitos y algoritmos” han logrado alcanzar similares conclusiones que otros muchos antes que ellos, tropezando en la misma piedra.

 Juan José Ibáñez

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COP 25 ¿Qué cabe esperar?. ¡Nada!, ¡Nada de Nada!

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COP 25 2019

 La Prensa augura estos días que si el COP 25 no llega a buen puerto se avecina una gran catástrofe climática. ¿Catástrofe Climática? Se nos advierte de tantas catástrofes que los ciudadanos se encuentran cansados y hastiados, cuando no indiferentes. ¿Y qué decir de los políticos y las gobernanzas nacionales e internacionales? ¡Más de lo mismo!  Al fin y al cabo han sido estos últimos los que aplaudieron en su momento la globalización económica, y mutatis mutandis dieron alas a la dictadura financiera neoliberal que padecemos hoy. Se trata de la verdadera razón que nos ha conducido hasta el vigente estado de degradación planetaria, haciendo uso masivo de la posverdad y la tecnociencia. Sin embargo,  ¿Porque decimos cambio climático en lugar de  hablar de degradación ambiental?. Muy sencillo, fragmentando el coloso reto que tenemos ante nuestras narices, dividir el meollo de la cuestión permite difuminar responsabilidades: “los árboles no nos permiten dejar ver el bosque”.

Nos esperan dos semanas interminables de discusiones, reproches, buenas palabras, ausencias notables, decepciones, esperanzas, etc. ¡Me da igual que me da lo mismo!. Abajo os dejo el material de los interminables COP que se han venido sucediendo desde 1992 (La Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC) establecida en mayo de 1992, en la Primera Cumbre de la Tierra, Río de Janeiro). En unos buenas palabras y con el tiempo decepción, en otros fiasco ya desde el principio. ¿Ha mejorado algo?: ¡No!. ¿Qué ha empeorado?: ¡Todo lo demás! Es decir que mientras se realizan una vez de tras de otra, todos estos faustos desde 1992, las emisiones de gases de invernadero, no han parado de aumentar ininterrumpidamente, como veréis abajo (y en la foto que encabeza esta entradilla). Dos semanas de palabras, verborrea, hipocresía, ignorancia, mala fe, oportunismo, posibilidades de hacer otros negocios, etc. Al fin y al cabo si EE.UU., China Rusia, etc., no ratifican el acuerdo, este será papel mojado. ¿Pero y si por milagro lo firmaran?. Más de lo mismo, a la vista de la historia de los COP que os muestro abajo.

¿Los ciudadanos que piensan? En principio, pero solo en principio: ¡basta ya!. Empero también somos nosotros muy sibilinos. Se defiende que la Unión Europea resulta ser el bloque más concienciado en la lucha contra el calentamiento climático. Pues bien, conforme algunos países toman medidas ambientales para comenzar a paliar la degradación ambiental, los sectores más afectados se echan a la calle protestando airadamente, alegando que tales decisiones pueden llevarles a la ruina. En aproximadamente un mes, los tractores han invadido, como mínimo, las ciudades de Berlín, París y Ámsterdam.  Somos pues también parte del problema.

Por lo tanto, y con vistas a ser políticamente correctos, les regalaremos a los asistentes los maravillosos versos de un inmenso poeta, es decir de Rubén Dario. Esta será nuestra bienvenida. No obstante, os comentaré que cuando era niño se celebraba el centenario del nacimiento de este gran escritor nicaragüense (por cierto pobre Nicaragua, sufriendo el despotismo de su antiguo líder revolucionario).  El profesor de literatura me obligó a aprender y recitar La Marcha Triunfal de memoria. Se me antoja insufriblemente grandilocuente y recargado: ¡no la soporto!. Y por eso mismo, presumo que es lo que desean los asistentes a este gran evento en el que se dice jugarse el destino de la humanidad. La añadiré abajo, para finalizar con el resto del material. Los demás no os preocupéis. Como suele ser norma en la historia humana, las grandes decisiones se toman, tarde, mal y nunca, para nuestro escarnio.  Es decir que como la catástrofe aun no es monumental, habrá que esperar a que sea irremediablemente tarde con vistas a sentarnos de verdad a la mesa, dialogar e intentar ponernos de acuerdo y actuar, si no entramos en guerras y otras menudencias antes.   ¿Y si fracaso como pitoniso?. ¡Ni me lo imagino!, pero de suceder sería inmensamente feliz al comerme mis propias palabras. Ahora bien, no bastaría con un acuerdo. Si no se cumple, como suele ser ley, más papel mojado.

Muy lamentable todo. Nuestro Blog pasará olímpicamente del tema, ya que parafraseando a Gabriel García Márquez, sería algo así como realizar “la Crónica de una Muerte Anunciada”.

Vayan mis más entrañables recuerdos para todo Chile. No ha podido celebrarse el COP25 allí, porque salisteis a la calle en busca de un mundo más justo, y “algo parece que habréis conseguido”.  Ojalá sea así. Esto es política travestida de reality show, o viceversa, ¡no estoy muy seguro!.

La Marcha Triunfal del Poeta Nicaragüense  Rubén Darío

¡Ya viene el cortejo!
¡Ya viene el cortejo! Ya se oyen los claros clarines,
la espada se anuncia con vivo reflejo;
ya viene, oro y hierro, el cortejo de los paladines.

Ya pasa debajo los arcos ornados de blancas Minervas y Martes,
los arcos triunfales en donde las Famas erigen sus largas trompetas
la gloria solemne de los estandartes,
llevados por manos robustas de heroicos atletas.
Se escucha el ruido que forman las armas de los caballeros,
los frenos que mascan los fuertes caballos de guerra,
los cascos que hieren la tierra
y los timbaleros,
que el paso acompasan con ritmos marciales.
¡Tal pasan los fieros guerreros
debajo los arcos triunfales!

Los claros clarines de pronto levantan sus sones,
su canto sonoro,
su cálido coro,
que envuelve en su trueno de oro
la augusta soberbia de los pabellones.
Él dice la lucha, la herida venganza,
las ásperas crines,
los rudos penachos, la pica, la lanza,
la sangre que riega de heroicos carmines
la tierra;
de negros mastines
que azuza la muerte, que rige la guerra.

Los áureos sonidos
anuncian el advenimiento
triunfal de la Gloria;
dejando el picacho que guarda sus nidos,
tendiendo sus alas enormes al viento,
los cóndores llegan. ¡Llegó la victoria!

Ya pasa el cortejo.
Señala el abuelo los héroes al niño.
Ved cómo la barba del viejo
los bucles de oro circunda de armiño.
Las bellas mujeres aprestan coronas de flores,
y bajo los pórticos vense sus rostros de rosa;
y la más hermosa
sonríe al más fiero de los vencedores.
¡Honor al que trae cautiva la extraña bandera
honor al herido y honor a los fieles
soldados que muerte encontraron por mano extranjera!

¡Clarines! ¡Laureles!

Los nobles espadas de tiempos gloriosos,
desde sus panoplias saludan las nuevas coronas y lauros
?las viejas espadas de los granaderos, más fuertes que osos,
hermanos de aquellos lanceros que fueron centauros?.
Las trompas guerreras resuenan:
de voces los aires se llenan…

?A aquellas antiguas espadas,
a aquellos ilustres aceros,
que encaman las glorias pasadas…
Y al sol que hoy alumbra las nuevas victorias ganadas,
y al héroe que guía su grupo de jóvenes fieros,
al que ama la insignia del suelo materno,
al que ha desafiado, ceñido el acero y el arma en la mano,
los soles del rojo verano,
las nieves y vientos del gélido invierno,
la noche, la escarcha
y el odio y la muerte, por ser por la patria inmortal,
¡saludan con voces de bronce las trompas de guerra que tocan la marcha triunfal!…

Juan José Ibáñez

Continúa con material sobre los COP y su historia.

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Cambio Climático: Los Cambios de Paradigma que Demanda la ONU

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Fuente: Imágenes Google

 El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) sacó a la luz, aproximadamente hace un año, un informe pocos días antes de que yo redactara este post (Octubre de 2018). Y según este documento, el calentamiento climático a escala global, sigue su imparable progreso que resulta ser aun peor de lo previsto con anterioridad por los miembros del IPCC. Tras numerosas cumbres de esta índole y de las firmas de tratados, convenios y convenciones por casi todos los gobiernos del mundo, resulta que 2017 fue el peor año en lo que respecta a la quema de combustibles fósiles y emisiones de CO2. Es decir, que tales reuniones y firmas, mil veces publicitadas  no sirven para absolutamente nada. ¡Nada de nada!. Ya os hemos advertido numerosas veces, acerca de la vacuidad de este timo de mega-eventos publicitarios/panfletarios. Periódicamente nos alertan de las grandes catástrofes que se avecinan si la “aldea global” no gira bruscamente de comportamiento. Seguidamente, acusan a los gobiernos de inacción ante tanta calamidad, luego afloran las más disparatadas “ocurrencias”, ya que no se puede hablar de “ideas”, con vistas a paliar tamaños desmanes. Por su parte, los científicos de diversas disciplinas publican alocadas y poco meditadas ideas, bajo las perspectivas de sus constreñidos ámbitos del conocimiento, es decir esas en los que los árboles no dejan ver el bosque. Empero la ONU y sus instituciones e iniciativas, como el IPCC, no dejan de ser un aglomerado arbitrario de representantes de los mentados Estados, esos mismos que airean sus bravatas e incoherencias. Por lo tanto la ONU no es un ente soberano, ni lo será, mientras tan solo haga falta un gobierno  como para que “ Poder de veto del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas paralice una decisión de transcendental importancia en muchos temas de gran calado. Antaño los gobiernos tenían un “cierto” nivel de soberanía. ¿Es hoy así?. ¡Pues va ser que no!. En año despues (noviembre de 2019), aproximándose las fechas de otro mega-evento, ni EE.UU., ni China, ni Rusia, están por la labor de cambiar sus politicas, depredadoras y contaminantes. No pasa nada, firmaran o no firmarán nunca cumplen lo firmado, ¿verdad?.  

 ¿Quién dirige los destinos de la “Aldea Global”?. La economía neoliberal. Y aquellos acuerdos de libre comercio que dieron lugar a la actual dictadura financiera que padecemos, han demostrado su potencial con vistas a enredar la madeja hasta límites inimaginables. Una empresa aloja su sede en un determinado lugar, produce sus componentes en los países cuya masa laboral y materias primas permiten obtener parte de sus productos a precios competitivos, aunque generalmente en contra del medio ambiente y la salud laboral de los trabajadores y de la población en general. A la postre, vende sus mercancías en otros lares, avaden pagar impuestos mediante todo tipo de triquiñuelas (paraísos fiscales de otros Estados, por ejemplo), etc. Del mismo modo, dado el poder y volumen de negocio de las multinacionales, su presión a los gobiernos se traduce en que estos no puedan llevar a cabo las políticas que prometieron a su electorado, etc.: “podríamos seguir ad nausean”. Es evidente que la microeconomía y la macroeconomía no van de la mano, y menos aún si sacamos a colación la economía familiar. Esta última, a fin de cuentas, es menospreciada por la gobernanza mundial. Empero como son los grandes emporios económicos los que manejan una buena parte del PIB mundial, serán sus grandes accionistas los que muevan las cuerdas entre bambalinas.  ¿Y quién  son estos últimos?. Los mismos que ostenten el poder, de uno u otro modo, en esta larga cadena de sombras que abduce nuestros destinos. Más aún, si alguien (algún país) se desmadra e intenta hacer frente a tal dictadura, surgirán el “Banco Mundial” así como elFondo Monetario Internacional para infringirles un severo correctivo disciplinario. Estas instituciones, son las garantes de la salud de esa economía global, para reconducir a los descarriados por el único camino posible que permita la ideología económica neoliberal. Pues bien, tras el último informe del IPCC (octubre de 2018), vuelve una nueva  andanada de desesperadas manifestaciones que claman que nos encontramos al borde del precipicio. Y parece ser cierto, aunque de la estructura y dinámica del comportamiento del sistema climático aun conozcamos muy poco, por mucha importancia que se le otorgue a las conclusiones de tal Panel de Expertos.

2018 y 2019, lamentablemente, ha sido muy prolijos en desastres naturales,  y en consecuencia buena parte de tales tragedias tienden a ser asumidas como resultado del calentamiento de la atmósfera, aunque diversos expertos también reconozcan que, en muchos casos, tal vinculación no deja de ser más que una mera “sospecha”, una “posibilidad”. Sin embargo, todo debe parecer que cambia para que todo siga igual”. Llevamos ya decenios en los que la inmensa mayoría de las “partes firmantes”  de esos acuerdos, convenios y convenciones, son los primeros en incumplirlas

 Abajo os dejo tres notas de prensa, dos de ellas traducidas al español-castellano, en las que diversos agentes implicados reclaman un cambio de paradigma en lo que respecta al medio ambiente y la economía global. Sin embargo: ¿a quién representan y que conocimientos atesoran?. ¿Se lo imaginan? Más aun, son soluciones, timoratas cuando no maquiavélicas, por lo que no tienen desperdicio. Veamos el siguiente pasaje que podéis leer también más abajo (i) Un escenario de “pagar en el futuro” para compensar los estilos de vida actuales de alto consumo y persistir en el  uso continuado de combustibles fósiles, supondría sobrepasar muy pronto la línea roja del elevamiento en 1.5 Cº del calentamiento de la atmósfera; (ii) No superar tal límite dependerá en gran medida del uso de biocombustibles de primera generación. Sin embargo, tal opción requeriría sembrar un área dos veces superior a la superficie de la India con los  cultivos destinados a obtener los susodichos biocombustibles, lo que suponen que equivaldría unos 1,200 billones de toneladas de CO2 (30 años de emisiones a las tasas actuales) y/o secuestrarlo de manera segura bajo tierra; (iii) “¿Es justo que la próxima generación pague para eliminar el CO2 de la atmósfera que ahora estamos introduciendo?” (iv). “Tenemos que empezar a mantener ese debate”.

 Veamos, todos creen injusto lo declarado en el ítem (i), empero si seguimos con la misma cantinela narradas en (iii) y (iv) constata que  nada hemos avanzado en treinta o más años. Se trata de un “clásico” repetido ad nauseam que no da lugar a ningún debate que supere tanta palabrería. “Obras son amores, que no buenas razones”, pero brillan por su ausencia. Sin embargo fijémonos  en lo manifestado en (ii). Si aún no ha quedado palmariamente aclarado que una economía basada en los combustibles de primera generación tan solo puede dar lugar a poner en riesgo la soberanía alimentaria de miles de millones de personas, degradar aún más el medio ambiente (contaminación, pérdida de biodiversidad, etc.), empeorar la salud pública de la ciudadanía global, etc., etc., parece reafirmar que nuestros líderes están descerebrados. En nuestro post “Cambio Climático, Degradación Ambiental, Demografía y Envejecimiento” ya os mostramos nuestra opinión.

 En realidad tan solo hace falta atajar un único problema, que no deja de ser ni más ni menos, que el modelo socioeconómico que vivimos. El cambio climático no es ninguna enfermedad, sino uno más de la plétora de síntomas a la que nos ha conducido una sociedad enferma y enfermiza, caótica o comandada por los poderes ya aludidos a los que este Planeta no les importa nada que no sea el dinero y el poder para ellos, no para todos, como sobradamente sabéis. Y no lo duden, primero vendrá el desastre, y a la postre, sobre las ruinas y cenizas de esta civilización suicida y ecocida renacerá otra  que….. “ya veremos cuanto tiempo tarda en incurrir en los mismos o parecidos errores”. Al fin y al cabo, se trata del ciclo tradicional de la emergencia y declive de civilizaciones e imperios, como la historia avala. Tampoco les quepa la menor duda de que hasta alcanzar ese vital “punto de no retorno”, seguiremos escuchando a los mismos alegar “más de lo mismo”. Nuestra culpa como ciudadanos es seguir tragándonos tanta demagogia tendenciosa y fraudulenta. Durante ese camino, que llegará en un futuro no muy lejano, ya que la cordura de la gobernanza mundial brilla por su ausencia, seguiremos padeciendo la Ley de san Mateo, pero a ritmo acelerado.

Les dejo abajo las noticias. Y ¡Qué Dios Reparte Suerte!.

Juan José Ibáñez

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¿Puede Una Adecuada Gestión de los Suelo Paliar el Cambio Climático y Garantizar la Soberanía Alimentaria?

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Fuente: Blog la Fulerita

 ¿Tiene usted la respuesta?. ¿Sabría cómo llevarla a la práctica?.  Haga un artículo aparentemente bien razonado y violá (en francés) ¡publicado!.  El artículo que os vamos a mostrar hoy (su nota de prensa) responde con contundencia que sí es posible.  ¿Y por qué no?. Ahora bien ya mostraré otros cuyas conclusiones nos llevan a responder con un ¡no rotundo!. Para otros, ni si, ni no, sino todo lo contrario ¿?. Es decir tenemos opiniones para todos los gustos. Cuando tal hecho acaece, reconozcamoslo: caminamos sin un rumbo fijo hacia una meta que…..

 Cuando ante un problema concreto la comunidad científica se posiciona desde todos los puntos de vista posibles,  en realidad, nos viene a decir que actualmente no tenemos respuesta. ¡Ni idea!, tomando las decisiones oportunas, ya que de otra manera (…..).

 ¿Qué pienso yo?. Opto por la estrategia de leer, pensar, dudar, bostezar, dormir, y finalmente como parece ser materia de gustos, tomo la sabia estrategia de “desojar la margarita”. Sí, no, si, no, hasta que (…). Pero si no le gusta el resultado repítalo al día siguiente. Por cierto, todo dependerá de si comienza con un sí o con un no, a no ser que cada una de esas bellas flores tenga un número de pétalos diferentes ¿?, lo cual si seria materia para redactar un buen “paper”. .

 Os dejo abajo con la noticia en inglés y español-castellano (Soil holds the secret to mitigating climate change: “El suelo guarda el secreto para mitigar el cambio climático”), ya que, en mi opinión es más de lo mismo.  Ahora bien, como edafólogos algunos nos sentiremos felices de decir SIIIIIII!!!!. Ya que, de ser cierto, tendríamos más pasta, prestigio y prebendas. ¡lotería!

 Juan José Ibáñez

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Acuerdos y Protocolos sobre Cambio Climático: Políticos Mentirosos, Prensa Descerebrada, Autismo Científico y Público Morboso

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Fuente: Colaje de Google imágenes

 El Cuento del Lobo y las Ovejas (fábula de Esopo): Moraleja: Si siempre dices mentiras, los demás no confiaran en ti.

 Cuando se leen, escuchan o visionan noticias, ya sean de la prensa en general, ya de la científica, algunas palabras “calientan mi cabeza”, machaconamente, como un martillo pilón: cambio climático, calentamiento climático, gases de efecto invernadero, Protocolo de Kioto, Acuerdo de París, mitigación, adaptación y resiliencia, Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, etc. Cuando unas noticias ya son alarmantes, otras lo son aun peor. Resulta dramático que “todos seamos unos bocazas” cuando hablamos de este gravisimo problema, por cuanto se nos va la fuerza y la razón por la boca, cámara o pluma. El calentón radioativo de la atmósfera resulta ser una verdad incuestionable, pero la mayoría del revuelo a su alrededor, no deja de ser más que una triste posverdad, cuando no meras patrañas.  Son pues de lectura obligada, una y mil veces, frases de la siguiente guisa, como la que expongo abajo extraída de Wikipedia:

   (…) reducción de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) a través de la mitigación, adaptación y resiliencia de los ecosistemas a efectos del Calentamiento Global, su aplicabilidad sería para el año 2020, cuando finaliza la vigencia del Protocolo de Kioto. El acuerdo fue negociado durante la XXI Conferencia sobre Cambio Climático (COP 21) por los 195 países miembros, adoptado el 12 de diciembre de 2015 y abierto para firma el 22 de abril de 2016 para celebrar el Día de la Tierra (….).

 Protocolos, Conferencias, Convenios Internacionales, “Días de”, y así ad nausean….. Todo para nada, al menos nada nuevo ni nada bueno. ¡Hay que aparentar ser bueno para seguir siendo malo!. Mientras destrozamos nuestro antaño hermoso planeta azul, intentamos auto-convencernos unos, aparentar que lo hacemos otros, pretender que se trata de sensibilizar a los ciudadanos, aquellos (prensa y movimientos ecologistas), enriquecerse con nuevos modelos de negocios los de más allá (las empresas), e intentar obtener votos los políticos siempre autistas ante el dolor (nuestros gobernantes). Estos últimos y el modelo económico-destructivo que nos venden, se encuentran encantados de aparentar su falsa sensibilidad ambiental, cuando son los máximos responsables. Empero todos lo somos, por acción, inacción o simplemente oportunismo: ¡la especie humana en su conjunto!.

¿Y los científicos?: publicar, publicar y publicar;  extraer fondos, aparecer en los medios de comunicación de masas, ascender en su carrera profesional, etc. Raro es el artículo de mi especialidad en donde no de cita el cambio climático, ya sea  para dramatizar más allá de la dragedia griega, ya para alegar que han descubierto un nuevo  “ungüento milagroso” que podría paliar algún aspecto indeseable entre una miríada de ellos. Y así, son cientos de miles las ideas y tecnologías que han aparecido en las revistas científicas con vistas a paliar “algo” del actual recalentón climático. ¿Cuántos son puestos en práctica? Eso sí, siempre se antepone palabros como “podría”, “debería”, “posiblemente”, “tal vez”, lo cual devalúa casi todos los contenidos. Años y años después de tanto estudio, ingenio y creatividad,  nada mejora y todo empeora. Llevamos decenios advirtiendo que si no se toman medidas ¡ya!, se llegará a un “punto de no retorno” que dejará en mansos a los corceles de los jinetes de la apocalipsis.  

Si uno echa mano de hemeroteca, no cabe duda de que nos parecemos más al pastor de la fábula que a sacerdotes honestos y objetivos que se afanan por encontrar la verdad y solucionar los problemas que acechan a la humanidad.  Terminaremos hablando de la posciencia, en lugar de ciencia (peor aun que le Tecnociencia), al igual que la posverdad sustituye a la verdad.

La prensa vende lo que desean los políticos, pero sí y solo sí, aumentan sus índices de audiencia. En consecuencia, sospecho que tanta desiderata absurda nos atrae a los ciudadanos. Nos regocijamos por lo que debiéramos estar llorando desconsoladamente: nuestra estupidez y la impotencia para enmendarla.

En el verano del hemisferio norte, la Prensa, escrita, radiofónica y televisiva, disparan sin parar dando  información de todas las catástrofes habidas y por haber, locales, comarcales, regionales, globales y hasta estelares (sí compruébenlo en los noticieros). ¿Es tal catarata de hecatombes y dolor lo que desea el ciudadano?. ¿Disfruta con ello? Se trata de maniobras de distracción o “red herrings” en anglosajón coloquial? ¿Hay que prestar atención a los desastres ajenos para olvidar los nuestros?. ¿Se trata de preparar una nueva “Doctrina del Shock” ante un nuevo cataclismo financiero que pudiera avecinarse?.  Eso sí, si engullimos este tipo de prensa simplemente porque los humanos somos así de morbosos, no tenemos remedio y nos merecemos lo que tenemos. En cualquier caso, ya analizaremos si el cambio climático, tal como lo abordamos y entendemos, por cuento cabe discutir realmente si hablamos de un problema de verdad o una lamentable posverdad.

Pues bien, este año volvemos a batir record de emisiones de gases de invernadero a la atmósfera, mientras las gobernanzas mundiales persisten en defender que es un tema que les incumbe y debe tratarse con suma urgencia. El protocolo de Kioto cumple 21 años.  En tal lapso de tiempo podía, como mínimo, haberse comenzado  una transición hacia una economía más sustentable y haber paliado “algo” el cambio climático. Pero como narramos abajo ha ocurrido todo lo contrario. Del mismo modo, desde aquél entonces los científicos siguen exclamando que de no atajar el problema ¡ya!, nos enfrentaremos inexorablemente a un punto de no retorno para la humanidad. Pero todos esos ¡ya!, ¡ya!, ¡ya! son hoy en día pasado. En mi opinión, ya hemos sobrepasado tal inflexión, pero tal hecho no debe vender ni más periódicos ni gustar a los políticos, por cuanto se ajustarían la soga al cuello, por ser los culpables. De cualquier modo lo del “punto de no retorno” se puede rastrear años antes incluso del Protocolo de Kioto (1992). ¿O es falso, o somos mentirosos, o padecemos de un agudo autismo. ¡Ya está aquí!

Abajo os ponemos unos breves fragmentos de una nota de prensa, mucho más extensa, publicada en el verano de 2018 por el rotativo El País.  Yo no sé si los ciudadanos/lectores somos tontos o simplemente lo parecemos c onplacientemente. Según tal documento, China y USA son los países que más gases de invernadero emiten a la atmósfera, mientras que en la UE se ha logrado una ínfima mejoría. Eso sí, parece que la política negacionista de Trump ha logrado estancar las emisiones de USA ¿¿??. Por otro lado, La India se está convirtiendo en un gran problema.  Todos estos mensajes pueden confundir a muchos lectores. No se puede echar la culpa, exclusivamente, a la India, China y otros países asiáticos emergentes del estado actual de las cosas. Las Industrias más contaminantes (entre otras) de los países occidentales fueron deslocalizadas al SE asiático por motivos económicos que, de hecho terminaron por dañar la calidad de vida de los ciudadanos de los países de procedencia y del medio ambiente en los de acogida.  Nosotros comenzamos y continuamos, para culpabilizar ahora a los países asiáticos y, por supuesto Trump. ¡Falso!.

La economía es global ya en menos de las multinacionales….. que poco queda de las emblemáticas grandes empresas nacionales dehace tres decenios….. De aquí que se hable de “multinacionales”. El dinero no tiene fronteras y ciertos mandatarios propiciaron en la década de los 80/90 del siglo pasado este monstruo económico generando hambre y pobreza a mansalva y riqueza para una minúscula minoría.  Nos referimos a los mismos que quedan retratados en la foto de “La Doctrina del Schock”. Políticos e intelectuales del mundo anglosajón. Resulta pues paradójico que en la actualidad los ciudadanos de USA e Inglaterra votaran en las últimas elecciones a dirigentes que pretenden desmarcarse algo de ella, mientras que los de otros Estados les achacan con la consabida frase de populistas, así como de ser un peligro para el orden mundial.  ¡El mundo al revés! ¡la posverdad por delante!.

Os dejo pues con el enlace a la noticia del país y otros relacionados con el tema.

Juan José Ibáñez

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¿Porque Decir Cambio Climático y no Degradación Ambiental?

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Fuente: Colaje Google imágenes

¿Sabríais vosotros responder a esta pregunta? ¿No es el cambio climático uno de los problemas derivados de la degradación ambiental que sufre el planeta por la alteración antrópica de la biosfera, hidrosfera, atmósfera, edafosfera, geosfera, criosfera, edafosfera, etc., a causa de la ineptitud de la especie humana?.  Además, diversos tipos de impactos humanos afectan a varios de tales compartimentos del planeta Tierra, que a su vez se encuentran conectados entre sí.

Y otra pregunta que me no deja de marear mis neuronas: ¿Se podría solucionar el calentamiento de la atmósfera resolviendo los restantes principales problemas que inducen esta degradación generalizada? Las aguas dulces y saladas de La Tierra se encuentran contaminadas, afectando a la salud y vidas humanas, pero también a toda la biosfera. De hecho se han encontrado contaminantes hasta en los fondos avisales más profundos de los océanos. Lo mismo ocurre de en la criosfera, tanto en el ártico, como en el antártico, que de paso modifican sus repercusiones sobre el balance radiativo del denominado sistema climático.  Buena parte de los alimentos que consumimos se encuentran, más o menos contaminados, por estarlo actualmente los suelos (fertilizantes, plaguicidas, etc.). Por lo tanto ingerimos, a menudo alimentos que tarde o temprano terminan enfermándonos.

No solo los gases con efecto de invernadero generan el calentamiento de la atmósfera. Desde que el hombre es hombre, su impacto sobre la biosfera también ha afectado el mentado balance, al albedo, y como corolario al clima. Por ejemplo, la erosión y puesta en suspensión de las partículas finas del medio edáfico alteran los fenómenos atmosféricos, incluso a largas distancias. Y de este modo condicionan la magnitud y frecuencia de los huracanes, por citar tan solo uno entre otros muchos ejemplos. ¿Y qué decir de las partículas en suspensión generadas por nuestros sistemas de transporte, industrias y ciudades?. Estas ponen también en riesgo la salud de sus habitantes y la vida que aun crece en las regiones más industrializadas?. Más aún se esparcen hasta los polos, modificando una vez más el balance radiativo.    

Cabría aclarar que los fluidos (atmósfera e hidrosfera) difunden y mezclan sus contenidos con mayor celeridad que los sólidos.  Es decir, en primera instancia, la contaminación y degradación de los primeros globalizarían sus efectos rápidamente, mientas que los terceros lo harían con menor celeridad y generalmente más bien a escalas locales o regionales. Tal razonamiento no deja de encajar en el  dilema de que “Los árboles no nos dejan ver el bosque” Cuando contaminamos, por ejemplo, los suelos, gran parte de las sustancias terminan en las aguas superficiales, subterráneas y finalmente en los océanos (hidrosfera) si bien parte son alterados biogeoquímicamente y producen gases de invernadero que son emitidos a la atmósfera. Compartimentamos gran parte de los elementos que conforman el sistema terrestre, empero lo que afecta a uno termina afectando a los restantes. ¿No padecemos actualmente de un ciclo hidrológico completamente perturbado?  Los humanos apenas conocemos los fondos marinos, empero estimaciones recientes nos informan de que tan solo el 15% de nuestros mares se encuentran vírgenes, mientras que el resto sufre “de diversos modos” nuestras tropelías, en forma de contaminación. Pongamos un ejemplo, de algo considerado casi como anecdótico hará unos 15 años y hoy valorado como una amenaza global.   

Hace ya entre 10-15 años, los expertos comenzaron a alertarnos sobre la presencia y crecimiento de gigantescas acumulaciones de plástico que flotaban en ciertos lugres de los océanos y que podían alcanzar algunas decenas de metros de profundidad.  En principio, fueron muchos científicos los que defendieron que no contaminarían las cadenas tróficas, por cuanto tales materiales no eran “biodegradables”. La realidad fue desmintiendo tales doctas aseveraciones. Hoy los diminutos trozos de microplásticos contaminan los mares y sus pesquerías, pero aparecen además en la sal de mesas que consuminos, aguas embotelladas, tapizan parte de los casquetes polares, son depositadas por la lluvia desde la “atmósfera”, etc. etc.  En Junio de 2019 se nos informaba que de que cada ciudadano ingería (de un modo y otro) una catidad de plastico equivalente al de una terjeta de crédito, eso sí ¡¡gratis!!. Es decir, hasta hace muy pocos años desconocíamos en gran medida el poder digestivo de la biosfera y hoy aparecen nuestros residuos plásticos en casi todo lo que ingerimos.  Recientemente algunos países intentan llevar a cabo políticas timoratas, como prohibir o desincentivar las bolsas de plástico que “regalan” los establecimientos a los consumidores a la hora de llevarse los productos”. ¿Qué porcentaje de la “Plasticosfera real significan?. Me temo que finalmente quien saldrá ganando serán las empresas que los regalaban y poco más. ¡Propaganda!. Empero “parece” que la concienciación en este tema en concreto aumenta a nivel mundial. 

Del mismo modo, focalizar nuestra atención sobre el cambio climático y convertir el tema en un nuevo modelo de negocio ha conducido a generar y/o agravar numerosos nuevos problemas de degradación ambiental y salud pública.  Este es el caso, por citar uno, de la expansión del aceite de palma, en parte, para la producción de biocombustibles.

Debemos compartimentar para ordenar nuestros conocimientos, no lo dudo. Ahora bien, “creernos” que tales compartimentos son absolutamente “reales” ha terminado por ser un error fatal. Todo está interconectado. Anteponer las alarmas sobre el cambio climático a otros problemas de degradación ambiental no deja de ser una solemne estupidez. Si deseamos frenar el primero, necesitamos hacerlo también con todos los demás.

Intriga pues que hasta los propios científicos caigan en tal trampa. Y todo para nada ya que, como podemos constatar, desde el protocolo de Kioto, las emisiones de gases de invernadero han seguido aumentando y estamos batiendo todos los récords. Los políticos dicen estar preocupados en paliar el creciente efecto de invernadero global, empero a la postre siguen fomentando políticas que demuestran todo lo contrario. Sufrimos una gravísima enfermedad, pero tan solo nos fijamos en algunos síntomas y recetamos fármacos de dudosa eficacia cuando no contraproducentes. Raramente así podrá curarse el enfermo.

El cambio climático no deja de ser más que un producto de una degradación global. ¿Por qué insistimos  en negarlo? La razón estriba en que necesitaríamos cambiar radicalmente el modelo socioeconómico que sufrimos para alcanzar un genuino desarrollo sostenible.  Tal iniciativa, ineludiblemente sería traumática para muchos, pero en especial para todos aquellos que nos gobiernan o engordan (ellos y/o sus bolsillos) a costa de la población mundial y este Planeta azul convertido en basuraleza.

Juan José Ibáñez Martí

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Microbioma del suelo, ecosistema y cambio climático

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En los últimos años se ha ido describiendo que el Microbioma de las especies, es decir de los individuos que habitan en el seno de nuestro cuerpo y el de otros animales, que no en su superficie, resulta ser vital para la supervivencia del huésped, ya que sin él moriríamos.  Ya aventuramos tal hecho hace once años, es decir antes de que la ciencia actual reparara en su importancia. Más concretamente el primer post de 2006 llevaba por título “Individuos y Ecosistemas o Individuos-Ecosistemas: la Ambigüedad de la Vida y la Importancia del Suelo”. Según noticias recientes, la alteración del mentado microbioma conlleva una multitud de enfermedades en el ser humano. ¿Por qué iba a ser diferente en otros organismos?. De ahí que defendiéramos que todos los individuos, somos en alguna forma ecosistemas. Por todo ello no nos extraña el contenido de la nota de presa que os vamos a ofrecer hoy, el cual defiende que los organismos del suelo ayudarán a las especies sobre este “cuerpo natural” a adaptarse al cambio climático que la actividad humana se encuentra induciendo.  

 Pues bien, ha hecho falta que transcurrieran 11 años para que en la prestigiosa revista Nature, se ratificara una conjetura (la nuestra) que dimanaba del sentido común. Os traduzco la mayor parte del texto con vistas a que comprobéis como el susodicho sentido común tarda en reconocerse incluso por los que se consideran los sabios de la ciencia.  

 (…) muestra cómo estas comunidades bióticas invisibles crean “carreteras de suelo” para los árboles jóvenes, lo que significa que pueden determinar la rapidez con que las especies marchan hacia arriba, si es que lo hacen. El nuevo papel del microbioma del suelo -la recolección de bacterias microscópicas, hongos y arqueas que interactúan con las raíces de las plantas- representa un punto de inflexión para las investigaciones destinadas a comprender y predecir dónde residirán especies arbóreas importantes en el futuro.

 Así como la investigación sobre microbiomas humanos está cambiando rápidamente nuestras perspectivas sobre la salud y el comportamiento humano, las interacciones entre los árboles y sus microbiomas del suelo pueden cambiar drásticamente nuestra forma de pensar sobre la salud y el comportamiento de los bosques. El estudio fue publicado recientemente en la revista Nature Ecology and Evolution. El objetivo de los investigadores era comprender mejor cómo las plantas responderán a medida que aumenten las temperaturas.

 Van Nuland señaló que los árboles se ven afectados por algo más que la temperatura. Al igual que los seres humanos, los árboles dependen de las interacciones que tienen con otros seres vivos, y especialmente con su microbioma. Pero, ¿cómo reaccionarán los árboles que debieran migrar (altitudinal o latitudinalmente)a los microbiomas del suelo que se encuentran en altas altitudes?

 Los resultados mostraron que los árboles cercanos a la base de la montaña crecieron mejor en su suelo actual que en el suelo de la cima de la montaña. Pero lo contrario era cierto para los árboles en las elevaciones más altas; Prosperaron en el suelo de elevaciones mucho más altas. “Esto indica que (…)”. La investigación podría ayudar a los científicos a diseñar/escoger grupos específicos de bacterias y hongos para fomentar la migración de árboles amenazados por climas cálidos (….)

 De tales párrafos es posible extraer un razonamiento que, tarde o temprano, será corroborado tras denudados esfuerzos por entender lo evidente: cualquier intento de analizar como responderán los ecosistemas estudiando grupos concretos de individuos, pero no la biodiversidad de la vida y sus complejas interacciones, se encuentra destinada al fracaso. No lo duden, se publicarán miles de artículos antes de que la comunidad científica comprenda esta sencilla aseveración que es igual de cierta en todo lo concerniente a la salud humana. Por mucho que los científicos afirmen que tal o cual gen, proteína, etc., puede ayudarnos a curar una determinada enfermedad, un cambio necesario con vistas a avanzar en la lucha contra las enfermedades, envejecimiento etc., solo será posible cuando logremos entender las complejas interacciones entre genoma y microbioma humano.  Hablamos de una aproximación holística imperativa para comprender la biosfera, el cambio climático, los ecosistemas, la salud humada y los sistemas financieros. Hace ya casi un siglo que en la teoría de sistemas se reconoció que “el todo es más que la suma de las partes”. Empero la ciencia actual, parece hacer caso omiso, en la práctica, de un hecho archiconocido. Y así seguiremos despilfarrando miles y miles de millones de dólares o euros, dando palos de ciego.  Falta progresar en materias teóricas, mientras sobra un exceso de empirismo y experimentación que insisten en avanzar a ciegas, sin un corpus doctrinal coherentemente sensato que respalde las indagaciones. Un atentado contra las enseñanzas de la filosofía de la ciencia 

 Juan José Ibáñez (más…)

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Bosques tropicales y sequía (¿Reforestación Inteligente?)

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Colaje de imágenes de Google sobre bosques tropicales panameños.

 ¡Se hunde el barco, bajen las lanchas!: ¡Por favor atiendan: ¡niños, ancianos y enfermos que se suban los primeros!. Esta frase, o alguna parecida, la habréis oído con harta frecuencia en las películas de cine!.  Pues bien, la noticia que vamos a analizar hoy nos viene a decir lo mismo!. Todos saben que las criaturas animales más débiles, por término general son las más jóvenes, aún en fase de crecimiento, mientras que las más vetustas, cuyos cuerpos han ido deteriorándose con el devenir del tiempo también resultan ser frágiles. Quien tiene un jardín, bien podría decir lo mismo de sus plantas adaptadas al entorno.

 Tropical forest response to drought depends on age (La respuesta de los bosques tropicales a la sequía depende de su edad) acaba de descubrir lo obvio, aunque debemos reconocer que también aporta algún detalle de interés. Que cada especie vegetal responde de diferentes formas a los periodos de sequía es una obviedad en la que no merece desperdiciar palabras. Que los individuos de una misma especie reaccionan de forma dispar a los impactos ambientales y enfermedades no merece más calificativo que ¡sin comentarios!. Y quien tenga unos mínimos conocimientos de geobotánica estará harto/a de observar ejemplos en la naturaleza.  Veamos algo ahora de la sustancia, ya que se encuentra en los suelos.

 Conforme la sequía se prolonga, la transpiración del medio edáfico y la evaporación de las plantas van haciendo descender el depósito de agua almacenada en el medio edáfico, succionando finalmente la que permanece a mayor profundidad. Los árboles pueden ser, según la especie, de enraizamiento somero o profundo, por lo que (…) ya sabéis la respuesta. También es trivial, una enseñanza de parvulario que, conforme un árbol crece, lo hace hacia arriba, en el medio aéreo y hacia abajo en el suelo, el consabido geotropismo (gravitropismo), por poner una nota de color académica.  Como corolario, las plantas maduras, y en especial los árboles maduros pueden succionar el agua hasta varios metros en el seno del suelo/regolito mientras que un vástago joven no o con dificultades.  Si volvemos a recordar que unas especies atesoran sistemas radiculares que penetran a mayores profundidades: ya tenéis los relevantes resultados de esta investigación. Añadamos que los individuos viejos y las especies arbóreas de enraizamiento somero son las primeros(as) en caer tras arreciar los vientos (huracanes, tormentas tropicales). Como corolario, resulta palmario que un ecosistema forestal maduro adquiera un aspecto mosaicista, aunque también intervienen otras causas que sería largo de describir en un post.  Por lo tanto, se me antoja insustancial el alegato de los autores de este trabajo cuando escriben en la nota de prensa:

 “Los árboles tropicales responden a la sequía de manera diferente dependiendo de su edad, de acuerdo con una nueva investigación dirigida por un científico postdoctoral en la Universidad de Wyoming”.

“Descubrimos que la edad del bosque importa”.

“Nuestros resultados indican que los factores más importantes para la regulación de la transpiración en los bosques jóvenes tienen que ver con su capacidad para acceder al agua en el suelo, mientras que los bosques más antiguos se vieron más afectados por las condiciones atmosféricas”.

Estamos trabajando en técnicas de diseño que llamamos ‘reforestación inteligente’, tomando decisiones sobre qué especies de árboles plantar para lograr diferentes objetivos de uso de la tierra”,

¿Reforestación inteligente?: al parecer, antes de este sensacional descubrimiento, se sembraba al azar. Me resulta difícil entender el valor del estudio. Al parecer los científicos pensamos que la naturaleza es tonta. Y por eso intervenimos, pero con la desventurada ¡sorpresa! añadida de que a menudo lo hacemos mucho peor, ya que la degradación de la biosfera sigue su curso al no disponer de tanto talento, nuestra Smart Inteligentia. ¡Amén!

Os dejo con la noticia traducida, aunque si no lo hubiera hecho, tampoco os secuestraria prácticamente ninguna conclusión de sustancia.

Juan José Ibáñez

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