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De la Filosofía de la Ciencia a la Filosofía de la Tecnociencia (Nuevo Curso Básico y Sus Razones)

tecnociencia-introduccion 

Fuente: Colaje de imágenes Google

Entre 2007 y 2012, aproximadamente, abrimos e implementamos los principales contenidos de nuestra categoría “Curso Básico Sobre Filosofía y Sociología de la Ciencia”. Jamás pensé que fuera a tener el éxito que ha alcanzado. Poco después disfruté como profesor de estos temas en un master de posgrado y excelencia de la UPM (ver por ejemplo  la siguiente entradilla “La Convergencia entre Disciplinas Científicas e Ingenierías”). El curso, a pesar de ir dirigido a ingenieros, es decir jóvenes con una mentalidad práctica, gustó a la mayoría de los alumnos. Obviamente, entre la filosofía y sociología “clásicas” de la ciencia y la praxis actual de la actividad investigadora existía un hiato profundo que tan solo en parte era cubierto apelando a la filosofía, por lo que acudí, no a la clásica escuela “sociológica  mertoniama” de la ciencia, insípida y poco adecuada  a la hora de explicar el mundo de la indagación en el que estamos inmersos. En consecuencia, iba inclinándome, sin dudarlo hacia los denominados estudios de la ciencia, o estudios sociales de la ciencia, que pueden considerarse aquí como sinónimos. Estos atesoran una fuerte inspiración en las propuestas que Bruno Latour y Michael Callon desarrollaron esencialmente a finales de la década de los 80 y principios de la de los 90 del siglo pasado. A pesar de todo, presentía que algo/bastante fallaba/faltaba, por cuanto no detectaba bibliografía reciente (novedosa) sobre la filosofía de la ciencia. Practicante no se habían publicado propuestas que marcaran hito alguno desde Feyerabend. Y Arañé la superficie sin lograr profundizar. No me equivocaba, o al menos descarriaba en demasía. Son justamente  Latour y Callon, entre otros, los que ahora han sido  considerados pioneros destacados de la denominada filosofía de la tecnociencia, como nos explica por ejemplo el filósofo Javier Echevarría, uno de sus principales exponentes en habla castellana. La filosofía e incluso la sociología de la ciencia siguen siendo válidas, si bien se nos quedan corta con vistas a explicar el quehacer reciente de la ciencia y su relación con la tecnología y la sociedad. Actualmente, aunque se hable de ciencia, realmente la mayoría de los políticos y medios de comunicación nos informan sobre el “lado bueno” de la denominada tecnociencia. Empero gran parte de los males actuales que hoy nos acechan, procede de la mentada tecnociencia. ¡Si! también esconde un lado oscuro, pero que muy oscuro.

Nunca existió, en mi modesta opinión, una filosofía de la tecnología digna de ser comentada. Sin embargo, ya sabemos que frasecitas billones de veces repetidas y aparentemente inocuas, como las de “ciencia, tecnología e innovación” o ciencia y desarrollo tecnológico, esconden un lado oscuro, pero que muy oscuro para la mayoría de los mortales.  No defiendo que toda tecnología sea perversa, y menos aún inútil, sino que se aplica a fines procelosos, estando en manos no de los científicos, sino de esos lobbies políticos, financieros, militares, empresariales multinacionales, etc., a los que no les importa el verdadero conocimiento, sino los pingues beneficios que, de un modo u otro, puedan acarrearles y arrebatarnos

Menguan rápidamente los investigadores que nos plantemos la ciencia en términos de hacer retroceder el muro de la ignorancia humana sin más; de entender mejor el mundo que nos rodea y a nosotros mismos, sin más propósitos. El objetivo de la tecnociencia no es precisamente ese, sino el control del poder desde todas sus aristas por parte de la oligarquía global.  Algunas tecnologías, como las TICS, las usamos masivamente, siendo útiles para el ciudadano, muchos de los cuales son ya hiper-dependientes, por no decir adictos, a las mismas. Los propios blogs son un ejemplo, como la telefonía móvil y esos smartphones que llevan los más jóvenes, adheridos a sus cuerpos, abstrayéndose del resto del mundo.  Empero volvemos a reiterar que dejar el control en las manos de los que engañan y expolian a los ciudadanos, sin el menos control, nos ha conducido a esta sociedad sórdida insolidaria y a todas luces insustentable. Y así, por ejemplo, el medio  ambiente interesa como modelo de negocio, lo mismo que la salud y el bienestar general de los ciudadanos. El control en manos privadas de casi todo, deviene en un cáncer que ha invadido nuestro cuerpo social casi en su totalidad. Y entre ellas cabría destacar también la precarización del empleo, el paro y la salud laboral, etc., etc.  

Por definición, el propósito de las industrias es vender, vender mucho, cuanto más mejor (ver como botón de muestra nuestro antiguo post Las miserias del capitalismo: La obsolescencia programada, o por qué vivimos en una sociedad anti-sustentable”). ¡Si!. Para vender sus productos estos deben durar poco ya que se trata de comprar, usar, tirar y comprar, usar, tirar y comprar, usar, tirar y comprar “ad nausean”. Luego nos lamentamos, por ejemplo, de la contaminación con microplásticos, o del cambio climático, frutos en gran parte del uso de la tecnociencia, como iremos demostrando ¿Dónde queda pues el conocimiento científico? Sigue siendo la piedra angular de la tecnociencia, no lo dudo, empero empleado para otros fines, generalmente, menos nobles que los de antaño, con salvedades, tanto antes y después. Actualmente la libertad para hacer ciencia, ha ido dando paso a que los investigadores sean un nodo más en la cadena de montaje tecnocientífica. La ciencia, tal como existía hasta mediados del siglo XX, sufrió un golpe mortal bajo la denominada “big Science” primero, y después con la ya asentada tecnociencia.  Tan solo en las ciencias menos sexy, y aun así por la obstinación de algunos de nosotros, se la intenta hacer frente con precariedad y sufriendo todo tipo de críticas y descalificaciones por los ciudadanos (generalmente tendenciosamente informados por los medios de comunicación), políticos y empresarios. No somos libres, sino exclavos.

Entiendo que todo esto os sonará a (i) Juanjo se ha quedado obsoleto y, como viejo en ciernes, defiende que” todo tiempo pasado fue mejor”; o (ii) Juanjo ha vuelto a apretar las tuercas de sus neuronas radicalizándose hasta límites insospechados. ¡Pues va a ser que no!. Lo que os voy a ir narrando no se de cosecha propia, sino de los filósofos y sociólogos actuales. Yo actuaré como correa de transmisión. Eso sí, intentaré añadir algunos granitos de arena que intenten clarificar la situación.  

Reitero que bastante arto del rumbo de la ciencia actual, durante un par de décadas, soslayé lecturas de lo que creí que eran disquisiciones en boga, sin sustancia, puramente retóricas, cuando se mentaba la tecnociencia, innovación, emprendimiento, etc.  Craso error. ¡Enorme!, ¡descomunal!. Fue justamente en el verano de 2016, cuando leía un libro por placer sobre ese hilarante intento de evadir el envejecimiento y alcanzar la inmortalidad (ver el post: Jugando a Ser Inmortales: Transhumanismo y Singularidad Tecnológica; el día en que dejemos de ser humanos), cuando se cayó la venda de mis ojos y topé abruptamente con la filosofía de la Tecnociencia. Ahora entiendo bastante mejor muchas de mis críticas, quejas y lamentos en entregas precedentes a cerca de la estructura, dinámica y evolución de la ciencia actual. Abajo os hago una relación relativamente prolífica, aunque ni mucho menos exhaustiva, de tal material ya editado.

Repito una vez más, para ser lo más transparente posible, que resulta curioso como muchos de mis post previos almacenados durante 14 años en varias de las categorías de nuestra bitácora  (ver el margen derecho de vuestro monitor): “Curso Básico Sobre Filosofía y Sociología de la Ciencia”; “Curso breve sobre Periodismo Científico ”; “Curso Básico de Ciencia para Jóvenes Universitarios y Tecnólogos”; “Filosofía, Historia y Sociología de la Edafología”; “Fraude y Mala Praxis Científica”; “La Crisis de la Edafología”; “Prensa y Política Científica”; “Redes Complejas, Ecológicas, Sociales y el Mundo de Internet”; “Curso breve sobre Periodismo Científico”; “La Convergencia entre Disciplinas Científicas e Ingenierías” adquieren una nueva dimensión ante mis ojos y cortas entendederas. 

A diferencia del curso sobre filosofía y sociología de la ciencia, para el cual había leído bastante y durante muchos años, deberé redactar los post de este nuevo “cursillo acelerado” conforme vaya leyendo libros y material de Internet.  No se trata de improvisar, sino de informaros conforme vaya asimilando lo que encuentro de interés en este mundillo.

En cualquier caso, estoy completamente convencido de que con este material y sus enlaces asociados, no sólo entenderéis mejor como trabaja en gran medida la ciencia actual y con qué propósitos, sino también los sinsentidos del mundo en el que nos ha tocado vivir. ¿Lo dudáis? ¿Sí? Pues os aseguro que quien siga el este nuevo curso terminará por entender lo que no desean que entendamos o lo que no queremos ver. Por las razones aludidas, iré editando post pausadamente, no esperéis un manantial continuo o incesante.

La ciencia comparada con la tecnociencia es puro romanticismo.

Juan José Ibáñez

Abajo os dejo el material de partida ya publicado. Iré ofreciendo el nuevo en sucesivos post ya vinculados a esta nueva categoría denominada Filosofía de la Tecnociencia

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Lixisoles (WRB)

Como en el caso de los Luvisoles y Alisoles, de lo que ya os hemos venido hablado, los Lixisoles son otro grupo de suelos de referencia de la WRB cuya génesis viene condicionada por el clima, atesorando perfiles modales A/Bt/C. Hablamos pues de suelos zonales, como en el caso de los Luvisoles, Acrisoles, Lixisoles, etc. etc. Las principales diferencias entre muchos de ellos estriban en sus dispares contenidos y tipos de arcillas, asi como en la cantidad y retención de nutrientes, datos  que venimos relatando en nuestro curso básico sobre los tipos de suelos de mundo.  Así pues, como se señala en en la traducción al español castellano realizada por Javier Manríquez Cosío de la monografía “Lecture notes on the major soils of the world”, los Lixisoles son edafotaxa con una baja capacidad de intercambio catiónico, pero alto porcentaje de saturación de bases. Se trata de suelos minerales cuya génesis se encuentra condicionada por el clima, siendo especialmente abundantes en los trópicos húmedos y sub-húmedos. cubriendo considerables extensiones en mesoamérica y américa del sur.

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Lixisol. Foto Allan Ruellan. Fuente: INRA

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Metodología de la Ciencia. Contenidos Para un Curso de Postgrado (II. Sociología de la Ciencia y algo Más)

Ya os comentamos en el post precedente, la racionalidad de esta micro-serie de entregas, destinada a los alumnos de un curso de postgrado en el que se impartirá en el contexto de una asignatura sobre metodología de la investigación. Por desgracia para ellos, yo formaré parte del profesorado. Obviamente, esta material puede ser utilizado por cualquier profesor o docente que desee embarcarse en una iniciativa parecida. Eso sí, como los post enlazados llevan títulos un tanto esotéricos, los aventureros que lo intenten, tendrán que etiquetarlos según sus criterios y objetivos. Prácticamente todos los contenidos abajo desglosados se encuentran incluidos en nuestra categoría  “curso básico sobre filosofía y sociología de la ciencia”. Iremos de paso añadiendo información que consideramos útil, en una nueva categoría “ex profeso” que lleva el título de “curso básico de ciencia para jóvenes universitarios y tecnólogos”. Ambas las tenéis a la derecha del monitor. Tan solo hace falta que pinchéis en ella e irán desplegándose las entregas en lotes de diez en diez, en orden casi inverso al que exponemos aquí abajo (las limitaciones de la racionalidad de la estructura de los blogs para estos menesteres). Observar que bajo cada página con los títulos de los post, aparece una indicación que reza: “pagina siguiente” (aunque debía haberse escrito “anterior”). Hay que pinchar en ella para que aparezcan los grupos de post escritos con anterioridad, uno detrás de otro. Si en el desglosamos las entregas que versaban sobre que es la ciencia, el método científico y la filosofía de la ciencia, en el presente detallaremos los relacionados con su sociología, buena y mala praxis, etc. Pretendemos pues informaros que, como en otros ámbitos del conocimiento, los científicos y sus colectivos pueden comportarse de muchas maneras, algunas de las cuales son más que reprochables. Tal hecho no debe extrañar a nadie, por cuanto somos ciudadanos corrientes y molientes. Si a algunos de nosotros (que no es mi caso, por supuesto) nos gusta que nos denominen “sacerdotes de la ciencia”, no es porque sean mejores que la mayoría de sus colegas, si no por la simple razón de que se afanan como Indiana Jones idiotizados en buscar fama y gloria, intentando ser foco de la cobertura mediática de cualquier forma asequible a su alcance. Muy por el contrario, otros preferimos trabajar tranquilamente al margen de los paparazzi de la ciencia, como resultan ser, por desgracia, buena parte de los periodistas que se embarcan en este tipo de noticias. Obviamente existen excepciones encomiables pero (…):

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El Pensador (2006). Obra de Pablo Di Masso (Argentina). Fuente: Arte Al día Online

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Metodología de la Ciencia. Contenidos Para un Curso de Postgrado (Material Básico)

Hablamos mucho, quizás demasiado, de cómo impartir conocimientos a los alumnos haciendo uso de las redes sociales, enseñanza virtual, etc. Sin embargo, no he extraído más que señales contradictorias de mis lecturas en Internet sobre este tema. Habrá pues que empezar tropezando, es decir haciendo uso del método empírico: ensayo y error. Del mismo modo, muchos profesores se quejan del nuevo estilo de ensañar que impone el acuerdo de Bolonia. Sinceramente, no comparto tal preocupación. El espíritu de este último (aunque no lo que suelo leer y escuchar) se me antoja bastante acertado. Como alumno me aburría soberanamente en la mayoría de las clases magistrales que me obligaban a escuchar. A pesar de obtener calificaciones excelentes en mi carrera universitaria, pocos días después de vomitar mi “sabiduría-ignorancia” ¿? en los exámenes, me olvidaba de la mayoría de lo que había aprendido, por lo que no estoy nada convencido que los métodos clásicos de docencia universitaria sean tan efectivos como algunos predican. Defiendo que enseñar al alumnado a aprender y trabajar en equipo puede resultar ser más efectivo y didáctico, a la par que entretenido. ¿Es así?. Habrá que analizar, “once again” los resultados a base de ensayo y error.  Todos estos temas, súbitamente, me surgen no por un mero interés intelectual,  sino debido a un reto más imperioso.   

Debo comenzar a impartir, “por primera vez en mi vida”, clases en un Master Universitario de la Universidad Politécnica de Madrid. La asignatura en concreto (compartiendo aventura con otras dos colegas), es denominada “Metodología de la Investigación”. Jamás me he enfrentado a los alumnos en un aula, a no ser para dar charlitas invitadas. Y ya a mi edad (…) No obstante, como padezco el síndrome de Peter Pan (…) Con tal propósito, iré elaborando algunos post que serán incluidos en nuestra categoría “curso básico de ciencia para jóvenes universitarios y tecnólogos”. No está en mi ánimo escribir post eruditos y farragosos para alardear de mi “cultureta” personal, sino más bien todo lo contrario: enseñar algunos principios básicos que he ido aprendiendo a lo largo de mi trayectoria profesional. Sin embargo, la mayor parte de los contenidos que ofreceré a los suicidas alumnos que se han inscrito, están ya albergados en la categoría de nuestra bitácora que lleva por título: “curso básico sobre filosofía y sociología de la ciencia”. Básicamente, la mayor parte de los temas a tratar se encuentran en esta última, completándolos con los de la primera, según los vaya colgando. La idea básica resulta ser la siguiente:

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El Pensador de Rodin en Valencia. Fuente: Sobre Valencia 

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La Enseñanza de la Ciencia a Jóvenes Investigadores (Una Introducción)

Es muy probable que en el mes de febrero de 2012 comience a impartir clases en un master de post-grado de la Universidad Politécnica de Madrid. Mi contribución se basará en la enseñanza del método científico y la filosofía de la ciencia. Los post escritos en esta bitácora servirán como parte del material de trabajo que deberán usar los alumnos. Sin embargo, deseaba algo más de lo ya escrito hasta la fecha. Durante los escasos periodos de reposo que  pude disfrutar en Cuba,  leí el libro escrito por el Premio Nóbel P.B. MedawarConsejos a un Jóven Científico”, recientemente reeditado por la Editorial Crítica (2011). Lamentablemente no me percaté que se trataba de una monografía un tanto antigua, traducida ya al castellano en 1988. ¡Demasiado tiempo!. Personalmente yo no se la recomendaría a los jóvenes estudiantes. Por desgracia, la sociología de la ciencia ha cambiado tanto como para que en la actualidad tales consejos y una buena parte de las recomendaciones allí vertidas puedan considerarse caducas y trasnochadas. Ciertamente otros capítulos permanecen vigentes (principalmente los finales). Empero tal combinación puede causar confusión a los aprendices de científicos.  Se debe separar lo actual de lo fósil muy cuidadosamente. Ahora bien, de la lectura de un libro tan breve emerge una lección digna de ser mentada. La actividad científica ha cambiado tanto en treinta años, como para mirar atrás y reflexionar seriamente. Por ello sí recomendaría su lectura a científicos senior. Fue justamente en el momento en el que el joven Juan José Ibáñez comenzó su carrera profesional en el CSIC, cuando Medawar redactó el manuscrito. ¿Qué primera lección puede extraerse?. Que la actividad en el seno de la comunidad científica va para atrás en muchos aspectos. Bien convendrían analizar los consejos de esos últimos e interesantes capítulos  y compararlos con la redacción de los “papers” actuales, que justamente incumplen una buena parte de los consejos de este notable hombre de ciencia. Y especialmente se lo recomiendo a los editores de revistas científicas, cada vez más interesados en las investigaciones de moda que en la buena ciencia correctamente redactada. Pero hay más, siempre hay más.

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Estudiantes en el Aula Fuente: The Lincolnite

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El Periodista Científico como Paracientífico y Sociólogo del Entramado Inherente a la Indagación Investigadora (Curso Breve de Periodismo Científico y 8)

Continuamos con nuestro Curso Breve sobre Periodismo Científico, haciendo hoy referencia a ciertos elementos clave que determinarán si los “plumillas” explican correctamente la ciencia a los ciudadanos o les confunden para el gozo de de los poderes fácticos (el periodista como su propagandista o vocero). A fin de cuentas una de las preguntas básicas que debemos respondernos sería la siguiente ¿Se puede explicar lo que no se entiende? Ahora bien, otro interrogante menos trivial, aunque esencial devendría de preguntarnos también ¿Entienden los investigadores en que estriba la empresa científica? Obviamente, aquí debo ofreceros una respuesta que, a priori resulta, un tanto desconcertante. En la mayoría de los casos los expertos no conocemos debidamente el entramado de relaciones en el que nos encontramos inmersos. Se trata de un asunto muy grave, aunque fácil de entender y explicar. Finalmente hoy nos preguntaremos ¿Pueden los investigadores por si solos avanzar mediante la  tecnociencia en la comprensión del mudo, así como resolver la plétora de problemas que acucian a nuestra sociedad?. Lamentable, o afortunadamente, la contestación a este interrogante también debe ser casi negativa: ¡muy poco!. Como entramado de múltiple de relaciones, casi todos los ciudadanos formamos parte de este inmenso y heterogéneo tablero de ajedrez, es decir una red de interrelaciones profusa y compleja. Si el periodista no se percata de ello, difícilmente podrá ofrecer al ciudadano la información pertinente.

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El Científico en su Pedestal versus la realidad de la actividad investigadora. El Jardín de las Delicias de “El Bosco”

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La Ciencia como Red de Interrelaciones Humanas-No Humanas (Curso de Periodismo Científico y 5)

Continuamos hoy con el cuarto post de nuestro “curso breve para un nuevo periodismo científico”. En la entrega precedente comenzamos a mostrar como la empresa científica debiera contemplarse como una red de conexiones entre los agentes implicados, tan solo algunos de los cuales resultan ser los propios científicos, por cuanto hay otros que también tienen suma importancia. Del mismo modo, vimos como en tal entramado, otros actores no son humanos (instituciones, empresas, instrumentales, intereses políticos, etc.). En el presente post os comentamos las cinco recomendaciones que ofrece Bruno Latour a la hora de analizar este sistema interactivo.  La aproximación ANT, mal denominada Teoría-Actor Red, tan solo ofrece recomendaciones, que no normas, para un buen periodismo científico. Sin embargo, estas distan mucho de poderse equiparar las reglas del juego imperantes. Veamos pues que recomienda este pensador francés.

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 Comunicar adecuadamente la ciencia al ciudadano resulta ser una imperiosa necesidad. Fuente: Fuente: Sciblogs

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La Actividad Científica como una Red de Relaciones (Curso de Periodismo Científico y 4)

Continuamos ofreciéndoos un minicurso sobre periodismo científico Así pues, editamos hoy nuestro cuarto post sobre este tema. La mayor parte de las noticias sobre la actividad investigadora contemplan a los expertos como entes casi aislados en sus torres de marfil (es decir en sus laboratorios), cuyos estudios  hacen progresar a la empresa científica. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Quizás en el pasado esta percepción estuviera justificada, o al menos fuera válida en “algunos aspectos”. Sin embargo, con el devenir del tiempo, no se puede sostener una perspectiva tan prosaica. La comunidad científica conforma una intrincada red de relaciones entre los diversos agentes interesados, dentro de los cuales, los científicos son uno más. En consecuencia, obcecarse en atender tan solo a sus publicaciones y notas de prensa, nos impiden de alcanzar una visión global y, como corolario, se confunde al ciudadanoBruno Latour y Michell Callon, entre otros, defienden que la ciencia en acción debe analizarse mediante la teoría de redes. Ahora bien, dentro de la última, contemplan tanto el rol de los agentes humanos como la incorporación de los no humanos. Nadie puede dudar del interés que nuestra actividad despierta en los organismos gubernamentales, empresas, etc. Sin embargo, no debería soslayarse el papel de la información e instrumentación que, de acuerdo a los autores mentados deben formar parte de la red. Solo así, el periodismo científico pueda dar cuenta de su objeto de estudio, dando lugar a noticias más profundas y acertadas del quehacer indagador de estos ciudadanos. No cabe duda, de que  la incorporación de lo no humano se convirtió en uno de los aspectos más polémicos  de la Teoría-Actor Red. Sin embargo, los investigadores sabemos sobradamente que sin una instrumentación de vanguardia y el acceso a la literatura reciente, difícilmente podemos llevar a cabo indagaciones de interés. Y tales agentes no humanos (entre otros muchos) se encuentran al alcance de muy pocos individuos y países.

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Redes. Fuente: Natalia V. Katenja

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Los Errores del Periodismo Científico a la luz de los Estudios Sociales de la Ciencia (Curso de Periodismo Científico y 3)

En los dos post previos de este minicurso sobre periodismo científico: “curso breve para un nuevo periodismo científico” y “La crisis actual del periodismo científico“, hemos realizado una breve introducción a algunos de los males que aquejan a esta profesión. En la presente entrega, narraremos las premisas sobre las que se basará la mayor parte del curso. Hablamos de la  Teoría-Actor Red, propuesta por dos de los más prominentes expertos de los denominados “estudios sociales de la ciencia”. Hablamos de Bruno Latour y Michell Callon. Francamente no nos gusta tal denominación. No se puede hablar de teoría hasta que las bondades de una propuesta conceptual y/o metodológica queda corroborada por las evidencias empíricas, algo difícil de alcanzar en las ciencias sociales. Sea como sea, y aun reconociendo que pueden elaborarse otras aproximaciones alternativas, consideramos que, en lo esencial, hunde el dedo en la llaga. Eso sí, tampoco debemos ocultar que echamos en falta la incorporación a este constructo modelo-teórico de una explicación acerca del (los) métodos científico(s) (ver nuestro curso básico sobre filosofía y sociología de la ciencia), aspecto prioritario, por ejemplo, para el afamado científico y divulgador Carl Sagan.  Ahora bien, aun reconociendo esta laguna, es necesario recordar que tal desconocimiento es general para el resto de los agentes implicados en la actividad investigadora, incluidos los propios científicos, por asombroso que pudiera parecer. Veamos pues los principios básicos del modelo conceptual (que no teoría) de la denomina Teoría-Actor Red, aunque abundemos en ellos en los siguientes post que ofreceremos en este mini-curso.

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 Jucar XII. Fernando Zobel. 1971http://theyvith.blogspot.com/

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La Crisis Actual del Periodismo Científico (Curso de Periodismo Científico y 2)

En nuestro post anterior “curso breve para un nuevo periodismo científico” ya os comentamos el objetivo que persigue esta serie de post. Actualmente, el periodismo científico sufre una seria crisis a nivel internacional. Y como España siempre es la paradoja de las paradojas, pues tanto peor. No se trata de una arremetida subjetiva de este impresentable administrador, sino de un hecho avalado por numerosos expertos, mal que les pese a algunos de los implicados. En este post comenzaremos a plantear los problemas que acucian al periodismo científico, como antesala de otros en los que se describirá una posible alternativa. Como os comentamos en aquella ocasión, partiremos del material del artículo en acceso abierto denominado Let’s follow the actors! Does Actor-Network Theory have anything to contribute to science journalism? (International for Advanced Studies Journal of Science Communication by Carlos Fioravanti, Lea Velho)”. El periodismo científico debe adaptarse a los nuevos tiempos. En los últimos años, tanto la propia ciencia, como el modelo de negocio de los medios de comunicación se encuentran cambiando rápidamente. La emergencia de la Web 2.0, como lo son los “genuinos” blogs de ciencia y/o de divulgación científica han surgido con una fuerza avasalladora, ofreciendo más variedad y “calidad” de la información que la que propone el clásico periodismo en los rotativos locales, nacionales e internacionales. Del mismo modo, debemos recalcar que raramente podemos alegar ya que la ciencia se sustenta en “hombros de gigantes”. Existen ya demasiados intereses en juego en una sociedad que pretende basarse en la innovación y el desarrollo tecnológico, como para permitir que esos veleidosos profesionales campen libremente a sus anchas. La actividad indagadora resulta ser, día a día más onerosa en términos económicos, como estratégica en un mundo económicamente globalizado. Bajo estas circunstancias, los investigadores raramente pueden adquirir fondos con vistas a investigar en lo que les interesa. Gran parte de la empresa científica depende del capital que la subvenciona, siendo este el que determinará, y no siempre para bien, que debe y que no debe investigarse. En consecuencia, los científicos no deben ser contemplados como los “reyes del mambo” sino como unos agentes más en una red de relaciones bastante compleja, que debe contemplarse y analizarse en su totalidad.

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Press Conference Fifth World Conference on The Future of Science – The DNA Revolution, Milan, May 5, 2009. Photos by Stefano de Grandis

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