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Nuevo Atlas Mundial de Desertificación: New World Atlas of Desertification (JRC en Acceso Abierto)

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World Atlas of Desertification (2018)

Aleluya!!!!!. ¡Por fin!, aunque aún no se disponga de la versión en español-castellano.  Ha llovido mucho, demasiado. Los contenidos del Atlas antiguo eran totalmente obsoletos. Tengo conocimiento de que se ha trabajado mucho, y durante bastante tiempo, por lo que en esta versión aparecen mapas dignos de llevar tal nombre. Obviamente los contenidos son recientes y más ricos que en las precedentes.  Estas, son algunas conclusiones que se han extraido, pero existen otras muchas, por cuanto ha transcurrido casi un año desde el anuncio oficial. 

Os dejo tan solo con la breve reseña del libro traducida al español. El Atlas puede bajarse entero. Sin embargo, si vuestro acceso a Internet es lento, resulta recomendable ir haciéndolo por partes. Abajo os dejo la información con vistas a que os apropiéis de esta monografía como más os convenga. ¡Que lo disfrutéis!.

Juanjo Ibáñez

 Continua…. ver datos y acceso al Atlas……….

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Buenas notas de prensa sobre suelos y otras pésimas como esta

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Fuente: Colaje Imágenes Google

Una nota de prensa que habla sobre el recurso suelo y resulta ser ininteligible para el ciudadano medio, resulta ser una mala noticia”.

No cabe duda de que debo añadirlo a los post sobre mi “curso breve sobre periodismo científico”, como ejemplo de lo que nunca debe hacer un periodista, ya que me cuesta creer que los expertos consultados aceptaran este texto de haber leído consultados.  Una vez más, se constata la necesidad de ofrecer entrevistas, si y solo sí, uno puede revisar el contenido final, ya que muchos ¿periodistas científicos? no se enteran de lo que redactan. De no hacerlo, el resultado final resulta ser un flaco favor a su disciplina científica.

En principio, que se hable de la importancia del recurso suelo para la biosfera y la humanidad, es una buena nueva. Y algo está cambiando positivamente en la prensa a este respecto, al menos en España. Pero las razones son bastante complejas, por lo que ya comentáramos este asunto en otro momento. No obstante, todos sabemos que entre lo loable y lo lamentable existe toda una gama de matices. Eso sí, la que vamos a comentar muy brevemente hoy, se acerca más a lo lamentable que a lo loable, mal que me pese. Los edafólogos, como cualquier otro científico, no deberíamos participar sin exigir una supervisión previa de textos como el que abajo se exponen, so pena de que terminemos ruborizados. En muchos gabinetes de prensa, los “plumillas” no saben bien de lo que hablan, engarzando textos infumables, como veréis. Un documento tan solo inteligible para los que trabajamos en el tema, si bien, conforme vas leyendo, también atragantando. Del mismo modo, sorprende que, al margen de la ceremonia de la confusión generada, de los cuatro entrevistados, tan solo uno sea miembro de la Sociedad española de la Ciencia del Suelo, mientras que los restantes no. Tampoco esta sociedad aparece, por ningún lado, citándose a la Sociedad Española de Agricultura Ecológica/Agroecología (SEAE), con la que mantengo buenas relaciones. A pesar de todo, la aparición de una, no es excusa  para omitir la otra, a la que más le correspondería lidiar en las materias más estrechamente relacionadas con el recurso suelo. Pues bien, la noticia de marras lleva por Título Proteger el suelo es un factor fundamental ante la sequía”. Obviamente, se trata pues de dos temas “relativamente” relacionados entre sí, lo cual no significa que con una aceptable cobertura de suelos, se almacene más agua,  en primera instancia, aunque habría que matizar mucho, lo reconozco. Empero, si no se describe al lector una clara y didáctica relación entre clima y suelo mejor no mentarla, ya que permanecerán en la inopia.

Tras una larga introducción a la prolongada sequía que ha padecido España en los últimos años, con una sola mención al medio edáfico: “el suelo ha sufrido las consecuencias de un periodo tan prolongado falto de agua, de ahí que varios expertos ven la necesidad de una ley y medidas para compensar los desequilibrios”. “ Qué llueva que llueva la Virgen de la cueva, los pajaritos cantan la luna se levanta, que si que no que caiga un chaparrón…..” ¿Cuatro expertos para qué? Sobraba con uno, o mejor ninguno, visto el producto resultante. Más adelante se menta: “(….) Unión Europea para la elaboración de una directiva para impulsar la conservación del suelo, que finalmente no se ha terminado”. Pues bien, entre los “expertos que participaron” en el primer intento de Directiva me encontraba yo personalmente. El devenir de la directiva, no estribó en que no se terminara, sino en que la UE, soslayó el texto previamente aceptado por el Parlamento Europeo, para su redacción e implementación. No se trató pues de un tema de finalización de la Directiva, sino más bien de la falta de voluntad política para que la tarea pudiera ser finiquitada.

Más adelante en el texto puede leerse “El suelo no es bien tratado” (¿violencia de género?). Nada que alegar, aunque el lector profano se preguntará a que suelo se refiere: ¿el del parqué de nuestras casas, el de las bursátiles, el de la calzada o a saber…..?.  Seguidamente surge otra frase confusa y contundente ¿En España “somos deficitarios en agua, y nuestros suelos no son ricos en disponibilidad de ese elemento natural?. Puedo captar la idea “entrelineas”. Por ejemplo, cuando escribí este post (hace un año aproximadamente) en los últimos meses había llovido bastante en España, lo cual no significa que sigamos siendo deficitarios: en la última década la precipitación ha sido menor de la habitual, por lo que  no se han logrado recargar debidamente una buena parte de los embalses. Los suelos no son ricos en agua (salvo algunos tipos que surgen por su exceso o defecto), a no ser que se encuentren ubicados en zonas con elevadas precipitaciones o en condiciones fisiográficas concretas. Empero de por sí, la cantidad depende de estos últimos factores, tanto como de las propiedades de la cobertura edáfica/pedológica, aunque sí puedan retener el líquido elemento durante más o menos tiempo. Por mucho que un suelo almacene adecuadamente el agua….

También debiera recordarse que una cuestión es que los embalses reduzcan su volumen de almacenaje por la falta de lluvias y otra bien distinta que en gran medida deba su situación se deba al exceso de consumo y al despilfarro, agrario urbano o industrial.  Incluso lloviendo en las mismas cantidades, el aumento de la superficie regada, consumo por el turismo, etc., pueden dejarnos ¡secos!, y más aun teniendo en cuenta de los miles de pozos ilegales que agotan los acuíferos sin control. Se trata de un tema muy serio que no suele ser correctamente descrito en la prensa, cuando no omitido, al mentarse la sequía.

Pero sigamos: Si el cambio climático va hacia mayor aridez, significa, entonces, que nuestros suelos serán cada vez más pobres”. ¿¿??. Más de lo mismo, el lector profano jamás entenderá, si no se le explica en palabras llanas, la “relación entre la aridez y la pobreza”. La falta de materia orgánica y escasa actividad biológica inducen a que el recurso suelo pierda materia orgánica, deteriorándose su estructura y, como corolario,  disminuya el potencial que tienen con vistas a retener agua, “en general”.  Los suelos no son seres humanos y el vocablo pobreza carece de sentido si no se refiere a algo en concreto. No hablamos de economía, ni de pobreza en el mundo, sino de un recurso natural.

Más adelante, y en referencia al cambio climático, sequía y desertización volvemos a leer lo siguiente: “La naturaleza del suelo va a cambiar, pero me preocupa más la contaminación, la erosión, que finalmente dará pie a la desertización“. Las propiedades de los suelos pueden modificarse en función del cambio en sus principales factores formadores (litología, fisiografía, clima, organismos vivos, tiempo y acciones humanas). La erosión actual e incluso eventualmente la contaminación, también modifican la composición de un suelo hasta cambiarlo de clase taxonómica. También en nuestros días, las mayores tasas de erosión son producidas por la acción del hombre, como también la contaminación y el clima (calentamiento climático). En consecuencia esta sentencia también resulta ambigua e ininteligible para los lectores que no entiendan “lo que supongo” que el experto deseaba decir. Repitamos: “”La naturaleza del suelo va a cambiar”: Y yo me pregunto ¿Qué es lo que va a cambiar del recurso en relación con la sequía?. El lector merece saberlo y yo recordarlo ¿?.

Seguidamente, Rubén Ruíz, al que no conozco personalmente, y como corolario, desconozco sus conocimientos de edafología, nos habla de sequías, reciclado del agua, etc., pero nada de suelos. Una nota de prensa que vincula dos fenómenos, en este caso la sequía/cambio climático y los suelos, no puede consistir en añadir perspectivas no solapantes de recursos distintos, espetadas por diferentes “expertos”, sin ningún nexo temático. En este caso sí existe tal vinculación, que no resulta ser precisamente el recurso suelo, sino la recurrencia de las sequías, por lo que el título de la noticia resulta a todas luces inadecuado, en caso de que realmente existiera alguno ya que…..

Más adelante cambia radialmente del discurso entrando en juego la Secretaria del Colegio de Ingenieros de Montes. Y así comienza señalando que “que la sequía está provocando que la vegetación obviamente tenga un “déficit hídrico muy importante, porque las capas más profundas de suelo se van agotando y al final la vegetación sufre ese estrés porque no está adaptada, no le da tiempo a acostumbrarse a la sequía“. “Las capas más profundas del suelo se van agotando”. Obviamente “el plumillas” omitió el vocablo agua. Pero en climas con estaciones contrastadas y carencia eventual o recurrente de agua, como lo son los mediterráneos y otros tipos semiáridos, tal hecho suele acaecer con harta frecuencia, ya que por su naturaleza las sequías son periódicas/recurrentes. Otra cuestión bien distinta estriba en que, con el tiempo, aumenten su intensidad y frecuencia (periodo de retorno) por los supuestos efectos del calentamiento climático.   Resumiendo, para variar, hay que “acostumbrarse” a las incoherencias del plumillas, que parece no enterarse de nada. Seguidamente la entrevistada (o el plumillas) nos informa de la despoblación/despoblamiento, para referirse al éxodo rural que sufren España y otros países, en donde los campesinos abandonan sus tierras y buscan trabajo y una vida ¿mejor? en las urbes. Este tipo de proceso, fue denominado y “aún lo es” “desertización del agro”, En su momento (década de los 90 del siglo XX), se produjo una controversia acerca de cómo usar los vocablos “desertificación y desertización”. En cualquier caso, la nota de prensa cambia de chip, introduciendo otro elemento que, en este contexto de una breve nota de prensa, sobra por ser a todas luces secundario. Lógicamente en un escrito más amplio se podrían explicar las relaciones entre el abandono del agro y sus repercusiones sobre los suelos, ecosistemas, incendios forestales y bla, bla, bla. Empero por el título, tales ítems no debían ser abordados más que como secundarios o marginales por cuanto lo no pueden ser bien tratados en escasas líneas.

Para terminar entra en acción Víctor Gonzálvez por la Sociedad Española de Agricultura Ecológica. Víctor nos habla de la iniciativa People4Soil. Se trata de una propuesta con la intención de aumentar el carbono orgánico de los suelos del mundo. Yo también firmé. Sin embargo,  seamos realistas. Se trata de una propuesta muy llamativa mediáticamente y poco o nada viable, como puede leerse en el siguiente análisis de esta propuesta: “Soil cannot halt climate change”. Al parecer se le “escurrió” a un político/a, aunque lo que extraña es la falta de análisis críticos serios por parte de la comunidad científica. ¡Primero la pasta y la publicidad, luego ya si es imprescindible…. la ciencia).  Víctor, finaliza “el espacio de texto” que le ha concedido “el plumillas” defendiendo que “deberíamos pensar en verde, como lo están haciendo en África con la construcción de la mayor muralla de árboles para contener la desertificación”. Pues bien, como en el caso anterior,  tal megaproyecto resulta ser de dudosa viabilidad (económica, logística) y eficacia (frenar los procesos de erosión/deposición de partículas del suelo o de naturaleza sedimentaria), lo cual ha sido señalado por diversos científicos, habiéndose redactado en este blog un post  que editaremos en breve y que llevará por título:Vergeles Agrícolas en Desiertos: El Papel de la Tecnología”.

Víctor, obviamente atesora una perspectiva agronómica de los suelos por lo que debe entenderse su discurso teniendo tal interés presente.  Una sola objeción a este experto. Esta estriba en mi absoluto desacuerdo a esta sentencia: “España no es un territorio forestal” ¿En que se basa? ¿Por qué actualmente las zonas llanas no suelen atesorarlos? España es un territorio eminentemente forestal o en condiciones naturales (sin las manazas del hombre) tiene vocación para “volver a serlo”.

Francamente se trata de una nota de prensa paupérrima, confundente más que clarificadora. Si lo que pretendía alegarse es que España debiera atesorar una ley para la protección de suelos y aguas, estoy completamente de acuerdo, con la salvedad de que los periodos de sequía no entran en  tal ecuación, aunque todo es matizable.  Ahora bien, si la UE no ha aceptado aun la directiva (más de 10-15 años han transcurrido desde que se la propuso a las Instituciones europeas), ¿como creen estos expertos que “los políticos valedores del solar hispano” (para la construcción) van a doblegarse a tal digna y necesaria súplica?. ¡Ya los conocemos!.  Jajaja.

Resumiendo, una noticia que habla sobre el recurso suelo y es ininteligible para el ciudadano medio, resulta ser una mala noticia.

Ya os dejo esta prodigiosa nota convertida por la gracia del plumillas en un rompe cabezas, ya que aquél no se entera de nada: caos puro y duro.

Juan José Ibáñez

Continua…….

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Inventario de Recursos Naturales: Un Modelo a seguir Del Siglo XVIII

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Fuente: Almería: Factores Formadores y Suelos

En dos post anteriores y más concretamente en este y en este otro, intentamos responder a la pregunta de si los paisajes suelos del SE de la Península Ibérica eran representativos de los ambientes desérticos, dando finalmente una respuesta afirmativa. En la monografía de Mariano Simón y colaboradores. “Almería: Factores Formadores y Suelos, encontramos una valiosa información histórica cerca del el impacto ambiental acaecido en la Provincia de Almería. Adelantemos que desde mediados del Siglo XVIII hasta bien entrado el Siglo XIX, una seria de avatares que se esbozan en el libro mentado terminaron por deforestar prácticamente casi todas las sierras almerienses induciendo devastadores procesos erosivos. Si se desea monitorizan lo ocurrido, antes y después de aquellos eventos, uno necesita documentarse en los archivos históricos.

A mediados del Siglo XVIII el Reino de España realizó una serie de inventarios con vistas a conocer los recursos madereros que podían ser utilizados para la construcción de nuevos navíos. Pues bien, Mariano Simón y colaboradores recogen un resumen de la provincia de Almería, que más quisiéramos muchos de nosotros atesorar sobre nuestros objetos de estudio. Eso sí, desconocemos si existe un documentación similar previo a que las actividades mineras en las primeras décadas del siglo XIX terminaran hasta con las cepas de los árboles, ya que se puede hablar de varias causas que se sucedieron rapidamente. Pero ese es otro asunto. Rescato dos párrafos del reiterado libro con vistas a que entendías la enorme exactitud del contenido de la foto que aquí os mostramos.  La precisión es formidable. Actualmente, dado que los inventarios no venden (nuestros gestores parecen considerarlos actividades irrelevantes) y los productos obtenidos por nuestras poderosas tecnologías (sistemas de información geográfica, fotografías aéreas, imaginería satelital, etc.), debieran siempre ser cotejados/verificados por estudios de campo que raramente son llevados a cabo, resulta que generalmente disponemos de información menos precisa. Todo ello se me antoja sorprendente, por desgracia. En la década 90 del siglo pasado y primeros años del XXI, España y la Unión Europea invirtieron cuantiosas sumas de dinero en diversos proyectos de investigación y otras iniciativas para analizar los procesos de desertificación en el sur de Europa. Mediante estas últimas se han públicado muchos papers, y editado varios libros. Sin embargo, la polémica sobre  las causas de tal desertificación basadas en la dicotomía natural/antrópica, han no ha sido resuelta definitivamente. No cabe duda que de disponer de varios inventarios temporalmente secuenciados, como el arriba mostrado, muchos de los interrogantes que aún siguen sin ser contestados, habrían sido ya resueltos sin mayores problemas.

Recordemos que si el palmario desinterés de nuestras autoridades (que repercuten negativamente en la actividad que desarrollan científicos y técnicos) por los inventarios en la mayor parte de los países desarrollados, contrasta con el entusiasmo que despierta la monitorización, para la cual si se otorga mucha “pasta”. Empero como cualquier monitorización de calidad debe partir de buenos inventarios (…) topamos una vez más con la estulticia que invade la ciencia actual. A falta de inventarios adecuados se recurre a la inferencia geoestadística y modelos de simulación, ninguno de los cuales puede corregir la carencia de buenos datos de campo. Lo simulado (posibles escenarios), no corresponden con nunca a la realidad, acercándose mejor o peor, en función de los factores arriba mentados.

Los inventarios temporalmente secuenciados, resultan ser la mejor forma de monitorizar un proceso, ya sea de los recursos naturales o de cualquier otra actividad científica. Pero existe mucho zopenco suelto, pocas ganas de trabajar duro y (…) mejor me callo. (…) De poco sirve la tecnología si no se utiliza la cabeza y se afrontan los retos de cara, ensalzando sus virtudes, pero denunciando también sus limitaciones. Os ruego que leáis abajo los dos párrafos mentados que explican hasta qué punto de detalle se alcanzó en un inventario del siglo XVIII y después reflexionemos.

Juan José Ibáñez

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Impacto Humano sobre Ecosistemas Frágiles: Desiertos, Desertificación y Algo Más (Un Ejemplo del SE Español)

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Desierto de Tabernas. Blog de Juan Herrezuelo

Desertificación: ¿Mito o Realidad?: Los Problemas Inherentes al Concepto de Desertificación; Desertificación: ¿Mito o Realidad? y La Desertificación: entre la Realidad y el Mito. ¡Pues Vaya!. Entre finales de febrero y principios de marzo de 2006, escribí una serie de post sobre desertificación, en los cuales expresaba mi escepticismo acerca del concepto y el tipo de investigaciones a los que había dado lugar (ver relación abajo). Hoy utilizaba en el buscador de Google uno de los títulos para obtener los enlaces de todos los demás, ya que el que “padece la bitácora es muy malo”. Y hete aquí que me encontré con dos noticias cuyos títulos eran muy parecidos, escritas varios años después por un amigo y un colega, respectivamente. El primero, más o menos, sigue  la argumentación que la que yo defiendo, mientras que la del segundo la desconozco. Eso sí, a ver si somos un poso más originales y citamos las fuentes, aunque hablemos de divulgación. Pero a lo que vamos (…)

Hace un año tuve la oportunidad con mi amigo Rufino Pérez de la UPM de llevar a cabo un estudio de los paisajes de suelos de Almería (SE de la Península Ibérica) y su edafodiversidad. En este momento nos encontramos redactando el primer borrador de una serie de cuatro  artículos que darán cuenta de ello, por lo que considero que es el momento oportuno de lanzar otros tantos post. Uno de los objetivos, estribaba en averiguar si los paisajes de suelos del sureste Español realmente se asemejan a los genuinamente áridos. Anticipemos que la respuesta resulta ser un ¡SI rotundo! Empero tal parentesco se debe ¿a causas naturales o antrópicas? (es decir desertificación). La respuesta a esta pregunta, avalada por los datos, resulta ser necesariamente más ambigua. Pero ya hablaremos de este tema en otro de los post que seguirá a este. No me desdigo de lo que argumenté en 2006. Ahora bien, en ciertos casos concretos”, la acción humana sí puede generar la aridificación de los ecosistemas y coberturas de suelos, a largo plazo. Este es el caso de Almería.

En un interesante libro de Mariano Simón y colaboradores, titulado Almería: factores Formadores y Suelos, los autores sintetizan los conocimientos acerca del devenir de este espacio geográfico desde hace 6.000 años. El paisaje que hoy observamos es fruto de un milenario uso humano del territorio, en el que el impacto antrópico ha terminado por conformar un paisaje casi genuinamente árido, por no decir desértico.  ¿Cuál era su estructura y dinámica con anterioridad?. Resultaría arriesgado aventurarse por estos vericuetos, ya que a lo largo de tan prolongado lapso de tiempo, desde la denominada “Cultura de los Millares” (de la que también os hemos hablado), han acaecido cambios climáticos que se sospecha conducían hacia una mayor aridez. Sin embargo, si podemos argumentar que la Provincia de Almería  se ubica en un enclave muy especial (teniendo posiblemente en cuenta también parte del sur de Murcia), o idiosincrático, que lo diferencia de gran parte de los ecosistemas mediterráneos, como quizás también ocurra más al norte de la Península Ibérica, en el denominado Desierto de los Monegros.  Básicamente, al carácter más o menos semiárido/seco-subhúmedo de los ambientes mediterráneos, cabría añadir que la tectónica/orografía induce un efecto de sombra (en el sentido más amplio del término) en el régimen de precipitaciones que cabría esperar, de tal modo que impide que los frentes cargados de lluvia procedentes del Atlántico, penetren en aquellos lares. El resultado son cantidades escasas de lluvia (a menudo inferiores a 200 mm al año) y erráticas incluso interanualmente. Pero ciñámonos al caso de Almería, pues es la región de la que dispongo de datos más que interesantes. El clima de esta provincia oscila entre el mediterráneo de montaña seco, el semiárido de parte del territorio y al árido en las cotas más bajas y cercanas al mar y depresiones interiores (como Cabo de Gata y el conocido Desierto de Tabernas, respectivamente).  Podéis encontrar muchos más detalles en la aludida monografía de Mariano Simón y colaboradores. Peri sigamos (…)

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Los Suelos de Haití y Vulnerabilidad a la Desertificación

En su momento, ya hablamos acerca de los suelos de Hiatí, así como de las razones de que este desventurado país sea presa de todo tipo de males y desastres ambientales. La información de la FAO que ofrecimos en su momento, era más pobre y menos actualizada que la que analizaremos hoy. El material que os mostramos ahora, procedente del Departamento de Agricultura de USA, fue elaborado a principios de este año (2010). Los paisajes de suelos, son típicos de otras islas del Caribe. Del mismo modo la vulnerabilidad a la desertificación es moderadamente preocupante, que no alarmante. Todo ello vuelve a demostrarnos que los terribles padecimientos que sufren los ciudadanos del país son simple fruto de una planificación territorial nefasta, tanto en lo concerniente al medio urbano como natural. Los riesgos naturales afectan a todas las Islas del caribe, en mayor o menor medida. Contar con una buena ordenación territorial, así como los distintos grados de pobreza, marcan las diferencias entre unos y otros.

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Paisaje de Haití. Fuente: Asia.com

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