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La Dualidad Onda Partícula: Observación y Teoría en Ecología y Ciencias del Suelo

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Fuente: Juan José Ibáñez

Siempre me ha apasionado la extraña exotiquez de la mecánica cuántica. Ya de joven, en la universidad, estudia con dos amigos que se encontraban cursando la carrera de CC. Físicas y otros dos la de matemáticas. Nos reíamos mucho. Por ejemplo, le preguntábamos a uno de ellos (que terminó haciendo su tesis doctoral bajo la dirección de un Premio Nobel chino que trabajaba en Hamburgo, y luego se marchó al CERN). ¿Nos puedes repetir que es un electrón?, ¡no lo entendemos!. Y respondía algo así como “es un espacio de probabilidades”. Y bromando insistíamos ¿una partícula es un espacio de probabilidades?. Carcajadas. Muchas de las ideas que pueden extraerse de la mecánica cuántica son alucinantes, o como suele describirse en el ámbito de la ciencia “contra-intuitivas”.  Si a un científico de otra disciplina de inicios del siglo XX le hubieran augurado el potencial heurístico de esas “cosas locas” que defendían los fundadores de esta ciencia, se habrían burlado. Si a esos mismos incrédulos se les dijera que a inicios del Siglo XXI una de las grandes aportaciones, directa e indirectamente, al PIB de EE.UU., procedería de aquella locura, nos echarían de sus despachos o llamarían a un centro psiquiátrico.  ¡pero así es!. Y de hecho algunos de aquellos genios tenían que discutir con místicos orientales debido a que los filósofos occidentales se “les cruzaban los cables neuronales” al escuchar sus desideratas. De hecho a la hora de entender sus descubrimientos, ni ellos mismos se po0nían de acuerdo, por lo que al final se adoptó un consenso al que denominaron en su día “Interpretación de Copenhague”.

Hoy en día nadie duda de las enormes aportaciones de la mecánica cuántica al progreso de la ciencia, aunque su racionalidad nos sigue pareciendo bastante irracional. ¡Pero funciona!, y gran parte de sus predicciones han ido siendo corroboradas con pruebas empíricas o indirectamente. Siguen existiendo aspectos que van tan lejos como la película más esotérica de ciencia ficción que pueda imaginarse. ¿Por qué los mundos paralelos y los multiversos  siguen surgiendo como posibilidades plausibles en sus indagaciones teóricas?. Y no se trata de un  estudio concreto, sino que emergen como por arte de magia en las indagaciones de numerosos físicos teóricos,  una y otra vez, cuando abordan la Teoría del Todo y/o la de Supercuerdas?. Y podríamos seguir……. Pero centrémonos en uno de sus constructos modelo-teóricos más antiguos y conocidos, es decir en la Dualidad Onda-Partícula. Digamos que es de obligado cumplimiento que al hablar de este tema se haga también de la relación de indeterminación de Heisenberg o Principio de incertidumbre de Heisenberg. Abajo os ofrezco información sobre este tema, pero intentemos extraer la esencia epistemológica o gnoseológica, abstrayéndonos de si el objeto de estudio es de naturaleza cuántica o por el contrario, por así decirlo de la física clásica. Se que a muchos no les gustará tal libertad, pero tengo argumentos para permitirme tal modo de proceder.

La esencia de la “Dualidad Onda Partícula” no resulta ser tan extraña como parece. Conforme a este constructo modelo-teórico, un “objeto” puede comportarse como una onda (un continuo) o una partícula (objeto discreto) en función del tipo de observación que conlleva inherentemente teoría e instrumentación. Ya publiqué mi tesis sobre este tema (la dualidad onda-partícula y continuo-discreto) en edafología  en un capítulo de libro que llevaba por título The search for a new Paradigm in Pedology, y al que podéis acceder los que sepáis un poco de inglés. Básicamente, el tema ya se ha tratado en este blog. Pero sigamos de manera algo más ortodoxa: la Dualidad Onda-Partícula nos viene a decir que ciertas partículas elementales pueden exhibir comportamientos típicos de ondas en unos experimentos mientras aparecen como partículas compactas y localizadas en otros experimentos. Dado ese comportamiento dual, es típico de los objetos. En principio parecen conceptos antagónicos (El Discurso Científico, Conceptos Contrarios) como defendería Jean-Marc Lévy-Leblond. Sin embargo este descomunal intelectual ya aclara que proponer racionalmente que dos conceptos son genuinamente contrarios puede llevarle a uno al borde del precipicio. Y es que el tema soslayado de los conceptos es un pilar fundamental en la filosofía de la ciencia y el método científico, que asombrosamente ha recibido muy poca atención (ver relación de post previos sobre estos temas abajo).

En la mayoría de los casos, que califiquemos algo de la naturaleza como discreto o como continuo, depende de la teoría, observación, instrumentación y experimentación. Ese algo natural puede ser continuo y/o discreto en función de las últimas.  En el capítulo The search for a new Paradigm in Pedology defendí, ante una escuela muy poderosa de la ciencia del suelo, que considerar que los tipos de suelos (objeto) eran entes artificiales ya que este recurso natural varía en continúo, no deja de ser más que una aberración de mentes incultas y que desde luego carecen del más mínimo conocimiento de en qué consiste el método científico.   Lévy-Leblond estaría totalmente de acuerdo conmigo. En consecuencia, la antinomia continuo-discreto se diluye como un azucarillo en un café caliente ya que depende del corpus doctrinal defendido por distintas escuelas científicas rivales. El gran filósofo Ludwig Wittgenstein, en sus brillantes investigaciones filosóficas, al hablar  acerca del Juego del lenguaje, venía más o menos a decirnos que definir que es un juego le resultaba prácticamente imposible, ya que algo que palmariamente no lo era entraba en las definiciones, mientras que actividades que casi todos defenderían que son un juego no. ¡Los juegos de lenguaje.!. Pero encaminémonos  al ámbito de la ecología, donde vamos a toparnos con más de lo mismo, como también en numerosísimas disciplinas científicas. Existen realmente tipos de ecosistemas, ¿o los ecosistemas son un continuo sin fronteras reales?. Pues bien, como en el ámbito de la edafología los ecólogos no se ponen de acuerdo. Para una escuela los ecosistemas pueden y deben distinguirse en tipos o clases, mientras otra defiende que no. Estos últimos piensan que la edafosfera es un continuo. Los primeros utilizan, al margen del debate sobre las bondades de sus modelos teóricos, unas herramientas matemáticas concretas de las que puede obtenerse una buena descripción de estos entes, aptas para múltiples propósitos, ya sean de naturaleza básica o aplicada. Lo mismo  ocurre con los segundos. Finalmente otros expertos son más pragmáticos aplicando ambas aproximaciones simultáneamente, o según los objetivos que persiguen, en una indagación concreta. En geomorfología, por ejemplo, ocurriría lo mismo.

Y es que como se decía en la famosa serie televisiva Expediente X o Expedientes Secretos: “La realidad está ahí fuera”, y nuestra mente tan solo puede captar un idea distorsionada a partir de nuestros limitados aparatos sensoriales y los escasos conocimientos e instrumentaciones que hemos ido acumulando durante tres siglos. La realidad pura es algo que “ontológicamente” está fuera de nuestro alcance. Y es que nos enfrentamos a un problema cognitivo más que real, como ya expliqué en mi libroLos Números Mágicos” (The Magic Numbers). Desde que nacemos, nuestra mente se desarrolla entendiendo y clasificando las cosas y seres del mundo que nos rodean. Hablamos del concepto de cosificación o de reificación (esta descripción es un tanto esotérica, pero no he tenido tiempo de encontrar un texto más decente en la Web). Según la RAE cosificar podría definirse como: (1): Convertir algo abstracto en una cosa concreta; (2) Reducir a la condición de cosa a una persona (la que parece más popular actualmente). Como se defiende en uno de los fragmentos reproducidos abajo: “la dualidad onda partícula no se resuelve hasta que el observador lo decide”. Entendemos pues la preocupación de filósofo Ludwig Wittgenstein anteriormente aludida en sus investigaciones sobre el lenguaje (ver abajo material acerca de este asunto).  Como se defiende en la página Web el Juego del lenguaje,“ acerca de las elucubraciones de Wittgenstein: (…) Wittgenstein insiste en que no hay una esencia “juego”, como algo en común de lo que participasen los diversos juegos y con ayuda del cual los pudiésemos “definir”. Entre los diversos y variadísimos  “juegos”, sólo puede discernirse cierta similitud o “familiaridad” (…). Dicho de otro modo, no se puede discernir con rotundidad que es un juego de lo que no lo es.

Empero la ciencia nos informa hoy de que el lenguaje determina el pensamiento (incluso a nivel de idiomas o lenguas), y para hablar nos vemos obligados a “cosificar”. Por tanto, tendemos cognitivamente a dividir esa ambigua naturaleza de las cosas “continuo-discreto, en objetos, y como corolario pensar de modo discreto, que no continuo, con independencia de la naturaleza ontológica de las “cosas”.

A pesar de la opinión de muchos físicos teóricos, yo sostengo que  seguramente, como defiende Jean-Marc Lévy-Leblond (ver nuestro post: El Discurso Científico, Conceptos Contrarios), no podamos concluir si “algo es “realmente” “discreto o continuo” (abajo os dejo una relación de post previos que abundan sobre estos temas con numerosos ejemplos), ya que depende de nuestra mente, teorías e instrumentaciones. Como dice la mal denominada Ley de Campo Amor:   Nada es verdad o es mentira, todo depende del cristal con que se mira. Sustituyamos cristal por aparato cognitivo, lenguaje, teoría e instrumentación (…) y posiblemente tal ¿Ley?, sea acertada, al menos en este contexto.

Sobran pues los ataques entre escuelas rivales sobre la realidad de la antonimia continuo-discreto, muy abundantes en la bibliografía. Este tipo de controversias lo único que constata es nuestro analfabetismo por otros ámbitos del conocimiento humano, que solemos soslayar como científicos, y que, de hecho, nos ayudarían a erradicar las telarañas de nuestros confusos e ignorantes pensamientos.

Posiblemente ni en el mundo de la mecánica cuántica ni en cualquier otro, existan hondas puras o partículas puras. Siendo nuestras humanas limitaciones las que nos hacen divagar por laberintos sin salida¿Qué serian pues?: “otro ente” (ya no podemos utilizar cosa… por lo  de“cosificar”) que no sabemos/podemos imaginar y, como corolario menos aún, describir y comprender en toda su plenitud

Juan José Ibáñez

Os dejo abundante información sobre el tema…….

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Los Pesticidas y los Organismos del Suelo (los agrotóxicos)

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Dispersión de pesticidas en el medio ambiente. Fuente: ThisLand

A través de una revisión de más de 800 artículos científicos y 150 estudios de efectos directos, los especialistas concluyen que pesticidas como (…)”, así reza una de las sentencias de la nota de prensa que analizamos hoy y que lleva por título: “Los pesticidas sistémicos atacan a las especies beneficiosas para el medio”. Quizás dentro de pocos años tengamos que parafrasear un antiguo refrán y alegar que “quien a pesticidas mata por pesticidas muere”. Porque una cuestión es utilizar productos tóxicos para la vida en condiciones muy especiales y otra bien distinta aplicarlos masivamente, contaminando toda la cadena trófica mundial, incluidas las  especies de los océanos y hielos polares. Desconozco si se ha comercializado algún agrotóxico que  afecte exclusivamente a la peste o plaga en cuestión sin dañar el resto de la biosfera. En general ya sea directa o indirectamente, terminan siendo nocivos, “de alguna manera” para otros organismos beneficiosos, así como la flora y la fauna en general. Como norma, aunque su aplicación sea puntual geográficamente, terminan dispersándose por doquier  incluso por el viento al arar el suelo y suspenderse partículas en el aire. También se ha demostrado hasta la extenuación que contaminan las aguas (corrientes y subterráneas) y así, de una u otra forma, también el agua que bebemos, dañando nuestra salud poco a poco. ¿Y qué decir de su acumulación en los tejidos de los vegetales y animales que consumimos como alimentos? Podemos parafrasear otro refrán alegando que el planeta sufre una toxificación silenciosa, en recuerdo de aquél libro seminal, escrito en los años sesenta del siglo pasado,  que nos alertaba de este problema y que llevaba por título La Primavera silenciosa. A pesar de que diversos medios de comunicación, prensa científica, ciertos investigadores y multinacionales  siguen defendiendo a ultranza los venenos mentados, como aún se pueden leer en numerosos rotativos, por desgracia.  Os recuerdo que en una ocasión ya os comenté, por circunstancias que no voy a narrar aquí,  como al laboratorio de nuestro entrañable amigo Antonio Bello Pérez, llegó un plaguicida que  se iniciaba comercializar por una archiconocida multinacional en su pack, para la producción de vegetales transgénicos. Según aquella empresa, que sigue vendiendo estos productos por doquier, el agrotóxico era rápidamente biodegradado no generando daño alguno al medio ambiente. Antonio testó aquella afirmación. ¿Resultado? Dejaba el suelo más esquilmado de vida que la litosfera selenita. Obviamente no volvieron a contactar con él. 

El problema estriba en que la agricultura industrial, hoy por hoy, se requieren estos venenos. Como corolario debemos inferir que este portento de la tecnología contemporánea, en el mejor de los casos, ofrecería alimento por un lado y muerte por otra. ¿Son pues la solución a la demanda mundial de alimentos?. Sin embargo en el caso de los agrotóxicos ocurre como en otras muchas prácticas que afectan a la salud de la biosfera y la humana, ya hablemos de los transgénicos, etc. Las multinacionales son “poder” que tan solo busca beneficios económicos, pero cuya influencia en la economía mundial deviene en colosal y sus formas de intoxicar la prensa científica innumerables. En cualquier caso: ¡da igual!. Si nos atenemos a exponer como un mero ejemplo al mundialmente reconocido caso del calentamiento climático, las conclusiones son obvias. Los políticos se reúnen y se exhiben periódicamente con vistas a que el publico crea su sibilina preocupación, mostrando las mejores intenciones para, a la postre, no mover ni un dedo con vistas a solucionar el problema los graves males medioambientales que nos afectan. Abajo se nos informa de un hecho archiconocido, aunque no por ello menos inquietante. En el caso del sistema suelo, por ejemplo, estos productos dejan a la comunidades microbianas como una bomba atómica al caer sobre una ciudad. Empero como los bichitos suelen poseer periodos de vida cortos, la recuperación se nos antoja rápida, si bien, en realidad, la biota edáfica tarda en recuperarse decena o más generaciones, sin que ello signifique que el problema deje de persistir si no desaparece (se descompone) el agrotóxico.  Simplemente la evolución en ellos es más rápida debido a sus breves ciclos de vida, mediante  mutación y flujo horizontal de genes. Y así  más pronto que tarde aparecen cepas resistentes a estas mortíferas sustancias,  algunas de las cuales darán lugar a las temidas multiresistencias nosocomiales (intrahospitalarias). Empero no ocurre lo mismo con otras muchas especies vivas, que a la larga terminan muriendo, ya sea directamente ya por bioacumulación de la cadena trófica. ¿Y qué ocurre cuando son exportados por las aguas y el viento? Simplemente que “contagian” por esta dichosa lacra a ecosistemas muy lejanos. Por tanto el problema deja de ser local, sino global. ¿No puede la agricultura industriar solucionar el problema?. Entonces, si deseamos una mejora de la salud de la población y la sobrevivencia de la vida de la maravillosa biosfera que poseíamos no habrá más remedio que inventar/desarrollar/rescatar otro tipo de tecnologías. ¿O los agrotóxicos o la vida?. Esa es la cuestión. Todo parce apuntar a que nos acercamos e ese momento en que inevitablemente la humanidad debe cambiar de estrategia. Eso si la espera se me antoja interminable.  ¿Será demasiado tarde?.

Estos agrotóxicos son venenos, se mire por donde se mire, aunque a veces si puedan utilizarse como remedio, en ciertas circunstancias muy especiales. Ahora bien, ¿es este remedio peor que la enfermedad?. Quizás a corto plazo no, pero con el tiempo, disponemos de mil y una evidencias que así lo demuestra. A las pruebas me remito. Os dejo con las contundentes conclusiones de este exhaustivo estudio

Juan José Ibáñez  (más…)

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Ecosistemas sin microorganismos del suelo: ¿Cuál sería el resultado?

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El Bosque Rojo de Chernóbil. Fuente: Blog Abadia Aljarafe

La tragedia del accidente de la Central nuclear de Chernóbil  (hace más de 25 años) ha dado lugar a que los científicos puedan testar que ocurre en un ecosistema cuando las comunidades microbianas del suelo y otros organismos descomponedores desaparecen. En realidad, no se trata de una erradicación absoluta. Sin embargo es lo suficiente grave como para monitorizar que ocurre cuando son severamente diezmadas. La Noticia que os expondremos hoy resulta ser bastante ilustrativa, por lo que merece la pena leerla detenidamente. En esta introducción tan solo esbozaremos algunos rasgos. Troncos que apenas se descomponen, ciclos biogeoquímicos severamente alterados hojarasca que se acumula sobre los horizontes órgano-minerales del suelo, etc. Todo ello redunda en un mayor riesgo de propagación de los incendios forestales y la de la propia radioactividad allí acumulada hacia ecosistemas más o menos colindantes. Por todo ello, la falta/ralentización en el reciclado de nutrientes impide o frena que crezca adecuadamente nueva vegetación, alterando toda la cadena trófica y la sucesión ecológica. Hablamos del conocido Bosque rojo o “red forest”.

El análisis, aun siendo interesante, “parece” (por el contenido de la nota de prensa) que no han sido analizadas las comunidades biológicas del suelo, sino tan solo las repercusiones en lo concerniente a la descomposición de la materia orgánica vegetal, ya que la animal debe brillar por su ausencia. Cuando en un ecosistema desaparece o se diezma el metabolismo del suelo, su reciclado también queda severamente dañado, convirtiéndose en otro que podemos llamar “vertedero”, es decir repleto de residuos. ¡Tremendo!. Podéis seguir leyendo el estudio detenidamente más abajo.

Era de esperar, lo previsto, si bien al leerlo uno sigue pensando que las tecnologías humanas actuales son más peligrosas que las propias guerras y enfermedades convencionales (no se habla en el texto los gravísimos y a menudo mortíferos efectos de la radiación sobre la población humana que he leído y visionado en documentales televisivos). Ya veremos que ocurre en amplias zonas agrícolas de Japón, tras el accidente nuclear de Fukushima. Prefiero no pensarlo.

Juan José Ibáñez  

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Desiertos Amenazados y el Peligro de las Energías Renovables (Aridisoles)

Como ya hemos comentado en alguna ocasión, muchas noticias científicas atesoran información de suelos subliminalmente, pasando inadvertidas incluso a los propios edafólogos. Del mismo modo, se muestran megaproyectos, aparentemente inofensivos, cuyos impactos medioambientales pueden ser notables o dramáticos, incluso cuando se hace mención de tecnologías limpias y renovables. Este es el caso del gran sueño de desertec (entre los que se encuentra la empresa Española Abengoa) y la fundación que lleva tal nombre. Podéis encontrar información adicional en un capítulo de Wikipedia sobre desertec. Sin embargo, padecemos la falaz impresión de que los desiertos a penas atesoran valor ecológico e incluso estético. En consecuencia, ciudadanos y científicos no suelen soliviantarse ante noticias como la que hoy ofrecemos. En Europa se ha extendido el gran sueño colonialista de sembrar los paisajes áridos de África de paneles solares con vistas a obtener allí una energía que a la postre sería exportada al viejo continente, liberándose así (al menos parcialmente) de su dependencia petrolífera.  En post anteriores hemos explicado como el Continente Africano sufre la codicia del capitalismo de los modos más variopintos, piratas y dañinos que nos podamos imaginar. Explotamos sus valiosos recursos mineros mediante la intervención de multinacionales de la peor calaña, llevamos allí nuestras basuras tóxicas y electrónicas, compramos o arrendamos sus tierras por cuatro perras para  satisfacer nuestras demandas alimentarias. La farmaindustria ensaya allí sus productos en criaturas inocentes, etc., etc.  mientas bramamos en contra de la experimentación en primates.  Pues bien, este nuevo brote verde, de sembrar silíceo impactará sobre unos ecosistemas enormemente ricos en biodiversidad y los hermosos paisajes que los cobijan. Sin embargo, los ambientes áridos resultan ser más vulnerables o menos resilientes que los que se ubican en otras partes del mundo. Del mismo modo, sus suelos también atesoran unas características tan idiosincráticas como para que se segreguen del resto de la edafosfera planetaria, siendo muchos de ellos denominados Aridisoles, según la USDA Soil Taxonomy. De hecho, existen revistas especializadas en la investigación y gestión de los mismos, como, por ejemplo: “Arid Land Research and Management. Es razonable entender la búsqueda de nuevas fuentes energéticas, no lo dudo. Ahora bien, energías renovables y limpias no implican ausencia de impacto ambiental. Se trata de una enorme falacia que debemos denunciar. La instalación y funcionamiento de extensísimas granjas solares puede inducir una degradación ambiental enorme en ecosistemas y suelos tan singulares. Tan solo hace falta pensar, a demás de las infraestructuras necesarias para su creación, en las del transporte de la energía así obtenida en el medio ambiente, suelos y atmósfera (a pocos metros sobre tierra). Seguramente, nos percatemos de que a la larga la degradación de su biosfera y edafosfera pueda ser tan seria como la que generamos en los trópicos húmedos para otros fines (minería, extracciones petrolíferas, etc.,).

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Desierto de Namibia Fuente: Travel News Nanibia

Pues bien, de llevarse a cabo megaproyectos como el que hoy se encuentra frenado, demandaría estudios serios de impacto ambiental en las zonas afectadas. Ni todos los ecosistemas desérticos son iguales, ni tan poco sus suelos. Las costras biológicas en ellos son esenciales para su estructura y dinámica. Pisar estas estructuras, suplemente con nuestros pies, ya genera daños que tardan años en recuperarse. La aparentemente piadosa Europa debería tener en cuenta todo ello antes de comenzar iniciativas que no descarto, empero que deben ser valoradas con sumo cuidado. Queda finalmente el beneficio que deberían obtener sus legítimos propietarios. En este sentido, los gobiernos corruptos y a menudo criminales que mantienen de diversos modos los países ricos en este continente olvidado de la mano de Dios, no serían los legítimos interlocutores. Como en casos que afectan a otros ambientes y continentes, son los pueblos indígenas que allí moran, generalmente trashumando con sus ganados los que debieran ser consultados y beneficiados. Acabemos ya con la idea falaz que lo verde es más interesantemente biodiverso que lo árido. Por ejemplo, las selvas ecuatoriales resultan ser  enormemente ricas en especies de plantas vasculares y otros taxa. Sin embargo, si hablamos de mamíferos, por poner un caso, la cosa cambia. Para que abunden especies de estos últimos, se requieren ambientes algo más áridos (subtrópicos sabanoides, etc.). Todos los biomas y ecosistemas atesoran una vital importancia en la biosfera. El ciudadano debe ser consciente de ello, con vistas a entender las iniciativas que sus países llevan a cabo a costa de los pueblos más desheredados. Por tanto insistimos una vez más: los ecosistemas desérticos atesoran una valiosa biodiversidad como a continuación puede constatarse.

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Degradando los Ecosistemas desérticos: Desertec Fuente Spiegel Online International

 Juan José Ibáñez

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Ecosistemas: Redes Tróficas, Redes Energéticas, Cadenas Alimentarias y Pirámides de Población

Ya los infantes en la educación escolar deben escuchar y aprender que son las redes, mallas, jerarquías, pirámides y cadenas, como las que se explican en ciencias naturales y ecología. ¿Se trata de cosas distintas? ¿Versan todas sobre lo mismo? ¡Vaya lío! ¿No? Pues va a ser que sí. A menudo, nos complicamos la vida y terminamos por confundir a las criaturas. Veamos si ponemos un poquito de orden, especialmente para que puedan entender estas cosas los más jóvenes, aunque no vendría mal que lo repasaran también muchos adultos y algunos colegas.  En realidad, como ya comentamos a los mayores en este post: “Redes en Malla versus Jerarquías. Similitudes y Diferencias”, se trata más de palabras que dan cuenta de  conceptos (constructos mentales), que en parte son diferentes y en parte sinónimos, es decir que se solapan en alguna medida. Dicho de otro modo, conforme a los propósitos que persigamos nos hacemos imágenes mentales distintas que dan cuenta de estos “palabros”, pero en realidad hablamos a menudo de lo mismo, desde diferentes puntos de vista. Sin embargo no os preocupéis, a efectos de entender tanto el mundo social como natural nos bastaría tan solo con un par de ellos, al menos para empezar. Veamos como podemos explicarlo mediante sencillos ejemplos ecológicos.

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URL desaparecida tiempo después

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Una Naturaleza Fractal Anidada: Los Ecosistemas

Una de las mayores dificultades a la hora de conceptualizar los ecosistemas deviene de su naturaleza fractal. En otras palabras, existen ecosistemas, en el seno de otros ecosistemas que, a su vez son parte de otros, y así sucesivamente. Por tanto, unos se encuentran anidados dentro de otros. ¿Cuántos? Si tal pregunta tiene sentido, cabría señalar que, con los conocimientos actuales, debemos reconocer que no tenemos respuesta. Sería algo así como las clásicas muñecas rusas, que aparecen una tras otra, al abrirlas, comenzando por la de mayor a la de menor tamaño. La diferencia estribaría que, en nuestro caso, cada vez que abrimos una, surgen varias, iterativamente. Como ya hemos abordado en otros post, entre los que este fue el primero: “Individuos y Ecosistemas o Individuos-Ecosistemas“, resulta que los individuos de la mayor parte de las especies, al menos las más complejas, atesoran comunidades microbianas, sin las cuales no lograríamos sobrevivir. De aquí en interés por conocer la naturaleza de los microbiomas, estudios que aun se encuentran en su más tierna infancia. Más aun, tales ensamblajes de especies microbianas en el mismo organismo, se diferencian notablemente, según se encuentres en la piel, aparato bucal, digestivo, etc. etc. Por tanto, desde ciertos puntos de vista, sería materia de debate si un único individuo atesora uno o varios ecosistemas microbianos. Y esto es solo el principio de una escalera, de la que desconocemos el número de peldaños. ¿Se encuentran fractalmente anidados?

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Sistemas Fractales Anidados (Systems composed of systems. Systems nested within systems). Fuente: Emergent Culture

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