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Los Cárteles de la Ciencia, Malas Conductas Científicas y la Revisión por Iguales (Un caso Reciente en las Ciencias del Suelo)

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Filadelfia, Congreso Mundial. Corría el año el año de 2006. En un meeting privado entraban los editores de las revistas de una gran editorial de revistas científicas. Pregunté a un español que ocurría. Se pretendía elevar una propuesta por un caso de mala conducta científica de una revista indexada y…. Ahí comenzó mi interés por el tema……

En el primer cuatrimestre de 2017 se ha producido un deplorable espectáculo en el seno de la comunidad de edafólogos. Un execrable cobarde, es decir cubierto por el sayo del anonimato, lanzó gravísimas acusaciones en contra de algunos colegas y editores de revistas por su “presunta” mala conducta científica. Tal ataque fue diseminado mediante a una lista de distribución que fue creciendo con el tiempo hasta incluir a centenares de investigadores. Pero esto no fue todo, ya que una afamada institución holandesa se unió a la ceremonia de la confusión desde una página Web institucional que leen muchos científicos del suelo.  Y así comenzó bochornoso espectáculo que da lugar a este post.

Y es que resulta que el anónimo que atacaba a unas revistas concretas y su editores, añadió mi blog, en lugar de la página web oficial con vistas a que se leyera una de las cartas de presentación que se publicitaron cuando comenzó el marketing para dar a conocer  uno de los nuevos y ya aludidos “Journals”. Gracias por la publicidad (…) y me acordaré del anónimo cobarde, ya que unirme al “cartel de los acusados” puede interpretarse que yo me encontraba en el bando de los criminales, a pesar de que no había ningún reproche hacia mi persona.  Varios detalles me hicieron sospechar el lobby o Cartel” concreto que se escondía detrás. Un día después del mensaje anónimo, una de las figuras más reconocidas en la escena actual de la edafología, se unió con entusiasmo al ataque, publicitando un estudio que había hecho en el que se alegaba que algo olía mal en un Journal. Y lo hizo desde un boletín de noticias de una comisión de la IUSS. Empero no juzgó el comportamiento del agresor anónimo mentado, que por cierto firmaba con un nombre y apellido que llevaban las mismas iniciales que la del edafólogo de postín, con el que desgraciadamente he tenido graves enfrentamientos a lo lardo de casi treinta años. Cabría preguntarle: ¿se puede difamar impunemente?. Ya sabemos, ¡difama que algo queda!.  

En consecuencia, indignado por la mención a este blog, pasé al ataque. Mis respuestas no gustaron nada de nada a parte de la cúpula institucional de la  comunidad de expertos en la ciencia del suelo, aunque finalmente entraron en razón y borraron los comentarios de la Institución que se había unido ¿por su cuenta? Al jolgorio del linchamiento, colgando también sus comentarios en un sitio Web de la IUSS.  Al perecer no habían pedido permiso a esta sociedad, según su máximo dirigente. Todo seguía oliendo muy mal.

Durante unas semanas las revistas acusadas analizaron las actividades de los miembros del “posible cartel” exculpando a la mayoría de ellos, aunque no a todos. De aquí se deduce, ineludiblemente, que el anónimo injurió a diversos colegas y ya sabemos “difama que algo queda”.   Muchos de ellos lo han pasado, injustamente, muy mal. Pero como era anónimo, el agresor  aún se estará riendo del injustificado sufrimiento de algunos de sus compañeros de profesión. Vista la suciedad de todo este affaire, que implicaba a muchos inocentes, y teniendo en cuenta que me comprometí a esa elevadísima instancia  a que no me haría eco de este desaguisado en este blog, no mostraré nombre alguno, ni de acusadores ni de acusados, ni a donde me llevaron las pesquisas al conocer la IP del el servidor desde el que el acusador fantasma lanzó sus improperios.

Se trata de hechos y actitudes  que han ocurrido en disciplinas afines y salpican a muchas revistas científicas. Hechos similares fueron denunciados en nuestra disciplina contra otra revista allá por 2005/2006, como comento en la entradilla de este post. Es decir, no  se trataba de ninguna novedad, con la salvedad del cobarde anonimato, ya que este ¿compañero?, de conocer su identidad, podría encontrarse ya encausado por los tribunales ordinarios de justicia en varios países. 

El vocablo “cartel”, generalmente asociado a las drogas, no es un palabro que introduzco caprichosamente en este contexto, sino que lo hizo el cobarde fantasma acusador. No creo que haga falta que os explique su significado, aunque en este y otros casos, emplear cartel o lobby, no deja de ser cuestión de matices. Los lobbis no son necesariamente legales (y a menudo, encubiertos bajo actividades no delictivas o de mala conducta, existen otras que sí lo son). Se trata de juegos de palabras, como el de “subjetivo” versus “juicio experto”, según se desee desacreditar o alabar la figura de los redactores de un documento.

Entendían el anónimo impresentable,así como el colega de postín, que entre ciertas revistas se daba un ciertoconchabeode tal modo que referenciaban profusamente los artículos de las publicaciones “amigas” elevando así el factor de impacto de sus productos editoriales y el CV de los autores ¿indebidamente? citados. Y alguna cabeza cayó, justa o injustamente. Ahora bien, en más de tres ocasiones, los editores de tres revistas en los que se estaban revisando mis publicaciones, mediante ese proceso al que denominamos revisión por pares o ¿iguales?, también me habían incitado a referenciar más artículos de las mismas. Por lo tanto, nada nuevo bajo el sol. ¡Se trata de algo que viene siendo habitual en el mundo de la ciencia con el beneplácito de la comunidad, nos guste o no!. ¿Quizás la cantidad de ese tipo de referencias bibliográficas sugeridas, que no impuestas era excesiva?. ¿Quizás el estilo de la presión?. ¡Quizás!, Francamente lo desconozco.  Casi nadie lo duda, aunque pocas veces se diga públicamente: la batalla de las revistas indexadas por subir su factor de impacto y la de los propios científicos en sus luchas personales por no sucumbir a la draconiana política de “publica o perece”, induce a que numerosos compañeros se aproximen a líneas rojas que no debieran traspasarse jamás. No obstante si la propia comunidad científica no explicita unos límites claros y precisos que no debieran transgredirse, termina haciéndonos a todos un flaco favor. Nos hace falta un manual de conducta ética, que contemple tanto a los investigadores, como a los revisores y los propios editores. Y tal manual debiera ser muy explícito, ya que cada cual interpreta los textos y cifras como les conviene, algo consustancial al hecho de ser humanos. Pero no es así, por desgracia. Algo difícil de entender. Una gran parte de los documentos sobre recomendaciones para evitar la  mala conducta científica se ofuscan en los fraudes científicos de los autores, pero soslayando la mención de casi todo lo que afecta a revisores y editores, cuando son tres piezas igualmente importantes, y por lo tanto motivo de ser éticamente juzgadas  por igual. El embrión del “publica o perece” nació ya defectuoso, por cuanto no se puede ser juez y parte a la vez, como ocurre a los editores. Y es aquí en donde nuestras autoridades se lavan las manos en prácticamente todas les disciplinas científicas.  Ni líneas rojas explicitas ni un análisis crítico de la conducta de revisores y editores. Algo falla, si dos de estos tres elementos son eximidos de cualquier acusación por falta de legislación o intereses ocultos. No abordaré el tema en este post.

No obstante, en mi opinión, lo más lamentable de todo este maloliente affaire, deviene en que existen diversas actividades que, “a mi modo de ver” son igualmente execrables y que afectan a otras revistas edafológicas de prestigio, como en cualquier disciplina. Empero son ignoradas ¿Porque?. 

Aun suponiendo  que el anónimo y el edafólogo de campanillas que le avaló implícitamente utilizaron los mismos argumentos, centrándose en el exceso de citaciones (digamos que cruzadas entre las revistas en las cuales los colegas acusados desempeñaban distintos aunque importantes roles editoriales), reitero que existen otras líneas rojas que el affaire no abordaba y que afectaban al edafólogo de campanillas. El aludido oráculo de la ciencia que refrendaba las opiniones del acusador anónimo ha llegado a publicar hasta ocho artículos en un año en la revista en la que desempeñaba el cargo de editor jefe y otros cuatro en su revista hermana, de edición más reciente. Por lo tanto, se lo hice saber públicamente. Por pura táctica defensiva,  él se agarró al protocolo legal  que las revistas utilizan en estos casos para defenderse. Todos podéis leer tales argumentos en cualquiera de ellas, a los que se denominan  “conflicto de intereses”. Si eres editor de una revista y envías un documento a la misma para que sea avaluado,  efectivamente deben seguirse un conjunto de normas. Ahora bien, ese es el protocolo, ¿Quién lo monitoriza? ¿Quién juzga si ha sido realizados siguiendo unos cánones éticos impolutos?.  Como dice el refrán uno además de ser honrado, debe parecerlo ante los demás: el público o más concretamente en nuestro caso los lectores.  Y así, aunque todo el proceso hubiera sido legal el resultado público del edafólogo de campanillas daba lugar a sospechas razonables, ¿O no?. Pero si en la misma revista se publican además muchos más artículos de aquellos que te siguen en tu línea de investigación, en comparación con los que se publican de otras temáticas, es decir de los integrantes de su lobby……. el tema también me huele mal. Eso sí, van dejando huellas “imborrables” cuando uno analiza no solo los contenidos de los papers, sino la proporción relativa que son publicados, el número de ellos en que firmaron juntos con anterioridad con otros miembros del Cartel, ¡perdón! Lobby (en que estaría pensando), y un largo etc. generalmente no analizamos “científicamente” la información indirecta que ofrecen estas revistas, pero no resulta difícil extraer conclusiones, muchas de las cuales darán lugar a más y más sospechas.  Yo ya he comenzado a hacerlo.

Para que me entendáis todos, imaginaros que el jefe supremo de la editorial, de una empresa de publicaciones, envía uno de sus productos (artículos, libros, etc.) para que sea valorado por el staff que el mismo dirige. ¿Cuántos de sus colegas subordinados o de menor rango lo rechazaría por temor a ser degollados? Se mire por donde se mire, tal metáfora resulta ser válida.

Y lo más lamentable de todo, porque existe hay mucha “diversidad” de “potenciales” malas conductas científicas, estriba en que se trata de un caso más, con independencia de la disciplina de la que hablemos. Ya hemos analizado del tema con profusión, especialmente entre 2005 y 2009, siendo estos incluidos en nuestra categoría fraude y mala praxis científica. 

Resulta rotundamente falso que la revisión por iguales sea una garantía de objetividad en los procesos de evaluación. Hay quien dicen defender la ciencia negando los múltiples casos detectados de potenciales mlas praxis, convirtiéndose en parte del problema, que no de la solución. Estamos los que pensamos que la mejor forma de luchar contra tal lacra estriba en denunciar los hechos de los que tenemos constancia. Ahora bien, los “sacerdotes de los lobbies”… perdón, de la ciencia (¡vaya día llevo!) nos reprochan que lo que realmente somos es unos resentidos, que lo único que pretendemos es destruir la imagen que los ciudadanos “padecen” de esa cosa a la que llamamos ciencia. Sin embargo luego resultan ser más que responsables de lo que actualmente sucede, y no me refiero en este caso a los acusados, sino a los acusadores, que no dejan de ser un cartel ya establecido que no desea la competencia de otros que puedan ir surgiendo. Iremos viendo también en post sucesivos de que la xenofobia emergente en Europa también ha desempeñado en papel nada despreciable

Y acabo reiterando que…..

Los científicos somos seres humanos, por lo que como en cualquier colectivo, ante la presión y competitividad exacerbada, algunos/muchos luchan por su supervivencia, por las buenas o por las malas.  Ante este escenario, hablar de objetividad deviene en un argumento patético y tanto más cuando la “objetividad pura no existe”.

Y resulta más que lamentable que un lobby travistiéndose de inocente ataque a otro colectivo acusándole de ser igual que ellos, sea cierto o no.

Juan José Ibáñez

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Edafología Entre las Ciencias Agrarias y Los Recursos Naturales (¿A dónde Nos Encontramos?)

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Paisaje Agrario Fuente: Daily Norm

Ya os comenté en post anteriores que vengo colaborando con la Alianza Mundial por el Suelo (GSP) con vistas a elaborar la agenda que en materia de investigación deberá aprobar Grupo Técnico Intergubernamental de Suelos (GTIS). Se trata de la denominadas Task Forces (o a veces Working Groups: Grupos de Trabajo) del  Pilar III. Recordemos que el mentado (GTIS) se nutre de la información que le proporcionan cinco pilares.  Eso sí, es el Panel el que aprueba o rechaza tales informes antes de hacerlos suyos. Pues bien, ya han sido rechazados los dos primeros documentos que les remitimos y, con toda la razón. En mi modesta opinión, el primero adolecía de tantas carencias que no merece la pena hablar de él. Tras revisar el mismo, el GTIS creó una nueva Task Force, seleccionando tan solo a algunos expertos que participaron en la redacción del primero, añadiendo a otros, e indicando las virtudes y carencias del “documento” que se le caía de las manos. Y así, comenzamos la segunda redacción. El informe resultante atesoraba ya una mayor consistencia, pero tampoco logró alcanzar las expectativas del Panel, por lo que, al parecer, se avecina una tercera Task Force, reforzada por una especie de “comisión”  cuya misión devendría en revisar la calidad/idoneidad del informe que redacte la primera. Se me ha informado que seguramente forme parte de esta tercera tentativa. Esta empresa comienza a antojarse más a un campeonato deportivo por eliminatorias, en la que unos participantes caen y son sustituidos por otros. En estos términos se me antoja que me encuentro ubicado en uno de los denominados grupos de la muerte (los más difíciles). En cualquier caso, y a la espera de que se apruebe una agenda internacional de investigación por el reiterado GTIS, sigo estando de acuerdo con ellos de que los informes siguen sufriendo de sesgos, necesitándose una perspectiva más global de materias y necesidades. ¿Cuál es mi opinión de lo que está sucediendo? Sencillamente que al margen de participar en grupos de trabajo constituidos por expertos que defienden intereses muy distintos, el sesgo o paradigma agronómico de la edafología, de la que tanto me he quejado, sigue afectándonos como una enfermedad crónica. Debo recordar que hace ya dos o tres decenios que numerosos científicos de las ciencias del suelo se lamentaban de que el susodicho paradigma había propiciado la crisis de nuestra disciplina. No se trata de erradicarlo, sino de enriquecerlo. Sin embargo, también debe reconocerse que el principal objetivo de la  Alianza Mundial por el Suelo, estriba en garantizar la futura soberanía alimentaria mundial bajo unos  criterios sustentables. Sin embargo el Panel también demanda un enfoque más transdisciplinar que nos vincule con otras iniciativas ambientales relacionadas, con el cambio climático, la preservación de la biodiversidad etc. Y es aquí donde las dos  mentadas “task force” han fracasado, aunque existan otros problemas adicionales. Durante semanas, en ambas iniciativas, intenté esforzarme en ir añadiendo contenidos sobre estos ítems soslayados. Conforme yo los incluía otros miembros de las respectivas “task forcé” los suprimían, una y otra vez…….

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Geometría fractal en la ciencia del suelo

Pensaba tan solo presentaros un artículo iniciático a cerca de la aplicación de la geometría fractal a la ciencia del suelo, cuando buscando fotos me he puesto a navegar a la deriva por el ciberespacio. Y al hacerlo, he ido divergiendo del propósito inicial que tenía en mente a la hora de escribir este post. He obtenido mucho material adicional, sobre el cual redactaré una serie de consideraciones personales. No cabe duda de que, en español-castellano, nuestra bitácora es la que ofrece más información divulgadita sobre la aplicación de los fractales al ámbito de la edafología (ver post incluidos en la categoría: diversidad, complejidad y fractales). Sin embargo, he detectado una gran cantidad de documentos de la década de los noventa del siglo pasado sobre este tema que hoy nos ocupa. Tengo la impresión de que iniciado el nuevo milenio, el número de artículos descendió en comparación con el periodo anteriormente mentado. Sin embargo, tal hecho no significa que decreciera el interés “real”, sino más bien que se sobrepasó la eclosión que generó la moda. Resulta curioso este tema. En un análisis que nunca llegué a publicar, detecté que desde que Mandelbrot ofreció al mundo la geometría fractal, hasta que está comenzó a penetrar en las revistas científicas indexadas, transcurrió casi un decenio, lo cual constata las inercias de la comunidad científica (salvo excepciones) a la hora de aceptar las nuevas herramientas conceptuales. De ahí se paso, como ya hemos mentado, a una eclosión de los artículos científicos sobre fractales en diversas disciplinas, justamente a finales del siglo XX. La mayor parte de ellos, que no todos, a penas aportan nada. Las modas en ciencia existen, tanto como en cualquier otro ámbito de la cultura. ¡No lo dudéis!. Tras ellas se decantan los contenidos interesantes y se soslaya la basura. Veamos pues algunos aspectos acerca de la aplicación de la geometría fractal al ámbito de las ciencias del suelo, incluyendo algún caso de mala praxis científica, ¡como no!.

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Esculpiendo el suelo por redes de drenaje fractales. Fuente: Fractals in Nature. Nótese su parentesco con un árbol y un cerébrelo

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El Estudio de la Materia Oscura Desde la Perspectiva de un Edafólogo-Ecólogo

¿Pueden realizar aportaciones de interés, al estudio de la materia oscura, edafólogos y ecólogos? En principio, hasta plantearse tal interrogante se antoja absurdo. Sin embargo, tras leer la noticia que hoy os ofrecemos, la respuesta, sorprendentemente sería afirmativa. Más aun tal contribución podría ser muy relevante, si nos atenemos al enfoque que ciertos cosmólogos pretenden aplicar al objeto de avanzar en el conocimiento de una “materia tan oscura”. Lamentablemente, con toda seguridad, nadie se lo planteará, ni nos lo propondrá. La nota de prensa que os ofrecemos hoy, nos informa que estos físicos pretenden mapear el número y distribución de galaxias en el espacio-tiempo, desde los albores de la cosmogénesis. Hablamos pues del análisis de mapas secuenciados en el tiempo, con vistas a analizar la distribución espacial de materia visible y comparar tanto su distribución, como el número de galaxias. Pues bien, al tratarse de meros mapas, cabría recordar que los ecólogos del paisaje y ciertos edafólogos (como es mi caso) atesoran metodologías idóneas con vistas a realizar tales análisis. Tan solo basta digitalizar las imágenes obtenidas, seguidamente hacer uso de sistemas de información geográfica, para finalizar con la aplicación de ciertas herramientas matemáticas, casi todas bastante rutinarias. Más aun, sospecho que los patrones que puedan detectarse, ya los atesoramos aquí, en este minúsculo planeta Tierra. En otro post (La Magia de los Números, Diversidad de la Naturaleza y Una Teoría del Todo) ya os narré otra noticia semejante. ¿Pueden aportar ecólogos y edafólogos información de interés respecto a la denominada por los físicosTeoría del Todo”?. ¡Pues va a ser que sí!. Al leer los resultados de aquella investigación os mostramos la razón. Resulta que ciertos físicos teóricos dicen haber encontrado ciertas regularidades que concuerdan con las encontradas en el inventario de los recursos naturales, y que adicionalmente corresponden con estructuras fractales. Pero hoy hablaremos muy brevemente del análisis de patrones espaciales, con independencia de cual sea el objeto de estudio (mapas de vegetación, mapas de suelos o de galaxias). La acción sinérgica, de nuevas tecnologías, ciencias de la complejidad y el estudio del mundo natural, permiten intercambiar experiencias entre las ramas del conocimiento científico más insospechadas. Veámoslo.   

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Imagen del cosmos. Fuente: Hubble site gallery

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Los Conceptos de Suelo y sus Representaciones: Un Compendium

Desde los hermosos paisajes de Pereira (Colombia), a punto de terminar nuestro largo periplo por Perú y Colombia, e iniciar nuestro regreso a España. Nuestra bitácora lleva ya cinco años de andadura (nos acercamos a los ocho millones de entradas), por lo que ha llegado el momento de ir recapitulando en algunos post los temas más fundamentales que hemos venido abordando hasta la fecha. Ni que decir tiene, que explicar que es un suelo a los ciudadanos era el principal objetivo que nos impusimos desde un principio. El suelo es un ente natural complejo polifásico y polidinámico. En consecuencia, puede ser conceptualizado desde múltiples perspectivas. No existe ninguna definición inequívoca de suelo, como tampoco la atesoramos de la vida, ni de la mayor parte de los recursos naturales. Suele defenderse (y yo también lo he hecho en el pasado) que el concepto de suelo nos da fe de los conocimientos, preocupaciones científicas y sociales vigentes sobre el mismo en un momento dado de la historia. En consecuencia, debido a que tanto las unas como otras evolucionan con el tiempo, también lo hace el mencionado concepto. Sin embargo, tal hecho no significa que los simbolismos mentales implicados vayan reemplazándose rígidamente unos tras otros a lo largo de la historia de la edafología. De hecho, tal aserto sería rotundamente falso. Las perspectivas más antiguas persisten bajo nuevas ópticas, mientras que emergen nuevas representaciones que se acumulan en el acervo de nuestra disciplina, creciendo sin cesar. Tal hecho imposibilita alcanzar esos deseados conceptos incuestionables, que tan solo son popularizados por decisiones de consenso del establishment que en lugar de ayudar, castran el pluralismo epistemológico. Si vais leyendo las entregas que abajo os mostramos constataréis la lógica sobre la que se basan estos asertos. En primera instancia, tal hecho puede ser percibido como impotencia por parte de los expertos implicados en definir su objeto de estudio. Francamente, discrepo de una perspectiva tan ramplona. Por el contrario, sostengo que se trata de un hecho inevitablemente enriquecedor, por mucho que se le achaque de todo lo contrario. Conforme vamos descubriendo nuevas perspectivas, va expandiéndose nuestra consciencia de la riqueza inherente al mundo de los suelos, de tal modo que se antoja irreducible a ser descrita mediante unas pocas líneas. Así, dependiendo de la especialidad de los científicos, cada uno defenderá la que más se aproxime a sus intereses. Salvo contadas excepciones, discutir si cierta definición es mejor que otra, deviene en discusiones bizantinas, que ineludiblemente conducen a callejones sin salida o debates estériles. No debemos caer en esas trampas, aunque por desgracia muchos colegas incurren reiteradamente en ellas.

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Conceptos de Suelo. Fuente de la foto Blog: Ecology Paradise

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