Posts etiquetados con ‘erosión de suelos’

Acidez del suelo, Erosión y la Gran Extinción del Pérmico (Una investigación con sabor a jugo de limón y vainilla)

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Una posible causa de la extinción de la Extinción Pérmico-Triásica (PT) ¿Jugo de Limón?. Fuente: MIT Press

Como veremos más adelante, hace unos 250 millones de años, que sepamos,  la Tierra sufrió la extinción masiva más grave de su historia por la cual desaparecieron de la faz de nuestro planeta el 95% de las especies que habitaban en los océanos y el 75% de los vertebrados que lo hacían en tierra firme.  Las causas de aquella Gran Mortandad, aun no se conocen con exactitud, compitiendo entre sí varias hipótesis rivales, como el vulcanismo, impactos  meteoríticos e incluso la explosión de una supernova. Sin embargo, son muchos los autores que se inclinan por tesis de las erupciones volcánicas. La investigación de que os mostraremos hoy dice haber encontrado evidencias de sus dramáticas y globales consecuencias. Tales estudios, curiosamente, nos hablan de agradables sabores, como el jugo de limón y la vainilla ¿?. Como podréis leer más adelante, la emisión de ingentes cantidades de gases dio lugar a lluvias extremadamente ácidas (eventos que se repitieron durante varios episodios), que de hecho debieron acidificar el suelo, al margen de dañar casi irreversiblemente la cobertura vegetal. Sin apenas protección, los suelos fueron rápidamente erosionados y depositados en las profundidades marinas, aunque no a gran profundidad, junto con la materia orgánica que atesoraban.  Aquellos materiales edáficos transformados en sedimentos afloran actualmente en algunas cadenas montañosas como los Alpes Dolomitas. Suelos, convertidos primero en sedimentos y después en rocas han sido analizados en los escarpes y paredes que afloran a la superficie de ciertas cimas,  “constatando”, al parecer” el grado de acidez de aquellas lluvias. Gracias a que las razones ácido vanílico/vainillina de la materia orgánica edáfica petrificada de finales del Pérmico parece constarse que la acidez del suelo se acercó  a la típica del vinagre o jugo de limón,es decir a un pH que rondaría 2.3. Recodemos que tales valores favorecen la alteración o intemperización de las rocas y por tanto la liberación de nutrientes en paisajes casi desnudos. El resultado final fue pues un daño irreversible de los ecosistemas pérmicos, la destrucción de las cadenas tróficas y, de acuerdo, a estos autores, los eventos resultaron ser reiterados, originando  formidables episodios de erosión y suelos extremadamente ácidos.

De ser así, la edafosfera global debió transformarse drásticamente, siendo muy diferente de la actual y de la de otros periodos geológicos.  Os recuerdo que todas estas investigaciones y sus resultados deben considerarse con cautela, que no como verdades absolutas. Os dejo con la noticia traducida a una lengua culta como el castellano-español a partir del salvaje suajili original. Y a los ciudadanos amantes de los sabores contrastantes, como los agridulces, les recomendamos pues un viaje al pasado repleto de sabores culinarios.

Veamos pues de que nos informa esta nueva investigación.

Juan José Ibáñez

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Nueva Ecuación Universal de Pérdida del Suelo: de la USLE a la RUSLE2

Ya hemos hablado en varias ocasiones sobre esta mal denominada “ecuación universal, como fue el caso del siguente post. Sinceramente soy de la opinión de que estas formulitas hacen más mal que bien en los estudios y cuantificaciones de la erosión del suelo. La USLE nunca debió ser considerada universal por cuanto fue diseñada a partir de datos empíricos en parcelas experimentales agrícolas que cumplían un “cierto tipo” de condiciones, bajo ambientes propios de USA, no extrapolables a otros muchos territorios. Empero como era fácil de utilizar y requería poco conocimiento experto, su uso se extendió por todo el mundo. Dado que los políticos y los medios de comunicación demandan cifras (….) se les proporciona y ya está, aunque se trate de datos inútiles, por no decir falaces. Y así seguimos, mal que me pese. Pues bien, tras varias modificaciones la USDA ha elaborado una nueva ecuación más compleja de la que sucintamente hoy damos cuenta mostrando los correspondientes enlaces, con vistas a que leáis su racionalidad, y podáis bajaros el software (de libre acceso) a vuestro ordenador. Eso sí primero conviene leer la nota del Boletín ARS que proporciono abajo. Como podréis observar, queda claro que se trata de un producto destinado a EE.UU. A pesar de que al menos en esta versión se comienza a tener en cuenta la erosión en surcos, la USLE y sucesoras tan solo pretenden estimar la erosión laminar en campos agrícolas, soslayando otra multitud de procesos erosivos. Lo que jamás debe hacerse es utilizarla para cuantificar la pérdida de suelo en una región o país, como lamentablemente ha venido ocurriendo en España. No existe argumento científico que pueda avalar tal estupidez. Tanto la USLE como la RUSLE2 deben entenderse como instrumentos cuantificar/gestionar/paliar la erosión laminar en campos agrícolas y punto. En cualquier caso, es mi obligación informaros y así lo hago, a pesar de que deteste este tipo de algoritmos fútiles fuera de su ámbito de aplicación plausible. Abajo os muestro enlaces para aquellos interesados que deseen ponerse a hurgar con ella.

Juan José Ibáñez

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Erosión del suelo en Campos Agrícolas Fuente NRCS/USDA (más…)

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Incendios forestales y Suelos Quemados

Un proceso que se repite cíclicamente no puede considerarse como desastre ecológico, a no ser que sean afectados ciertos enclaves de valor muy singular

En climas mediterráneos o seco subhúmedos, cuando tras varios años con abundantes lluvias, así como bajo temperaturas relativamente suaves y vientos no muy violentos, les suceden otros de sequía y elevados calores estivales, comienza el show mediático. En realidad, lo que ha ocurrido en España durante el verano de 2012 era la crónica de un desastre anunciado. ¿Desastre? ¡No tanto! Desde un punto de vista ecológico importa más la calidad que la cantidad del recurso arrasado. Y resulta que los incendios suelen afectar mayoritariamente a las masas forestales de repoblación (monocultivos de coníferas y eucaliptos adaptados y proclives a ser pasto de las llamas), matorrales adaptados a los incendios reiterados, eriales, etc. Con mucha menor frecuencia son afectados los bosques autóctonos. Este verano ha sido así, con algunas salvedades. Hoy os mostraremos una buena noticia (algo excepcional en la prensa medioambiental española) que desmitifica el tema, sin restarle importancia, y en la que diversos expertos ofrecen dispares puntos de vista.  Eso si, lleva el nefasto título de un siglo para recuperar el bosque, generalización que, por lo general,  podemos calificar como rotundamente falsa. Empero estamos en periodo de crisis, por lo cual las cuadrillas antincendios han menguado tanto como los recursos disponibles contra el fuego, en muchas comunidades autónomas (se ha perdido más dinero que el ahorrado). Nefasta política de reducción del gasto, cuanto reiteramos que si no este año, al siguiente con las mismas características hubiera ocurrido algo parecido (incluso con menos calor, pero si viento). Me atrevería a aseverar que, hoy por hoy, cuando el tramo del ciclo húmedo se prolonga más de lo normal, el siguiente de sequía causará más estragos. Empero las noticias sobre el incendio del Parque Nacional de Garajonay son diferentes (si bien la gran tragedia no ha a llegado a producirse debido a que su reliquia, el bosque de niebla o laurisilva, a penas se ha visto afectado y tan solo en aquellas partes que estaban siendo regeneradas, no la masa forestal madura). Sin embargo, como las llamas, se ha extendido la noticia que el principal problema para controlar el fuego estribaba en la quema del subsuelo. ¡Cierto o falso! ¡Rotundamente falso!. Adelantemos que el principal problema para la regeneración de una masa forestal estriba en evitar, en la medida de lo posible, la erosión del suelo, con vitas a que la regeneración de la vegetación sea más fácil y rápida. Digamos también que resulta harto difícil que se queme el subsuelo y no el suelo, a no ser que hablemos de turberas o vertederos ricos en materia orgánica, y siempre bajo condiciones anaeróbicas (falta de oxígeno). Pero a lo que vamos (…). Incendios forestales no es sinónimo de suelos quemados, afortunadamente. De hecho este último proceso raramente ocurre. Si vosotros vais a un área previamente incendiada y paseáis detenidamente analizando sus suelos, os encontraréis, generalmente, una variabilidad espacial tremenda. Detectaréis zonas ricas en cenizas blancas (materia organiza desaparecida por su  completa calcinación), mientras que otras son negras (restos de tejidos vegetales y humus del suelo más o menos carbonizados) y finalmente algunas prácticamente intactas. Por lo tanto, generalizar incluso dentro del mismo área afectada, sin este tipo de cartografía post incendio, se me antoja más que aventurado. Antes de que se queme un suelo debe hacerlo su hojarasca, y posteriormente evaporarse todo el agua que retiene la matriz del suelo, lo cual resulta ser harto difícil. He preguntado a mi amigo Juan Sánchez (Catedrático de Edafología de la Universidad de Valencia), experto en suelos, erosión e incendios forestales y, además canario que conoce muy bien Garajonay, como también el entrañable Antonio Rodríguez Rodríguez (Catedrático de la Universidad de la Laguna, Tenerife, Canarias). Con este último no he podido contactar aunque Juan ya lo había hecho con antelación. Como era de esperar, mis sospechas resultaron ser ciertas si bien Juan ha enriquecido mi desiderata en muchos y sustanciosos detalles. Veamos someramente lo que ocurrió en los suelos de la Garajonay (…).

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Bosque de Laurislva Macarronesica del Parque Nacional de Garajonay, La Gomera Islas Canarias: fuente Un Cantar de Ayalga.com (más…)

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Erosión del suelo, Sabanas, y el Neolítico Bantú en África

Mientras hablamos de la historia de la etnoedafología y etnoagricultura de los pueblos de en unos continentes, soslayamos, desconocemos, o nos desinteresamos por las de los otros. Y en este lamentable contexto, África casi siempre permanece olvidada.  Por lo tanto, la historia del sistema suelo-planta-agua-hombre deviene dolosamente sesgada, con más agujeros que un queso de gruyere. Mientras en Europa estudiamos intensamente los acontecimientos acaecidos en los últimos milenios, en el continente denominado “negro” vivían intensamente los suyos, por mucho que lo ignoremos. Y todo ello no puede se entendido sin tener encuentra la expansión muy reciente de los pueblos Bantú, que colonizaron y dominaron a otras culturas, extinguiéndolas o arrinconándolas, como en el caso de los pigmeosLos  Bantú con el dominio de la siderurgia, llevaron a cabo una agricultura plenamente neolítica que barrió a otras pre y/o protoneolíticas (cazadoras recolectoras) o mesolíticas (ganaderas con o sin sistemas agrarios incipientes) en la mitad sur de este continente. Y al hacerlo, transformaron parte de su paisaje, convirtiendo, por ejemplo, las selvas tropicales del centro-sur del territorio en sabanas. La noticia de hoy nos informa como tal proceso causó fenómenos erosivos intensos que actualmente comienzan a ser cuidadosamente cotejados en relación con la expansión de las lenguas de estos agricultores. Por lo tanto, también necesariamente mutaron los suelosde unos tipos a otros. Tal colonización se inició hace tres mil años, finalizando hace pocos siglos, por extraño que nos parezca (siglo XVII). Y al hacerlo disminuyó la diversidad cultural del continente. Empero si tal invasión-colonización terminó hace unos tres siglos fue a causa de que se topó con la llegada de los “decoloradas” culturas occidentales, ya que aun les quedaba espacio y gente por doblegar y domesticar. Tan solo he leído algo de este tema en el fantástico libro titulado Armas, Gérmenes y Acero de Jared Diamond, un experto en biodiversidad. Abajo os dejo primero unos comentarios seleccionados de Wikipedia, y como no, la nota de prensa de un estudio científico. Comenzamos pues a reconocer que, en África, como en cualquier otro continente, la alteración de los paisajes no se debió tan solo al cambio climático, ese chivo expiatorio de toda nuestra soberana ignorancia acerca del devenir de la biosfera en los últimos milenios.  Eso sí, hay algo que no termino de entender en el estudio aludido. Se habla de la expansión de las sabanas en detrimento de las selvas tropicales a consecuencia de la agricultura. Empero, ¿que papel, principal o colateral atesoraron la megafauna de grandes herbívoros y carnívoros en tales transformaciones?.  Hoy en día, agricultura, ganadería y sabana cohabitan “de alguna forma” en la mitad sur de África. ¿Son en parte los aludidos espacios abiertos producto de un antiguo abandono de tierras? O por el contrario, ¿Tales ecosistemas fueron parcialmente diezmados por la expansión de los pueblos Bantú?. Muchas incógnitas y pocas respuestas. Desde luego no dudo que la degradación o transformación de los suelos debió acaecer. Reconozcamos que tan solo “aprehendemos” un poco de los hechos ocurridos en tiempos tan recientes de la historia de la humanidad “entera”. Esperemos que esta grave laguna del conocimiento termine por rellenarse, más pronto que tarde. Hasta entonces, la ecología de los paisajes aludidos (tanto como la historia de sus suelos) no se comenzará a entender razonablemente bien.

Juan José Ibáñez

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Termiteros en las sabanas de África. Fuente: Ask Nature

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Conservación de Suelos: Fundación de una Ciencia y su Reliquia Bibliográfica

Cuando uno busca los orígenes de una disciplina concreta, suele toparse con muchas sorpresas. Frecuentemente, los albores de las disciplinas científicas suelen resultar bastante difusos, y muchas veces arbitrarios. ¿Cómo se originó la conservación de suelos? ¿A quien se le atribuye el trabajo seminal? A menudo, parece ser que, es difícil ser objetivo. Los nacionalismos entrar en juego, politizando estos asuntos hasta límites nauseabundos. Sin embargo, con independencia, de estos temas, me he topado en Internet con un libreto de 1928, que para muchos colegas resulta ser la  publicación seminal que dio lugar a esa rama de las ciencias aplicadas a la que denominamos “conservación de suelos”. Una verdadera joya. De hecho, soslayando la cuestión de la presunta paternidad que hoy en día se le atribuye en estos temas al norteamericano Hugh Hammond Bennett (April 15, 1881 – July 7, 1960), no cabe duda que topamos con un trabajo visionario y un escrito asombrosamente vigente. La USDA ha tenido a bien ponerlo a disposición de todos en Internet. Abajo os ofrezco el enlace.

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Portada de la publicación de Bennett. Fuente:

Saving the Dust Bowl: “Big Hugh” Bennett’s Triumph over Tragedy by Rebecca Smith, Fuente: The Story Teacher

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Los Leptosoles: Uso u Manejo (tradicionales, secuestro de carbono y generación de biocombustibles)

Como ya hemos visto en nuestro “curso básico de tipos de suelos en el mundo”, los Leptosoles son suelos limitados en profundidad por roca dura continua dentro de los 25 cm. desde la superficie del suelo, o que contienen gran cantidad de material pedregoso (es decir escaso material edáfico propiamente dicho). Ya hemos hablado de diversos aspectos de este Grupo de Regencia de la WRB. Hoy lo haremos sobre las escasas oportunidades que ofrecen para su uso por el hombre. Y es que se trata, junto con los Regosoles”, del edafotaxón más somero y menos evolucionado de la edafosfera, siendo por desgracia el que mayor extensión cubre a nivel mundial. Resulta ser representativo de los paisajes de suelos más erosionados o de aquellos en donde los factores formadores no propician la génesis de suelos profundos.  Cuando las condiciones climáticas no acompañan, prácticamente tan solo son útiles para la repoblación forestal o con vistas a mantener una cabaña ganadera poco numerosa.

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Laderas Erosionadas en una antigua lengua Glaciar en Alberta (Canadá). Fuente: Natural Resources Canada

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