Posts etiquetados con ‘fertilidad del suelo’

Las biopelículas: Bioestructuras de las comunidades microbianas (la salud del suelo y las plantas: los Biofilms)

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Biopelículas del suelo. Fuente: Colaje imágenes Google

Hasta no hace mucho tiempo, nadie había  prestado atención a este hecho de capital importancia. Ya hablemos del microbioma del suelo, animales o del propio hombre, los microrganismos no viven independientemente, sino que se asocian generando unas estructuras llamadas biopelículas. Estas bioestructuras tridimensionales se encuentran formadas por una matriz extracelular creada en gran parte por ellas, dentro de la cual habitan las comunidades microbianas, relacionando los distintos individuos y especies con vistas a cooperar  en su beneficio mutuo, aunque en algunas ocasiones pueden ser dañinas para los organismos pluricelulares, en los casos que fomenten su patogenicidad. Con vistas a conseguir tal fin, las relaciones/interacciones que desarrollan llegan a alterar la expresión de sus genes, como lo hace el metagenoma con el genoma de un organismo multicelular.

Se trata de un gran paso hacia adelante en la comprensión del mundo microbiano, desconocido hasta no hace mucho tiempo, y que puede cambiar el modo en que percibimos el mundo  y actuamos sobre él para nuestro beneficio.

En otras palabras, esos microbios que hasta hace mucho tiempo considerábamos entes aislados, resultan ser estructuras complejas altamente organizadas cuya comportamiento “sincrónico” las defiende de las agresiones del medio o las permite infectar, en su caso, a otros organismos vivos. Existe pues algo así como una división del trabajo y de diferenciación que las hace asombrosamente parecidas a la diversidad de células que conforman los tejidos humanos y vegetales. Hablamos pues de superorganismos y no de seres microbianos individuales. Aun nos resta conocer, en mayor profundidad, tales estructuras que con toda seguridad, nos depararán enormes sorpresas. Sin embargo, en cualquier caso, transforman nuestra visión del cosmos de la vida, dándonos a entender que esos pequeños bichitos atesoran muchas propiedades que hasta ahora creíamos exclusivas de los organismos superiores. Si los últimos pluricelulares viven cohesionados, estos lo hacen dispersos. Por lo tanto, en muchos sentidos, las biopelículas se asemejan, por su enorme complejidad a las  sociedades de hormigas y termitas que habitan en el suelo y de las que tanto os hemos hablado (ver nuestra categoría biología y ecología del suelo).  En mi opinión se trata de uno de los mayores descubrimientos de la microbiología de las últimas décadas, que nos hará repensar la estructura y dinámica de la biosfera. Abajo os dejo la traducción de un nuevo libro que acaba de aparecer en el mercado (Biofilms in Plant and Soil Health), así como unos fragmentos modificados de Wikipedia.

Juan José Ibáñez

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Medios Poros Heterogéneos. ¿Cuánto puede medir y qué volumen albergar un gramo de carbono particulado poroso? (consideraciones sobre la estructura del suelo)

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Materiales de Carbono o silicio porosos. Fuente: Royol Sociely of Chemistry

 El presente post es de hecho una continuación con cifras de otro anterior titulado: Un Nuevo Concepto de Suelo ¿Respaldado por las Ciencias Físicas y la Nanotecnología?”: Este a su vez también enlaza con la temática de entregas precedentes que abundan sobre el mismo tema, de las cuales os volvemos a ofrecer una relación de las que consideramos más relevantes. Ya os comentamos que intentamos ofrecer una perspectiva que dé lugar a un nuevo concepto de suelo basado en las propiedades de sus materiales constituyentes a los que denominamos edáficos. Por ejemplo: ¿cuánto mide un metro cuadrado de suelo?. Aunque la aproximación que mostramos hoy resulta ser teórica, las implicaciones en el manejo se me antojan de gran calado, al permitir incrementar/aumentar la fertilidad de suelos que hoy podemos considerar prácticamente infértiles.  La matriz del suelo es muy porosa y heterogénea. Por ello, un metro cuadrado estimado desde la superficie puede albergar cientos (¿miles?) de metros en el seno de un perfil edáfico, digamos que de un metro de profundidad. Como veréis, tal  hecho confiere a la edafosfera unas propiedades  extraordinarias con vistas a sustentar tanto,  biosfera, como agrosfera, como también a la dinámica de los ecosistemas en su conjunto. Y tal hecho  no es ni trivial ni fácil de cuantificar, tema sobre el que abundamos en la siguiente entrega: El dilema de la medida de la superficie de un suelo y el concepto de capacidad de carga. Ya sabéis que este recurso natural se encuentra constituido por componentes muy variados en lo que respecta a sus propiedades materiales es decir, composición, tamaño, abundancia, forma, rugosidad y superficie. Reiteramos que la rugosidad es una propiedad de suma importancia que lamentablemente ha sido soslayada en la ciencia del suelo. Empero no son las partículas individuales, incluyendo las nanopartículas, sino los agregados del suelo, los que conferirán a este una estructura capaz de llevar a cabo procesos que no son posibles en los sedimentos y menos aún las rocas duras. Y así os describimos cómo una roca se convierte en suelo (el esponjamiento). En la matriz edáfica abundan y resultan vitales el carbono y el silicio, también relacionados con el origen de la propia vida. Esta matriz se encuentra repleta de poros de todos los tamaños que realizan determinadas funciones, por así decirlo. Y sobre estas premisas hemos ido proponiendo un nuevo concepto de suelo, en el que las partículas minerales y orgánicas, en forma de los susodichos agregados, dan lugar a estructuras con unas propiedades físicas y matemáticas sorprendentes. Como bien sabéis, el secuestro de carbono es una de ellas. Brevemente, el mentado concepto se basa en que a mayor superficie efectiva, bajo un ambiente iónico adecuado, el recurso suelo confiere a la biosfera el potencial para que se desarrolle la vida en toda su plenitud.

 La noticia que os vamos a ofrecer hoy procede de otros ámbitos científicos interesados en elaborar carbono particulado poroso, como por ejemplo, con vistas a maximizar la captura de CO2 en determinados procesos industriales. Abajo os muestro parte de la noticia traducida del inglés al castellano y la original en suajili (a pesar de que en el estudio intervinieron investigadores del CSIC, no he visto en las notas de prensa españolas mención alguna al respecto). El resultado que nos interesa aquí es el siguiente: hasta qué punto una pequeña cantidad de este carbono poroso particulado puede incrementar la superficie efectiva, cuya misión en el suelo ya os hemos explicado en los post previamente enlazados en el presente. No se trata de que las cifras que los autores obtienen sean las mismas que las que acaecen en el medio edáfico, que además tendrán necesariamente una gran variabilidad espacial (en función del tipo de suelo, horizonte, textura, etc.), sino que deben considerarse orientativas de lo que nos podemos encontrar al analizar este recurso natural. Veamos pues la siguiente frase extraída de la nota de prensa:

 Independientemente de los aditivos funcionales, los experimentos mostraron que una vez que un material absorbente logra una superficie de 2.800 metros cuadrados por gramo y un volumen de poros de 1,35 centímetros cúbicos por gramo, la captura de CO2 no mejoró ni incrementando la superficie ni  el  volumen poroso. Sin embargo tal límite crítico fue diferente para el CO2 que para el metano. “La industria no tiene que estar haciendo el material con más alta área superficial. Sólo tienen que hacerlo con una superficie que alcanza la máxima producción.”

 Quedémonos con que un gramo de las mentadas partículas pueden cobijar una superficie de 2.800 metros cuadrados, aptas para absorber nutrientes, atesorar poder catalítico, albergar comunidades microbianas, etc.). No debemos olvidar, como también hemos señalado en entregas anteriores, que en diversos continentes se realizaron variadas formas de combustión de la materia orgánica que, tras ser añadida al suelo, permitieron a pueblos aborígenes trasformar suelos infértiles y fértiles (siendo el caso más conocido el del biochar), logrando así una agricultura sustentable como os hemos ido mostrando en nuestra categoría “etnoedafología y conocimiento campesino”. 

 Insistimos por enésima vez que este puede ser el camino para transformar una agricultura industrial insustentable en otra sustentable y no  contaminante. Se necesitan más indagaciones, por supuesto. Sin embargo, este bloguero cree que se trata de un camino que debemos explorar imperiosamente, por cuanto se encuentra seguro que nos deparará grandes y gratas sorpresas.

 Juan José Ibáñez

 A bajo os dejo el material aludido y algún otro adicional…….

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Biocarbones como fertilizantes: La Torrefacción de la biomasa

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Fuente: Colaje Google imágenes

 Al alba, en pleno desierto, o al menos en una zona árida de Bostwana (Gaborone), unos investigadores japoneses se afanan en rellanar enormes cafeteras para elaborar un riquísimo café torrefacto, por supuesto. Un corresponsal del Blog “Un Universo Invisible Bajo Nuestros Pies”, abre los ojos y observa atentamente los movimientos de sus colegas nipones. “De pronto, estos últimos cargan aquellos enormes recientes con su aroma exquisitamente humeante en camionetas”, poniéndose en marcha. ¡Qué groseros! Barrunta nuestro corresponsal desplazado hasta aquellos “tórridos lugares”. ¡Ni siquiera me han ofrecido una taza!. Pero apenas tiene tiempo de subirse precipitadamente a uno de aquellos vehículos. La caravana parte. Uno de los japoneses mira en su portátil la ubicación de la zona a la que d debían dirigirse, y tras una hora de tránsito indica por señas a sus compadres que ese es el lugar.   Los vehículos se ponen de nuevo en marcha lentamente hacia allí y apagan los motores. De pronto, ante los ojos atónitos de nuestro enviado especial, comienzan a verter el sabroso cafetito sobre el suelo, con mucho cuidado. Él se pregunta  a si mismo ¿Se tratará de despertar a los suelos de su prolongado letargo nocturno con cafeína?.  ¿Una nueva y revolucionaria manera de gestionar los suelos? Debemos reconocer que nuestro staff es escaso y el dominio del japonés no es nuestro fuerte, empero el enviado “conoce algunas palabras”. Se dirige hacia ellos y pregunta,  ¡Al margen de reprocharles que no le ofrecieran una taza de café y luego lo desparramaran sobre el suelo!, ¿que pretenden? ¿Cuál es el secreto de su experimento?. Responde afablemente uno de los nipones que había estado en España años atrás aprendiendo flamenco en Andalucía: “No cleo que le gustala ete café, no sienta muy bien: ¡malo, malo a uted!. Eta elaborado de resiluos de la biomassa”. El corresponsal que digámoslo ya, se llama Pepe, entre aliviado por no tener que sufrir más rebuscando en su precario vocabulario de la lengua del “país del sol naciente”, desconcertado por el “exquisito español” del asiático, y más aún por lo que se encontraba viendo insiste:  ¿Y que consiguen regando el suelo con ese líquido (ya gesticulando su rostro con un cierto asco)?. “Fácil, fácil, fácil, Así los suelos se humecen meol, absuelven mucha agua, mucha y nutritentrros, pol lo que  la cosecha mejollala; bonio ¿ehhh?, y solo mun eulo”. A su regreso nos narró entre  excitado y obnubilado su experiencia con un español bastante deplorable tras tanta charla en nipoñol….

Pero expliquémosla ahora porque esta iniciativa nipona tiene mucha enjundia. ¿Saben ustedes lo que es la biomasa torrefactada?. Se trata del producto obtenido  mediante el procesamiento de la materia orgánica de los residuos de cosechas, lodos residuales etc., que se utilizan para obtener energía al entrar en combustión. ¿Si pinchan en ese enlace, y leen atentamente, observarán que se trata de un procedimiento que produce unos materiales que luego troceados se utilizan para los fines aludidos. Son enormemente ricos en carbono requemado y repelentes al agua, por lo que se pueden almacenar al aire libre. ¿Pero cómo pueden mejorar la fertilidad del suelo y más aún incrementar su capacidad de retención de humedad y desprender nutrientes, o al menos incrementar su disponibilidad para las plantas de los ya existentes en el medio edáfico natural?. Tras escuchar atentamente tal cantidad de sandeces y deliberar si debíamos darle una oportunidad al reportero o despedirle del trabajo por payaso,  decidí previamente reunir a nuestro sanedrín de expertos, invitando de paso al afamado Profesor de Investigación Gonzalo Almendros, compañero desde hace 35 años  y prestigioso bioquímico del suelo, por lo que le apelamos cariñosamente Dr. Humus (entramos como becarios pre-doctorales simultáneamente en el CSIC y publicamos varios artículos conjuntamente en aquellos años de ¿eterna? Juventud). Pues bien, ni el propio Dr. Humus logró sacarnos de dudas, ya que también se quedó torrefactactado, es decir estupefacto.

 Veamos, como existe una gran confusión en la bibliografía entre lo que se denomina biochar, biocarbones y carbones (charcoal en la lengua del otro Imperio menguante, es decir el del Tio Sam). Ya hemos hablado “las mil y una noches” acerca del biochar, cuyos post los encontraréis tanto en nuestra categoría “fertilidad de suelos y nutrición vegetal”, así como en el que denominamos “etnoedafología y conocimiento campesino”. Allá podréis encontrar valiosa información.

También éramos conocedores de la producción de esas pellets de biomasa torrefactada, aunque ignorábamos el término. En principio, conforme a la literatura, el biochar se produce mediante una combustión en un ambiente bajo en oxígeno, mientras que la torrefacción en su total ausencia. ¡Eso creemos!, ya que en la nota de prensa, procedente de USA, en la que los nipones explican su tan inexplicable como apabullante hallazgo, haciendo uso simultáneamente de los vocablos torrefacción, biocarbón y biochar. El Dr. Humus también anda desconcertado a pesar de su gran talento, capacidad de trabajo y memoria descomunal. Y si eso ocurre mal asunto, ya que la confusión se encuentra en la literatura y notas de prensa, aun reconociendo nuestra ignorancia. Dividiremos pues nuestro farragoso análisis acerca de lo que dicen haber descubierto los investigadores descafeinados del sol naciente, antes de tomarse un té, pero también sobre el lugar elegido para el ensayo de campo, ya que los Aridisoles (suelos que se forman en ambientes áridos y desérticos) de Bostwana, y más aun con un carbón torrefacto de Jatropha curcas, que dicho sea de paso atesora algunas propiedades medicinales (¿será por eso?; ¿sanará los suelos?).

 El artículo original clarifica “algo” la diferencia entre el torrefactado y el proceso del biochar, empero toda la literatura existente resulta tan ambigua como para dudar si se acuñó el vocablo torrefacto a la hora de denominar tal enmienda con el fin exclusivo de causar la confusión en las filas del enemigo: colegas y lectores. Si el torrefactado y el corte en pellets dan lugar a productos hidrofóbicos, es decir repelentes al agua, al menos en primera instancia, resulta extraño que tras añadir la enmienda el medio edáfico este último retenga más agua. Obviamente la cantidad añadida 5% es bastante considerable y al mezclarse con los materiales del suelo puede alterar su estructura y quizás favorablemente, si bien por definición lo añadido no debería ser fácilmente descompuesto, por cuanto las mayor parte de las reacciones biogeoquímicas que acaecen en el medio edáfico demandan un medio acuoso. Pero ¡a saber!. Reiteremos que el ambiente es árido y tórrido, por lo que no es extraña la presencia de los Aridisoles. Sin embargo, la mayor parte de los tipos de suelos incluidos este orden de la USDA ST, poseen excesos de sales y nutrientes, ya que la escasa lluvia y la elevada evaporación no permiten lavarlos en profundidad, por lo que se acumulan así en su superficie. Sin embargo, leyendo el artículo original que no nos informa del tipo exacto de Aridisol, se nos informa de suelos oligotrofos, es decir pobres en nutrientes, los cuales no resulta ser lo más representativo de esta clase de suelos, dicho sea de paso.  En cualquier caso una lectura rápida del paper no informa de si el terreno se encuentre regado, lo cual resulta intrigante, ya que si apenas llueve, incrementar un 5% el contenido de humedad no serviría de mucho “la mayoría de los años”.  Más aun, la enmienda con los reiduos procesados de Jatropha curcas, debiera significar que en el territorio, al menos deben existir predios bajo riego para su producción y medios tecnológicos idóneos en su torrefacto procesamiento. Miren en Wikipedia la descripción del lugar (Bostwana, Gaborone), y detectarán que precisamente no se trata de un enclave excesivamente representativo, ya que parece encontrarse cerca de una gran ciudad, con pantanos, etc.

 Si partimos de un suelo yermo, y pobre en nutrientes, resulta fácil elevar “algo” su producción al añadir “algo” que no tenga propiedades perniciosas. Empero un incremento de agua del 5% y un ligero aumento de la disponibilidad de nutrientes no puede calificarse de experimento exitoso, ya que las producciones apenas mejorarían, sin un suplemento de agua adicional. Más aún, si la  Jatropha curcas, debe cosecharse en la zona ¿Cómo crece?: ¿en secano o regadío? Si lo hace sin agua suplementaria, ¿no daría lugar a escasas producciones?. Y una enmienda del 5% parece demasiada cantidad para tan escaso rendimiento. ¿Es rentable? Digamos, ya que resulta ser un detalle nada baladí, que el experimento fuera testado frente a parcelas control, que no recibían ningún tipo de enmienda, por lo que, añadir las pelles torrefactadas podría resultar en una fertilización más onerosa que otras muchas prácticas agrarias. El artículo tampoco dice nada al respecto.

 Resumiendo, se publica casi cualquier cosa, con independencia de su calidad, acerca de las bondades de quemar la biomasa y añadirla al suelo: biochar, biocarbones torrefactados, pasteurizados, vitaminados, liofilizados, ¿¿??.

Sin embargo, casi todas las culturas aborígenes neolíticas de los distintos continentes y ambientes (desde el gélido Nepal en la alta montaña, hasta los desiertos y bosques tropicales, a nivel del mar), convergieron en estas prácticas con muy buenos resultados al objeto de alcanzar prácticas agrarias sustentables. Actualmente parece que volvemos a redescubrir la pólvora, pero sin alcanzar el mismo éxito que nuestros ancestros. Materia de reflexión.

 Juan José Ibáñez

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Manual de Compostaje del agricultor: Experiencias en Latinoamérica

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La Alianza Mundial por el Suelo, comandada por la FAO, subió a su página Web en otoño de 2015 el siguiente libro, que puede ser de interés para muchos de vosotros y especialmente los latinoamericanos: Manual de compostaje del agricultor: Experiencias en América Latina. Se trata de otro documento de libre acceso en Internet. Creo que hoy sobran las palabras. Agradezcamos a los autores: Pilar Román, María M. Martínez Alberto Pantoja su encomiable esfuerzo para seguir enriqueciendo la información de suelos en nuestro idioma. ¡Gracias¡.

Abajo os dejo la información en español y por ser corteses, sin que sirva de precedente, en ese extraño suajili. Obviamente también el enlace para que podáis acceder al  libro electrónico.

Juan José Ibáñez
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El sistema Quesungual en Mesoamérica y el desarrollo sostenible: redescubriendo el pasado

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El sistema Quesungual. Video. Fuente FAO

Hoy hablaremos del denominado sistema Quesungual que ha venido a aportar algo de luz a la agricultura mesoamericana. El sistema Quesungual que no deja de ser una práctica de manejo agroforestal, entre otras muchas.

A lo largo de siglos, la gestión tradicional de los paisajes agrarios solía incluir la presencia del arbolado, o de este último junto al ganado y las principales plantas de cultivo en la zona, cuando no eran de por si policultivos. Ya hemos ido repasando en nuestra categoría “etnoedafología y conocimiento campesinocomo los pueblos Latinoamericanos desarrollaron una impresionante plétora de sistemas de manejo sustentables, entre los cuales la práctica de tala y quema eran uno más, y quizás el peor. Las evidencias constatan que la extensión de este último modo de producir alimentos se expandió, justamente en los últimos siglos, cuando las culturas primigenias dejaron de ser dueñas de su propio destino.   Hace unas décadas, con el apoyo de la FAO, volvieron a introducirse prácticas más sustentables, que no dejan de ser espectros de las que ellos habían utilizado en el pasado.  Aunque debe alabarse la participación de la FAO, también resulta necesario reconocer que se trata del redescubrimiento de la dinamita, una vez más. Viejo vino que se vende en nuevas botellas. Reiteremos por enésima vez que de elaborarse un inventario (libro rojo) de las prácticas tradicionales sustentables de las culturas aborígenes, nos percataríamos que nuestras propuestas “presuntamente originales, dejarían de serlo en la mayoría de los casos. Los europeos destruimos y ahora decimos que redescubrimos y ayudamos a que los pueblos desarraigados. ¡Sin comentarios!  

 El sistema Quesungual que comienza a ofrecer exitosos resultados en Mesoamérica, no deja de ser más que una vuelta hacia el pasado, es decir a los tradicionales sistemas agroforestales y agrosilvopastorales que se usaban en una buena parte de todos los continentes del mundo.

 El sistema Quesungual, parece ir sustituyendo en parte a una práctica actualmente muy extendida, como como los cultivos de tala y quema (chamiceras) que no ofrecen los frutos deseados, pero sí degradan, empobrecen y erosionan los suelos, generando de paso una pérdida de fertilidad. Durante muchos años se nos ha vendido que los aborígenes de Latinoamérica utilizaban sistemáticamente las aludidas chamiceras, cuando en realidad, no fue cierto hasta la llegada de los europeos y el desarraigo y destrozo de sus culturas, y como corolario, de sus sistemas de manejo tradicionales.  Abajo os explicamos, haciendo uso de contenidos de ciertos documentos y páginas Web,  en que consiste el sistema Quesungual así como sus palmarias ventajas sobre los de tala y quema. “nada nuevo bajo el sol”, aunque un método de paliar la pobreza que nosotros mismos, los europeos, indujimos en las américas.  

 Juan José Ibáñez

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Biomas Desérticos: Una Fuente Casi Inagotable de Materiales Edáficos Sobre Vuela Nuestras Cabezas

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Mapa de dispersión de los aerosoles de los desiertos en el mundo. Fuente: UNEP

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El Polvo del Sahara que Fertiliza América y afecta a su clima. Fuente:  The Watchers

La noticia que comentamos hoy no deja de ser una más que una muestra el progreso de la ciencia en el conocimiento de las interconexiones que acaecen en el seno de Gaia/Gea. Y es que las amplias zonas desérticas, generosamente, regalan polvo atmosférico que tras viajar por la atmósfera fertilizan los suelos de otros continentes, como se muestra en los mapas adjuntos.  Tal hecho resulta ser especialmente cierto cuando las áreas receptoras poseen recursos edáficos pobres en nutrientes, como es el caso de diversas regiones tropicales. Sin embargo, también enriquecen la vida en los océanos, y como señala la nota de prensa de hoy llegan a crear bancos superficiales o subacuosos de considerables extensiones a miles de kilómetros de distancia. Más aun, el polvo que desprenden los desiertos del mundo, y especialmente los más extensos como los del Sahara (África) y Gobi (China y Mongolia en Asia) también afectan al clima, moderan la intensidad y frecuencia de los huracanes, transportan esporas u bacterias, algunas beneficiosas y otras que causan enfermedades, como podría ser el caso de los arrecifes de coral que encuentran a su paso.  La mayor parte de los materiales aludidos se encuentran constituidos por óxidos (SiO2, Al2O3, FeO, Fe2O3, CaO, etc.) carbonatos (CaCO3, MgCO3) y algunos otros compuestos. En consecuencia, estas regiones frecuentemente consideradas yermas, pueden llegar a ser una bendición cuando sus polvos caen en otros espacios geográficos, ya sean terrestres o marinos.

Las teleconexiones de esta naturaleza descubren una intrincada red de relaciones en el seno de la biosfera aun no han sido a penas ni descubiertas ni entendidas. Así por ejemplo, imaginémonos que algún disparatado proyecto de geoingeniería planetaria convirtiera tales zonas áridas en vergeles. De conseguirse tal hazaña, sería una bendición para los habitantes que allí habitan con muy escasos recursos, por desgracia. Sin embargo, como también veréis, con el material que os dejo abajo,  podría alterarse negativamente el medioambiente en otras zonas remotas, y aun sus climas y ciertos eventos atmosféricos.  La cantidad global de emisiones de polvo atmosférico asciende a 1.000-5.000 millones de toneladas anuales, siendo la mayor parte de las mismas procedentes de biomas áridos. No obstante también se calcula que entre el 25 y 30% de este material volandero se debe a procesos de desertificación caudsados por manejos inadecuados del suelo, por lo cual tampoco estaría de más intentar lograr que estas teleconexiones retornaran a sus balances naturales (pre-humanos). Resulta curioso observar que las trayectorias que nutren regiones del Caribe desde África, son las mismas por las que navegaron por el mar los primeros denominados conquistadores de las américas en tiempos históricos. Hablamos de los vientos alisios, pero ver también Capa de aire sahariana.   

Cuando la densidad de los aerosoles atmosféricos es muy elevada, la población y los ecosistemas también sufren sus consecuencias, aunque de  modo negativo. Y así, por ejemplo, suben alarmantemente los individuos afectados por problemas respiratorios, incluido el asma, mientras los cielos se enrojecen y sprecipitan lluvias del mismo color. Aquí en Madrid (España), la llegada de vientos saharianos a veces genera tales problemas, como en el resto de la península.

Desde un punto de vista edafológico cabría añadir que, el fenómeno natural del que estamos hablando, a la luz de los nuevos conocimientos, atesora otros efectos sobre los que debiera recapacitar seriamente. Así por ejemplo, los científicos del suelo necesitamos plantearnos como redefinir los materiales parentales de los suelos, por cuanto en diversas regiones las rocas subyacentes, posiblemente aporten menos materiales que los que les regalan los biomas desérticos.   En algunos casos los tipos de suelos de la edafosfera son distintos de lo que pudiera albergar un territorio sin esta fuente de materia.

Como casi todo en este mundo, las deposiciones de polvos desérticos tienen sus pros y sus contras. Por ejemplo pinchando en este enlace. Podéis leer: “Por sus características físicas, las partículas de polvo reducen el tamaño de las gotas de lluvia e inhiben la formación de nubes de gran desarrollo vertical generadoras de precipitaciones, favoreciendo así los procesos de sequía. Como el polvo viene cargado de hierro, sílice y sal, además de otros minerales, hongos y bacterias, puede incrementar la salinizaciónde los suelos, y propiciar la aparición en los océanos de las denominadas mareas rojas (concentraciones masivas de algas muy tóxicas), causantes de la muerte de diferentes organismos marinos”.

Es lógico que si en suelos pobres en nutrientes, los aerosoles que caen del cielo actúen como el maná, sobre algunas coberturas edáficas naturales muy ricas en ellos ocasionen problemas, como la aludida salinización. ¡Nunca llueve a gusto de todos!. Posiblemente aun estemos lejos de comprender todas las implicaciones de este tipo de exportación de materiales africanos. Ahora bien, como lo que ya sabemos, basta para hacernos reflexionar sobre las aun casi desconocidas o mal comprendidas relaciones existentes en el seno de Gaia.

Os dejo pues con la mentada nota de prensa e información de Wikipedia. Esta última, por desgracia, está redactada en Inglés, ya que la versión de esta enciclopedia on-line en español sigue siendo mucho más podre en contenidos, por el consabido desinterés que padecemos los pueblos latinos de ambos continentes (Europa y América) con vistas a  aportar nuestro “granito de arena” en lugar de criticar lo que se publica. Finalmente os dejo los enlaces a otros post previos en los que, de uno u otro modo, hemos hablado de estos temas.

 Desde una perspectiva global de la biosfera, los desiertos no son ni tan desérticos, ni tan yermos……  

Juan José Ibáñez  

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El Cultivo de Leguminosas y la Rotación de Cultivos: ¿Un Mundo Perdido?

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Cultivo de leguminosas: Fuente: Nutrición orgánica de los suelos Guía de Jardinería

Desde hace muchas décadas se sabe y recomienda practicar la rotación de cultivos, por ejemplo entre cereales y leguminosas. Más aun el conocimiento campesino, de una u otra forma era consciente de las ventajas de tal práctica. Y así, por ejemplo, comienza Wikipedia señalando sobre este asunto: “La rotación de cultivos consiste en alternar plantas de diferentes familias y con necesidades nutritivas diferentes en un mismo lugar durante distintos ciclos, evitando que el suelo se agote y que las enfermedades que afectan a un tipo de plantas se perpetúen en un tiempo determinado”, La rotación de cultivos ya sea convencional ya en de cobertera (es decir los destinados a preferentemente a mejorar la fertilidad del suelo) han sido llevadas en la mayor parte del planeta, siendo respaldadas y fomentadas por la FAO. En consecuencia se me han puesto los ojos como platos cuando he leído la noticia que os proporciono hoy del estado de la cuestión en Europa. Tengamos en cuenta que las leguminosas son una fuente de proteínas vegetales formidable (ricas en fibras, oligoelementos y bla, bla, bla), a la par que fijan nitrógeno atmosférico en el suelo, uno de los factores limitantes para el desarrollo de las cosechas. Más aun, su consumo resulta ser una parte especial de la afamada dieta mediterránea (Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad), una de las más saludables del mundo, según los expertos. Pues bien, cogiditos de la mano, la industria agroalimentaria y las descerebradas mentes (¿iluminadas?, perdón) de la PAC (Política agraria común), ahora resulta que en su mayoría van destinadas al consumo de ganado (¡Qué engorde!, ¡que engorde!). habiéndose reducido la extensión de su cultivo en Europa hasta un 2%, cifra muy inferior a los de China y América, por ejemplo. En consecuencia, ahora las autoridades comunitarias, como siempre: “tarde, mal y nunca”, se han percatado de su nuevo error (el enésimo, ya que perdí la cuenta) y prometen fomentar su cultivo sustentable y con bajos insumos de agroquímicos. Resumiendo se pretende demoler una política estúpida y retornar a un pasado que en la noticia la confunden con el futuro ( LEGumes for the Agriculture of Tomorrow) ¿?. ¡Mentes iluminadas!, eso sí añadiendo genómica y bla, bla, bla, cuando lo que debíamos estar investigando es preservar las múltiples variedades que atesoramos en Europa, por no hablar del resto del mundo.  ¡Dejar de tocar los genes y comer un buen plato de lentejas a ver si se os aclaran las ideas! Una de dos, o nuestros prebostes de la PAC y otras instituciones, se olvidan de las leguminosas por consumir comida basura, o simplemente por lo contrario, es decir el caviar. No puedo dejar de blasfemar ante tanta estupidez. Prefiero que leáis la noticia y nos demos cuenta de hasta qué punto los que gobiernan perdieron la cabeza decenios atrás. Hace no mucho tiempo, en otra noticia y sobre otro asunto, el entrevistado argumentaba “lo que de nuevo deja constancia de que Europa ya no queda vida inteligente”.  Pero reitero que leías la noticia (abajo) ya que habla por sí sola. En el mediterráneo siempre se cultivaron las leguminosas y si hoy en día no ocurre lo mismo, es el resultado de los interesas de la agroindustria y el descerebramiento de nuestros gestores. ¡Son lentejas!, como decíamos por aquí, tras la postguerra civil española, ya que era, a menudo, lo único que había para alimentarse. Y por eso mismo, quizás ahora hablemos tanto de sobre peso y que la comida moderna enferma.

Juan José Ibáñez y ¡Son lentejas! ¡Son riquísimas! ¿Sabía usted?. Pero ellos, nuestros políticos europeos prefieren las insalubres chuches y así nos va.

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Kastanozems: Uso y Manejo (Suelos de Estepas Secas)

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Arriba Kastanozem paisaje Marruecos Fuente: eSoter

Abajo Phaozems/Phaeozems en la Pampa Argentina: Fuente: Taringa

Los Kastanozems son suelos potencialmente productivos y ricos en nutrientes, siendo la falta estacional de humedad edáfica el principal obstáculo limitante con vistas a obtener altos rendimientos. La irrigación resulta ser casi siempre necesaria con vistas a alcanzar generosas cosechas. Eso sí, deben tomarse las precauciones oportunas para evitar la salinización secundaria de la superficie del suelo. La producción de cultivos de grano pequeño, como otros vegetales también destinados al consumo humano (irrigados) puede llegar a ser bastante rentable. La erosión del viento es un problema para los Kastanozems en las zonas más secas de su área de distribución o en tierras bajo barbecho. Su conversión o mantenimiento como pastizales extensivoses otro importante uso de la tierra que pueden ofrecer, aunque considerando que su cobertura vegetal no suele ser muy densa, resultará inferior a los pastizales altos que crecen sobre los Chernozems (suelos de praderas y pastizales húmedos) por lo que el sobrepastoreo es un serio problema y debe evitarse con prácticas pastorales adecuadas (optimizar la capacidad de carga ganadera).

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Todo lo que no sabemos del Biochar y ni tan siquiera nos hemos planteado (Una conjetura acerca de su origen y función)

En un capítulo anterior…. (como se dice en las series televisivas) comentamos con sarcasmo varios aspectos de la noticia de prensa sobre la que hoy retornamos nuevamente, ya que aporta otros aspectos que sí atesoran bastante interés. Así por ejemplo, se comenta que el biochar producido a mayores temperaturas posee mejores propiedades con vistas a retener agua y nutrientes que los que fueron fabricados a temperaturas inferiores. De aquí se infiere un aspecto que suele omitirse de una buena parte de la literatura científica sobre este tema. Como podréis documentaros a partir de los post previos (ver relación al final de este) que hemos escrito acerca de las propiedades de los suelos con horizontes orgánicos antrópicos conocidos en Brasil como Terra Preta do indio. Su materia orgánica podía permanecer sin descomponerse a lo largo de varios milenios, aspecto que dista mucho de haber sido demostrado con los productos industriales que actualmente se venden como herederos de aquellos. Del mismo modo, se señala implícitamente que se desconoce cómo obtener la enmienda/corrector/ estructurador que llegaron a desarrollar con enorme éxito los pueblos indígenas del Amazonía. Por otro, lado los investigadores que llevaron a cabo el estudio, mentan que añadieron biochar y nutrientes, no solo el primero. Es decir que el biochar requiere que se enriquezca adicionalmente con una fuente de nutrientes que, bien pudiera ser materia orgánica sin tratar (es decir fresca), residuos fecales o enmiendas minerales. Debo suponer que los indígenas hicieron uso de la primera o segunda, por cuanto las fuentes locales de nutrientes minerales resultan ser muy escasas en la región. Ahora bien, cabe preguntarse de que tipo de producto y tratamiento hablamos. Por un lado las empresas que comercializan hoy el denominado biochar lo hacen exclusivamente utilizando como materia prima hojas y/o trozos de madera, en general. Y así se puede leer en la literatura y marketing empresarial hablar del biochar en base a sustratos del haya, roble, álamos, etc. Sin embargo, seguimos desconociendo totalmente los procedimientos indígenas. No resulta descabellado pensar que bien pudieran añadir, sustancias, compuestos o materiales específicos que favorecieran la producción  de un biochar concreto o que actuaran como productos catalíticos de las reacciones generadas de “alguna forma”. En otras palabras, actualmente se vende algo bastante puro, mientras que no es descabellado conjeturar que las culturas aborígenes combinaran materiales diversos, en cantidades concretas, a modo de coctel. Quizás por esa razón los indígenas consiguieran una enmienda cuyas propiedades la tecnología moderna no ha logrado emular.  Pero una vez vista la estructura enormemente porosa del biochar indígena, también cabe preguntarse (…)

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Estructura del biochar comercial al microscopio electrónico. Para ayudar a mejorar la estructura del suelo debería albergar más diversidad de tamaño de poros (fractal), como en los suelos naturales. Fuente: scratchapixel

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Chernozems: Uso y Manejo

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Chernozems cultivados en Ucrania Fuente: grainalliancecom

Científicos de suelos Rusos clasifican los Chernozems profundos y representativos de la

región central del cinturón ocupado por este Grupo de Suelos de Referencia (GSR) de la WRB como uno de los suelos más fértiles y productivos del mundo. Con menos de la mitad de todos los Chernozems en Eurasia siendo usados para cultivos arables, estos edafotaxa constituyen un formidable recurso agropecuario de cara al futuro. La preservación de la favorable estructura del suelo a través del encalado y cuidadosa irrigación con bajas dosis de agua, previene la abrasión y erosión de los mismos. Con vistas a conseguir altos rendimientos, se requiere la aplicación de fertilizantes fosfatados. Trigo, cebada y maíz, son los principales cultivos que se desarrollan, junto con otros vegetales para el consumo humano.

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Pampa Húmeda, Chernozems o Phaeozems bajo cultivo de Colza Fuente: infocampo.com.ar

Parte del área de distribución de los Chernozem es utilizada para pastoreo de ganado. La biomasa producida de forraje es considerablemente elevada, aunque dependiente del tipo de clima. En la franja norte del cinturón del bioma templado continental, el periodo de crecimiento con vistas al desarrollo vegetal resulta ser demasiado corto como para la implantación de muchos cultivos, sembrándose principalmente trigo y cebada, ocasionalmente bajo rotación con otros vegetales. El maíz se extiende ampliamente en los espacios geográficos centrales del mentado cinturón templado-continental. La producción de maíz tiende a ser baja en los años más secos, a menos que se haga uso del riego. Hacia el sur de las estepas, conforme aumenta la aridez, estos suelos son paulatinamente sustituidos por Kastanozems y Phaeozems.

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Chernozems y su Fértil Horizonte Superficial; Fuente: megamaz ru catalog

Si bien hablamos de suelos de estepas, pradera, pampas, como describimos en un post previo, también lo son los Kastanozems y Phaeozems, con los que se encuentran vinculados los Chernozems. Estos dos GSR de la WRB, de los que hablaremos en otros post, surgen ya sea porque el horizonte mólico no es lo suficientemente profundo, ya por sus menores contenidos en materia orgánica, etc., estando todo ello relacionado en gran parte por las condiciones climáticas. Como se observa más abajo. En las Pampas los Chernonzems son escasos mientras que en función del clima se forman  los Kastanozems y Phaeozems. En este sentido, debemos entender que los edafotaxa mentados también pueden ser interpretados como suelos de las grandes llanuras herbáceasaunque su génesis ocurra, adicionalmente en otros ambientes.   

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Mapas Mundiales de izquierda a derecha, Chenozems, Kastanozems y Phaeozems. Fuente: FAO ISRIC.

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