Posts etiquetados con ‘filosofía de la ciencia’

Disciplinas Maduras e Inmaduras: ¿Hay disciplinas maduras?

salvador-dali

Salvador Dalí. Fuente: Arte y Diseño

El primer día de clase que imparto la asignatura de “La Metodología de la Investigación Científica”  en un Master de postgrado de la UPM, comienzo afirmando. ¡Todos lleváis ya siete años en la universidad, en una carrera de ingeniería, por lo que sabéis sobradamente que es la ciencia o la tecnología. ¿No?. Todos asienten sonriendo y asintiendo con la cabeza. Supongo que deben pensar este profesor es idiota.  Y continuo: ¿Si?. A ver tú: ¿qué es la ciencia?. Y ahí comienzan sus tribulaciones, dudas, titubeos e incoherencias.  Seguidamente, y una vez han comprendido que el asunto dista mucho de ser trivial, espeto: ¿pero al menos sabréis que distingue la ciencia de otros tipos de conocimiento humano?. ¿No?. Y vuelvo al turno de preguntas, aunque esta vez ya ni sonríen ni asienten. Comienzan a ponerse nerviosos. Cuando la clase va dando a su fin les provoco con otra pregunta: ¡Resumiendo!: ¿Tras siete años aquí, se supone que estudiandono sabéis ni en que consiste vuestra actividad?. ¡Silencio sepulcral!. Sonrío y termino señalando ¡tranquilos la mayor parte de los científicos tampoco!. Por eso estáis aquí. Yo os explicaré estas cosas, aunque no hay respuestas sencillas y sí mucha confusión al respecto.

Hará aproximadamente dos años un colega del CSIC en la “Semana de la Ciencia”, me invito a que impartiera en su Instituto una charla sobre filosofía de la Ciencia. Sinceramente dude mucho, ya que comenzar preguntando  a mis colegas ¿qué es la ciencia?, ¿Qué es el método científico? , podía dar lugar a que me lincharan por sentirse ofendidos. Siendo menos provocativo, seguí el mismo discurso. Y según mi amigo, a buena parte de los investigadores que asistieron les gusto la disertación.

No soy un listillo, que martirizo al personal pretendiendo demostrar que atesoro unos conocimientos enciclopédicos, sino más bien todo lo contrario. Si un día me propuse indagar sobre esos temas, fue el producto de un infortunio, de una enfermedad, que según los galenos, me impediría seguir investigando en el campo los suelos. Me iba, según ellos, a quedar inválido. Dicen que cuando “Dios cierra una puerta, abre una ventana”. A mí me abrió un ventanal, si bien los galenos se equivocaron, afortunadamente.

No existe contestación inequívoca a las preguntas que les hice a los alumnos. Pero hagamos otras, ¿Qué es la vida? ¿Qué es una especie biológica? ¿Qué es un suelo? Y así ad nauseam.  En este sistema de bitácoras un catedrático de física intento abordar el asunto haciendo gala de una ignorancia supina. Su post me soliviantó, por cuanto discernir que lo que no es ciencia es superstición, deviene en juzgado de guardia y una posterior y larga condena en una mazmorra. Y así comencé a impartir en esta bitácora el  “Curso Básico Sobre Filosofía y Sociología de la Ciencia”, que dicho sea de paso ha tenido una gran aceptación.

Y es que realmente, en casi en ninguna facultad del mundo se enseña a los alumnos en que consiste la filosofía de la ciencia, y cuando ocurre suele ser en las facultades de humanidades.  ¿Curioso no?. La mayor parte de los filósofos de la ciencia fueron matemáticos y físicos que aportaron grandes hallazgos a sus respectivas disciplinas científicas. ¡No, no eran profesores de humanidades precisamente!, algo que la gente ignora por completo.

Pero si retomamos las preguntas implícitas en el título del post. Resulta que un biólogo no puede definir la vida inequívocamente, un taxónomo que es una especie biológica (se han propuesto más de 24 conceptos), y la definición más aceptada resulta ser la que genera mayor confusión. ¿Y qué decir de un suelo o del propio universo?. ¡Peor aún!.

Para ofrecer un concepto o definición de vida, no digamos perfecto, pero al menos cerca de serlo, haría falta entender realmente que es la vida en toda su plenitud y esplendor. Y para comprenderla en su enorme complejidad resulta imperativo conocer todos los vértices de un poliedro de miles de caras o facetas. Pero hablemos de física: ¿Qué es la materia: cuales son los elementos constitutivos de la materia?. ¿Lo sabemos?. Conocemos algo, pero queda mucho por indagar.  

Si entendemos como ciencia madura una que puede definir en toda su plenitud su objeto de estudio, pronto deberemos aceptar que no existen ciencias dignas de llevar tal calificativo, ya que de lograrlo, prácticamente  habría cumplido todo su cometido. Entender la vida o la materia plenamente nos conduciría ineludiblemente a poder hacer casi cualquier casa con ellas. Pero no es el caso. Utilizamos los vocablos de “ciencia madura” con una candidez que raya con la estupidez. Como se dice en España que atrevida es la ignorancia”. Empero son muchos los científicos que creen trabajar en disciplinas maduras. Y si se les lleva la contraria se enfurecen. Reitero: “que atrevida es la ignorancia”. No necesitamos una pequeña dosis de humildad, sino cantidades ingentes.

Algunos afamados científicos (bastantes premios nobeles entre ellos) suelen vaticinar que “en X años entenderemos ”perfectamente la materia”, la vida o lo que sea”. Ser un gran experto en na especialidad concreta, dista mucho de poder considerase a uno mismo o a los demás personas sabias. Son eruditos en lo suyo pero nada más.  Sus profecías no proceden de la sabiduría, sino justamente manifiestan lo que a posteriori dicen detestar en nombre de la c¡ciencia: “la magia” y una “bola de cristal”.  Y como suelen ser nefastos para esas lides, no dan una en el clavo ni una vez. Nunca se cumplen sus predicciones.

La historia de las ciencias nos narra que, “en ocasiones”, la comunidad científica cree haber dado en el clavo. Empero pronto surgen refutaciones contundentes y hay que volver a empezar (“begin to begining”). Nos vendría muy bien a todos que nos impartieran  un buen  “Curso Básico Sobre Filosofía y Sociología de la Ciencia”, ya que personalmente soy un aficionado, aunque apasionado por este tipo de conocimiento.

A algunos colegas les aterra ese desconocimiento, no queriendo reconocerlo. Hay que aprender a vivir en la incertidumbre. Pero mientras tanto, y a la hora de llevar a cabo esa maravillosa aventura que resulta ser la indagación científica, debemos clamar esa fantástica frase: “ser realistas y pedir lo imposible”.

Juan José Ibáñez

Etiquetas: , , , , , , , , ,

Científicos Creativos e Innovadores: El extraño caso de Vladimir Markovich Fridland

vladimir-fridland-uno-de-sus-mapas 

Imagen de un mapa elaborado por V.M. Fridland. Fuente EU Soil Portal. JRC. UE

Vladimir Markovich Fridland (1919-1983) fue en mi modesta opinión una de las últimas grandes figuras de la edafología Rusa, por la que ya le dediqué dos post. (i) Precursor de los Análisis de los Patrones Espaciales de Suelos: Homenajeando a V. M. Fridland y (ii) Las Clasificaciones de Suelos y Nuestro Homenaje Póstumo a V. M. Fridland, por lo que no volveré a alabar su figura.

Sin embargo, el caso de Fridland es uno de esos que resulta muy difícil de explicar tanto desde la perspectiva de la en filosofía como de la sociología de la ciencia. Vladimiro, era enormemente creativo, por su cabeza debían pasar nuevas ideas a la velocidad de la luz. Editó varios libros, como dos que recojo abajo que fueron traducidos al inglés. También escribió algún que otro artículo, que también os añado al final de esta entrega. Más aun, autores norteamericanos intentaron difundir sus ideas en EE.UU. mediante otras monografías narradas por ellos ( F. D. Hole y J. B. Campbell: Soil Landscape Analysis, 1985).  Vladimiro aportó una enorme cantidad de procedimientos para el análisis espacial de las coberturas edafológicas, incluyendo diversos índices, como uno de edafodiversidad. Varias de sus herramientas podían y debían haberse aplicado a la representación de la cartografía de suelos. Tales propuestas matemáticas no resultaban ser nada  difíciles de comprender e implementar, precisamente. Fridland aún sigue siendo una figura relevante citada en numerosas publicaciones, pasando a los anales de la historia de la filosofía. Sin embargo, para su desgracia, y quizás para la de todos, sus alabadas ideas no fueron aplicadas (quizás algunas en lengua rusa, pero que no han trascendido a occidente). No se trata de uno de esos casos que ya explicamos con anterioridad en nuestro post sobre lasbellas durmientes”, ya que nunca estuvo dormido.

Y aquí topamos con un enigma. Si casi todos los edafólogos alaban la figura de Vladimiro, si sus propuestas metodológicas fueron tan sencillas….. ¿Por qué nadie intentó testarlas, corrobóralas/refutarlas y mostrar/desmontar su potencial heurístico?. Resulta difícil de explicar que existan científicos reconocidos, incluso afamados, pero a los que sus colegas soslayaron de facto, que no de palabra. Es decir, al menos en occidente, nadie, que yo sepa, puso en práctica los procedimientos de análisis espacial que nos legó, si bien los avalaron. Vladimiro no formaba parte del establishment de la ciencia del suelo, al encontrarse al otro lado del telón de acero (el mundo comunista) 

Resulta curioso también quese le cite en muchos libros y monografías, pero muchos menos en artículos publicados en revistas indexadas. Dos tipos de publicación dos grandezas distintas?. Cada día entiendo menos la dinámica de las citaciones. Podría ser que los expertos a la hora de publicar nos fijemos más en las propuestas que defiende el poder establecido (y que de facto forma parte de los comités editoriales),  que en otras que aun siendo más ingeniosas pueden no interesar a los editores y revisores. ¡Mal asunto! ¡Materia de reflexión!.

Seguramente existan otros casos como el suyo, en una multitud de disciplinas científicas. Sin embargo, yo no he leído nada sobre investigadores cuyo paso por la ciencia sea de tal guisa. Muchos grandes científicos fueron ignorados en su momento (Fridland no), y por tanto sus obras también (a Fridland no le ocurrió nada parecido). Existen casos de héroes visionarios cuyas ideas no fueron  testadas, o por falta de instrumental o porque sus elucubraciones no fueron entendidas por la comunidad científica de su época, pero tampoco es el caso de la obra que nos legó Fridland.  Podría alegarse que por ser Ruso fue un poco marginado en el mundo anglosajón. Sin embargo tampoco es el caso de Fridland, por cuanto dos influyentes expertos  norteamericanos, como Hole y Campbell alabaron detalladamente sus contribuciones, no mucho tiempo después de su fallecimiento. Realmente, hasta donde yo he alcanzado a leer, a lo largo de más de 40 años, no he conocido un caso parecido.   Sería algo así como un autor de obras de teatro, al que todos los críticos alaban, pero que nadie puso sus creaciones en escena.

Este es el extraño caso de  Vladimir Markovich Fridland. ¿Alguien conoce otro igual?. Supongo que debe haberlos pero…… En mi opinión algunas de sus obras más influyentes son las que abajo os redacto. Me gustaría conocer tener noticia de  casos similares. ¿Alguno de vosotros puede informarme?. Realmente ya no se si muchos científicos logran ser famosos porque nacen de pie, mientras que a otros le ocurre lo contrario.  Tengan por seguro de que, de haber sido escuchado, hoy los mapas de suelos serían diferentes, así como que yo mismo no sería reconocido como el fundador de los estudios de edafodiversidad. ¡Más sincero no puedo ser!.

Y lo dicho, hay razones científicas que la razón pura no entiende.

Juan José Ibáñez

(más…)

Etiquetas: , , , , , ,

¿Qué es la Ciencia?: ¿Lo Sabemos los Científicos?

juanjo-ibanez-monasterio-de-guadalupe

Hospedería del Monasterio de Guadalupe. Sierra de Guadalupe, Cáceres, España

Una historia sobre la que reflexionar muy seriamente. Una Respuesta desconcertante a una pregunta inquietante. Comienzo este post partiendo de una de mis columnas habitual en la revista Biólogos, ampliándola.

Entro en el aula de la Universidad o en la sala de disertaciones de un congreso, según proceda. Me pongo delante del público o colegas y espeto: ¡todos ustedes sabrán sobradamente que es la ciencia ya que llevan años aprendiendo, enseñando o investigando! ¡Por favor que levante la mano quien aún dude en que consiste la actividad científica! ¿No tienen dudas? ¡Veamos!, señalo con el dedo a uno de los asistentes y pregunto: ¿Qué es la ciencia? El interrogado suele comenzar a sentirse incómodo balbuceando antes de responder a tan “aparente” trivial pregunta. Seguidamente se escuchan palabras sobre ¡búsqueda de verdad!, ¡objetividad!, ¡realidad!, ¡cocimiento realmente probado! Rápidamente voy desmontando sus propuestas apuntando sus debilidades y sin sentidos.

¡Vaya!, ¿con que aún no sabemos lo que es la ciencia tras varios años estudiando una carrera de ciencias o ingeniería? ¿Cómo es posible?, les digo si estoy delante de universitarios. Sin son profesionales más vale no provocar más. Volvamos a las aulas universitarias, ya que este tema lo presento el primer día de clase. ¿Pero al menos sabrán que diferencia a la ciencia de otras ramas del conocimiento humano, no? Desarbolados por la primera pregunta comienzan sus tribulaciones. ¡Silencio! Tras volver a interpelar a los asistentes individualmente afloran reflexiones vagas, titubeos y respuestas del tipo: ¡discernir la verdad de la superstición!, etc. Obviamente entre los profesionales este escenario es altamente improbable, soliendo pronunciar rápidamente “el método. Raramente algún estudiante respondería así, en la asignatura que imparto sobre “metodología de la investigación científica”.  Sin embargo, ya se trate de un colectivo u de otro, prácticamente nadie sabe responder cuando les vuelvo a preguntar: ¡Por tanto!: ¿Qué es el método científico? Y vuelta a las andadas.

Y seguidamente continuo: ¿saben lo que es la filosofía de la ciencia? El vocablo “humanidades” surge rápidamente entre el público. ¡Pues ni sí, ni no!, respondo. ¿Sabían que la mayor parte de los filósofos de la ciencia son/eran matemáticos y físicos? ¡Silencio!. Y de este modo entro de lleno en la materia, con independencia del colectivo que tenga delante.

Aunque parezca sorprendente, esta es la situación habitual, aquí, y en la Conchinchina.  ¿Cómo es posible? Simplemente porque…..

(más…)

Etiquetas: , ,

Serendipia e Indagación Científica

La serendipia según Wikipedia sería: “un descubrimiento o un hallazgo afortunado e inesperado que se produce cuando se está buscando otra cosa distinta. También puede referirse a la habilidad de un sujeto para reconocer que ha hecho un descubrimiento importante aunque no tenga relación con lo que busca. En términos más generales se puede denominar así también a la casualidad, coincidencia o accidente”. “En la historia de la ciencia son frecuentes las serendipias”. Ningún filósofo de la ciencia lo duda. Ahora bien, como apuntala Wikipedia, recogiendo la famosa frase de Louis Pasteur (por no viajar a otras páginas Web): “la importancia de la observación acompañada de ingenio en la ciencia: Dans le champ de l’observation, le hasard ne favorise que les esprits préparés  (En el campo de la investigación el azar no favorece más que a los espíritus preparados). Tan solo algunos practicantes, que no sus estudiosos (filósofos y sociólogos) defienden que la serendipia es un mecanismo  poderoso del progreso científico. Pues bien, aunque desconozco la razón,  en los últimos tiempos, mis colegas (de todas las disciplinas), a la hora de mostrar al público sus descubrimientos apelan a ella. Y cual moda se ha extendido como una epidemia, por no decir plaga de la peor calaña, por cuanto la investigación, afortunadamente no funciona así.

lorenzo-goni

Un Investigador Buscando su Fuente de Inspiración “Vecinas”. Cuadro del Magistral Lorenzo Goñi. Fuente: Todo colección.

(…) “No nos lo podíamos creer”, “Nos quedamos asombrados”, “me frotaba los ojos”, “me quedé estupefacto”, “no nos lo esperábamos de ninguna de las maneras” y bla, bla, bla. Una de dos, o en la actualidad tan solo la diosa fortuna interviene en los nuevos descubrimientos, o se trata de una moda que, por alguna razón que personalmente desconozco, se ha propagado como la pólvora. Y al hacerlo, al margen de ser hipócritas, se ofrece al público una imagen distorsionada de la ciencia. Más aun tampoco da lugar a que admiremos a  sus “famosos y antológicos cerebros” que dicen ser el motor del progreso humano, pues si todo fuera cuestión de suerte (…) el avance de la indagación científica sería una mera concatenación de golpes de fortuna, que no de talento.   Más aun, desde el punto de vista de la política de innovación y desarrollo, ¿para que priorizar unas líneas de investigación sobre otras?, ya al fin y al cabo todo progreso (o una buena parte de él) vendría acompañado de enormes dosis de suerte”. Sin embargo reitero que en las notas de prensa de los últimos años, proliferan exponencialmente exclamaciones como las que arriba os mostramos.

Seguramente, existe algún estudio que muestre que se trata de una buena estrategia de marketing con vistas a llamar la atención de los lectores. Sin embargo, y en cualquier caso, se me antoja de lo más estúpida. Si buscamos una cosa y encontramos otra, lo mejor es trabajar en cualquiera y esperar sentado a que un día nos sorprenda un golpe de suerte, esos que suelen conocerse por Eureka. Y para mostraros como funciona esto, os expondré más abajo un ejemplo de mi propia cosecha, cargado de una buena dosis de humor.

(más…)

Etiquetas: , ,

Las Funciones del Suelo y el Diseño Inteligente (Un Cáncer que Desgarra las Ciencias de Suelo)

Resulta muy difícil nadar contracorriente, tanto en el agua como en el seno de una comunidad científica. Cuando uno considera que lleva la razón y la mayoría de los colegas están equivocados debe preguntarse si no se encuentra desvariando. A la postre debe pensar y pensar que falla en su razonamiento. Empero en la historia de la ciencia no es infrecuente que el eremita respondón finalmente se encuentre cargado de razones científicas. ¡la historia dicta sentencia!, aunque también sesgada. Por lo tanto vayamos al grano. Los edafólogos se encuentran ofuscados en buscar una definición del suelo que se sustente sobre las denominadas funciones y calidad de los mismos. Ahora bien, ¿funciones para qué?, ¿calidades para qué? Ambos términos padecen de una enorme carga teleológica que es inadmisible bajo cánones científicos (el método científico). Si algo tiene una función, mutatis mutandis tiene una finalidad. No obstante, al buscarla topamos con debates semejantes. Si bien la primera hornada de defensores del creacionismo basaban sus argumentos en razones acientíficas, he te aquí que los propios investigadores en el campo de la cosmología, patinaron estrepitosamente al proponer su principio antrópico (especialmente el denominado “fuerte”) dando así bases para que surgiera la segunda generación, es decir la del diseño inteligente. Pues bien, los que nos dedicamos al estudio de los suelos desvariamos tanto como para seguir el mismo proceloso camino. Una cuestión es utilizar los vocablos función y calidad como metáforas con vistas a divulgar la importancia de los suelos, y otra bien distinta intentar hacer uso de ellas en la búsqueda de un nuevo concepto que sustente la arquitectura del edificio de la edafología teórica. Hoy mostraremos tal incongruencia utilizando unos cuantos símiles, ya que de no hacerlo terminaremos en un callejón sin salida.

creation-adam-und-eva-dw-wissenschaft-petersburg

Y Dios hizo las rocas, los suelos, el relieve, el agua, y el aire para disfrute y estudio del hombre. Fuente: Una ventana abierta

 ¿Cuáles son las funciones de las rocas?, ¿Cuáles son las funciones del relieve?, ¿Cuáles son las funciones del agua?, ¿Cuáles son las funciones del aire?, ¿Cuáles son las funciones de las plantas?, ¿Cuáles son las funciones de los animales?, etc.

(más…)

Etiquetas: , , , ,

La Filosofía y Sociología de La Ciencia en la Docencia Universitaria: la Reacción de los Alumnos

Ya os comentamos en el post titulado “La filosofía de la Ciencia en la Docencia Universitaria” cómo, aunque sorprendidos por la contenidos de la signatura, los alumnos piensan que (i) no han perdido el tiempo y (ii) que de acuerdo a muchos de ellos debería impartirse como asignatura obligatoria en cualquier carrera universitaria. Ya os expliqué los contenidos que imparto en aquella entrega. Ahora deseo que los lectores interesados en estos temas lean sus respuestas a una de las tres preguntas que tenían que responder en su examen final. Obviamente “en principio” era la más fácil. Ahora bien, es fácil detectar quien adula al profesor y quien responde por mera estrategia. Se inscribieron y asistieron 16 alumnos, de los cuales dos no se presentaron al examen final. No he añadido nada, ni cambiado una coma de sus narraciones. No busco con estos exámenes que comprendan todo lo que escuchan, y menos aún que lo memoricen. Se trata de que entiendan en que consiste la empresa científica, para bien y para mal, con sus virtudes y defectos, así como los sesgos humanos que atesora, ya que se trata de un constructo social.  Reitero que se trataba de una asignatura de un máster destinado principalmente para Ingenieros, por lo que su vocación por aplicar la ciencia en el mundo de la tecnología, no debía inducir a que fueran muy proclives a interesarse por desideratas teóricas y menos aún humanistas, como ellos consideran la asignatura, mal que me pese. Entiendo que mi discurso pudiera estar más sesgado que los suyos. Como podréis observar, a ninguno le ha perecido que perdían el tiempo, sino todo lo contrario. El examen consistía de tres preguntas, siendo las dos restantes sobre filosofía de la ciencia y sociología del conocimiento científico respectivamente. Mi conclusión es clara, nuestros futuros científicos y tecnólogos son mucho más receptivos a abrirse al pensamiento crítico que los propios investigadores y docentes actuales. Tan solo necesitamos abrirles el camino (…) Debiéramos reflexionar muy seriamente las razones por las que estas materias no son actualmente impartidas en las facultades de Ciencia y Escuelas de Ingeniería. ¿Buscamos generaciones de borregos doctrinalmente instruidos u otras que aprendan a pensar críticamente sobre la actividad que realizarán en un futuro?. Lo que abajo leeréis no deja lugar a dudas. Os puedo asegurar que no he excluido ningún examen y si pensáis lo contrario, el Director del Máster dará fe aquí de que lo que asevero es cierto. Reitero que debiéramos reflexionar sobre este asunto son suma seriedad. Eso si no entremos si redactan mejor o peor, por cuento se trata de temas colaterales al objetivo del post. ¡de todo hay en la viña del Señor!. Termino señalando que aunque más de un alumno insiste en que les enseñe como se escribe un “paper”, lo rehúyo, ya que los que se dediquen a la investigación tendrán que leer muchos antes de ponerse a redactar el primero de su propia cosecha, mientras que no ocurrirá lo mismo con los contenidos impartidos en el curso. Comenzamos pues a ver sus narraciones. (…)

Juan José Ibáñez

 14 Alumnos

1. ¿Que es lo que se ha aprendido del curso?

¿Por dónde empezar?. Partiré por decir ¿Por qué no me enseñaron antes esto? (…)

filociencia-fuente-la-separacion-entre-ciencia-y-filofia 

 Fuente: Blog Vedanta y Yoga

(más…)

Etiquetas: , , ,

La Filosofía de la Ciencia en la Docencia Universitaria

Tanto la filosofía como la sociología de la ciencia debieran ser materias de  enseñanza obligatoria en todas las carreras universitarias, sin excepción.

En vísperas de mi tercer año como profesor de filosofía y sociología de la ciencia en una Escuela Técnica Superior de Ingeniería, perteneciente a la Universidad Politécnica de Madrid, considero que he alcanzado un bagaje, corto aunque suficiente, como para extraer algunas conclusiones. Fui invitado para impartir una asignatura en el segundo curso de un máster y elegí este reto en lugar de explicar una materia más afín a las indagaciones científicas que llevo a cabo. La dificultad era todavía superior para mí, por cuanto jamás había realizado tal actividad, siendo un profano en cuestiones docentes. Más aun, en general, los aspirantes a ingenieros tienden tender a ser más pragmáticos y menos propensos a que les interese la teoría que los que estudian física, matemáticas u otras carreras de ciencias experimentales. Me enfrentaba pues ante un reto que, en mi opinión, era de gran calado. Eso sí, si fracasaba, tampoco se iba a hundir el mundo a mi alrededor ya que pertenezco a una institución científica en donde la docencia no ocupa a penas lugar en los curriculum vitae de sus investigadores. En este primer post os explicaré brevemente la experiencia vivida así como el contenido de las materias impartidas. Empero en otro que le seguirá a este, serán los propios alumnos los que os narren con sus escritos la impresión que extrajeron de la asignatura, a la que consideran de “humanidades”. Prácticamente todo el material del curso se encuentra aquí, en los post de nuestra bitácora, almacenado en las siguientes categorías: Curso básico sobre filosofía y sociología de la ciencia, curso breve sobre periodismo científico y curso básico de ciencia para jóvenes universitarios y tecnólogos. Este año, para mi júbilo, al ofrecerles las calificaciones finales a los alumnos (que son primero personalizadas, y  que las conocen vía correo electrónico en menos de 24 horas, por si quieren mejorar la nota final lo antes posible) y exponerlas en el tablón de anuncios de la Escuela les he tenido que felicitar a todos, ya que en su inmensa mayoría han entendido el mensaje y conocen los principios básicos que deseaba inculcarles, por cuanto no se trata de memorizar o de sesgarles hacia ciertas escuelas concretas, sino de estimular su pensamiento crítico y que conozcan esas “verdades de la ciencia” que jamás son explicadas en los manuales de texto. Como observaréis, en el próximo post, la receptividad y asombro que mostraron, así como su agradecimiento, no me ofrecen lugar a dudas. Esta materia debía ser de enseñanza obligatoria en todas las carreras universitarias, sin excepción. No lo digo yo, sino que os lo explicarán ellos en breve.

filosofia-de-la-ciencia-norberto-herrera-zuniga-el-nuevo-diario-punto-com-punto-ni

Imagen extraída  de la página web:   Filosofía, Ciencia, Religión y Fe (Norberto Herrera Zúñiga). El Nuevo Diario.com.ni

Nunca entendí la razón por la cual la filosofía y sociología de la ciencia tan solo se impartían (salvo alguna rara excepción) en las carreras universitarias de humanidades, pero no en las que van a hacer uso del método científico.  Dicho de otro modo, a los científicos se nos adiestra en ciencias sin tan siquiera explicar en que consisten cuestiones tan básicas como en que consiste la propia ciencia, cuál es su definición, que es el método científico, como discernir entre una teoría científica de la que no lo es, y por lo tanto menos aun cuales son los principios, si existen, del “mentado método”. Comienzo las clases provocando a los estudiantes al exclamar que no tienen ni idea de que es la ciencia y que se lo voy a demostrar ya en la primera clase. A la media hora se disipa cualquier duda.  Sin embargo, también les advierto que los propios investigadores suelen desconocerlo tales asuntos, al igual que ellos. Y así tras ese primer contacto narro cómo se desarrollará el curso en varios módulos (concretamente cuatro).

En el módulo 1, trato de explicarles que es la ciencia, el método, un concepto, una modelo, una clasificación, o discernir una idea de una conjetura esta de una hipótesis y finalmente. en que consiste una buena teoría. ¡Cosas de este estilo!. Tras cuatro horas inicio el módulo 2 que versa en detallar el susodicho método científico. Debido a que siempre he pensado que casi todas las materias se explican mejor narrando sus progresos paulatinamente, desde un punto de vista histórico, así como que existen diversas escuelas rivales a la hora de interpretar y aplicar el “método”, comienzo por los primeros intentos llevados a cabo en el siglo XVIII. Así, por orden cronológico, inicio esta parte del curso por la inducción o Inductivismo, sigo por el positivismo lógico y el Circulo de  Viena, continuo con el Falsacionismo de Karl Popper, los PIC de Irme Lakatos, para adentrarme después en la propuesta de los cambios de paradigma de Thomas Kuhn, la teoría anarquista del conocimiento de Paul Feyerabend, finalizando por las escuelas actuales más radicales. Una vez terminadoo todo esto, les (me) pregunto: ¡A la luz de lo que hemos aprendido, deberíamos saber cuándo y cómo una hipótesis llega a alcanzar el estatus de teoría científica  aceptada por la comunidad científica y porque son refutadas y abandonadas otras!: ¿No?. Pues va a ser que no. La ciencia es un constructo social, y por lo tanto está sujeta a las veleidades de las relaciones y decisiones humanas, por lo que no puede entenderse sin apelar a la sociología y estudios sociales de la ciencia.

(más…)

Etiquetas: , ,

Metodología de la Ciencia. Contenidos Para un Curso de Postgrado (II. Sociología de la Ciencia y algo Más)

Ya os comentamos en el post precedente, la racionalidad de esta micro-serie de entregas, destinada a los alumnos de un curso de postgrado en el que se impartirá en el contexto de una asignatura sobre metodología de la investigación. Por desgracia para ellos, yo formaré parte del profesorado. Obviamente, esta material puede ser utilizado por cualquier profesor o docente que desee embarcarse en una iniciativa parecida. Eso sí, como los post enlazados llevan títulos un tanto esotéricos, los aventureros que lo intenten, tendrán que etiquetarlos según sus criterios y objetivos. Prácticamente todos los contenidos abajo desglosados se encuentran incluidos en nuestra categoría  “curso básico sobre filosofía y sociología de la ciencia”. Iremos de paso añadiendo información que consideramos útil, en una nueva categoría “ex profeso” que lleva el título de “curso básico de ciencia para jóvenes universitarios y tecnólogos”. Ambas las tenéis a la derecha del monitor. Tan solo hace falta que pinchéis en ella e irán desplegándose las entregas en lotes de diez en diez, en orden casi inverso al que exponemos aquí abajo (las limitaciones de la racionalidad de la estructura de los blogs para estos menesteres). Observar que bajo cada página con los títulos de los post, aparece una indicación que reza: “pagina siguiente” (aunque debía haberse escrito “anterior”). Hay que pinchar en ella para que aparezcan los grupos de post escritos con anterioridad, uno detrás de otro. Si en el desglosamos las entregas que versaban sobre que es la ciencia, el método científico y la filosofía de la ciencia, en el presente detallaremos los relacionados con su sociología, buena y mala praxis, etc. Pretendemos pues informaros que, como en otros ámbitos del conocimiento, los científicos y sus colectivos pueden comportarse de muchas maneras, algunas de las cuales son más que reprochables. Tal hecho no debe extrañar a nadie, por cuanto somos ciudadanos corrientes y molientes. Si a algunos de nosotros (que no es mi caso, por supuesto) nos gusta que nos denominen “sacerdotes de la ciencia”, no es porque sean mejores que la mayoría de sus colegas, si no por la simple razón de que se afanan como Indiana Jones idiotizados en buscar fama y gloria, intentando ser foco de la cobertura mediática de cualquier forma asequible a su alcance. Muy por el contrario, otros preferimos trabajar tranquilamente al margen de los paparazzi de la ciencia, como resultan ser, por desgracia, buena parte de los periodistas que se embarcan en este tipo de noticias. Obviamente existen excepciones encomiables pero (…):

el-pensador-pablo-di-masso

El Pensador (2006). Obra de Pablo Di Masso (Argentina). Fuente: Arte Al día Online

(más…)

Etiquetas: , , ,

Ciencias Precarias y sus Prioridades en Materia de Investigación

Muchos ciudadanos y colegas no parecen ser conscientes de que las prioridades de investigación en una determinada disciplina científica no son marcadas por los intereses de los propios expertos, o de la lógica de su progreso racional, sino por las meras posibilidades de alcanzar financiación. Si una ciencia no se encuentra entre las que, en un momento dado, interesan a las agencias financiadoras (públicas y privadas), su progreso se estará cortocircuitado. Dicho de otro modo, a falta de recursos financieros los objetivos deben adaptarse a tal “precariedad”, por lo que para su comunidad de intereses, las prioridades divergen de lo razonablemente deseable. Resumiendo, que las directrices de las ciencias precarias se encuentran lastradas. Acostumbrados a que los medios de comunicación y las agencias financiadoras publiciten la “ciencia sexy”, el ciudadano desconoce la verdadera realidad que padecen otras ramas del conocimiento, adquiriendo la impresión, de que o se trata de líneas agotadas, de escaso interés, o simplemente que sus prácticamente no atesoran el talento necesario como para hacerlas progresar (aunque parezca mentira conozco a “expertos” que juzgan con tal ligereza). Sin embargo, existe otro aspecto preocupante en el que casi nadie suele reparar.  Se trata de que tal desvío de los objetivos científicos lógicos den lugar a que puedan alcanzar el poder grupos de presión o escuelas invisibles, que de otro modo estarían en segundo plano. Y al producirse tal vicisitud, estos lobbies comienzan a lanzar el mensaje de que son ellos los que atesoran la razón, frente a los defensores de otras perspectivas, cuando resulta no ser cierto. A veces, las perversiones generadas son de extrema gravedad. Este es el caso, tanto de la ciencia del suelo, como de los inventarios de biodiversidad (la injustificada crisis de la práctica taxonómica), entre otras materias. Veamos de qué hablo.

fotografiando-un-perfil-de-suelos-mexico

Edafólogos de campo fotografiando un perfil de suelos. Conferencia Internacional de Geografía de Suelos. México 2009. Foto: Consuelo Ibáñez

(más…)

Etiquetas: , , , , ,

El Método Científico, la Docencia de las Ciencias y la Divulgación Científica (Estimulando el Pensamiento Crítico)

Hace unos días, mientras celebraba una reunión con algún personal del CSIC, me quedó bien claro, que una buena parte de los colegas todavía no entienden que quien realmente les pagan sus sueldos son los ciudadanos y que su obligación es devolverles su generosidad ampliando sus conocimientos. Hablamos de divulgación científica. Hoy os ofrecemos una entrevista publicada en el Boletín de noticias mi+d. En ella, Dorion Sagan, hijo de dos figuras de la talla como Carl Sagan y Lynn Margulis, hablaba de la importancia de la divulgación científica, recordando las ideas que le inculcó su padre. Al parecer, Carl Sagán defendía que el principal objetivo del divulgador consistía en enseñar que es el método científico, la filosofía de la ciencia y así, generar el pensamiento crítico a los jóvenes estudiantes y el ciudadano en general. No puedo estar más de acuerdo. Ahora bien, ya he tenido que sufrir varios agrios debates con otros bloggers científicos a causa de que la mayoría de ellos desconocen, y lo que es peor, no prestan el mínimo interés, ni a la filosofía de la filosofía de la ciencia en general, ni al método (o métodos) científicos en particular. Y según Dorion, este modo de proceder es in impedimento para la aparición en escena de buenos divulgadores.  Pero lo peor de todo es que tales materias siguen sin ser impartidas en las carreras universitarias. Resulta difícil entender como se pueden formar buenos investigadores, secuestrándoles el conocimiento del método que deben aplicar, el cual tan solo lo infieren “intuitivamente” con el tiempo. Si el principal objetivos de “Bolonia” son “enseñar a aprender”, no se me ocurre un mayor dislate que este.    

imagen-del-universo-fuente-hubble-gallery  

Imagen del Cosmos. Fuente. Hubble Gallery

(más…)

Etiquetas: , , ,